Foro Común


Mensajes de Opinión, repasando columnas enviados por Triana:

EL CONTRAPUNTO.

Libertad de expresión.

Álvarez de Toledo no ha sido linchada por ser una política que ataca a un medio, sino por representar al PP y cuestionar los dogmas de la izquierda.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 05/03/2020 00:11h.

La libertad de expresión en España se rige por la ley del embudo: lo ancho, para la izquierda y el independentismo; para los demás, lo estrecho.

Viene esta sentencia a colación de la lluvia de improperios caída sobre la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, por criticar a un grupo de comunicación cuya labor resulta tan cuestionable al menos como la que ejercen la propia diputada o su grupo. En uno de los buques insignia de ese conglomerado, la Sexta, no se cansan de ofender a los partidos del centro-derecha, sus dirigentes, militantes e ideario, con armas que van desde la descalificación sistemática en programas de «pseudoanálisis» político a la burla más grosera en otros de presunto humor, sin olvidar la «información» selectiva. Pero ellos son intocables. Ellos representan a «la progresía» y además tienen capacidad para colocar o vetar tanto a políticos como a periodistas en la multitud de espacios que controla su holding, lo que significa que disponen de patente de corso para tirar a matar sin que el objetivo responda. ¿Cómo osa expresarse en libertad esa «marquesa ultra del PP», según la muy respetuosa definición del segundo brazo de su pinza televisiva, Antena 3? Ella no tiene libertad de expresión. Quienes piensan como ella, tampoco. La libertad de hablar sin cortapisas pertenece en régimen de monopolio a la izquierda y sus socios independentistas, que para eso ponen y quitan el altavoz a quien les place.
Álvarez de Toledo no ha sufrido este linchamiento por ser una política que ataca a un medio de comunicación, sino por representar a un partido liberal y cuestionar los dogmas sagrados del pensamiento políticamente correcto. Pablo Iglesias, vicepresidente del Gobierno y líder de Podemos, nos ha señalado en más de una ocasión a periodistas y medios enfrentados ideológicamente a él, con total impunidad y una corte de corifeos riéndole las gracias. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y número uno del PSOE, ha acusado reiteradamente a este periódico de mentir, sin atreverse a emprender acciones legales ante la certeza de estar acusando en falso. Pero nadie se escandaliza. Vuelve a funcionar el embudo. La izquierda dispone de bula para hacer o decir lo que quiera, mientras a la derecha le toca callar. No dieron la batalla audiovisual cuando estaban en condiciones de hacerlo y ahora han perdido la guerra.

No es elegante hablar de una misma en una tribuna de lujo como la que me brinda ABC, pero voy a contar una anécdota muy ilustrativa de hasta qué punto es flagrante la doble moral de estos inquisidores contemporáneos. Hace algunos años, en un debate nocturno de la cadena Ser, uno de los contertulios estuvo a punto de agredirme físicamente. No llegó a pegarme porque, cuando estaba a punto de hacerlo, se interpuso entre él y yo un tercero, a quien siempre estaré agradecida. Dirigía a la sazón los informativos de la casa Antonio García Ferreras, hoy entusiasta defensor de la causa autoproclamada «feminista» que, por cierto, no ha tenido a bien romper ni una lanza ni un palillo por la «hermana» Cayetana, víctima de un linchamiento. Pues bien, ¿saben ustedes cómo se zanjó aquel incidente? Ante mi amenaza de abandonar el programa, pidieron al violento a disculparse con la boca chica. Yo me fui poco después de la cadena y él siguió allí, tan campante. Yo era mujer, pero «facha». Él, un violento «progre». Y el embudo se aplicaba ya entonces implacablemente.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
Esto es entre tú y yo. Me das la paliza tú. Aquí no pinta nada ni la derecha ni la izquierda.
Entre tu y yo no hay nada, nunca podrá existir nada, somos polos opuestos, jamás me tomaría un rioja contigo, no me agrada tus formas y maneras. LA CULPA LA TIENE LA DERECHA.
Eso es lo que crees tú. ¿No serás un Creido? o
La culpa la tiene la derecha, la derecha, la derecha.
Y tú también. Nadie te lo prohibe. Y eres un palizas impresionante.
No, yo no, yo tengo que estar aquí, pero tu no haces ni puñetera falta, ¡sinvergüenza! ¿nadie te ha dicho aún que estás fatal de la regadera?
¿También nos vas a pegar la paliza por las tardes?
Si quieres te puedes ir a pasear y dejar al Foro en paz, a ti nadie te llama, es más por mi parte sobras y si te apetece te puedes largar con viento fresco.
EL RECUADRO.

El beneficiario del coronavirus.

Todo el mundo habla del virus, pero nadie de que Sánchez se ha rendido ante los sediciosos.

Antonio Burgos.

Actualizado: 04/03/2020 11:11h.

Me sorprende que nadie hasta ahora haya hablado de la «baraka» de Sánchez. De su buena suerte, con la palabra rifeña que en la guerra de Marruecos sus compañeros aplicaron a Franco. Sánchez nació de pie y así ha llegado donde está. Baraka pura. El azaroso camino hasta su llegada a la Presidencia del Gobierno ha sido una sucesión de golpes de suerte que le han ido favoreciendo incomprensiblemente, dentro de su partido y fuera de él, en la oposición, en la economía, en el Congreso, en las autonomías. En todas las Españas, posibles o imposibles. Y ahora, por si toda esa sucesión de golpes de fortuna fuera corta, el coronavirus. En cada informativo nos dan, y nos entra más miedo todavía en el cuerpo, «el parte» de la situación de la que si no ha declarado pandemia la Organización Mundial de la Salud está a punto de hacerlo. Aunque lo que más miedo me da es la poca capacidad de resolución, información y autoridad que se le ve a la OMS. En cada informativo, decía, nos dan el parte de esta triste guerra: países donde acaba de llegar el virus, número de muertos hasta la fecha, de afectados, de aislados por sospecha de tener la enfermedad, número de personas con las que han tenido contacto y que permanecen en cuarentena. Pero no dan los informativos la otra cara de esta triste moneda informativa, en la que, por cierto, se quejan y con razón los que de verdad saben de Sanidad que la gente le da misma la importancia informativa a un comunicado oficial del Ministerio de Salud de un gobierno solvente que al WhatsApp alarmista con un bulo que te acaba de poner un amigo para que lo pases. Con lo cual se demuestra una vez más que las nuevas tecnologías nos han llevado a una situación en la que la verdad y la mentira ocupan el mismo lugar, sin que nadie se tome el trabajo de comprobar la realidad con fuentes solventes.
En cada boletín horario de la radio nos meten más miedo todavía en el cuerpo al darnos el parte de guerra de esta batalla del mundo contra el coronavirus. Pero nunca dicen, y lo proclamo ahora, el número de beneficiarios del coronavirus. Porque haberlos, haylos. Es uno solo, y se llama Pedro Sánchez. Sánchez es el gran beneficiario del coronavirus. Mientras todos estamos hasta las mismas trancas de miedo con el coronavirus dichoso, pendientes del último enfermo dado de alta o del descartado como afectado por el jodido bichito «made in China»... Mientras la economía mundial se hunde, el mundo se detiene, caen los indicadores económicos, y tienen que cerrar las fábricas y las lineas aéreas suspenden trayectos a las zonas rojas de peligro de la enfermedad... Mientras los muy miedosos agotan las mascarillas en las farmacias, como si eso sirviera para algo... Mientras escuchamos los solventes consejos de lo que hay que hacer, venga a lavarte las manos y a no frecuentar aglomeraciones... Mientras todo eso ocurre y el coronavirus campa a sus anchas y nos rodea y cada vez lo tenemos más cerca, nadie se preocupa de lo que Sánchez y su Gobierno de coalición, aprovechando la psicosis colectiva, están haciendo con España, que empiezan a dejarla hecha unos zorros. Todo el mundo habla del virus, pero nadie de que Sánchez se ha rendido de hecho ante los sediciosos catalanes, y ha consentido que en Cataluña sea tratada España como un país extranjero. Que ya no se hable de golpismo, ni de Constitución, que los presos del independentismo ya estén en la calle y que el Gobierno acepte como lo más normal del mundo hasta el uso de inaceptables, por anticonstitucionales, palabras cual «autodeterminación» o «amnistía». Sánchez haciendo de su capa un sayo en la mesa de negociación con Cataluña, de igual a igual, y todos, indiferentes, mientras, muertos de miedo con el coronavirus. ¡Qué tío con más baraka!

Antonio Burgos.

Articulista de Opinión.
EN PRIMERA FILA.

¿Cuál es la dictadura?

El independentismo catalán, como movimiento tirano, cada vez se atreve a ir más lejos en la vulneración de derechos.

Ana I. Sánchez.

Actualizado: 03/03/2020 09:01h.

SI en nuestro país hay un movimiento totalitario es en Cataluña. Paradojas de la vida, el movimiento independentista es hoy justo lo contrario de lo que pretendía ser. Decía defender una mayor democracia y libertad para los catalanes pero intenta imponer su credo a la mayoría social constitucionalista mediante la persecución y las amenazas, tácticas de primero de dictadura. Promulgaba el pacifismo pero ha convertido la violencia en un eje de su estrategia, materia de segundo de dictadura. Los trazos de semejanza entre el independentismo y cualquier movimiento tirano afloran cada día. Desde los tintes xenófobos de Jordi Pujol con su descripción del andaluz como «un hombre poco hecho» hasta los de Joaquim Torra con su famoso retrato de los españoles como «bestias con forma humana». Desde el serio problema que tiene Gabriel Rufián con la libertad de prensa hasta la normalización de las agresiones a niños que pintan o llevan la bandera de España. El «nacionalismo» continúa dando pasos hacia el «nazionalismo».
El informe anual de «Catalunya somos todos» pone cifras a esta realidad confirmando que las violaciones de derechos y libertades siguen la preocupante tendencia creciente de los últimos años. En 2019, esta asociación contabilizó 660 preceptos legales vulnerados por el independentismo en una cuenta que solo incluye las noticias publicadas en los medios. Es decir, que la cifra total de ataques es superior porque ni todos los casos se denuncian ni todas las denuncias llegan a los informadores. Las cifras más que duplican las tasas de 2018 por la violencia desatada tras la sentencia que condenó a los líderes del procés.

Como ya se imaginarán, el delito favorito cometido por un secesionismo cada vez más agresivo es la coacción. Unas veces, para impedir actos de Cs, PP, Vox o incluso del PSC. Otras para impedir el uso del castellano como lengua. Los daños contra la propiedad ajena ocupan el segundo puesto en el modus operandi del independentismo radical pero no solo por los sucesos de octubre sino también por las frecuentes pintadas en comercios y casas de ciudadanos constitucionalistas como método de intimidación. A estos delitos siguen los desórdenes públicos, las lesiones leves, injurias, incitaciones al odio o atentados contra la autoridad. El informe confirma con crudos números cómo la llegada de la izquierda a La Moncloa lejos de aplacar los ánimos del independentismo le ha dado alas. Los secesionistas se atraven a vulnerar la ley cada vez más y de forma más grave. Y con ellos, con los pequeños dictadores que dicen que España es una dictadura, se ha sentado Pedro Sánchez sin exigir siquiera el final de la violación sistemática de los derechos y libertades de los catalanes constitucionalistas o el cumplimiento de la ley en todos sus ámbitos.

Poniendo por delante la condena a cualquier forma de fascismo, merece la pena reflexionar sobre estas palabras escritas por José Antonio Primo de Rivera hace 85 años: «La abierta rebeldía de la Generalidad de Cataluña contra el Estado español nos hace asistir a un espectáculo más triste que el de la misma rebeldía: el de la indiferencia del resto de España, agravada por la traición de los partidos, como el socialismo, que ha pospuesto la dignidad de España a sus intereses políticos». Una denuncia con tal actualidad que la mayoría de españoles asentirían al leerla. Para que luego se pregunte Rufián por qué sube Vox.

Ana I. Sánchez.

Corresponsal.
¿Ya empiezas a darnos la matraca? ¿Por què no metes tus periódicos completos en el foro? ¿No te das cuenta de que nadie comenta nada y de no activas el foro nada?
De momento tu ya has dado tu opinión, con eso ya sobra.
ENFOQUE.

Una farsa.

Salidas de prisión para trabajar.

Hughes.

Actualizado: 27/02/2020 23:46h.

La historia se repite, primero se manifiesta como tragedia y luego como farsa. No es una frase muy original, pero en España es así.

Un cúmulo de circunstancias ha propiciado un indulto encubierto a los líderes del golpe de 2017 que ya empieza a ser efectivo. Se dirá que lo permite el PSOE, pero es quedarse corto, porque sabemos sólo que ha sido una suma de circunstancias: la sentencia de un Tribunal, es decir, una estructura de poderes, y el ejercicio de unas competencias, es decir, una estructura territorial. Esta especie de indulto es, pues, el resultado del constitucionalismo del 78 tutelado por un gobierno del PSOE.

