Hombres y Mujeres

Camille Claudel (escultora)
Foto enviada por Mari

Que pena de vida la de esta brillante mujer.
Cuando abandonó a Rodin se refugió en el músico Debusyy, de edad más aparentemente a la suya. El músico tuvo en su poder "El vals", una de sus mejores esculturas.
Ya terminé la novela El vestido azul. Es un libro cortito de prosa intimista rayando en la prosa poética. Cuando Camille se decidió a abandonar a su amante y maestro fue cuando tuvo el segundo hijo con la mujer que no era su legítima esposa y a la cual nunca dejó por Camille.
La familia de la artista no la ayudó, la madre estaba obsesionada por las habladurías y el hermano poeta al que quería con locura la decepcionó.
Que pena de vida la de esta brillante mujer.
Ya terminé la novela El vestido azul. Es un libro cortito de prosa intimista rayando en la prosa poética. Cuando Camille se decidió a abandonar a su amante y maestro fue cuando tuvo el segundo hijo con la mujer que no era su legítima esposa y a la cual nunca dejó por Camille.
La familia de la artista no la ayudó, la madre estaba obsesionada por las habladurías y el hermano poeta al que quería con locura la decepcionó.
Es interesantísima la vida de esta mujer y lo crueles que fueron con ella.
Mari, no me refiero al contenido que está está muy bien
Me refiero a la extensión.

Yo cuando es. largo lo. divido en partes
Mari menudo tocho nos has metido
Es interesantísima la vida de esta mujer y lo crueles que fueron con ella.
CAMILLE CLAUDEL

Camille Claudel, siempre a la sombra de su mentor y amante Auguste Rodin. Sin embargo, su talento fue equivalente, e incluso hay quien afirma que la escultora ayudó a dar forma a algunas de las grandes obras del maestro (por no decir que éste las robó directamente).
Lo que es seguro es que si Claudel hubiera nacido hombre, su reconocimiento hubiera sido otro.

Camille Claudel nació escultora. Desde muy pequeña disfrutaba moldeando el barro y ya se veía su capacidad para reflejar ... (ver texto completo)
Mari menudo tocho nos has metido
CAMILLE CLAUDEL

Camille Claudel, siempre a la sombra de su mentor y amante Auguste Rodin. Sin embargo, su talento fue equivalente, e incluso hay quien afirma que la escultora ayudó a dar forma a algunas de las grandes obras del maestro (por no decir que éste las robó directamente).
Lo que es seguro es que si Claudel hubiera nacido hombre, su reconocimiento hubiera sido otro.

Camille Claudel nació escultora. Desde muy pequeña disfrutaba moldeando el barro y ya se veía su capacidad para reflejar en ese material los rostros de sus seres queridos. Un juego que duró al hacerse mayor y que no gustó en absoluto a su familia, que la veían como una futura esposa, madre y «artista del hogar».

Con 17 años fue admitida en una Academia de Arte parisina y de pronto, Auguste Rodin se percató del talento artístico de la joven, entrando en su vida como un terremoto. De alumna del ya legendario escultor pasaría a convertirse en su musa, y de ahí a amante.

El talento de Claudel era evidente, pero la envidia y el machismo de la época hicieron que fuera objeto de comentarios desafortunados que ponían en duda su capacidad artística. La sombra de Rodin era demasiado larga y la artista empezó a tener una relación de amor/odio. Amaba al maestro con toda su alma, pero también lo odiaba por recibir él todo el reconocimiento público, constantes encargos y alabanzas. Ella era su simple alumna y amante.

Claudel finalmente abandonó a Rodin (que no pensaba dejar a su esposa) y acabaría enloqueciendo… O eso dicen. Recientes biografías hablan de manipulaciones y maltratos por parte de su entorno, e incluso fue obligada a entrar en un sórdido psiquiátrico con el diagnóstico oficial de «manía persecutoria y delirios de grandeza».

En total, 30 años de injusta reclusión en un sórdido lugar en el que se le negaron las visitas y en el que murió sin realizar una sola obra.

Aún así, la escultora dejó una obra de apabullante talento. Su naturalismo tenía rasgos de impresionismo y simbolismo, buscando siempre la emoción que se traduce en un exquisito dramatismo gracias a un perfecto dominio de las técnicas y a su enorme sensibilidad.

Gracias a ella, se demostró que es posible esculpir la emoción.