"Canales-La Magdalena" Un solo pueblo

¡Buenas noches! Un dia más seguimos con nuestra historia, esta historia llena de luchas

¡Buenas noches! Un dia más seguimos con nuestra historia, esta historia llena de luchas, guerras, asesinatos, etc, etc.

La invasión islamita no fue mal recibida por la población, y asi casi sin lucha un rosario de ciudades van cayendo en manos serracenas.
El Noroeste peninsular capituló en el 714, a pesar de la encarnizada oposión de D. Pelayo, cuadillo a quien se supone hijo del Conde de Cantabria.
Tomado como rehén por el prefecto de Munuza, y enviado a Córdoba, Pelayo conseguiria escapar de sus captores y tras múltiples peripecias, se ocultó en los reductos montañosos astures.
Alli lograria alzar a sus vecinos, celebrando una asamblea en 718, donde se decidió el enfrentamiento armado contra las tropas agarenas.
Desde su abrupto feudo en los Picos de Europa, los hombre de D. Pelayo se enfrentaron desesperadamente a los ejércitos ocupantes, aprovechando siempre el conocimiento del terreno.
Con la intención de reprimir a los insurrectos, los musulmanes enviaron unamesnada compuesta de varios centanares de hombres al mando del general Alqama y del obispo de Sevilla Oppas, hijo del rey godo Witiza.
La guerrilla de Pelayo, se refugió dentro de la cueva de Santa María, conocida más tarde como Covadonga.
El traidor Oppas intimó a los sitiados a rendirse, trabándose una feroz escaramuza en la que murió el general Alqama y el obispo Oppas fue apresado.
Esta vistoria se debió, según las crónicas cristianas redactadas a finales del siglo IX, a la intervención de la Virgen, que volvió las armas contra los musulmanes.
Al conocerse tan prodigioso suceso, el gobernador Munuza, huyó con sus tropas a la ciudad de Gijón siendo alcanzado y muerto cerca de Lugones.

Según los historiadores árabes, el pretendido "milagro de Covadonga" nunca se produjo. A Pelayo le califican como " asno salvaje" jefe de un grupo de 30 hombres y 10 mujeres, alimentados por la miel dejadas por las abejas en las hendiduras de las rocas. Una partida de desarrapados, en definitiva, que no entrañaba peligro alguno para los serracenos.
Sea como fuere, Covadonga marca el inicio de la Reconquista peninsular, fundamentado tan ardua empresa en la defensa de la cristiandad y la unidad de la patria.

(continuará..)