Foro Común


Mensajes de Opinión, repasando columnas enviados por Triana:

EDITORIAL ABC.

Qué fue de las víctimas de ETA.

Sienten muchos de ellos que han perdido la última esperanza que les quedaba: la de sumir en la indignidad y la marginación a los presos de la banda terrorista.

ABC.

Actualizado: 16/01/2021. 23:58h.

El goteo de acercamientos y excarcelaciones de presos etarras es incesante y se ha normalizado en la información diaria sobre las decisiones del Gobierno. La brutalidad de la pandemia de Covid-19 pone sordina a este injusto devenir de lo que debería haber sido una derrota sin paliativos de ETA y empieza a ser una especie de victoria diferida de los terroristas. Que el otrora aclamado juez Grande-Marlaska sea la mano pagadora del precio que cuesta el pacto del PSOE con Bildu no hace más que añadir evidencias a la pérdida de escrúpulos y de memoria de la izquierda gobernante. No hay que engañarse. Puede, y así hay que aceptarlo, que algunas excarcelaciones sean conformes a la legalidad penitenciaria y otras respondan a razones médicas justificadas. El Estado de Derecho siempre es de Derecho y las primeras en defenderlo han sido las víctimas de ETA. Lo cierto es que, al margen de estas decisiones amparadas por la ley, o a lomos de ellas, discurre el gran plan político de agrupación de la izquierda, desde el PSOE a EH Bildu, pasando por Podemos y ERC.

Los socialistas siempre buscan ser juzgados por lo que dicen, pero no por lo que hacen, porque lo que están haciendo con los actuales líderes del proyecto de ETA cumple aquello que pronosticó la madre de Joseba Pagazaurtundúa: harán cosas que helarán la sangre. El descaro de Otegui cuando pide a los presos de ETA que militen en EH Bildu o anuncia que pactan con el PSOE para «democratizar el Estado» es una repulsiva consecuencia de la legitimación de los proetarras por el Gobierno de Sánchez. Aquí no hay PSOE ni ministros moderados. Todos tragan lo que haga falta para conservar un poder que el PSOE lo hace descansar en la unificación de todas las izquierdas, sean dignas o indignas como viene sucediendo desde que, en 2003, cuando, animado Zapatero, Pascual Maragall creó el frente soberanista de izquierda con ERC, el llamado «pacto del Tinell». Acercar y excarcelar presos de ETA es una pieza de esta estrategia más amplia del PSOE con Bildu. Una estrategia que irá a más, desmintiendo a los ingenuos que creyeron que el PSOE giraría al centro una vez que tuviera aprobados los Presupuestos para 2021. El desmantelamiento de la política penitenciaria que tan eficaz fue en la lucha contra ETA está ignorando la existencia de cientos de víctimas, por supuesto, pero también el deber de todo gobierno de España de hacer valer la derrota de ETA. Si el Gobierno no fuera promotor de ese pacto con Bildu, si no sintiera una obscena satisfacción por el apoyo de Otegui, mantendría a las víctimas de ETA como prioridad de su agenda política, instaría a la Fiscalía General -esa que, según Sánchez, depende del Gobierno- a recurrir las excarcelaciones judiciales, cuidaría de mitigar el dolor que causa a viudas, huérfanos, padres y hermanos las salidas a la calle de asesinos no arrepentidos, ni colaboradores de la Justicia. Es tan escandaloso como que el PSOE ha aceptado los votos de Bildu sin exigir a Otegui, terrorista reincidente, y a los suyos que pidan perdón por los crímenes de ETA.

Las víctimas de ETA sienten que han perdido la última esperanza que les quedaba: la de sumir en la indignidad y la marginación a los presos de ETA. En esto tendría que haber consistido el relato histórico de la derrota de la banda, no en su transición a una formación política homologable para «la dirección del Estado». Hay mucho foco puesto en la responsabilidad de Iglesias como lobista de los proetarras ante La Moncloa, pero la decisión de aceptar los votos de Bildu es de Sánchez. Y Bildu no representa a ETA. Es ETA.
Pinocho Sánchez: cuando miente se le enciende la nariz.

OKDIARIO. 16/01/2021 06:50.

OKDIARIO se viene pronunciando editorialmente desde hace días sobre la estrategia del Gobierno en relación con el IVA de la factura eléctrica. No hay día que pase que el Ejecutivo socialcomunista no se apoye en una mentira para negarse a bajar un impuesto que eleva en un 21% el recibo de la luz. Es lo mismo que hizo con el IVA de las mascarillas. Sánchez le echó la culpa a Bruselas, al acusarla de impedir la rebaja del impuesto. Era una mentira maciza, porque otros países, con el visto bueno de la UE, redujeron el IVA de este material sanitario de primera necesidad conscientes de que suponía un desembolso añadido para millones de familias. Aquí, no. Sánchez se resistió a bajar el IVA de las mascarillas porque para cuadrar los Presupuestos los mil millones de euros provenientes del impuesto le venían de perlas.

Con la factura de la luz pasa tres cuartas partes de lo mismo: el 21% del IVA engorda las cuentas del Estado de forma considerable, sobre todo cuando el precio de la electricidad se dispara como está ocurriendo en la actualidad. Podemos, que cuando gobernaba el PP abogaba por reducir el impuesto, ataca ahora a la UE y al “oligopolio” eléctrico para tratar de cubrir su desvergüenza, mientras la ministra de Hacienda se esfuerza -vaya papelón el suyo- en tratar de justificar que es imposible bajar el IVA sin permiso de la UE. Como cuando las mascarillas.

OKDIARIO ya ha desvelado que el Gobierno socialcomunista no se ha puesto en contacto con Bruselas para sondear su opinión al respecto. No lo va a hacer, porque sabe de antemano que la respuesta comunitaria sería que es perfectamente posible bajar el IVA del precio de la luz. Entre otra razones, porque una mayoría de naciones de la UE lo ha hecho, hasta tal punto de que el IVA de la luz en España es 2,2 puntos superior a la media europea. Así que lo que está haciendo el Ejecutivo de Pedro Sánchez es mentir, que eso sí que sabe hacerlo como nadie. Llegará un momento que alguien en la UE, harto de las patrañas, salga a decir la verdad, como ocurrió con las mascarillas, y deje con el trasero a este Gobierno de trileros.

No bajan el IVA de la factura eléctrica porque se ha convertido en una importantísima fuente de ingresos para Hacienda, ahora que la economía española está hecha una ruina. Y cuando más sube la luz, más ingresa. Eso sí, mientras le echan la culpa a Europa, a Aznar o al Dalai Lama, si se tercia.
EDITORIALES-TRIBUNAS.

A Iglesias se le enciende la luz: propuestas comunistas para dejarnos a oscuras.

OKDIARIO. 14/01/2021 06:50.

Como estos señoritos de Podemos han llegado a la cima de la hipocresía pretenden hacer pasar por tontos a los españoles. Hay que ver qué cosas decían cuando gobernaba el PP y la luz subía: que si eran unos indecentes, que si estaban aliados con la mafia del sector eléctrico, que si eran los avalistas del oligopolio y demás lindezas. Ahora, la luz se ha disparado y ha cogido a Podemos desnudo. Y como han quedado retratados en su inmenso cinismo, Pablo Iglesias, con la ayuda de su pareja, Irene Montero -que de luces sabe lo justo-, pretende tapar sus vergüenzas forzando a Pedro Sánchez a que aborde una reforma eléctrica que controle los precios y meta en cintura a las eléctricas. En definitiva, lo que pide es la nacionalización parcial del sector, que es lo que nos faltaba. Comunismo puro y duro, el de toda la vida. Ibamos a terminar a oscuras.

En el fondo, lo que pretenden es hacer ruido para desviar la atención y no les recodemos aquel pasado en el que prometían que cuando llegaran al Gobierno el precio de la factura de la luz se reduciría como por arte de magia y la pobreza energética desaparecería por ensalmo. Ahora son Gobierno y juegan a hacerle oposición a Pedro Sánchez proponiendo medidas que si se aplicaran nos obligarían a utilizar candiles. Los señoritos de Podemos, que no han propuesto ni una sola medida tendente a rebajar los impuestos que engordan la factura eléctrica -más de la mitad del recibo va a parar a las arcas del Estado, no nos engañemos-, se han dedicado en los últimos días a culpar a Aznar y a la UE del alza del precio del recibo, mintiendo como bellacos al asegurar que no hay margen para reducir el IVA. ¿Se acuerdan del IVA de las mascarillas? Pues igual: dicen que la UE no permite bajarlo, una patraña sideral porque otras naciones lo tienen mas bajo.

El subidón eléctrico de los últimos días ha cogido a Podemos con el pie cambiado y han decidido pasar al ataque proponiendo una nacionalización del sector que acabe con el “oligopolio”. No se engañen: se trata de justificar sus vergüenzas, porque a esta gente la pobreza energética y las dificultades de las familias para hacer frente al incremento del recibo de la luz les importa una higa. Hacen mucho ruido, pero practican como nadie el dicho de “ande yo caliente, ríase la gente”. Por cierto, ya está tardando Pablo Iglesias en enseñar su recibo de la luz.
Lo que tu seas no se lo coloques a los demás mangurrián.

Aprende a no insultar, ni eso.
No salgas a la calle calamidad.
Cuanto nacionalismo barato contiene este artículño.
Lo mismo que tú mangurrián.
CANDILAZOS.

Cachitos de sectarismo.

SEGUNDO SANZ. 02/01/2021 11:46.

El ente público del régimen cada día se parece más a la cadena Venezolana de Televisión (VTV), el canal emblema de la narcodictadura chavista que dibuja una realidad paralela a la miseria y la permanente violación de derechos humanos en las calles del país latinoamericano. Que la TVE de la socialista Rosa María Mateo estaba a las órdenes del Ejecutivo frentepopulista en lugar de ser un servicio público plural, independiente y de calidad lo sabíamos. Pero la deriva bolivariana en la que ha entrado, justo en la antesala de la renovación de su cúpula que pretenden los gobernantes de PSOE y Podemos, resulta inquietante como amenaza a los pilares de la democracia.

Lo ocurrido en Nochevieja, donde se encadenaron los despropósitos a campanadas, es el último ejemplo del cariz bananero que está impregnando Prado del Rey a una velocidad de vértigo. Que taparan la bandera de España proyectada en la Puerta del Sol con un vasto macetero de rosas fue todo un gesto a los socios separatistas del Frankenstein y a los republicanos podemitas que se sientan en el Consejo de Ministros, además de un cable al jefe Sánchez para que su azote Ayuso no le volviera a ganar la partida. Y lo mismo con la censura del emotivo número de Nacho Cano al piano y la cantante Maryan Frutos con su mítico Un año más que puso la piel de gallina como homenaje a las víctimas del coronavirus. Esto lo había organizado el alcalde José Luis Martínez Almeida, también del PP, y tampoco se le podía dar bola. Ni los fallecidos por la pandemia importaron aquí a la Corporación de la administradora única, obsesionada con contentar a Moncloa politizando hasta el duelo.

Y la traca final fue la bufonada política de La 2. Porque no fue ironía fina, ni humor ácido, ni crítica mordaz, ni mucho menos una sátira inteligente, sino que fue lisa y llanamente pura propaganda de la izquierda más pijoguay. Cachitos de sectarismo. Del bueno, del fanatismo progre que pagamos todos de nuestro bolsillo. Música y rótulos com ataques directos la oposición con nombres y apellidos y bajando a lo personal, a la presidenta de la Comunidad de Madrid, a la Corona, al Poder Judicial, a la Guardia Civil, señalamiento de jueces, defensa del separatismo catalán, apología del infectódromo del 8-M y la ideología de género… En cambio, de Sánchez, Iglesias, Montero, Echenique o Junqueras, ni un chistecito.

Además, ni siquiera fueron originales con la canción ‘Loco Vox’ (1991) de Loco Mia, que ya usó Ciudadanos en una refriega tuitera con los de Abascal en 2019. «Cintas amarillas, gente en prisión, pasó hace tres años. Si eso, ponéis vosotros el rótulo y ya os llama Marchena». Esta cartela, una de ellas, tampoco la pensó Rufián sino los guionistas Antonio Vicente y Pablo González Batista. El primero, con guiños en sus redes a Íñigo Errejón y Alexandria Ocasio-Cortez, musa estadounidense de Podemos, rabiaba así por la manifestación del constitucionalismo en Colón: «Puede que ganéis, que cambiéis el gobierno, que pongáis otro 155, que aplastéis a todos los que creéis traidores… pero nunca dejaréis de ser los cobardes que siempre han llenado los libros de Historia de irracionalidad». La ultraizquierda en la tele de todos.
EDITORIAL ABC.

El PSOE, preso de su pasado también en los indultos.

La hemeroteca ha venido demoliendo prácticamente su discurso en este apartado de tal forma que donde veía una clarísima rebelión luego solo observaba sedición.

ABC.

Actualizado: 02/01/2021 00:17h.

No ofrece dudas que, vaivén a vaivén, los criterios de Pedro Sánchez sobre la calificación y penas que merecen los golpistas del 1-O han ido variando según eran las urgencias políticas del líder socialista. La hemeroteca ha venido demoliendo prácticamente su discurso en este apartado de tal forma que donde veía una clarísima rebelión luego solo observaba sedición. Y así, rectificación a rectificación, hasta el indulto que ahora masculla el Ejecutivo social-comunista, con el presidente, la vicepresidenta y algún ministro intentando ahormar a la opinión pública para que vaya encajando la medida de gracia. Si finalmente se confirma, el indulto no debería alcanzar, por coherencia, a cuatro de los condenados (Junqueras, Romeva, Bassa y Turull) pues en 2016 el PSOE presentó una proposición de ley para que no se indultara a ningún condenado por malversación, tal y como fueron sentenciados los cuatro antes mencionados. A Sánchez le da igual hacer trizas su discurso. Así ha sido y desgraciadamente así será.
EDITORIALES-TRIBUNAS.

Sánchez e Iglesias: balance mortal.

OKDIARIO. 31/12/2020 06:50.

El primer año del Gobierno socialcomunista concluye de forma trágica, con un país devastado sanitaria y económicamente por la pandemia. Y, sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tenido la desvergüenza de presumir de gestión. Pocas veces un jefe del Ejecutivo ha tratado de distorsionar la realidad de forma tan grosera como Sánchez, instalado en una estrategia de marketing que resulta un insulto a la inteligencia. Sánchez e Iglesias terminan el año con un dato estremecedor: 82.058 muertos por coronavirus, según las datos del INE tomados hasta su última actualización y complementados hasta el 30 de diciembre con las muertes ya reconocidas por el Gobierno. Por supuesto, no son los fallecidos que reconoce el Ejecutivo, que lleva meses falseando de manera siniestra las estadísticas para borrar de la lista a uno de cada tres muertos por COVID-19. Los 82.059 muertos convierten a España en el país con mayor tasa de mortalidad de todo el planeta. Y, sin embargo, Pedro Sánchez saca pecho, presume de gestión y poco más que se arroga el hecho de que haya empezado a vacunarse en España.

