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Esta era la primera pizarra, con las bolitas para empezar a contar, y después la otra con

Esta era la primera pizarra, con las bolitas para empezar a contar, y después la otra con el pañito que nos ataban las madres para limpiar la pizarra, cansada de lavar la bata cada día porque la limpiábamos con la manga, y aquello costaba más de sacar, pues era como ceniza. Por eso nos ponían el pañito.