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 Mensajes de ciudadana sobre este tema

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Destino incierto

Destino incierto, azar de los caminos
bajo el amparo de una roja estrella:
él desde el cierzo, del ábrego es ella,
ruedan sin rumbo como peregrinos.

Al mismo rumbo unieron sus destinos
y, sin marcar sobre la tierra su huella,
se consumieron como una centella ... (ver texto completo)
Un señor soneto CABRERO, y muy de acuerdo a la forma de escribir de Unamuno.

Buena mañana amigo.
Llegó la hora y a mi negro destino
le queda el gesto audaz de una sonrisa;
elevo mi torpe vuelo, sin prisa,
sin haber transitado aún el camino

en el que un día se forjó mi sino,
triste deambular, negra camisa
fue mi vestimenta, ahora sumisa
acepto con humor tal desatino.

Que no espero de este mundo prebendas
ni falsos lechos de mil rosas muertas,
creo más en la muerte que en la vida

por ser ésta más justa en su medida,
¡suelten los nudos, abran las compuertas
voy buscando la vida en otras sendas!

Trato de emular el estilo del autor, plasmando el descontento con su vida de la protagonista, pero no contenta tampoco con la muerte, la llama "desatino" y se queja en los dos cuartetos de haber tenido una vida corta y mala, no anduvo el camino entero.

Finalmente no le queda otro remedio que asumir la muerte, pero buscando la vida en ella, no asume el final, la nada, tampoco tiene creencias religiosas, tan sólo ese aferrarse a la vida de una forma o de otra.

Hay un par de encabalgamientos muy usados por Unamuno.
Viaje al revés

Muere septiembre, nace el sol, muere la luna.
Paso Pancorbo de piedra gris y milenaria,
me despido de las marrones tierras de Castilla.
Lo último que vi fue una avutarda entre rastrojos.
Adiós ancha Castilla de infinito horizonte,
donde se queda mi alma inquieta y triste,
donde los claros ríos riegan campos dorados,
donde el cielo es azul con blancas brumas. ... (ver texto completo)
Me gusta Noemí y la foto que adjuntas, preciosa.

! Ay, que artistas somos ¡
a mí mismo y descubro no vivía.

A-mi-mis-moy-des-cu-bro-que-no -vi-ví-a
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Este Unamuno!
Yo creo que es un truquillo, una argucia para conseguir ls once silabas, pero...... ¿está mal)

"Descubro no vivía"

"Descubro pan en la despensa" se omite el artículo "el" y yo creo que se puede decir perfectamente.

Ya diréis algo...

Buenas noches.
Desde el punto de vista de la sintaxis, no se puede omitir la conjunción porque es el enlace de la última oración. si la omite es porque quiera, como se salta otras cosas, pero la gramática española no lo acepta.
Feliz viernes
Supongo que eres CABRERO.

Aclarado amigo.

Buen viernes.
Habrá que investigar, porque la esposa se llamaba CONCHA. Pero como casi todos los poetas puede que tuviera una musa de ojos verdes.
Chica pues es verdad. Ay ay ay este Unamuno sería alguna de Las Arribes.
Vas como una moto, Cabrero.
Me encanta.
Este Cabrero todo lo hace rápido y todo bien.
Cientos de botas poderosas siegan
a gritos insensatos de la muerte.
Es la ley del poder y del más fuerte
que la cultura y las bondades niegan.

Viva la muerte sin piedad. Anegan
esos graznidos de cultura inerte
que tentando hasta Dios y hasta la suerte
terror, retrasos, injusticia riegan.
... (ver texto completo)
Muy bien Noemi, me gusta mucho y desgraciadamente, totalmente actual.

Un abrazo.
La yunta

Si del buey todo te parece cuerno
y contemplas atadero y correa
del yugo prestos para la pelea,
el calor de la ropa será infierno.

Al amparo del larguísimo invierno
y del duro trabajo la tarea
hace mendigar con lozana idea ... (ver texto completo)
Muy bien Cabrero, vas como una moto, cada día con un trabajo sobre Unamuno, con lo difícil que es este autor.

Haces un excelente retrato del estilo del autor, me gusta.
Concha Lizárraga Ecenarro, esposa de Unamuno fue fundamental en su vida, tuvieron nueve hijos cuando ella lo abandonó, por muerte, en 1924 a los 81 años, Unamuno quedó hundido, con una tristeza de la que jamás se recuperaría.
Ciu, Unamuno murió con 72 años en el 36.
Su mujer en el 24 y con más edad.
Están bien las fechas?
Era mayor que el escritor?
Están fatal las fechas, además murió en el 34, no en el 24 e ignoro con que edad, ya que el artículo pone que "se cumplen 81 años de su muerte", y yo lista que lista, lo he interpretado mal.

Bueno, pues solo nos queda saber si Teresa era simplemente ficción o se refería a la misma Concha, porque al parecer estaba muy enamorado de su esposa.
INCIDENTE DEL PARANINFO EN SALAMANCA ENTRE UNAMUNO Y MIILAN ASTRAY (Fundador de la legión)

Era una ocasión para que Unamuno se integrase en la nueva elite social que tras el golpe de Estado de julio de 1936 dominaba la España "nacional". Se celebraba el 12 de octubre como 'Día de la Raza', convirtiendo la tradicional fiesta de la Hispanidad, el día que Colón se encontró con América en su viaje búsqueda de otra ruta al Este, en una exaltación nacionalista de lo español. Las principales personalidades del naciente Régimen franquista quisieron celebrarlo con un acto cultural en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, aprovechando la apertura oficial del curso universitario; menos Franco, estaban todos, su mujer incluida. Don Miguel de Unamuno se mordía la lengua, se prometió no intervenir, no hablar. Había acudido sin muchas ganas, pues llevaba semanas rectificando su inicial apoyo a los golpistas y convencido de que la deriva de ese movimiento conservador contra la República ya solamente traería intolerancia, muerte y destrucción.

