No, a las condiciones de ETA


¿Por qué no dejáis ya de hablar de ETA?
Todos sabemos que es normal que la gente cercana y sus familiares pidan clemencia y piedad oara ellos. Yo creo que no deberían ya ser noticia, que los periodicos deberían ya dejar de exaltar los ánimos de los españoles, hay que acallarlos como noticia. Ya no existen. La basura cuando más se revuelve más huele.
¿qué sacamos de positivo con todo esto?
Saludos.
Cuándo respeten a las víctimas del terrorismo y a sus familiares.
Parece hasta mentira Mari tener en política a personas que desprecian y critican nuestra justicia cuando les conviene y que estèn perjudicando tanto nuestro estado de derecho.
Estoy segura de que nos dará a lo largo de su vida en política, muchas de estas perlas, tiene predisposición.
Saludos.
Vaya "cuadrilla" la nueva remesa del PP, de verdad, da vergüenza ajena oírles.
Teodoro Garcia Egea, debería decir CLARAMENTE el porqué Zaplana sigue en la cárcel. Al menos que de información veraz. Que poca vergüenza tiene este señor, utilizar la enfermedad de Zaplana para hacerlo víctima del sistema judicial.

Tiene los tratamientos médicos que pueda tener en libertad, pero EL MOTIVO, por el que se le deniega lo sabe muy bien él y sus familiares, en el momento que de la información que quieren tener, seguro que tiene otro trato muy diferente.
Parece hasta mentira Mari tener en política a personas que desprecian y critican nuestra justicia cuando les conviene y que estèn perjudicando tanto nuestro estado de derecho.
Estoy segura de que nos dará a lo largo de su vida en política, muchas de estas perlas, tiene predisposición.
Saludos.
La suspensión de condena de otro etarra enfermo deja en evidencia la prisión provisional de Zaplana.

La Audiencia Nacional ha suspendido la condena al etarra Asier Aginako por su enfermedad, mientras Eduardo Zaplana continúa en prisión provisional.

Miguel Ángel Pérez. 2019-02-01.

La Audiencia Nacional ha suspendido la condena al etarra Asier Aginako por su enfermedad. Aginako fue detenido el 17 de junio de 2004 en una vivienda de Coulaines (Francia) en el marco de una operación que permitió ... (ver texto completo)
Teodoro Garcia Egea, debería decir CLARAMENTE el porqué Zaplana sigue en la cárcel. Al menos que de información veraz. Que poca vergüenza tiene este señor, utilizar la enfermedad de Zaplana para hacerlo víctima del sistema judicial.

Tiene los tratamientos médicos que pueda tener en libertad, pero EL MOTIVO, por el que se le deniega lo sabe muy bien él y sus familiares, en el momento que de la información que quieren tener, seguro que tiene otro trato muy diferente.
Que hagan otra parecida a la del Sr. Ortega Lara y se metan los puñeteros etarras. A lo mejor les gusta y hacen más.
¿Por qué no dejáis ya de hablar de ETA?
Todos sabemos que es normal que la gente cercana y sus familiares pidan clemencia y piedad oara ellos. Yo creo que no deberían ya ser noticia, que los periodicos deberían ya dejar de exaltar los ánimos de los españoles, hay que acallarlos como noticia. Ya no existen. La basura cuando más se revuelve más huele.
¿qué sacamos de positivo con todo esto?
Saludos.
Bildu pone celdas en Pamplona para sentirse como un etarra y le contestan mostrando sus masacres.

M. A. Ruiz Coll. 29/12/2018.19:45.

La asociación de apoyo a los presos de ETA Sare ha instalado en las calles de Pamplona una caseta acristalada, que recrea el interior de una celda, para que los ciudadanos puedan identificarse con el "sufrimiento" que los terroristas sienten en la cárcel.
Esta iniciativa de apoyo a los etarras ha sido autorizada por el Ayuntamiento de Pamplona, que preside el ... (ver texto completo)
Que hagan otra parecida a la del Sr. Ortega Lara y se metan los puñeteros etarras. A lo mejor les gusta y hacen más.
La suspensión de condena de otro etarra enfermo deja en evidencia la prisión provisional de Zaplana.

