Foro Común


Mensajes de Columnistas y Tertulianos enviados por Triana:

Por desgracia, prescribirán y no se aclararán nunca. Sánchez sigue " pagando " a los que le ayudan y las víctimas, nunca le han preocupado.
Efectivamente así será, este tipo tiene más interés en los apoyos que le dan los filoterroristas de EH BILDU y los golpistas catalanes, así tiene asegurado el sillón por mucho más tiempo.
Pablo Planas.

El mequetrefe Rufián y la amnistía del 77.

El problema, uno de tantos, es que ERC dispone de 13 diputados en el Congreso que chulean al Gobierno, al PSOE y a Podemos.

2021-11-17.

El grupo parlamentario de ERC en el Congreso de los Diputados ha entrado en una peligrosa deriva. La diputada Montserrat Bassa, hermana de la indultada Dolors Bassa, ha pedido información exhaustiva de los establecimientos de la Guardia Civil, la Policía Nacional y el Ejército en Cataluña. En su solicitud pretende también que se le den detalles sobre número de personas, funciones y destinos, informaciones que se deben guardar en secreto en prevención de situaciones que son fácilmente deducibles.

Esta diputada no tuvo ningún reparo en manifestar desde la tribuna de la cámara su odio a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y llegó a exigir su expulsión de Cataluña. Al margen de los diputados que han representado los intereses de ETA en el Congreso, es imposible encontrar en las legislaturas de la democracia un equivalente a la intervención de esta Bassa.

El jefe de los republicanos catalanes en Madrid, Gabriel Rufián, no se queda atrás. A él se debe la recuperación en el Congreso del estilo macarra matón. A preguntas de determinados medios se niega a contestar porque dice que no participa de "burbujas mediáticas de la ultraderecha" y en el estrado se conduce como un auténtico mequetrefe que pretende dar lecciones políticas y morales desde la más pura indigencia intelectual.

La última de ERC es pedir la derogación de la amnistía del 77. Esto es que los golpistas que reclaman una amnistía para los delitos cometidos en nombre del independentismo catalán pretenden que se juzguen los que ellos consideran crímenes del franquismo que habrían quedado impunes gracias a aquella amnistía. Pero la derogación no sólo afectaría a los delitos cometidos por la extrema derecha, sino también a los de ETA, el FRAP, los Grapo y los terroristas separatistas catalanes. A ver si no va a ser tan mala idea.

El problema, uno de tantos, es que ERC dispone de 13 diputados en el Congreso que chulean al Gobierno, al PSOE y a Podemos con un desparpajo más propio del barrio chino que de la Carrera de San Jerónimo. Igual que ocurre en Cataluña con la CUP, donde nueve diputados se mofan del Gobierno separatista y cuatrocientos militantes del conglomerado antisistema deciden sobre los presupuestos que afectan a siete millones de personas. Claro que se lo ponen a huevo. No hay más que ver al consejero de Economía de la Generalidad, Jaume Giró, ex director general de la fundación bancaria de la Caixa nada menos, que ahora se arrastra suplicando el visto bueno de los cuperos a sus cuentas. Se conoce que trata de redimirse después de décadas de culto al capitalismo.

Una de las imperfecciones más groseras de nuestra democracia es la perversión de las minorías con una ley electoral que convierte en imprescindibles e inevitables a los partidos nacionalistas en España y en imbatibles a los partidos nacionalistas en Cataluña. Sería hora de que, por dignidad y por los intereses de la mayoría de los españoles, los dos partidos mayoritarios abordaran esta cuestión, aunque no parece preocuparles mucho su dignidad ni aún menos los intereses de los españoles.
ETA dejó las armas asfixiada por las Fuerzas del orden, no por propia iniciativa, como quieren hacer creer.
Les ha ido fenomenal, en solo 10 años están en las instituciones, ni en sueños se lo imaginarian, 50 años con cientos de muertos y familias destrozadas y un país torturado, porque víctimas fuimos todos, menos los que recogían las nueces.
Pues en este foro tenemos varias de esas que recogían las nueces, aún siguen defendiendo a estos hijos de la gran Bretaña.
Cayetano González.

La mentira sobre el final de ETA y las palabras de Otegi.

2021-10-18.

Habrá que prepararse de aquí al miércoles –día en que se cumplirán diez años desde que ETA anunció que dejaba de asesinar– para asistir y digerir la ingente campaña de propaganda oficial que incidirá en dos mensajes: ETA fue derrotada por el Estado de Derecho y, evidentemente, ese final fue gracias a Zapatero –con el difunto Rubalcaba en la sala de máquinas– y a su proceso de negociación política con la banda, que empezó incluso antes de llegar a la Presidencia del Gobierno. El aperitivo de esta campaña consistió en el publirreportaje que Luis Rodríguez Aizpeolea escribió este domingo en El País con el expresidente como interlocutor.

¿Ha sido ETA totalmente derrotada? Esa es la pregunta que ninguno de los palmeros del PSOE y de Zapatero –los había también en el PP rajoyista– toleran que pueda ser planteada siquiera. Los que mantienen que la banda terrorista ya no existe no tienen en cuenta –unos por ignorancia supina, otros para que no se les venga abajo la posición– que ETA nació en 1959 como un proyecto político para destruir España. La excusa fue enfrentarse en aquel entonces al régimen franquista, pero hete aquí que, muerto Franco, ETA siguió matando, y lo hizo porque en realidad su enemigo no era el franquismo, sino España y el régimen democrático que trajo la Constitución de 1978.

ETA, por tanto, era y es mucho más que una banda terrorista. Era y es un proyecto político totalitario que durante más de cincuenta años utilizó la violencia para conseguir sus fines políticos. ETA ya no mata –lo cual es, obviamente, un alivio para sus potenciales víctimas–, pero su proyecto político está más fuerte que nunca: es la segunda fuerza política en el País Vasco; apoya al Gobierno presidido por la socialista Chivite en Navarra; tiene cinco diputados en el Congreso y, sobre todo, es considerado un interlocutor válido, un partido más, por el Gobierno social-comunista de Sánchez. ETA, su heredero político Bildu, así como ERC y el PSOE son los actores principales del proceso pilotado por el actual inquilino de la Moncloa que tiene como objetivo principal la demolición del régimen constitucional del 78.

Que la parte operativa de ETA fue derrotada es una obviedad. Ya lo estaba cuando, en 2004, Zapatero llegó a la Moncloa. En lugar de perseverar en esa línea de asfixiar a la banda terrorista con la ley y con la acción tan eficaz de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, optó por entablar un proceso de diálogo político con los terroristas, lo que proporcionó a estos el aire que no tenían. Ese proceso de Zapatero retrasó varios años el final, amén de suponer una humillación y una afrenta para las víctimas del terrorismo y por ende para gran parte de la sociedad española. Esa es la verdad, aunque no la digan ni Agamenón ni su porquero, en este caso el periodista Rodríguez Aizpeolea.

A esta campaña de blanqueo de ETA pilotada por el Gobierno de Sánchez se ha sumado este lunes el líder de Bildu, Arnaldo Otegi, con unas declaraciones que a los biempensantes les pueden haber desconcertado. Dirigiéndose a las víctimas del terrorismo de ETA, Otegi ha dicho: "Sentimos enormemente su sufrimiento. Eso nunca debió ocurrir". Como bien ha subrayado el presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, "es como si Hitler hubiera pedido perdón a sus víctimas".

Hagamos la prueba del nueve a Otegi para testar su sinceridad. ¿Está dispuesto el líder de Bildu a reconocer que, durante los últimos cincuenta años, no ha habido dos bandos enfrentados en el País Vasco, sino un grupo terrorista que mataba –los verdugos– y 857 personas que fueron asesinadas –las víctimas– por ser españoles? ¿Está dispuesto Otegi a decir alto y claro que la violencia nunca se puede utilizar como instrumento para conseguir fines políticos como hizo ETA? ¿Está dispuesto a pedir a sus conmilitones que colaboren con la Justicia para esclarecer los más de 300 asesinatos de ETA que están todavía por resolver?

La denominada izquierda abertzale, de la que ahora es líder Arnaldo Otegi, no puede ser es un referente de nada ni de nadie. Todo lo contrario que las víctimas del terrorismo, los auténticos héroes de nuestro tiempo, que siempre estarán en la memoria de los españoles de bien y que deberían ocupar el lugar principal en la historia de España del siglo XX y del actual.
OPINIÓN.

EDITORIALES - TRIBUNAS.

OKDIARIO.

ACTUALIZADO: 05/10/2021 06:50.

Al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no le gusta que la gente que asiste a los actos oficiales que él preside le exprese su malestar por su gestión con una pitada, como ocurrió el pasado domingo en Córdoba durante el acto de celebración de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. El equipo de Marlaska culpa al Instituto Armado por haber colocado al público muy cerca de la tribuna de autoridades. Es decir, los quiere lejos y advierte de que si no se cumple su deseo no repetirá en este tipo de actos.

El colmo de la hipocresía es que ante los medios de comunicación Marlaska calificó la pitada del fin de semana de «pequeña anécdota del día», pero cuando las cámaras se fueron, el ministro no ocultó su malestar. Cómo será que su Gabinete trasladó a la Dirección General de la Guardia Civil la indignación del ministro por haber organizado el acto de tal forma que se hayan propiciado los abucheos. Es decir, lo que Marlaska calificó de «pequeña anécdota» ha provocado un pequeño terremoto, hasta el punto de que su equipo ha trasmitido que no participará en actos de tipo policial que se desarrollen en la vía pública y con público civil. Sólo irá a aquéllos que se encuentren protegidos por unas instalaciones de la Guardia Civil, como en un patio de un cuartel, donde todo el personal asistente ha sido previamente acreditado y el riesgo de ser objeto de pitadas es prácticamente inexistente.

Marlaska culpa a la Guardia Civil de colocar en el acto de Córdoba las tribunas de autoridades cerca de la zona donde se encontraba el público civil que no tenía invitación y no estaba alojado en alguna de las tribunas de invitados. Y, puertas adentro, le culpa de acudir a «armar bronca». El personaje es así: se sabía que el arrojo no era su fuerte, pero ahora lo ha dejado meridianamente claro. Y encima, cobarde.
EDITORIAL.

Desmemoria del comunismo.

El proyecto de ley del Gobierno pretende aparentar neutralidad sobre las víctimas de la Guerra Civil, pero el discurso que lo sustenta perdona las masacres comunistas.

Editorial ABC.

Actualizado: 12/09/2021 23:01h.

Si la ‘memoria democrática’ de la izquierda no fuera tan olvidadiza, la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quizás habría sido más prudente a la hora de escribir el prólogo a una reedición del ‘Manifiesto comunista’, obra con la que Karl Marx alumbró una ideología genocida. Además de empalagoso, el texto de Díaz es una exaltación trasnochada de un ensayo que, ante todo, fracasó en su principal objetivo, que era soliviantar a los proletariados industriales contra las democracias liberales europeas. El prólogo de Díaz es una anécdota, sin más relevancia que su literatura pedante, pero destaca como sintomático de la desvergüenza con la que la extrema izquierda exhibe sus filias comunistas. En el debate de la memoria democrática e histórica sobre la Guerra Civil y los crímenes del franquismo, plasmado en un proyecto de ley que ignora de forma premeditada y flagrante los crímenes del estalinismo y sus franquicias, la izquierda va a darse cuenta de que no va a tener un monólogo dogmático, recibido en silencio. El proyecto de ley del Gobierno pretende aparentar una cierta neutralidad sobre las víctimas de la Guerra Civil, pero es solo eso, una apariencia, porque el discurso que lo sustenta perdona al comunismo sus masacres durante la contienda. Y cuanto más eleve el tono revanchista, más alta será la réplica que recuerde, por ejemplo, la persecución religiosa masiva o matanzas como la de Paracuellos. Que Díaz lave la cara a Marx diciendo que en su obra «late una defensa vital y apasionada de la democracia y la libertad» es, además de un alarde de ignorancia, un insulto a los demócratas y defensores de la libertad asesinados -a decenas de millones- por los seguidores de Marx.

Ya sorprende que el Gobierno de una democracia europea tenga a una comunista de vicepresidenta y ministra, pero que además se dedique a la reivindicación de algo tan añejo y superado como Marx es algo que entra de lleno en el ridículo. Así se entiende el papel del Ejecutivo de Sánchez en el concierto europeo y occidental: nulo. Europa no olvida lo que fue el nazismo ni lo que fue el comunismo: dos ideologías totalitarias y genocidas. En septiembre de 2019, el Parlamento Europeo condenó por igual los «asesinatos en masa, genocidios y deportaciones» cometidos por los regímenes nazi y estalinista, aliados estratégicos durante los dos primeros años de la II Guerra Mundial, que fueron decisivos para que Hitler arrasara Europa, con Stalin de vigilante en su retaguardia. No en vano, el 23 de agosto, fecha del acuerdo entre ambas dictaduras, fue declarado por la Eurocámara como el día de las víctimas del nazismo y del comunismo. La arrogancia de la izquierda extrema española que suspira por el comunismo y exhibe aún a Stalin se explica porque los dirigentes comunistas que subyugaron Europa oriental, como una cruel sucesión de tiranías de vencido y vencedor, no han tenido su juicio de Nüremberg. Y se explica también porque la izquierda democrática, la socialista, tan perseguida también por el comunismo, ya no tiene recursos morales para condenar sin paliativos, por ejemplo, los suspiros cursis de la vicepresidenta Díaz por la obra en la que se escudaron algunos de los peores genocidas de la Historia, como Stalin, Mao o Pol Pot.

