Paro, desempleo

Economía.

Cataluña gasta en pensiones casi 4.700 millones más de lo que cotiza.

La independencia haría perder a la región más de 250.000 empleos, lo que afectaría de lleno a la caja de las pensiones y a su déficit.

SUSANA ALCELAY Madrid.

Actualizado: 19/09/2017 08:25h.

Las pensiones que cobran los jubilados catalanes son superiores en casi 4.700 millones a las cotizaciones que pagan sus trabajadores. En otras palabras, las pensiones catalanas son deficitarias y se están pagando gracias a la solidaridad del resto de regiones. Esta es la esencia de la caja única, el modelo que sustenta la Seguridad Social en España y que está permitiendo que los jubilados catalanes y de prácticamente todas las regiones en España puedan cobrar puntualmente su nómina todos los meses.

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, quiso lanzar ayer un mensaje de «tranquilidad y confianza» a los 1,5 millones de jubilados catalanes, pero también advirtió de los riesgos que supondría romper la caja única en una región que acumula el 25% del déficit en España. «Nadie va a poner en riesgo su presente y su futuro. Los pensionistas recibirán sus pagos gracias a la garantía de solidaridad de la caja única», afirmó.

Avanzó la titular de Empleo que solo entre enero y julio «el déficit que está afrontando el sistema en Cataluña es de 1.900 millones, de los cuales 1.400 se producen solo en la provincia de Barcelona». «Barcelona es la provincia española con más déficit», apunto. Según la ejecución presupuestaria su agujero rozó los 4.000 millones en 2016.

En una jornada con los directores provinciales del Instituto Nacional de la Seguridad Social y de la Tesorería General, la titular de Empleo dijo que a los pensionistas catalanes les avala el «sistema integrado y solidario» al que pertenecen, que ha hecho frente al pago de las pensiones «en los momentos difíciles de crisis».

La crisis y el envejecimiento de la población han llevado al sistema de pensiones al límite en España. Las previsiones indican que este año cerrará con un déficit de 18.600 millones. Cataluña no es ajena a esta crisis, incluso es la región más deficitaria si se analizan los datos de la ejecución presupuestaria de la Seguridad Social (ver gráficos adjuntos).

El problema de la región con sus pensiones es delicado por varios motivo: la estructura de su población tiene más pensionistas que la media, las pensiones son más elevadas y la relación cotizante-pensionista es más baja que en el resto del país, ya de por sí reducida. Como ya informó ABC la relación afiliados-pensionistas está situado en 2,2, la más baja en 18 años.

Un estudio realizado por la Seguridad Social sobre la situación en la comunidad catalana al que ha tenido acceso ABC refleja que la Seguridad Social en Cataluña fue deficitaria en 3.299 millones en 2016. Un dato que aumenta hasta los 4.692,5 millones si se tienen en cuenta las transferencias que el Estado aporta a la Seguridad Social para el pago de las prestaciones no contributivas y los complementos a mínimos de las pensiones. Estas son las ayudas que reciben aquellos jubilados que no han cotizado lo suficiente para poder cobrar la pensión mínima del sistema.

Según este documento este déficit equivale al 2,3% del PIB de Cataluña, un porcentaje muy superior a lo que supone el déficit de la Seguridad Social sobre el PIB de España, el 1,7% del PIB. «Un dato en sentido contrario a la propaganda de la Generalitat», dice el documento del Gobierno.

La evolución que reflejan los datos oficiales no casan con los objetivos y análisis del gobierno catalán. Hace unas semanas un estudio del Govern aseguraba que «si Cataluña fuera independiente no solo las pensiones estarían garantizadas, sino que la sostenibilidad del sistema mejoraría». Añadía el trabajo que su sistema de la Seguridad Social sería «más sostenible» y «viable» que en el conjunto del Estado.

Pero el futuro no parece tan despejado si se analizan los datos del sistema de previsión. Estima que la proyección del saldo financiero de Cataluña en el periodo 2017-2021 muestra un progresivo empeoramiento del déficit que se elevaría, según sus datos a 5.506,20 millones en 2022. Y ello sin contar las transferencias del Estado para las prestaciones no contributivas y los complementos a mínimos de las pensiones.

