Política

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POLÍTICA.

Cómo reconocer el extremismo de izquierda.

01 DE ABRIL, 2020.

Zarko Pinkas.

Hace un tiempo atrás, me di la tarea de enumerar las características del fascismo. Esto quedó plasmado en un artículo: Cómo reconocer el fascismo, publicado en esta comunidad. Después con la consolidación del régimen antidemocrático chavista, me interesó el extremismo de izquierda, que puede ser igual de peligroso para el desarrollo de nuestro humanismo. Enumero las características que considero esenciales para reconocer a la extrema izquierda y conocer sus contradicciones tan propias que mantiene en la actualidad.

La dictadura disfrazada de democracia.

Todo grupo de extrema izquierda siempre buscará llegar al poder, utilizando los medios que permite el modelo democrático como el sistema de partidos, electoral, la libertad de expresión y de pensamiento. Queda claro que estos regímenes usan la democracia para implementar una agenda totalitaria al buen estilo de la dinastía de los Somoza en Nicaragua (1934-1979), usando procesos de elecciones fraudulentos y dejando de cumplir los requisitos de una poliarquía. Que se den procesos de electorales, no significa que se viva una democracia plena.

El extremismo no puede vivir en un sistema democrático, pues su esencia es totalitario y cuando son gobierno no pueden afrontar una oposición y menos la crítica de otros sectores de la sociedad. El caso del régimen chavista deja claro como se mueve la extrema izquierda en estos tiempos. Y lo más peligroso es el fanatismo de estos grupos a la hora de justificar la existencia de dictaduras de izquierdas las cuales son tan longevas como cualquier dictadura de extrema derecha. El punto es que en este momento en América Latina no existe ninguna dictadura de extrema derecha consolidada como es caso de las de izquierda: Nicaragua con Daniel Ortega, Venezuela con Nicolás Maduro y Cuba con Miguel Díaz-Canel los cuales no pueden considerar democracias y menos regímenes humanistas. Es ahí donde los grupos de izquierda pierden el control al tratar de defender a dictadores como fue Fidel Castro. La total miopía ideológica e histórica es una característica comprobada en un militante de extrema izquierda.
Justificación del terrorismo.

El extremismo de izquierda justifica el terrorismo yihadista y trata de bajarle impacto a cada atentado que son cometidos por estos grupos. La razón se debe a que tienen el mismo discurso de odio contra los enemigos históricos de los yihadistas como son EE. UU. e Israel.

Siempre usarán la táctica argumentativa que la culpa total del terrorismo es por abusos cometidos por “Occidente” contra los países o contra los musulmanes; lo cual es falso, pues los conflictos violentos entre sunitas y chiitas llevan siglos.

Su miopía los lleva a centrar su análisis básico en un solo factor, siendo el fenómeno del terrorismo algo multifactorial. En las redes sociales, se leen comentarios justificando con frases como: “La CIA creó los grupos terroristas y el sionismo los usa”. Cuando se dan ofensivas como en el caso de bombardeos contra bases terroristas de Hezbolá, ISIS, Talibán o Al Qaeda, estos grupos son los primeros en pedir respeto de los derechos humanos de estos militantes terroristas, pero no de las víctimas de ellos.

Solo se escuchan los discursos y opiniones minimalistas de las congresistas de extrema izquierda, Alexandria Ocasio-Cortez y Ilhan Omar, en EEUU y en Chile a Daniel Jadue en relación al tema del terrorismo y nos deja claro que las lecciones de la historia no han sido aprendidas por los fanáticos de la izquierda tóxica.

En este sentido, la total defensa del grupo terrorista pro-iraní, Hamas, como un grupo con total razón de existir y apoyo a su lucha contra Israel es otra característica argumentativa de esta izquierda. En tiempos de intolerancia y racismo, estos sectores pueden definirse como antisemitas ocultos con un discurso antisionista. El extremista de izquierda siempre tendrá un total odio hacia los judíos algo que los conecta sin querer con la extrema derecha.

Falta de memoria histórica.

La extrema izquierda siempre ha buscado mostrarse como la abanderada de la defensa de los Derechos Humanos, no obstante en la realidad ese papel no les queda. Los mayores genocidios y crímenes contra la humanidad han sido cometidos por regímenes comunistas, a los cuales estas personas rinden total y fanática veneración. Stalin, Mao Zedong, Pol Pot y Ceaușescu, por mencionar algunos, impusieron dictaduras donde se exterminaron y se persiguieron a millones de personas.

Cabe recordar que el homosexualismo era visto como una enfermedad social producto de la decadencia de “Occidente” bajo el régimen comunista de la URRS y sus países satélites. Las homosexuales eran perseguidos e internados para “curarlos”. Algo que los seguidores de estos símbolos del extremismo de izquierda niegan o justifican aduciendo que esas acciones eran en nombre de su revolución.

Eso presenta otra máscara de la extrema izquierda cuando dice defender al colectivo LGTBI y más patético es ver que miembros de esta comunidad se alinean con estos grupos siendo que en un pasado cercano eran perseguidos como en Cuba donde fueron encerrados en las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), campos de trabajo donde se buscaba cambiar ese “vicio” sexual, todo esto como parte de la ” higiene social revolucionaria”.

La banalización de los clichés.

Todo grupo de extrema izquierda está conformado por varios tipos de personas. La mayoría niegan ser comunistas por obvias razones, ya que el colapso de la URSS y Europa Oriental dejó un trauma en su memoria histórica, que todavía se niegan a aceptar. Muchos se rebautizan con nuevos nombres, pero siempre la retórica extremista los desenmascara y están los otros que pueden ser más honestos al definirse como Partido Comunista de Chile.

Cuando se escucha a un extremista, las palabras comunes son: “el imperio”, haciendo referencia a Estados Unidos; “la burguesía”; “la revolución”; “golpe de Estado”; “el sionismo”; “el enemigo del pueblo”; “el ataque fascista” y, de esa forma, construyen su realidad semántica sacada del baúl de los recuerdos de Hugo Chávez y Fidel Castro. Un buen ejercicio para reconocer esto es tomarse el tiempo de escuchar los discursos del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

El fanatismo dogmático.

La extrema izquierda siempre será intolerante con la crítica y visceral con sus ataques contra aquellos que ven como enemigos. Su constante búsqueda de querer convencer a los demás de ser lo buenos de la historia los lleva a cometer los peores actos en nombre de su propia justicia social. Lo ocurrido en Camboya bajo el régimen de psicópata de Pol Pot donde se exterminaron a millones de seres humanos en campos de exterminio nos muestra una realidad del fanatismo de la extrema izquierda en manos de los Jemeres rojos.

Este fanatismo también se puede observar en la casi veneración religiosa por la simbología de izquierda. Un total sincretismo al hablar del Che Guevara donde se le eleva casi a un nivel de santo o estrella de rock. El Che es el símbolo de este marketing ideológico y la fantasía de la izquierda por querer ser mostrados como los limpios de alma frente a los demonios del fascismo. Al punto llegan en Venezuela a dedicar oraciones a Hugo Chávez y la ridiculización de los pensamientos progresistas por Nicolás Maduro.

Los extremismos ideológicos son un verdadero peligro para aquellos que buscamos movernos en la moderación y como librepensadores. El extremismo es el culpable de la pérdida de confianza en la democracia y de su decadencia actual y eso nos debe llevar a reflexionar que en tiempos de odios hay que buscar nuevas formas de interpretar la realidad política sin caer en los errores del pasado, errores que son reflejados en los grupos reaccionarios de derecha y en la extrema izquierda.