El dato está calculado tomando la última actualización de datos estadísticos del INE, que alcanza hasta el 6 de diciembre, y añadiendo las muertes ya reconocidas entre esa fecha y el pasado 30 de diciembre por el Ministerio de Sanidad. Quiere eso decir que 2020 terminará con más 80.000 muertos, una cifra que a cualquier dirigente con un mínimo de sensibilidad le llevaría a asumir su responsabilidad por su incapacidad manifiesta en la gestión de la crisis. Pedro Sánchez es diferente; en lugar de hacerlo, comparece ante los españoles para presumir de eficacia.

El resumen de los datos de muertes por millón en todos los países da una idea del desastre originado en España. El segundo país en mortalidad es en estos momentos San Marino, con un dato armonizado de 1.709 fallecidos por millón de habitantes. La tercera posición la ocupa Bélgica, cuya tasa de mortalidad alcanza los 1.670 fallecidos por millón. En cuarto lugar figura Eslovenia, con 1.265. Justo después aparece Bosnia Herzegovina, con 1.226. Y acto seguido figura Italia, con 1.207 muertes por coronavirus. Todo el resto del planeta figura en esta lista. Y todos por debajo de España, líder en tasa de mortalidad.

Sánchez presume de eficacia con un balance mortal. Hará falta perspectiva para darse cuenta del daño que el Gobierno socialcomunista ha inflingido a los españoles.
EDITORIALES-TRIBUNAS.

Hasta los propios «expertos» del Gobierno discrepan de su triunfalismo.

OKDIARIO-30/12/2020 06:50.

Si los propios «expertos» elegidos a dedo por el Gobierno consideran que la valoración que hace Pedro Sánchez del denominado «Informe de Rendición de Cuentas del Gobierno de España. Cumpliendo» está inflado, ¿qué sería si el informe lo hubieran hecho expertos no designados directamente por el Ejecutivo? Parece evidente que cuando Pedro Sánchez vende a bombo y platillo las conclusiones del informe es que es netamente favorable al Gobierno. Y ello pese a que un anexo de este informe revela las carencias detectadas por este grupo de profesores y catedráticos que han participado en el proceso de «validación» del documento. El citado anexo presenta los comentarios de estos nueve expertos como «recomendaciones», si bien de su lectura se desprende un reproche al Gabinete de Presidencia en la elaboración de este documento, el «primero» de este tipo, según Moncloa, publicado por el Ejecutivo en 40 años.

Y es que el Gobierno se ha pasado tanto a la hora de vender el informe que ha dejado a sus autores a los pies de los caballos, convertidos en simples mandados al servicio del socialcomunismo. Es por ello que los «expertos» subrayan que «algunos compromisos podrían homogeneizarse en cuanto a su denominación, dado que abarcan la misma cuestión o aspectos similares, como aprobar una Ley, un proyecto de ley, un anteproyecto, etc» y emplazan al Gobierno a «valorar la posibilidad de limitar el objeto de la rendición de cuentas a aquellos compromisos que hayan sido adquiridos formalmente». Y es que el Ejecutivo ha incluido también declaraciones públicas del presidente y sus ministros, con el grado de subjetividad que ello conlleva.

Aunque la mayoría de estos expertos son afines a los postulados del Gobierno socialcomunista -por eso han sido elegidos-, ha sido tal el grado de triunfalismo del Ejecutivo que no les ha quedado más remedio que distanciarse de la interpretación victoriosa que Moncloa ha hecho del informe. Lo que demuestra hasta qué punto el informe no es más que un mero instrumento al servicio de la propaganda socialcomunista.
EDITORIALES-TRIBUNAS.

A los señores marqueses de Galapagar ya no les gusta el «jarabe democrático»

OKDIARIO. 29/12/2020 06:50.

En su empeño por meter en la cárcel a Miguel Frontera, que de manera recurrente se manifiesta ante su casoplón de Galapagar, la pareja ministerial formada por Pablo Iglesias e Irene Montero ha declarado vía telemática ante el juez en relación con la querella que presentaron contra este ciudadano, para quien piden pena de cárcel por varios delitos, entre ellos el de revelación de secretos, con penas de 1 a 4 años.

Fuentes judiciales consultadas por OKDIARIO aseguran que el vicepresidente y la ministra han mencionado durante el interrogatorio la situación de miedo que les produce las concentración de personas en los alrededores de su chalet. O sea, que sienten ansiedad al ver alterada su vida familiar. Se conoce que Pablo Iglesias, cuando instaba a aplicar «jarabe democrático» a los ministros del Gobierno de Mariano Rajoy, pensaba que las familias de estos no se verían afectadas psicológicamente. O mejor, que si resultaban afectadas era el merecido castigo por ser de derechas.

Es de una hipocresía insultante la querella presentada contra el ciudadano Frontera, no porque Pablo Iglesias e Irene Montero no tengan derecho a ejercer las acciones legales que consideren oportunas, sino porque todos sus argumentos -que si se sienten intimidados, que si las protestas afectan a la familia, que si han llegado a sentir miedo- no los tuvieron en cuenta cuando, por ejemplo, animaron a realizar un «escrache» ante el domicilio privado de la por entonces vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

Cabe recordar que la querella interpuesta por Pablo Iglesias contra el vecino Frontera contempla hasta seis delitos: acoso, descubrimiento y revelación de secretos, desobediencia a la autoridad, alteración del orden público y delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. Estos dos últimos fueron archivados por el juez.

La causa contra Miguel Frontera se instruye en el Juzgado de primera Instancia e Instrucción número 1 de Collado Villalba (Madrid). A esta causa se ha sumado otra diligencia que se incoaron por iniciativa de la Fiscalía de Madrid, que tiene como máxima responsable a Dolores Delgado, que actuó de oficio contra este ciudadano al que denunció por un supuesto delito de injurias por llevar una pancarta que decía. «Pablo Iglesias, hijo de terrorista». No sorprende la rápida reacción reacción del Ministerio Público- ¿de quién depende la Fiscalía? Del Gobierno. Pues eso-, pero cuando los acosados eran gente del PP, la Fiscalía no mostró la misma rapidez de reflejos.

Iglesias y Montero, los que consideraban que un «escrache» era un rasgo de justicia democrática del pueblo, quieren meter en la cárcel a un ciudadano que está aplicando a la pareja gubernamental su propia medicina. Eso sí: Miguel Frontera no es de izquierdas, luego carece de derechos.
EDITORIAL ABC.

Podemos no es ejemplo de nada.

El partido de Pablo Iglesias no hace sino sumar a su trayectoria política una retahíla de procesos judiciales que le retratan como un socio de gobierno indigno.

ABC.

Actualizado: 24/12/2020 09:44h.

Cuando en 2018 Podemos se erigió en el adalid del PSOE para presentar una moción de censura contra Mariano Rajoy, lo hizo invocando la sentencia de la Audiencia Nacional, hoy corregida por el Tribunal Supremo, que condenaba al PP como beneficiario de la corrupción del caso Gürtel. Para Pablo Iglesias, España no podía contar en La Moncloa con un partido corrupto. Dos años después, es Podemos el partido corrupto investigado por su presunta financiación irregular, y es su líder quien está pendiente de una posible imputación ante el Supremo por obstruir la labor de la Justicia y por destruir pruebas para que no le salpicase la guerra interna por el poder en su propio partido. Podemos no es ningún modelo de regeneración democrática o de transparencia. Al contrario, no hace sino sumar a su trayectoria política una retahíla de procesos judiciales que le retratan como un socio de gobierno indigno y, sobre todo, envuelto en ilegalidades constantes.

Su secretario de Organización, Pablo Echenique, fue condenado hace unas semanas a pagar 80.000 euros en concepto de indemnización por haber tildado de «violador» a un inocente. Echenique ya cargaba con otra sanción administrativa por no haber dado de alta en la Seguridad Social a un asistente personal, un episodio demostrativo de que su discurso como protector de los más desfavorecidos es solo una estafa moral más en el ideario de Podemos. Su portavoz en Madrid, Isabel Serra, también tiene una condena penal por agresiones a la Policía durante una manifestación celebrada años atrás. Lo mismo ocurre con su diputado Alberto Rodríguez, para quien el Congreso acaba de aceptar el suplicatorio para ser juzgado por agresiones a las Fuerzas de Seguridad. Otro dirigente, Monedero, fue penalizado por tratar de burlar a la Agencia Tributaria ocultando pagos de casi medio millón de euros por haber asesorado al Gobierno de Venezuela. E Iglesias pende de un hilo en el caso Dina, por el cual ocultó que dispuso durante cinco meses de una tarjeta con archivos telefónicos pertenecientes a una asesora suya con pruebas incriminatorias sobre sus manejos internos en Podemos.

Sin embargo, el caso de corrupción más llamativo es el que se encuentra en plena fase de instrucción en un juzgado madrileño por la presunta financiación irregular del partido. Las pruebas apuntan al desvío de más de 300.000 euros sin justificación para supuestos gastos electorales a través de Neurona, una empresa pantalla que habría servido para un presunto blanqueo de capitales. Si a eso se añaden las sospechas de nula transparencia que pesan sobre la adjudicación de las obras realizadas en su sede con unos sobrecostes más que sospechosos, la conclusión es sencilla: Podemos no es ejemplo de absolutamente nada que tenga que ver con un paradigma mínimamente democrático. Hoy Podemos se aprovecha de los mismos aforamientos «de casta» que quería erradicar. Tiene a sueldo a imputados y condenados que no dimiten, y lanza reproches al resto de partidos que no se aplica a sí mismo. Cultiva un doble discurso frente a la corrupción que avergonzaría al político más cínico, y criminaliza a los jueces si sus fallos no les resultan favorables. Podemos representa al chavismo venezolano en su más pura esencia, y por eso pretende desnaturalizar la independencia judicial y controlar a los tribunales a la medida de su propia corrupción. Pedro Sánchez dijo que no dormiría tranquilo con Podemos en el poder. Sin embargo, parece descansar muy a gusto mientras Iglesias desnuda a la democracia de valores y se apropia de ella con el consentimiento de un PSOE indolente y acobardado. Podemos es solo la inmoralidad encarnada en el poder.
EDITORIALES.

EDITORIALESTRIBUNAS.

Ni ETA ni los golpistas pueden estar en el CGPJ.

OKDIARIO. 19/12/2020 06:50.

OKDIARIO está en condiciones de afirmar que el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, ha dado el visto bueno a cerrar el pacto con el PP para renovar el Consejo General del Poder Judicial. El pacto contempla que PSOE y PP impulsen, cada uno, diez nombres de vocales para el órgano de gobierno de los jueces. El problema, pese a lo que transmiten el Gobierno y sus terminales mediáticas, no está en la formación que preside Pablo Casado, sino en la formación que lidera Pablo Iglesias, que no acepta bajo ningún concepto que Bildu y ERC no formen parte de las negociaciones para desbloquear el CGPJ.
Iglesias quiere ampliar su poder y exige la presencia de sus aliados, los proetarras de Bildu y los golpistas de ERC, en la negociación de los cambios en el Consejo General del Poder Judicial. Incluso es partidario de que puedan reclamar la designación directa del nombre de algunos de los nuevos vocales. O sea, que los enemigos declarados de España tengan influencia directa en el nombramiento de los vocales.
Obviamente, el PP rechaza frontalmente negociar la nueva composición del Poder Judicial con las exigencias de Podemos, Bildu y ERC, de modo que la última decisión la tiene Pedro Sánchez. No parece que el presidente se atreva a agraviar a su vicepresidente, de modo que por ahora le resulta más fácil cargar contra el PP acusándole de ser quien está bloqueando el pacto.

Los contactos entre Juan Carlos Campo y Enrique López -por parte del PP- no se han roto. Es más, hasta se han barajado nombres y apellidos, pero las presiones de Podemos han evitado cualquier posibilidad de un acuerdo. Pablo Iglesias exigió desde el inicio oficialmente a Pedro Sánchez un cambio urgente de los miembros del Consejo General del Poder Judicial con el fin de introducir afines a la formación morada y poder interferir, de este modo, en la causa abierta por la ‘caja B’ de Podemos.

Y eso implica que Podemos interviene de forma decisiva en la designación del nuevo CGPJ. Ahora ha redoblado su presión y quiere que proetarras y golpistas también tengan un papel determinante en la elección. En estas circunstancias, Sánchez tiene la última palabra, pero Pablo Iglesias y sus socios le tienen cogido por la entrepierna.
EDITORIAL ABC.

El español no puede ser «residual»

El Tribunal Superior de Cataluña ha hecho una enmienda a la totalidad a la inmersión lingüística en Cataluña, y avanza criterios que apuntan a la inconstitucionalidad de la «ley Celaá»

ABC.

Actualizado: 18/12/2020 10:26h.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña asestó ayer un severo correctivo a la política lingüística de la Generalitat por haber maltratado durante décadas el uso del español en las aulas hasta convertirlo en «residual», y lanzó un aviso de profundo calado contra la «ley Celaá», de la que, prácticamente, pronostica su inconstitucionalidad. La resolución de los magistrados catalanes es novedosa por varios motivos. Primero, porque acoge un recurso de la Abogacía del Estado presentado en 2015 contra diversas resoluciones arbitrarias y sectarias de la Consejería de Educación catalana. No se trata, por tanto, de una más de las muchas sentencias dictadas de antiguo en favor de padres de alumnos, que a título particular exigían una formación en castellano para sus hijos acorde con una legalidad que la Generalitat pisotea constantemente. Y segundo, porque sostiene de manera imperativa que el Gobierno catalán tiene la obligación de «adoptar las medidas necesarias para garantizar que todos los alumnos reciban de manera efectiva e inmediata» las clases en «las dos lenguas oficiales», el castellano y el catalán. Es decir, la resolución exige que no solo se protejan los derechos lingüísticos de los alumnos que lo soliciten, sino que debe ser aplicable a «todos», tal y como ordenan textualmente los jueces.

La decisión supone en definitiva una enmienda a la totalidad a la aplicación del sistema catalán de inmersión lingüística, porque actualmente solo prevé impartir en español la asignatura de «lengua castellana», y hasta eso mismo se vulnera. Pero, sobre todo, es una advertencia a la supresión del castellano como lengua vehicular en la nueva ley de educación del Gobierno, que estos días queda definitivamente aprobada en el Congreso.