Impacto en la economía
El documento también analiza cuál sería el comportamiento del mercado de trabajo si Cataluña se separara de España. En el texto se explica que hay «muchos motivos» para pensar que no se mantendrían las condiciones actuales en muchas variables con incidencia negativa en sus fundamentos macroeconómicos y, en especial, en el PIB y el empleo, las principales variables con incidencia en la sostenibilidad de las pensiones.

Y explica también que frente a la hipótesis manejada por la Generalitat, en la que la secesión unilateral de Cataluña no perturbaría en nada el actual nivel de su economía, el documento del Ejecutivo explica que «una decisión de esas características implicaría graves consecuencias, entre otras cosas, sobre la venta de bienes y servicios producidos en Cataluña derivada de su obligada salida de la Unión Europea».

Asegura también que «utilizando un cálculo prudente, el posible impacto tan solo de la disminución de sus exportaciones al resto de España implicaría un descenso de como mínimo el 5% de su PIB. El impacto sobre el empleo estaría cerca del doble de este porcentaje». Asegura que Cataluña perdería más de 250.000 puestos de trabajo, lo que sería letal para su sistema de pensiones dado que la recaudación por cotizaciones y la base tributaria se reducirían drásticamente, incidiendo muy negativamente sobre los ingresos. «Este descenso profundizaría el importante déficit de partida en la Seguridad Social», explica.

«De cumplirse este escenario, una posibilidad bastante probable conocida la legislación de la UE, empeorarían significativamente el esfuerzo en relación al PIB que debería realizar para equilibrar el sistema como suma de los menores ingresos y las mayores prestaciones por desempleo que debería asumir», señala.

La ministra de Empleo avanzó también ayer «entre enero y julio de 2017 el déficit que está afrontando el sistema en Cataluña es de 1.900 millones de euros, de los cuales 1.400 se producen solo en Barcelona, la provincia con mayor déficit», afirmó la ministra.

Un problema agravado
El problema de esta región con sus pensiones es delicado por varios motivos: la estructura de su población tiene más pensionistas que la media, las pensiones son más elevadas y la relación cotizante-pensionista es más baja que en el resto del país, ya de por sí baja.

Según datos de la Seguridad Social en la actualidad solo tres regiones podrían pagar sus pensiones. Es el caso de Baleares, Madrid, Canarias, Ceuta y Melilla. Cataluña es la región más deficitaria, con 4.700 millones, seguida de Andalucía (-4.168 millones) y de Galicia (-2.930,8 millones). País Vasco, que históricamente ha reclamado la géstión de las pensiones, suma un déficit de 2.769 millones de euros.
ECONOMÍA.

Báñez avanza que prorrogará la ayuda a parados de larga duración.

El plan Prepara prevé una subvención de entre 400 y 450 euros y un itinerario individualizado y personalizado de inserción.

ABC.
No es mucho, pero menos es nada.
ECONOMÍA.

Báñez avanza que prorrogará la ayuda a parados de larga duración.

El plan Prepara prevé una subvención de entre 400 y 450 euros y un itinerario individualizado y personalizado de inserción.

ABC.
Pobreza, renta básica y autoorganización de los excluídos

Según datos del libro “Trabajo y pobreza” de Ana María Rivas, desde que, en 2007, comenzó la crisis global del capitalismo, el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social en el Estado español ha pasado de un 24,7 % en 2009, a un 26,1 % en 2010, hasta llegar a un 29, 2 % en 2014. Estamos hablando de 13,6 millones de personas, del total de 46,7 millones de la población española. Este aumento de personas en esta situación en los últimos años, se ha dado a un ritmo mayor que en el conjunto de la Unión Europea.

