La musa

Sentimos después de nuestro postre acaramelado que a continuación de la exquisita cena me

Sentimos después de nuestro postre acaramelado que a continuación de la exquisita cena me pusiste el deseo de contarnos las fantasías que antes de conocernos habíamos tenido.

Tu ansiedad de escuchar las mías y yo con morbosidad, por bucear por tu interior y compartirlas incondicionalmente conmigo! ¡Qué afán el nuestro! que deseo de escucharnos. En que silencio nos quedamos para no perder detalle, temblamos de pasión al ponemos a contarlas, por que al fin es una confidencia bien imaginada lejana revivida en ese momento, ¡y decimos! pero yo, te quiero a ti. Es por llamarnos la atención para seducir la una al otro y el otro a la una con las palabras que en la imaginación nos salen del alma y te introducen en un mundo de la fantasía que difícilmente existiría si no fuéramos los dos

R1