El problema ya no es solo que un Tribunal o una ley establezcan cuotas mínimas de aprendizaje en castellano, lo que, más allá de un derecho, es un deber constitucional de todos los españoles. Las leyes, sean promulgadas por un Gobierno de izquierdas, uno de derechas, uno nacionalista o uno republicano, no pueden contravenir principios esenciales de la Carta Magna ni convertirse en atajos fraudulentos para vulnerar la normativa de rango superior. No es posible que la Generalitat, que de por sí goza ya de un amplio margen de liberalidad con la inmersión lingüística en favor del catalán frente al español, pervierta además la legislación abusando de ella para incumplirla a capricho. Y menos aceptable aún es que existiendo resoluciones judiciales tan tajantes como la conocida ayer, el Gobierno catalán, o cualquier otro autonómico, se niegue a ejecutarlas amparándose en una falsa concepción de su historia o en el adoctrinamiento político.

Si un tribunal sostiene que la docencia en Cataluña, tanto de español como de catalán, «no podrá ser inferior al 25 por ciento», y que «corresponde fijar un uso vehicular mínimo de las lenguas oficiales que permita reconducir la actual situación contraria al ordenamiento», el Estado deberá encargarse de que se cumpla a rajatabla y de inmediato. No valdrán las eternas excusas de los órganos inspectores del Estado para mantener este abuso, ni el Gobierno de Sánchez podrá refugiarse en que cuando entre en vigor la «ley Celaá» esta sentencia será papel mojado. No afecta a casos individuales. Golpea de lleno sobre un sistema injusto, canalizador de una fractura social, y estigmatizador para quien discrepa de él, porque aún hoy cualquier ciudadano que reivindique su libertad a expresarse en español, o a que sus hijos lo aprendan en el colegio, sigue siendo víctima de persecución y señalamiento, cuando no de coacciones y amenazas.
EDITORIALES/TRIBUNAS.

Patada de Sánchez a Ayuso en la salud de los madrileños.

OKDIARIO-17/12/2020 06:50.

Si alguien pensaba que el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez iba a cesar en su estrategia de acoso y derribo contra la Comunidad de Madrid para cobrarse la cabeza política de Isabel Díaz Ayuso se equivocaba. Tras conseguir la Comunidad de Madrid, por fin, que Sanidad aceptase la realización de los test de antígenos en las farmacias, el Ministerio de Salvador Illa presiona ahora para que el Consejo Interterritorial de Salud desaconseje el uso de los test como medio para detectar el coronavirus en plena campaña navideña. La presidenta madrileña pretende tener los test a disposición de los madrileños para que eviten ir a las cenas o comidas familiares de Navidad con posibilidad de contagiar. Sánchez, de este modo, vuelve a poner otro obstáculo a los deseos de Díaz Ayuso de controlar la enfermedad.

El objetivo de Sánchez es que las recomendaciones de las comunidades autónomas a sus equipos médicos desaconsejen la receta de los test de antígenos. Así, los médicos que los receten estarían actuando en contra de las recomendaciones oficiales. Y los ciudadanos que confiasen en este mecanismo de detección de la enfermedad estarían recurriendo a los test de antígenos pese a recibir advertencias expresas de que pueden no ser fiables.

La obsesión de Pedro Sánchez con la presidenta madrileña roza lo patológico. Pero el problema es que en su afán desmedido por patear políticamente a Díaz Ayuso está poniendo en peligro la salud de los madrileños. La decisión llega, para colmo, tras la autorización verbal de Sanidad a la Comunidad de Madrid para que pueda disponer de los test en farmacias en aquellas zonas de alta incidencia de la enfermedad.

Madrid es la comunidad puntera en la dotación y uso de este tipo de test. Y el plan de Díaz Ayuso era reforzar el control y responsabilidad personal por medio de un mecanismo que pudiese avisar a cada persona antes de los encuentros navideños de si se encuentra infectado o no. La consecuencia lógica debía ser que aquellos con test positivo pasasen a aislarse de forma autónoma y sin llegar a los encuentros navideños. Lo que pretende Sánchez es boicotear este mecanismo de control de la enfermedad.

De este modo, por sus ansias infinitas de acabar políticamente con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Sánchez perjudica seriamente la salud de los madrileños.
TRIANA. Se pueden hacer varios comentarios.

Uno solo: ¿De qué presume este señor?

Un saludo.
Ángel, como dice el dicho, dime de qué presumes y te diré de que careces, ¡vamos que ni su padre está de acuerdo con este "listillo", eso sí, listillo el tío es un rato, ahí lo tenemos chupando de la sopa boba.

Un saludo.
EDITORIALES.

EDITORIALES-TRIBUNAS.

OKDIARIO-16/12/2020 06:50.

Resulta significativo que la primera carta abierta a la militancia de Juan Carlos Monedero como director del Instituto 25-M sea para criticar que España se haya convertido en «un país de bares y hoteles para turistas centroeuropeos». España, pese al socialcomunismo, es mucho más que eso, aunque habría que recordarle que los bares y los hoteles son una pieza fundamental para la creación de empleo y un motor para el dinamismo económico. No en vano, el sector del turismo representa el 13% del PIB. Es decir, es el que más aporta a la economía nacional y, por supuesto, el que más puestos de trabajo crea: el 12% del total de empleos depende del turismo.

La visión de Monedero es propia de un pseudointelectual con ínfulas que, en su cortedad de miras, reniega no sólo de su país. Lo más llamativo -y revelador de su ruindad – es que reniega hasta de su propio padre. Porque el padre de Juan Carlos Monedero, Salvador, es propietario de un histórico bar en Madrid, «Casa Gala», que sacó adelante con su sacrificio y esfuerzo. Todo por su familia. Su hijo Juan Carlos, que debería conocer de primera mano lo que significa un negocio como ese, se avergüenza de que España «sea un país de bares». No cabe mayor ingratitud.

Lo que plantea Monedero es que España debe desplegar un marco de pensamiento sobre soberanía tecnológica, que es «donde se juega la posibilidad de ser una democracia profunda e influyente». Obsérvese que Monedero cree que negocios como el de su padre nos alejan de ser una auténtica democracia. Pero más allá de las insoportables disquisiciones del ideólogo de Podemos y de su desprecio al sector turístico español, su visión del sector tecnológico revela igualmente una profunda ignorancia: el «atraso» al que se refiere tampoco se corresponde con la realidad. La tecnología española se encuentra en el TOP 10 europeo y ya compite, en determinados ámbitos, al mismo nivel de Alemania. Es cierto que queda mucho por hacer, pero la visión de Monedero es propia de un profundo analfabeto.

Así que en su carta de presentación como director del Instituto 25- M, Monedero se ha retratado. Ignorante y mal hijo. Lo tiene todo, el angelito.
EDITORIAL ABC.

Apagón antidemocrático.

Cabe preguntarse si el Ejecutivo de Sánchez no está tiñendo España de chavismo, alejándola al mismo tiempo de los estándares propios de la democracia parlamentaria.

ABC.

Actualizado: 13/12/2020 23:58h.

El Gobierno de Pedro Sánchez representa un ejemplo de contravalores democráticos, porque cultiva con esmero la opacidad frente a la opinión pública. Tiene un empeño enfermizo en despreciar a ciudadanos y medios que se acogen a la ley de transparencia y buen gobierno y le piden información sobre decisiones relacionadas con la pandemia. Ha hecho del silencio, alternado con la mentira, un método de gobernar, en paralelo a un miedo mal disimulado a que queden al descubierto sus carencias en la dirección política del país durante la crisis sanitaria. Basta revisar la página oficial del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno para confirmar que el Ejecutivo de Sánchez incurre en un sistemático incumplimiento de su obligación de atender las demandas de información que recibe a través del Portal de Transparencia. No se trata de respuesta tardías o incompletas, sino de auténticas «calladas por respuesta» que incumplen el deber democrático de dar información a los ciudadanos sobre la gestión de los asuntos públicos.

ABC solicitó en catorce ocasiones información a la Presidencia del Gobierno y al Ministerio de Sanidad y en todas ellas no recibió más que silencio como respuesta. Ahora el Consejo de Transparencia, vencido el plazo del Gobierno para responder, obliga al Ejecutivo a atender los requerimientos de este periódico, relacionados con aspectos esenciales de su política sobre la pandemia. Es necesario saber qué datos e informes tenía el Gobierno sobre la extensión del virus en España antes del 8-M, qué medidas adoptó para la protección de los profesionales sanitarios, qué criterios utilizó para contabilizar los fallecidos por la pandemia, más aún tras conocerse los datos reales publicados por el Instituto Nacional de Estadística. No faltaron tampoco negativas a informar sobre los famosos expertos que asesoraban al Gobierno en unas medidas y en sus contrarias. En definitiva, se trataba de un ejercicio de la libertad de información, sin la cual la democracia carece de opinión pública y, por tanto, de un efectivo control sobre la actuación de un Gobierno.

Ahora que tanto se habla de las restricciones a los derechos y libertades fundamentales en países como Polonia y Hungría, conviene recordar que el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene a España en estado de alarma hasta el 9 de mayo, con un control parlamentario simbólico, mientras la coalición del PSOE con la extrema izquierda y los separatistas aprueba y promueve leyes esenciales para la sociedad -educación, poder judicial- sin apenas debate y como una imposición escondida en medio del fragor de la pandemia. Si a esto se añaden ese siniestro artefacto del «ministerio de la verdad», el control de las redes para evitar críticas al Gobierno y el incumplimiento constante de la ley de Transparencia, cabe preguntarse si el Ejecutivo de Sánchez no está tiñendo España de chavismo, alejándola al mismo tiempo de los estándares propios de la democracia parlamentaria.

Estas apuestas del Gobierno de socialistas y comunistas por la clandestinidad no son episódicas ni anecdóticas. Representan una visión de cómo dirigir un país con pulsiones autoritarias, es decir, sin controles democráticos, sean estos los que representan el derecho del ciudadano a saber cómo se gestionan los asuntos públicos, la independencia de los tribunales de Justicia o la libertad de información que ampara los medios de comunicación. El declive de la democracia española es preocupante, principalmente porque la impulsa el propio Gobierno, aprovechándose de que los ciudadanos se levantan y se acuestan pensando más en cuándo ganar la batalla contra el virus que en defender los beneficios de vivir en un Estado de Derecho.
EDITORIALES/TRIBUNAS.

La manipulación de Irene Montero es más grande que su casoplón de Galapagar.

OKDIARIO. 08/12/2020 06:50.

Se ha inventado la dirección general para la Igualdad de Trato y Diversidad Racial, que depende del Ministerio de Igualdad de Irene Montero, un estudio -encargado a la Universidad Complutense-bajo el sugerente título de «Aproximación a la población africana y afrodescendiente en España: identidad y acceso a derechos» en el que, a cuenta del «asesinato del afroamericano George Floyd por la Policía estadounidense, y las posteriores manifestaciones de repulsa en diferentes países, incluido España», pregunta por el trato dispensado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La pregunta, manda narices, reza así: « ¿Ha sido usted o alguna persona de su entorno (familiar, amigo,..) alguna vez detenido por la Policía? En caso afirmativo, deben valorar del 1 al 10 «el trato de la Policía a las personas africanas o afrodescendientes».

A pesar de que las preguntas del departamento de Montero van dirigidas a la población africana, el estudio no hace ningún tipo de comprobación al respecto, pudiendo ser contestadas por cualquier persona tantas veces como se desee desde un mismo dispositivo. O sea, si el estudio de la Complutense se basa en una encuesta cuyo rigor y fiabilidad es nulo, el Ministerio de Igualdad puede vender las conclusiones que más le interesen. El sesgo de las preguntas ya es indiciario de que lo que pretende el Departamento de Irene Montero es criminalizar a la Policía.

Y lo hace basándose en la actuación policial de la Policía de Estados Unidos en el caso concreto de la muerte del afroamericano George Floyd, que ha dado paso al movimiento «Black Lives Matter» (Las Vidas Negras Importan). Lo que realmente le importa a Montero, no nos engañemos, es retorcer el enunciado de la encuesta para condicionar las respuestas y señalar después con el dedo acusador a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y lo hace con dinero público: o sea con el dinero de los españoles.

Si a los españoles les preguntaran: « ¿Le parece bien que su dinero sirva para sufragar encuestas que, sin rigor alguno, concluyan que la Policía española es racista y violenta?», la respuesta sería mayoritariamente que no. Pero esa encuesta, obviamente, no la encargará nunca ni el CIS, ni el Ministerio de Igualdad.
EDITORIALES/TRIBUNAS.

Y encima tienen el rostro de hablar de «escudo social»

OKDIARIO. 05/12/2020 06:50.

La queja es recurrente: «No cobro desde hace meses y no consigo una cita previa en el SEPE». Es un lamento que, pese a que el Ministerio de Trabajo mantiene que se trata de casos aislados, lanzan a diario miles de personas desesperadas por la falta de respuesta de la Administración. Y no es culpa de los funcionarios del Servicio de Empleo Público, sino de la negativa del Gobierno a reforzar de manera eficaz un organismo que está desbordado. Cómo será que proliferan empresas que están haciendo el agosto vendiendo citas previas que consiguen gracias a dispositivos informáticos que no están al alcance del resto. El que tiene suerte consigue una cita para dentro de tres meses, por mucho que lleve tiempo sin cobrar -algunos desde el principio de la pandemia-. Estamos ante un caos colosal que el Ejecutivo socialcomunista pretende enmascarar subrayando que se trata de casos puntuales. Es, sencillamente, mentira y revela hasta qué punto lo del «escudo social» es una frase hecha que no se corresponde con la realidad.

Detrás del caos está el abandono que han sufrido los funcionarios del SEPE, que llevan reclamando desde hace meses unos refuerzos que no llegan. Son 6.000 personas para millones de demandantes y todo lo que ha hecho el Ministerio de Trabajo es contratar a una empresa pública, Tracsa, que no ha aliviado el problema, porque la complejidad de la tramitación de los expedientes requiere de una cualificación y experiencia que no se obtiene de un día para otro. Estamos ante una situación kafkiana: miles de trabajadores viviendo de la ayuda de familiares o amigos porque la Administración no les hace ingreso alguno en su cuenta y los funcionarios desbordados, convertidos injustamente en el centro de las iras de quien ya no sabe qué hacer para conseguir una cita. El Gobierno ha dejado vendidas a miles de personas que meses después siguen sin cobrar y también a los funcionarios del SEPE. Esa es la realidad. Nueve meses después, el caos continúa. Y luego hablan del escudo social.
EDITORIALES- TRIBUNAS.

Si Bildu es «valiente» y «patriota», Sánchez es un cobarde ‘vendepatrias’.

OKDIARIO. 03/12/2020 21:06.

