La Poesía

SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Anónimo, atribuido a Santa Teresa y a otros místicos, al capuchino Torres, y hasta a San Juan de la cruz.

Este soneto es perfecto y no hay antología donde no venga desde hace muchísimos años. Es tan grande su popularidad que ya los franciscanos lo enseñaban a los primeros cristianos indígenas de la recién descubierta América.

El tema es el inmenso amor que el poeta siente por Cristo y que ha alcanzado el más alto grado de pureza. Este poeta se olvida de los premios y los castigos y siente una inmensa piedad ante el sufrimiento de Jesús crucificado. Ante esta contemplación es CRISTO quien rescata al hombre.

En los dos cuartetos se plantea el tema del amor desinteresado y en los tercetos, en un bello juego de palabras se desencadena de forma concluyente el deseo de amar por encima de todas las cosas.

El estilo es directo, enérgico, casi penitencial por lo desnudo de figuras y recursos ornamentales. No es la belleza imaginativa del lenguaje lo que define a este soneto, sino la fuerza con que se renuncia a todo lo que no sea amar a cuerpo descubierto a quien, por amor, dejó destrozar el suyo.

Soneto clásico en ABBA, ABBA, CDC, DCD

FIGURAS RETÓRICAS:

PRIMER CUARTETO:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

INCISO con INVOCATIVO: No me mueve, mi Dios, para quererte.
PARALELISMO en quererte y ofenderte:
El poeta parece indiferente ante el premio o el castigo, porque le importan más los sufrimientos de Cristo.
EPÍTETOS: Cielo prometido, infierno temido... (si se admite, ya que el infierno siempre es temido y el cielo prometido dependiendo de nuestras obras...) (vamos que no sé si valdrá pulpo como animal de compañía).

SEGUNDO CUARTETO:

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus clavado en una cruz y escarnecido, y tu muerte.

Otro INCISO con INVOCATIVO:

ANÁFORA en la repetición de muéveme....

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte...

ZEUGMA:... clavado en una cruz y escarnecido, (se sobreentiende ESTÁS escarnecido y en vista de la situación en la que se encuentra CRISTO, escarnecido también sería un EPÍTETO.

METONIMIA en afrentas por maltrato y humillaciones.

PRIMER TERCETO:

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

Todo el terceto es una preciosa HIPÉRBOLE, pero no una hipérbole gratuita, sino una forma de expresión del más grande amor.

Dos INCISOS: Muéveme, en fin, tu amor, y...

PARALELISMO y PARADOJA:
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

SEGUNDO TERCETO:
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

ALITERACIÓN en los sonidos quiera, quisiera espero, esperara.

CONCLUSIÓN:
La atribución a Santa Teresa de Jesús no se sostiene porque la mística abulense no supo manejar los metros largos; se dice que podría ser también de Lope de Vega porque trata el tema místico también en QUÉ TENGO YO QUE MI AMISTAD PROCURAS....
O también de Juan de ÁVILA.
Sea de quién sea es una de las joyas de la poesía mística española. Podría considerarse de lo mejor de la poesía española de la segunda mitad del s. XVI.

Este soneto apareció por primera vez en la obra del doctor madrileño Antonio de Rojas Libro intitulado vida del espíritu publicada en Madrid en el año de 1628.
Este soneto es una de las mejores representaciones que tiene la literatura española, con una gran redacción y una perfecta rima, además de cumplir todos los requerimientos que se necesitan para realizar un soneto, expresa un amor sincero que guarda todo el sentir del autor hacia su creador.