La memoria democrática o histórica, o la memoria, a secas, es indomable y reactiva y hace insultante la facundia de unos comunistas que deberían pedir perdón por los crímenes cometidos en su nombre. Y si no piden perdón, al menos que no hagan de juglares de una ideología que ha escrito su historia con la sangre de cien millones de hombres y mujeres.
Pablo Planas.

Una víctima homosexual.

La 'víctima' era lo de menos. De lo que se trataba era de cargar contra Vox, de añadir leña en la pira de la ilegalización del partido conservador.

2021-09-08.

El joven al que grabaron a punzón la palabra maricón en un glúteo ha confesado que la denuncia es falsa, que el tatuaje se lo hizo una pareja sexual. El muchacho fue durante dos días munición de la izquierda para criminalizar a Vox. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se apresuró a convocar una reunión urgente de la comisión contra los delitos de odio. "Mi cariño al joven agredido", decía en un tuit. La ministra de Igualdad, Irene Montero, atribuía la supuesta agresión al presunto "discurso del odio" de la fantasmal extrema derecha y Jorge Javier Vázquez lanzaba un duro alegato en el que decía que Madrid ya no es lo que era ahora que gobierna el PP.

En Cataluña, un periodista llamado Toni Aira responsabilizaba directamente a Vox de la agresión en el programa de Jordi Basté de la radio del conde de Godó, mientras que el consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, ratificaba sin género de dudas en la misma emisora el principal titular de La Vanguardia del miércoles: "Interior alerta de bandas organizadas que van a la caza de homosexuales". Y eso que pocas semanas antes un portavoz de los Mossos había negado que en Cataluña hubiera bandas especializadas en la caza de homosexuales.

El diario digital de Escolar fue el que destapó el escabroso caso de Malasaña. "La Policía investiga una brutal agresión homófoba en el centro de Madrid cometida por ocho encapuchados", titulaba a toda pastilla hace tres días. "Ocho individuos vestidos con sudaderas negras y pasamontañas asaltaron a un joven cuando entraba al portal de su casa, le cortaron el labio con una navaja y le seccionaron un glúteo marcándole con el cuchillo la palabra maricón", añadía el referido medio. Demasiados detalles como para dudar de la información.

Pero el foco no estaba en los autores materiales, sino en los intelectuales. Y ahí no había dudas. Vox y el PP por pactar con Vox eran los culpables del atroz ataque y de una campaña desatada en las calles de toda España contra el colectivo LGTBI derivada de su teórico "discurso del odio". Palabra de Irene Montero, de Pablo Iglesias, de Pedro Sánchez y de Jorge Javier Vázquez, entre otros.

La víctima era lo de menos. De lo que se trataba era de cargar contra Vox, de añadir leña en la pira de la ilegalización del partido conservador. Para muchos de quienes se rasgaban la vestiduras, lo mismo le podían haber marcado la palabra maricón en el culo que en la frente y para toda la vida. Tanto daba. El punto del caso era encalomarle la agresión a Vox, responsabilizar a ese partido de un acto tremebundo. La denuncia del joven era miel sobre hojuelas después del esperpento de Soy Una Pringada con Rufián en el que se abogaba por matar a Vox.

El problema (uno de ellos) es que la desaforada reacción de Sánchez, Montero y Vázquez, así como de los medios de la izquierda y aledaños, debilita la defensa de los derechos de las personas homosexuales, lo mismo que la estupidez del "todas, todos y todes" y toda esa hiperventilada producción de basura relativista de la ideología de género. Harían bien en reflexionar quienes se lanzaron a la caza del facha porque el cuadro general de la noticia les venía al pelo para debilitar a sus adversarios políticos. Hoy, la situación de los homosexuales en España es peor. Y el muchacho que se ha derrumbado ante la Policía no tiene la culpa. Al contrario, la culpa es de quienes utilizaron su historia en beneficio propio. Es una víctima, sí, pero de la izquierda que se apresuró a difundir su caso sin efectuar un mínimo contraste. Hablamos de una agresión a plena luz del día a cargo de ocho tipos con capuchas en uno de los lugares de Madrid con más cámaras de vigilancia.

Por cierto, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, debería explicar ese titular de La Vanguardia. Convendría saber si es cierto o un mero alarde de oportunismo.
EDITORIAL.

Una dejadez que hiere el prestigio de la sanidad pública.

Editorial ABC.

Actualizado: 06/09/2021 10:28h.

Tras haber sido aprobado por la Agencia Europea del Medicamento, catorce países de la UE ya financian un fármaco que resulta muy eficaz a los pacientes con fibrosis quística, una enfermedad genética, crónica y degenerativa que se ceba especialmente en los pulmones. Desgraciadamente, España no está entre ellos pese a que ya hace catorce meses que cuenta con el plácet de la autoridad europea, a la que se han acogido, por ejemplo, Alemania, Francia, Italia o Portugal con el fin de financiar el fármaco. Esta inconcebible dejadez de las autoridades sanitarias hace que muchos de los enfermos ya piensen en emigrar a alguno de estos países pues puede que con solo tomar dos pastillas al día les cambie la vida. Se trata de buscar fuera lo que su administración, esa que con sus impuestos financian, no les da. La defensa de la sanidad pública, de la que tanto alardea el Gobierno de Sánchez, también consiste en poner a disposición de los españoles los medicamentos que tienen probada su eficacia.
EDITORIAL.

Los 377 que faltan.

Las víctimas merecen un esfuerzo para resolver los crímenes etarras sin juzgar porque, aunque no consigan el castigo penal de los terroristas, la historia puede poner sus nombres y apellidos en la lista de la infamia. España se lo debe.

Editorial ABC.

Actualizado: 05/09/2021 05:48h.

El tiempo pasa de forma inexorable y hace más difícil cada año el esclarecimiento de los 377 asesinatos cometidos por ETA aún sin juzgar. En España, no prescriben los asesinatos terroristas cometidos desde 2010. Los anteriores, sí, a los treinta años de su comisión. El goteo de impunidades es constante y se produce ante la impotencia de sus víctimas y de las asociaciones de víctimas. Es cierto que la ley no hace milagros, no produce las pruebas que faltan, ni pone nombre a los autores de crímenes todavía anónimos. También es cierto que las víctimas no desfallecen y que cuentan con el apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para buscar el más mínimo indicio que permita reabrir un caso, procesar al autor y sentarlo en el banquillo de los acusados. Pero no es solo un problema de los policías, los fiscales y los jueces, ni una tragedia emocional que solo afecta a las víctimas. La impunidad de cientos de asesinatos es también un problema para España, como Estado de derecho y como democracia que está, ahora mismo, día tras día, viendo acercamientos y excarcelaciones de asesinos terroristas que no han pedido un perdón de verdad a las víctimas y que no han colaborado en lo más mínimo con la Audiencia Nacional para arrojar luz sobre crímenes impunes.

La historia de ETA no ha acabado, ni acabará si quedan cientos de asesinatos sin esclarecer, mientras, al mismo tiempo, su brazo político se jacta por las calles del apoyo a los asesinos con bienvenidas -‘ongi etorri’- insultantes para las víctimas. Esta situación es el reflejo de una profunda distorsión moral, pero también de una cadena de decisiones políticas que han desembocado en el desaliento de las víctimas y la arrogancia de los verdugos. Nada está pasando por un fatalismo azaroso, sino porque se ha hecho lo posible para que pase. Es cierto que, por principio, siempre cabe la posibilidad de que un crimen quede impune. Pasa en muchas ocasiones. Pero los 377 muertos sin justicia no están dispersos en la historia del crimen, sino concentrados en las manos de los etarras, que hoy celebran excarcelaciones y recibimientos con pasacalles y fiestas.

No es admisible quedarse con los brazos cruzados mientras se archivan sumarios por prescripción y los criminales se aprestan a salir de sus madrigueras a sabiendas de su impunidad. También estas víctimas merecen integrarse en la ‘memoria democrática’ de España con pleno derecho a la justicia, la reparación y la verdad. Una de las mayores quiebras en la convivencia pública en España se produjo cuando la izquierda decidió que las víctimas de ETA empezaban a ser incómodas para tejer alianzas con el separatismo, incluido el proetarra. Desde entonces, hasta ahora, el desafecto de los gobiernos socialistas hacia las víctimas no ha hecho más que aumentar.

El mismo empeño que el Gobierno de Sánchez pone en deshacer condenas de los tribunales franquistas, en crear una Fiscalía de Sala para la ‘memoria democrática’, en remover el pasado para hacer justicia, debería ponerlo en evitar la impunidad de crímenes etarras aún vivos, no prescritos, ni amnistiados, con sus víctimas perfectamente localizadas y con terroristas que, pese a callar lo que saben, reciben el premio de la excarcelación o el acercamiento. Las víctimas no piden imposibles jurídicos. Nunca lo han hecho. Siempre se han acogido a la ley, a la justicia, al Estado de derecho. Por eso merecen un esfuerzo añadido por parte de las instituciones públicas para que, aunque no consigan el castigo penal de los verdugos, la historia pueda poner sus nombres y apellidos en la lista de la infamia.
Estamos de vacaciones.
EDITORIALES/TRIBUNAS.

¿Darías el Gobierno a un comunista con un ático de 1 millón de euros?

OKDIARIO - ACTUALIZADO: 06/07/2021 06:50.

Fue Pablo Iglesias quien, cuando el ex ministro de Economía Luis de Guindos se compró en 2012 un ático en Madrid, dijo: « ¿Entregarías la política económica del Gobierno a alguien que se gasta 600.000 euros en un ático de lujo? La pregunta de ahora es la siguiente: ¿Darías el Gobierno a un comunista con un ático de 1 millón de euros en una de las zonas más caras del centro de Madrid? Y es que Enrique Santiago, secretario general del Partido Comunista de España (PCE) y alto cargo del Gobierno de Pedro Sánchez (es secretario de Estado para la Agenda 2030), tiene un ático de 124 metros cuadrados construidos y dos terrazas de 43 metros -una de ellas ya cubierta- en el corazón del barrio madrileño de Chamberí, una de las zonas más cotizadas

Si no fuera secretario general del PCE y admirador de Lenin, Fidel Castro o Maduro -enemigos declarados del capitalismo-, que Enrique Santiago tuviera un ático de 1 millón de euros no tendrían nada de criticable, pero se da la circunstancia que los dirigentes de Podemos hicieron bandera de un compromiso ético que les obligaba -decían- a vivir de forma austera. No parece que este ex abogado y ex asesor de la narco guerrilla colombiana esté dando ejemplo de vida. Lo condenable no es que alguien tenga un ático millonario, sino que ese alguien sea el líder de los comunistas españoles y miembro de una formación que arremetió con un ministro del PP por comprarse un ático que costó la mitad de lo que cuesta el ático de Enrique Santiago, que viene impartiendo un máster de hipocresía desde mucho antes de que formara parte del Gobierno socialcomunista.

En el último Congreso del PCE, Enrique Santiago definió a los suyos como «herederos del marxismo» y puso como ejemplo a seguir a la Venezuela de Nicolás Maduro, cuyo entorno, por cierto, es el que está adquiriendo inmuebles de lujo en la misma zona de Madrid en la que el secretario de Estado tiene su millonario ático.
eL Plural

Aznar, Ayuso, Abascal: la Triple A de la derecha española
Los votantes de derechas oyen a Casado pero no lo escuchan: reservan su escucha para la presidenta de Madrid, el expresidente de España o el jefe nacional de Vox

FERNÁNDEZ/EP

Cuando Abascal ruge, Casado se encoge. Cuando Aznar brilla, Casado palidece. Cuando Ayuso habla, Casado guarda silencio, como sabiendo que si hablara en ese momento nadie le escucharía.

El presidente nacional del PP es un líder volátil, demediado; ... (ver texto completo)
Sí, y vosotros sois la triple izquierda, FILOTERRORÍSTAS, INDEPENDENTISTAS Y COMUNISTAS, ¿te parece poco mangurrián?
HANNAH MACKAY / REUTERS
El Peródico
26 de junio del 2021. 21:07

Comentarios
El ministro de Sanidad del Reino Unido, Matt Hancock, anunció este sábado su dimisión tras salir a luz pública un video que muestra como mantiene una aventura amorosa con una de sus ayudantes, incumpliendo las normas de distancia social durante la pandemia. En las imágenes, obtenidas de una cámara de vigilancia y publicadas el viernes por el tabloide 'The Sun', muestran a Hancock, casado y con tres hijos, abrazando ... (ver texto completo)
¡Que tome nota el Gobierno de Sánchez!, ¡estos no dimiten ni aún atracando el Banco de España! ¡sinvergüenzas!
EDITORIAL
Un Gobierno agotado.

Que haya o no crisis de gobierno es en buena medida irrelevante, porque hay un problema de fondo, y es el proyecto político personalista y partidista que dirige Pedro Sánchez.

Editorial ABC.

Actualizado: 27/06/2021 03:20h.