La Audiencia Nacional ha suspendido la condena al etarra Asier Aginako por su enfermedad, mientras Eduardo Zaplana continúa en prisión provisional.

Miguel Ángel Pérez. 2019-02-01.

La Audiencia Nacional ha suspendido la condena al etarra Asier Aginako por su enfermedad. Aginako fue detenido el 17 de junio de 2004 en una vivienda de Coulaines (Francia) en el marco de una operación que permitió desmantelar también otros dos pisos francos de la banda terrorista en Limoges y Angers. En 2012, el juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, ordenaba si ingreso en prisión. El etarra había sido entregado por Francia, y se le imputó un delito de colaboración con ETA y otro de tenencia de explosivos en relación con un coche que intervino la Policía en la carretera que une Bilbao con Galdacano.

El terrorista abandona ayer de la cárcel de Valencia por su "enfermedad", mientras cumplía una condena de 8 años. Aginako debía permanecer en prisión hasta el 2020, ya que ingresó el 23 de febrero de 2012. Los abogados del recluso habían pedido la suspensión de la condena para que Aginako reciba "el tratamiento médico que requiere en las mejores condiciones y con las garantías necesarias".

El caso contrasta con la situación de Eduardo Zaplana, que padece leucemia y que continúa en prisión preventiva. Zaplana fue detenido el 22 de mayo de 2018 en el marco de la Operación Erial y desde entonces se encuentra en prisión provisional. Padece una leucemia muy grave. A pesar de su deteriorado estado de salud y de las sucesivas peticiones de su defensa por sustituir la cárcel por un arresto domiciliario, la titular del Juzgado de Instrucción nº 8 de Valencia, Isabel Rodríguez, mantiene su encarcelamiento.

Hasta el momento, la Fiscalía tampoco ha solicitado modificar su situación de privación de libertad y la Audiencia Provincial de Valencia ha ratificado la decisión de mantener encarcelado a Zaplana en el centro penitenciario de Picassent. Actualmente, es tratado en el Hospital la Fe de Valencia donde fue trasladado debido al empeoramiento de su salud. Ha recuperado algo de peso, sin embargo, en cualquier momento podría ordenarse su vuelta a prisión y su salud volvería a resentirse.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, se refería en su twitter a la suspensión de la pena del etarra y a la situación de Zaplana:"Un asesino juzgado y condenado puede salir de la cárcel por enfermedad grave. Una persona como Zaplana, que no ha sido ni juzgada, todavía sigue en prisión con una enfermedad grave. Por humanidad, Zaplana debería poder ser cuidado y tratado en casa".

El artículo 508 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, Lecrim señala que "el juez o tribunal podrá acordar que la medida de prisión provisional del investigado o encausado se verifique en su domicilio, con las medidas de vigilancia que resulten necesarias, cuando por razón de enfermedad el internamiento entrañe grave peligro para su salud. El juez o tribunal podrá autorizar que el investigado o encausado salga de su domicilio durante las horas necesarias para el tratamiento de su enfermedad, siempre con la vigilancia precisa".

El caso Bolinaga
Al analizar el caso de Eduardo Zaplana, se recuerdan otros casos parecidos en los que se ha sustituido la prisión por un arresto domiciliario o similar. El caso del etarra Bolinaga.

En agosto de 2012, el Ministerio del Interior que dirigía Jorge Fernández Díaz concedía el tercer grado penitenciario a uno de los torturadores del funcionario de prisiones secuestrado José Antonio Ortega Lara. Josu Uribetxeberria Bolinaga quedaba en libertad porque padecía "un cáncer generalizado, terminal y en situación irreversible". El etarra Bolinaga falleció 3 años después, en el 2015, y fue visto por su pueblo Mondragón tomando "chiquitos" (vasos pequeños de vino), lo que provocó la indignación de las víctimas del terrorismo.
Espeluznante relato.
Es tremendo lo que se ha tenido que soportar por culpa de estos asesinos y sus compinches, y lo indecente es que aún hay gentuza que sigue apoyando a estos sicarios.
Los Ulayar: el crimen más 'nazi' de ETA.

