EL DESVÁN, Libros

EL DESVÁN

La casa de mis padres
donde he nacido,
cuando a su lado paso
siempre suspiro.
Porque yo siento
que algo se quedo mío
allí muy dentro.
Aunque todo se ha ido
allí a quedado,
un rincón que yo siempre
he recordado.
¡AY si pudiera
aquel desván oscuro
yo me subiera!
Pues casi estoy segura
que encontraría
recuerdos que hasta el alma
me llegarían.
Sera poco: una rueca, un fuso
y un escarpín roto,
un libro muy antiguo
de piel forrado,
y un sombrero de fieltro
ya estropeado;
una escudilla,
la mortera rajada
y una garfilla,
el pote de tres patas
negro y ahumado
y de una pandereta
ya solo el aro,
unas abarcas viejas
que era las que llevaba
con las ovejas,
un trozo de melena
ya apolillado,
y un trozo de piel
del fiel "Navarro"
del viejo amigo,
el perro que llevaba
mi padre al río;
un collarón que tiene
la hebilla rota,
el collar que llevaba
siempre la "Roja".
Tras su cencerro
bajaban mis vaquitas
del "Abeseo"
En un rincón oscuro
esta tirada una muñeca rubia
desmelenada,
allí escondida
está la muñeca
que ha sido mía,
ya cubierta de polvo
triste y callada
está la pobrecita
sin decir nada;
como los muertos,
esperando que alguien
saque sus restos.
un rosario de cuentas
ya desgastadas,
rosario que mi padre
siempre rezaba
mientra la madre buena
hacia para todos
la frugal cena.
qizás ya no haya nada,
más eso es todo
lo que allí había.
Y no se rían
que por nada del mundo
lo cambiaría.
Guadalupe lopez diez,

Como veis en León se le llama desván