Ese el gran problema de fondo: que para sacar adelante las cuentas del Estado, Sánchez se ha apoyado -a cambio de cesiones- en quienes ni creen en el Estado español ni se sienten concernidos con las instituciones españolas. Lo que está ocurriendo en España es que un partido que fue clave para apuntalar el régimen del 78 ha cambiado de bando y unido sus fuerzas a quienes pretenden quebrar el régimen del 78. Ni más ni menos.

Con Sánchez, el socialismo ha quebrado el pacto constitucional que consolidó nuestro sistema democrático y ha emprendido un peligrosísimo viaje a ninguna parte con unos compañeros de viaje que representan toda una amenaza para la estabilidad y la convivencia democráticas. Si el PSOE considera que Bildu es «valiente» y «patriota» por apoyar los Presupuestos del Gobierno, Sánchez es un cobarde ‘vendepatrias’, porque el apoyo de los herederos de ETA -lo han dicho ellos- busca romper la España constitucional.

Las palabras de Sánchez: «España dice adiós a otro tiempo y avanza decidida a un futuro de progreso. Gracias a todos los que han arrimado el hombro para sacar al país adelante» son suficientemente explícitas. Si el presidente del Gobierno considera que de la mano de Bildu y los golpistas de ERC España avanza «hacia un futuro de progreso», su concepto de futuro y progreso está en las antípodas de esa España de libertad que defendieron aquellos rectos socialista asesinados por no rendirse ante una banda de asesinos.
EDITORIAL ABC.

Objetivo: el Estado de Derecho.

A la impunidad del golpismo separatista que pretende Iglesias se unió ayer una proposición de ley con la que quieren evitar que el CGPJ siga nombrando magistrados del Supremo.

ABC.

Actualizado: 03/12/2020 08:11h.

Los compromisos políticos asumidos por Unidas Podemos con ERC, a cambio de su apoyo a los Presupuestos, son una amenaza directa al Estado de Derecho. No hay antecedentes de un gobierno que, como el de Pedro Sánchez, haya puesto la estabilidad del Poder Judicial tan al borde de la quiebra. Por eso, aunque sea Pablo Iglesias la voz cantante de las ofensivas contra la independencia de los jueces, el autogobierno del Poder Judicial y la impunidad del golpismo, es el presidente del Ejecutivo quien debe ser señalado como responsable de esta fractura institucional.

La coalición paralela liderada por Iglesias, con ERC y EH Bildu, tiene unos precios que el vicepresidente segundo quiere que el Gobierno pague sin demora. Los votos de los republicanos catalanes tienen el precio de unos indultos inmediatos, sin demora, para todos los presos condenados por la Sala Segunda del Tribunal Supremo por el golpe separatista del 1-O. Iglesias pretende que el Gobierno indulte a Oriol Junqueras y sus compañeros de asonada sin esperar a los informes preceptivos del tribunal sentenciador y de la Fiscalía, lo cual, además de una ilegalidad, es un insulto a ambas instituciones. El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, tendrá que dejar de comportarse como si no pasara nada y asumir que él es el responsable político inmediato de la tramitación de esos indultos, por tanto, el que tiene que trasladar a la Fiscalía y al TS los papeles que Iglesias les quiere hurtar.

Por burda que sea la pretensión de Iglesias, el presidente del Gobierno queda ya emplazado para dar una respuesta, porque el chantaje de votos por indultos lo lidera su propio vicepresidente, no un golpista encarcelado. Hasta este nivel ha llegado la degradación democrática del Gobierno, aunque para Iglesias no es suficiente con los indultos. También presiona a Sánchez para que la reforma a la baja del delito de sedición sea una realidad antes de fin de año, con la opción de introducirla incluso en la ley de acompañamiento de los Presupuestos, para que se tramite con las restricciones parlamentarias propias de las cuentas públicas anuales. De esta manera, el Gobierno se ahorraría los informes de los órganos consultivos, como el Consejo de Estado, el Consejo Fiscal y el CGPJ. Sería un fraude constitucional sin paliativos que el TC ha denunciado en más de una ocasión. Además, la reforma del delito de sedición está basada en tres mentiras: no es un delito decimonónico, porque fue regulado en el Código Penal de 1995; no lo exige la UE, que ya ha declarado que es un asunto interno de cada país; y en absoluto es un delito castigado levemente en el resto de países europeos.

A la impunidad del golpismo separatista que pretende Pablo Iglesias se unió ayer otro asalto al CGPJ, con una proposición de ley con la que el PSOE y Podemos quieren evitar que este órgano siga nombrando magistrados del TS mientras no se renueve. El planteamiento de ambos partidos, además de un atajo para evitar otra vez los informes de los órganos consultivos al no tener carácter de proyecto del Gobierno, es una arbitrariedad absoluta, que no persigue más que la congelación de las vacantes en las Salas del Supremo con la esperanza de que el nuevo CGPJ tenga una mayoría izquierdista y sectaria que se haga con ellas. Esa UE en la que tanto se escuda Sánchez para disfrazar sus falsedades ya le ha dicho al Gobierno que lo tiene en el foco por amenazar la independencia judicial. Esta proposición de ley es una vuelta de tuerca más en la guerra sin cuartel de la izquierda contra el Estado de Derecho.
EDITORIALES.

EDITORIALESTRIBUNAS.

Para Iglesias, un jefe terrorista es un «héroe de la democracia»

OKDIARIO. 02/12/2020 06:46.

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha expresado su orgullo por el hecho de que su padre perteneciera al Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). No es de extrañar, pues, que se haya ofrecido a traer a España desde Ginebra los restos de Julio Álvarez del Vayo (1891-1975), dirigente del grupo terrorista. Lo que no resulta coherente, en cualquier caso, es sentirse orgulloso de su padre, ofrecerse a repatriar los restos de un líder terrorista -«Julio Álvarez del Vayo, socialista, ministro de exteriores de la República, resistente antifascista, merece que nos ocupemos de su tumba en Francia. Y si sus familiares quieren, merece descansar en su patria con todos los honores de héroe de la democracia»- y sentirse ofendido porque Cayetana Álvarez de Toledo le recordara en el Congreso el pasado de su padre.

Algo no cuadra: si expresa su admiración por Julio Álvarez Vayo y se siente orgulloso de su padre, lo que no puede hacer Pablo Iglesias es negar la evidencia: esto es, que los FRAP fueron una organización terrorista. Ahí Pablo Iglesias tiene poco que decir, porque los hechos son tumbativos. De modo que está en su derecho de reivindicar la figura de quien dirigió un grupo que practicó la violencia y cometió asesinatos, del mismo modo que OKDIARIO está en su derecho de afirmar que reivindicar la figura de quien estuvo al frente del FRAP es tanto como avalar la violencia terrorista.

A través de un mensaje en su cuenta oficial de Twitter, el ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 aplaudió la decisión de la secretaría de Estado de Memoria Democrática, dependiente de Carmen Calvo, de asumir el gasto funerario de la tumba de Álvarez del Vayo. Pero no se quedó ahí, Iglesias deslizó que si la familia del ex ministro de la II República -luego expulsado del PSOE- da el consentimiento, él impulsaría desde el Gobierno el traslado de los restos desde el cementerio de Saint-Georges de la ciudad suiza.

Álvarez del Vayo fue expulsado del PSOE por la radicalización de sus posturas, tanto que se convertiría en uno de los impulsores del Comité pro-FRAP y luego, desde 1974, en presidente del grupo terrorista hasta su muerte. El padre de Pablo Iglesias fue seguidor de Álvarez de Vayo como militante del comité pro-FRAP, al que pertenecía como integrante de la Federación Universitaria Democrática Española (FUDE).

Estos son los hechos: Pablo Iglesias considera que el jefe de una organización terrorista es un «héroe de la democracia». No hace falta decir más.
EDITORIAL ABC.

El Gobierno incrementa su política de opacidad.

Tal y como revela hoy ABC, el Consejo de Transparencia ha forzado al Gobierno en 275 ocasiones a hacer pública información que quería ocultar a los ciudadanos.

Actualizado: 01/12/2020 23:30h.

Tal y como revela hoy ABC, el Consejo de Transparencia ha forzado al Gobierno en 275 ocasiones a hacer pública información que quería ocultar a los ciudadanos, lo que supone un varapalo a la política de opacidad prácticamente una vez al día. Aun así, y pese a ser consciente de su obligación de mantener una gestión transparente para que los españoles puedan fiscalizar políticamente su actividad, el Gobierno sigue resistiéndose a publicitar datos relevantes de su gestión en multitud de ocasiones. Nadie sabe aún cuánto cuestan los viajes privados de Pedro Sánchez en aviones Falcon, ni el coste para el erario público de sus vacaciones veraniegas -amistades incluidas- en residencias del Estado. Tampoco, la composición del grupo de expertos que le asesoran contra la pandemia, datos esenciales sobre la política migratoria, o referencias de los contratos de suministros contra el Covid. Para este Gobierno, la transparencia es solo pura retórica, y no una obligación democrática.
EDITORIAL ABC.

Mucha presunción de expertos y nula transparencia.

Hay tanto secretismo como desprecio a los órganos de transparencia que ya exigen una información que La Moncloa aún niega sin motivo a los españoles.

ABC.

Actualizado: 01/12/2020 07:57h.

Noviembre se ha convertido en el tercer mes más letal por la pandemia, y diciembre, la Navidad y las multitudes se presentan como un hito crucial en la lucha contra el Covid. En las fiestas navideñas podrá haber o no «cogobernanza», podrá haber más permisividad o más restricciones, pero lo que no puede repetirse es la absurda euforia con la que La Moncloa dio por superada la pandemia en junio. Y menos aún, una «Navidad a 17 velocidades». Decida lo que decida Illa con las autonomías, deberá esmerarse más allá de exigir responsabilidad colectiva. Sin coerción, la desobediencia y la indisciplina están aseguradas. Harán falta normas firmes y claras, y no la receta habitual del Gobierno porque la confusión y las contradicciones siguen matando. Y si de una vez por todas Illa publica quiénes son sus «expertos», mejor, porque hay tanto secretismo como desprecio a los órganos de transparencia que ya exigen una información que La Moncloa aún niega sin motivo a los españoles.
EDITORIAL ABC
Erradicar el castellano, dentro y fuera de las aulas.

Cualquier rastro del Estado en Cataluña es un obstáculo para el separatismo, y la lengua es la más poderosa herramienta de integración nacional.

ABC.

Actualizado: 28/11/2020 23:18h.

La pérdida de la condición de lengua vehicular que el castellano tenía en la enseñanza, donde hasta ahora ha servido de elemento vertebrador, no solo va a permitir a la Generalitat acelerar su proceso de inmersión lingüística, sino que va a normalizar la persecución del idioma de todos en Cataluña, incluso en el ámbito privado. Cualquier rastro del Estado en Cataluña es un obstáculo para el separatismo, y la lengua es la más poderosa herramienta de integración nacional. Pese a que el grado de conocimiento del catalán no ha dejado de crecer en las últimas décadas, el objetivo es eliminar cualquier rastro del castellano, como pide el manifiesto Koiné, firmado por las últimas consejeras autonómicas de Cultura, o exige la Plataforma per la Llengua, subvencionada con fondos regionales. No es nueva esta campaña de persecución del idioma que nos une, pero sí las facilidades que el propio Gobierno de España, de espaldas al interés general y al de los propios catalanes, ha dado a sus promotores.
Cuando 5 votos manchados de sangre valen para Sánchez más que la dignidad de 856 asesinados.

OKDIARIO. 27/11/2020 06:50.

Tomen aire, porque la lista de presos etarras que serán trasladados a cárceles más próximas al Pais Vasco es hoy insoportablemente larga. José Javier Arizcuren Ruiz, alias Kantauri, el que fuera jefe de los comandos de la banda terrorista durante la década de los 90 y responsable de los asesinatos, entre otros, del dirigente socialista Fernando Múgica Herzog y del concejal del PP en Sevilla Alberto Jiménez-Becerril y su esposa, será conducido de la prisión de Murcia a Logroño. Kantauri, además, planeó el asesinato fallido del Rey Juan Carlos.

Asimismo, el Ministerio del Interior ha comunicado al etarra Joanes Larretxea Mendiola, condenado a 44 años por el asesinato del concejal socialista de Arrasate (Guipúzcoa) Isaías Carrasco, su traslado desde el Centro Penitenciario de Herrera de La Mancha, en Ciudad Real, al Centro Penitenciario de Asturias. Larretxea participó en el atentado contra Ignacio Uria y fue condenado a 389 años de prisión por intentar una matanza de ertzainas en 2009 al colocar una bomba trampa en un repetidor de Hernani.

Entre los últimos acercamientos de etarras a cárceles más próximas al País Vasco está también Jon Aitor Esnaola, un pastor de ovejas y quesero, cuya labor en la operativa terrorista consistió en ocultar, proteger y poner a disposición de los comandos el mayor arsenal de explosivos incautado a ETA.

Si han sido capaces de leer hasta aquí sin que se les remuevan las tripas, sepan que desde que la coalición proetarra anunció su apoyo a los Presupuestos del Gobierno socialcomunista, el Ministerio de Interior ha acercado a cárceles próximas a sus lugares de origen a 17 etarras. Es el precio que Pedro Sánchez paga por mantenerse en el poder. La memoria de las víctimas, la dignidad de España, la democracia y el Estado de Derecho trituradas por la insoportable vileza de un Ejecutivo que se ha convertido en un vende patrias al por mayor.

Cabe esperar que la historia ponga alguna vez en su sitio a Pedro Sánchez -en el lugar reservado a los traidores-. De momento, la digestión de tanta infamia se vuelve, sencillamente, insoportable. cinco sucios votos manchados de sangre valen para el presidente más que la dignidad de 856 asesinados.
Son basura, la inmundicia que alimenta Pedro Sánchez.

OKDIARIO. 26/11/2020 06:50.

Por si había alguna duda del nivel de inmundicia política y moral que exhiben quienes permitieron con sus votos la investidura de Pedro Sánchez, valga como ejemplo lo expresado en Twitter por la dirigente de las juventudes de ERC en Lérida Esther Melgosa, quien ha dejado claro su insuperable odio a España con un mensaje que dice así: «Yo quiero que vuelva ETA, hicieron muy buen trabajo». Por una elemental cuestión ... (ver texto completo)
Buen artículo, lean, lean y se enteren de cuanto cuesta un kilo de manzanas.
Son basura, la inmundicia que alimenta Pedro Sánchez.

OKDIARIO. 26/11/2020 06:50.