CRÓNI. CAREPORTAJE. NOTICIA.

ÁNGELES ESCRIVÁ.

27 ENE. 2019 02:23.

Los terroristas, sus vecinos, no sólo mataron al padre, patearon a uno de sus hijos huérfanos y marcaron la casa familiar con pintadas
... (ver texto completo)
Espeluznante relato.
Los Ulayar: el crimen más 'nazi' de ETA.

CRÓNI. CAREPORTAJE. NOTICIA.

ÁNGELES ESCRIVÁ.

27 ENE. 2019 02:23.

Los terroristas, sus vecinos, no sólo mataron al padre, patearon a uno de sus hijos huérfanos y marcaron la casa familiar con pintadas

Pasó hoy hace 40 años, y el pueblo sigue siendo un nido de odio

Hace exactamente 40 años, el 27 de enero de 1979, Salvador Ulayar tenía 13 años. Miraba en la tele su programa favorito y atendió a la llamada de su padre para que le ayudara con el bidón de gasóleo para la calefacción. Al salir de la casa vio cómo, a unos metros, un hombre con una media en la cabeza le disparaba a su padre primero tres tiros y, después de una pausa, otros dos. Aterrorizado, huyó porque pensó que también a él le iban a matar. Después regresó, pretendió perseguir el coche del asesino y finalmente se dirigió al cuerpo rendido en el suelo, para implorarle en vano que le hablase. Los cuatro terroristas que participaron eran vecinos del pueblo, Etxarri Aranatz, en Navarra. Dos de ellos eran los hermanos Vicente y Juan Nazabal, que fueron ayudados por otros dos, uno de los cuales era familiar del asesinado, Jesús, un hombre discreto y honrado que había sido alcalde de la localidad.

ETA perpetró con este asesinato uno de los crímenes más nazis en su haber de un listado realmente numeroso. Cierto es que el secuestro de Ortega Lara cumplió sobradamente las características de sadismo propias del nazismo pero en el asesinato a Jesús Ulayar hay que añadir la complicidad o cobardía de un pueblo prolífico en la generación de terroristas y que todavía constituye una especie de burbuja proetarra en la que el Estado de Derecho se ve incapacitado para actuar. Aquel niño de 13 años, su madre y sus tres hermanos metieron los papeles de su padre en una carpeta y, con aquel velatorio tristísimo y bastante solitario, iniciaron un calvario que se prolongó durante décadas. Que, en realidad, todavía hoy continúa. Salvador lo contó casi todo hace cuatro años en un libro muy doloroso, Morir para contarlo, que era además una forma de interpelar a los políticos y a la sociedad pero que ninguna editorial importante quiso publicar precisamente porque, una vez ETA dejó de matar, la sociedad y los políticos se dedicaron «a otras cosas». Los Ulayar vivieron desde la muerte del padre como se vive en Etxarri. Sin que nadie les preguntase cómo estaban, mientras a los terroristas se los alababa. «Siendo de allí, siempre hemos sabido que vivíamos en territorio hostil. Para nosotros la vida fue una continuación de lo ocurrido. La gente, tras el asesinato, seguía pensando lo mismo que pensaba y quien nos arropaba lo hacía en privado porque el terror hace estragos», recuerda José Ignacio Ulayar, uno de los hijos de Jesús. Hasta que pasó lo que pasó. Dieciséis años después de ingresar en prisión, el autor material del asesinato salió. «Yo llevaba años explicándole a mi mujer que un día nos lo encontraríamos por la calle. Mi mujer era incrédula. Pero en agosto, en plenas fiestas del pueblo, lo vimos. Había una comida popular en la plaza e íbamos con el crío de dos años. Nos íbamos a cruzar pero me acerqué a él y le dije: asesino. Me pegó una patada en el pecho y sus secuaces me desplazaron 50 o 60 metros. Nadie me ayudó. Significarse allí es buscarse la ruina», apunta. Después se lo encontró de compras en unos grandes almacenes y fue el etarra quien le insultó mientras se tocaba sus partes y le hacía una reverencia.