En la primavera de 2014, el 16,1 % de los hogares indicó que llegaba a fin de mes con “mucha dificultad”. El 42, 4% no tenía capacidad para afrontar gastos imprevistos. El 45 % no se podía permitir irse de vacaciones una semana al año fuera de casa. El 10, 2 % tenía retrasos a la hora de pagar los gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca, alquiler, gas, electricidad, comunidad…) en los 12 meses anteriores…

Hay que tener en cuenta, además, que esta pobreza está enormemente feminizada, condenando a la precariedad a quienes realizan el trabajo de cuidados y retribuyendo de manera ínfima a los sectores laborales con mayoría de mujeres, como las camareras de pisos o la limpieza de edificios en general, lo que también impacta fuertemente en los menores, que muestran tasas de pobreza y exclusión social inimaginables hace pocos años.

Podríamos seguir. Y la tendencia no ha cambiado con la supuesta “recuperación” del último año. Los desahucios siguen contándose por miles. La pobreza energética sigue marcado la depauperada vida de cientos de miles de hogares proletarios. Los sueldos ínfimos y la precariedad laboral y vital son el nuevo paradigma de la gestión del empleo y de lo que puede disciplinar al empleo: el paro y sus secuelas.

Lo realmente representativo es la expansión de una figura social hasta ahora marginal en la sociedad española: los working poors. Personas que tienen un empleo (aún eventual y precario), pero que no por ello pueden salir del umbral de la pobreza. La quiebra total del pacto keynesiano que ligaba trabajo con ciudadanía y derechos, Estado de Bienestar con Estado Social y Derecho del Trabajo.

Es el resultado de décadas de flexibilización y precarización del mercado laboral. La “flexiseguridad” que se nos prometió se quedó, como adelantamos algunos, en ultra-flexibilidad y desmantelamiento de los diques y las prestaciones sociales del Estado del Bienestar. Seguridad para el empleador, de que tendrá trabajo barato, flexible y servil al final del proceso de depauperación de las clases subalternas en que ha consistido la política laboral de la crisis.

Y para disciplinar al trabajo, también hay que disciplinar al paro. Llenar la situación de desempleo de obligaciones administrativas, culpabilidad, humillaciones, y la experiencia sangrante de la precariedad vital y la miseria. Coaching que convenza a los parados de que la culpa de su desempleo es suya, por no ser lo suficientemente emprendedores, y sanciones que les retiren la prestación si emprenden por fuera de lo administrativamente admisible.

¿Hay alternativas? Desde luego. Y hay alternativas para el día de hoy. Alternativas de urgencia como los programas de Trabajo Garantizado que han demostrado su viabilidad en algunos lugares de América Latina, y como las distintas versiones de Renta Básica, que garantizarían un mínimum vital para todos los ciudadanos, un colchón de subsistencia que, a su vez, podría operar como un suelo salarial que permitiese al tiempo el avance de los salarios y, con ellos, de la demanda agregada. Exigencias mínimas para la supervivencia en condiciones básicas de dignidad sobre la base del reparto de la riqueza producida por el conjunto social. Abundancia producto de la cooperación social en todas sus formas, tanto productivas como reproductivas, que, una vez apropiada por una clase concreta de la población (los propietarios de los medios de producción) es restringidamente devuelta a la mayoría en la forma de salarios míseros y pobreza, ya sea con la excusa del régimen laboral capitalista, que implica el plusvalor, ya con la de la división patriarcal del trabajo, que implica la desvalorización forzada del trabajo de cuidados y de reproducción de la vida humana.

El modelo de Renta Básica de los iguales, por ejemplo, constituye una plataforma que aúna, al tiempo, la posibilidad de garantizar la subsistencia en régimen de mínima dignidad material para el conjunto de sociedad, con incentivos para la transformación social de tipo progresista, favoreciendo el reparto de la riqueza y la liberación de los flujos de energía del proletariado de las necesidades de la economía capitalista, permitiendo potencialmente a sus perceptores recuperar su tiempo de vida y reordenar su marco de necesidades y de deseos fuera del universo de la mercantilización de la vida humana.

