Columnistas y Tertulianos

La chapa la ve quien quiere, utilice el mando apague...

VIDAS EJEMPLARES.

Un mundo feliz.

La alocución semanal se parece cada vez menos a la realidad.

Luis Ventoso.

Actualizado: 17/05/2020 00:29h.

Los fines de semana se han convertido en un test de estrés sobre la fortaleza de mi matrimonio. «Por favor, ¡quítamelo de ahí!», implora ella en cuanto lo ve plantado en la televisión, presto a endilgarnos la preceptiva chapa de una hora. El deber profesional se impone a la felicidad conyugal y simulando una sordera galopante sigo garabateando notas. Sánchez arranca con el habitual autobombo sobre su gestión. A la hora del desayuno, yo había estudiado el ránking mundial de letalidad en «The Times». Su estadística es tozuda. España, con 587 fallecidos por millón de habitantes, figura como segunda peor, solo superada por Bélgica. La cifra alemana es de solo 95 muertos por millón; la del vecino Portugal, 117. Doblamos incluso a EE. UU. (267 muertos). Pero el progresismo mediático ya nos ha explicado que Trump es un gañán aturrullado que no da una, mientras Sánchez y Simón se salen.
Continúa la arenga. Sánchez presume de un «escudo social» que protege por completo a familias y negocios. «Son ya 80.000 millones, si las cifras no me bailan» (el presidente ni se sabe el dato general de su supuesto plan de ayudas). Un mundo feliz. Una amiga de Cáritas en una capital de provincia me comenta que trabajan a destajo ante una demanda de ayuda inédita. Los bancos de alimentos madrileños tienen colas, al igual que las cocinas económicas que ofrecen un menú a quienes ya no tiene qué comer. En los supermercados se pide a los clientes que donen comida. Todo este drama, que como debe ser fue muy destacado por los medios en la crisis anterior, ahora es soslayado por las televisiones oficialistas.

Un periodista que sabe hacer su trabajo plantea una pregunta pensada para evitar las habituales evasivas: « ¿Va a pedir el rescate a Europa? Respóndame sí o no». «Yo no formularía la pregunta así», le corrige Sánchez, que aclara que «rescate» fue lo que pidió Rajoy para la banca. Lo de ahora ya dispone de su flamante eufemismo redondiano: «Serán líneas precautorias, sin exigencia alguna. No habrá troikas ni hombres de negro», explica. Qué maravilla. La Europa del Norte regalará carros de dinero a una España cogobernada por los populistas de Podemos sin pedir nada a cambio. E Islas Feroe ganará el próximo Mundial...

Sigue Sánchez. Ahora anuncia una prórroga ¡de un mes! del estado alarma. Si lo peor ha quedado atrás, si «ya casi hemos derrotado al virus», ¿por qué mantener una medida excepcional que suspende libertades y derechos fundamentales y machaca la economía? Otro periodista le pregunta si dará «ayudas a la prensa escrita» como a otros sectores. «Me pregunta por el turismo...», responde Sánchez. Pero el periodista es de los buenos y le corta: «No, le pregunto por las ayudas a la prensa escrita». Sánchez larga un rollazo. Pero no contesta. En la prensa escrita perviven todavía medios que ejercen el rol esencial del periodismo: controlar al poder y denunciar sus errores y/o abusos.

Sánchez continúa perorando. Como telón de fondo, Iglesias amenaza a «ricos», jueces y toreros. Garzón ofende al turismo. Yolanda Díaz, a la gente del campo. Sin razón aparente, me acuerdo de los añejos «gags» políticos de Tip y Coll. Pero esta vez la broma escuece.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.

La chapa la ve quien quiere, utilice el mando apague la tele y no le leería yo, claro usted no escribiría.