Etxarri Aranatz nombró al terrorista hijo predilecto y la banda de música pasó por delante de la puerta de los Ulayar. Juan José se fue a vivir a otro lugar con su familia pero tuvo poca suerte. Juan Nazabal, el hermano, que había salido de prisión antes de lo que le correspondía por estudiar la carrera de psicología que regalaba la Universidad del País Vasco (UPV) precisamente para que los etarras disfrutasen de beneficios penitenciarios, fue destinado temporalmente al colegio al que iban sus hijos. Los avisó una profesora. «Fuimos al Departamento de Educación pero nos dijeron que nada podían hacer y él estuvo tres meses allí», relata. También se encaró con el etarra psicólogo. «Eres el asesino de mi padre», le espetó en público. Y, a diferencia de su hermano, él apenas respondió: «Usted se confunde». En el lugar donde fue asesinado Jesús Ulayar, el Ayuntamiento puso dos contenedores de basura y la fachada de la casa familiar suele aparecer marcada con pintadas de ensalzamiento a ETA. Los hijos organizaron un homenaje en 2004 por el 15º aniversario y «fue gratificante». «Pero el pueblo parecía desierto, con las persianas bajadas. Muchos se acercaron sólo a la misa de la tarde». Por miedo. Hoy la alcaldesa de Etxarri Aranatz es de Bildu e hija de una prima del asesinado Ulayar. El Ayuntamiento tiene una partida de 4.000 euros destinada a los familiares de los presos de ETA. En el llamado Mapa del Sufrimiento auspiciado por el Gobierno navarro -formado por Geroa Bai y por Bildu- y elaborado por el Consistorio, el asesino de Jesús Ulayar aparece como una víctima, «detenido y torturado por motivos políticos». Recientemente, en fiestas, fueron invitados al balcón del Ayuntamiento los hijos de los etarras Asier Carrera, Ohian Barandalla, Unai Parot y Juan Ramón Carasatorre, algunos de ellos menores de edad. Uno de los acontecimientos más esperados en las fiestas es el «tiro al facha» o el Dia del Inútil, donde la gente se burla de la Guardia Civil. El pasado día 3, Jokin Urain, un etarra con condenas de 421 años, cuatro asesinatos en su haber y 11 tentativas, presentó un libro con su versión de la historia con cobertura municipal. En el Ayuntamiento de Etxarri Aranatz hay nueve concejales de Bildu y dos del PP. Mejor dicho, uno: Juan Antonio Extremera. Vive en Pamplona pero en 2011, cuando vio que el PP había sacado un concejal en el pueblo pero ninguno de la lista quiso tomar posesión -se presentaron porque pensaron que no saldrían-, lo hizo él. En 2015 duplicó los votos y sacó dos concejalías pero la otra la ocupa una señora de 70 años que vive en Madrid. Ha ido a algunos plenos pero no vota. Así que dos concejales, un voto. «Cuando llegué allí mis votantes me veían y bajaban la cabeza. Con los años, he logrado hablar con ellos pero siempre a escondidas», dice Extremera, que aún lleva escolta para ir al pueblo. «Acabo los plenos con un Viva Navarra y un Viva España y ellos convocan plenos extrordinarios los viernes, coincidiendo con la manifestación a favor de los presos, para llenar la sala y que el público me escupa y me insulte», cuenta. Empapeló Etxarri con sus carteles electorales y se los quemaron y recibió en su trabajo una carta con una bala dibujada de la munición usada por ETA. No es de extrañar que los Ulayar se muestran «desengañados» y piensen que los gobiernos no han cumplido con la obligación de articular las leyes que impidieran todo esto, que evitaran que los proetarras estén en las instituciones sin ni siquiera haber condenado los atentados de la banda; leyes que protegieran y honraran, de verdad, a las víctimas del terrorismo. «Toda aquella buena gente que murió asesinada no se creería lo que está pasando», se lamentan. ETA fue derrotada operativamente pero los Ulayar sienten que los vencidos han sido ellos. «No nos matan, pero, ¿nos dejan vivir?», se preguntan. Este domingo, hartos de sufrir -cierto es que ya han hecho bastante por el Estado y por todos-, han decidido que su homenaje sea privado. En el cementerio y con un ramillete de flores en el lugar en el que Jesús, su padre, fue asesinado.
«Mikel Antza», la buena estrella de un verdugo de ETA.