Pero no tiremos las campanas al vuelo: el proceso de recuperación, por parte del Capital, de las propuestas de Renta Básica, avanza también a toda máquina. Los proyectos que nos rodean y el sentido común de los medios mainstream apuestan ya por una Renta Básica entendida estrechamente como una renta mínima fuertemente condicionada que, en un contexto de precariedad laboral creciente y degradación de los servicios públicos sin alternativa comunitaria, pueda servir como complemento que garantice la paz social en el proceso de desmantelamiento de lo público y de mercantilización de las necesidades humanas esenciales. Una renta mínima insuficiente, siempre en cuestión y combinada con la pulsión al pago por todas necesidades básicas, como la educación o la jubilación, que garantice que las barriadas no exploten sin permitir el avance salarial, por su exigüidad, ni la liberación del tiempo proletario. Más teniendo en cuenta la desigualdad de partida que implica que estos programas puedan financiarse, sin tocar el corazón del sistema, sólo en espacios especiales y a costa de los pueblos de la Periferia del sistema-mundo capitalista, saqueados y devorados por las dinámicas imperialistas de las grandes potencias y la voracidad de las transnacionales del Centro.

Porque, al final, lo que puede ser una magnifica herramienta para el día de hoy no debe hacernos olvidar que el problema es más profundo: es el capitalismo, y no sólo el reparto de parte de la riqueza expropiada por los capitalistas. Para solucionar el problema de fondo, pues, se imponen soluciones más profundas y globales: iniciar el proceso de salida del capitalismo histórico con una dinámica de avance sobre la producción, y no sólo sobre la distribución. Autogestión y socialización de la economía, y gestión comunal-comunitaria de los servicios básicos y comunes, superando al mercado privado y al estatismo estrecho. Eso implica empoderamiento de las clases subalternas, construcción de una red de iniciativas y contrapoderes populares capaz de expropiar, por fin, a los expropiadores que nos han hurtado la dirección y propiedad de la riqueza social que producimos entre todas y todos. La Renta Básica puede liberar tiempos y energías para ello, combinada con la construcción popular, inaugurando un nuevo equilibrio más favorable en el campo de batalla entre clases, o ser un nuevo obstáculo, en la versión que empieza a pergeñar la oligarquía, como versión postmoderna, cicatera y condicionada, del “pan y circo” romano para las zonas centrales del sistema.

Pero lo que es cierto es que la pobreza y la exclusión social es nuestra responsabilidad y no puede continuar un día más. Su urgencia es innegable. En esas condiciones, reivindicar un mínimo de subsistencia para todos es inaplazable. Para hacerlo construyendo, al tiempo, contrapoder social, la dirección y la iniciativa de esta lucha ha de partir de los que sufren la precariedad y la miseria. Frente a la miseria, la única alternativa a la beneficencia, siempre condicionada y siempre volátil, es la autoorganización de los excluídos.

José Luis Carretero Miramar.
Que pena ser de asfalto.

Angel ahora no encuentro las fotos de los Maristas.
Quizás porque hay de todo en las tiendas y no compensa trabajar el campo para cosechar cuatro patatas, dos quilmas de harina y cuatro lechugas. Todo se compra sin esfuerzo.
En mi pueblo se trillaba con vacas. Dos vacas arrastraban un trillo. A lo sumo se empleaban cuatro parejas.
Se trillaba?
Por qué ahora no lo haceis?
En mi pueblo se trillaba con vacas. Dos vacas arrastraban un trillo. A lo sumo se empleaban cuatro parejas.
esta no lo es
De antaño...
¿Por qué no pones fotos de tú pueblo? Castor
Renta básica universal y el fin de la pobreza (1/2)

“El rápido cambio tecnológico ha estado destruyendo trabajos a un ritmo mayor del que los está creando, pero casi nadie es consciente”.

–Andrew McAfee
La robotización de los empleos y el avance de la inteligencia artificial (IA) ha puesto en alerta a las sociedades de países industrializados ante la inminente desaparición de millones de empleos. Sin embargo, en los países periféricos, la clase política, los generadores de opinión y los grupos ... (ver texto completo)
Renta básica universal y el fin de la pobreza (2/2)

La Renta Básica Universal se define por los siguientes criterios: incondicionalidad, universalidad, individualidad y suficiencia para garantizar una existencia digna y la participación en la sociedad.