Desde el revés infligido al PSOE por el PP en las elecciones autonómicas de Madrid, la posibilidad de una crisis de gobierno es una sombra que acompaña a determinados ministros de Pedro Sánchez. Puede que la expectativa de entradas y salidas en el Consejo de Ministros no sea más que uno más de los globos sonda que lanza el gabinete dirigido por Iván Redondo. Nada hace más obediente a un ministro que el temor a un cese. Políticamente España necesita no una crisis de gobierno, sino un cambio de gobierno, pero la condición previa es que Pedro Sánchez dimita y convoque elecciones. Si aplicara un criterio ético a su responsabilidad política, Sánchez tiene muchos motivos para dar por terminada la legislatura. La derrota en Madrid, la fuga de Pablo Iglesias, los indultos a los sediciosos, la gestión de la pandemia, los ridículos diplomáticos, el caos en Interior, las improvisaciones económicas y el descrédito del propio jefe del Ejecutivo son razones que a cualquier gobernante medianamente sensato llevarían a dar la palabra a los ciudadanos. No es el caso de Pedro Sánchez.

Que haya o no crisis de gobierno es, en buena medida, irrelevante, porque hay un problema de fondo, y es el proyecto político personalista y partidista que dirige Sánchez. No es un proyecto para España, es un proyecto para él y su afán de poder. Pero, incluso desde esta óptica egocéntrica, el presidente del Gobierno debería considerar la situación en la que se encuentran determinados ministros. Ya no le sirven de cortafuegos frente a las críticas, porque están literalmente liquidados. Una crisis de gobierno puede servir para relanzar un programa político, para remontar una situación especialmente adversa, o para ganar la confianza de los ciudadanos. En el caso de Sánchez, su problema es la incompetencia acreditada por varios de sus ministros, también coherente con el nivel mediocre de un equipo que nació de la mano de una coalición que está muerta.

Bastaría con señalar a la ministra de Asuntos Exteriores, Arantxa González Laya, o al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, o al de Justicia, Juan Carlos Campo, para que incluso Sánchez aceptara la necesidad de cambios en su equipo. La crisis de Ceuta, las ofensas de Rabat y el patético paseo con Biden son suficientes para marcar el punto final de un servidor público, aunque solo sea por dignidad del propio ministro, en este caso ministra. Grande-Marlaska es un ejemplo enciclopédico de prestigio malversado. Hacía décadas que el departamento de Interior, normalmente receptor de una predisposición favorable de los ciudadanos, no estaba tan identificado con políticas torpes -el cese de Pérez de los Cobos- y antidemocráticas -control en redes y ‘patada en la puerta’- como las que se reflejan en quien hoy es triste recuerdo de quien fue un gran juez. El fracaso en las renovaciones del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional lastran a Juan Carlos Campo, quien se la juega con sus floreadas propuestas de indulto a una banda de golpistas cuya impunidad es de «utilidad pública». No son los únicos que están en el ‘debe’ del Gobierno, pero sí son de los que han concentrado méritos muy graves para un descarte ministerial.

Es cierto que el Gobierno merece una crisis porque no hay país que soporte tanta ineptitud política y torpeza de gestión concentrada en tan pocas manos. A falta de urnas para que el ciudadano juzgue a Sánchez, unos cuantos cambios en el Gobierno al menos permitirían una cierta novedad, eso sí, sin un día de margen, porque Sánchez los ha gastado todos.
¿Le quedará a Marlaska un mínimo de dignidad?

OKDIARIO- ACTUALIZADO: 26/06/2021 06:48.

Los intentos del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de acabar con la carrera profesional del coronel Diego Pérez de los Cobos, destituido ilegalmente por cumplir con una disposición judicial que le impedía dar cuenta del contenido de las investigaciones sobre la autorización de la Delegación del Gobierno de Madrid a la manifestación del 8-M, se toparon con la justicia, que se pronunció a favor del coronel. Tras la purga del ministro en la cúpula de la Guardia Civil, el problema para Marlaska es que De los Cobos ocupa el primer puesto de la lista de méritos para ascender a general. En los próximos meses está previsto el pase a situación de reserva de dos generales de brigada en la cúpula de la Benemérita y el ministro tendrá que pasar por encima del hombre que dirigió la respuesta policial al 1-O para evitar su ascenso.

O sea, Marlaska puede volver a dar rienda suelta a su sectarismo o, por una vez, guiarse por estrictos criterios de justicia en función de los méritos del coronel, que ya fue apartado -purgado sería más correcto- de la carrera al generalato en mayo de 2020. Su hoja de servicios es impecable y ha sido calificado por sus superiores durante los dos años que ha ejercido el mando de la Comandancia de Madrid con una nota de 9,76 y 9,81 sobre 10. Esto es, si Marlaska no le nombra general será porque su sectarismo le impide guiarse por los criterios de objetividad y mérito que deben marcar las promociones.

Marlaska, juez de carrera, ha dejado su impronta sectaria en el Ministerio del Interior. Son muchas las voces que le dan por amortizado como ministro. Está quemado. También ha dilapidado su prestigio como juez. Si le quedara un conato de dignidad, permitiría que el coronel Diego Pérez de los Cobos alcanzara el generalato, pero hace tiempo que Marlaska se precipitó por el terraplén del descrédito. Pase lo que pase, Pérez de los Cobos mantendrá intacta su dignidad. El ministro se ha ido dejando la suya a lo largo de una gestión que parece tocar a su fin. ¿Le quedará un atisbo de honra?
Inda: «Echarte era una obligación moral, que te vaya muy bien en el infierno, Pablo»

OKDIARIO - ACTUALIZADO: 05/05/2021 08:13.

El director de OKDIARIO, Eduardo Inda, hace su análisis de la apasionante noche electoral vivida este 4 de mayo con la «brutal, la descomunal victoria de Isabel Díaz Ayuso», que, recuerda, «se ha sobrepuesto a los ataques más furibundos que se conocen en democracia en tiempos recientes». Pero no ha querido profundizar en ello, como tampoco ha querido comentar «ese KO a Pablo Iglesias» ni ese «golpe que ha tumbado a Pedro Sánchez» o «ese sorpasso que ha propiciado Más Madrid al Partido Socialista».

Inda ha querido centrar su resumen de la noche electoral en la dimisión de Pablo Iglesias. «La de hoy -dice- es una tarde-noche que es una auténtica victoria de la libertad: de Isabel Díaz Ayuso en particular, y de la libertad en general. Sobre todo de la democracia».

Porque entiende Inda que «la victoria de la democracia se salda con la salida de la política, o al menos eso ha anunciado -vamos a ver qué pasa- del tipo más antidemocrático, más fascista y estalinista -que a efectos prácticos viene a ser lo mismo- que hemos conocido seguramente en los 44 años que llevamos de democracia».

Para Inda, no hay ninguna duda de que «algo de culpa en todo esto ha tenido OKDIARIO, que contra viento y marea y en contra de la mayor parte de los medios de comunicación -que estaban vendidos a Pablo Iglesias- desde el minuto uno entendió que era una obligación moral sacarlo de la política».

Recuerda el director de OKDIARIO a «una persona que se ha financiado a través de dos dictaduras: la venezolana y la iraní; una persona que jalea y loa a ETA; una persona que es íntima amiga de Otegi; una persona que va de la manita de los golpistas catalanes; una persona que es un delincuente que se dedica a destruir elementos informáticos, a revelar secretos de otras personas, a tener conductas tan salvajemente machistas y que, además de todo eso, amenaza a los medios de comunicación libres».

Pablo Iglesias Turrión, para Inda, «merece estar donde está desde hace unas horas. Lo que hemos hecho no ha sido una cacería, no ha sido una operación política, ha sido periodismo. Pero más allá de todo eso, era una obligación moral». Por eso, reseña que «hoy queda más claro que nunca quiénes son los animales que primero saltan de un barco». «Y nada más, querido Pablo, que te vaya muy bien en el infierno», concluye el director de OKDIARIO, dirigiéndose al recién dimitido.
Una patada en muchos culos.

Un bote, dos botes, fascista el que no bote.

Juan Fernández-Miranda.

Actualizado: 05/05/2021 00:41h.

El profe de Física me lo enseñó en el colegio: toda acción conlleva una reacción. Luego lo tradujo un compañero en el recreo: que todo lo que sube, baja. Isabel Díaz Ayuso es la que sube, y el que baja es Pedro Sánchez y ese rodillo izquierdista que lleva dos años imponiéndonos con todas sus malas compañías: un proyecto político que bebe del convencimiento de que no se puede ser sino ‘progre’, y el que se mueva no sale en la foto. Un bote, dos botes, fascista el que no bote.

Madrid ha votado a Ayuso porque ha conseguido representar todo lo contrario, todo lo que no es esa imposición, todo lo que no es rodillo. Llámelo usted como quiera. Lo de Ayuso este martes no fue un golpe en la mesa, fue una patada en un montón de culos: el de Sánchez el primero, pero no sólo. Su gurú Iván Redondo. Su exvicepresidente, Pablo Iglesias. Su candidato, Ángel Gabilondo. Su ministra Reyes Maroto. La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y su candidato, Edmundo Bal. Todas estas personas tienen que dar hoy explicaciones urgentes y asumir responsabilidades, algunos a modo de epitafio político.

Mientras, Ayuso debe ponerse a trabajar sin olvidar las imprescindibles leyes de la física, y que como tradujo certero mi avezado amigo, todo lo que sube, baja.
EL BURLADERO.

¿Qué va usted a hacer el martes?

Sánchez se ha quitado de en medio, como hace siempre.

Carlos Herrera.

Actualizado: 30/04/2021 08:05h.

Puedo entender que sea difícil desmarcarse de la línea programática de un partido político cuando eres candidato a una importante responsabilidad administrativa. Si estás, estás. Pero entiendo también la amargura existencial que debe de acompañar el día a día de un hombre como Ángel Gabilondo, en el que sigo creyendo. No ha de ser fácil ver cómo tu partido apuesta por la vomitona fácil de un chisgarabís violento y embustero al que te encomienda la misión de compartir gobierno en el caso de que den los números. Que nadie ha dicho que no puedan dar. Gabilondo, que tiene edad para mirar hacia atrás sin ira, puede preguntarse por los compañeros de viaje, aquellos ilustrados hijos de la socialdemocracia, que hoy navegan entre el desapego o el rechazo. Cuando Fernando Savater, un referente de la izquierda ilustrada, se asoma a las páginas del diario sanchista de la mañana pidiendo el voto para Ayuso es inevitable considerar que algo pasa en el seno del socialismo titular español. No solo Savater; socialistas ilustres cuyos nombres están en la mente de todos han manifestado su intención de apoyar a la candidata del PP - ¡del PP!- antes que a cualquiera de las alternativas de izquierda, protagonizadas por un histérico cantamañanas, una sectaria hipervalorada o un hombre honesto entregado al capricho de un impostor obseso del poder. La pregunta que hoy debemos hacernos, más allá del proceso digestivo interno del doctor de verdad que encabeza la lista del PSOE, es cuánta gente de la familia socialista está dispuesta a dar el paso y votar abiertamente a una candidata que, en circunstancias normales, habrían ignorado, cuando no despreciado.
¿Qué ha llevado a un hombre acostumbrado a procesos analíticos basados en la racionalidad ilustrada a dejarse llevar por un agitador del peor butano que se consume en las alcantarillas de la política? Lo ignoro aunque me lo imagino: órdenes son órdenes y ya no tienes tiempo para decir que no. La única alternativa es ésta y tal y tal. Sánchez ha apostado por esa estrategia y, al ver que no funciona, se ha quitado de en medio, como hace siempre, salvándose de cualquier quema de rastrojos. Y tú te quedas ahí, acompañado por una colección de mediocres y estúpidos, de demagogos y rastreros, en forma de ministras, jefes de campaña, o portavoces parlamentarias, preguntándote quién te ha metido a ti en este baile. Pues seguramente te has metido tú sólo, haciendo muy difícil que luego puedas ser alguna de las cosas a las que aspirabas y que, además, te iban como un guante. ¿Tú crees que puedes ser Defensor del Pueblo después de haberte sumado a la comedia burda de las cartitas con una basura como Iglesias?

En cualquier caso, más allá de dudas existenciales, aún quedan un par de días de campaña, y la oficina tóxica de Moncloa nunca deja de trabajar. Imaginen que los Ayusos y compañía no suman lo suficiente. Gobierna la izquierda en Madrid. Puede no ser probable, pero sí es posible. ¿Qué va a hacer usted el martes?
EN PRIMERA FILA
No hay quien se lo crea.

Es una gran ingenuidad pensar que Iglesias va a quedarse haciendo oposición a Ayuso los próximos años.

Ana I. Sánchez.

Actualizado: 30/04/2021 08:32h.

La próxima promesa que Pablo Iglesias incumplirá ya tiene nombre y apellidos: «Si tengo que estar haciendo oposición, estaré». Este miércoles lo volvió a repetir. Es una supina ingenuidad creer que el mismo hombre que se aburrió de ser eurodiputado, de hacer oposición al Gobierno de la nación y de ser vicepresidente segundo del primer Ejecutivo de coalición de la democracia vaya a encontrar su sentido vital confrontando una vez a la semana con Isabel Díaz Ayuso desde un escaño autonómico durante los próximos años.

Iglesias lleva diciendo que está cansado de la política más o menos el mismo tiempo que lleva siendo dueño de su chalé. Su fuga a la candidatura madrileña con el pretexto de frenar a la ultraderecha -no sabemos por qué no podía combatirla desde el Gobierno y el Congreso- es el paso lateral antes de salir de la pista de baile. Si a estas alturas alguien se quiere dejar engañar, desde luego, es cosa suya.
Dos opciones se abren ante el líder podemita. La primera, salir la noche del 4 de mayo diciendo que el resultado obtenido es decepcionante y que asume su responsabilidad política no recogiendo la credencial. La renuncia por responsabilidad es muy difícil de cuestionar pero tiene el inconveniente de que choca con el ego del exvicepresidente. Por otro lado, contrastaría con sus inicios de mayo de 2014 cuando afirmaba, tras quedar cuarto en las elecciones europeas, recién salido de la nada, que aquel resultado no era «suficiente». La segunda opción que tiene Iglesias es aguantar un tiempo en la Asamblea madrileña, hasta tener el camino despejado hacia otros menesteres, y ceder su escaño para dejar paso a la siguiente generación de podemitas. Son dos vías pero la clave es siempre la misma: justificar la salida como un sacrosanto ejercicio de responsabilidad y renuncia.

