Escritos "literarios" originales y propios de cada forero

Perfecto Cabrero-Dos, perfecto, me encanta como lo describes, estas cosas no las pudieron escribir

Perfecto Cabrero-Dos, perfecto, me encanta como lo describes, estas cosas no las pudieron escribir los afectados la mayoría no sabían leer ni escribir, y ya era suficiente con la carga que suponía superar aquellos momentos como para recrearse en escribir sus miserias, y al final de cuentas a quien se las iban a contar, al de al lado que tenia esas y quizás otras tantas en la talega.

UNA MIRADA AL AYER (sigo)

Aquella calle sin asfalto por donde pasaban los carros, y algún que otro día también pasaba un coche, el coche de Jaime que viendo nuestros movimientos tras la pelota de trapo hacía sonar su estruendosa trompeta, mientras se reia y miraba para atrás a sabiendas que correríamos tras aquel auto y a ser posible nos montaríamos en su parachoques.

Decía el tío. Roséndo haciendo memoria de aquellos tiempos, sentado en el umbral de la puerta, con los codos sobre las rodillas y la gorra como apuñada entre las manos, no llegué nunca a entender que mientras se comían garbanzos todos los días a medio día y algunas noches una sardina arengue para cenar, nadie desesperaba, salvo cuando venia alguna dolencia de difícil arreglo con las hierbas que conocía la abuela. Vivíamos todos juntos los abuelos, los padres, los hijos y algún tío solterón, compartiendo lo poquito de unos y lo nada de otros, aún así nunca me paso por la mente que sería mejor si solo estuviéramos la familia (a los que hoy llaman la familia, padres/hijos).

Todos escuchaban mientras el tío Rosendo les fluían las historias al calor de la candela, aquellas cosas de la guerra, del borrico que lo tiró, de quien tupía mejor las redes del carro para llevar más paja y hacerlo más redondo, de aquel invierno que se quedo sin leña, (nunca ha vuelto a pasar), de aquel mulo burrero tan dócil como un perro, cosa arto difícil, y otras muchas que yo no sé si se las quedaba debajo de la gorra, porque se levantaba de la silla de anea y tomando la gorra por la visera al tiempo que se rascaba la cabeza se la ponía diciendo, bueno me voy mañana os cuento otras cosas, seguro que os gustara oírlas, hay que acostarse pronto porque al venir el día hemos de estar en el tajo.