A pesar de que la clase política de nuestros países se comporte como si estuviéramos a mediados de siglo XX, la verdad es que ya llevamos casi dos décadas en el siglo XXI. Esto hace que sea inaceptable y abrumadoramente innecesario el sufrimiento de millones de personas. Actualmente la tecnología agrícola produce alimentos para el doble de la población mundial; el problema es el acceso al dinero a través un empleo remunerado, es decir: la distribución de la riqueza.
Es el momento de desligar el trabajo remunerado de una vida digna para todas las personas. Esto permitirá el incremento de la igualdad entre las personas, lo que empujará grandes progresos sociales, como menor criminalidad, violencia, mejoras en la salud física y mental y mayor educación.

Algunos expertos y académicos creen que es muy probable que estemos a unos veinte años de la erradicación de la pobreza, pues la RBU es una propuesta que permitiría garantizar la existencia material a toda la población. En palabras de Noam Chomsky, sería una “vía a corto plazo para erradicar la pobreza y redistribuir las riquezas. Claro que la libertad es algo que jamás puede disfrutar una persona cuya necesidades básicas no estén garantizadas”.

Stephen Hawking aseguró en una publicación que la inteligencia artificial y la creciente automatización reducirá el número de trabajos de la clase media: “La automatización de las fábricas ya ha arrasado trabajos en la manufactura tradicional, y la proliferación de la inteligencia artificial posiblemente extienda esta destrucción de trabajo a las clases medias, donde sólo sobrevivirán los roles creativos y de supervisión”.

Hermanas y hermanos: no perdamos de vista el hecho de que los robots y la inteligencia artificial no son una nueva ‘especie invasora’, sino creaciones producto de nuestra imaginación y nuestros dones, máquinas inventadas por los humanos.

Sin embargo, los propietarios de estas máquinas —en su mayoría corporaciones dirigidas por personas codiciosas— no comparten socialmente el extra de productividad obtenido con la automatización de la producción. El reto es grande y es entre humanos. No es resistir a la conquista del mundo laboral por los robots, sino resistir al dominio del capital sobre las personas. Es revertir lo que sucede en el Triángulo Norte, que la “cosa”, el objeto, no valga más que la vida.

El empuje que está adquiriendo la RBU y las criptomonedas indican un claro esfuerzo de la sociedad civil por recuperar el control, su propio tiempo, sus finanzas y sus opciones de vida, más allá de los imperativos del mercado. La Renta Básica Universal tendrá un papel fundamental sobre el fortalecimiento de la salud pública y la justicia, jugará un papel crucial para compensar el desempleo producido por la creciente robotización del mundo laboral y la esclavitud.

“El hombre que no puede vivir por su cuenta debe ser un siervo; pero el que vive por su cuenta puede ser un hombre libre”

–James Harrington
Renta básica universal y el fin de la pobreza (1/2)

“El rápido cambio tecnológico ha estado destruyendo trabajos a un ritmo mayor del que los está creando, pero casi nadie es consciente”.

–Andrew McAfee
La robotización de los empleos y el avance de la inteligencia artificial (IA) ha puesto en alerta a las sociedades de países industrializados ante la inminente desaparición de millones de empleos. Sin embargo, en los países periféricos, la clase política, los generadores de opinión y los grupos de presión parecen ignorar lo que en realidad implica la Industria 4.0 ó la cuarta revolución industrial para nuestros pueblos.

Se entiende como Primera Revolución Industrial al período que va desde mediados del siglo XVIII hasta principios del siglo XIX. Se trata del proceso de transformación económica, social y tecnológica que vio el paso de una economía rural basada en agricultura y comercio a una economía industrializada, urbana y mecanizada. Llegó la invención de la máquina de vapor, luego el motor de propulsión interna (con combustibles derivados del petróleo), se desarrollaron los ferrocarriles, la energía eléctrica y surgieron nuevas formas sociales que dieron lugar a lo que llamamos Segunda Revolución Industrial. Se cuenta desde mediados del siglo XIX hasta 1914, cuando comienza la Primera Guerra Mundial. La Tercera es la revolución científico-tecnológica o Revolución de la inteligencia. La caracterizan la tecnología de la comunicación, Internet, y las energías renovables. En esta categorización, la Cuarta Revolución industrial es la de la Industria inteligente o Cyberindustria. Este concepto define una nueva forma de organizar los medios de producción. Los ejes son el Internet de las cosas, los sistemas ciberfísicos, la inteligencia artificial, la cultura del “hágalo usted mismo/a” y la Fábrica 4.0.