¿A qué le gustaría dedicarse ahora al líder morado? A otras tareas bien pagadas, con pocos focos, sin gran carga de trabajo y sin tener que rendir cuentas sobre dónde vive o cuánto tiene. No piensen en una puerta giratoria hacia alguna empresa del Ibex-35. No puede ponerse la mano en el fuego por nada de lo que haya afirmado Iglesias, pero por mucho que él quisiera -y tampoco está en ese punto- ninguna le acogería en su seno.

Como cuenta hoy Javier Chicote en gran exclusiva en ABC, lo que más le tienta al exvicepresidente es irse a liderar un proyecto televisivo de la mano de Jaume Roures. Tampoco le hace ascos a llevar un ‘think tank’ junto al exministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis. Lo que le importa es seguir influyendo sobre la opinión pública pero desde un sillón acomodado en un despacho. Y ya puestos dando conferencias -y cobrando por ellas- a lo largo y ancho de Europa. Después del 4-M veremos como termina ganándose el pan Iglesias. Lo que está claro es que no será sudando la camiseta haciendo oposición a Ayuso. Eso no hay quien se lo crea.
LA ALBERCA.

La mayoría tonta.

La libertad es una aberración porque permite a la gente votar a Ayuso.

Alberto García Reyes.

Actualizado: 28/04/2021 23:54h.

Hay por ahí circulando una foto de una furgoneta de Correos, amarilla como una yema, con este rótulo sobre la chapa: «Este vehículo es verde». Ahí está concentrado todo el timo de la política contemporánea, líquida y mágica a la vez. Un trampantojo hecho con polisemias ambiguas como el del plan de resiliencia, un tocho de aire. La política moderna es un homenaje a Los Chichos porque todo lo que piensas tú son ilusiones. Si pensabas que Pablo Iglesias iba a los debates en taxi como cualquier currante, te puede la inocencia. Cuando nadie mira, viaja en el asiento de atrás del coche oficial. Todos tenemos la ilusión de que, por ejemplo, los ministros no hagan campaña electoral en el desempeño de sus cargos. Más ilusiones. A María Jesús Montero le preguntaron por Vox y ella, con su célebre oratoria rudimentaria -no habla andaluz, habla mal de cualquier parte- contestó: «No me voy a referir a eso, pero hay que poner un cordón sanitario a aquellas expresiones que se fundamentan en el odio». Es decir, no me voy a referir a lo que me voy a referir. Mitad ‘la parte contratante’ de Groucho, mitad ‘como alcalde vuestro que soy’ de Isbert. Así es la propaganda redondista: lo que ves queda absorbido por lo que el benefactor te dice que ves. Tus ojos mienten.
El compadre que ha enchufado Sánchez en Correos ha sublimado este festival del vacío político con el tráfago de sobres fascistas al que ayer se sumó como víctima el expresidente Zapatero. Hay que celebrar que esta balacera haya sido epistolar, que es un formato mucho más amable que el que practicaban los camaradas del amigo Otegi. Pero el envío a Ayuso es un gato que le han metido al discurso victimista del populismo y a la brujería dialéctica de Pablo Iglesias, al que le preguntaron el otro día unos cachondos en la radio: «Pablo, ¿comunismo o libertad?». Y contestó su subconsciente: «Comunismo, qué cojones». Que en la libertad se puede asegurar oficialmente que lo amarillo es verde, los dementes pueden enviar a ministros navajas lorquianas -bellas de sangre contraria- y ni las tretas de la innata inteligencia comunista pueden evitar que la mayoría tonta vote a Ayuso, por dios santo, qué disparate.
OPINIÓN.

EDITORIALES/TRIBUNAS.

Burras, burros, burres.

OKDIARIO-ACTUALIZADO: 16/04/2021 21:21.

Lo de la ministra de Igualdad es surrealista, la estulticia elevada a su enésima potencia. En su empeño por utilizar el lenguaje que denomina «inclusivo», Irene Montero dijo textualmente lo que sigue: «Hay que garantizar los derechos de todas, de todos y de todes en nuestro país». Pues eso: burras, burros y burres.

«Todes» es, según Montero, el género neutro, el término que representa a los que no se sienten identificados con el «todas» ni el «todos». Como OKDIARIO tampoco se siente identificado con la ministra de Igualdad ni la camarilla feminazi que le ríe las agresiones al diccionario, no vamos a llamarlas burras ni burros para no herir sensibilidades, pero sí «burres». Unas «burres» del tamaño del casoplón de Galapagar. Dice Montero que para ella siempre es un honor escuchar a Boti, su «querida directora» de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI, «porque es una mujer que no solamente sabe de lo que habla y sabe de las políticas públicas que hay que hacer, sino que las ha experimentado en su propio cuerpo». O sea, que Boti García ha experimentado en su propio cuerpo las políticas públicas que hay que hacer. Mejor no preguntar en qué consistió el experimento.

La obsesión del Ministerio de Igualdad en patear el diccionario de la RAE es patológica. Lo hace con nuestro dinero, lo que no deja de ser una utilización perversa de los recursos públicos. Si Irene Montero quiere utilizar esa cosa que llama lenguaje inclusivo, que lo haga en su casa, pero dado que es un cargo público cuya nómina pagamos todos, no es mucho pedir que respete las normas ortográficas y se deje de estupideces. Como pagamos su nómina entre todos, ni valen «todas» ni mucho menos «todes», que eso ya es rizar el rizo de lo absurdo. Que se ponga de una puñetera vez a trabajar y deje de hacer el ridículo, porque la igualdad no se consigue acuñando memeces.
EDITORIAL.

Tras castigar y maltratar a Madrid, Sánchez pide lealtad a Ayuso.

2021-04-06. LD/

Como se recordará, el Gobierno de Pedro Sánchez penalizó a la Comunidad de Madrid por haber establecido un programa de vacunación que consistía en guardar dosis suficientes para garantizar la segunda inyección a quienes recibieran la primera. De las 90.000 dosis prometidas a Madrid, el Ejecutivo social-comunista entregó sólo la mitad, y el resto lo distribuyó entre las comunidades que no habían previsto interrupciones en el suministro y se habían quedado sin reservas para, precisamente, proceder a la segunda inoculación.

Más recientemente, se ha sabido que el Gobierno de Sánchez ha destinado ayudas a Madrid por valor de 100 euros per cápita, frente a los 130 que ha concedido a Cataluña. Con lo que Madrid, que aporta el 19,3% al PIB nacional y alberga el 14,3% de la población, sólo recibirá el 9,7% de las ayudas directas a empresas y autónomos.

Pues bien, tras haber sometido a semejante maltrato a los madrileños, Sánchez ha tenido la desfachatez de exigir a Isabel Díaz Ayuso “lealtad y solidaridad” luego de que la presidenta de Madrid, ante la pasividad e indolencia del Ejecutivo social-comunista en lo relacionado con la adquisición y distribución de vacunas, se haya permitido explorar la posibilidad de comprar la vacuna rusa.

Causa bochorno que alguien tan desleal como Sánchez, que se mantiene en el poder gracias a los herederos de ETA y a partidos sediciosos como ERC, pida “lealtad y solidaridad” a Madrid, motor económico de España y principal contribuyente neto a la mal llamada solidaridad interterritorial. Pero la indignidad del nefasto socio de Pablo Iglesias es aún mayor si se tiene presente que dejó en manos de la UE todo lo relacionado con la adquisición de las vacunas, mientras que, por otra parte, delegó en las comunidades autónomas buena parte de las decisiones sobre la pandemia que hasta entonces se estaban tomando de forma centralizada. Como el perro del hortelano, Sánchez ni come ni deja comer y, proyectando, tacha de desleal e insolidario a quien, como Ayuso, no quiere quedarse de brazos cruzados mientras él se limita a hacer anuncios electoralistas sobre el “principio del fin de la pandemia”.

Ya resulta lamentable que haya que esperar a la semana del 19 de julio para alcanzar los 30 millones de vacunados. Aun así, está por ver que ese nuevo compromiso de Sánchez se materialice, vista su formidable inoperancia e incompetencia. Lo que no está por ver es la ayusofobia de un sujeto capaz de cualquier cosa con tal de acabar con la presidenta de Madrid, empezando por poner en riesgo la prosperidad y aun la salud de los madrileños.
FUERA DE SITIO.

Victoria Abril y el club del cerebro frito.

«Hay que ser irresponsable y tener el cerebro muy frito para decir que toda esta pesadilla es un invento y la vacuna poco más que agua sin gas»

Lola Sampedro.

Actualizado: 02/03/2021 08:13h.

Aestas alturas de la pandemia, ya no estamos para tonterías. Ya nadie se acuerda de los aplausos de las ocho, no se cocina pan en casa ni se practica yoga en el salón. Todos hacemos lo que podemos en la asfixia de este mundo parado que se ha vuelto tan pequeño. Nos levantamos cada mañana como autómatas sin planes, cada día lo intentamos. El esfuerzo por no rendirnos está siendo hercúleo. La gente está fatal, estamos fatal. Por eso, al menos por eso, que no nos vengan con chorradas.

Cualquier idiotez tiene la capacidad de esparcirse a mayor velocidad que un virus. Son como los rumores que lo van royendo todo. Los negacionistas del coronavirus son esa gangrena feroz, inútil, gratuita. Cruel y peligrosa, sobre todo peligrosa. Hay que ser irresponsable y tener el cerebro muy frito para decir que toda esta pesadilla es un invento y la vacuna poco más que agua sin gas.

Ya es muy raro conocer a alguien a quien el coronavirus no haya abofeteado en la cara. Si no has enfermado tú, lo habrá hecho alguien cercano, algún familiar o amigo. Quizá al principio podía sonar a algo lejano, ahora ya no. Yo misma durante los primeros seis meses de todo esto apenas conocía a nadie enfermo de Covid-19. En el último medio año, ya he perdido la cuenta de los contagiados; de los que entraron en la UCI y los que aún tienen secuelas. Los he visto, me lo han dicho ellos mismos. Me han contado el miedo, el dolor y la soledad de esta enfermedad y sus muertos.

Negarlos a todos ellos supera la idiotez supina, es una crueldad intolerable que aumenta este sufrimiento. Las palabras de Victoria Abril, Miguel Bosé y su ejército de ignorantes hacen daño, desesperan y alertan. Suponen siempre el peligro de que esa banalidad se expanda hasta empeorarlo todo aún más. No merecen el respeto ni que nadie pierda ni un segundo en rebatir con ellos tanta necedad. La realidad debería bastar para inmunizarnos de ese cuento. Todo este drama humano es suficiente para negar esa alucinación en la que ellos prefieren vivir.

La magnitud de esta tragedia es insoportable para la mente humana. Pensarla en toda su dimensión resulta casi imposible, si no estás en esa primera línea de los hospitales y los comedores sociales. El resto apenas logramos atisbar por unos segundos toda esa realidad. Por supervivencia, la vivimos en su periferia.

El club del cerebro frito es incapaz de aceptar la fragilidad de esta sociedad, su insoportable levedad. Cuando todo se ha vuelto tan complicado, su respuesta a todo este caos e improvisación es más simple que el mecanismo de un botijo. Chamanes de la vergüenza, lo reducen todo al absurdo mientras los demás escuchamos exhaustos sus tonterías.

Lola Sampedro.

Articulista de Opinión.
EDITORIAL ABC
Desprecio innecesario a las víctimas.

Mientras Interior beneficia a etarras con su acercamiento a cárceles vascas y excarcela a Troitiño, discute la razón de las ayudas a las víctimas y las señala por su «desunión»

ABC.

Actualizado: 05/02/2021 23:16h.

El Ministerio del Interior no solo ha «felicitado» a la AVT por su cuarenta aniversario con un incesante acercamiento de etarras a prisiones vascas -ayer mismo cinco más-, o con la excarcelación por «razones humanitarias» del etarra Antonio Troitiño, sino que además dedica a las víctimas del terrorismo una orden ministerial repleta de reproches, quejas y recelos sobre su gestión de las subvenciones públicas que reciben. Desde luego, el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, que pertenece a un Gobierno empecinado en elogiar la visión «política» de Bildu, no tiene ya nada que ver con aquel juez de la Audiencia Nacional comprensivo con las víctimas y redactor de sentencias ejemplares contra ETA.

