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LEÓN FELIPE CAMINO GALICIA...

LEÓN FELIPE CAMINO GALICIA
Qué razón tenía León Felipe, cuando nos dejó escrito. “Que no nos duerman con cuentos, que las penas del hombre las matan con cuentos, y sé que al hombre le están durmiendo con cuentos, pueblo de España despierta y que no te duerman con cuentos,.. Aquí no queda nadie, ni el rico ni el villano, aquí no queda nadie, a Cristo le mataron”.
Una mañana, un camarero que tenía muy buena amistad con él, el año de 1970, me regalo un libro de poesía, editado en Buenos Aires, por la Editorial Losada, con el título de LA ANTOLOGÍA ROTA, del poeta español, que tal día como hoy 11 de abril del año 1884, llego a nacer en Tabora, Zamora. LEÓN FELIPE CAMINO GALICIA. Y que falleció en el exilio, en México, el año 1968. Me comentó el camarero, con voz muy bajita, acercándose a mí, te he puesto esta funda de hojas de periódico, ya que es un libro prohibido en España, trata de leerlo en tu casa, no tengas problemas con el libro, ya se yo
que tú eres muy aficionado a los poemas. Aquello me impresiono, y
pude leer el libro en tres días a ratos, pero me llamo tanto la atención,
que no podía dejarle el libro aparcado. Leyendo a veces poemas imposibles de entender en aquellos años, me impresiono lo de Don Quijote, por los caminos manchegos, que en aquel tiempo Juan Manuel Serrat, saco un disco, con el título de “Vencidos”. Todos aquellos versos, me marcaron mi juventud, ya nunca olvidaría algunas frases de dicho poeta, y de vez en cuando volvía a releerlos, basta que estuvieran prohibidos, para sacarles más intenciones humanas. El camarero, siguió siendo amigo mío, pero un día le comente el regalo, y él pensaba que ya ni me acordaría, le dije que sí, que fue un regalo poético de los que te dejan huellas. De vez en cuando alguien habla de este hombre de voz delicada y castellana, aunque el naciera por Zamora y estudiara en Salamanca, y ejerciera de farmacéutico en la provincia de Guadalajara. Sus expresiones tan claras y profundas, a veces sin rima ni métrica, pero que al leerlo, te parecía redondillas del romancero, que se te metían hasta el alma. Cuantas veces me alegré, de recibir dicho libro de regalo, en aquellos tiempos tan prohibitivos. Que cuando tenías algo en las manos, que el régimen lo prohibía, era como liberarte de aquella presión que ya entonces, la veáis como inoportuna, cuando en toda Europa, no existía las prohibiciones, de las maneras distintas de pensar y escribir. A veces pienso que a este hombre, no se le dio la oportunidad, de poderle conocer en la democracia, así y todo hoy le rindo mi homenaje. Incluso enclaustrado en La Cima de Madrid. G X Cantalapiedra. 11 – 4 – 2020.