De tal manera que es urgente que el imaginario colectivo acepte la situación y podamos anticipar urgentemente los profundos e inmediatos cambios a raíz de la automatización cada vez más profunda de las industrias. Las mejoras sustanciales en el desarrollo de la inteligencia artificial, junto con los avances de la robótica y el transhumanismo, son los factores que permitirán tanto a los robots como a nosotros mismos superar la frontera conocida de las habilidades humanas en múltiples esferas de la vida.

La conquista diaria de las fábricas y oficinas por parte de los robots rompe el tejido de la realidad para superar a la ciencia ficción. Este proceso desplaza a tantas personas víctimas de la precarización laboral, que puede entenderse como parte “de la precarización global de la vida y de la dignidad humana”.

Por otra parte es importante tener en cuenta que a medida que avanza el deep learning y aumenta la capacidad de la Inteligencia Artificial (IA), también crece el rango de los trabajos que puede sustituir un sólo robot. Mientras tanto, se extiende entre la población la obvia pero irracional intranquilidad, el miedo a lo desconocido ante la pérdida de un empleo precarizado.

Estos miedos, no son en absoluto nuevos. Han existido desde la Primer Revolución Industrial. Ya en los años teinta del siglo pasado, Maynard Keynes hablaba del “Desempleo Tecnológico”. Han pasado casi 100 años de aquella frase, pero los miedos de la población parecen los mismos.

“El Foro Económico Mundial asegura que sólo en la Unión Europea la pérdida de empleos será de 5 a 7 millones de empleos para el año 2020. También es cierto que, a su vez, deberán crearse cientos de miles de puestos de trabajo no precarizados (850,000, según la Eurocámara) para acompañar la cimentación de la Industria 4.0.”
Por otro lado, en Estados Unidos, la Casa Blanca publicó el año pasado el informe “Inteligencia Artificial, Automatización y Economía”, en el que calcularon la pérdida de entre 2,2 a 3,7 millones de empleos sólo en el sector de conductores del país norteamericano. El informe oficial, publicado por la administración Obama, intentó trazar una hoja de ruta para afrontar esta crisis basada principalmente en el incremento del gasto público, algo que se contrapone con la “agenda” del presidente Donald Trump.

Según cálculos de expertos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la pérdida de empleos afectará casi a la par a mujeres (48%) como a hombres (52%). Sin embargo, se muestra que por cada cinco empleos perdidos para las mujeres, sólo se creará 1 para ellas; a la vez que por cada seis empleos perdidos por hombres, se crearán 2 nuevos.

El ‘Executive Summary World Robotics 2016 Industrial Robots’ asegura que un robot por cada mil trabajadores ha reducido el empleo en la población entre 0,18% y 0,34%, y han hecho que los salarios caigan entre un 0,25% y un 0,5%. Según sus cálculos, los robots han ocasionado la pérdida entre 360 mil y 670 mil empleos. También muestra que los robots industriales se multiplicaron por cuatro entre 1993 y 2007. Para la Federación Internacional de Robótica, en la actualidad se encuentran operativos entre 1,5 y 1,75 millones de unidades, una cifra que, según Boston Consulting, podría alcanzar los 6 millones en 2025. Finalmente un estudio de la Universidad de Oxford concluye que el 47% de los empleos será automatizado en los próximos veinte años, como mínimo.

Según Pascual Restrepo, un economista reconocido del MIT: “Cada robot introducido en una economía local por cada mil habitantes reduce empleo en 0,37 puntos. (Es decir) 6,2 empleados por robot”.

Sin duda, la sociedad ha ignorado a visionarios que dieron alerta sobre lo que se avecinaba y que hoy se encuentra en pleno desarrollo. El matemático estadounidense Norbert Wiener, considerado como el ‘padre’ de la Cibernética, publicó en 1948 “Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine”. En esa obra plasma y desarticula los fundamentos de las nuevas ciencias del control. Consciente de las consecuencias políticas y sociales del desarrollo de las aplicaciones tecnológicas derivadas de la automatización, el autor intentó advertir a tomadores de decisión y sindicalistas sobre el conflicto entre tecnología y empleo. Wiener sugirió repetidamente la idea de compensar a los ciudadanos con algún tipo de ingreso garantizado.