Ahora Marlaska se dedica a sembrar dudas sobre las víctimas y sobre los proyectos anuales por los que solicitan -y justifican- ayudas del Estado, y además exige que a cambio de recibir esas subvenciones, Interior esté presente en los actos organizados por las asociaciones con el fin de blanquear su imagen. Una vez más, se pone el dinero público al servicio de la reputación de este Gobierno y es presentado como una coacción a las víctimas: si quieren cobrar subvenciones, deben dejar de criticar la política de Interior y mostrar públicamente complicidad y connivencia de intereses. Y todo, con un lenguaje tan sutil como descarnado. Mejor haría Marlaska en cuidar y abrazar a las víctimas que en aplaudir fervientemente las votaciones que el Gobierno gana en el Congreso gracias a Bildu. Y mejor haría en dar explicaciones públicas sobre su política de beneficios y privilegios a etarras que en cuestionar la desunión de los colectivos de víctimas porque, a fin de cuentas, con ETA hablamos de terroristas y delincuentes, y con las víctimas, de personas a las que se ha destrozado la vida. Tanta sensibilidad humanitaria para unas cosas, y tanta soberbia despreciativa para otras, no casan bien con ningún Gobierno en una democracia. Su comportamiento y su tono son difícilmente comprensibles.

Se queja Interior en su orden ministerial de que muchos de los proyectos que presentan los colectivos de víctimas para hacerse merecedores de una ayuda de apenas un millón de euros están «desfasados» y carecen de la «actualización» necesaria. El argumento no es solo subjetivo, sino manifiestamente injusto. Por desgracia, un colectivo de víctimas del terrorismo puede tener exactamente las mismas necesidades de por vida sin tener que justificarse demasiado, o sin verse obligado a «actualizar» sus circunstancias y proyectos. Es obvio que fue ETA quien se encargó de que muchas víctimas jamás necesiten volver a «actualizar» nada porque el daño hecho va a ser invariable en el tiempo: nadie les devolverá a sus seres queridos asesinados. E insinuar, como insinúa Interior, que algunas juntas directivas de asociaciones se convierten en selectos núcleos de gestión exclusiva de los fondos, como sugiriendo opacidad y favoritismo, no es de recibo. Si hubiese cualquier sospecha de irregularidad, Interior tiene la obligación de investigarla. Y si no la hay, porque en realidad no existe indicio alguno de ello, generar sospechas es innecesario y ofensivo.
EDITORIAL ABC.

Iglesias, Montero y el dinero público: todo por la familia.

Las purgas en Podemos han dado lugar al conocimiento público de los abusos que Iglesias comete en la gobernanza del partido.

ABC.

Actualizado: 04/02/2021 08:34h.

Podemos como partido, y Pablo Iglesias e Irene Montero como pareja, son una caja de sorpresas. Por un lado está el discurso con el que alcanzaron el poder con Pedro Sánchez: regeneración política, transparencia, populismo, «democracia real», defensa de los desfavorecidos aplastados por un sistema injusto... Pero por otro va la oscura realidad del enchufismo, el amiguismo, la opacidad, los privilegios de casta, la guillotina orgánica... Demasiadas mentiras. Las purgas en Podemos han dado lugar al conocimiento público de los abusos que Iglesias comete en la gobernanza del partido, triturando a cualquier disidente, y ahora también en el Gobierno, valiéndose de su cargo de vicepresidente. Una antigua auditora de Podemos a la que nunca cuadraron las maniobras contables de Iglesias, y que osó investigar esos abusos hasta su despido fulminante, ha comunicado a un juez que la hoy jefa de gabinete adjunta de Irene Montero en el Ministerio de Igualdad es la niñera que al menos durante un tiempo se ocupaba de los hijos de ambos. Antes fue diputada, su sueldo público supera los 53.000 euros, tiene despacho en el Ministerio, y entre las obligaciones asesoras de su cargo no figura la de cuidadora de los menores. Sea legal o no, lo cual es muy discutible, porque los hechos se basan en la utilización de dinero del partido para uso particular, y de dinero público para justificar un cargo-escaparate, lo cierto es que todo es una desfachatez desde la perspectiva de la ética pública y la ejemplaridad. O bien ficharon como alto cargo a su amiga -irónicamente también «responsable de políticas de cuidados» del partido-, o bien utilizan las prebendas de un cargo para ahorrarse un gasto que generan sus hijos. En cualquiera de los dos casos, el motivo para que dimitan es obvio. Sobra imaginar qué habrían dicho si esto hubiese ocurrido en un Gobierno del PP.
EDITORIALES.

EDITORIALES-TRIBUNAS.

Fernando Simón es un peligro público.

OKDIARIO. 01/02/2021 23:59.

Lo de Fernando Simón no tiene nombre: ahora se muestra partidario de aplicar la última dosis de vacuna que queda en el vial «a alguien que esté por ahí» para evitar que se pierda. O sea, el mismísimo director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias avala que esa última dosis se aplique no con criterios sanitarios en función del riesgo, sino al tuntún: Literalmente, Simón dijo: «Si llega el final del día de trabajo y quedan una o dos dosis en un recipiente que no se puede guardar hasta el día siguiente, esas dosis no se pueden tirar; hay que ponérselas a alguien que esté por ahí». Obsérvese que ese «esté por ahí», en boca de alguien que está al frente de la gestión de la pandemia, significa que una o dos dosis de los viales pueden, según Simón, aplicarse de manera discrecional, casi al bulto. Es una barbaridad de tal naturaleza que si había alguna duda sobre la incompetencia en la gestión del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, la frase que entrecomillamos en cualquier país serio del mundo significaría su destitución inmediata.

A partir de ahora, los ‘vacunajetas’ ya tienen un argumento para saltarse el protocolo. Se pasan a última hora de la tarde por los centros de vacunación y están «por ahí» para recibir la dosis que, según Simón, «no se puede guardar hasta el día siguiente». ¿Y no cabe la posibilidad, más justa y razonable, que dado que se sabe que de todos los viales va a quedar una última dosis, esta se aplique con criterios menos chuscos que los que propone este señor?

Simón propone que esa última dosis se ponga al que pase por ahí, un criterio que desde un punto científico y sanitario es para mandarle, literalmente, a freír puñetas. ¿En qué manos estamos? ¿Cómo la salud de todos los españoles puede depender de alguien que es capaz de decir una barbaridad de esa naturaleza? ¿Este señor es experto en pandemias?
Si ésta es la eficacia de los informes de Sanidad, que Dios nos coja confesados.

OKDIARIO 23/01/2021 06:51.

El Ministerio de Sanidad de Salvador Illa ha tardado más de un mes en realizar un informe sobre la cepa británica que ha sido desmontado por el mismísimo Boris Johnson en menos de 24 horas. A media tarde, el departamento de Illa, que está pensando más en las elecciones catalanas que en hacer frente a la pandemia, hacía público un documento en el que, a grandes rasgos, aseguraba que la cepa británica «es más transmisible», pero «no tiene mayor riesgo» de causar una enfermedad grave. Pues bien: horas después, el primer ministro británico aseguraba que «nos han informado que, además de propagarse más rápidamente, ahora hay evidencias científicas de que la nueva variante, descubierta por primera vez en Londres y el sureste de Inglaterra, puede ligarse a un mayor grado de mortalidad». Ese mayor grado de mortalidad se cifra en un 30%, de modo que el estudio del Ministerio de Sanidad que asegura que la cepa británica «no tiene mayor riesgo» de causar enfermedad grave ha quedado absolutamente en entredicho nada más ver la luz. O sea, que ha durado lo que un caramelo a la puerta de un colegio.

Si ésta es la eficacia de los estudios de Sanidad, que Dios nos coja confesados. Vamos a ver: si se tarda un mes en elaborar un estudio sobre los riegos de la nueva cepa, lo que no puede ser es que el documento esté lleno de lugares comunes y obviedades. Para decir que «es más transmisible, pero no tiene mayor riesgo de enfermedad» no hacía falta tomarse tanto tiempo. Eso es lo que se aseguraba sobre la nueva variante a finales de diciembre. El problema está en que ese «estudio» del Ministerio de Sanidad es un corte y pega carente de hondura, un churro desde el punto de vista técnico y profesional.

Boris Johnson ha triturado el informe del departamento de Salvador Illa en un santiamén. Por decirlo suavemente, lo ha dejado desnudo de argumentos. Aunque, en realidad, argumentos no tenía ninguno.
EDITORIAL ABC.

Sobran las mentiras, sobra Simón.

La vacunación es una pifia, y la operación de marketing político diseñada por Pedro Sánchez para adueñarse de cada dosis que fuera inyectada está fallando por su lentitud.

ABC.

Actualizado: 13/01/2021 07:29h.

La excepcionalidad de la tormenta Filomena y la necesaria atención mediática que requiere no puede dejar en un segundo plano la gravedad recobrada por la pandemia en las últimas semanas, sobre todo a raíz del relajamiento colectivo vivido en Navidad. Los datos de contagio del pasado fin de semana son los más alarmantes desde que se conoció el Covid-19 y su letalidad vuelve a niveles muy preocupantes. Ante esto, ya no sirven de nada los mantras del Gobierno anunciando sistemáticamente que «vienen semanas muy duras». Ese mensaje es caduco y la ciudadanía ha relativizado las advertencias, porque hace muchos meses que La Moncloa, y su portavoz para la pandemia, Simón, dejaron de ser creíbles. Las alertas sobre la indolencia del Ministerio de Sanidad ante la tercera ola, y ante los avisos de que las medidas de «cogobernanza» autonómica no estaban siendo eficaces, no han servido de nada. El Gobierno, Salvador Illa -más en mentalidad de candidato en Cataluña que de ministro de Sanidad-, y Fernando Simón -que se ha llegado a creer su propio personaje mediático- se han demostrado perfectamente inútiles. Y las consecuencias son demoledoras 11 meses después. Se comprometieron a que no habría 17 navidades, una por autonomía, y exactamente eso es lo que hubo. Se comprometieron a coordinar la cogobernanza, y han declinado cualquier responsabilidad. Se comprometieron a legislar, y lo han hecho en todos los ámbitos -educación, poder judicial, eutanasia, memoria histórica…- excepto en el sanitario.

La vacunación es una pifia, y la operación de marketing político diseñada por Pedro Sánchez para adueñarse de cada dosis que fuera inyectada está fallando por su lentitud. No se han utilizado más que la mitad de las dosis llegadas a España, y al ritmo de las 400.000 empleadas en dos semanas, será imposible que en junio esté vacunado el 70 por ciento de la población. Pero para Fernando Simón, lo importante es relativizar. Ni una alusión a los 75.000 muertos más allá de crear una falsa euforia y una ilusión óptica con el proceso de vacunación, como si fuera el santo grial del sanchismo. Sánchez anunció un «plan nacional» con 13.000 puntos de vacunación y prácticamente ninguno está activo por la prioridad de vacunar antes a ancianos de residencias y sanitarios. Pero ni siquiera de eso Simón tiene un mapa mental hecho. Solo hay un «plan autonómico», absolutamente desigual por comunidades, y un portavoz de la crisis que ya ni siquiera ejerce como técnico en pandemias, sino como un actor con un guión contradictorio y falaz. La izquierda idealizó a Simón, y ahora hasta se permite infravalorar la seriedad de la cepa británica del virus aventurando que va a ser inocua en España. De sus palabras y mentiras, de sus divagaciones y ocultaciones, la hemeroteca goza de desgraciados ejemplos. Simón, que ha conseguido llevar su afán de protagonismo a un punto casi patológico, presume de no improvisar y siempre termina culpando al ciudadano de cualquier abuso, exceso o error porque Sanidad cree ser infalible.

Es cierto que muchos ciudadanos han asumido la «nueva normalidad» con imprudencia. Hemos creído que basta llevar una mascarilla, y no se entiende aún que el virus tiene vida propia. Que evoluciona y es traicionero. Pero el Gobierno no está utilizando ese estado de alarma que Sánchez tildó de «indispensable» durante seis meses. Ni para la prevención, ni para la vacunación, ni para sancionar a quienes incumplen, ni para garantizar restricciones o aislamientos. El ciudadano tiene mucho que rectificar, pero el Gobierno es el responsable de que eso no ocurra sacudiéndose culpas y frivolizando con la tragedia.
EDITORIALES.

EDITORIALES/TRIBUNAS.

OKDIARIO. 24/12/2020 06:50.

OKDIARIO ha podido confirmar que el mensaje navideño del Rey Felipe VI no hará mención concreta a la necesidad de regular la futura ley de la Corona, tal como le venía reclamando el Gobierno socialcomunista. El discurso sí que contendrá referencias a la voluntad del jefe del Estado de mantener en lo más alto el nivel de las exigencias éticas de las instituciones, lo que significa que el Monarca no se plegará a los designios de La Moncloa. El discurso del Rey ya ha sido grabado. OKDIARIO se ha manifestado editorialmente sobre lo inconveniente que resulta que el Gobierno invada el ámbito de competencias del Rey, entre la que se encuentran, por supuesto, la de dirigirse a los españoles en los términos que estime conveniente.

Parece que Felipe VI ha querido preservar ese ámbito competencial y marcado distancias con los requerimientos del Gobierno. Nadie mejor que él sabe cómo articular un discurso que este año año será escrutado de manera distinta en virtud de los casos que rodean al Rey emérito. Y nadie como él sabe lo que procede decirle a los españoles.

El problema de fondo es que el Gobierno ha pretendido tutelar la figura del jefe del Estado y someterle a una presión de todo punto improcedente. Esa presión añadida no es la mejor manera de resolver la compleja situación derivada de los casos en los que se ha visto envuelto Juan Carlos. Si como aseguró Pedro Sánchez, su Gobierno está comprometido a preservar la estabilidad de la institución monárquica -se supone que no lo diría por Podemos-, instar al jefe del Estado a introducir en su mensaje una alusión directa a la necesidad de regular la futura ley de la Corona supone una intolerable intromisión que el Rey no puede aceptar.

