Contemos alguna anécdota


Los niños siempre dicen la verdad, como diría LIBERAL si le validasen, o sea.....................
MARI Y NOEMI. Hay niños muy listos y saben quien manda en España con ayudas de otros. Estos terribles niños, ¡pero qué listos son!
Me gustan los niños niños, no los niños viejos.. uf, vaya tela!
Cierto. Aparte es in niño manipulado.
Me gustan los niños niños, no los niños viejos.. uf, vaya tela!
Espero que el niño sea mas inteligente que los padres y sobre todo mas demócrata, todo es cuestión de tiempo, esperar a que crezca.
Pobre niño. Todavía no le han dicho que PODEMOS también está en el poder y que los SEPARATISTAS ayudan a Pedro, nuevo Presidente.
Pobre niño, vaya padres que le ha tocado.
De Twitter:

En respuesta a @ivanedlm:

Mi hijo de 10 años se ha puesto a llorar cuando ha oído que Sánchez era presidente, y me ha dicho "que va ha ser de nosotros", porque vosotros ya tenéis todo hecho ¿pero y nosotros que somos pequeños?. Nuestra respuesta "tú no te preocupes que esto va a durar poco"

O sea, que diria Liberal si pudiera entrar en este nuestro FORO COMÚN
Mi nieta de dos años y medio le dice a su mamá, ¿que haces?- arreglandome para salir- (carita de preocupación) ¿porque mami? ¿te has roto?
Una historia curiosa de un señor de Darmós, una de las muchas anécdotas que nos pueden pasar a cualquiera. La mujer de este señor murió el mismo mes y hora, en que hace más de sesenta años, contrajeron matrimonio.
Era un frio mes de Enero, aun no había amanecido cuando se casaban un Martes y trece, fecha ¡supersticiosa para muchos!, cosa que izo que este día estuviera libre de las mucha obligaciones del párroco del pueblo y pudiera casarlos, ya que se encontraban en lista de espera, coincidiendo en la recién acabada guerra civil Española “Martes y trece no te cases ni te embarques” ¡según dice una dicha popular!.
Pero según quanta este señor, ese día era el único para poder celebrar este matrimonio, de lo contrario según les dijo el “párroco” en aquel momento deberían esperar muchas semanas o quizás meses, pues al finalizar la querrá muchas parejas querían casarse por la iglesia, por esa razón estaban los curas saturados de trabajo, y también por la escasez de este oficio. Pero por fin llego la boda y, feliz mente casados, vivieron todo el tiempo de su vida muy dichosos, sin separarse ni un momento el uno del otro, hasta el día del fatal desenlace y, en el que quenta este señor que por casualidad o por verdad, ahora entiende que por qué ese día estaba libre, y le queda la duda de que si no se hubiesen casado ese Martes y trece, quizás no estaría viudo, a lo que el aconseja por si acaso que en ¡Martes y trece, no te cases ni te embarques!
BAGDAD.

La "ciudad de las maravillas", tenía cuatro puertas de hierro coronadas por cúpulas doradas. Antes de llegar al palacio soberano, que constituía una ciudad dentro de otra, había que atravesar tres plazas y tres puertas abovedadas.

En el gran salón de ceremonias del califa, se veía un árbol de ORO MACIZO, cubierto de pedrerías y cargado de hojas y pájaros labrados en oro y plata. Al lado, cascadas y surtidores de agua refrescaban el ambiente. Los gabinetes perfumados en que el príncipe descansaba de las fatigas del reinar eran de un lujo maravilloso.
CÓRDOBA, EL CAIRO Y BAGDAD.

La corte deslumbradora del califa de Córdoba recordaba las famosas de Damasco y Bagdad. En realidad, nada de Occidente podía compararse a esta capital de 500 000 vecinos, con 28 arrabales, 113 000 casas y 3000 mezquitas; con la animación de sus barrios populosos, los hermosos paseos cubiertos de árboles y flores, palacios y quintas rodeadas de vergeles. Al Norte elevábase Azahara, para la favorita de Abderramán III. Al Sur, sobre el Gualdalquivir, erguíase la ciudad de Zahira construdia por Almanzor. Nada queda ni de la una ni de la otra. El gran palacio de Abderramán, cuya descripción nos ha llegado, estaba sotenido por 4300 columnas de mármol y servían en él 13750 servidores. Los pavimentos eran de mármol y ricos mosaicos; los techos pintados de azul con adornos de oro y sostenidos por vigas de cedro esculpido. En medio de la gran sala, de una colosal taza de pórfido fluía un surtidor de fresquísima agua.

... Bagdad (para otra vez).
La disciplina en los ejércitos romanos era severísima. El general tenía derecho de vida y muerte sobre sus soldados. El soldado desobediente o traidor era matado a palos por los lictores; y si toda una legión se amotinaba, echaban suertes y uno por cada diez era ejecutado: a eso se llamaba DIEZMAR la legión. Cada soldado llevaba a cuestas víveres para 15 días, además de las armas y diversas herramientas, como, hachas, palas, azadones, etc. Al llegar al término de la expedición, un ingeniero reconocía el sitio, y, sin dar lugar al descanso, todos los soldados lo fortificaban con empalizadas fosos. El soldado romano no permanecía nunca ocioso. Si no combatía, trabajaba en edificar ciudades o en construir caminos y puentes.
La basílica de Santa Sofía fue construída en cinco años, del 532 al 537, es un grandioso rectángulo de 75 metros de largo por 70 de ancho, su cúpula se levanta a 67 metros de altura, y en eslla sola se abren 70 ventanales. Los muros interiores son de una magnificiencia típicamente oriental con columnas de mármol y de pórfido, mosaicos multicolores, ornamentos de oro, marfil y piedras preciosas sembradas con profusión. Durante la noche 6000 candelabros dorados la iluminan. Santa Sofía, el más hermoso monumento de Constantinopla, es digna de la capital del imperio.
Verdaderamente oprobioso es el cuadro que ofrecía Roma en medio de sus gloriosas conquistas al llenar sus ciudades y campos de míseros esclavos. Permitían las leyes romanas que los prisioneros de guerra y los habitantes de las ciudades conquistadas perteneciesen al vencedor.

Podía todo romano dar muerte al esclavo, venderlo en pública subasta o encerrarlos en mazmorras. No se le consideraba como persona, sino como una "cosa". El señor que tenía esclavos los hacía trabajar como bestias de carga; si quería los alimentaba, y si no, los mataba de hambre. Los esclavos eran mucho más numerosos que los hombres libres; los ciudadanos ricos poseían de 10 a 15 mil esclavos; algunos tenía bastantes para levantar un ejército; no llegar a tener un centenar era señal de pobreza.

El esclavo, decían los romanos, sólo debe obedecer; si se resite, si huye, mátesele; dar asilo a su esclavo fugitivo es ser culpable como el que roba y oculta en su casa un buey o un caballo perteneciente a otro.

La familia de Vedio Polión alimentaba los criaderos de peces de sus jardines con esclavos picados vivos y arrojados a los estanques por cualquier descuido que cometían. Un vaso que rompían, toser o estornudar con ruido, no ahuyentar las moscas de las habitaciones, etc... era lo bastante para sacrificarlos. Era cosa corriente en Roma arrojar al esclavo en oscuras, húmedas y asquerosas cárceles llamadas ERGÁSTULAS, marcándoles antes la cara con hierros candentes.

Otro martirio terrible era la rueda y el molino. En los subterráneos estaban día y noche los esclavos dando vueltas a las ruedas y molinos a fuerza de latigazos; los más sucumbían víctimas de la barbarie.