Y por escandaloso que resulte, tampoco será el primero. Azaña ya indultó a quienes proclamaron el Estado Catalán en 1934, Lluís Companys y sus colaboradores. Algunas diferencias hay, sin embargo. El golpe de Companys no era separatista, proclamaba un Estado Catalán dentro de una federación; entonces hubo muertos, ahora no, y Azaña se presentó a unas elecciones prometiendo amnistía, al contrario que Sánchez. Porque aquí encontramos un rasgo fundamental de lo que está sucediendo: el engaño, el subterfugio, el encandilamiento de los españoles. Azaña cumplía una promesa electoral, Pedro Sánchez la incumple.
El indulto de los golpistas catalanes ya es una costumbre en España. En 1931, Macià, fundador de ERC que había participado en el complot de Prats de Molló con el que pensaba invadir Cataluña desde Francia y por el que allí fue condenado solo a dos meses de cárcel, proclamó tras su estancia en Bruselas (nos suena) un Estado Catalán el 14 de abril. De ahí saldría otra negociación inmediata con el gobierno provisional de la Segunda República que daría como resultado el Estatuto de Autonomía catalán. Y aquí estamos de nuevo ante algo parecido pero diferente, incruento, por fortuna, pero quizás más grave. Cataluña buscaba empujar hacia la federalización de España. En la actualidad, la izquierda española admite fórmulas federativas y el Estatuto parece un lugar de salida ante unas pretensiones separatistas explícitas. Este proceso se parece al 34, pero coge maneras del 31 y encubierto con eufemismos como «diálogo» o «encuentro» repite la convergencia entre nacionalismo e izquierda que ya forzó el cambio de régimen en los años 30. Reaparece a modo de farsa, con personajes que cuesta tomar en serio, y un lenguaje equívoco y cursi con el que el español que quiera podrá aducir engaño. Lo que entonces no se aceptó se tragaría ahora envuelto en la larga melaza conceptual elaborada desde Rodríguez Zapatero.

Hughes.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Sánchez abre La Moncloa al torravirus.

Mientras el centro derecha no construya una alternativa viable, no habrá vacuna democrática capaz de frenar la epidemia.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 27/02/2020 00:15h.

Un patógeno mucho más letal para España que el coronavirus penetró ayer bajo palio en el Palacio de la Moncloa, abierto de par en par para él por quien juró defenderlo de los ataques enemigos. Entró por la puerta grande, precedido de la pompa reservada a los más ilustres visitantes foráneos, con un despliegue de cámaras como jamás se había visto y la insignia autonómica catalana colocada al mismo nivel que la bandera de España en señal de sumisión. No en vano se trataba de una «reunión bilateral entre la delegación española y la delegación catalana», tal como reiteró el invitado en su posterior comparecencia ante los periodistas. Irradiaba satisfacción el inhabilitado okupa de la Generalitat desde que se había bajado del coche e iniciado su paseíllo triunfal al encuentro de un Pedro Sánchez entregado de antemano, quien salió a recibirlo como si de un gran mandatario extranjero se tratara, después de haber ordenado a los primeros espadas de su gobierno que colmaran de obsequiosidad al equipo independentista llegado unos minutos antes. La imagen revolvía las tripas.
Nunca un dirigente español se había humillado tanto públicamente, y menos ante un tipo de tan baja catadura moral e intelectual como Torra, alumno aventajado de Sabino Arana en lo que atañe al racismo, supremacista declarado, analfabeto lingüístico y delincuente condenado, que no pierde oportunidad de ofender a cuantos españoles amamos a nuestra Nación y respetamos nuestro Estado de Derecho. Ayer mismo lucía en la solapa ese lazo infame que constituye un insulto a la Justicia, sin que su anfitrión manifestara incomodidad alguna por tener que soportar esa afrenta. ¿Cómo iba a protestar si en el comunicado conjunto suscrito por ambos tras el cónclave se plegó a utilizar la expresión «seguridad jurídica» con tal de no mencionar las palabras Ley o Constitución? Se habría hincado de hinojos para besar los pies a su huésped si eso hubiera garantizado el «sí» de éste a los presupuestos.

Otros jefes del Ejecutivo incurrieron antes que él en el error de creer que amansarían a la fiera hablando con ella, cediendo, apaciguando, comprando, pagando en euros y soberanía, consintiendo y amparando la corrupción del «tres per cent», abandonando a su suerte a los catalanes hispanohablantes, así como a los constitucionalistas, o mirando hacia otro lado ante la apertura de embajadas y otros derroches causantes de un gasto desbocado, para después encubrir la quiebra mediante un fondo de liquidez que sufragamos a escote. De hecho, todos los predecesores de Sánchez cayeron antes o después en esa trampa, empujados por la soberbia. Pero al menos disimulaban. Ocultaban sus tejemanejes más sucios por sentido del pudor. Éste no se atreve ni a eso. Sus socios separatistas lo tienen tan cogido por los pantalones que le obligan a mostrar al mundo sus vergüenzas. Le orinan en la boca y él pondera la calidad del licor. Después, sus corifeos mediáticos alaban la «valentía» inherente a un «diálogo» destinado a resolver un «conflicto político», cuando la realidad es que está legitimando una intentona golpista y demostrando su inanidad, cobardía, impotencia y desesperación. Porque dudo que el líder socialista espere algo positivo de ese paripé orquestado a mayor gloria de los sediciosos. De ahí no saldrá nada más que oprobio o, a lo peor, rendición. El virus llamado Torra (Otegi, Puigdemont, Junqueras, Rufián, Urkullu, Iglesias) conduce a la destrucción de España, previa liquidación del régimen nacido de la Transición. Y, mientras el centro-derecha no construya una alternativa viable, no habrá vacuna democrática capaz de frenar la epidemia.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
VIVIMOS COMO SUIZOS.

La música escandalosa de los antitaurinos.

Lo de Estrella Morente en «Operación Triunfo» ha sido a la vez de puerta grande y de enfermería. Las dos Españas.

Rosa Belmonte.

Actualizado: 25/02/2020 00:09h.

Qué escándalo elogiar los toros en el prime time de TVE. Como si fuera la televisión sueca. Como si no estuviéramos en España. Ha causado tanta sorpresa como Tamara Falcó siendo católica. Qué extravagancia, siendo nosotros de tradición budista y rastafari. También es verdad que Bergamín se ha oído en «Operación Triunfo», algo inaudito. Qué coincidencia entre Estrella Morente y Cioran. A ninguno les importa o importaba la coherencia. Hace un año, cuando sacó su disco «Copla», no incluyó «Falsa moneda» porque «que de mano en mano va» le parecía ofensivo para la mujer. Pero también ponía pegas a «Capote de grana y oro» «por sus connotaciones taurinas». En una entrevista decía que le encantaban los toros pero que había gente a la que les ofendían. Entonces recordé que en el disco estaba «Madrina», que a ver si no iba de toros, ganaderas y toreros. Pero hete aquí (y ahí va lo de la bendita incoherencia) que se planta en OT el domingo, canta «Volver» y le añade unos versos de Bergamín sin que nadie lo supiera (ni audiencia ni producción ni Nia, que la acompañaba). Y la cosa ha sido, por un lado, de enfermería y, por otro, de puerta grande. Las dos Españas, etcétera.
Antes de empezar con «Yo adivino el parpadeo...» se marcó un «Ni el torero mata al toro,/ ni el toro mata al torero:/ los dos se juegan la vida/ al mismo azaroso juego. No trafiquéis con su alma./ No le perdonéis la vida/ al toro bravo en la plaza./ Que es humana cobardía/ robarle al toro su muerte/ a solas con su agonía». Pues como si hubiera cantado el «Mein Kampf» (claro, que le habría durado lo que una canción a Umm Kalzum). Las sales, las sales. Ejemplo tipo de español patidifuso y blandengue ante el agravio de la cantante, además de desconocidos de Twitter, fue Javier Calvo (la mitad de los Javis): «En realidad tengo que tuitear porque me parece tan fuerte la narrativa de la Morente y el toro que no sabría por dónde empezar». Ja, ja, ja, ja. «Tengo que tuitear». Es como un sketch de Joaquín Reyes. ¡La narrativa de la Morente! «No puedo parar de crear». Hace unos días, Maialen (qué nombrecitos, pudiendo llamarse Marisol o Conchita Bautista), Maialen, digo, otra de las concursantes, había hecho sus declaraciones en una conversación informal (no en la gala o en una entrevista) sobre los toros: «A un animal se le puede sacrificar con una inyección para que no sufra o metiéndole en una plaza haciéndole pasar un estrés del copón y clavándole banderillas mientras un montón de gilipollas están en una plaza bebiendo, fumando y descojonados». Y más: «Hostia, es que es muy nazi. Hay que ser muy psicópata. Y encima te vienen y te dicen que es que da mucho dinero». Mujer, te habrán dicho que mucha gente vive de eso. Vamos, que hasta el programa pidió perdón por los insultos a los aficionados a los toros. Había habido quejas a TVE de la Fundación Toro de Lidia y de unas 300 personas.

Como dice Chapu Apaolaza, los toros son el punk del siglo XXI. Bergamín sería Sid Vicious. A su gusto por los toros le podemos añadir su etapa de Fuenterrabía, donde simpatizó con el abertzalismo, quizá influido por Alfonso Sastre y Eva Foret. Colaboró en «Egin» y «Punto y hora». Menos mal que antes tuvo la obra literaria más extensa y variada de la generación del 27 (él prefería llamarla generación de la República). Y escribió «El arte del birlibirloque» (dedicado a Juan Belmonte) o «La música callada del toreo» (dedicado a Rafael de Paula). Estrella Morente será la Patti Smith de mediados de los 70. Pero sin bigote. Lo rebelde son los toros.

Rosa Belmonte.

Articulista de Opinión.
De lo mejorcito que tenemos, D. Carlos Herrera.
? Por qué le gusta a la rosa brlla que una mexicana diga kas bobadas que dice? Por supuesto que estamos mejor que en su país.
¿Que dices, madre que justita estás hoy.
El brutal asesinato de una niña de siete años en un barrio del sur de la capital mexicana obliga al Gobierno de México a tomar medidas urgentes sobre la violencia que vive el país. Después de seis días desaparecida, este fin de semana, el cadáver de Fátima Cecilia Aldriguett Antón fue encontrado en bolsas de basura y con señas de tortura. Este caso se ha convertido en el último símbolo de indignación de un país que cada día rompe los récords de la tragedia. En México mueren asesinadas 10 mujeres ... (ver texto completo)
Permite que te diga que estás muy limitada para hacer comentarios sobre estos desgraciados hechos, piensa, respira y luego suelta, justo, justo para no hacer ni caso a tus diatribas.
VIVIMOS COMO SUIZOS.

Violadores son los que violan.

Los hombres tienen que defenderse de profesoras adoctrinadas tratando de adoctrinarlos.

Rosa Belmonte.

Actualizado: 17/02/2020 23:19h.

Una mexicana que vive desde hace poco en Torremolinos dice que está asustada por cómo son los hombres en España. ¿Pero le ha pasado algo?, pregunto. Nada. Es por lo que ve en la televisión y en los periódicos. Vaya, por la psicosis colectiva impuesta. Una mexicana dice que qué miedo los hombres en España. Amárrame los pavos. Hace meses veía en una tertulia a una periodista mayor, con mechas y de derechas clamando: «Nos están matando». Cielos. Por lo visto los maridos, novios, exmaridos o exnovios a sus mujeres, novias, exmujeres o exnovias. Claro que algunos matan, pero da igual si se sacan estadísticas de lo bien que estamos en España. Y ahora van a agravar la pena a la violación en pareja. O sea, que si no conoces al tipo que te viola ya sabes que la pena, si lo castigan, va a ser menor. Encima de que no te buscas un posible violador como compañero de vida te tratan peor. Como las compañías telefónicas a los clientes antiguos.
Leo y veo en «Libertad Digital» la perorata en un instituto de la profesora de Valores Éticos tras las elecciones del 10-N. A Vox lo llama «partido xenófobo, fascista, elitista, machista y todos los istas que quieras». Dice además que antes de 52 tenía 10 diputados y un alumno («se lo juro por mis muertos») le aclara que eran 24. Y ella que no. Si no sabe algo tan básico, imaginen qué de cualquier cosa. Hay alumnos que discuten que el partido sea machista por no aceptar la Ley de Violencia de Género. No sabe una muy bien quién es aquí el adoctrinado. Más bien lo parece la profesora, que ve cómo sus prejuicios y creencias chocan con los alumnos y sus propias ideas en un disparatado juicio sumarísimo contra Vox. Ella dice que no existen las denuncias falsas (o exageradas). Aunque en 2018 sólo el 24,88% de los procesos penales por violencia de género terminaran en sentencia condenatoria. Según leo en LD, más de 13.000 hombres fueron encarcelados de manera preventiva sólo por haber sido acusados de violencia de género, pese a que terminaran siendo inocentes o se archivara la causa. Me gusta mucho cuando esta señora dice: «Vivimos en una sociedad absolutamente machista y todavía hay gente de vuestra edad que lo pone en duda. Si este comentario me lo hiciese una persona de 70 años lo entendería, pero que me lo hagan alumnos míos de Valores Éticos de 14 o 15 años, a mí esto me hunde en la miseria». Qué injusticia que no piensen como ella. Pero es que hay más: « ¿Sabéis lo que pasa? Que hay montones de hombres violadores y maltratadores y esto os tendría que preocupar por vuestra condición de hombres. Tendríais que pensar qué pasa, yo no quiero ser así. ¡Es que esto es brutal!». Y un alumno: «Lo que me come la cabeza es que no son hombres los que violan, son violadores los que violan». La otra recula un poco, sólo un poco: «Pero los que violan son hombres». Lo increíble es que estas son las que luego sostienen que una mujer tiene derecho a ir por donde quiera y como quiera. Sí, vale, por el descampado de noche te vas tú con todos tus derechos en la solapa.

El episodio del candidato de Macron a la alcaldía de París al que han hundido la carrera política por un vídeo sexual es más educativo que cualquier charla. Un tío embaucado por la novia de un artista que se clavó el escroto en un adoquín de la Plaza Roja y tiene una web llamada Pornopolitique. Supongo que los Parentales de Vox no estarán en contra de charlas para prevenir que los jóvenes se hagan vídeos. Da igual. Se las hacen los mayores. Y los jóvenes son a veces más listos que sus profesoras adoctrinadas.

Rosa Belmonte.

Articulista de Opinión.
Te lo hubiera agradecido
Claro, para tu poder estar mangoneando a tus anchas, ¡anda que no tienes cara!
Ya te puedes dedicar a quitar mensajes aunque... están grabados
¡Que dices, al final terminas por estropear una buena sesión de mensajes, ¡na, si lo se no vengo!
Eres el bis o el tris. O solamente es fantasma
Sí, el de la ópera.
Como siempre tú haces el daño y el muerto tiene la culpa.
Cuál es tu problema? Virtudes la de perseguir sin fundamento.
¡Oye, deja a Virtudes en paz que yo no me he metido con ella.