«Mikel Antza» ha cumplido quince años de cárcel a pesar de ser el cerebro de ETA entre 1992 y 2004 como jefe político.

Es el artífice del giro de la banda terrorista a los asesinatos de concejales del PP y del PSE en los años noventa.

Luis P. Arechederra.

Madrid.

Actualizado:

27/01/2019 03:25h.

El anagrama de la banda terrorista ETA lo conforman una serpiente, que alude a una supuesta astucia al servicio del mal, y un hacha, que representa la fuerza mal ejercida del terrorismo. Si un solo etarra encarnase todo lo que significa esa maldita serpiente sería Mikel Albizu Iriarte, alias «Mikel Antza».

Tras cumplir quince años de prisión en Francia, después de ser arrestado en 2004, Mikel Antza quedó en libertad la semana pasada. Fue expulsado y llegó al aeropuerto de Barajas (Madrid), pero la Policía no pudo colocarle las esposas y parar sus movimientos. Sin cuentas pendientes con la Justicia española, sin una pista concreta que le vincule con un atentado, Mikel Antza es un hombre libre, según las reglas del juego que todos aceptamos. Francia considera que ha cumplido íntegramente su pena, tras ser condenado a 20 años de prisión en 2010.

Miguel Ángel Blanco
Su estancia en la cárcel, sin embargo, no se corresponde con el poderoso rol que el terrorista ejerció en los años noventa, cuando la sociedad española estalló contra el terror de ETA. A Antza, que hoy tiene 58 años, se le sitúa detrás de esa crueldad. Con fama de intelectual en los círculos de la izquierda abertzale, dejó su huella siniestra en la banda. Él era la serpiente, mientras otros etarras empuñaron el hacha.

Un cúmulo de circunstancias desafortunadas han impedido que pise la cárcel española un terrorista con mayúsculas, hijo de uno de los fundadores de ETA. Antza permaneció en la cúpula de la banda terrorista entre 1992 y 2004, y enfocó el rumbo sangriento de las pistolas durante ese tiempo.

En la clandestinidad desde 1985, es uno de los etarras que más tiempo ha permanecido en la cumbre de la organización terrorista. Nada menos que doce años. Dirigió el aparato político de ETA tras la caída de la cúpula de Bidart en 1992 –un golpe demoledor para la banda– y fue el «cerebro» que marcó los calendarios, las estrategias y los nuevos objetivos del hacha y la serpiente. A él se le atribuye gran parte de la responsabilidad de la siniestra decisión de colocar en la diana de ETA a los concejales del PP y el PSOE en los años noventa. La etapa en la que la banda terrorista asesinó a sangre fría a Miguel Ángel Blanco, en 1997, ante el dolor impotente de toda España. Bajo su liderazgo, un pistolero de la banda también tiroteó al juez Francisco Tomás y Valiente, en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid en 1996.

Aun así, a pesar de ese historial, Antza no tiene cuentas pendientes con la Justicia española que justifiquen su arresto e ingreso en prisión tras cumplir condena en el país vecino. ¿Cómo es posible? La acusación más obvia, su integración en organización terrorista en grado de dirigente, no puede llevarse a cabo en España, pues ya ha sido juzgado por ese mismo concepto en Francia, en su equivalente de asociación de malhechores. Y no se puede juzgar a alguien dos veces por los mismos hechos, según un principio del Derecho Penal que funciona como una garantía para los ciudadanos, el conocido como «non bis in idem».

