Política

A la atención de Olimpio...

A la atención de Olimpio
Esta crispacion en el desarrollo de la vida politica deberia de cesar automaticamente porque sino conflictos civiles se van a suceder en el futuro de la historia de España.
La vida de la nación española desde las Cortes de Cádiz en 1810, hasta nuestros días, ha adolecido de una falta absoluta de estabilidad política y diálogo entre las diferentes creencias políticas de nuestra sociedad liberal.
Si analizamos a grosso modo este período, podremos apreciar lo convulso que desafortunadamente ha sido, por la sucesión de una serie de hechos, que prueban una falta de entendimiento entre españoles, como lo que describo así los cambios de régimen, los destronamientos de reyes, los atentados contra monarcas y presidentes del Gobierno, Los destierros de regentes, la brevedad de la I República y sus cuatro Presidentes, las breves Constituciones sin consenso, las dictaduras, las guerras civiles carlistas y por finalizar la guerra civil, tras el fracaso de la II República, un colofón de hechos, que demuestran una crispación total de la vida política nacional.
La desdichada guerra civil, dejó una huella imborrable en nuestra sociedad, durante los primeros años de la posguerra, por los excesos cometidos por ambos bandos en conflicto y cuya autoría se la imputan unos a los otros, cuando en realidad fue un hecho más del enfrentamiento secular, que se inicio por el cambio social de la sociedad liberal hasta nuestros días.
Recordemos tiempos pasados, donde reinaba la armonía en el pueblo y todo el estrato social, participaba en actos colectivos como se refleja, el gran genio pictórico, Francisco de Goya, en su obra “La Pradera de San Isidro” con escenas de fiestas, alegría común y jolgorio popular y en otros como “La carga de los mamelucos” donde todo un pueblo unido, participa en su lucha contra el invasor francés.
En mi libro: “La España critica….una Iberia posible” comento esta tragedia humana y manifiesto:
“Desgraciadamente, la anarquía existente en las dos Españas enfrentadas, trajo, sin por ello olvidar, otras sangres inocentes derramadas, con los métodos represivos de los dos bandos, que usaron la extrema dureza.
Vamos a recordar, dos víctimas de esta barbarie, la desaparición de dos personajes, que la sufrieron, en su persona, dos genios de la pluma, Federico García Lorca y Ramiro de Maeztu, inútilmente sacrificados, por el odio enfermo de los contendientes. Olvidemos para siempre esta tragedia, con su memoria histórica y sepultemos definitivamente, la triste realidad, que denunciaba Mariano José de Larra, del convulso periodo decimonónico: “Aquí yace media España, murió de la otra media”.
Asistimos actualmente a un fenómeno de crispación de la vida política, por la aspereza usada en tratar los temas que habitualmente necesitan un consenso, para dejarlos al margen de un proceso electoral. Está crispación está afectando a las relaciones entre el Gobierno y oposición política, a la vida de las Instituciones y a la convivencia ciudadana generando una división que a veces llega a niveles de odio de unos contra otros.
La existencia de este sentimiento de crispación, es un fenómeno anómalo en una democracia experimentada y es un desacuerdo permanente y sistemático entre diversos grupos que intervienen en la vida política, que trae consecuencias negativas, para el buen hacer en las decisiones políticas, en detrimento de alcanzar una buena gobernabilidad, para propio pueblo.
El elemento ideológico es en referencia al grado de legitimidad que la oposición reconoce al Gobierno y viceversa. El funcionamiento normal de un sistema democrático, se basa en la aceptación y respeto a los que intervienen en el proceso político, siendo el que pierde quien debe reconocer su derrota y el que gana, con humildad no perseguir al derrotado. No olvidemos que nuestro sistema político está basado en el pluralismo político y todas las minorías deben ser respetadas en sus resultados.
La democracia no implica un continuo disenso entre las diversas facciones que la forman, sino formas diferentes de enfocar la solución de los temas pero sobre todo, en temas muy generales, debe existir un consenso, teniendo en cuenta siempre, lo expresado en las disquisiciones filosóficas del Medioevo por Santo Tomás de Aquino, de “alcanzar el bien común”.
Temas testimoniados de “éste generalizado falta de consenso” durante el desarrollo de la vida política en este periodo actual han sido por ejemplo, el trasvase Tajo- Segura en la Comunidad de Castilla La Mancha, privando de un bien común, el agua a los regantes valencianos y murcianos; el fracasado trasvase del Ebro, organizando unos y otros masivas manifestaciones con acritud y rencor de unas Comunidades contra otras; la legalización de los matrimonios homosexuales; la adopción de menores por homosexuales; el futuro proyecto de aborto libre y gratuito para menores de 16 años, tan cacareado por la ministra de Igualdad; la violencia de genero contra la mujer y legalización de la futura eutanasia, así como en la guerra de idiomas en Vasconia, Cataluña, Galicia, haciendose extensiva a Valencia y Baleares.
Estos hechos demuestran un fracaso absoluto de la vida política nacional y en otros temas, como los viles asesinatos de Mariluz en Huelva y de Sandra Palo en Madrid, el de Marta del Castillo en Sevilla, demuestra el Gobierno una falta absoluta de sensibilidad social haciendo caso omiso a la voz del pueblo, que mayoritariamente plantea un referéndum sobre la cadena perpetua.
Julio Reyes Rubio