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El extraño caso de la enfermera portuguesa que murió...

El extraño caso de la enfermera portuguesa que murió tras recibir la vacuna del coronavirus.

A Sonia Azevedo, de 41 años, le administraron la vacuna de Pfizer el 30 de diciembre en Oporto y falleció el 1 de enero de manera súbita.

Francisco Chacón.

Actualizado: 05/01/2021 16:43h.

Portugal está bajo el impacto de la muerte de una enfermera de 41 años dos días después de haber recibido la vacuna del coronavirus. De momento, no hay explicación para el extraño caso. Solo queda la certeza de que Sonia Azevedo, natural de Maia, perdió la vida en el Instituto Portugués de Oncología de Oporto (IPO), donde trabajaba desde hace 10 años.

En cumplimiento del plan de vacunación del Gobierno socialista, la mujer fue una de las primeras en la lista de la segunda ciudad del país vecino para inocularle la vacuna ya que desempeñaba su labor en la sección de Pediatría y, por tanto, formaba parte de los grupos prioritarios. Su turno le llegó el pasado 30 de diciembre, fecha en la que le administraron la primera dosis del antídoto fabricado por Pfizer, único autorizado en Portugal por ahora… y el 1 de enero aconteció el deceso.

¿Por qué se produjo esta reacción fatal?

No han tardado en encenderse todas las alarmas al otro lado de la frontera. ¿Por qué se produjo esta reacción fatal? Todavía no hay respuesta convincente, pues habrá que esperar al resultado de la autopsia para concretar más datos.

El súbito fallecimiento ha dejado desconcertado al equipo médico del IPO, que asegura al respecto: «En ningún momento experimentó un efecto adverso, ni en el instante de la vacunación ni los días siguientes».

Hasta que no tengan sobre la mesa las conclusiones del forense, los familiares de Sonia Azevedo no realizarán los siguientes movimientos previstos: organizar una ceremonia íntima de despedida y trasladar el cadáver a Maia, ubicada a solo 10 kilómetros de Oporto. Allí, en esa pequeña localidad, residía la víctima junto a sus padres y sus dos hijos, todos en estado de choque al comprobar el desenlace inesperado.

«Pasó con nosotros la Nochevieja y estaba bien»

«Pasó con nosotros la Nochevieja y estaba bien. Ya había recibido la vacuna. No se quejaba de dolor ni de nada. Por eso, no entiendo cómo ha podido suceder esto», declaró su padre, Abílio Azevedo, completamente desolado. También traumatizados se encuentran los dos pequeños, después del terrible golpe sufrido.

Y en un tono de gran pesar se extienden los mensajes a través de las redes sociales impulsados por quienes fueron sus compañeros en el centro oncológico.