Por si había alguna duda del nivel de inmundicia política y moral que exhiben quienes permitieron con sus votos la investidura de Pedro Sánchez, valga como ejemplo lo expresado en Twitter por la dirigente de las juventudes de ERC en Lérida Esther Melgosa, quien ha dejado claro su insuperable odio a España con un mensaje que dice así: «Yo quiero que vuelva ETA, hicieron muy buen trabajo». Por una elemental cuestión de dignidad, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debería exigir a ERC que desautorizara a Esther Melgosa, pero como el jefe del Ejecutivo sigue a lomos de la más absoluta indignidad, sometido a la extorsión permanente de los golpistas catalanes, dará la callada por respuesta.

El tuit, publicado este martes a las 14:04 horas, luego fue borrado ante la avalancha de críticas recibidas por alabar a una banda terrorista. Sin embargo, su mensaje sigue vigente en las redes sociales debido a que multitud de usuarios lo siguen compartiendo mediante captura. Melgosa ocupa el cargo de secretaria de movimientos sociales de Jovent Republicà, la filial juvenil de ERC, en Lérida. Fue elegida por una amplia mayoría de su militancia en el último congreso local ordinario de su formación, celebrado el pasado 22 de junio.

El problema, en cualquier caso, no son ERC o Bildu, que han dado muestras constantes de su odio a España. Ni siquiera Podemos, cuyo acercamiento a golpistas y proetarras viene de lejos. El problema es que el PSOE de Pedro Sánchez vive instalado en la indecencia y que la miseria política del presidente del Gobierno cursa en paralelo a la degradación ética de un partido que carece de arrojo para decirle a su máximo dirigente que el fin no justifica los medios y menos cuando estos se utilizan de espaldas a la honra. Ese el problema: que Sánchez ha vendido la honra por un puñado de votos y que la las formaciones políticas que le mantienen en La Moncloa saben que Pedro Sánchez es capaz de tragarse todas las afrentas a España y a los españoles con tal de mantenerse en el poder. Le tienen tomada la medida. Lo hecho por la dirigente de ERC constituye un delito de exaltación del terrorismo de libro, pero su infamia le saldrá gratis. Actúan en la más absoluta impunidad, envalentonados, mientras Sánchez cumple a la perfección el papel de cómplice de los golpistas y los herederos políticos de una banda de asesinos.
OPINIÓN.

EDITORIALES-TRIBUNAS.

Inda: «Sánchez se cisca en la memoria de los 856 asesinados por ETA con su nuevo pacto con Bildu»

OKDIARIO. 13/11/2020.06:50.

Eduardo Inda le recuerda en este vídeo a Pedro Sánchez la ignominia de su nuevo acuerdo con Bildu. Una nueva muestra, señala el director de OKDIARIO, de la maldad que impregna el tándem formado por el líder socialista y «ese diablo hecho persona» que es Pablo Iglesias.

En aras de sus intereses políticos, Sánchez no duda en «ciscarse» en las 856 víctimas de la banda terrorista ETA y los miles de heridos que provocó, de las miles de viudas y huérfanos que dejó a lo largo de sus 50 años de sangrienta historia.

Inda le echa en cara, además, los nombres de los 11 socialistas asesinados por los etarras. Un recuerdo especialmente hiriente para el PSOE en el día en el que se ha consumado un pacto con Bildu con el único fin de salvar el trámite de los Presupuestos Generales del Estado. Otro claro ejemplo de la «degradación moral y ética» de Pedro Sánchez. Y lo peor de todo, afirma Inda, «es que se enorgullezca de ello».
Todo sigue igual. Como no hay razones se va a por la persona. Va a ser verdad que se necesita la dichosa ley.
Sí, sobre todo para este Gobierno socialcomunista y extremista junto con los filoetarras de EH BILDU. ¿Te parece bien?
EDITORIALES.

EDITORIALESTRIBUNAS.

Ataque a la libertad de prensa: Sánchez pone al lobo a cuidar de las ovejas.

OKDIARIO. 07/11/2020 06:48.

El comisario José Antonio Rodríguez, más conocido como ‘comisario Lenin’, tendrá un papel crucial en la Comisión Permanente contra la Desinformación creada por el Gobierno en la Orden del Ministerio de la Presidencia publicada en el BOE. El plan para silenciar a los medios digitales críticos con el Gobierno de Pedro Sánchez contará con la presencia de un duro: el comisario Rodríguez González es el hombre del PSOE en Interior. Fue nombrado al mes siguiente de ganar Pedro Sánchez la moción de censura. Actualmente es director del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, pieza clave en en el engranaje del Ministerio de Interior. El ‘comisario Lenin’ dirige, además, desde ese Gabinete, la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio que, entre sus competencias, tiene «combatir el discurso de odio en las campañas electorales». La Oficina funciona a través de denuncias anónimas -chivatazos- mediante un mail habilitado en la web del Ministerio del Interior.

La orden ministerial dice que «el Comité de Situación podrá apoyarse en una Célula de Coordinación de lucha contra la desinformación» activada por el director del Departamento de Seguridad Nacional». Su composición será decisión exclusiva del Gobierno y los nombres de la célula serán probablemente secretos. O sea, que quienes asesoren al Ejecutivo socialcomunista sobre qué medios digitales «desinforman» permanecerán en el anonimato, a modo de comisarios en la sombra. Realmente, todo destila un perfume intervencionista y totalitario que asusta.

El ‘comisario Lenin’, con mano firme, será el encargado de que la estrategia de acoso a los medios críticos con el socialcomunismo avance. El Gobierno pretende quitarle importancia al hecho de que haya creado una comisión de naturaleza opaca y dirigida desde La Moncloa. Pero olvida que en un Estado de Derecho son los jueces quienes sancionan el comportamiento de los medios de comunicación. En esta apariencia de democracia que tenemos, son Pedro Sánchez y Pablo Iglesias los que deciden qué medios informan y cuáles desinforman. Tremendo.
COLUMNAS PICALAGARTOS.

Curilla y gudari.

Por: Jesús Nieto Jurado. 03-11-2020 02:22.

Patria lo deja claro; y su versión en streaming más: el matriarcado enfermizo, los calostros carlistas, un pueblo pequeño y un cura fanático hicieron que corrieran todos los muertos que llevamos como una losa de la democracia. La misma losa que cubre a un inocente con hojas, el nombre olvidado, porque polvo somos y nos comerán los limacos.

Las cosas, que diría Delibes, podrían haber sucedido de otra forma y sin embargo ocurrieron así: con una curia levantisca que vio en el tiro en la nuca algo así como una liberación del Antiguo Testamento, y en el hacha y las nueces, una simbología bíblica de una sociedad enferma. Eso.

Esto del curilla de Lemona no es nuevo, y quienes hemos ido y mantenido lazos sentimentales con las Vascongadas más profundas sabemos que ETA nació en un seminario, y que hubo un tiempo en que las pastorales eran más zutabes que otra cosa.

Porque aquí podrán blanquear con el dinero de todos a Bildu, podrán sacarnos a Otegi como un hombre de paz, podrán sacar cartelería abertzale con Iparralde, Navarra y Vascongadas como un corazoncito, que sabemos que -frente al desconocimiento supino del terrorismo- hay quien sigue agitando las nueces. Hay quienes, frente al olvido interesado, sí saben qué fue ETA y la siguen justificando en las largas noches de castidad, con el chocolate de las beaturronas más cafeteras, con el pañuelico de las Gestoras Pro y el relicario que les huele a pólvora.

Ahora salen muchos documentales de ETA, y hay como una consigna de equidistancia, que es el primer paso para que el relato se desfigure. El arrepentimiento con letra pequeña del cura de Lemona es sintomático de la lacra que aún pervive en muchas parroquias entre la linde de Castro Urdiales y San Juan Pie de Puerto. Que la Iglesia haga propósito de la enmienda, acto de contrición y una purga por el Norte.

Que nadie oculte la verdad: ETA nació en un seminario.
CAMBIO DE GUARDIA.

Seis meses de dictadura.

Llamar a eso un totalitarismo transitorio es sólo darle su definición histórica.

Gabriel Albiac.

Actualizado: 26/10/2020 23:57h.

Son seis meses al arbitrio único del poder ejecutivo. Y sin más garantía, pues, que un Gobierno erigido en garante de sí mismo ante sí mismo. Seis meses, técnicamente hablando, de dictadura. Benévola, si se quiere; pero dictadura. De suspensión de la democracia, puesto que a la democracia no la define la peculiaridad del voto, sino la división y autonomía de poderes, su independencia y contraposición, sin las cuales no es posible controlar, frenar y contrarrestar la automática tendencia de todo poder a la tiranía.

Y es de eso, de la autonomía -y aun de la existencia- de poderes, de lo que el Dr. Sánchez anunció el domingo la suspensión; no durante dos semanas renovables por el Parlamento, no; durante seis meses. Si el Congreso aprueba ese golpe de Estado -tal es su nombre propio-, en ese plazo su Gobierno no podrá ser controlado ni por jueces ni por diputados. Llamar a eso un totalitarismo transitorio es darle su definición histórica: la de un poder ejecutivo que responde sólo ante el Volkgeist, el «espíritu del pueblo». Transitorio, es cierto. De momento. En la perspectiva de los aliados populistas del Dr. Sánchez, nada hay en ello de reprochable. Para el populismo, los jueces sobran: su función usurpa a la justicia popular, que ante nada más que el sacralizado «pueblo» responde. Someter magistratura y parlamento a los designios del caudillo, va en la doctrina misma de todos los populismos. Y, en el caso de Podemos, en el ejemplo luminoso de Castro y Chávez.
¿En la doctrina de los socialistas? ¿En la de cuáles? El Dr. Sánchez tiene que elegir: o la de los jóvenes aprendices de ese nuevo fascismo que no se disimula en Iglesias, o la de aquellos viejos compañeros socialdemócratas que miran con horror lo que está pasando. Y la de esos otros socialdemócratas europeos que jamás, bajo ninguna circunstancia, hubieran aceptado proclamar ni ejercer una dictadura transitoria en sus países.

Proclama el Dr. Sánchez que irá informando regularmente al Parlamento. Y es eso lo peor, lo más ofensivo para una democracia: lo que convierte el Parlamento en menos que un plató de televisión. Porque un Parlamento no es un «foro informativo» al cual condescienda un presidente sin controles. Ni recae sobre el primer ministro la potestad de decidir por sí solo cuándo empieza y cuándo acaba una suspensión constitucional, que es lo que es el «estado de alarma».

Ni siquiera el pragmatismo sirve de argumento. No es verdad que suprimir la plenitud constitucional permita medidas más duras. Durísimas -más que aquí- lo han sido en la Europa que no recurrió a leyes de excepción; y que «doblegó» de verdad al virus, mientras el Dr. Sánchez lo multiplicaba. Este estado de alarma garantiza, no la más eficaz lucha contra la pandemia; garantiza la impunidad de los gobernantes. Y hace, con ello, de los ciudadanos siervos.

Gabriel Albiac.

Articulista de Opinión.
ESCRITO EN EL AIRE.

Alarma con cizaña.

¿Qué pasa si Madrid no impide salir de sus límites y Castilla y León no permite entrar en los suyos? El conflicto se sirve frío.

Juan Pablo Colmenarejo.

Actualizado: 26/10/2020 10:17h.

La resignación con la que se acepta, otra vez, la excepción constitucional de la alarma demuestra que la «nueva normalidad» de Sánchez no era solo un juego de palabras. Lo normal ya no es lo habitual, sino lo anómalo. El presidente del Gobierno recrea la realidad mientras se camufla entre sintagmas. No hay un toque de queda, sino «una restricción de movilidad nocturna», a la carta, para que el nacionalismo, vasco y catalán, no se ofenda y los ciudadanos se sientan protegidos por su persona. La alarma es una tecla aparte que debería haberse evitado con una reforma de la legislación sanitaria, pero la iniciativa del PP ni se contempla. Ya sabe Casado que ahora le toca confrontar con Sánchez, como si no existiera Vox, después de haber chocado con Abascal, aparcando media hora a Sánchez, en una maniobra tan audaz como arriesgada.
El nuevo decreto de alarma incluye una medida dosis de cizaña. Levanta fronteras interiores en la España a 17, abre brecha en el PP aprovechando que cada autonomía hace de su capa un sayo y por supuesto, no se olvida de sembrar en Madrid, donde hay una cuenta pendiente. Si Díaz Ayuso no cierra la Comunidad de Madrid y su vicepresidente de Ciudadanos mantiene el criterio contrario, como viene ocurriendo desde que Sánchez visitó la Puerta del Sol, la nueva alarma se convertirá en un pretexto para descongelar una moción de censura que está metida en hielo. ¿Qué pasa si Madrid no impide salir de sus límites y Castilla y León no permite entrar en los suyos? El conflicto se sirve frío. La decisión de Sánchez no solo disemina la discordia, sino que tira la llave al pozo. Como si no fuera con su persona.

Sánchez quiere seis meses de candado sin someterse al desgaste de una votación quincenal, como en la anterior alarma. De eso sí que salió escarmentado. Ni «hemos vencido al virus» ni «salimos más fuertes», y tampoco «España puede». Sánchez ahora pide «moral de victoria». Otra frase para el mármol. Quién dijo miedo. Hace diez días el señor Simón, portavoz sin tino, anunció la buena nueva de «la estabilización» de la dichosa curva. Si descarta un par de veces más el confinamiento domiciliario habrá que darlo por hecho.

Juan Pablo Colmenarejo.

Articulista de Opinión.
LUZ DE CRUCE.

Pedro y el lobo del Covid.

Con sus mentiras y trampas, Sánchez ha hecho realidad el cuento de Pedro y el lobo: ya no es creíble aunque le asista la razón en determinadas circunstancias. Ahora ha esperado a que la situación se vuelva insostenible para aparecer como deus ex machina con una intervención de última instancia.

Ignacio Camacho.

Actualizado: 25/10/2020 10:51h.

El estado de alarma es una previsión constitucional para crisis graves que, como cualquier instrumento, por sí mismo no resulta malo ni bueno. Lo que lo ha convertido en un tabú político es el abuso manifiesto de su aplicación que durante la primavera cometió el Gobierno al utilizarlo para anular la transparencia, ningunear al Parlamento y amparar caprichos como el de colocar a Pablo Iglesias en el comité de los servicios secretos. Esa borrachera de arbitrariedad, que llegó a extremos pintorescos, irritó a una población sometida a un largo encierro en el que se le habían confiscado sus derechos, y que sintió como un lógico agravio que las razones de fuerza mayor sirvieran de pretexto a una exhibición de poder sin barreras ni contrapesos. Sánchez dejó así estigmatizada una herramienta de excepción perfectamente válida, y al darse cuenta de su coste electoral se desentendió y aprovechó la «desescalada» para largarse a la playa e inventarse una abstracta «cogobernanza» que en la práctica significaba dejar el control de la pandemia a unas autonomías desprovistas de las competencias necesarias.
El problema de este presidente es que con sus mentiras y trampas ha hecho realidad el cuento de Pedro y el lobo, de tal modo que la opinión pública desconfía de él haga lo que haga. Ya no es creíble aunque le asista la razón en determinadas circunstancias, razón que además él mismo se encarga de embarrar con su obsesión superficial por el «relato» y la propaganda. Se ha pasado varios meses silbando mientras el virus volvía a desperdigarse por toda España y sólo forzó en Madrid, para torcerle el brazo a Díaz Ayuso, el golpe de autoridad que no se atrevió a dar en Aragón o Navarra. Metió en un cajón la reforma de la ley orgánica de sanidad que Calvo le ofrecía -y que el PP le reclamaba- como cobertura de medidas drásticas, y ha esperado a que la situación se haga insostenible para aparecer como deus ex machina que viene a salvar a una nación incapaz de apañarse sin su providencial intervención de última instancia. Sin perdonar, eso sí, la ocasión extraordinaria de hacerse antes una foto con el Papa.