Buenas Tardes.
No creo que el PP se ebstenga, así que....
Así, que, explica que te quedas a medio, no me extraña nunca has llegado al final, ¡vaya tela!
Todos para ti. Wenceslao
¡Vaya tarde que me estás dando, Fronciponio.
Yo lo que tú quieras. Te devuelvo tus cariños, copio y pego:

"Tu ni a clases nocturnas te arregla el cognitivo, ¡puffffffffffffff, que mal de la chaveta!"
¡Deja los chupitos que no te sientan bien, Ceferino.
Explica la pregunta?

No te preocupes, no te mandaré a clases nocturnas
Tu ni a clases nocturnas te arregla el cognitivo, ¡puffffffffffffff, que mal de la chaveta!
Tienes trabajo.

Cuéntanos como como haría Vox y PP y Cs. (Las tres derechas) Mantener el campo vaciado lleno, pagando más a los agricultores y ganaderos, manteniendo las pensiones y sanidad y educación en cada pueblo; bajando impuestos a los del campo y ciudad, Manteniendo e incrementando servicios, centralizando en Madrid los servicios de sanidad, educación...
o sea quitando servios donde decis que los vai a poner....

A vosotros lo españoles no os gustan nada y los pobres esos que trabajando ... (ver texto completo)
¿Tu o eres Español?
EL CONTRAPUNTO.

Vaselina a mansalva para el Comité Federal del PSOE.

Por mucho menos el mismo órgano que hoy le aplaude defenestró a Sánchez en 2016.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 17/02/2020 00:05h.

Apesar de los deseos manifestados en su carta por Emiliano García-Page, los Reyes Magos debieron de hacer este año su largo viaje desde Oriente cargados de vaselina destinada a los miembros del Comité Federal del PSOE.

El barón castellano-manchego empleó esta descriptiva metáfora a comienzos de diciembre, en plena negociación de los acuerdos de investidura, para referirse a la posibilidad de que los independentistas impusieran a su formación unas condiciones inaceptables por humillantes. Todavía estaba el candidato del puño y la rosa en la fase preliminar de esas conversaciones, por lo que era lícito soñar con un pacto honorable, compatible no solo con el marco constitucional vigente, sino con las invocaciones patrióticas del propio gobernante con despacho en Fuensalida y de sus compañeros de Extremadura, Andalucía o Aragón. A la luz de lo ocurrido desde entonces, es evidente que quienes temían una rendición de su líder ante el separatismo habrán recurrido a grandes dosis del citado lubricante para superar el trance. Porque lo cierto es que Pedro Sánchez aprobó con nota el pasado sábado el examen de su sanedrín, sin más que un tímido recordatorio de que nuestra Carta Magna impone límites a lo que un jefe de Gobierno puede conceder a sus socios. Una obviedad cuya mera mención indica la gravedad que alcanza la situación dentro del Partido Socialista, entregado a un dirigente dispuesto a todo con tal de seguir en el cargo. Por mucho menos que lo acontecido en las últimas ocho semanas, el mismo órgano que hoy le aplaude lo defenestró en 2016.
Desde que García-Page expresara sus recelos de manera tan «elegante» ha llovido mucho en España y no precisamente para bien. Sánchez ha agachado la cabeza ante el inhabilitado Torra, a quien ha ofrecido más de cuatro mil millones de euros en inversiones, cual tributo de sumisión, mientras se niega a pagar los dos mil quinientos que debe por el IVA a las demás comunidades autónomas, incluidas las «suyas». Ha comprometido una mesa bilateral de diálogo entre los ejecutivos español y catalán, en un plano de igualdad, con representación de Podemos y Esquerra y una agenda encabezada por el reconocimiento del (presunto) derecho de autodeterminación, la convocatoria de un referéndum y la liberación de los condenados en firme por los delitos de sedición y malversación perpetrados en 2017. En su empeño por «desjudicializar el conflicto» que hasta la celebración de las elecciones era un «enfrentamiento entre catalanes», ha colocado en la Fiscalía General del Estado a su ministra de Justicia, sin guardar siquiera la apariencia de imparcialidad inherente al cargo, con la finalidad evidente de presionar a los miembros de dicha carrera para que «se manchen la toga con el polvo del camino», según la expresión empleada por Conde Pumpido para justificar los enjuagues que acompañaron la infame negociación de Zapatero con ETA. Ha mirado hacia otro lado ante el monumental escándalo de corrupción conocido como «caso de Miguel», que salpica de lleno al PNV y ha llevado a la cárcel a varios de sus dirigentes por el cobro de comisiones a cambio de contratos públicos. Él, tan sensible a esas sentencias cuando afectan al PP, no tiene el menor empacho en aceptar los votos manchados del nacionalismo vasco ni la abstención de los herederos de ETA, a quienes permitió insultar al Rey en el debate de investidura sin un reproche de la señora Batet.

Querido presidente Page, hace falta mucha vaselina para no romper el carné.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
POSTALES.

La exterior, también.

Sánchez parece decidido a cambiar la política exterior en la línea de una izquierda que impugna nuestra historia.

José María Carrascal.

Actualizado: 16/02/2020 00:06h.

Que Pedro Sánchez acapararía la política interior se suponía, dado su afán de poder y ansias de controlar todas las decisiones de sus ministros, pero que asumiese, además, la política exterior es tan nuevo como peligroso. Primero, por regirse por criterios muy distintos a la interior. Luego, por subordinarla a ésta, fórmula casi segura de equivocarse. Como está ocurriendo.

La política exterior de un país viene condicionada por su situación geográfica, sus recursos naturales y su potencial demográfico. No puede ser la misma la de una isla que un estado sin acceso al mar, si nadas en petróleo o no lo tienes, con mil millones de habitantes o sólo unos pocos. Algo de cajón, como que la historia es un producto de la geografía mucho más de lo que suponemos. De ahí que mantener una línea de continuidad y consenso sea el primer mandamiento de la política exterior para gozar de respeto y tener posibilidades de éxito.
Pedro Sánchez, sin embargo, parece decidido a cambiar la política exterior española en la línea de una izquierda que impugna nuestra historia y pretende buscarle nuevos derroteros. Como si fuese tan sencillo. Sánchez empezó colocando al frente del ministerio a una técnica comercial, Arancha González Laya, despreciando a diplomáticos bien preparados y políticos con experiencia en la tarea. Como era de temer, en sus primeras declaraciones sobre Gibraltar ha dicho lo que viene diciendo Picardo: «Debemos adaptar la soberanía al siglo XXI y reforzar los lazos en ese territorio», lo que significaría ampliarle el espacio que le falta en el Peñón. Goodbye Gibraltar end its Campo forever.

A Sánchez le chifla moverse por el exterior, posiblemente por creer que puede engañar a todo el mundo como a los españoles. Uno de los primeros proyectos del ministerio fue rebajar la importancia de Iberoamérica, un pilar de nuestra política interior y exterior. Al darse cuenta del tremendo error, ahora dice que se la mantendrá como Secretaría de Estado, aunque con regiones africanas, americanas y asiáticas. El caso Venezuela es paradigmático y eso que conocemos sólo la punta, como de un iceberg. Sabemos a qué vino Delcy; a advertir que no se recibiera a Guaidó y se le degradase. Orden cumplida. Pero falta saber el contenido de sus 40 maletas que recogió su embajada. Pues el dinero chavista ha interpretado un importante papel en la política española y ésta no fue una cita escabrosa. Mientras en Europa hemos desaprovechado la oportunidad de ocupar el hueco británico para unirnos al eje franco-alemán, dejándoselo a Polonia, y que nos descuelguen del nuevo caza-bombardero europeo. Por último, con Estados Unidos ha habido no ya distanciamiento, sino confrontación en temas tan sensibles como las exportaciones española y las bases USA en España. Trump ha invitado a los Reyes, seguro que para mostrarles su preocupación. Pero a quien tendría que invitar es a Pedro Sánchez para preguntarle si, en pleno siglo XXI, va a convertirse en algo tan rancio como un «no alineado». ¿O, mejor, invitar a Iván Redondo?

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
HORIZONTE.

Cuando matar está justificado.

No hace falta ser un lince para ver las concomitancias entre lo que ha pasado en Irlanda y en la Comunidad Autónoma Vasca.

Ramón Pérez-Maura.

Actualizado: 13/02/2020 23:57h.

El pasado fin de semana se celebraron elecciones generales en la República de Irlanda, en las que el gran triunfador fue el Sinn Fein, el partido heredero de los terroristas del IRA. ¿Cómo puede haber ocurrido esto? Sospecho que la primera y principal razón es porque está mal visto contar la realidad de los asesinos. A ellos hay que vestirlos con ropajes positivos, ignorando el mal. Y a eso se ha dedicado gran esfuerzo por parte de casi todos. Se permitía un relato en el que los malos de la película eran los policías británicos y no los asesinos del IRA. A ello ha contribuido, como ha recordado Charles Moore («How we all helped Sinn Feinn win in Ireland», The Daily Telegraph, 13-02-2020), el que durante tres décadas el proceso de paz en Irlanda haya sido ensalzado sin matices. Nadie puede discutir que el que se haya dejado de matar es un inmenso éxito. Pero el tan celebrado Acuerdo de Viernes Santo contenía ambigüedades muy preocupantes.
Es verdad que se permitió a los integrantes del IRA participar en la política cotidiana sin limitaciones por el hecho de haber rendido sus armas. Pero también es igualmente cierto que nadie les exigió que pidieran perdón ni que admitieran que se habían equivocado. Lo que, en otras palabras, quiere decir que se podía llegar a la mesa de negociación e incluso al poder mediante el uso de la fuerza y el asesinato, siempre que supieras cuándo te interesaba parar de matar.

A partir de la entrega de las armas, los políticos del Sinn Fein a los que los Acuerdos de Viernes Santo habían legitimado empezaron a reunirse con altos cargos del Reino Unido y la República de Irlanda, así como con dirigentes de otros países, hasta con un presidente de los Estados Unidos. La comunidad internacional estaba legitimando al IRA y ya nadie denunciaba sus asesinatos. Y no podía haber mejor aval a su política que ése. Así que su porcentaje de voto creció en Irlanda del Norte y también en la República de Irlanda. Los asesinos como Martin McGuinness tenían mejor prensa que los políticos que nunca habían asesinado a nadie. Sólo por el hecho de que habían dejado de asesinar. Aunque nunca hubiesen pedido perdón. Tras las elecciones de 2017 el candidato liberal Leo Varadkar abandonó sus principios para abrazar el nacionalismo. Y llegados a estas elecciones, los votantes han optado por la opción original: para votar el falso nacionalismo de los liberales, mejor optamos por el nacionalismo auténtico de los que mataron por ello y no han tenido que pedir perdón.

No hace falta ser un lince para ver muchas concomitancias entre lo que ha pasado en la República de Irlanda y lo sucedido en la Comunidad Autónoma Vasca. El profesor Rogelio Alonso ya lo anticipó en su libro «La derrota del vencedor: El final del terrorismo de ETA» (Alianza Ensayo. Madrid, 2018). El proceso por el que han pasado personajes como Martin McGuinness no se diferencian en casi nada de lo que se han beneficiado seres como Arnaldo Otegui. E igual que el Sinn Fein se ha presentado a las elecciones con una candidata, Mary Lou McDonald, que reivindica su virginidad en materia terrorista, Batasuna puede decir lo mismo en el País Vasco con la candidatura de Maddalen Iriarte. Mas existe una gran diferencia entre ambos escenarios: Sinn Fein es un partido de ámbito nacional, mientras que Batasuna sólo es regional. Pero eso hace que el escenario en España sea casi peor, porque el PSOE ha aceptado legitimar a los asesinos que nunca han pedido perdón.

Ramón Pérez-Maura.

Articulista de Opinión.
POSTALES.

Cataluña: la huida.

El único que no teme la «contaminación» catalana es el presidente del Gobierno español.

José María Carrascal.

Actualizado: 12/02/2020 00:04h.

Todo el mundo huye de Cataluña. Empezaron sus grandes empresas y de las miles que lo hicieron, sólo una ha vuelto. Como quienes votan con los pies marchándose de sus países. Es la mejor prueba del rotundo fracaso del procés. Ahora empiezan a hacerlo sus mejores amigos, sus compañeros de viaje: los nacionalistas vascos. Si Urkullu ha adelantado sus elecciones autonómicas al 5 de abril es por temer que, en una de sus ventoleras, Torra se decida a adelantar también las suyas y les contamine, haciéndole perder la minoría con que gobierna. Visto lo cual, Feijóo ha hecho lo mismo en Galicia. A tal punto llega el pánico sembrado por los que venían siendo considerados sensatos e industriosos catalanes: a empobrecer su país y a generar animadversión entre los que eran sus admiradores y mejores clientes. Todo lo que avanzó Cataluña en los últimos dos siglos lo están perdiendo los Torra, Puigdemont, Junqueras, Mas, Pujol y compañía. Y ganado las comunidades limítrofes con Cataluña, aunque la que más, Madrid, que se lleva la parte de león de los traslados. Ya decía Hegel que un geniecillo irónico parece mover los hilos de la historia.
Lo confirma también que el único que no teme la «contaminación» catalana es el presidente del Gobierno español, empeñado en el «reencuentro» con ellos. Claro que es un reencuentro muy raro, porque le piden la autodeterminación, con la libertad de sus líderes condenados por su intentona separatista. Él no puede dárselas, pero intenta facilitárselo por caminos tortuosos, que puede costarle el cargo, tanto si lo consigue como si no.