Además, no existen indicios concretos por ahora que permitan demostrar que Mikel Antza ordenó los asesinatos o atentados que se produjeron durante su etapa de dirigente, según informan a ABC fuentes jurídicas. Su cargo en la jefatura de la organización terrorista no basta: es necesaria una prueba específica que vincule al instigador con el hecho concreto, un demostración que ha dificultado tradicionalmente las condenas a los autores intelectuales de los delitos de ETA.

En la causa por delitos de lesa humanidad, un crimen contra la comunidad internacional, Antza se ha librado por los pelos. En este caso, la Audiencia Nacional investiga y juzgará a cuatro dirigentes de ETA como responsables de los asesinatos que se produjeron durante sus respectivos mandatos, al encuadrarse dentro de un ataque sistemático para eliminar a la población que se oponía a su proyecto totalitario. Este delito castiga la grave filosofía que movió a la banda ETA: eliminar físicamente «a quienes aparecen como un obstáculo para la consecución de sus objetivos políticos».

La convulsión del 11-M
En España, sin embargo, este delito sólo es perseguible para los actos que tuvieron lugar desde el 1 de octubre de 2004, el día en el que dicho crimen se incluyó en el Código Penal español. Eso deja fuera, por ejemplo, los asesinatos de ETA del 30 de mayo de 2003 de los policías nacionales Bonifacio Martín Hernado y Julián Embid Luna, con Antza en su dirección. Nuestro país además no ha ratificado la convención de las Naciones Unidas que fija el carácter imprescriptible de los crímenes de guerra y de lesa humanidad, de 1968.

Al ser arrestado el 3 de octubre, la persecución de la lesa humanidad estuvo en vigor dos días durante la actividad de Mikel Antza en la cúpula de ETA. Sin embargo, la necesidad de que el delito de lesa humanidad incluya un resultado de asesinato o secuestro le ha permitido librarse de la acusación. Por casualidad, ETA no cometió ningún atentado mortal esos días, entre el 1 y el 3 de octubre del 2004, en una etapa en la que la banda rebajó su carga asesina tras la convulsión que el 11-M causó en la sociedad española.

Consciente de la reacción que causaron en España los atentados yihadistas del 11 de marzo en Madrid, ETA asumió un perfil bajo y, como estrategia, no asesinó a nadie en todo el año. El fin fue evitar el reproche social. En 2004, ETA no dejó de matar durante un tiempo porque considerase que ninguna vida constituye un medio para un fin político. Solo tuvo miedo.

Ese parón calculado ha beneficiado a la larga a Mikel Antza en una causa en la que están procesados cuatro antiguos dirigentes etarras: Josu Ternera Urruticoechea, «Josu Ternera»; Garikoitz Aspiazu, «Txeroki»; Mikel Carrera Sarobe, «Ata», y Ángel Iriondo, «Barbas». La Audiencia Nacional les otorga un «alto nivel de capacidad decisoria» en la organización terrorista, desde el que ordenaron los atentados, suministraron el material y pudieron haber intervenido para evitar que sucedieran.

La ascensión de Mikel Antza a la cumbre de ETA no está así vinculada a delitos de sangre cometidos por él mismo. Su nombre se dio a conocer cuando preparó y protagonizó en 1985 la fuga de la cárcel de Martutene de los etarras Joseba Sarrionaindia e Ignacio Picabea, escondidos en unos altavoces tras un concierto del cantante Imanol. Mikel Antza se hizo pasar por técnico de sonido y los sacó de allí. Después se fugó a Francia y comenzó a colaborar con el entonces número dos de ETA José Luis Álvarez Santacristina, «Txelis», a quien después sustituyó. Y el mismo se convirtió en la serpiente.

Artífice de las treguas trampa.

