Foro Común

La Poesía

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 Mensajes sobre este tema:

Ya besando sus manos cristalinas,
ya anudándome a un blanco y liso cuello,
ya esparciendo por él aquel cabello
que Amor sacó entre el oro de sus minas,
ya quebrando en aquellas perlas finas
palabras dulces mil sin merecello,
ya cogiendo de cada labio bello
purpúreas rosas sin temor de espinas,
estaba, oh claro sol envidioso,
cuando tu luz, hiriéndome los ojos,
mató mi gloria y acabó mi suerte.
Si el cielo ya no es menos poderoso,
porque no den los tuyos más enojos,
rayos, como a tu hijo, te den muerte.

Góngora.
JUAN. ¿Sabes qué Ciudadana no me habla?
... Y me has colocado al lado de ella.
A mí no me da más, pero ¿Y a Ciudadana?
¡Ah!, amigo, pregunta Juan, pregunta.

Te devuelvo el saludo.
Que le has echo? Muy gorda habrá sido.
Más tarde entraré en materia.
Hasta luego.
Señora (elo). Como el amigo Ángel ha salido de vacaciones y no puede contestarle: Yo le diré a usted que este forero es una de las personas más educadas y buena gente que hay en este foro común, ahora mismo usted lo está insultando y descalificando con su comentario, no, no está bien lo que ha hecho, piense un poquito y se dará cuenta de lo que acaba de decir.

¿Porqué sigue insistiendo?
Todos y todas deberíamos pensar un poquito incluida la dirección de este nuestro foro común.

Cordialmente.
JUAN. ¿Sabes qué Ciudadana no me habla?
... Y me has colocado al lado de ella.
A mí no me da más, pero ¿Y a Ciudadana?
¡Ah!, amigo, pregunta Juan, pregunta.

Te devuelvo el saludo.
Que opinas tu de Ciudadana, querido Ángel?
Sin menospreciar a nadie creo que es la forera con más clase, de manera que sin saber que ha ocurrido, me atrevo a pronosticar que la culpa es tuya.
Si yo fuese no perdería ni un minuto en recuperar su amistad. Claro que yo pienso así por lo mucho que aprendí de ella, a lo mejor a ti no te fue tan bien, y es que tu tienes la dificultad de cabrearte cuando te llevan la contraria o rectifican tus comentarios.
A mi no me aburren tus cabreos, yo los razonó y al final observó que sólo el que te da jabón te lleva a su terreno.
Pero yo te sigo queriendo, como amigo, claro está.

Un abrazo. Juan Pavelo.
Ana, decidle a vuestra hermana Dido
que me acoja esta noche en su posada,
porque soy de la sangre colorada
de Porras y Negrete decendido;
que le quiero contar cómo he venido
huyendo aquí por cierta cuchillada;
que concierte el negocio de callada
por honra de Siqueo, su marido.
Y que sólo al estruendo de mi nombre
ningún Virgilio habrá que dello escriba;
y que le mando un manto, aunque me empeñe.
Demás, que doy la fe de gentilhombre
de no pasar a...... en cuanto viva
ni de dalle ocasión que se despeñe.
*****************************
Baltasar Alcazar
Estás ahí siempre que te llamo,
estás ahí, velando mi sueño
vigilante atento a mis deseos,
ardiente amante, mi querido esposo.

No hay tiempo capaz de apagar tu llama
ni arrugas que a tus ojos afeen mi rostro,
ni la nieve que cubre nuestros cabellos
calma tu sed de besos y de noches.

Fuente, agua limpia para nuestro jardín,
yo me siento flor a tu merced,
estremeciéndome con tu contacto
mujer entre nuestras sábanas blancas.

Puntal que sostiene nuestro templo
compañero, amigo, cómplice,
amante que me descubre nuevos cielos,
desnudando mi cuerpo, desnudando mi alma.

Bebo de tu boca y vivo de tu vida
acaba nuestra travesía, finaliza el mar
y nuestro barco permanece intacto
en busca de otro mar más inmenso.

CIU
Como eres Ciudadana, todo lo que tocas lo haces con una maestria imposible de igualarte. Cuanto dices y conque pocas palabras. No me canso de leerte ni de escudriñar cada una de tus estrofas. Me rindo ante ti con la admiración y respeto que creo te mereces.
Escribe, amiga Ciudadana, para que nuestros corazones ávidos de tu sabiduria puedan gozar con tus lindos poemas.

Un abrazo querida amiga. Juan Pavelo.
Gracias Juan, no tiene mérito alguno, lo digo en serio, casi todos o parte de nosotros, tenemos los ingredientes, despues se trata de saber cocinarlos, cantidades, tiempo.... etc., y para mi lo que sé todo se lo debo a Cabrero, Noemi Plazalagua, que con su ejemplo y su saber, puestos desinterasamente al servicio de todos, da como fruto al menos, unas "decentillas" poesias.