Si Torra y Junqueras no han anunciado también el adelanto de las elecciones catalanas es precisamente por eso: porque, antes, esperan sacar a Sánchez todo lo posible. Si no es la independencia, al menos una «consulta» a los catalanes sobre su relación con el resto de España, al estilo de las que se han hecho en el Reino Unido. Que sería la pista de aterrizaje para la independencia. Hay, sin embargo, dos grandes obstáculos para ello. El primero, que tal consulta sería ilegal de no participar el resto de los españoles. Luego, porque el sentir de los catalanes al respecto no está del todo claro. Encuestas y elecciones arrojan que la mayoría de ellos votan a partidos secesionistas. Pero preguntados si desean la independencia, la mayoría dicen que no. ¿Cómo se explica? Pues muy sencillo: ser dueños de los propios asuntos es muy bonito, muy excitante, muy atractivo. Pero significa una serie de cargas que se llevan mejor en compañía. Los ingleses empiezan a darse cuenta del mal negocio que han hecho con el Brexit. Y los catalanes que piensan pueden empezar a pensar lo mismo de la independencia. En cuanto a los que no piensan, ya saben aquello de que sarna con gusto no pica. Pues tendría que ser independencia de verdad, con fronteras y aduanas en el Ebro y los Pirineos, no el paraíso fiscal que sueñan todos los independentistas.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
Y el de Castellón?. Vaya bobadas que haces picando de flor en flor. DEUDAS, GRANDES DEUDAS. De lo demás el peor tambièn el PP. Si sigues diciendo seguirás levantando la liebre del PP porque no hay parangón, a todo gana.
Otra vez, el entonces gobernador Sr. Mafo, fue el culpable, tuvo información y la escondió.
En Ciudad Real, de hizo un aeropuerto, que no ha resuelto nada. El Plan E, del Sr. Zapatero, fue la Monda. Lee todo y en que fechas se hicieron las cosas.
EL CONTRAPUNTO.

¿Cuánta humillación le cabe a Sánchez?

¿Con qué apelativo será recordado nuestro presidente en el futuro? ¿El villano, el cobarde, el traidor, el liquidador?

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 10/02/2020 00:43h.

Desde que Fernando VII cometiera la vileza de arrodillarse ante el invasor francés y abdicar la corona en favor de Napoleón, mientras su pueblo luchaba por la libertad y la dignidad de España, ningún gobernante patrio había caído tan bajo como Pedro Sánchez. Ninguno había mancillado de tal modo su honor y el de la Nación, lamiendo las botas del enemigo en lugar de plantarle cara. Ninguno se había humillado hasta límites semejantes a fin de salvar el pellejo o, en este caso, la poltrona. Fernando VII ha pasado a la historia con el sobrenombre de «felón». ¿Qué apelativo acompañará a nuestro actual presidente en los manuales del futuro? ¿Sánchez el villano, el cobarde, el traidor, el mezquino, el abyecto, el liquidador? Cualquiera de ellos define la bochornosa claudicación que caracteriza a día de hoy su relación con los sedicioso catalanes. Todos y cada uno lo retratan como lo que es: un ser desprovisto de principios, cuya única motivación es la conservación del poder. A ese afán supeditará lo que sea menester, empezando por la Constitución que juró cumplir y hacer cumplir, salvo que ésta demuestre tener suficiente fortaleza como para resistir sus embates. Porque una cosa es segura: quienes lo han aupado hasta donde está no van a cejar en su empeño de dinamitar el marco legal que cobija a la patria común de los españoles. No van a renunciar a robarnos la soberanía. No se van a conformar con nada menos que la liquidación de la indisoluble unidad nacional consagrada en la Carta Magna. Si el jefe del Ejecutivo piensa que logrará atemperar esas pretensiones domesticando al tigre que cabalga hasta convertirlo en un manso jamelgo, uniría a la indignidad una ingenuidad clamorosa o más bien la arrogancia propia de quien tiene una consideración de sí mismo muy superior a la merecida atendiendo a sus capacidades.
El reverencial cabezazo del valido Iván Redondo ante el inhabilitado Joaquim Torra es una metáfora perfecta del pacto de vasallaje suscrito entre Sánchez y sus socios independentistas. Estos últimos son el señor, por supuesto, y él su leal vasallo, a cambio de apoyo parlamentario para conservar la Moncloa. Porque en política las formas revisten tanta importancia como el fondo de los asuntos tratados y a menudo incluso más. Nadie sabe a estas alturas en qué consiste exactamente el «diálogo» que no se cansa de predicar nuestro presidente, pero todos hemos visto y oído cómo se le recibía en Barcelona con el protocolo reservado a los jefes de Estado extranjeros; cómo él adoptaba el lenguaje de los separatistas, hablando de España y Cataluña cual si se tratara de dos países distintos; cómo ofrecía a esa comunidad autónoma privilegios fiscales y de financiación, a la vez que rehusa abonar a las demás el IVA que se les adeuda; cómo se desvivía, en suma, por agradar a nuestros maltratadores, en un patético intento de apaciguar a la fiera. También hemos conocido la respuesta de los golpistas a esas ofrendas no solo infamantes, sino inútiles: reconocimiento del (presunto) derecho de autodeterminación, referéndum en Cataluña para decidir si se quedan o se van, mesa de negociación bilateral entre gobiernos y relator/mediador «a ser posible internacional», encargado de garantizar que las conversaciones se celebren en un plano de absoluta igualdad entre ambos interlocutores. Torra, es decir Puigdemont y Junqueras, o su fiel lacayo Rufián, se pelean por ver cuál de ellos escarnece más y mejor al representante de España. Y yo me pregunto ¿Tiene límite la humillación que está dispuesto a soportar Sánchez?

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
ENFOQUE.

Redondo inclina la cerviz.

Reunión Sánchez-Torra.

Hughes.

Actualizado: 07/02/2020 00:04h.

Lo escribió en un tuit Ruiz Quintano: «Redondo hace lo que Josep Piqué con Bush, pero con más mérito, porque lo hace ante un Don Nadie y encima se arriesga a que se le caiga el peluquín».

Efectivamente, Redondo humilló el peluquín, injertado o adherido pero peluquín, ante un inhabilitado delirante cuya opinión de los españoles, fijada por escrito, no ofende a Sánchez y a sus socios por «ultraultrasupremacista».

Alguien podría decir que con eso humillaba también a España, pero Redondo no es nadie. Redondo es un ministrillo no electo y penumbroso que huye de la fiscalización parlamentaria en el gabinete del Caligari Sánchez, donde las cosas ajenas se traspapelan e igual acaban en un libro, y cuya genialidad de brujo estratégico se explica por una situación mediática que les permite a Sánchez y a su gobierno mentir, desdecirse, pactar con los herederos de ETA o pasear a Miss Delcy sin que le llegue una sola factura. Así cualquiera. En ese «laissez faire» prebananero, cualquiera.
Ayer Sánchez fue a habilitar al inhabilitado y a elevar el golpismo a la altura de interlocutor válido. Habló de «bilateralidad», «conflicto» y «contencioso», porque ya nos habían dicho que el golpe fue una ensoñación. Sánchez tiene algo en común con Torra: los dos se dedican al chuleo institucional. Por eso insistió ayer en que ya no hablaba de instituciones, sino de personas. Ni siquiera de ciudadanos. Personas. El tono personalista, confuso y sentimentaloide es necesario para el juego de trileros federalistas que se avecina, atmósfera a la que contribuirá un sistema mediático sumiso. Sencillamente, no le interesaba hablar de sus obligaciones institucionales porque no está a la altura de ellas. Torra las traiciona sin legalidad y sin legitimidad; Sánchez con lo primero, pero sin lo segundo. Porque (tradúzcanlo a todas las lenguas oficiales): Sánchez ha mentido.

Y como corresponde al temible desahogo de alguien en su posición, con su supervivencia como única lealtad, ayer no solo se permitió reconocer como interlocutor al golpismo, o someterse a un grotesco paseíllo de revista a unos Mossos en plan fuerza republicana, sino que además anunció «un nuevo proceso» y un diálogo en el que la ley sea «condición» pero no baste. Esta frase resume sus intenciones: «La ley por sí sola tampoco basta». Hay que llegar a otro sitio que no es la ley, al menos esta ley, por el camino del diálogo bilateral.

No extraña que Sánchez hablara de España como «sociedad» y Torra se refiriera a Cataluña como «nación milenaria». Ausente la nación española, que Sánchez niega pero de la que Sánchez no puede disponer, ayer se humilló solo un peluquín áulico, quizás lo primero que vea el presidente cada mañana al entrar al despacho.

Hughes.

Articulista de Opinión.
LIBERALIDADES.

La pastilla letal.

Juan Carlos Girauta.

Actualizado: 06/02/2020 00:22h.

Nunca me fie mucho del partido liberal holandés D66 durante mi época de eurodiputado, que no fue muy larga ni muy corta. Su disposición a creer a pies juntillas las patrañas del único convergente del grupo liberal, donde nos acabábamos de integrar para consternación de los nacionalistas catalanes, resultaba irritante. El tiempo hizo justicia y fue Convergència (no te escondas) la expulsada. Hoy al prófugo Puigdemont no lo quieren ni los Verdes, y eso que se tragan cualquier infusión.

Por fin comprendieron en D66 que los liberales españoles no éramos la extrema derecha camuflada, machistas feroces y gente violenta, que es la gentil imagen que nuestro compatriota malgré lui había vendido de nosotros. Pero ese lapso fue una afrenta, habida cuenta de que nadie más que los holandeses habían prestado oídos a la caverna secesionista. Por lo que recuerdo, las únicas preocupaciones políticas que manifestaban aquellos colegas se referían al sexo y al climax, digo al clima. Que está muy bien, muy bien, pero hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que sueña su filosofía.
He sabido por nuestro diario de su actual empeño doméstico: avanzar en la causa eutanásica impulsando una ley para que los mayores de setenta años puedan comprar sin receta una píldora venenosa que ponga fin a su vida con discreción, sin dejar al funcionario esos enojosos cuerpos ahogados en el Ámstel, o despanzurrados sobre la acera tras una fea defenestración. Se trata, en fin, de ponerle las cosas fáciles a quien, aun gozando de buena salud, ha perdido el gusto por la vida.

¿Es D66 la articulación política final de sexo y muerte? Eros y Tánatos. Vaya. De algún modo todo está ahí, yo lo entiendo. Pero preferiría otro buen libro sobre el tema, preferiría un seminario a un partido político capaz de llevar a la normalización social el suicidio porque un grupo de políticos aupados al gobierno en una coalición a cuatro disfrazan de libertad el acto irreversible. Ojo, hay desde Séneca, y aun antes, una relación indudable entre suicidio y libertad: «No es cosa buena el vivir, sino el vivir bien. Así pues, el sabio vivirá cuanto debe, no cuanto puede».

«El sabio», dice el de Córdoba, no el deprimido, cuadro clínico que resulta anacrónico en el siglo I y que, desde luego, no parece aquel haber sufrido. Así que no siento gran respeto por quien reviste este cataclismo moral de filosofía o sociología, por quien esgrime a Durkheim o a los estoicos para justificar la pastillita, sin prescripción médica. Todos los deprimidos quieren en algún momento acabar consigo, es decir, con el mundo. Ignorar que se trata de un síntoma, y que existen tratamientos en general eficaces para combatirlo, es monstruoso.

Salvo que recordemos que, a partir de los setenta años, la gente empieza a suponer una carga para la sociedad porque cobra una pensión y lastra con un mayor gasto al sistema público de salud. Es el Estado del malestar.

Juan Carlos Girauta.

Articulista de Opinión.
LIBERALIDADES.

Reserva mental.

Cuando el norte constitucional se ha perdido de vista es cuando España se ha fabricado los problemas que ahora se le acumulan.

Juan Carlos Girauta.

Actualizado: 04/02/2020 00:20h.

Pocos casos más flagrantes de reserva mental que el de Meritxell Batet, ayer, con su « ¡Viva la Constitución!». Profesora de Derecho Constitucional, presidenta del Congreso (tercera autoridad del Estado), y miembro del PSC, había vertido antes esta disparatada afirmación: «Si en estos momentos hay más de dos millones de personas en Cataluña que no reconocen como suyo el marco constitucional [...] pretender imponerlo no nos va a conducir a ningún tipo de solución».

Al principio pensé que se trataba de un deepfake, un vídeo editado con técnicas de inteligencia artificial que pueden poner cualquier cosa en boca de cualquiera. A tal punto creí imposible que, con sus responsabilidades y con su formación, pudiera Batet triturar los principios de imperio de la ley y de jerarquía normativa. Pero no. Antes bien, se trataba de una formulación cruda, con aspecto de postulado auto evidente, propia de la cochambrosa verborrea nacionalista.
Si la destacada socialista, con sus suaves maneras, desprecia de este modo su bagaje jurídico en aras del proyecto sanchista, mejor no imaginar la disponibilidad de los socios del Gobierno, cuyo objetivo de acabar con el sistema del 78 ha sido explícito y reiterado. No hay nadie a los mandos que respete los mínimos de un Estado democrático de Derecho. Nadie en el Ejecutivo, nadie en la mayoría parlamentaria de apoyo al Gobierno que conserve conciencia de la importancia y significado histórico del «marco constitucional» que nos ha protegido durante más de cuarenta años.

En 1979, recién aprobada la Constitución, Adolfo Suárez anunció esto en su discurso previo a la investidura (léanlo despacio): «Vamos a esforzarnos para que, por primera vez en nuestra Historia, la Constitución no sea únicamente una solemne declaración de derechos, sino el fundamento efectivo de una democracia estable y justa. Entendemos por ello que el sistema de derechos y libertades que perfila la Constitución es el obligado punto de referencia para la modernización de nuestro país, para la consecución de una sociedad libre de viejas ataduras y de los privilegios y desigualdades que han caracterizado la estructura social española».

La preservación de esa voluntad, desde la mismísima línea de salida, explica todo lo bueno que le ha ocurrido a España desde entonces, que es mucho. Y cuando el norte constitucional se ha perdido de vista, o por deslealtad se ha falseado la aguja, es cuando España se ha fabricado los problemas que ahora se le acumulan.