Mikel Antza tomó el relevo de la cúpula etarra caída en Bidart (Francia) en 1992. Desde su rol como jefe político, el terrorista diseñó la estrategia de ETA hasta 2004, durante doce años, un periodo en el que la banda asesinó a 120 personas. En la cúpula, Antza guió a los etarras a los asesinatos de concejales del PP y del PSE, y dirigió los periodos de tregua trampa de la banda. Él mismo se reunió con los representantes del Gobierno de Aznar en Ginebra en 1999, cuando ETA intentó chantajear al Ejecutivo con la exigencia de «no más asesinatos a cambio de la independencia». También tuvo un encuentro con el antiguo líder de ERC Josep Lluís Carod Rovira, con quien pactó una tregua acotada a Cataluña. Defensor de la violencia sin fisuras y pareja de la etarra Soledad Iparraguirre «Anboto», fue arrestado en una casa de campo en Francia en 2004. En la última sesión del juicio, en París, gritó: «Gora ETA».
Ana Iríbar: «Por mucha foto que se haga, Otegui seguirá siendo un terrorista»

La presidenta de la Fundación Gregorio Ordóñez afirma que el Estado ha de responder «con justicia» a los presos.

Adrián Mateos.

San Sebastián.

Actualizado:

19/01/2019 02:33h.

Veinticuatro años no han sido suficientes para que cicatrice del todo la herida de Ana Iríbar, que, arropada por compañeros y amigos, volverá a rendir homenaje este sábado al hombre que «marcó un antes y un después» en su vida. La esposa de Gregorio Ordóñez mantiene viva la memoria del que fuera teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián, asesinado por ETA el 23 de enero de 1995.

Pese al acto de disolución de ETA, su fundación mantiene que la banda no ha sido derrotada todavía.

Por fortuna, la situación es diferente a la que nos encontrábamos hace 24 años. Lógicamente, que ETA haya dejado de matar es positivo, aunque es cierto que hay temas pendientes que deberían haberse solucionado. Homenajes a terroristas, atentados sin autoría intelectual condenada. A nivel político, el proyecto de ETA sigue presente en las instituciones. Es algo inexplicable para una democracia como la española, que sigue sin estar a la altura de las circunstancias.

Mencionaba usted los homenajes a etarras. Concretamente, Covite constató que en 2018 este tipo de manifestaciones creció un 158%.

Lo de los homenajes es algo que no se sostiene en una sociedad democrática. Pero ha pasado siempre: cuando ETA mataba, una parte de la sociedad, de las instituciones y de algunos partidos, como los nacionalistas, miraban para otro lado. Ahora tampoco asumen la responsabilidad de cortar los homenajes de raíz pese a que la legislación así lo exige.

¿Cobra relevancia la memoria de víctimas como Gregorio Ordóñez en un contexto como este?

Nuestro objetivo, como familia y como fundación, es el de seguir reivindicando la memoria de Goyo. Sus valores, sus principios, su madera de político. Su mensaje es de lo más actual, porque en España lo que necesita el ciudadano de a pie es que se solucionen sus problemas. El paro, las pensiones... Goyo ya hablaba de todo esto hace 25 años, y además exigía transparencia y honestidad a la clase política porque de alguna manera preveía o intuía los tiempos tan negativos que se avecinaban.

¿Aprecia esos valores en la política actual?

Yo no los veo. Es algo que me disgusta, porque pienso en el hombre que fue Goyo, en su valentía y arrojo para decir: «Yo tengo que cambiar esto, mejorarlo». Las únicas ambiciones que tenía eran la de ayudar a los demás y la de mejorar la sociedad y la política en su país, en su ciudad. Yo eso no lo veo hoy en día. Por eso digo que le echo de menos como padre de mi hijo, pero también añoro ese perfil político que tanto cuesta encontrar ahora.

¿Corre peligro el llamado «relato» del terrorismo en el País Vasco?

