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El problema de Ciudadanos....

El problema de Ciudadanos.

Visto lo visto, Rivera debe pensar en pactar con el PSOE tras las elecciones de mayo.

Ana I. Sánchez.

Actualizado:

12/02/2019 08:25h.

La inmadurez ideológica de Ciudadanos acabará convirtiéndose en objeto de análisis político en la querida facultad de Pablo Iglesias. El enredo con la fotografía de la manifestación del domingo lo dice todo. Albert Rivera no solo hizo todo lo posible por colocarse lo más lejos posible de Santiago Abascal -solo le faltó subir a su familia al escenario- sino que al quedar al descubierto negó toda estrategia cual adolescente pillado in fraganti. Dijo ayer que no concedió importancia alguna a la fotografía porque la imagen trascendente era el lleno de Colón. Pero ¿no fue él quien peleó los días previos por salir al escenario a dar un mitin que cerrara el acto? Vaya cuajo. El mismo que tuvo para colocar a uno de sus concejales en Madrid de sujeta-banderas tras él. Bosco Labrado apareció portando el emblema del colectivo LGTBI mientras Rivera intervenía ante las cámaras para que su presidente pudiera marcar distancia con Vox. Aunque el pacto era que los tres líderes comparecieran con el mismo fondo.

Todo viene del problema que tiene Cs. El rearme ideológico del PP tras la llegada de Pablo Casado y la irrupción de Vox le han obligado a retroceder en la conquista de la derecha a la que estaba entregado. Y cree haber encontrado un nuevo nicho de votantes en los socialistas descontentos. Varios dirigentes de Cs los llaman los socialistas «buenos». Aquellos votantes de la generación de Felipe González que tienen en su cabeza un modelo de España mucho más construido que el de Pedro Sánchez. Calcula Rivera que es factible llegar a ellos sacudiéndose el halo conservador que le rodea tras dos años de apoyo al PP. Y eso incluye rechazar de plano a Abascal como símbolo de la ultraderecha. Dice que Vox es tan populista como Podemos. De acuerdo. Y que no tiene nada que hablar con un grupo de semejante ralea. Error. Un demócrata siempre tiene que dialogar con sus rivales, por muy opuestas que sean sus ideas. Solo así su país puede avanzar con estabilidad. Se olvida también Rivera de que el populismo de Pablo Iglesias no le impidió fotografiarse con él en 2015 entre gestos de complicidad. Incluso pasearon por la calle y compartieron la parte trasera de un coche para la televisión. No es cuestión de populismos sino de oportunismos.

Visto lo visto, Rivera debe estar pensando en pactar significativamente con el PSOE tras las elecciones de mayo para recuperar su imagen centrista. Pero se equivoca de plano. No valora que esos socialistas «buenos» tienen principios ideológicos. Y eso implica que pueden no votar al PSOE pero tampoco olvidarán las alianzas que Cs tejió con el PP. Antes optarán por la abstención que ver a Rivera como alternativa. Si se hubiera mantenido en el centro que hoy pretende recuperar, estaría robándole votantes al PSOE. A manos llenas. El problema de Cs es creer que puede cambiar de espacio político en función de cómo marcha la partida. Es esa inmadurez ideológica la que le marcará un techo electoral por detrás del PP. Y no con quien salga en una foto.

Ana I. Sánchez.

Redactora.