Debería pensar en esto la señora Batet: si la Constitución no se le debe imponer a quien «no la reconoce como suya», entonces no tenemos Constitución. Y sobrevendrá el caos. Hay algo que no pueden esperar, ni ella, ni su partido, ni sus socios: que el pueblo español se avenga a nuevas ataduras, privilegios y desigualdades en favor de unos pocos y a costa de todos los demás. Están a punto de incurrir en un fatal error de apreciación.

Juan Carlos Girauta.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Orgullosa de la sanidad española.

Aprovechando el coronavirus, agradezco la labor de los héroes y heroínas que nos tratan a diario en centros de salud y hospitales.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 03/02/2020.

Existen múltiples motivos para estar orgullosa de España, entre los cuales no destaca, desde luego, el nivel de nuestros gobernantes, especialmente en la actualidad. Pese a ellos y a su empeño por destruir lo que funciona, no obstante, el nuestro sigue siendo uno de los mejores países para vivir y prosperar.

En España las calles son seguras en cualquier ciudad. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, absolutamente fiables. El clima, inmejorable. La gastronomía, tan rica y variada como saludable. El patrimonio artístico, gigantesco. La cultura, inabarcable en el espacio de varias vidas y al alcance de cualquiera que tenga curiosidad por descubrirla. La historia, digna de ser contada y conocida al detalle, por cuanto en nuestra piel de toro asomada al «finis terrae» atlántico han convergido gentes procedentes de todas partes y nuestro ha sido el mérito de duplicar el tamaño del mundo, ponerle nombre y trazar sus mapas, después de circunnavegarlo.
España es una gran Nación. Una de las pocas que han contribuido decisivamente a configurar el Occidente tal como lo conocemos: un espacio de libertad y pluralismo donde los derechos de las personas prevalecen sobre cualesquiera otros, por mucho que empujen en dirección contraria quienes consideran que la tribu, la clase o el sexo (mal llamado género) han de primar sobre el individuo.

Y además de todo eso España es, en buena medida, la patria del bienestar. Lo demuestra nuestra esperanza de vida, 83,3 años, únicamente superada por Suiza y Japón. Sin duda parte de esa longevidad se debe a cuanto antecede, pero la razón principal por la cual aquí vivimos más tiempo que cualquiera de nuestros vecinos europeos obedece a la calidad extraordinaria de nuestros sanitarios y nuestro sistema nacional de salud. Un sistema que no inventó el Partido Socialista, por más empeño que ponga en divulgar esa mentira con el afán de atribuirse el mérito, sino que viene de muy atrás, ha sobrevivido a cambios de régimen y de gobiernos sin dejar de mejorar y se basa en dos premisas esenciales: la vocación de los profesionales que lo integran, unida a su inmejorable formación, y la convicción generalizada de que la salud es un derecho fundamental que asiste a todos los ciudadanos por igual.

En España la sanidad pública ha conservado su carácter ejemplar hasta en lo peor de las sucesivas crisis económicas o sanitarias, incluida esta última del coronavirus, como habrá podido comprobar cualquiera que haya tenido ocasión de compararla con otras. Y lo ha hecho fundamentalmente gracias al esfuerzo ímprobo de médicos, enfermeros, auxiliares, celadores y demás personal implicado en esa cadena invisible que vela por nuestra salud. En realidad, debería emplear el femenino, porque la mayoría de ese personal está constituido a día de hoy por mujeres, pero valga el genérico para englobar en este reconocimiento a cuantos cuidan de nosotros con encomiable dedicación. No cobran ni mucho menos lo que merecería su larguísimo período de aprendizaje y su nivel de responsabilidad. Asumen altos riesgos y enormes incomodidades horarias. Creen en lo que hacen y lo hacen casi siempre con cariño, por vocación de servicio, en condiciones de masificación difícilmente compatibles con lo que se les exige. Pues bien, ahora que tanto se habla de ese bicho venido de China, yo aprovecho para agradecer de corazón la labor de esos héroes y heroínas que nos tratan a diario en centros de salud y hospitales. Son un motivo de orgullo para España y un privilegio del que disfrutamos el conjunto de los españoles.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
POSTALES.

Primera derrota.

A un gobierno que negocia de tú a tú con separatistas, ¿qué puede importarle un Peñón al sur del territorio?

José María Carrascal.

Actualizado: 30/01/2020 23:46h.

El desafío del nacionalismo catalán al Estado español declarando la independencia contra todas las normas, incluido su propio estatuto, sufrió el lunes la primera derrota, aunque nunca lo reconocerá, fiel a su consigna de no admitir la realidad y aferrarse a su mitología. Pero el descalabro fue tal que ni siquiera se necesitó el 155 para despojar a Quim Torra del acta de diputado, sino que lo hizo su propio Parlament, obedeciendo a la Junta Electoral Central, avalada por el Tribunal Supremo, para más inri. La indignación de Torra le ha hecho convocar elecciones, aunque las dejó para después de aprobarse el presupuesto, del que todos viven. En cualquier caso, la batalla hoy es entre los dos grandes partidos catalanes, Debería ser un alivio para nosotros, pero no conviene hacerse ilusiones. Tanto ERC como JpC luchan por controlar Cataluña, pero su último objetivo sigue siendo el de siempre: separarse de España. Difieren en la ruta. Mientras Junqueras defiende la negociación, visto los nulos avances y las muchas bajas de la confrontación, Torra sigue pensando que sólo desde el monte podrán alcanzarla y no se recata de calificar de traidores a los republicanos, que alardean orgullosos de lo ya conseguido: un diálogo de tú a tú con el Gobierno central. Reconocimiento de un conflicto político, no judicial, en Cataluña; una «consulta» sobre los resultados de las negociaciones y, lo más importante, que Sánchez es una «oportunidad» para ellos, tal vez la única, que «no puede desaprovecharse».

Lo que coloca a Sánchez en el ojo del huracán, que es justo lo contrario de lo que perseguía: servir de puente entre ERC y JpC. Para colmo, ha cometido un tremendo error: cancelar la mesa de negociación apalabrada con Esquerra y mantener la entrevista con Torra. Se entiende que no tenga prisa por esa mesa sobre la que tendrá que poner las concesiones materiales y políticas que piensa hacer a Cataluña. Pero el aplazamiento, que puede durar meses, ha sentado como cornada en mal sitio entre los republicanos que esperaban esas concesiones como prueba de que no están traicionando el independentismo, y hablan de «irresponsabilidad» e «incumplimiento flagrante de lo acordado». Algo que solo va a acrecentar la fama de poco de fiar de Sánchez. Aparte de que, en la entrevista con Torra van a salirle los mismos toros: «Espero, dice éste, que no eluda la autodeterminación y los presos políticos». Suele ocurrir cuando se intenta engañar a todos y no cumplir nada de lo prometido.

Había reservado las últimas líneas para Gibraltar aprovechando el principio del fin del Brexit. Creíamos que la salida del Reino Unido de la Unión Europea devolvería el Peñón a lo que dice la ONU: una colonia que debe ser descolonizada teniendo en cuenta la integridad territorial de los países. Pero a un gobierno que negocia de tú a tú con separatistas, ¿qué puede importarle un Peñón al sur del territorio? Aunque volveré sobre el asunto.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
EL BURLADERO.

¿Un gobierno o un sainete?

« ¿Dónde van a encontrar los de Esquerra otro mirlo como quien encabeza este gobierno en permanente sobresalto?»

Carlos Herrera.

Actualizado: 30/01/2020 23:40h.

El récord al que está a punto de llegar Sánchez, o que ya habría rebasado según otras cuentas, es el de haber confeccionado un gobierno y acumular, al cabo de un par de semanas, un número inalcanzable de sobresaltos. No hay día sin su afán, sin su contradicción, sin su embuste, sin su rebelión sectorial, sin su zona de incendio provocado. Es difícil que un gobierno europeo cumpla apenas un par de Consejos de Ministros y tenga fuegos repartidos por doquier: un ministro pillado in fraganti compartiendo enredo con una dirigente prohibida en Europa (me da a mi la impresión de que Ábalos es el pagano de un sainete que ni le iba ni le venía), un código penal a punto de ser revisado para excarcelar a un delincuente, una ministra metomentodo que logra la dimisión de un gestor del cariz de Jordi Sevilla, otra que asegura que los niños no son de sus padres, otra que pasa de ser una sectaria ministra de Justicia, directamente, a ser fiscal general del Estado, un sector como el agrícola levantado contra su delicada situación y apaleado con mucha más saña que cualquier manifestante catalán en días de agitación... y una relación inexplicable, en función de sus pervertidos acuerdos de gobierno, con los gobernantes independentistas catalanes. Me dejo cosas, pero es que se me acaba el artículo antes de que entre en el meollo. Vamos con el asunto.

Explicar lo que ocurre en Cataluña resulta casi imposible. Una clase política inexplicablemente aupada al rango de representantes de la ciudadanía de una comunidad que en su día demostró tener algo más que dos dedos de frente, es incapaz de decidir qué es lo que quiere y cómo quiere lograrlo. Nadie sabe cuál es el plan ni cuál es aparentemente la ruta de unos individuos que solo se muestran duchos en el postureo de aparentar que un proceso como el extinguido sigue vivo. Entre ellos se aborrecen, pero disimulan estar juntos para no perecer en el más absurdo de los ridículos. Y con esa gentuza tan inútil como tóxica es con la que Sánchez ha planeado una ruta de acuerdos que llevan a no se sabe dónde. Con gente que se desprecia y traiciona o que resulta capaz de desafiar un Estado al que, por unos pactos bastardos, el Gobierno de la Nación está dispuesto a desarmar en su «desjudicialización».

Torra, el inexplicable presidente de la Generalitat, anunció anteayer que iba a convocar elecciones en cualquier momento, después de que se aprobaran unos presupuestos que, en cualquier caso, no sabría quién iba a aplicar. Como las asambleas de facultad: votar para ver si se votaba. La maniobra destinada a ganar tiempo ha servido a los socialistas para renunciar a mantener la estupefaciente mesa de diálogo que el Gobierno español estaba dispuesto a convocar para dialogar con el Gobierno catalán de tú a tú. La ERC del convicto Junqueras, socio de legislatura de Sánchez e Iglesias, los gemelos del insomnio, se encuentra ahora en la tesitura endemoniada en la que le coloca Torra: si aprueba los presupuestos de Sánchez en plena precampaña catalana será inmediatamente señalada como botiflera y traidora, pavorosa acusación en la absurda Cataluña de hogaño.

Tras la voladura controlada de la legislatura catalana, el Gobierno español se enfrenta a otro incendio, por si no tuviera poco con los que su propia estulticia ha ido abriendo: los junqueristas están que trinan por lo que consideran una afrenta inasumible y amenazan con todo tipo de tormentas. Que probablemente no lleven a nada, añado. Nadie se engañe: la tensiones se evidenciaran en declaraciones altisonantes, pero ERC y el Gobierno de Sánchez se necesitan el uno al otro. ¿Dónde van a encontrar los de Esquerra otro mirlo como quien encabeza este gobierno en permanente sobresalto? Queda espectáculo para rato.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
LIBERALIDADES.

Adiós, muy buenas.

En su ocaso político, Torra será agasajado, honrado, cantado si hace falta por Sánchez.

Juan Carlos Girauta.

Actualizado: 30/01/2020 00:18h.

Nuevo capítulo en la tragicomedia catalana: las dos patas del secesionismo se buscan la espinilla. De repente, el calendario de los presupuestos, de aquí y de allá, lo es todo. Si Sánchez no logra aprobar los nacionales, el experimento social-comunista habrá sido un fiasco rápido. Si lo logra, el fiasco será lento; es muy capaz de estirarlos tres años.

Una repetición electoral rápida tiene enormes ventajas: en primer lugar, nos da la posibilidad de echar del gobierno de España a una serie de deudores de la narcotiranía venezolana. Pero, sobre todo, y esto es fascinante, permitirá medir la conducta del votante socialista de forma matemática, con variables geográficas, sociográficas, por distritos... Al sanchista de a pie le prometen reformar el Código Penal para introducir el delito de referéndum ilegal; al poco, sabe que en realidad la reforma le reducirá la pena a los sediciosos.

Yo tengo un interés personal, un interés muy especial, sociológico y moral, por saber si a ese ejemplar del paisanaje español le molesta o le trae al pairo ese cambiazo. Quiero saber, con la curiosidad desinteresada del político fugaz y retirado -lo contrario de Ábalos, pues yo no llegué para quedarme sino para marcharme-, si existen casi 7 millones de españoles que acompañan a Sánchez en el insomnio por la perspectiva de gobernar con Podemos... y también en el plácido sueño cuando se acurruca en la piltra con Iglesias. Tú cállate, que es un tropo.

Sin embargo, que esa multitud complaciente o pétrea exista no significa que el PSOE vuelva a ganar las elecciones. Más bien las perderá, a poco que los abstencionistas comprendan que en democracia nunca te abstienes, y que, cuando crees hacerlo, votas peor que nunca. Por no mencionar los beneficios que puede aporta la experiencia a quienes se negaron (nos negamos) a formar coalición con el PP el año pasado. Por cierto, un saludo desde aquí a los compañeros del metal que todavía compran la superioridad moral de la izquierda. Que Dios os conserve la vista.

Pues nada, que todas estas cosas las vamos a poder comprobar en cuanto Torra haga su trabajo: solapar precampaña y campaña de las catalanas con la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, de modo que a la Esquerra le resulte imposible apoyarlos, y aun negociarlos, si no quiere concurrir como botifler a unos comicios autonómicos que debían procurarle su tripartito con el PSC y Podemos.