Teniendo en cuenta que al frente de una secretaría como la de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación está un individuo como Jonan Fernández… Detrás de esos nombramientos hay una voluntad del Gobierno vasco de manejar la información y de blanquear de alguna manera no solo lo que ha hecho ETA, sino también la actitud que durante muchos años ha tenido una parte de la sociedad y de los partidos vascos. Eso es algo que hay que seguir denunciando.

Recientemente fue objeto de polémica un reportaje de «El Diario Vasco» en el que Idoia Mendia, secretaria general del PSE, posó en un brindis junto a Arnaldo Otegui. Tanto socialistas como radicales lo describieron como un acto de «normalización» política.

Jonan Fernández habla de «final ordenado de la violencia» y de «convivencia conciliada». De ese pensamiento surge la foto de Idoia Mendia con Arnaldo Otegui, la cual lamento profundamente. Porque por mucha foto que se quiera hacer, Otegui seguirá siendo lo que fue: un terrorista. Un individuo que participó en varios atentados. Veo indignidad en esa foto de Idoia Mendia, que es prácticamente de la generación de Gregorio.

A las víctimas, por el contrario, se les emplaza a perdonar en pos de esa «convivencia conciliada».

¿Pero por qué nos piden a las víctimas que perdonemos? La primera pregunta que me hizo un periodista 24 horas después de que asesinaran a Gregorio fue si perdonaba. Yo me pregunto si ese perdón que tanto se nos pide a las víctimas no es un perdón que necesiten algunos de manera colectiva precisamente porque tienen una mala conciencia por no haber hecho lo que tenían que hacer. El que tiene que perdonar es Gregorio Ordóñez, y por desgracia está muerto. Yo, que soy su mujer, ni perdoné entonces ni perdono ahora.

¿Cree que podrá la sociedad vasca cerrar definitivamente esa etapa?

Cerrarla la van a cerrar, porque no interesa que se hable más de este tema. Es molesto porque revuelve la conciencia de quienes actuaron de mala fe y de manera complaciente con el terrorismo. Los años pasan, los duelos se superan, pero yo sigo sin ver una firmeza por parte del Gobierno de España ni del vasco habiendo como hay una legislación magnífica. La actitud diaria no es la que yo espero de mucha gente.

Los últimos meses se han producido diversos traslados de presos a cárceles del País Vasco. ¿Le preocupa la política penitenciaria que pueda llevar a cabo el Gobierno?

Sobre los presos solo tengo una cosa que decir: que cumplan su condena. Un Estado de Derecho tiene que responder con justicia, con la Ley en la mano.
Pero ahí no podemos entrar, tenemos que contemplar esto desde el punto de vista democrático y en esa línea exigir; los sentimientos personales (perfectamente comprensibles) deben de dejarse a un lado, (repito, desde el punto de vista democrático) ya que por esa regla de tres nunca terminan las guerras.
MARI. Tú lo has dicho. Por esa REGLA DE TRES NO SE ACABA LA GUERRA, PORQUE TANTO EN UN BANDO COMO EN EL OTRO, NO SE PERDONARÁN. No es lo mismo estar en la guerra que estar en guerra.
MARI. Muy cierto. Que paguen en cárcel las penas que dicte la Justicia. Claro que, una cosa es que yo diga que paguen con la cárcel y otra los familiares de las víctimas.
Pero ahí no podemos entrar, tenemos que contemplar esto desde el punto de vista democrático y en esa línea exigir; los sentimientos personales (perfectamente comprensibles) deben de dejarse a un lado, (repito, desde el punto de vista democrático) ya que por esa regla de tres nunca terminan las guerras.
Que se dejen de celditas y bobadas al por mayor, cumplan las penas y después, solamente después, aunque sea tapándonos la nariz y por "imperativo democrático" no nos quedará mas remedio que considerarles como a otros ciudadanos, pero primero que paguen.
MARI. Muy cierto. Que paguen en cárcel las penas que dicte la Justicia. Claro que, una cosa es que yo diga que paguen con la cárcel y otra los familiares de las víctimas.