Seguiré poniendo algunas de las ya escritas anteriormente.

Un abrazo compañero.
Poesía del Momento
Francisco Álvarez Hidalgo

Amigas, Amantes, Amada

El alma tengo inmóvil y confusa,
Incapaz de ordenar las emociones;
La mente oscila entre contradicciones,
Y al tratar de elegir, teme o rehusa.

Refleja mi amistad la luz difusa
Que irradian sobre mí dos corazones;
Tres amantes me ofrecen sus pasiones;
Pero sólo a un amor canta mi musa.

Dos ensueños, tres fuegos y una rosa,
Bajo un rumor de indecisión y duda,
Bullen en confusión voraginosa.

Mi voz quiere clamar, pero está muda;
Y sólo oirá su rima silenciosa
La que junto a mi piel yace desnuda.

Los Angeles
SONETO (Quevedo)

Torcido, desigual, blando y sonoro,
te resbalas secreto entre las flores,
hurtando la corriente a los calores,
cano en la espuma, y rubio como el oro.

En cristales dispensas tu tesoro,
Líquido plectro a rústicos amores,
y templando por cuerdas ruiseñores,
te ríes de crecer, con lo que lloro.

De vidrio en las lisonjas divertido,
gozoso vas al monte, y despeñado
espumoso encaneces con gemido.

No de otro modo el corazón cuitado,
a la prisión, al llanto se ha venido,
alegre, inadvertido y confiado.
Gracias Juan, no tiene mérito alguno, lo digo en serio, casi todos o parte de nosotros, tenemos los ingredientes, despues se trata de saber cocinarlos, cantidades, tiempo.... etc., y para mi lo que sé todo se lo debo a Cabrero, Noemi Plazalagua, que con su ejemplo y su saber, puestos desinterasamente al servicio de todos, da como fruto al menos, unas "decentillas" poesias.

Seguiré poniendo algunas de las ya escritas anteriormente.

Un abrazo compañero.
Digamos entonces que eres una gran cocinera si admites, al menos, que es cuestión de colocar cada aderezo en su momento y lugar.
Los que mencionas como tus maestro, verdaderamente los serán, pero admitamos también que la alumna es de las que en clase, toma muy bien los apuntes.

Te espero en la pizarra, querida. Juan Pavelo.
Quise decir "Querida amiga".
JUAN, muchas gracias por tus palabaras, ahí mando otro poema basado en una historia real, una madre sevillana que estando en la playa y siendo testigo de la llegada de inmigrantes entre ellos un niño que lloraba de hambre, sin pensarselo dos veces lo cogió en sus brazos le dio de mamar.

Noches de negra luna,
jergones sucios, ausencia de sueños,
dormita la fortuna
que amparada por la suerte se vuelve
humo, esclavos y dueños
en un mundo que no conoce el alma,
sólo el mar guarda dentro de su calma
la esperanza de otro sol, otras lunas
de bondadoso rostro
y de amorosas cunas.
Las aguas mansas que besan orillas
les ofrecen su abrazo
y comienza el trasiego entre zozobras,
días largos, y enormes pesadillas,
sed y hambre, ya no basta el buen regazo
de la madre buena que no alimenta
extenuada del viaje;
las olas braman escondiendo el llanto
de aquella que, ligera de bagaje,
con temor, con espanto,
toca su pecho flácido
y alza la vista triste
¡no hay en Europa pan
ni se entona el acorde de una nana!
calma el hambre del niño
una madre sevillana
que no entiende de visas,
ni de cupos, ni de odios, ni tratados,
sólo busca sonrisas
donde otros siembran nubes y terror;
Dios dé a esos "letrados"
la gracia de vestir otras camisas.

CIU
CANTAR
De Trovadores.-

Señora, estrella luciente
que a todo el mundo guía,
guía a este tu sirviente
que su alma en ti fía.

A canela bien oliente
eres, señora, comparada,
de la tierra del oriente
es olor muy apreciada.
A ti haz clamor la gente
en sus cuitas todavía,
quien por pecador se siente
llamando Santa María.

Señora, estrella luciente,

Al cedro en la altura
te compara Salomón,
eguala tu hermosura
al ciprés del monte Sión.
Palma fresca en verdura,
hermosa e de grant valía,
oliva la Escriptura
te llama, Señora mía.

Señora, estrella luciente,

De la mar eres estrella
del cielo puerta lumbrosa,
después del parto doncella,
de Dios padre, hija, esposa,
Tú amansaste la querella
que por Eva a nos venía,
e el mal que hizo ella
por ti hubo mejoría.

Señora, estrella luciente
que a todo el mundo guía,
guía a este tu sirviente
que su alma en ti fía.

Ayala.