A la espera de conocer el mensaje de Felipe VI, lo que sobra en esta hora es convertir al Rey en un instrumento al servicio de los intereses políticos del Gobierno. Pedro Sánchez no es quién para decirle al jefe del Estado lo que tiene o no tiene que decir.
TRIANA. Lo más curioso de Diego Cañamero es el "papelón" que hizo saliendo con unos cuantos jornaleros de Andalucía en señal de manifestación y protesta. Pues bien, es diputado Y SE ACABARON LAS MANIFESTACIONES. Ya, ya, ya...
Ángel, Diego Cañamero un "paleto" en todos los sentidos, ¡pobre diablo!
LA TRIBUNA.

La izquierda mercenaria se pasa a la Internacional Nacionalista.

La izquierda española está desquiciada ideológicamente y cree que España es un invento de Franco, por lo que todo el que quiera cargársela se convierte en progresista.

Guillermo Díaz -18 diciembre, 2020 01:50.

Desde mi escaño en el Congreso de los Diputados puedo ver pequeños detalles que suelen escapar a la crónica parlamentaria porque suceden fuera de la tribuna de oradores.

En una ocasión, el diputado de Podemos Diego Cañamero, que dice representar a los jornaleros andaluces, regaló tras su intervención un manojo de espárragos a la entonces presidenta del Congreso Ana Pastor. Posteriormente, el autoproclamado portavoz del campo andaluz se dirigió a su escaño. Su discurso había reivindicado las ayudas a los jornaleros y la dignidad del trabajo en los extensos olivares de Andalucía. El camino a su escaño pasaba cerca de los de ERC. Del suyo se levantó Joan Tardá, portavoz de los independentistas catalanes por aquel entonces, que abrazó al jornalero.

Las filas de Podemos, muy emocionadas con el gesto, aumentaron el volumen de sus aplausos. Pensaban que el abrazo era solidario. Pero eso es porque no saben nada.

El abrazo era de despedida. De mala conciencia, si me aprietan. El abrazo de alguien que basa toda su acción política en denigrar al abrazado. En demostrar que el abrazado es un lastre para el progreso de Cataluña. El abrazo de un independentista a un representante de los jornaleros andaluces. Esos que a ojos del nacionalismo catalán cobran un PER que pagan los catalanes (sic) por no dar un palo al agua.

Pero eso no importaba.

Iglesias no sabe que ERC hunde sus raíces en el racismo decimonónico y que en los años 30 tuvo contactos con el fascismo de Mussolini

El posmodernismo y el relativismo de Podemos admite perfectamente que alguien se diga de izquierdas y quiera al mismo tiempo la secesión –promovida desde su origen por la burguesía catalana– porque ve al nacionalismo como algo exótico: "Es su cultura". Además, el nacionalismo "luchó contra Franco y a favor de la República".

Y esto, a pesar de que los nacionalistas intentaron cargarse la República cada vez que pudieron. Y esto, a pesar de que los postulados de ERC hunden sus raíces en el racismo decimonónico. Y esto a pesar de que en los años 30, ERC tuvo incluso contactos con el fascismo de Mussolini.

Eso no lo cuenta Hessel y por lo tanto no lo saben Iglesias ni el PSOE. Este PSOE que no lee a sus mayores. Se dicen herederos de Indalecio Prieto, pero ignoran lo que este le dijo a Azaña sobre Companys: "Está loco. Pero loco de encerrar en un manicomio". Así lo recoge Azaña en sus diarios.

También denuncia Azaña las traiciones permanentes de los nacionalistas. En especial, las de Esquerra. Pero eso al PSOE también le da igual. La memoria está al servicio del presente, ya lo dijo Adriana Lastra. Su orden de silencio a todo el socialismo se extiende hasta la fundación de un partido cuya longevidad solo le sirve a Lastra para plasmarla en un pin de su solapa.

Otro episodio frecuente es el de los aplausos podemitas al PNV. Es difícil ser más de derechas que el PNV. Sólo Vox puede equipararse a los nacionalistas vascos. Iglesias se deshace con Aitor Esteban. Le mira embelesado durante muchas de sus intervenciones.

En el PNV miran a Podemos cuando estos les aplauden como alguien observa a un mono al que ha lanzado un cacahuete.

Iglesias no sabe el desprecio que despierta en un partido profundamente católico y que hunde sus raíces en los conventos jesuitas. Tampoco vio los gestos de Esteban cuando en un alarde pseudoculto –casi un género en el líder de Podemos– Iglesias quiso relacionar la Cruz de Borgoña, la Union Jack y los gudaris.

La Cruz de Borgoña era el símbolo que usaban los requetés, que no se llevaron precisamente bien con los gudaris del PNV. Esteban lo puso a caldo. Pero Iglesias pensó que Esteban se equivocaba. ¿Quién es profesor de Políticas en la Complutense, Esteban o él? ¡Además, la historia es relativa! Lo sabe cualquier posmoderno.

Sobre la facción del PNV que se fue con Franco hablaremos otro día. Y sobre el acuerdo con los italianos para entregar Santander sin resistencia –algo similar ocurrió en Bilbao y parece que con conversaciones igualmente– a cambio de un buen trato por parte de los de Franco, el conocido como Pacto de Santoña, también.

En el PNV miran a Podemos cuando estos les aplauden como alguien observa a un mono al que ha lanzado un cacahuete.

¡Pero es que el PSOE también está embelesado con el PNV! Ahí están los Diarios de Sesiones. Es impresionante ver cómo los incluyen en la mayoría progresista de la investidura y los excluyen del bloque de la derecha.

Que el PNV no sea derecha para el PSOE se debe a un ejercicio de alquimia difícil de comprender. ¿Dejan de ser derecha porque han votado sí a Sánchez? ¿Porque apoyan los Presupuestos a cambio de privilegios territoriales, algo muy igualitario e izquierdista? ¿O sencillamente porque abogan por la ruptura de España?

La izquierda española está desquiciada ideológicamente. Creen que España es un invento de la derecha, de Francisco Franco, por lo que todo el que quiera cargársela es progresista. Esto cabe en otro pin de la solapa de Lastra.

Marx ha sido enmendado. La izquierda ha pasado de la Internacional Socialista a la Internacional Nacionalista.

El día que Vox quiera ser de la mayoría progresista sólo tiene que cambiar una parte de su programa: defender exactamente lo mismo que defienden hoy, pero para un ámbito territorial diferente al español. Que se hagan nacionalistas mesetarios. Desde ese momento, Iglesias los considerará comuneros agraviados por Carlos V. Abrazables. Y Sánchez negociará y aprobará con ellos los Presupuestos.

¡Pero si hasta ven a Feijóo como un centrista por ser nacionalista gallego!

Marx escribió que "la nacionalidad del trabajador no es francesa, inglesa o alemana; es el trabajo, la esclavitud en libertad, el tráfico de sí mismo. Su gobierno no es francés, ni inglés, ni alemán; es el capital. El aire que se respira no es el aire francés, ni el inglés, ni el alemán; es el aire de las fábricas".

Pero Marx ha sido enmendado. Si estas frases sentaban las bases para la Internacional Socialista, los que se dicen sus herederos y que priman el suelo sobre la clase social, la lengua sobre la igualdad de oportunidades y el regionalismo sobre la comunidad global, han cambiado de organización. Se han ido a la Internacional Nacionalista.

En una traición de clase sin precedentes, la izquierda española es identitaria antes que solidaria. Usa las lenguas como muros y defiende el privilegio territorial en detrimento de la igualdad. La izquierda española quita títulos nobiliarios por un lado para crear una nobleza nueva. Un nuevo feudalismo donde el derecho de pernada sea sustituido por la pleitesía étnico-lingüística.

Hoy, gran parte de la izquierda mercenaria ha abandonado la defensa de los derechos de los más débiles primando los territorios con el único objetivo de gobernar y ocupar sillones. Hoy, la izquierda pone el acento en la diferencia, y la igualdad vuelve a estar en peligro. No por el caciquismo decimonónico. No por las oligarquías ancestrales, sino por culpa de la mayor corrupción moral que conoce nuestro país: el nacionalismo y sus peajes.

*** Guillermo Díaz es diputado de Ciudadanos por Málaga, abogado y escritor.
Luis del Val.

"En primer lugar quiero ponerme las orejas de burro, muy merecidas, porque, ayer, adjudiqué la tontería contemporánea de que si se bajaba algo el IVA a nuestras arruinadas empresas turísticas, podrían obtener beneficios a doña Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, cuando el susto morrocotudo de que unas empresas que están cerrando puedan sostenerse y ya, lo que faltaba, obtener beneficios fue de la ministra de Industria y Turismo, doña Reyes Maroto, a quien no quiero restar méritos ... (ver texto completo)
Aplaudimos, ¡plas, ¡plas, ¡plas, ¡plas, ¡plas!
EDITORIAL ABC.

La izquierda se desespera con Madrid.

Para el PSOE, la extrema izquierda y el separatismo la fortaleza del centro-derecha en Madrid es inasumible porque constituye un muro a su objetivo de cambiar el modelo de Estado.

ABC.

Actualizado: 30/11/2020 07:46h.

La izquierda ha desatado una guerra sin cuartel contra el modelo político que el Partido Popular viene aplicando en Madrid. Es una guerra política en la que a la izquierda le vale todo con tal de acosar y derribar no solo los gobiernos autonómico y municipal de la derecha, sino el valor político que representan semejantes polos de poder en manos del PP. Los populares gobiernan en la Comunidad Autónoma de Madrid desde hace veinticinco años, cuando Alberto Ruiz-Gallardón logró la primera mayoría absoluta. Tras las elecciones de 2015 y 2019, el PP ha necesitado el apoyo de Ciudadanos, en ambos casos, y de Vox, en las últimas. Sin embargo, se ha mantenido constante una línea de gobierno basada en el crecimiento económico, la expansión de las clases medias, la atracción de empresas y talento y el contrapunto a la insolidaridad endémica de los gobiernos nacionalistas de otras comunidades. No han faltado las sombras, principalmente asociadas a casos de corrupción en personas vinculadas al PP. El Gobierno municipal de la capital ha sido también un bastión del PP desde 1991 hasta 2015, recuperado en 2019, tras la fracasada experiencia de Manuela Carmena, gracias a un pacto de gobierno con Cs.

Para el PSOE, la extrema izquierda y el separatismo catalán esta fortaleza del centro-derecha en Madrid es inasumible porque constituye un muro de contención a su objetivo de cambiar el modelo de Estado y vaciar la Constitución. El clima de libertad que impera en Madrid es gracias a uno y a otra. Contra el Gobierno de Díaz Ayuso se ha utilizado desde una vacua polémica por su alojamiento durante la pandemia a echarle en cara los fallecidos por Covid-19 en las residencias. Visto que la presidenta ha resistido firmemente este acoso, al que ha respondido con una evolución favorable de la pandemia, el PSOE ha activado un plan de devastación fiscal de Madrid, lanzando por delante a su nueva vanguardia para la dirección del Estado: los proetarras de Bildu, la extrema izquierda de Podemos y los separatistas catalanes. Cuando un partido como el PSOE, que se califica de Estado, tiene que recurrir a estos aliados es que su desesperación está descontrolada.

La izquierda ha convertido a Madrid, en efecto, en la denominación de origen de un modelo político que enmienda la plana de todos sus prejuicios. Actividad económica alta con una fiscalidad baja; servicios públicos eficaces, aunque mejorables; estabilidad política sin extremismos; apertura social sin localismos nacionalistas ni lucha de clases. Turismo, cultura, empresa y educación tienen en Madrid una proyección al más alto nivel, sin ignorar los problemas de cohesión social y desigualdades que se generan en toda región que vive con dinamismo su desarrollo. Frente al crecimiento de las clases medias madrileñas -indiscutible en los municipios del sur de la capital- y sus aspiraciones de mayor calidad y nivel de vida, la izquierda no tiene propuestas y demuestra no conocer al electorado de Madrid. Las izquierdas se empeñan en describir Madrid como lo que no es y, por eso, los ciudadanos de esta comunidad no confían en ellas.

El tándem formado por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta del Gobierno autonómico, Isabel Díaz Ayuso, gana enteros cada vez que el PSOE y sus socios exhiben contra ellos su visceralidad. El último regalo de la izquierda al PP madrileño es sacar a Gabriel Rufián a denunciar el «paraíso fiscal» madrileño. Lo hace el portavoz de un partido que tiene a su líder, Oriol Junqueras, condenado por malversar el dinero de los catalanes. Muy mal tiene que estar el PSOE para convertir a Rufián en su punta de lanza contra Madrid.
Luis del Val sobre los socialistas históricos:

"Como la Radio es un medio de servicio público, quisiera llamar la atención de los amigos, compañeros y conocidos de Adriana Lastra para que procuren, por todos los medios, que ella no se entere de que el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, sigue escribiendo a los 84 años; que el gran pintor, Antonio López, continúa pintando con la misma edad; o que uno de los cardiólogos más famosos del mundo, Valentín Fuster, cumplirá 78 años dentro de un par de meses, ... (ver texto completo)
¡Genial!
Luis del Val.

"Encuentro al ministro Ábalos tan satisfecho en la misión de explicar lo inexplicable, tan orgulloso de su misión de recadero para poner perfume a la fetidez que tengo que volver al lenguaje cervantino, quevedesco, ese que el pueblo entiende, y a ese verbo paradójico que sirve para describir el placer más intenso y la molestia más profunda. Y se lo digo, con humilde tono de súplica, en siete palabras: “Por favor, señor Ábalos, no nos joda”.