Parece cosa de magia que todo esto haya sucedido gracias a la obsesión de Convergencia (no te escondas) con el lazo amarillo. De ahí viene la inhabilitación del personaje que sigue haciéndose pasar por presidente de la Generalidad. Quins collons! -exclamó el rústico cuando Sánchez se negaba a ponerse al teléfono-. Paradójicamente, en su ocaso político Torra será agasajado, honrado, cantado si hace falta por Sánchez, cuyo principal interés ahora mismo estriba en evitar aquel solapamiento de agendas.

Juan Carlos Girauta.

Articulista de Opinión.
Lo de Carrascal?
No, lo de Ábalos y su presi, el de las tesis, ¡menuda tenemos montada con estos titiriteros!
POSTALES.

Caos y turbulencias.

Sánchez también les traicionará, echando mano si es preciso del 155.

José María Carrascal.

Actualizado: 29/01/2020 00:13h.

Fíjense en el lío que han armado: Quim Torra no puede ser diputado, pero puede ser president. Lo que no impide que siga ocupando su escaño, aunque no puede votar. Pedro Sánchez se reunirá con él el 6 de febrero para concertar la mesa que, con ERC, encarrile el problema catalán. Pero todo volará, si un Torra cabreadísimo convoca elecciones. El plan de Sánchez era aproximar ERC y JpC, pero resulta que los ha convertido en enemigos a muerte, aunque sean socios del mismo gobierno. Por si todo ello fuera poco, Junqueras ha comparecido ante el Parlament para dar su versión del 155, y resulta que no considera delito la declaración unilateral de independencia que le acarreó 13 años de condena por sedición. Desde aquel marido que al preguntarle « ¿Y tú qué harías si tu mujer te pillase en la cama con otra?», contestó: « ¿Yo? Negarlo, naturalmente», no se había visto tamaña muestra de cinismo o candor. Aunque, por otra parte, ¿qué iba a decir, cuando todos vimos lo que pasó? ¿Que ha fracasado, como el entero plan independentista? Eso nunca.

¿Qué va a pasar? Pues puede pasar todo o nada. Que el lío siga creciendo hasta convertirse en caos o que unas nuevas elecciones catalanas pongan a cada uno en su sitió, o sea, digan quién ha ganado y quién ha perdido en la pelea arrabalera que tiene lugar en la escena española desde que se puso en duda la Transición y las nuevas fuerzas políticas arremetieron contra la Constitución del 78 con todo lo que representa. Aunque es posible que nadie gane, que todos pierdan. Es lo que suele ocurrir cuando el instinto se impone a la razón, el seny a la rauxa. En Cataluña se libran hoy dos guerras: la del secesionismo contra España y la de ERC y JpC por la hegemonía en Cataluña. Lo que pueden conseguir es arruinarla.

De momento, sólo podemos decir que a Pedro Sánchez no le están saliendo las cuentas. Convencido de que podía engañar a todos, socios y rivales, se está encontrando con que sólo engaña a los que esperan sacar provecho de sus deslealtades: los nacionalistas, que confían les permita alcanzar la independencia, y la extrema izquierda, que creen tenerle amarrado para, ¡finalmente!, «cambiar España que no la conozca ni la madre que la parió» su sueño secular. Pero también ellos pueden llevarse un chasco. Hay dos cosas que no conviene olvidar: que por peleados que estén entre ellos, al menos parte de los separatistas seguirán apoyándole porque es el único político español dispuesto a darles lo que buscan. Y que, de no quedarle otro remedio, Sánchez también les traicionará, echando mano si es preciso del 155, para seguir durmiendo en La Moncloa y volando en el Falcon o los helicópteros. Así que abróchense los cinturones de seguridad que entramos en turbulencias.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
¿Adónde vas, Pedro Sánchez?

28 enero.

Escrito por:

Abel Hernández.

No sólo en las filas de la oposición sino, sobre todo, en las del PSOE los bandazos de Pedro Sánchez desde que preside el Gobierno de coalición con Podemos producen desconcierto y preocupación. Los viejos socialistas se echan las manos a la cabeza. Pero ¿adónde va Pedro Sánchez?, «Quo vadis?», se preguntan unos y otros. El intento de arrancar la legislatura «vendiendo» una serie de medidas de gran calado social –subida de las pensiones, del sueldo de los funcionarios y del salario mínimo– se ha visto cortocircuitado por una serie de propuestas y comportamientos chocantes: polémico nombramiento de Dolores Delgado como fiscal general, enfrentamientos abiertos con el Poder Judicial, anuncio de reforma del Código Penal para favorecer a los políticos catalanes condenados, empeño del presidente en verse con Torra a pesar de estar desahuciado, los abrazos al independentismo catalán, los acuerdos con Bildu y, por si fuera poco, el «giro podemita» en la política exterior, de momento con Bolivia y Venezuela. El penoso recibimiento a Guaidó, que ha hecho saltar a Felipe González, y la sorprendente visita nocturna de Ábalos a la proscrita Delcy Rodríguez son una muestra patente de tal desvarío.
El hecho de que Sánchez haya encumbrado a su asesor electoral Iván Redondo a un puesto clave en La Moncloa, hasta darle el control de la Seguridad Nacional, por encima incluso, según dicen, de los vicepresidentes del Gobierno, hace que en los ambientes del partido empiecen a cargar sobre las espaldas del poderoso asesor independiente la responsabilidad del desbarajuste. Para muchos, es el culpable principal de la repetición de las elecciones. Fallaron sus optimistas previsiones y la pírrica victoria obligó a cambiar el rumbo político para sobrevivir. Pero es el exceso de poder del advenedizo lo que solivianta a los socialistas de toda la vida. Algunos propalan que si Redondo fuera un infiltrado de la derecha, con la que ha trabajado hasta ahora, para acabar con lo que queda del PSOE, no lo haría mejor. Parece claro que trabaja a corto plazo, sobre la marcha. Lo suyo consiste en lograr el poder y mantenerlo como sea. Los principios sobran. Los compromisos son para dejar de cumplirlos cuando convenga. Por eso se entiende tan bien con el presidente. Los más comprensivos en el partido sospechan que todo cambiará cuando Sánchez consiga aprobar los presupuestos. Entonces, una vez afianzado, recuperará el estado original y romperá amarras con los actuales socios. Vaya usted a saber. Más bien parece que se están dando palos de ciego y que no hay un proyecto nacional a largo plazo.
VIVIMOS COMO SUIZOS.

Las mamis y otra escoria.

Como dice Tina Fey, la política y la prostitución son las únicas profesiones donde se valora la inexperiencia.

Rosa Belmonte.

Actualizado: 28/01/2020 00:02h.

Un señor del Puente de Vallecas se quejaba ayer en «El programa de Ana Rosa» de que su barrio estaba lleno de pisos con putas: «El tema prioritario es la abolición de la prostitución». Hombre. Así, en general, se ha podido abolir la esclavitud. La de «Raíces», vaya. Que luego te salen los de Boko Haram o los del Daesh y te esclavizan en un pispás. Pero son excepciones en un mundo más o menos civilizado. Mientras haya hombres y mujeres habrá prostitución.

Otra cosa es que se favorezca desde las instituciones. O que no se frene sabiéndolo. Ya saben, lo de la explotación sexual de niñas fugadas de centros de protección a los que han llegado porque se supone que la vida con sus familias era peor. Pero según los expertos, no parece haber ninguna red organizada en Mallorca que se dedique a la prostitución de menores. Claro que se producen abusos, pero también algunas de las niñas alardean de dinero tras las fugas. Y hay un efecto imitación. Y una web de contactos utilizada por menores para concertar encuentros con adultos. Es asqueroso. Pero también hay mayor sensibilidad con estos asuntos. Eso es bueno (aunque se politice y no se ataque lo importante).

En la obra de teatro de Andrés Lima «Prostitución» se denuncia la normalidad con la que vemos la prostitución (las chicas en la calle o acercándose a un coche). Hay gente que se impresiona con esa obra llena de efectismo y datos (lo mejor, Carmen Machi recordando que toda la vida hemos cantado en España al chuloputas con «Pichi»). Al acabar la función, Aitana Sánchez-Gijón aplaudía conmovida. Tendré el corazón de Lego. Me pasa como con «El hijo de Saúl», que no me impresiona por muy buen cine que sea. Sí me impresiona leer testimonios de supervivientes en campos de exterminio como el del sonderkommando Filip Müller («Tres años en las cámaras de gas», Confluencias). El domingo leía en «La verdad» sobre una auténtica trama de prostitución de menores cuya vista se fijará pronto. 234 años pide el fiscal para toda esa gentuza que incluye cuatro «mamis (reclutadoras), dos chóferes y nueve clientes. Las chicas, de 15 a 17 años. Tiernecitas. Algunas, reclutadas en un colegio religioso de Murcia. Las «mamis» también buscaban en las discotecas.

Según leo a Ricardo Fernández, que ha tenido acceso a las calificaciones provisionales, fijaban el objetivo en adolescentes de familias desestructuradas o en situación de necesidad. Las chicas obtenían un dinero fácil y las «mamis» se llevaban su comisión. Las jóvenes a veces eran inducidas a mentir sobre su edad. A ponerse más edad. Como Charo Baeza cuando empezó su carrera o Esther Doña cuando se hizo novia del marqués de Griñón. Algunas chicas salieron corriendo. «Me daba asco y miedo». Una de las «mamis», llamada Ruth Karina (no me he resistido), se enfrenta a 56 años por presuntamente captar y prostituir a nueve menores. Uno de los chóferes, a 36 años. Los clientes, de 4 a 20 años. No sé si todo será verdad, si se les condenará o si se quedará en poco, pero más allá de las culpabilidades individuales de cada uno la historia es creíble. Porque tiene que ver con el género humano. Qué razón la de Tina Fey en «Bossypants»: «La política y la prostitución tienen que ser las únicas profesiones donde la inexperiencia es considerada una virtud. ¿En qué otra profesión presumirías de no saber nada? “No soy uno de esos encopetados cardiocirujanos de Harvard, soy un fontanero sin formación y querría abrirle el pecho”». Cuando desaparezca la humanidad, a lo mejor desaparece la prostitución. De mayores y de menores.

Rosa Belmonte.

Articulista de Opinión.
Mentira.

La deriva absolutista con que Sánchez y su cuadrilla han comenzado a ejercer el poder en esta legislatura se abre camino a marchas forzadas.

Luis Herrero.

Actualizado: 26/01/2020 01:47h.

El ministro Ábalos se reúne con la vicepresidenta de un tirano que tiene prohibido el acceso a la zona Schengen. Lo hace con nocturnidad y liturgia sigilosa porque se sabe en pecado. Cuando lo pillan, niega. La mentira se hace insostenible y tiene que cambiar cuatro veces de versión en 24 horas. Juega con las palabras para tomarnos por tontos. Más de una hora en la cabina de un avión con Delcy Rodríguez, la mano derecha de Maduro, no es una «reunión». Tampoco es una «conversación». ¿Entonces, qué es? Cuando se le preguntan, Ábalos estalla: «Nadie me pregunta por la subidas del SMI o de los sueldos de los funcionarios. Solo quieren saber si me reúno con uno de Venezuela o no… Importantísimo, ¿eh? Temas fundamentales para la sociedad…». Al ministro no le parece un asunto relevante. Lo que puedan pensar más de cuatro millones de expulsados por el hambre y la violencia, casi mil presos políticos y todos los demócratas que luchan por sacudirse la dictadura tiránica de un sátrapa le trae sin cuidado. Sus ideas están por encima de la responsabilidad política. Lo único que le importa es imponer su punto de vista como si no existieran otros que también persiguen un lugar al sol.

Horas antes, el Tribunal Supremo respalda la decisión de la Junta Electoral Central de desposeer a Torra de su escaño en el Parlament de Cataluña. Se extiende un plazo de 48 horas para que el presidente de la cámara autonómica certifique la ejecución de la medida. A Torra se la sopla. Dice públicamente que no piensa obedecer. El conflicto institucional está servido. Junts llama a todos los diputados independentistas a la rebeldía solidaria. El eco del conato de insumisión se apodera de los titulares periodísticos. La canallesca le pregunta a Sánchez qué opina del asunto y el presidente responde sin inmutarse: «Hoy no toca hablar de eso». Solo le faltó decir, como Ábalos en el caso Delcy Rodríguez, que no era un tema de interés para la sociedad. ¡Qué importa que el presidente autonómico con el que se va a reunir dentro de diez días para hablar del derecho de autodeterminación de Cataluña mande a hacer puñetas la autoridad del Tribunal Supremo! Bah, son bagatelas. No importa lo que piense el resto del mundo. Tampoco que su responsabilidad política le obligue a proteger las reglas del juego del sistema democrático. Su idea —cualquiera que ésta sea— debe prevalecer. Para eso es él quien manda.

La deriva absolutista con que Sánchez y su cuadrilla han comenzado a ejercer el poder en esta legislatura se abre camino a marchas forzadas. La imposición de Dolores Delgado como fiscal general fue el primer gran aviso de lo que se avecinaba. La apariencia de imparcialidad y el criterio mayoritario de jueces y fiscales eran menudencias baladís que no debían tenerse en cuenta. Lo único que importa, a partir de ahora, es la prevalencia de su punto de vista. Y si para hacerlo posible es necesario mentir, como ha hecho Ábalos a la hora de encubrir su «affaire» con la vicepresidenta venezolana, pelillos a la mar. Son gajes del oficio. La resolución de una presunta crisis diplomática, al parecer, lo justifica todo. En Los Ayacuchos, Galdós le hace decir a Fernando Calpena que lo que le falta a España, para poner en paz el gallinero político, es el culto a las formas. Pincho de tortilla y caña a que si levantara la cabeza y viera el espectáculo de estos días, don Benito nos mandaba a todos a la mierda.

Luis Herrero.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Nuestros hijos, «sus» niños.

La ofensiva contra el «pin parental» no defiende la libertad, sino el monopolio del pensamiento políticamente correcto.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 20/01/2020 00:10h.