Objetivamente, sin embargo, y por culpa de esa dejadez voluntaria no hay forma ahora mismo de encajar el llamado toque de queda sin recurrir al marco constitucional de los estados de alarma, excepción y sitio. Todo lo demás es cháchara y voluntarismo. Las comunidades no pueden restringir el ejercicio de libertades fundamentales sin arriesgarse a que los tribunales les nieguen respaldo jurídico. Y es obvio que el problema ha llegado a un punto en que se necesitan mandatos operativos para limitar la movilidad antes de que colapsen unos servicios sanitarios en serio peligro de alcanzar de nuevo su nivel crítico. El juego perverso de un Sánchez escocido por sus fracasos ha desembocado en un vaticinio autocumplido: la cogobernanza no era más que un desgobierno intencionadamente maquinado para avalar la estrategia de redentorismo que culminará hoy en la inevitable (?) decisión ejecutiva del Consejo de Ministros.

Recuperará así la iniciativa perdida en una moción de censura que no acabó como preveían sus cálculos. La embestida de Casado contra Vox desbarató el plan de la dialéctica de bandos, y si hay algo que el narcisismo de Su Persona no soporta bien es que le roben el primer plano. Ahora está de nuevo en el eje político y mediático, con la expectación nacional acaparada y las manos colocadas sobre el cuadro de mandos. Ha lanzado por delante a los barones territoriales de su partido para que le faciliten el trabajo, y a Illa y Simón para que le diseñen a medida un «semáforo» de alertas con el que organizar el tráfico. También se ha asegurado el apoyo de los separatistas catalanes y del nacionalismo vasco por si el PP decide no subirse al carro. Probablemente vuelva a llegar tarde, pero ha preparado la coartada: son las autonomías las que en teoría reclaman un marco que supere la limitación de sus propias ordenanzas. Y la autorización es revocable por el Gabinete si entiende que las resoluciones adoptadas quedan fuera de sus pautas.

La pandemia ha quedado fuera de control en casi todas las naciones europeas, que antes de retornar al confinamiento masivo prefieren recurrir al toque de queda como receta intermedia. Pero al negarse a clarificar el statu quo y dejar que en España se produjese un enredo de competencias, el presidente ha conducido la cuestión a uno de esos falsos debates banderizos de los que siempre espera sacar alguna renta. Ha conseguido hacer del estado de alarma una especie de brecha ideológica entre la derecha y la izquierda, de manera que más que un mecanismo legal parezca el enésimo motivo de distorsión de la convivencia. Es un alquimista de la discordia, que todo lo que toca lo convierte en controversia.

Le ayuda en ese empeño la indeterminación del PP, dividido por diferencias internas de criterio. Ayuso está claramente en contra, crecida como líder de la resistencia en el bastión madrileño. Moreno y Mañueco son proclives a un acuerdo para hacer frente a sus responsabilidades, y Feijóo se hace el gallego. El dilema lo ha de resolver Casado, que tras su enérgico embate contra Abascal sopesa los inconvenientes de una sobredosis de consenso. La solución sería fácil si escuchase a los médicos, pero la atmósfera política está cargada de veneno y el electorado conservador arde de ira por dentro, proclive a interpretar cualquier concesión, por razonable que sea, como vasallaje o sometimiento. Exactamente igual que Sánchez, por supuesto.

Todo lo que tiene que ver con el Covid está viciado desde marzo. Primero por la reacción tardía, luego por la improvisación autoritaria, después por los engaños y finalmente por el incomprensible absentismo del verano. El Ejecutivo perdió la credibilidad en un pantano de excusas y argumentos falsos y ahora que el lobo de la enfermedad vuelve a asomarse aullando carece de la confianza de los ciudadanos. El gran lastre del sanchismo, el factor que va a amenazar todo el mandato, es el ventajismo sectario que lo incapacita para articular políticas de Estado. Quizá a él le produzca réditos inmediatos pero los españoles lo vamos a pagar muy caro.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.
EL BURLADERO.

El casadazo.

Casado debe preguntarse si podrá ser presidente sin el apoyo de Vox.

Carlos Herrera.

Actualizado: 23/10/2020 09:27h.

Poco antes de conocer la intervención de Abascal en la fallida moción de censura, quien más quien menos convenía que Casado era víctima de un achique de espacios que, inevitablemente, votara lo que votara, iba a causarle problemas. La moción no iba con él, pero él iba a pagar los platos rotos tanto diera el sí, el no o se abstuviera, ya que cada una de las alternativas dejaba huérfanos a algunos votantes populares. Pero, por esas cosas de la oportunidad política, la jugada podría haberle salido bien gracias al mucho terreno vacío que le dejó Abascal. Casado vio el hueco. «Leyó bien el partido», tal vez. Lo cambió todo: la verdadera moción fue la de Casado a Abascal. Veremos a qué precio.
El gobierno Frankenstein, Sánchez y sus socios, se colocaron y reafirmaron en sus generalidades de extremo, lo cual era lo previsto. Abascal, por su otro flanco, elaboró un discurso pasado de graduación, destinado a contentar a los más cafeteros, conteniendo verdades pero también algún desorden y no poca exageración estratégicamente inadecuada (¿qué sentido tenía lanzar andanadas contra una Unión Europea que es nuestro último paraguas para evitar que las huestes de Sánchez conviertan esto en Venezuela?). En ese momento Casado decidió ocupar todo el espacio que, involuntariamente quizás, le acababan de dejar libre. Aquí quepo yo, se dijo: todo el centro para mí, con permiso de Arrimadas que protagonizó, por cierto, una razonable intervención. Lucir moderación y vender centrismo pasaba, inevitablemente dicen muchos, por escarmentar a Vox, y a ello se lanzó con denuedo para sorpresa de los ponentes de la moción. Habrá que calibrar exactamente que precio tendrá ello, que alguno brotará en algún momento, pero Casado desbarató para un cierto tiempo la maniobra de que le comparen o equiparen a Vox. No está claro que ello sea definitivo ni que esa maniobra, expresada en los términos duros que hemos conocido, sea el empujón definitivo hacia la consolidación del voto de la gente de derechas, pero eso le ha valido hasta el aplauso de quienes jamás le votarán ni de los medios que jamás le apoyarán. No sé si así se ganan elecciones, pero sí imagino que le ha proporcionado el pequeño gran placer de surgir de este embrollo de censura como vencedor insospechado.

Ha sido una operación arriesgada, incluso audaz. Con ello, además de aplausos inesperados, ha conseguido achicarle espacios a su gran enemigo, que no es otro que Sánchez, el que iba a quedar como centrista exquisito y socialdemócrata (exactamente lo que no es) y que al final ha visto como otro le birlaba el centro y como él se retrataba con la purria de basura que le apoya. Casado ha dejado a Abascal con cara de perplejidad, en un rincón, después de una tunda que no esperaba y para la que no había preparado las correspondientes defensas. Claro está que no todo es tan bonito ni tan ideal.

A Sánchez no le interesaba este desmarque, es cierto, pero también lo es que esperaba cualquier gesto para poder exponer la retirada de su intentona totalitaria con el Poder Judicial después que le haya leído la cartilla hasta el Consejo de Europa. Desde aquí se le ha escuchado la respiración a fondo. Algo es algo, aunque a buen seguro haya trampa en el ofrecimiento. Pero la preocupación después del «Casadazo», y que habrá de tomar cuerpo cuando bajen de la nube, es saber si esta maniobra, además de reforzarle ante los medios, le reforzará también ante sus potenciales clientes. De acuerdo, no adelantemos acontecimientos: el desplome económico que se avecina puede cambiar muchas cosas, pero Casado debe preguntarse si podrá ser presidente sin el apoyo de Vox. Lo único evidente que queda tras el despeje es que el precio va a ser mucho más caro.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
CAMBIO DE GUARDIA.

Pedro Sánchez ya tiene su Le Pen.

Ha contado con algo a lo cual no habíamos dado el peso que de verdad tiene: se llama Vox.

Gabriel Albiac.

Actualizado: 22/10/2020 09:55h.

Hace ya mucho que decidí abstenerme. No pretenderé que todos mis motivos fueran por igual respetables. Abarcaban, desde la infame ley electoral hasta el hondísimo desprecio que me producía cada uno de los individuos que aspiraban a mi voto: desprecio, más aún neuronal que ético. Ser representado por tipos que conceptualmente no llegaban al nivel de un alumno discreto de primero de bachillerato se me hacía insultante. Que, además de eso, fueran todos tan rematada mala gente, añadía a la cosa un punto de obscenidad que juzgaba excesivo para mis tragaderas.

He visto, a lo largo de estos cuarenta años, de todo entre esos prohombres que guían nuestro gris destino de pagadores de impuestos: asesinos, ladrones, secuestradores… O simples vividores sin cualificación para llevar vida opulenta en ningún otro gremio. Así que está muy difícil que ningún nuevo salvador patrio pueda sorprenderme. Menos aún, escandalizarme. Los observo, como puede uno observar a las serpientes mas letales en sus sellados habitáculos de los terrarios. A veces gana la curiosidad, a veces el asco.
Con Sánchez, me ganó el asco inicialmente. Un sujeto que llega a presidir el gobierno tras haber encargado plagiar su tesis doctoral es como para incitar al vómito a cualquiera que haya vivido la aspereza y el honor del trabajo académico. Y ese asco permanece. Nadie podrá borrar una sordidez tan gratuita.

La curiosidad, sin embargo, fue progresivamente ganando la partida. Seamos distantes en la descripción de estos dos años. Y apreciemos su rareza. Pedro Sánchez llega al poder en la más improbable carambola que quepa imaginar en política. Sus resultados electorales habían sido los peores que haya obtenido su partido desde la puesta en pie de la Constitución del 78. Le abre la puerta al gobierno una decisión inimaginable del Mariano Rajoy que, ausente de la votación en la cual va a ser liquidado, rechaza la ventajosa oferta del PNV de mantener al frente del gobierno a cualquier líder del PP que no sea él mismo. Algún día tal vez nos explique el motivo: nos debe esa aclaración a todos los contribuyentes.

Otro partido en horas bajas, Podemos (ya sé que es generoso llamar partido a una horda, pero no nos entretengamos en minucias), que acaba de obtener los peores resultados de su breve historia, se ofrece para sacarlo a flote. Y Sánchez acepta tener en su gobierno una oficina sucursal de los intereses de Maduro y de los Ayatolas iraníes, con vicepresidencia y ministerio conyugal incluidos… Todo, en suma, parece diseñado para propiciar un batacazo político sin precedente. Todo. Y, sin embargo…

Sin embargo, Sánchez ha contado con algo a lo cual no habíamos dado el peso que de verdad tiene: se llama Vox. No era, sin embargo, un cálculo nuevo. Yo, que andaba por París a inicio de los ochenta, recuerdo aquella conversación con periodistas amigos, en la que Pierre Bérégovoy, hombre de confianza de Mitterrand, responde a los reproches de estar promocionando la presencia de Le Pen en las televisiones públicas. «Es una idea genial del presidente. Mientras Le Pen crezca, la derecha será inelegible». Al final, Le Pen creció demasiado. Y hoy el partido de su hija es mayoritario en todas las encuestas. Pero Mitterrand murió en el poder. Que era lo único a lo cual había aspirado, desde sus inicios parafascistas en 1934.

Sánchez ha apostado por construirse un Le Pen. Lo de ayer da a entender que lo ha logrado. Tal vez pueda ahora soñar con el avieso destino de Mitterrand: ser rey.

Gabriel Albiac.

Articulista de Opinión.
Ojalá. Dios te oiga, aunque milagros... los justos.
Ángel, algunas veces no queda más remedio que creer en los milagros, los que somos creyentes tenemos que encomendarnos a DIOS, esto tiene muy mala pinta, cada día que pasa se pone más difícil.
TRIANA. Nada que objetar. La prensa viene con su salsa picante. Más o menos todos estos reflejan la misma situación. No hay otra.

Un saludo.
Ángel, efectivamente así es. Ahora lo que más preocupa es el dichoso virus que no parece tener de momento mucha solución, tenemos un problema muy fastidiado, esperemos que vengan pronto mejores tiempos.

Un saludo.
UNA RAYA EN EL AGUA.

Desinfectante.

«Lucha armada», «preso vasco»: el blanqueo de los legatarios de ETA exige que Sánchez asuma el lenguaje de su relato.

Ignacio Camacho.

Actualizado: 20/10/2020 23:47h.

Menos mal que el bueno de Joan Mesquida, el fallecido exdirector socialista de la Policía y de la Guardia Civil que acabó como militante de Ciudadanos, no se ha podido enterar de que Sánchez utilizó su elogio funerario para blanquear el terrorismo de ETA con una infame frase de soslayo. «Lucha armada» es el término escogido por el presidente para referirse al holocausto totalitario que trató de someter por la violencia al Estado. Lluvia sobre un charco: hace pocas semanas ofreció en público su pésame a Bildu por el suicidio de «un preso vasco», que desde luego había nacido en Euskadi pero cumplía veinte años de cárcel por pertenencia a un comando armado. En un gobernante que dispone de un laboratorio de frases es imposible que este lenguaje sea fruto de un lapsus. Más bien se trata de que en su proceso de homologación institucional de los legatarios etarras ha asumido el léxico de su relato. Y ha comenzado a expedir certificados de limpieza de sangre ideológica a sus nuevos aliados apartando la vista de la sangre física que derramaron y que aún se niegan a limpiar porque, visto lo visto, entienden que no resulta necesario. Mesquida, un hombre honesto y coherente, se hubiese vuelto a morir… de asco.
Sánchez juega, como siempre, con ventaja; no deja de sorprender la cantidad de comodines que esconde en su manga para sacarlos cada vez que necesita hacer trampas. En esta ocasión la circunstancia que aprovecha es la de una sociedad desmemoriada por la ausencia de pedagogía democrática. Una encuesta de Michavila para Amazon revela que siete de cada diez jóvenes ya no reconocen a Miguel Ángel Blanco y apenas si les suena Ortega Lara; de ahí para atrás, el vacío, la amnesia, la nada. Si acaso una remota referencia de un drama que sirve de fondo a ficciones como «Patria». Una bruma de indiferencia o de ignorancia envuelve los años de plomo y las calles llenas de manos blancas mientras Josu Ternera posa en la portada de Gara como un influencer maduro con impecable camisa blanca o aparece como un apóstol del pacifismo y de la reconciliación en la televisión vasca.