Es legal que ustedes pacten con Bildu. ... (ver texto completo)
¡Plas, ¡plas, ¡plas, ¡plas, ¡plas, ¡plas.................
TRIANA. Entre otras cosa dice Bildu que viene a Madrid a cambiar el régimen. ¿Cuál? ¿Un nuevo comunismo? ¿Aniquilar la democracia que tenemos en España? ¿Derribar la monarquía parlamentaria?
¡JOOOO! TRIANA, menudo panorama.
Ángel, los socialcomunistas les encanta todo lo que está haciendo este puñetero Gobierno, ¡menudo panorama!

Un saludo.
Ni directora, ni codirectora, ni gaitas.

OKDIARIO. 14/11/2020 06:46.

La Universidad Complutense recurrió a una argucia para, ante la imposibilidad de nombrar directora de una cátedra extraordinaria a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, retorcer el reglamento para hacerla codirectora. OKDIARIO denunció que no podía ser directora, dado que no tenía vinculación laboral con la universidad y, por supuesto, carecía de méritos para ostentar dicho cargo, pues no es ni titulada, algo que sí se exige a los futuros alumnos. La Complutense ha recurrido a una «excepcionalidad» contemplada en el reglamento, pero que sólo es posible aplicar en casos muy concretos y fundamentados, para colocarla en el puesto.

Veamos: el reglamento señala que «el/la director/a de la cátedra será un/a profesor/a o personal de administración y servicios con vinculación permanente de la UCM nombrado/a por el rector a propuesta de la Comisión Mixta de Seguimiento». Y añade que «la dirección deberá recaer en un miembro del personal docente e investigador o personal de la administración o servicios cuya actividad guarde relación con el ámbito de la actividad» y «preferentemente, responderá a un perfil de prestigio profesional, técnico y científico reconocido en el ámbito temático del objeto de la colaboración». Conclusión: Begoña Gómez no puede ser directora.

Tampoco codirectora, porque el reglamento exige que un codirector tenga «vinculación laboral» con la UCM. Este cargo se reserva en el caso de que sea un profesional de reconocida trayectoria el que sea designado como director efectivo. No hay que ser muy sagaz para concluir que el puesto de codirectora tampoco encaja en el perfil de Begoña Gómez, ya que este puesto está reservado a un docente con contrato universitario. La Universidad, en consecuencia, vuelve a hacer una interpretación libre y muy retorcida para «colocar» a la mujer de Sánchez al frente de una de sus titulaciones. Tendría guasa que para hacerla directora efectiva colocara de codirector a alguien que cumpliera los requisitos. Es decir, que quien ostenta méritos fuera el segundo de quien no ostenta -como Begoña Gómez- ninguno.

Lo que tiene que hacer la Complutense es aceptar de una vez que lo pretende es una arbitrariedad descomunal: Begoña Gómez no puede ser directora ni codirectora y todo lo que está haciendo es un ejercicio de nepotismo evidente.
DITORIALES-TRIBUNAS.

Cuando la «cualificación» es ser la mujer del presidente.

OKDIARIO. 13/11/2020 06:50.

OKDIARIO desveló que Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, sería la directora de una cátedra extraordinaria de la Universidad Complutense, pese a carecer de cualificación y titulación -algo exigible a los alumnos-. La noticia provocó indignación en amplios sectores académicos, que denunciaron el nepotismo y el trato de favor de la universidad pública. La polvareda desatada ha llevado a la Complutense a modificar su página web. Donde antes daban por hecho que Begoña Gómez era la «directora de la cátedra», ahora se afirma que «es posible que sea la nueva codirectora».

La rectificación viene después de OKDIARIO se hiciera eco de las quejas de la comunidad universitaria, pues el reglamento de la Complutense y su normas internas determinan que «el/la director/a de la cátedra será un/a profesor/a o personal de administración y servicios con vinculación permanente de la UCM nombrado/a por el rector a propuesta de la Comisión Mixta de Seguimiento». Y añade: «la dirección deberá recaer en un miembro del personal docente e investigador o personal de la administración o servicios cuya actividad guarde relación con el ámbito de la actividad» y «preferentemente, responderá a un perfil de prestigio, profesional, técnico y científico reconocido en el ámbito temático del objeto de la colaboración».

Con el reglamento en la mano resulta obvio que Begoña Gómez no podía ser directora -como afirmó en principio la universidad-, de modo que la Complutense ha recurrido a una triquiñuela y se abraza a una interpretación del reglamento igualmente polémica. En el mismo se afirma que el rector «excepcionalmente y por causas justificadas» puede designar director «a alguien sin vinculación laboral con la Universidad». En este caso, se indica, «se designará a un co-director/a con vinculación laboral con la UCM que estará sometido al mismo régimen que el/la director/a».

En cualquier caso, lo que parece evidente es que la Complutense ha otorgado un trato de favor a la mujer del presidente del Gobierno. Su «cualificación» es esa: ser la esposa de Pedro Sánchez. Nepotismo universitario.
Sí, los tienes en el Gobierno, está OTEGUI EL TERRORISTA DE ETA.
Ajo y agua para los asesinos ETARRAS y sus compinches.
EDITORIAL ABC.

La «izquierdita» cobarde.

Hay una «izquierdita cobarde» que vocifera un día, pero después sigue a lo suyo, como si una decisión como la de pactar con Bildu no fuese un latigazo en la conciencia de muchos socialistas indignados.

Actualizado: 12/11/2020 21:29h.

El Gobierno ha salvado con comodidad el primer trámite para la aprobación de los presupuestos con el apoyo expreso de sus socios independentistas, con la incorporación de Bildu como partido «para la dirección del Estado», e inexplicablemente con Ciudadanos. La ministra María Jesús Montero lo celebró como si las cuentas públicas ya estuviesen oficialmente en vigor, y como si no produjese una convulsión política el blanqueamiento definitivo que ha hecho el PSOE de Arnaldo Otegui, un terrorista que jamás se arrepintió de sus delitos. La votación no solo supuso una victoria parlamentaria de Sánchez que le aclara el panorama de legislatura. También fue una renuncia a la dignidad de unas siglas con 140 años de historia, las del PSOE, que ha permitido a Bildu jactarse de «ir a Madrid a tumbar definitivamente el régimen».

Esta amenazante declaración de intenciones no sería mucho más que un eslogan político redactado sobre décadas de sangre y muerte si no fuera por la legitimidad que Sánchez le ha concedido. Por eso conviene desmentir esa mitología según la cual el PSOE es un partido sometido a un permanente debate interno con contrapesos frente a cualquier abuso de su secretario general. El PSOE ha dejado de existir como tal para ser sustituido por una opaca estructura endogámica en La Moncloa. El partido es una comparsa y Pablo Iglesias influye más en él de lo que puedan hacerlo cualquiera de sus «barones», sus cuadros medios o su militancia. El PSOE ha sido sometido por Sánchez, se ha desactivado su Comité Federal y en su dirección no figura nadie que se atreva a alzar la voz. Todo se basa en un ordeno y mando orgánico que ha convertido cualquier atisbo de crítica en una purga.

Es cierto que de vez en vez asoman voces de «barones» críticos. Ha ocurrido ahora, incluso con vehemencia, con Fernández Vara, García-Page, Lambán y, a última hora, por una desaparecida Susana Díaz, que ya hace meses se rindió como azote «oficial» de Sánchez. El mensaje común es que abominan de Bildu, incluso con «vómitos». Sin embargo, todo es un ejercicio retórico para tranquilizar su conciencia y seguir digiriendo sin mayores aspavientos la imposición del presidente. De ello vienen alertando antiguos dirigentes socialistas que solo reciben el desprecio de ser llamados «glorias caducas» o «jarrones chinos». Pero son los propios «barones» quienes han renunciado a ser útiles a un partido al que Sánchez acalla a capricho. No comparten su doctrina ni que haya faltado a su palabra de no pactar «jamás» con los subalternos de ETA, pero lo asumen, y eso no es una cuestión de resignación, sino de cinismo político.

Hay, en definitiva, una «izquierdita cobarde» que vocifera un día, pero después sigue a lo suyo como si una decisión como la de pactar con Bildu no fuese un latigazo en la conciencia de muchos socialistas asqueados, o en la memoria de tantos militantes asesinados que cayeron solamente por tener al PSOE como una seña de identidad digna y valiente. Otegui ha ascendido de «hombre de paz» para Rodríguez Zapatero a «hombre de Estado» para Sánchez. Cuando Díaz, Lambán y el resto de «sufridores» del sanchismo amagan sin dar, o alegan que no comparten nada con Bildu, conviene decir la verdad. No es cierto. Representan a un partido que empieza a compartir con Otegui la gobernabilidad de España, y en la medida en que no afronten ningún tipo de sacrificio personal o político, solo serán unas marionetas irrelevantes. Como socialistas, deberían dejar de hablar de Bildu y hablar de Sánchez, que es quien se entrega a Bildu.
Si, claro que sí. TÚ
No, no, yo NO.
Yo creo que hoy día nadie necesita beber de ninguna fuente. Hay medios suficientes para tener tus propias ideas y para analizar las cosas sin intermediarios. Eso sería lo ideal para cualquier sociedad. Estamos mal acostumbrados y nos dejamos adoctrinar demasiado por los adeptos a nuestras ideologías.
Para muestra un botón.
Este INDA es un señor con dos pares.
Y además bien puestos.

Ángel, un saludo.
EDITORIAL ABC.

La pandemia con democracia.

A la falta de liderazgo nacional, que, más que nunca, correspondería al Gobierno, no debe sumarse la desactivación de los mecanismos de control constitucional al poder político.

ABC.

Actualizado: 09/11/2020 00:19h.

La evolución de la pandemia de la Covid-19 en España está demostrando que el Gobierno somete sus reacciones a criterios políticos. Sus decisiones sobre medidas sanitarias, restricciones de movimientos, competencias autonómicas, imposición y prórroga del estado de alarma y, en general, mensajes a los ciudadanos generan más problemas que soluciones. El caso de la Comunidad de Madrid es paradigmático. Después de concentrar en su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, toda la crítica política y técnica imaginable, el Gobierno se ha visto desautorizado por la eficacia de las medidas tomadas por el Ejecutivo madrileño. El estado de alarma hecho a la medida contra Díaz Ayuso y del puente de El Pilar, además de constituir una anomalía constitucional y una represalia por el revés judicial que sufrió el ministro de Sanidad, no ha aportado nada a la reducción de las cifras de la pandemia en Madrid. Los confinamientos por áreas básicas de salud se han revelado más útiles para mitigar la difusión del virus que los cierres del territorio autonómico. Esto no quiere decir que la situación en Madrid sea buena. Es mejor que hace unas semanas y mejor que en la mayoría del resto de las comunidades, pero sigue siendo muy grave.

En todo caso, el Gobierno ha vuelto a engancharse a Madrid, esta vez para eludir el debate sobre el confinamiento domiciliario que le han planteado varios gobiernos autonómicos. Ahora, la buena marcha de los datos en Madrid y, en menor medida, en Cataluña, permite a Sánchez mantenerse refugiado en la delegación de competencias a las comunidades prevista para el actual estado de alarma. Sin embargo, el decreto vigente prevé restricciones de movilidad, pero no confinamientos de los ciudadanos en sus domicilios. Es esta una medida extrema, con una carga económica evidente, pero también psicológica, porque no todos los ciudadanos pueden confinarse en condiciones adecuadas. El recuerdo del confinamiento general de marzo aún duele.

El Gobierno debería asumir este debate y darle una solución jurídica y política. El actual estado de alarma es un fraude constitucional, porque se halla en una prórroga de seis de meses desde hoy mismo. Si hubiera que confinar en domicilios, o el Gobierno aprueba un nuevo decreto de estado de alarma, derogando el actual, o lleva al Congreso una propuesta de modificación del vigente. La primera opción supondría la imposición de un confinamiento domiciliario sin control parlamentario hasta que se debatiera su prórroga. La segunda opción obligaría al Gobierno a pedir del Congreso la aprobación de las nuevas medidas. Es hora de exigir un verdadero control parlamentario y constitucional sobre las restricciones a las libertades individuales. Obligar a los ciudadanos a estar recluidos en sus casas es una medida excepcional en un Estado de Derecho y democrático. La dramática novedad de la pandemia en marzo pasado hizo que la sociedad mirara a otro lado ante medidas de limitación de derechos de constitucionalidad más que dudosas. En esta segunda oleada del virus, no se puede reaccionar igual. Por eso, es preocupante comprobar que el TC está llegando tarde a su cita con los derechos de los españoles a saber cuáles son los límites del estado de alarma y de los poderes del Gobierno.

El Parlamento y el TC no pueden ser partícipes de esta acumulación de decisiones políticas sobre las que se ha construido un sistema de imposiciones al ciudadano, sin una certeza clara sobre su constitucionalidad. A la falta de liderazgo, que correspondería al Gobierno, no debe sumarse la desactivación de los mecanismos de control constitucional al poder político. Este es el riesgo actual de España, el de una pandemia sin democracia.
OPINIÓN.

EDITORIALESTRIBUNAS.

Inda: «Ahora será Franquito Sánchez quien decide desde Moncloa qué noticias son verdaderas y cuáles fake»

OKDIARIO. 05/11/2020 22:15.

Una nueva maniobra de Pedro Sánchez para manejar a los medios a su antojo ha sido la creación de un comité de expertos que decidirá qué noticias son o no ‘fake news’. Eduardo Inda retrata los dejes del presidente del Gobierno socialcomunista con esta y otras medidas.