“Este nuevo desarrollo tiene posibilidades ilimitadas para bien y para mal. […] Da a la raza humana una nueva y más eficaz colección de esclavos mecánicos para realizar su trabajo. Tal labor mecánica tiene la mayor parte de las propiedades del trabajo de esclavos, aunque, a diferencia de él, no lleva consigo los directos efectos desmoralizadores de la crueldad humana. Sin embargo, cualquier trabajo que acepta las condiciones de competencia con el trabajo de esclavos, acepta las condiciones del trabajo de esclavos, y, es esencialmente trabajo de esclavos”, afirma Wiener.

Aquí una palabra clave es “competencia”. Hoy, más que nunca, es claro que no existe salario suficientemente bajo de un obrero de la clase trabajadora que pueda competir con el trabajo de una pala mecánica como una excavadora y mucho menos con un brazo robótico, por ejemplo. La cuarta revolución industrial libera al cerebro humano al menos en sus decisiones más simples y rutinarias, pero lo más importante es que libera a la sociedad del trabajo precarizado y esclavizante; lo que nos entrega la oportunidad de tener una sociedad basada en valores humanos que no sean comprar o vender como eje primordial.

Hermanas y hermanos: queda claro que es necesaria una acción audaz y pragmática para organizar la transición. Es necesario crear espacios de colaboración intergeneracional, fortalecer el acceso a la formación necesaria para la gestión del conocimiento (educación disruptiva) e iniciar el urgente debate de cómo implementar una Renta Básica Universal (RBU) en nuestro país y región. De lo contrario, los gobiernos del Triángulo Norte deberán lidiar con más desempleo, más desigualdad y, sin duda, más violencia.

Actualmente nos encontramos en la transición de un ecosistema laboral antropocéntrico a uno mecanizado. Esto, evidentemente, tendrá un profundo efecto sobre la distribución de la riqueza. La cuestión es si optaremos por un modelo hipercapitalista o un modelo responsable. Ya existen propuestas concretas: desde el pago de impuestos por parte de los propietarios de los robots (que serviría para mantener una RBU); pasando por quienes proponen crear una ‘criptomoneda’ con este fin; hasta quitar todos los servicios sociales y con ello financiar la RBU.

Pero, ¿De qué hablamos cuando decimos Renta Básica Universal (RBU)? Según BIEN (Basic Income Earth Network), “la Renta Básica Universal (RBU) es un ingreso pagado por el Estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad. Incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.

Es claro que la RBU no debe, bajo ningún concepto, reemplazar los servicios sociales sino completarlos y cambiar su visión de un servicio “compensatorio” a uno “emancipatorio”.
Pero este no es su pueblo... este está mas cerca de mío... robando fotoss
Nosotros tenemos una finca buenísima incluso con agua dentro de ella, hace unos años la dimos en explotación gratuita.
Sembraron patatas, judías, y toda clase le leguminosas, produce un 50 x 1 % “se cansaron.”
Echaron como se dice por allí conejos y gallinas se vendían los lunes y martes en los mercadillos “como churros” (se cansaron) metieron en la finca ganado caballar y asnal, como daban que “hacer” como también se dice, lo dejaron.
Y hoy esta en barbecho y/o Adil como se quiera llamar.

Y ... (ver texto completo)
ehhhhhhhhh
El paro sigue creciendo y el poco trabajo que se crea es inestable y mal pagado, lo que repercute negativamente en el trabajador y en la cotización a la Seg. Social.

Nadie quiere volver al campo, BENVI, ni el trabajador que su empresa quiebra ni el empresario, todos buscan otra forma de vida pero el campo ni se les pasa por la cabeza.

Saludos.
MARI. Espero que cuando el paro baje lo exprese usted también. Cuando el paro baja la izquierda tiembla y "toditos todos" de izquierdas callan.