Salvo prevaricación flagrante, dudo que la denuncia aireada por el Gobierno contra el llamado «pin parental» llegue a buen puerto en los tribunales, en el supuesto de que finalmente se presente. El artículo 27 de nuestra Constitución establece claramente: «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones», y sobre esa base legal descansa el sistema de control puesto en marcha por la comunidad autónoma de Murcia, que permite a los progenitores autorizar o no la asistencia de sus hijos a determinadas actividades extracurriculares destinadas a impartir enseñanzas insertas en ese terreno resbaladizo de lo religioso y lo moral. Podrá gustar más o menos la iniciativa, pero es incuestionable su carácter constitucional. La brutal ofensiva del Ejecutivo contra esa medida no pretende por tanto defender ninguna libertad, sino salvaguardar el monopolio del pensamiento políticamente correcto que ostenta la izquierda. Un monopolio cuya preservación pasa necesariamente por ejercer un dominio absoluto sobre los medios de comunicación, con especial acento en las televisiones, y por supuesto someter el sistema educativo a un férreo control ideológico, que es de lo que se trata. Nuestros hijos son nuestros a efectos de manutención y responsabilidad, pero los niños son suyos. Campo fértil abonado para su siembra sectaria. Cera virgen de su propiedad, sujeta a su manipulación.

Personalmente el «pin parental» se me queda corto y sesgado, toda vez que parece centrarse exclusivamente en charlas y talleres relativos al sexo, dejando fuera la política, cuando en mi humilde opinión es mucho más peligroso para la salud democrática de una sociedad el adoctrinamiento implacable del que son víctimas sistemáticas los chicos catalanes y vascos, entre otros, que cualquier planteamiento de opción sexual, dentro de las legales, desde luego. La precisión resulta pertinente, dado que circula por las redes el vídeo de una entrevista en el que se ve a la nueva directora general de Diversidad Sexual y LGTBI, Boti García, relatar arrebolada al vicepresidente, Pablo Iglesias, cómo mantuvo una relación afectivo-sexual con una alumna suya de 17 años. ¿Se imaginan la escandalera que se habría montado si un hombre heterosexual alardeara públicamente de haber seducido a una estudiante menor de edad sobre la que ejerciera un evidente poder en calidad de profesor? Tal revelación contravendría frontalmente los cánones de la ideología dominante, por lo que resulta impensable. La historia narrada por la señora García, en cambio, goza de bula total entre las feroces guardianas de la pureza feminista, por ser su protagonista lesbiana o por su proximidad a Podemos, tanto da.

No es éste el único documento gráfico revelador. Existe otro, no menos inquietante, que muestra a la exvicepresidenta socialista, María Teresa Fernández de la Vega, exponiendo ante unas escolares en clase: «Existen dos modelos diferentes. El modelo que representa un presidente de izquierdas, que mira para el futuro, que es optimista, que cree en la gente, en los pobres, en las mujeres, y otro modelo, que es el modelo del miedo y mira al pasado. El modelo del futuro es Zapatero, el modelo del pasado es Rajoy». Sin despeinarse.

Esta propaganda descarada, empleada desde hace décadas en los colegios de Cataluña para inculcar independentismo azuzando el odio a España, o en los del País Vasco con el fin de presentar el terrorismo de ETA como un «conflicto» entre dos bandos, constituye el alimento ideológico con el que la izquierda y sus socios han venido cebando a nuestros hijos, que consideran «sus» niños y futuros votantes. Totalitarismo puro.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
EL BURLADERO.

Las primeras perlas cultivadas.

Colau, la alcaldesa que está contra los aviones, el 5G, el turismo, la propiedad privada y la Policía.

Carlos Herrera.

Actualizado: 16/01/2020 23:56h.

No se puede pedir más. Los primeros compases nos brindan joyas deliciosas para los buscadores de perlas. La directora del Instituto de la Mujer, una tal Beatriz Gimeno, es la que dijo que a los hombres había que introducirnos una turgencia por el ano y que nadie debería ser heterosexual ya que ese es el gran mal de la humanidad. La responsable de la Dirección General de Diversidad Étnico Racial -departamento del que no teníamos noticia-, renunció avergonzada a su cargo por no estar «suficientemente racializada», que no es otra cosa que ser blanca. Para que no se excitaran los «colectivos antirracistas», la susodicha ha dado un paso atrás, avergonzada, y ha facilitado que sea nombrada una mujer ecuatoguineana, lógicamente negra. La ministra de Igualdad, por supuesto, no nombra hombres para altos cargos, solo mujeres como altas cargas. El infalible CIS de Tezanos acaba de proclamar que PSOE y Podemos son los grandes triunfadores de esta nueva oleada y que si ahora se convocasen elecciones no habría color (es interesante el dato que aclaraba Joaquín Leguina en su reciente Tercera: el bloque que ha aupado a Sánchez a la presidencia obtuvo algo más de diez millones de votos, mientras que el bloque que se opuso, con dos votos menos en el Congreso, obtuvo once y medio). La primera medida que toma el estupendo Marlaska es purgar la cúpula de la Guardia Civil, mandos que se han significado contra la sedición independentista, en clara concesión a los socios de ERC, lo cual puede ser un error, pero sobre todo es una indecencia. Suma y sigue.

Pero puede que lo mejor lo publicara en su web el Ayuntamiento de Barcelona, la ciudad que alberga el congreso mundial de teléfonos móviles que tan pingües beneficios le depara. Un artículo titulado «El 5G no es inocuo» indicaba que la tecnología 5G es claramente peligrosa para la salud. Asegura que esa tecnología está vinculada al cáncer, nada menos, y a otra serie de patologías. Para ello cita a la OMS y a supuestos informes que dicha organización habría publicado según los cuales estamos vivos de milagro: la OMS, por supuesto, jamás ha dicho algo así, antes al contrario ha afirmado que los teléfonos no pueden romper enlaces químicos y que en ningún momento pueden producir cáncer, enfermedades cardiovasculares o deterioros cognitivos varios. Ello no es cortapisa para que el Área de Ecología publique en su apartado un exordio propio de creencias exóticas y de charlatanes de feria en el que se aconseja dormir con el wifi apagado o transportar el móvil no demasiado cerca del cuerpo. Los bulos sobre los teléfonos móviles y las antenas correspondientes no son nuevos, de hecho son argumentos conspiranoicos que acumulan algunos años de práctica, pero que los avente la web del Ayuntamiento de una ciudad que acumula unos nada despreciables beneficios en forma de millones de euros anuales resulta absolutamente chocante. Solo le falta utilizar argumentos propios de la brujería, aquellos que se manejaban cuando llegaron a nuestra vida los televisores o los microondas.

Díaz Ayuso, la presidenta madrileña, salió ayer rápidamente al quite para recordar que Madrid organizaría de forma entusiasta ese congreso. Razonable. Los organizadores, al parecer, cada año tienen alguna objeción que acumular a las anteriores, pero la sola alusión a una salida de Barcelona pone de los nervios a todos, tanto que el artículo ha durado en la web lo que una saliva en una plancha. Es verdad que todos los que se han muerto en el último año tenían teléfono móvil, fíjate tú, pero a quien habría que tener lejos no es a los teléfonos, es a Ada Colau, la alcaldesa que está contra los aviones, el 5G, el turismo, la propiedad privada y la Policía.

Esto no ha hecho mas que empezar. Qué maravilla.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
LIBERALIDADES.

Odio llena el vacío.

Los populismos son tan enemigos de la derecha como de la izquierda reformista.

Juan Carlos Girauta.

Actualizado: 15/01/2020 23:44h.

El sanchismo es la forma degenerada de una decadencia, la decadencia de la socialdemocracia. En tiempos mejores para esa corriente, cuando Willy Brandt apadrinó al joven Felipe González, eran muchas las reformas que una izquierda bien afiliada podía aspirar a introducir aquí. Cuando llegara el momento, ya que primero había que arrebatarle al PCE su capital antifranquista.

Consolidado el PSOE como única alternativa a la UCD tanto en las elecciones de 1977 como en las de 1979, y con el abandono del marxismo, que obligó a González a una especie de dimisión condicional, el triunfo socialista solo era cuestión de tiempo. El tiempo fue poco: tres años; el triunfo, abrumador. Quedaba el camino expedito para que una izquierda rejuvenecida y moderna consumara la total normalización de la España democrática, con la integración en Europa en 1986 y la permanencia, tras referéndum, en una OTAN que mantenía el peso o el simbolismo de la Guerra Fría.

Cuando el PSOE perdió el poder en 1996, González había hecho su parte. Pronto el PP haría la suya cumpliendo los criterios de Maastricht que nos dieron acceso al euro. La socialdemocracia como proyecto claramente diferenciado estaba acusando los mazazos de los ochenta: el fracaso del gobierno socialcomunista de Mitterrand le había mostraba sus límites; el éxito económico del thatcherismo había consagrado el capitalismo popular por el que optaría Aznar.

Con perspectiva histórica, no es erróneo ver en el declive de la socialdemocracia una consecuencia de su propio éxito. Siempre y cuando pongamos al mismo nivel la atención por lo social del ordoliberalismo alemán, de la economía social de mercado, de Adenauer y de la inspiración cristiana de todo lo anterior. Con sectores públicos que pesaban, y pesan, más del cuarenta por ciento de la economía, y con Estados de bienestar asegurados, ¿qué nos garantizan quienes aún se llaman socialistas que no nos hayan garantizado igual o mejor los conservadores?

Es crucial entender que los actuales populismos, de cualquier signo, son tan enemigos de la derecha convencional como de la izquierda reformista, pues lo son del aparataje continental. Abrir a comunistas un gobierno de la UE es una excentricidad. Pero el sanchismo los prefiere (espero que nadie dude ya de ello) a los liberal-conservadores a pesar de que -o quizá porque- aquellos impugnan los fundamentos del sistema y defiendan el derecho de autodeterminación. Verán.

Desde Zapatero, el PSOE no tiene carácter constructivo. Ofrece antagonismo, división social permanente; así combate su horror al vacío. Es irónico, y forma parte de su juego, que acuse a la oposición de dividir. Y sería estúpido que liberales y conservadores mordieran ese anzuelo. Las trampas se pueden sortear sin omitir ni una denuncia, sin desdeñar ni un recurso democrático... y sin permitir que un proyecto hueco mantenga el debate público en los términos que a él le benefician.

Juan Carlos Girauta.

Articulista de Opinión.
JOAQUÍN LEGUINA - LA TERCERA.

Aclaremos.

« ¿Qué nos toca hacer a quienes dentro y fuera del PSOE queremos resucitar la socialdemocracia española, la que ha destruido Pedro Sánchez? Prepararnos para actuar, sin prisas y sin pausas, a fin de conseguir que el sanchismo no sobreviva a las próximas elecciones y en primer lugar hacer todo lo posible para que Iceta no consiga lo que se propone»

Joaquín Leguina.

Actualizado: 15/01/2020 08:02h.

Lo dijo un viejo profesor de Filosofía en la Facultad bilbaína de Ciencias Económicas en la cual estudié: «Aclaremos, Colón no fue a América nadando», para a continuación matizar tan obvia afirmación con la parrafada que sigue: «sino que utilizó las artes y los saberes que habían sido escogitados antes del famoso día en que salió de Palos para hacer del Atlántico una vía».

Aclaremos nosotros también: el Gobierno de Sánchez es legítimo porque es legal, es decir, que 167 son más que 165, pero eso no quiere decir que los votos que están detrás de los 167 diputados del «sí» sean más que los que apoyaron a los 165 diputados del «no». La verdad es la contraria: el «sí» tiene detrás 10,9 millones de votos y el «no» 11,3 millones (los que se abstuvieron en el Congreso sumaron 1,1 millones de votos).

Así que menos lobos y, sobre todo, no se puede engañar al personal alegando -como viene repitiendo Sánchez- que su Gobierno es fruto de un «mandato» del pueblo español. En realidad, la mayoría de los ciudadanos españoles con derecho a voto sigue teniendo una clara inclinación por el centro izquierda y así se vio en las elecciones de abril que entre Sánchez y Rivera se empeñaron en dejar fallidas. En efecto, el PSOE+ C’s obtuvieron entonces 11,7 millones de votos y más de 180 diputados.

En otras palabras: Podemos+PSOE han podido formar Gobierno gracias a la Ley Electoral y a la división en tres del centro derecha pero no por el voto de los españoles.

La segunda, que más que aclaración es una obviedad, consiste en recordar que Sánchez ha hecho tras las elecciones todo lo contrario de lo que prometió durante la campaña electoral (pacto con Podemos que dijo quitarle el sueño y apoyo en el independentismo que dijo combatir). Es evidente que tales engaños no encierran ninguna responsabilidad penal y los asesores publicitarios que suelen rodear (en mala hora) a los líderes políticos actuales también aseguran que esas falsedades no influyen en los resultados de las elecciones venideras, aunque yo no creo para nada en la buena vista de tales asesores (y si no, ¿por qué ha perdido Sánchez casi 800.000 votos entre abril y noviembre?). A quien le incitó al bloqueo tras las elecciones de abril para así sacar más votos en las siguientes elecciones haría bien Sánchez en ponerlo de patitas en la calle y sin indemnización, por mendrugo.

Otra aclaración es también necesaria. Se trata del PSC de Iceta y de su indudable influencia en las decisiones de Sánchez. En las últimas elecciones autonómicas, posteriores al golpe del 1 de octubre de 2017, el PSC, que venía perdiendo votos sin parar desde la aventura de Maragall, fue materialmente barrido por Ciudadanos, liderado en aquella ocasión por Inés Arrimadas. Pues bien, después de la espantá de esta mujer y con la política suicida de Rivera, Ciudadanos sacó tan solo 5 diputados en Cataluña en las elecciones generales del 28 de abril y cayó a 2 diputados en las del 10 de noviembre, mientras que le PSC se recuperaba y obtenía 12 diputados tanto en abril como en noviembre, colocándose inmediatamente detrás de ERC (15 diputados en abril y 13 en noviembre). Ante la nueva situación, el proyecto de Iceta, a día de hoy, no es otro que repetir la jugada nefasta del tripartito, que hoy podría ser un bipartito PSC+ERC (25 diputados en noviembre sobre un total de 48). Para ello bastaría con repetir los resultados de noviembre y así ese bipartito tendría una cómoda mayoría en el Parlamento de Cataluña.