Buen rollito. El enemigo es un imaginario fascio redivivo y los verdugos de Yoyes y de otras sesenta mujeres se proclaman adalides del feminismo. (Es cierto que no hacían diferencias de género: también liquidaban a sus maridos y a veces a sus hijos). Marlaska traslada a los presos que quedan para que estén cerca de esos caseríos donde se continúa enseñando y practicando el odio identitario como signo de la tribu. Y las víctimas se han convertido en lastimeros espíritus que vagan clamando dignidad y justicia por un páramo de olvido. Quedan trescientos crímenes por aclarar pero el sedicente progresismo los ha dado por moralmente prescritos. Lucha armada, conflicto político: las palabras no matan pero hieren cuando se usan para desinfectar la conciencia de los asesinos.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.
TODO IRÁ BIEN.

El club de pijos.

Salvador Sostres.

Actualizado: 19/10/2020 10:04h.

Lo que ha ocurrido en los últimos años en Cataluña ha sido culpa del club de pijos de Barcelona. Se hacen los ricos y lo deben todo, nunca han dado la cara por Cataluña ni por España, ni por la Guerra que ganaron sus abuelos, o sus padres; tampoco ahora se alzan por sus restaurantes cerrados. Los que consintieron el 1 de octubre son los que ahora permiten que nos cierren los negocios. Si la élite de una sociedad no tiene ninguna interlocución con el poder, ni es capaz de guiar a su rebaño, y se deja arrasar por dos payasos como Puigdemont y Aragonès, no puede considerarse élite sino unos payasos más del espectáculo, que es lo que siempre fueron, pese a sus ínfulas, estos pijos de barrio. Su idea de arte, de belleza y de amor es llevar a sus hijas a la escuela de danza Esther Bosch para que les enseñen a arrastrarse como gogós. Entre el Círculo del Liceo y el Tennis Barcelona, entre la humillante carraca de lo que queda del Grupo Tragaluz y esta reciente última pregunta de la gastronomía que se llama Harry’s -por ver si alguno de sus fatuos clientes se traga en su ignorancia que es el de Venecia- son el colectivo más hortera y cobarde de Europa. Hay burdeles en los que tienes que pagar mucho dinero para que alguien se deje hacer lo que se han dejado hacer estos idiotas. Su aldeanismo es el reverso de su pretensión. Ya no existe la burguesía catalana, porque unos se vendieron las empresas y los otros se escondieron en una cínica neutralidad que les convirtió en cómplices del naufragio. Eso los que no se dedicaron abiertamente a patrocinarlo, diciendo que no querían la independencia pero que pagaban «por si acaso». Faltaron a su deber de liderazgo social, farfullando como viejas lo que no tuvieron la virilidad de decir en voz alta. Luego se hacen las indignadas cuando les retratan en su miseria, pero por culpa de su inhibición nos mandan fanáticos leñadores de Vic y de Gerona. Cataluña ha caído porque los que tenían que poner orden y decir «basta» son unos cretinos con demasiado orgullo para tan poca dignidad. Dimitieron de su clase social, que era la última que les quedaba, porque a la intelectual nunca fueron llamados. El club de pijos de Barcelona es la vergüenza del mundo libre, la necedad que arruina cualquier propósito, la arrogancia y la dejadez en su punto exacto para que el mal pueda desplegar meticulosamente su plan.

Salvador Sostres.

Articulista de Opinión.
EL BURLADERO.

Registren a este Gobierno.

A Sánchez le echaron por querer hacer con el partido lo mismo que está haciendo ahora con el país.

Carlos Herrera.

Actualizado: 16/10/2020 09:42h.

La Policía francesa se ha presentado en la casa del ministro de Sanidad de ese país para efectuar un registro al objeto de investigar lo que los franceses consideran una gestión fallida de la lucha contra el coronavirus. Diversos ámbitos políticos de la Unión, por demás, recelan de la pretendida reforma impulsada por el Gobierno español para controlar el Poder Judicial y vienen a decir que peligran los fondos europeos destinados a la recuperación económica. Los polacos se dirigen a la Comisión Europea y le preguntan con guasa: Oiga, ¿va a ser sancionada España por su pretensión de controlar el poder judicial tal y como ustedes han hecho con nosotros por una acusación parecida? Vayamos por partes. Si en España hubiera que enviar a la Policía a registrar domicilios de gestores fallidos no habría bastantes agentes para revolver papeles en todos los escritorios habidos y por haber. En el país europeo de peor gestión gubernamental, el ministro de Sanidad se asoma a diario a dar lecciones de cómo actuar ante una pandemia que se ha comido más vidas que en cualquier otro lugar, imparte estados de alarma según la conveniencia política de su gobierno, y templa gaitas con territorios en los que su actuación resultaría, cuando menos, políticamente tensa. Por mucho menos de eso en Francia la policía ha entrado a pedir documentos.
La queja de Polonia -y la de Hungría, a poco que se les conceda tiempo-, establece comparaciones entre diversos populismos europeos. Los españoles, desgraciadamente, estamos sujetos a uno de ellos, el de la izquierda extrema. El Tribunal Supremo dinamitó antes de ayer el montaje que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa, invalidando al juez mamporrero que incluyó una frase con la que culpar al PP para que pudieran justificar su moción de censura. Cuando ocurrió, en su día, no pocos avisaron de las intenciones que albergaba el Gobierno que se asomaba: control indecente de todos los resortes del Estado. Quien era capaz de manipular una sentencia con falsedades para justificar un asalto político negado por las urnas, podía ser capaz de todo. Ese gesto inicial, ese primer aldabonazo de un individuo al que sus propios compañeros habían echado por la ventana del Comité Federal de su partido, indicaba la senda a recorrer. A Sánchez le echaron a patadas por querer hacer con el partido lo mismo que está haciendo ahora con el país, manosearlo a su gusto. Ni que decir tiene que la unión con Podemos -ese pacto de dos borrachos para no caerse al suelo- añadiría intensidad al paquete gubernamental y no habrían de pasar muchas lunas antes de evidenciar el interés del gobierno en conquistar y doblegar al Poder Judicial: sobre un juez sometido -José Ricardo de Prada- pusieron la primera piedra de su edificio, y ocupando el CGPJ quieren ahora alicatarlo hasta el techo. El Consejo no juzga, pero sí nombra a quienes juzgan, y, además, es la cantera de aquellos que forman parte de la Junta Electoral Central: controlando a los jueces propios, a los Pradas de turno, también aspiran a controlar las normas electorales. Ojo con eso.

Sánchez va a tumba abierta tratando de liquidar los controles democráticos y ocupar todos los resquicios del poder (cuando tiene la mayoría más exigua que se recuerda). Todo mientras la pavorosa pandemia que nos ocupa ha dejado en España cerca de 60.000 muertos. Ahí convergen los dos argumentos de salida de este suelto: una epidemia mál controlada y gestionada mete el miedo en el cuerpo de la ciudadanía y, mientras tanto, una tuneladora subterránea va taladrando el edificio constitucional del que nos dotamos hace ya unas décadas. No hay ámbito en el que las garras de este Gobierno no arañen lo que puedan. De ahí que la esperanza esté en el ejemplo europeo. Registren a este Gobierno.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
HORIZONTE.

Trotando hacia la dictadura.

Lo más relevante del vídeo no es su apoyo al Rey, si no las infinitas muestras de cobardía que se enumeran al final.

Ramón Pérez-Maura.

Actualizado: 14/10/2020 09:03h.

Marchamos al trote hacia una nueva dictadura con la sonrisa indeleble en el rostro de los miembros del Gobierno de la Corona que saben que pueden hacer lo que les plazca. Ahora planean el asalto del poder judicial porque es el último muro de contención que se les resiste. Un lego cómo yo no es capaz de juzgar con criterio profesional si el Tribunal Constitucional resistirá el embate, pero el pesimismo que me invade desde hace muchos meses me inclina a pensar que esto sólo es otro paso más hacia la dictadura que nos acecha.

Al mismo tiempo vemos al Gobierno de la nación señalando los criterios que marcan la declaración del estado de alarma. Y cuando Madrid supera esos criterios, es decir, cuando su número de contagios queda por debajo de las 500 personas por cada 100.000 habitantes y la reclusión ya no se puede justificar, el ministro Illa se precepita a decir que en Madrid no habrá cambio de situación si no quedamos por debajo de los 200 contagiados. Sólo le falta explicar si se va a aplicar el mismo criterio al resto del país. Pero nos podemos ahorrar una comparecencia del ministro a esos efectos: ya sabemos que no será así. Aquí hay regiones que son malas por naturaleza y otras que son malas según convenga al Gobierno.
Siguen los ecos del pasado lunes en la celebración de la Fiesta Nacional en la plaza de la Armería del Palacio Real. Espectáculo bochornoso. Una fiesta con los ministros en su mayoría con cara de funeral. El vicepresidente segundo llevaba una chapa con forma de triángulo rojo. Su valentía no alcanza a llevar lo que de verdad promueve: la estrella de cinco puntas que fue el emblema del Ejército de la II República Española -y también el emblema del Ejército Soviético, del chino del de Corea del Norte... lo mejor de cada casa. Y a diferencia del 12 de octubre de 2018, cuando Sánchez se alineó junto a los Reyes para recibir el saludo de los invitados y fue despachado por el jefe de protocolo, ahora ya se ha «normalizado» que el jefe del Gobierno salude con el Rey. Ya son todos iguales.

Y en estos momentos en que la Monarquía es el gran objetivo porque es el mayor factor de cohesión de los Reinos que se unieron bajo su égida a lo largo de los siglos, desde estas páginas o sus suplementos se publican artículos proclamado «Delenda est Monarchia» porque cada día hay más que se creen Ortega cuando la única similitud es que esto cada vez más parece el invierno 1930-31. A quien esto publicaba el domingo pasado lo he visto yo pasarse hora y media haciendo guardia a la puerta de la Biblioteca de ABC para entregar a los Reyes un ejemplar de su último libro. Él mismo debería clasificar hoy aquella actitud como propia de perrito faldero entregando su novela a los Reyes, pero ahora conviene estar a bien con aquellos de quien se depende.

Algo va muy mal en este país. Y lo peor es la felicidad e indiferencia con que los que pueden se van de puente para olvidarse del horror que estamos viviendo e ignorar lo que nos espera. Me enviaba ayer un amigo un mensaje en el que me recordaba que «la burguesía catalana dejó hacer. La del resto de España está haciendo lo mismo. Luego vienen los lloros». Menos mal que 183 españoles han tenido el valor de levantar la voz de la mano de Libres e Iguales y gritar ¡Viva el Rey! Pero lo más relevante del vídeo no es su apoyo al Rey si no las infinitas muestras de cobardía que se enumeran al final. Ojalá algún día se hagan públicos los nombres de tantos faltos de valor.

Ramón Pérez-Maura.

Articulista de Opinión.
VIVIMOS COMO SUIZOS.

Nacionalismo defensivo.

El lugar común del choque de trenes es en la actual situación política un choque de trenes de la bruja.

Rosa Belmonte.

Actualizado: 13/10/2020 08:18h.

Curzio Malaparte tituló su libro sobre Mussolini «Muss. El gran imbécil». Hoy hay mucha gente deseando titular un libro, artículo, panfleto, lo que sea «IDA. La gran imbécil». De momento la llaman aprendiz de Trump, cuando sería mucho más bonito y femenino aprendiz de bruja. Si la situación de Madrid, que a usted qué le importa Madrid, siguiera así mucho tiempo (y siguiéramos vivos), lo mismo empezábamos a ver los balcones en rojo con estrellas. Las encuestas ya dan a Díaz Ayuso muchos votos, una victoria en las elecciones (necesitando acuerdos, desde luego). Coincidían el domingo una entrevista de Ayuso en «El Mundo» y una de Elsa Artadi, la rubia que viste de Moncler, en «El País». Oh, oh, oh, lo que dice Ayuso. Demonios, que Elsa Artadi, vicepresidenta de Junts, dice que van a buscar las grietas que permitan hacer más débil al Estado. Y suelta Juliana en Twitter que las dos son lo mismo («même combat: desestabilizar el marco político surgido de las elecciones de noviembre… Es fascinante la convergencia estratégica de los dos procesismo»). ¿Desde cuándo es lo mismo el Gobierno que el Estado? ¿Va a ser igual enfrentarse a Sánchez o a quien esté en el cargo de presidente del Gobierno que al Estado?
El problema es que Pedro Sánchez llegó al poder la primera vez, y tras elecciones, gracias a votos de partidos que también están en contra del Estado y hasta del régimen constitucional vigente. Catalanes o vascos. En su día, Eduard Pujol, de JpC (aunque al PDECat le parecía bien), no veía por qué Cataluña debía apoyar a Sánchez en la moción de censura si era cómplice de la aplicación del 155. Oramas no lo apoyó precisamente porque sus apoyos venían de UP, ERC, PDECAT y EH Bildu. Que luego algunos de estos se podrán poner farrucos y votar en contra de prórrogas de estados de alarma y cosas así, pero en lo importante están ahí, manteniendo a Sánchez. Y ese es el pecado original del actual presidente del Gobierno. El apoyo de partidos que están en contra de lo fundamental. Si Ayuso está en contra de este señor y sus actos no está en contra del Estado.

Claro que Ayuso se aprovecha y se considera víctima, agraviada, maltratada, incomprendida, machacada. Eso es muy aprovechable políticamente. Ya sabemos que estamos en una sociedad donde la victimización es norma y estandarte de no sé qué. En general, estamos acostumbrados a que el sufrimiento se convierta en fuente de autoridad moral y ser víctima en razón para exigir adhesión. No digo que lo de Ayuso sea sufrimiento de los de verdad, pero sirve para lo suyo, sobre todo en una sociedad donde los sentimientos son más fuertes que el entendimiento. Y unos la verán como la gran imbécil y otros, incluso viéndola también como la gran imbécil, prefieren estar de su lado que del otro. El lado torcido de Sánchez volviéndose loco, como contó en ABC Luis Herrero, cuando se enteró del revés del TSJM. Luego nos dicen que los datos de Sanidad eran viejos, pero da igual, ahora estamos hablando del choque de trenes políticos. Aunque estén chocando dos trenes de la bruja. Trenes a los que miramos como a la larguísima y espesa barba de Walt Whitman. A mí me parece una asquerosidad. Sin embargo, Lorca nunca dejaba de ver la barba llena de mariposas. Tócate.

