Hombres y Mujeres

Ejemplo de hombre pobre y sabio
Foto enviada por Castor

* LA QUIMERA DEL ORO *
Chaplin.

La imagen de Charlot caminando de espaldas a la cámara, marchando solitario hacia un destino incierto fue la conclusión habitual de muchas de sus películas. Por ello, los espectadores de la época se quedaron muy sorprendidos ante el mensaje optimista que destila La quimera del oro, uno de los filmes más populares en la carrera del actor y cineasta debido no sólo a ese Happy Endsiempre bienvenido, también al ingenio de sus inolvidables gags o la acidez de su crítica, aceradísima en este caso ya que tenía como diana uno de los defectos más odiados por Chaplin: la codicia. No en vano la trama nos traslada a principios de siglo, cuando miles de personas partieron hacia lugares inhóspitos, enfrentándose a una naturaleza salvaje, en busca de esa “quimera del oro” que la película retrata desde dos dimensiones muy distintas. Por una parte, como la lógica ansia del protagonista de encontrar un sustento y salir de la pobresa más absoluta. Por la otra, como el deseo de algunos por imponerse a los demás, de encontrar riqueza por el simple hecho de encontrarla y así lograr reconocimiento y prebendas.

Pero la fábula moral es sólo una parte (aunque la esencial) de una producción en la que la inventiva visual y cómica del genio luce con todo su esplendor. Ahí están escenas tan famosas como aquella en la que, aterido de frío y muerto de hambre en una cabaña, confunde a su compañero con una gallina, situación que se resuelve de forma magistral con la entrada de un oso en escena. Mítico también es el momento en que se come un zapato o la secuencia en la que su modesta construcción está a punto de caerse por un precipicio, una de las cumbres de la historia del cine. Los románticos se quedarán con el beso final. Y harán bien.