Ante este panorama, ¿qué nos toca hacer a quienes dentro y fuera del PSOE queremos resucitar la socialdemocracia española, la que ha destruido Pedro Sánchez? Prepararnos para actuar, sin prisas y sin pausas, a fin de conseguir que el sanchismo no sobreviva a las próximas elecciones y en primer lugar hacer todo lo posible para que Iceta no consiga lo que se propone. Para lo cual es preciso montar en Cataluña una plataforma política capaz de obtener en las urnas los resultados que ya obtuvo Ciudadanos en las Autonómicas de diciembre de 2017, pero esta vez contando con los restos de este partido y los muchos socialdemócratas desplazados de la UGT catalana (hoy colonizada por el independentismo) y del PSC de Iceta (especialmente aquellas personas provenientes de la vieja federación del PSOE) y confluyendo todas estas fuerzas con las que ha creado Manuel Valls. Una plataforma decididamente constitucionalista y dispuesta a combatir por igual al separatismo y a la equidistancia medrosa y mentirosa de Iceta.

La destrucción del PSOE y de cualquier organismo participativo dentro de él están perfectamente descritas en sus actuales estatutos, en los cuales queda claro, por ejemplo, que el Comité Federal o los secretarios regionales nada tienen que decir ante las decisiones soberanas del líder, convertido en dueño y señor de la organización. Y si alguien desea que se llegue solo a discutir cualquier propuesta o iniciativa necesita el aval de al menos el 20% de los afiliados. En pocas palabras: ahí dentro no hay nada que rascar. Por lo tanto, lo que ha de hacerse es preciso hacerlo fuera de la organización y sin que quienes seguimos dentro del PSOE debamos abandonar sus filas. Es preciso, pues, ir creando plataformas políticas con intención electoral para hacer que Sánchez ni siquiera pueda presentarse a las próximas elecciones generales.

¿Por dónde empezar? Pues por aquellas provincias (que son más de veinte) en las cuales el último diputado del PSOE lo ha obtenido gracias a que VOX o C’s no han conseguido escaño, tirando así sus votos.

Joaquín Leguina fue presidente de la Comunidad de Madrid.

Joaquín Leguina.
VIDAS EJEMPLARES.

Lola se ríe.

De ministra de Justicia a fiscal general para echar un cable a los separatistas.

Actualizado: 13/01/2020 23:34h.

Lola, como la llaman quienes bien la quieren, se rió mucho en aquella comilona del 23 de octubre de 2009 en el restaurante gallego Rianxo, en Madrid. Su entrañable amigo «Balta», entonces el togado más mediático, la llevó a una cuchipanda que celebraba una condecoración al vidrioso comisario Villarejo. Lola era por entonces fiscal de la Audiencia ... (ver texto completo)
La Lola se fue a los puertos.
VIDAS EJEMPLARES.

Lola se ríe.

De ministra de Justicia a fiscal general para echar un cable a los separatistas.

Actualizado: 13/01/2020 23:34h.

Lola, como la llaman quienes bien la quieren, se rió mucho en aquella comilona del 23 de octubre de 2009 en el restaurante gallego Rianxo, en Madrid. Su entrañable amigo «Balta», entonces el togado más mediático, la llevó a una cuchipanda que celebraba una condecoración al vidrioso comisario Villarejo. Lola era por entonces fiscal de la Audiencia Nacional, donde llevaba dieciséis años. La comida fue una risa. Se prolongó más de tres horas y acabó con chupitos, copazos y cotilleos, entre macarras y soeces, que arrancaban carcajadas en jovial francachela. Lola llamó allí «maricón» a quien andando el tiempo se sentaría con ella en el Consejo de Ministros. Ay, qué gracia. Lola, que luego formaría parte del Gobierno más feminista del orbe, explicó a los presentes que en caso de ser juzgada ella, desde luego, preferiría un tribunal de hombres a uno de mujeres: «De tías no quiero». Como el ambiente era de confianza, Villarejo explicó a los comensales que había montado un prostíbulo para extraer información a personas VIP, «porque a la gente dura de los consejos de administración les pones una chorbita, se la tiran y...». Lola se tronchaba de risa. No se le ocurrió reparar en el detalle de que ella era fiscal y le estaban contando un delito.

Cuando el preso Villarejo comenzó a filtrar lo anterior, Lola, ya ministra de Justicia, emitió un comunicado oficial negando «cualquier tipo de relación». No lo había visto en su vida. Pero Villarejo divulgó los audios que los mostraba en cordial charleta. Lola, fiel a la escuela sanchista, había mentido. Acabó reconociendo tres reuniones. Qué gracia.

Lola ostenta un récord: nadie ha logrado tantas reprobaciones en tan poco tiempo. En octubre de 2018 fue reprobada por el Congreso por mentir sobre su relación con Villarejo. Después la reprobó el Senado, por dejar tirado al juez Llarena de manera vergonzosa cuando Puigdemont lo denunció en Bélgica. La batalla de Llarena contra los sediciosos dificultaba los apaños de Sánchez con ellos, así que Lola traicionó al juez, desoyendo los ruegos del Consejo del Poder Judicial. En noviembre de 2018, tercera reprobación, por purgar a Edmundo Bal, jefe del área Penal de la Abogacía del Estado. Su baldón imperdonable había sido alinearse con la Fiscalía del Supremo y recomendar el castigo más firme para los golpistas. Lola respondió en el Congreso a todo este oprobio con furia y risas despectivas.

En una maniobra que en una democracia sana no tendría un pase, ayer Lola fue designada fiscal general del Estado. Pasa sin transición del Ministerio a la Fiscalía, con la misión de echar agua a las acusaciones contra los separatistas y ayudar así a mantener a Sánchez en el alambre. Lola se reía con ganas mientras entregaba la cartera de Justicia a su sucesor.

Carmen Calvo aseguró impertérrita a los periodistas que con esta jugada el Gobierno «en ningún momento ha pretendido controlar la Fiscalía». Más carcajadas. Pero amargas. Las que provoca el acelerado deterioro de las instituciones y la compulsiva afición del sanchismo a tomar al respetable por una recua de ígnaros.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
EL BURLADERO.

Las anunciadas lluvias de azufre.

Conviene tener a mano el paraguas pero no desplegarlo hasta la primeras gotas.

Carlos Herrera.

Actualizado: 09/01/2020 23:50h.

Del gobierno que sea capaz de pergeñar Sánchez ya habrá momento de teorizar. De momento sabemos que ha querido descafeinar a Iglesias haciendo cuarta vicepresidenta a una responsable política como Teresa Ribera, la simple que propone como avance ecológico prohibir la caza y los toros. Ahí tienes, Pablo, el primero de los cariños que te esperan de ese al que tantas veces has abrazado en las últimas semanas. Muchas lágrimas el día de la investidura y, me imagino, algún que otro venablo ayer, pero la política del mayor embustero de la historia política de España es así: hoy te vilipendio, mañana te necesito y te alabo, al día siguiente te ignoro. Y esto solo ha hecho que empezar: vete preparando para vivir en tu castillo de azúcar y para salir en la foto en contadas ocasiones.

No obstante, la prudencia invita a que esperemos al BOE. Los vaivenes declarativos son una cosa y los decretos son otra. Sánchez ha pasado de decir que Torra es Le Pen a reunirse con él en Pedralbes, de ahí a no cogerle el teléfono cuando aún no tenía cargos en su contra y, finalmente, a mantener una conversación «llena de cordialidad» una vez ha sido inhabilitado, ayer mismo. Quiero decir que todo es muy volátil, muy líquido, muy cambiante, y más estando de por medio un sujeto sin escrúpulos como Míster Tetuán, capaz de replantear todo lo prometido una vez metido lo metido, sin descomponer su mandíbula de acero, falsa como un duro de madera.

Pero con todo, conviene no jugar a los apocalipsis preventivos. Todos los días no se puede anunciar el apocalipsis y el fin de las cosas sin que el diluvio haya llegado todavía. Se puede sospechar de los programas políticos y de los anuncios programáticos, de las intenciones anunciadas en declaraciones tan campanudas como falsas, teatreras y afectadas, pero cuando hay que elevar la voz es cuando eso llega al Boletín. El día que este Gobierno apalee fiscalmente a unos y otros, ahogue a las empresas mediante normas estrangulantes y se dedique a la ingeniería social de carácter sectario, entonces será el momento de poner el grito en el cielo. Las expectativas no son precisamente halagüeñas, pero no pocos casos ha habido en los que la realidad ha doblado el pulso incluso a los más hiperventilados. Acuérdense del Mitterrand de su primer año de gobierno en el 81, en el que nacionalizó la banca y los principales grupos industriales franceses, acuchilló a impuestos a las mayores rentas y decretó semanas de 55 horas laborales y jubilaciones a los 60 años. El invento, después de la inflación, la fuga de capitales, la devaluación del franco y el aumento del paro -no necesariamente por este orden-, concluyó a los dos años con la contrarreforma de todas las medidas de la que se encargó Fabius. Y con la posterior victoria de Chirac en las legislativas, por supuesto. O no vayamos tan lejos: hoy aquel vociferante extremista griego llamado Tsipras - ¡«Aguanta, Alexis, que ya vamos!»- es un moderado socialdemócrata devoto seguidor de las normas bruselinas. Quiero decir que esto, tal y como rezan los clásicos, es como acaba y no como empieza. Sánchez, un curioso caso de muñeco de goma elástica, se adaptará a los escenarios que le convengan y engañará a todos los que pueda, y si lo que le conviene es mantener la reforma laboral de Rajoy, las mantendrá pese a todo lo que haya anunciado o negociado con ese socio suyo al que le acaba de colar una vicepresidenta por la gatera.

El mundo está lleno de hombres y mujeres del tiempo político que han anunciado lluvias de azufre que al final no han llegado. Conviene tener a mano el paraguas pero no desplegarlo hasta la primeras gotas.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Ni vencidos ni domesticados.

Los separatistas que han hecho presidente a Sánchez están eufóricos. Ven en él a una pieza fácil de cobrar.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 09/01/2020 00:21h.

Pedro Sánchez es hoy presidente del Gobierno porque los separatistas catalanes y vascos han considerado que es su mejor apuesta para conseguir sus propósitos secesionistas. El político más débil, manejable y carente de principios de cuantos han pisado La Moncloa. Una pieza fácil de cobrar. Se lo dejaron muy claro durante la sesión parlamentaria del martes, escupiéndoselo a la cara cada cual a su manera. La de la Montserrat Bassa, portavoz de ERC, más zafia: «Me importa un comino la gobernabilidad de España». En otras palabras, yo habría votado «no» a su investidura porque odio a la España que usted representa, pero dado que confío en poder arrancarle la independencia de Cataluña, le voy a prestar una abstención condicionada a que cumpla con su compromiso de hurtar a los españoles la soberanía que les pertenece para transferírnosla a nosotros. Remataba así la intervención de su compañero, Gabriel Rufián, quien también hizo honor a su apellido al amenazarle con crudeza: «Sin mesa de negociación, no hay legislatura». Una extorsión en toda regla que dejó mudo al socialista, tan falto de dignidad como sobrado de prisas. Y eso que todavía no había oído lo peor...

Lo más grave de cuanto se ha dicho en el Congreso estos días aciagos no precisó de insultos o de actitudes chulescas. De hecho, pasó casi desapercibido entre la retahíla de «enseñanzas democráticas» a que nos tienen acostumbrados los albaceas de una banda terrorista que asesinó a novecientas personas, en nombre del pueblo vasco, sin una sola condena por parte de sus voceros. Salió de los labios de Óscar Matute, diputado de Bildu, con la fuerza demoledora que encierra una verdad descarnada: «Ni nos han vencido ni nos han domesticado». ¡Qué humillante puntualización para quien en tres ocasiones, durante ese debate, se había jactado con desvergüenza de encabezar el partido que, según él, derrotó a ETA!

«Ni vencidos ni domesticados». No se puede resumir mejor. Si estamos donde estamos, si el Gobierno de España incluye a un vicepresidente llamado Pablo Iglesias, que no hace mucho felicitaba a «la izquierda vasca y ETA por haberse dado cuenta de que la Constitución no instaura una suerte de reglas de juego democráticas, sino que mantiene una serie de poderes para, de una forma muy lampedusiana, cambiarlo todo para que todo siga igual» (sic). Si los costaleros de este Ejecutivo son dos fuerzas abiertamente enemigas de la Nación española y de las normas por las que se rige, hasta el punto de haber recurrido sistemáticamente a la violencia y protagonizado un intento de golpe de Estado, es precisamente porque ETA nunca fue derrotada, sino que negoció con Zapatero un «proceso», mal llamado de paz, cuya culminación era precisamente la voladura del orden constitucional que Sánchez y sus aliados se proponen liquidar ahora. «Ni vencidos ni domesticados». ¡Si lo sabrán ellos, que cambiaron las pistolas por actas de representación en las instituciones en cuanto se dieron cuenta de que les serían infinitamente más útiles para alcanzar su meta y les llovió del cielo un gobernante lo suficientemente vanidoso y cobarde como para caer en su trampa! «Ni vencidos ni domesticados». Más bien envalentonados ante la oportunidad histórica de construir finalmente su «patria» de vascos de sangre pura, con la complicidad de un partido hermano que no hace ascos a su trayectoria y el beneplácito de un jefe de gobierno que supera en vanidad, cobardía y ambición incluso al que les legalizó. ¿Qué más quieren ellos? Están eufóricos. Lo que está por ver ahora es a quién aflige el dolor que vaticinó ayer el Rey.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.