Madrid

AQUEL MADRID DEL AÑO MIL NOVECIENTOS SESENTA Y DOS...

AQUEL MADRID DEL AÑO MIL NOVECIENTOS SESENTA Y DOS
En aquel año de 1962. Madrid era una ciudad llena de cines, La Gran Vía, madrileña tenía un montón de cines de estreno. Hoy en día desaparecidos, cómo era el cine de las películas de terror, el Cine Rex. Donde muchas personas aficionadas a esa clase de películas, en sesión continua se pasaban las horas, viendo al Conde Dracula, y otras clases de temas, todos o casi todos de ese género de terror, y allí se pasaban sus ratos de diversión. Madrid tenía el encanto de sus tranvías, su suburbano recién estrenado, que se paseaba por la Casa de Campo, y llegando hasta Carabanchel, o sea. El Hospital Militar de Gómez Ulla. Eran lugares entonces apartados del centro de la ciudad. Donde las gambas del Abuelo, eran un punto de encuentro, de muchas personas. Además de ser La Puerta del Sol, el lugar de citas de la mayoría de personas, que quedaban en el Centro de Madrid. El Rastro de La Ribera de Curtidores, también llamado el de Cascorro, por su estatua en la parte alta de dicho lugar, era un lugar apropiado para comprar toda clase de herramientas y apeos agrícolas. Y la Cava de San Miguel, también llamada El Arco de Cuchilleros, empezaba a florecer una cantidad de mesones, que parecía ser el futuro de aquel céntrico barrio. La Plaza mayor y sus calamares, se empezaban a sentir por sus olores. Y Madrid en el mes de Mayo, era una bonita ciudad en sus parques, donde en El Retiro, se alquilaban barcas, para darte un paseo por su lago. Idéntico paseo por La Casa de Campo, que entonces su lago, llegaba a tener de profundidad sus aguas, hasta ocho metros, o quizá más en algunas partes, ya que en los años de 1967 y 68, el Lago se relleno de tierra de obras y desmontes, hasta dejarlo llano, y con poco de profundidad su suelo. En aquel Madrid de entonces, los pueblos limítrofes, eran de poca densidad de habitantes, solo Getafe, superaba los 10,000, habitantes, los demás pueblos cómo Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Alcorcón, Móstoles, Fuenlabrada, Leganés, Fuencarral, Vicalvaro, Hortaleza, Canillas, Canillejas, Coslada, San Fernando, Aravaca, Pozuelo, Majadahonda, Las Rozas, Boadilla del Monte, Parla, Barajas, Vallecas pueblo, Mejorada del Campo, Velilla, Rivas Vaciamadrid. Todos ellos ninguno llegaba a esa cifra de habitantes. Y los barrios de Madrid que entonces estaban en expansión, eran muchos entre ellos, Moratalaz, El Barrio del Pilar, El Barrio de la Concepción, Aluche, Pinar del Rey, Pinar de Chamartín, La Elipa, San Blas, Y lugares de lujo cómo La Moraleja, Puerta de Hierro, Mirasierra, El Conde de Orgaz, Somosaguas. El Encinar de Los Reyes. Que empezaron dando a Madrid, un aire de ciudad en progreso, y mejores viviendas, Todos aquellos años, fueron de mucho trabajo, y de pocas vacaciones, la mayoría de las personas, que habían sido inmigrantes, trataban de hacerse con su piso, a base de muchas horas de trabajar, y tener el sentido del ahorro en su vida diaria. Madrid en aquellos años de cines, donde los domingos se hacían largas colas para entrar, eran muy distintos a los de ahora, Las personas llevaban su ropa de domingo, no viendo a nadie con pantalones rotos, ni zapatos sin limpiar, Los bailes de juventud, incluidos los de las Casas Regionales, eran puntos de encuentro, donde la juventud de entonces podría conocerse, y empezar una relación de novios. El respeto que existía entonces, era muy grande, pocas veces se veía algún alboroto, dentro de los locales, y sí existía, los propios camareros, eran los que actuaban, para echar del local a los alborotadores. Aquel Madrid era quizá más tranquilo que hoy en día, aunque los derechos de poder elegir a nuestros gobernantes, no existiera. El respeto a la autoridad era máximo, y a nadie se le ocurría el poder extralimitarse. Aquel Madrid que le recuerdo con nostalgia, y donde yo me pude divertir, sin faltar a nadie, de vez en cuando, le recuerdo, quizá por mis pocos años de entonces, y fue donde empecé a tener noción de muchas cosas, que hasta entonces no había conocido.
G X Cantalapiedra.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Aquel Madrid donde en un mes de julio o agosto ir a las dos de la mañana paseando por la Gran Vía era un espectáculo de gentes y de vida comercial hostelera. Con aquella seguridad ciudadana que, junto con la jurídica, propiciaron la lluvia de inversiones nacionales y extranjeras.
Donde todavía, amigo Cantalapiedra, quedaba gente castiza que sumaban un plus a la alegría y el buen humor consustancial al pueblo de Madrid.
Es verdad lo de los cines en Gran Vía. Y el REX concretamente tenia unas butacas muy amplias donde muchos mas que ir a ver cine iban a dormir la siesta.
Recuerdo también las famosas Palmeras, en la Glorieta de Quevedo (yo vivía en Vallehermoso) los cines Apolo, Magallanes, Vallehermoso, Cartago, etc.
En fin un Madrid muy humanizado, bullanguero, abierto y hospitalario. Virtudes que, algunas de ellas, sigue manteniendo. Felizmente.