El profesor de griego, el rector por excelencia de Salamanca, saltó cuando no pudo más. Un anodino profesor de literatura, especialista en el Siglo de Oro, Francisco Maldonado, acababa de pronunciar un encendido y claramente fascista discurso, donde atacó con virulencia a catalanes y vascos, considerando a estas regiones como "cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá como exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos". Esas palabras de Maldonado estuvieron acompañadas de las arengas del fundador de la legión española, el general Millán Astray. Cuanto más violento se volvía el discurso de Maldonado más fuertes eran las salvas de Millán:

¡España!... gritaba Millán Astray; el público contestaba: ¡UNA!
¡ESPAÑA!... elevaba la voz el tuerto general; el público replicaba: ¡GRANDE!
¡ESPAÑAAA!... desencajaba la mandíbula el legionario a pecho descubierto; el público se excitaba: ¡LIBRE!

Don Miguel se levantó, casi como un resorte (la edad, imagino le impidió mayor energía) y comenzó un improvisado y hermoso discurso que ha acabado siendo más célebre que su obra literaria y filosófica.... lo que habla mucho del nivel cultural hispano. No está de más conocer ese incidente, pero de paso se podría profundizar en el hombre que mejor representaría el sentir de una cultura, la hispana, que es universal... no imperial. Y eso que como hizo ver al auditorio del paraninfo salmantino, él era vasco, a mucha honra, y el obispo de la ciudad era catalán, mal que le pesase al mismo prelado.

“[...] sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española...”

Cuenta Thomas que más o menos en ese momento del discurso de Unamuno, Millán Astray entra en estado de cólera absoluta, pronunciando ¡Vivas! a España e insultando a la intelectualidad (con el supuesto " ¡Muera la Inteligencia!"), sus escoltas y otros legionarios presentes lanzan a las sabias paredes de la universidad el lema atroz de la legión: ¡Viva la Muerte! Millán pide hablar, repite voz en grito las palabras del profesor Maldonado sobre Cataluña y Euskadi como cánceres de España... Sin inmutarse, a pesar de la crispación del momento, Unamuno continua hablando:

“Acabo de oír el necrófilo e insensato grito " ¡Viva la muerte!". Esto me suena lo mismo que " ¡Muera la vida!". Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Como ha sido proclamada en homenaje al último orador, entiendo que va dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como he dicho, que no tenga esta superioridad de espíritu es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. El general Millán Astray desea crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por eso quisiera una España mutilada (...)”

Es cuando Millán hace el primer amago de amenazar con su arma al filósofo, pero el sabio anciano no se acobarda y sigue: “ (...) Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.”

La tensión era tal que cuentan muchos de los asistentes que si no hubiese sido por Carmen Polo, la mujer de Franco, el general legionario hubiera partido la cara al intelectual allí mismo o, más dramático aún, descerrajado su pistola en el enjuto cuerpo de don Miguel de Unamuno. Lo que es cierto es que Unamuno, como demuestra la foto, salió a empujones y rodeado de encolerizados legionarios que enarbolando el saludo fascista no dejaban de gritar: ¡Viva la Muerte! ¡Mueran los intelectuales!

También es cierto que el incidente fue como un disparo al corazón; así lo relató a su entorno más cercano. Quedó relegado de su cargo de rector y confinado en su domicilio. Miguel de Unamuno, moriría dos meses y medio después, el 31 de diciembre de 1936.>>>>>>>>>>>>>>

Gustavo Adolfo Ordoño ©

¡CUANTO DAÑO HAN HECHO A LA CULTURA Y AL PAIS ESTOS PERSONAJILLOS QUE TODO SU MERITO HA SIDO TENER LA FUERZA DE LAS ARMAS!.
Mira, menos mal, algo bueno fue el estar presente La Señora asturiana.

Oye, Ciu y será verdad que el legionario exigió a Unamuno salir del brazo de La Señora?
Pues no lo sé, aquí lo que se pinta es que ella se ofreció en cierto modo para sacarle del apuro, pero vete tú a saber.

¡Vaya elemento el legionario!
Hombre lo que está claro es que Pemán fue lo que fue, cada uno la historia que le corresponde, pero Unamuno si que quedó arrestado en su domicilio.

Y mira, yo no veo mal que cada uno sea de donde sea, ahora bien, lo que nunca se debe hacer es aprovechar que sea "tu" regimen, para ir en contra del otro por sus diferentes ideas y que a la par es enemigo personal.
Claro muy propio de la época, la exaltación de la patria y obviar lo que no interesa o disfrazarlo.

No sé si Pemán estuvo o no estuvo, al parecer por lo que dice el recorte de presa si que estuvo, y Unamuno aunque no estuviera de acuerdo, callaría, pero no pudo callarse ante la provocación de Maldonado y ver la línea que se seguía de odio entre los que no pensaban igual, y él que al principio apoyo el alzamiento, vio que eso no era lo que él quería.