La manta Zamorana

Qué bellos son los colores
de la manta tan amada.
Esmeralda cual los prados
de la tierra de Sanabria
y el rojo como cerezas
de la vega toresana.

El tostado es el paisaje
recordando atardeceres
y el negro es como la noche
placentera que enloquece.

Mirad si sería bella,
que la eligió Campoamor,
el romántico poeta,
y con ella cobijó
los pies de la hermosa dama
que le robó el corazón.

Viajaba en tren expreso
la belleza parisina,
y él, solícito y galante
la cuidó como a una diva.

Nunca pudo imaginar
la pérfida mala suerte
que el destino solapado
y por cómplice la muerte,
le esperaba en la frontera.
Mas la manta de Zamora,
aún guardaba en sus colores
el perfume de la bella

Noemí