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CUÁNTAS PALOMAS QUE EN EL MUNDO HAN SIDO

CUÁNTAS PALOMAS QUE EN EL MUNDO HAN SIDO

No puedo contar cuántas, Dios.
¡Cuántas palomas rotas!
Inocencia perdida para siempre
en el devenir del tiempo antiguo,
medio y nuevo; y sigue un ligero
temblor bajo el cielo, Dios. ¡Un estruendo!
¡Madre, cuánto sufrimiento, cuántos lloros!
Una amenaza, una quimera, un sueño
que por fin triunfe la primavera.
¿O es una trampa que abre una puerta
hacia el olvido, una salida falsa en el laberinto?
Es un sueño de otoño, que preludia el frío
cuando los pájaros inician su vuelo,
cuando las hojas han alfombrado los senderos
y los árboles resisten en silencio, mudos,
despojados de hojas, de sueños, de pájaros.
Muchos pájaros rotos en sus primeros vuelos
que no sabían que el mal estaba prendado
de ellos, en un despertar cualquiera
plagados de ruegos, plegarias, y silencios
nunca escuchados, ignorados, no había tiempo
para dejar de mutilar palomas al viento.
Por calles y plazas, avenidas, paseos...
Muchos bulevares se cubrieron de duelos,
muchas rosas cortadas sobre las tumbas,
sobre las aceras, en la intimidad de las casas.
¡Dios, cuántos sueños rodaron por los suelos!
¡No se pueden contar los días que no vivieron!