Taller de aprendizaje de poesía

Llegó la hora y a mi negro destino

Llegó la hora y a mi negro destino
le queda el gesto audaz de una sonrisa;
elevo mi torpe vuelo, sin prisa,
sin haber transitado aún el camino

en el que un día se forjó mi sino,
triste deambular, negra camisa
fue mi vestimenta, ahora sumisa
acepto con humor tal desatino.

Que no espero de este mundo prebendas
ni falsos lechos de mil rosas muertas,
creo más en la muerte que en la vida

por ser ésta más justa en su medida,
¡suelten los nudos, abran las compuertas
voy buscando la vida en otras sendas!

Trato de emular el estilo del autor, plasmando el descontento con su vida de la protagonista, pero no contenta tampoco con la muerte, la llama "desatino" y se queja en los dos cuartetos de haber tenido una vida corta y mala, no anduvo el camino entero.

Finalmente no le queda otro remedio que asumir la muerte, pero buscando la vida en ella, no asume el final, la nada, tampoco tiene creencias religiosas, tan sólo ese aferrarse a la vida de una forma o de otra.

Hay un par de encabalgamientos muy usados por Unamuno.