No sé si llegará a haber banderas de Madrid en los balcones. De momento, las veo en Instagram. Pero la actitud del Gobierno de España con el de Madrid (mira Navarra) ha llevado a Ayuso a una especie de nacionalismo defensivo. Y eso es ir en dirección cateta, la misma de los nacionalismos de otras partes de España.

Rosa Belmonte.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Estado de atropello.

Pedro Sánchez no dictó su condena contra Madrid para doblegar al coronavirus, sino a Isabel Díaz Ayuso.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 12/10/2020 13:39h.

«Alarma» es la denominación oficial del estado decretado el viernes por Pedro Sánchez contra la Comunidad de Madrid, pero en realidad otras palabras encabezadas igualmente por la primera letra del abecedario definen mucho mejor la situación creada por el presidente del Gobierno en la capital de España. Subrayo «contra» y «capital de España» porque no existe en Europa ni probablemente en el mundo otro caso como el de este líder empeñado en destruir el centro neurálgico político y económico de su propia nación. Lo que impuso el jefe del Ejecutivo a los madrileños en ese Consejo de Ministros extraordinario al que ni siquiera tuvo la decencia de asistir fue un atropello, una arbitrariedad, un abuso sin más justificación que su afán por vencer la resistencia de una región que se niega a dejarse gobernar por la izquierda con una obstinación intolerable para ese ególatra narcisista débil con el fuerte y fuerte con el débil cuya obsesión es el poder.
Sánchez no dictó su condena para doblegar al coronavirus, sino a Isabel Díaz Ayuso. No le acuciaba la preocupación por nuestra salud, sino la ira desatada en su ego elefantiásico por esa sentencia del TSJM que daba la razón a la Comunidad y tumbaba el decreto chapucero dictado por el ministro de Sanidad siguiendo sus órdenes. No le movía la defensa del interés general, sino la soberbia de la que hace gala con creciente descaro. Por eso faltó a la verdad una vez más, sin inmutarse, utilizando datos que sabía desfasados para justificar su tropelía y cerrar la ciudad a cal y canto, negándose a considerar siquiera cualquiera de las alternativas que le ofrecían la presidenta y el alcalde con el fin de mitigar las desastrosas consecuencias que semejante decisión acarreaba para la hostelería, el turismo, el comercio y demás sectores al borde de la ruina. Madrid ya estaba el viernes por debajo de los 500 contagios por 100.000 habitantes establecidos por el propio Gobierno como línea de demarcación, pese a lo cual fue declarada zona apestada y convertida en un lazareto, mientras Navarra, gobernada por el PSOE con el respaldo de Bildu, se libraba de la medida aun superando holgadamente esa cifra. Las medidas tomadas por las autoridades autonómicas estaban funcionando en todos los frentes, desde la contención de la propagación del virus hasta la reducción del número de fallecidos o los ingresos en hospitales y UCI, lo que no hizo sino acrecentar el empeño represor del gabinete sanchista. Millones de madrileños hubimos de aceptar resignadamente la campanilla de leprosos y el confinamiento, mientras la ministra de Educación embarcaba en un avión con rumbo a Bilbao, para pasar parte del puente en familia, y siete de sus colegas se iban a Portugal, pretextando la celebración de una cumbre perfectamente aplazable. La clásica ley del embudo «progresista»: lo ancho para ellos, lo estrecho para los demás.

Y lo peor es que la gran damnificada de este esperpento no es Madrid, sino España. Esta vez ha llegado tan lejos el despotismo, tan grosera ha sido la agresión a una comunidad cuyo pecado es votar al centro-derecha, que ésta se ha revuelto y ha plantado cara, con el consiguiente choque entre administraciones. Y eso se paga. Los socios europeos asisten al espectáculo estupefactos, preguntándose si será sensato entregar miles de millones de euros en ayudas a un país regido por semejantes políticos. Nuestra imagen internacional se hunde en el fango, nuestra economía se va a pique, nuestros proyectos de vida naufragan, pero él, Pedro el Arrogante, se relame de satisfacción por haber humillado a su enemiga.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
OPINIÓN.

EDITORIALES-TRIBUNAS.

El odio a Inda mató al tridelincuente.

EDUARDO INDA. 11/10/2020 06:50.

Si hubiera leído a Truman Capote o a Agatha Christie, cosa que dudo porque es un profundo iletrado, Pablo Iglesias sabría que hasta para convertirte en un buen malo-malísimo hay que ser extraordinariamente listo, astuto y, sobre todo, frío. Vamos, que hay que ser muy fino para que no te trinque la Policía ni la diosa Justicia te lleve por delante. El vicepresidente segundo del Gobierno pensaba igualmente que el miedo que le tiene prácticamente toda la prensa, parte de la Justicia y toda la oposición —hay que ver lo duros que han estado con él Casado, Abascal y Arrimadas, juajuajua— también invadiría ese Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional al que él llevó un caso Dina que intentó convertir falsariamente en caso Inda y que, finalmente, ha degenerado cual bumerán en caso Iglesias.
TRIANA. Un escrito para sacar consecuencias. Está muy bien redactado.
Un saludo.
Ángel ocurre que a esta gente le da lo mismo una cosa que otra, este par de dos están destrozando España cada día que pasa más y más, ¡un peligro!

Un saludo.
OPINIÓN.

EDITORIALES-TRIBUNAS.

Sánchez/Iglesias, diabólico tándem.

JIMMY GIMÉNEZ-ARNAU. 09/10/2020 19:05.

Mientras los desaprensivos gobiernen con el Covid-19, España será un país inhabitable. Otra vez las tres palabras claves que desatiende el socialcomunismo, lo “concreto”, lo “necesario” y lo “veraz”, se transforman en inconcreciones, proyectos inútiles y vaguedades sin sentido, complicando, más aún, si cabe, el aterrador panorama. Al contrario de lo que ocurre en cualquier nación digna, dichos capos habilitan un sótano donde maquillan y esconden las equivocaciones, obscenidades que constituyen su podredumbre. Zulo que les permite incluso olvidar a los muertos. Van a lo que van, a cargarse al Rey, a desmembrar este país y a instaurar una republiqueta bolivariana.

El muy diabólico tándem Sánchez/Iglesias, de creencias distintas a quienes creen en una sociedad libre, apuesta por el edén represor y subasta España entre separatistas, dejando claro que están zumbados y que harán cuanto les venga en gana para seguir en el poder, donde llegarán a millonarios. Tales son sus altos ideales: esclavizarnos y empobrecernos. Hasta que la UE no nos respete, por considerarnos hijos de otro mundo. Con Sánchez e Iglesias unidos, el futuro huele a caos, hiede a ruina venezolana. Si el presidente tirase a la basura al nefasto y rastrero socio quizá dé el pego y logre inmolarse. Una mala compañía alienta el suicidio.

Sánchez no distingue entre honestos y leales ministros (que tiene) y algunos ministros traidores (que también tiene), por no citar ese lote de trileros podemitas, que no sirven ni de atrezzo. Se encuentra ante un lío de fácil o difícil solución. De atender a los constitucionalistas, seguirá en La Moncloa. Pero si se entrega a los disolutos, firmará su ocaso. A un indeciso, como Sánchez, capaz de acometer cualquier barbaridad, le da igual sacar a España de la ruina, que aproximarla al precipicio. A él, todo le vale. Un líder carente de convicciones suele ser antojadizo, injusto, irracional. Lo único que de verdad le inquieta a nuestro torpe presidente es que brille mucho su ego. Y así nos va.

El socialista olvida el intelecto y el comunista las emociones. De ser así, ¿qué hacemos con este muy diabólico tándem en el Gobierno? No solucionan nada y se obstinan en complicarlo todo. Uno de los dos sobra, o quizá sobren los dos.
EL CONTRAPUNTO.

Dimite, Pablo.

El auto de García Castellóndeja en evidencia un proceder escandaloso por parte del«azote de la casta»

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 08/10/2020 10:30h.

Si Pablo Iglesias tuviera sentido del decoro y conociera el significado del vocablo «coherencia», habría presentado la dimisión en el mismo momento en que el juez Escalonilla ratificó formalmente la imputación de Podemos por financiación ilegal y delito electoral, hace poco más de una semana. Era lo único que podía hacer de acuerdo con su larga trayectoria de inquisidor implacable, azote de la casta corrupta y abanderado de la regeneración, venido a librarnos, decía, de la putrefacción subyacente en nuestra democracia indigna. Pero no solo no dio ese paso, sino que todavía estamos esperando a que diga una palabra sobre esos más de 300.000 euros «distraídos» de sus cuentas como gastos electorales y que en realidad fueron a parar, según la acusación del togado, a la consultora Neurona, gestionada por su fiel escudero Juan Carlos Monedero, en perfecta sintonía con su apellido. En su lugar, fue el inefable Echenique quien levantó la voz para reivindicar el buen nombre de la organización por el procedimiento de emprenderla contra el juez, exactamente igual que ha hecho ahora saliendo al paso de la solicitud de García Castellón al Supremo sin otra baza argumental que la crítica al titular del Juzgado número 6 por seguir su propio criterio e ignorar el de la Fiscalía dependiente del Gobierno. Ya se sabe que la mejor defensa es un buen ataque, sobre todo cuando la ausencia de razones impone el recurso a la descalificación personal. Los portavoces de la formación morada son maestros en ese arte; lo sé por propia experiencia, tras haberles sufrido a menudo en tertulias de televisión.
Si Pablo Iglesias sintiera algún respeto por la vicepresidencia que ocupa, si alguna vez hubiese estado en sus planes honrar con su conducta tan alta representación, si fuese capaz de aplicarse a sí mismo las recetas que con tanta virulencia ha prescrito a sus adversarios políticos, en la mañana de ayer habría recogido sus cosas y se habría marchado a casa con la cabeza gacha. Porque a la espera de lo que decida el Supremo tras la petición del instructor de la Audiencia, únicamente el fuero que le ampara impide que pese ya sobre él la condición de investigado por tres delitos muy serios, uno de ellos reforzado con el agravante de género. El aforamiento ante el Alto Tribunal, un privilegio que él mismo denunciaba como intolerable antes de convertirse en exponente máximo de la «casta» y al que ahora se aferra para conservar la poltrona mientras otros, por mucho menos, han conocido la cárcel y sufrido crueles linchamientos mediáticos como consecuencia de acusaciones arbitrarias e infundadas. Que se lo digan a Ángel Acebes, exonerado por la Justicia tras un calvario de nueve interminables años durante los cuales fue cubierto de oprobio en la pequeña pantalla por los mismos opinadores que ayer se desgañitaban invocado la presunción de inocencia de su gurú coletudo.

Si Pablo Iglesias tuviera pudor, se encerraría en su chalet de Galapagar y no saldría en mucho tiempo. Porque, pase lo que pase a partir de ahora, la exposición razonada de García Castellón deja en evidencia un proceder escandaloso por parte de un personaje que ha presumido tanto de pureza democrática. ¿Qué otra cosa son todas esas mentiras tejidas a partir de una tarjeta de móvil con el propósito de sustentar una falsa acusación de espionaje a cargo de las cloacas del Estado? El juez ha destapado un montaje destinado a basar toda su campaña electoral en el más burdo victimismo o, dicho en español castizo, una utilización grosera de su íntima, Dina Bousselham, para engordar la cosecha de votos.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
ENFOQUE.

No tengáis miedo y volved al trabajo.

Trump, del hospital al despacho.

Salvador Sostres.

Actualizado: 07/10/2020 08:40h.

El presidente Trump ha dicho, de regreso a la Casa Blanca: «No tengáis miedo. Volved al trabajo». Lo que molesta de Trump no son las maneras sino la visión del mundo. Lo que molesta de Trump es Trump. Que tenga prisa por volver al trabajo. Que sea empresario. Algunos periódicos españoles especulaban ayer sobre la gravedad real de su enfermedad, como queriendo decir que finge estar más recuperado de lo que está. Los miserables datos de España, económicos, pandémicos y a la postre morales, tienen que ver con que nuestra única prisa es por no trabajar. Podríamos organizar un concurso nacional de «Cuéntenos por qué pupita se cogió usted la baja» y sería lo más hilarante desde el «Un, dos, tres» de Billy Wilder. El odio que nos causa Trump es el reflejo de nuestra pobreza. Las formas de Trump son extravagantes pero también lo son las de Maduro y no escucho que le insulten tanto, sobre todo los que tanto insultan al que con más modales o menos es líder del mundo libre. Porque al final se trata de la pugna entre América y China. Y pese a tu complejo antiamericano, tu estilo de vida libre es el que los Estados Unidos irradian. Si los chinos llegan a mandar, me gustará ver qué haces con lo que ellos irradien. «No tengáis miedo», dijo ayer Trump, como Juan Pablo II solía decírnoslo. No fue una llamada a la temeridad sino a la valentía. Y luego el estelar: «Volved al trabajo», y brotó el resentimiento sindical, la mal disimulada vergüenza por todas las veces que no hemos entendido que nuestros derechos son nuestros deberes. Podemos sin duda morir, como morimos en Normandía y no por ello dejamos de ir a por Hitler. Cada muerto importa pero la verdadera «gestión de la pandemia» no consiste en escondernos inútilmente del virus, que de nada ha servido para ahorrarnos el triste recuento de cadáveres, sino en hallar las vacunas y asegurar la recuperación económica para afrontar el próximo desafío.
La vieja Europa perdida en debates absurdos, y la idea en que América se basa peleando desde el rincón más incómodo para continuar alumbrando al mundo. Yo sé lo que tú piensas de Trump pero también sé que no te pondrás una vacuna rusa, ni china. Te pondrás una vacuna americana, patrocinada por los empresarios y el presidente y la nación a los que tanto desprecias. Me alegro si el presidente Trump se ha curado, pero sería aún más hermoso que lo estuviera fingiendo y que pese a la angustia y al dolor volviera a ponerse en pie para la batalla. Es una épica que no se entiende en España: nosotros pensamos que cada empresario es un delincuente. La ternura de esta historia -la ternura de la libertad en toda su grandeza- es que también los que le odian se beneficiarán de las vacunas que él impulsó mientras le acusaban de irresponsable y demente; y que podría muy bien ser que lo primero que hagan con sus vidas a salvo sea brindar en noviembre porque ya no es presidente.

Salvador Sostres.

Articulista de Opinión.