«Cuando un servidor bautizó a Pedro Sánchez como Franquito, hará tres o cuatro meses, lo hizo medio broma, medio en serio porque empezábamos a vislumbrar los tics autoritarios del personaje», comienza Inda. A continuación, explica tan llamativa comparación: «De momento no se puede comparar a Pedro Sánchez con Franco por una elemental razón: el primero ha sido elegido democráticamente y el segundo, obviamente, no; el segundo nos tuvo 40 años bajo su bota».

Sin embargo, Inda encuentra motivos más que suficientes para asemejar los tics autoritarios de Sánchez con otros personajes. «No es menos cierto que en la historia de la Humanidad ha habido terribles dictadores que salieron inicialmente de las urnas. El caso más conocido en nuestro tiempo es el de Hugo Chávez, que ganó las elecciones venezolanas del año 98 y luego, poco a poco, progresivamente instauró en su nación una terrible dictadura que encarcela o asesina opositores; que asesina a los ciudadanos que se manifiestan libremente por las calles; que roba como si no hubiera un mañana; que expropia cuando le da la realísima gana y que, además de todo eso, pues se constituye, al igual que la de Nicolás Maduro, en una de las grandes fortunas de Iberoamérica porque son, uno era y otro es, un gran ladrón. Y, además de todo eso, los dos son narcotraficantes, lo afirma la DEA estadounidense».

«El último conejo que se ha sacado de la chistera Franquito en esta deriva autocrática es la constitución en Moncloa de un organismo para luchar contra la desinformación, para decidir qué es verdad o qué es mentira; qué noticia es cierta y cuál es una ‘fake news’; qué es verdadero o qué es falso», explica Eduardo Inda tras conocerse la formación de esta especie de ‘comisión de la verdad’ monclovita.

Inda da una clave más: «Este organismo inconstitucional, que no ha pasado siquiera por el Parlamento, lo dirigen dos franquitos de Franquito: su jefe de Gabinete, Iván Redondo, y su director de Comunicación, Miguel Ángel Oliver».

Estos tres personajes «quieren ver a los periodistas críticos, a los Carlos Herrera de turno, Ana Rosa Quintana, Federico Jiménez Losantos, a Vicente Vallés o a un servidor. Nos quieren ver como yo me mostré en otro vídeo hace unos meses, exactamente así [Eduardo Inda se pone dos esparadrapos rojos en la boca] amordazados de rojo socialista».

Eduardo Inda tiene claro lo que «los tres franquitos» pueden hacer con la mordaza: «Se la pueden meter donde les quepa. Porque para silenciarnos tendrán que encarcelarnos, desterrarnos o quién sabe si hacernos algo peor». «La verdad –continúa Inda– es que es sencillamente delirante que quienes lanzan bulos todos los días sin parar, quienes se inventaron un comité de expertos que les ayudaba en la lucha contra el Covid –un comité de expertos que no existía–; quienes se inventaron informes de universidades extranjeras que avalaban su gestión; quienes dicen que hay 30.000 muertos por el Covid, cuando en realidad ya pasan de 60.000, son quienes nos van a decir a los ciudadanos españoles qué es verdad o qué es mentira. ¡Anda, no me jodas!».
Amando de Miguel.

La dictadura progresista.

2020-11-02.

Dice el Diccionario que alarma es “inquietud causada por la aparición de un peligro o la amenaza de un suceso no deseado”. Yo añadiría “un suceso próximo, inmediato”. Es un estado que suele surgir de modo imprevisto, al dar un aviso de peligro o de precaución por parte de las autoridades. Lo que resulta un tanto azorante, en nuestro caso, es que el estado de alarma lo haya establecido el Gobierno para seis meses. Cabe sospechar que, ante un plazo tan largo, las conductas de precaución se relajarán con el transcurso de los días. Lo peor es la cuestión de principio: decretar el estado de alarma para seis meses presume un poder arbitrario, despótico. Es el signo aciago de que entramos en una dictadura progresista.

Es claro que la declaración del estado de alarma funciona como un subterfugio para recortar ciertos derechos de los pobres ciudadanos. No es por atentar contra la libertad, sino para reafirmar el poder en una dirección autoritaria, que a los mandamases proporciona un gran placer. La medida estrella que se asocia con el estado de alarma es el toque de queda.

El toque de queda es la “prohibición militar de circular por las calles durante determinadas horas de la noche, que se establece en tiempos de guerra o de desorden”. Su aplicación por la autoridad civil y con ocasión de la pandemia que padecemos en estos tiempos no deja de ser una mixtificación. Solo de forma analógica e interesada la pandemia puede considerarse como una guerra o un desorden.

Lo más probable y menos deseable es que, con una situación de alarma tan prolongada, más el ucase del toque de queda, las prohibiciones no se cumplirán del todo. En ese caso, los pobres ciudadanos, así, in genere, serán tachados de irresponsables. Lo que supone eximir de culpa a las autoridades, por no haber gestionado como Dios manda la crisis sanitaria. Que es lo que se trataba de demostrar.

Las previsiones de reducción drástica de los movimientos de las personas no se cumplirán, por una potísima razón. Es así de clara: no hay policía suficiente para controlar toda esa ingente movilidad. Además, hay que contar con el natural cansancio de la gente (sobre todo, los jóvenes), harta de confinamientos y de restricciones de todo tipo.

Me temo que la iniciativa del toque de queda durante la noche y otras medidas similares sirven solo para tranquilizar a la población, lógicamente amedrentada. De esa forma, parece que las autoridades hacen algo para contener la epidemia. El problema es que, después de tantas medidas de control de la enfermedad, su efecto no ha sido el esperado, lo que hace que aumente la frustración. Lo lógico será, pues, esperar nuevas medidas profilácticas o preventivas más caprichosas. Se me ocurren: guantes de látex obligatorios para toda la población, clausura de los centros de enseñanza, reducción tajante de los transportes públicos, cierre de las residencias de ancianos. No quiero seguir dando ideas.

La raíz del problema está en el menguado conocimiento que tiene la comunidad científica sobre el famoso virus de China. Es algo que no se reconoce públicamente, al partir de la consideración de que nos encontramos en la era científica. La misma nesciencia se podría atribuir a los gobernantes, al ignorar las medidas necesarias para paliar la hecatombe económica que se nos ha echado encima. Solo a un tonto o a un malvado se le ocurre que la solución pueda ser la del aumentar el gasto público de forma desaforada. En ello estamos.
VIDAS EJEMPLARES.

Al menos no presuma.

Lo mínimo que podía hacer Sánchez es reconocer que se equivocó.

Luis Ventoso.

Actualizado: 26/10/2020 08:23h.

Con la mirada beatífica y la voz queda y pretendidamente empática de las grandes ocasiones, nuestro presidente compareció para empaquetarnos un «estado de alarma» de seis meses, que incluye desde ya un toque de queda de once de la noche a seis de la mañana. Por supuesto aseguró que la medida, que anulará libertades fundamentales, atiende a lo que le recomiendan «los científicos y los técnicos». Además, presumió de lo bien que manejó España la primera ola. Felicitó al pueblo español por su «disciplina social y resistencia», cuando la verdad es que hemos sido los reyes de la jarana. Se jactó de cómo está gestionando la segunda ola, alardeando de sus iniciativas. Nos explicó que su Gobierno «siempre ha defendido» la necesidad del «mecanismo constitucional del estado de alarma», y finalmente, respondió a algunas preguntas (o mejor dicho, no las respondió, pues en vez de contestar a lo que le plantean los periodistas se dedica a ignorar las cuestiones y divagar en largos parlamentos escapistas).
Aunque el reto sanitario, económico y social del Covid-19 es realmente tremendo, lo mínimo que podía hacer Sánchez es pedir disculpas por sus reiterados errores en la lucha contra la epidemia, donde ha ido dando palos de ciego con el método prueba-error y donde ha llegado tarde por dos veces. La historia que no quiere contar está ahí:

En enero, el Gobierno ya sabía que había un problemón en ciernes (así lo reconoció Simón en su spot publicitario con Calleja por Baleares). Pero hizo el avestruz hasta el 14 de marzo, cuando como ahora pasó de no hacer nada a imponer un drástico estado de alarma, uno de los más duros del mundo. Con esa gran idea se encerró a la población a cal y canto por tres meses y se provocó el mayor desplome del PIB de la OCDE. Pero a finales de junio, Sánchez da al virus por derrotado. El 4 de julio nos anima a disfrutar de la «nueva normalidad» y le empaqueta el embolado a las comunidades, y en agosto se marcha a tomar el sol a Canarias y Doñana. El Gobierno no vuelve a aparecer en la crisis sanitaria hasta mediados de septiembre, cuando a modo de cortina de humo que tape sus miserias emprende una guerra doctrinaria contra la Comunidad de Madrid. Hace diez días, el gran Simón - ¿qué hace todavía ahí si no da una?- todavía nos decía que «da la sensación de que podemos estar en la fase de estabilización previa a un posible descenso». Pero ayer: «estado de alarma» al canto hasta el 9 de mayo. ¿En nombre de qué ciencia? No sabemos. El anterior «comité científico» resultó que no existía y del nuevo, si es que lo hay, no conocemos un solo nombre. El Gobierno de Sánchez e Iglesias ha dado un recital de improvisación y cortoplacismo. Ha confundido la gestión con la propaganda y ha llevado a España a presentar por dos veces uno de los peores registros del planeta. Por favor, al menos tenga el decoro de no restregarnos desde la televisión lo bien que lo hace.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
OPINIÓN.

EDITORIALES-TRIBUNAS.

Inda: «Que Iglesias te ensalce compulsivamente es para hacértelo mirar, ¿no crees Casado?»

OKDIARIO. 23/10/2020 06:50.

El resultado de la moción de censura de Vox contra Pedro Sánchez estaba cantado. Lo que ha descolocado a la mayoría ha sido la reacción del PP contra el partido de Santiago Abascal. Además de dar un ‘no’ rotundo a Vox, Pablo Casado ha roto todos los puentes que le podían unir a la formación de Abascal. Eduardo Inda le da un consejo al líder de los ‘populares’: «La verdad es que si yo fuera tú y Pablo Iglesias dijera de mí que soy un tipo brillante, que hago discursos inteligentes, que desde el punto de vista intelectual soy un ser respetable –viniendo de quien viene, de un tipo iletrado–, yo la verdad es que tendría dos alternativas vitales. La primera pasaría por quitarme la vida. La segunda sería irme al frenopático más cercano con la mayor celeridad posible».

Iglesias, como recuerda Inda, no ha sido el único que ha elogiado a Casado. «Si además de todo eso, escuchase a la licenciada en primero de COU Adriana Lastra llenarme de alabanzas, una persona que se dedica sistemáticamente a linchar al PP y a todo lo que huela a derecha o centroderecha o a políticas liberales, no me lo pensaría dos veces, me lo pensaría 72», apostilla Eduardo Inda. Tampoco hay que olvidar que gran parte de la prensa de izquierdas también se ha deshecho en elogios hacia Pablo Casado. «Y si encima, llego a casa por la noche, abro ElDiario. es, el diario socialpodemita de Ignacio Escolar, y le leo pidiendo un aplauso para mí, la verdad es que no sabría donde meterme o me lo haría mirar».

Inda concluye recordándole a Casado que «con la moción de censura ha demostrado dos cosas: que esto no era el viaje al centro y que el camino a la tontuna es mucho más rápido de lo que algunos pensábamos».
EDITORIALES.

EDITORIALES/TRIBUNAS.

OKDIARIO-20/10/2020 06:50.

En vísperas de la moción de censura presentada por VOX, el PP todavía no tiene decidido cuál será el sentido de su voto. O si Pablo Casado lo tiene, no ha tenido a bien comunicarlo. No parece razonable que el presidente del Partido Popular mantenga la incógnita hasta el último momento, porque lo que está trasladando con la demora es una sensación de inseguridad que acrecienta la sospecha de que el movimiento de la formación de Abascal ha sumido al principal partido de la oposición en una encrucijada de la que le está costando salir. La moción de censura de VOX parece más orientada a debilitar al PP que a Pedro Sánchez, que por razones de aritmética parlamentaria, saldrá indemne e, incluso, reforzado. Razón de más para que el PP hubiera articulado una estrategia sensata y razonable. Si lo que pretendía el partido de Abascal era comprometer al PP, por ahora -a expensas de conocer cuál será el sentido del voto de los populares- lo ha conseguido.

Con una izquierda echada literalmente al monte, con un Gobierno socialcomunista conjurado en una estrategia de demolición institucional sin precedentes, resulta sintomático que quién pueda sufrir más las consecuencias de la moción de censura sea Pablo Casado. El presidente del PP recibirá reproches sea cuál sea el sentido de su voto, pero más allá de las críticas lo que no parece políticamente sensato y estratégicamente coherente es que los populares rechazaran la moción de censura alinéandose con el PSOE y Podemos en el voto contrario. Un «no» del PP sería incomprensible para una gran mayoría de sus votantes.

Si de lo que se trata ahora es de minimizar el daño de su voto -triste consuelo-, una abstención -dado que es descartable que Casado secunde la moción de VOX- sería la opción menos mala. Ese el problema del Partido Popular: que haga lo que haga en la moción, saldrá perjudicado. La moción de censura de VOX no debilita al Gobierno socialcomunista, sino al centro derecha. Triste paradoja.

Casado tiene que mojarse y el PP no puede votar con el PSOE y Podemos