En Córdoba en invierno, tapeando por los barrios antiguos...

Salmorejo cordobés.

Receta paso a paso.

INGREDIENTES

150 ml de Aceite de Oliva virgen extra
1 Kg. de tomates rojos bien maduros.
200 grs. de pan de Telera Cordobesa o si no encontráis pan de trigo blanco (mejor que tenga un día o dos)
1 diente de Ajo de Montalbán, (¿y por qué no de Zamora?) o similar (la cantidad de ajo al gusto, mucha gente le añade sólo medio). Yo le pongo más ajo.
10 grs. de Sal.

El salmorejo tiene la consistencia final de un puré o de una salsa espesa y se suele acompañar con otros ingredientes al gusto, aunque yo me quedo con un poco de huevo duro y un buen jamón ibérico. Lo más importante es utilizar un excelente aceite de oliva virgen extra y que los tomates lo acompañen. Es una receta contundente, económica y muy nutritiva, que puede servir como primer plato o como único dependiendo del acompañamiento. He probado salmorejos de todo tipo pero me quedo con la receta que os presento hoy ya que me parece la más tradicional: un salmorejo cordobés sin vinagre (al parecer así es como debe ser).

PREPARACIÓN DEL SALMOREJO:

El salmorejo es una crema servida habitualmente como primer plato, su elaboración es muy sencilla e incluye un majado o triturado de miga de pan, si es telera (pan de masa dura típico en Andalucía) mejor, ajo, aceite de oliva virgen extra, sal y tomates.

Limpiamos bien los tomates y los cortamos en cuartos, los añadimos a un bol grande y trituramos con la batidora hasta que nos quede una salsa líquida. Pasamos esta salsa por un colador para retirar posibles trozos de piel y pequeñas pepitas que hayan quedado al batirlos.
Cortamos el pan en trozos pequeños y los añadimos a la crema de tomate anterior, los dejamos reposar durante unos 10 minutos. Así ayudamos a que el pan se ablande si está muy duro y será mucho más fácil de batir.
Pelamos el ajo y, como lo vamos a usar en crudo, le quitamos el centro para que no repita. Lo añadimos al tomate con el pan.
Echamos el aceite de oliva virgen extra y la sal. Lo pasamos todo por la batidora hasta que nos quede lo más fino posible. Probamos si esta bien de sal y si no rectificamos con un poco más.
Sólo nos queda meter el bol en la nevera y dejar que se enfríe, en un par de horas lo tendréis bien fresquito y perfecto para probar el mejor salmorejo cordobés.
A la hora de la presentación, lo mejor es ponerlo en un plato hondo o cuenco y espolvorear con unas virutas de jamón serrano o ibérico con un punto (10 segundos) de microondas, así conseguiréis un toque crujiente. Además el huevo cocido y unas gotitas de aove le quedan perfecto. Pero no tiene por qué quedar ahí el tema, el consejo regulador del salmorejo también nos recomienda: pepino, pimiento, cebolla, zanahoria, remolacha, melocotón… Pero esto os lo dejo a vuestro gusto, buen provecho.
CONSEJOS Y TRUQUILLOS PARA HACER UN GRAN SALMOREJO:

Los tomates deben estar maduros, lo notarás al tacto y por su color. Además es importante que sean de calidad para que tu salmorejo marque la diferencia con el de los demás.
Yo en mi caso no tengo Thermomix, dicen que se consigue con ella un salmorejo muy fino. Yo uso batidora y os aseguro que vale perfectamente, a lo mejor no queda una crema super fina pero a mí también me gusta ver de qué está hecho y si veo un pequeño trocito milimétrico de piel de tomate me da lo mismo. En Córdoba hace 100 años no tenían Thermomix y les salía increíble, seguro.
El origen del Salmorejo es difícil de establecer, aunque seguro que es un plato de origen popular, muy humilde y base de muchas de las comidas de los olivareros, campesinos y pastores. Posiblemente surja como aprovechamiento de trozos de pan duro, majados con agua, sal y ajo. En algún momento se le llegó a incorporar aceite y servía para dar soporte a restos de comida de otros días, nada que ver a los que le añadimos actualmente porque el jamón no solía ser para este plato.

En Córdoba en invierno, tapeando por los barrios antiguos he comido las tostas con salmorejo, consiste en rebanadas de pan untado con un salmorejo espeso y encima boquerones, salmón, jamón. etc y con unas buenas cervecitas Cruzcampo muy bien tiradas. Me voy, que no quiero seguir pecando. Un besoooooooooooooo