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La clase de la “señu” (como pasa el tiempo, parece...

La clase de la “señu” (como pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando escribía esto)

Nada más entrar, la “señu” se apresuró a decir….! niños! hoy no estoy de humor para aguantar impertinencias, de acuerdo?, acto seguido se sentó en su sillón, dejando sobre la mesa su bolso y un periódico, en donde destacaba un titular: Asesinada en <león la presidente d…
Mariquilla, la repipi, que era la más cercana a su mesa, estiró el cuello y curioseó la portada, dándose así, un motivo para comprender el enfado y mal humor de la “señu”, Rápidamente se corrió la voz por la clase, Lucía se le escaparon dos lágrimas, Manolillo, tan pasota como siempre escuchaba una canción con el casco conectado al móvil, Juanito, se limitó a decir que ya lo sabía, porque su padre anoche también estaba muy triste, y la Merche, que nunca se entera de nada seguía alisando su trenza, mirando al techo y soñando con no se que príncipe.
Se levantó la “Señu” y en silencio dio unas vueltas por la clase, observaba como Mirian y Josele, se intercambiaban a escondidas mensajes por el móvil, pasó por alto a Miguel Pérez, que andaba marcando con la punta de un compás, la letra T, sobre su mesa, su cabeza aún no estaba fina y decidió adelantar la hora de recreo, cosa que todos celebraron con gran algarabía, todos menos Mariquilla la ripipi, que siguió leyendo sobre su Tablet como si no pasara nada. Que lees, Mariquilla? se te pasará tu tiempo de recreo. Mariquilla apagó su tablet, mientras explicaba a la “señu”, estoy leyendo un libro escrito por un anónimo, y dice cosas tan bonitas, que no me canso de repetirlas, en el libro, le hace poemas a su mujer, a su pueblo y a sus gente, y en muchas ocasiones hasta nos relata sus sueños, Me amparé en la quietud de aquel bosque, dice él narrando un sueño, y anduve errante, adentrándome más y más hasta que percibí la soledad mas inmensa que jamás conocí. El día había transcurrido muy lento, casi desesperante para mí, y con ansiedad esperaba que llegase la noche, llenando todo de oscuridad, así lo esperaba tendido en el suelo, mirando sin cesar el cielo mientras se apagaba el día y se iluminaba el cielo con sus estrellas, brotando aquí, y allá, como si alguien las sembrara y esparciera entre las negras copas de los árboles, al cabo de un rato, me levanté, cogí las riendas del caballo y lo dejé caminar entre las sombras...
¡Qué bonito! dijo la “Señu”, lástima que se mantenga en anonimato, haciendo pasar desapercibida su obra.
¡mire! “señu” lo que dice de él… Me importa un bledo el misterio de la Trinidad, hay otros misterios que nos tocan de cerca, esos si que me importan, y esos me gustaría descifrar; si tan solo hace dos días yo gritaba sin poder, los goles del Barça, el porqué sin motivos ni razón me encuentro triste, qué enturbió mi pensamiento para dejar caer una lágrima?, en días como hoy, nos hacemos tantas preguntas…a veces pienso que somos un simple número, un número que a nadie importamos, pero que forma parte de un complemento, como si fuera esa bolita extraída del bombo de la suerte, donde un número no es nada, pero asociado a un complemento es todo. Cada número es un ser, una vida, una persona, y depende su complemento, se asocia una manera de vida; el día que salió el número mío, salió sin complemento, y por lo tanto sin premio y la suerte de ese día hizo que yo vagara por el mundo sin ser nada ni nadie, me condenó a vivir en esta época que no es la que yo quería, la que siempre soñé… mi época sería la de Miguel Ángel, la de Leonardo…y en ese mismo escenario, con sus virtudes y sus fracasos, pero dependiendo solo de mí, y no de una máquina que casi todos sabemos manejar, pero casi nadie comprende el porqué ni cómo ejecuta las ordenes. Otro momento que me hubiera gustado vivir, es navegar en la Santa María y compartir los pensamientos que movió a Colón a dicho viaje, compartir ese momento del hallazgo y ser uno más entre ellos.
Venga Mariquilla. vamos un rato con los demás, ¡oye!, me has de dejar leer ese libro, vale?