Foro Común


Mensajes de Columnistas y Tertulianos enviados por Triana:

VIDAS EJEMPLARES.

Sonata de Galapagar.

Polémica con los sueldos, chapuza de Irene, abucheosa Pablo, ay...

Luis Ventoso.

Actualizado: 04/03/2020 23:59h.

Hay semanas en las que lo mejor es quedarse en pantuflas leyendo a Adorno y Chomsky y no salir de casa (sobre todo si posees un refugio confortable, por ejemplo un pazo serrano de casi un millón de euros). La ministerial pareja vive una semana aciaga. Un carrusel de sobresaltos está mostrando a los admirables Irene y Pablo como lo que probablemente son: un par de hábiles sofistas de asamblea universitaria, sin preparación para gestionar una partida de Monopoly y más preocupados por flotar que por servir al pueblo (antaño «La Gente»).

La semana fantástica comenzó el domingo. A Iglesias Turrión no se le ocurrió nada mejor que obligar a sus guiñoles del politburó a promover una reforma del Código Ético podemita, a fin de que el líder y su mujer puedan cobrar más. Aunque el partido es hoy el juguete de la pareja ministerial, la maniobra fue tan cutre y pesetera que algunas voces internas tuvieron la dignidad de ponerlos verdes.
La fiesta continuó el lunes. Irene quería estrenar algo chupi para el 8-M: una ley superfeminista de Libertades Sexuales, como si las mujeres españolas viviesen en el Irán que pagaba el programa televisivo de su pareja. Así que se reunió con su equipazo, el del famoso vídeo del cumple del bebé en el ministerio, y en alegre progresía y feliz vibración LGTBI se pusieron a redactar una ley. Resultó un truño de una burramia jurídica asombrosa (incluso para los estándares de Podemos). Carmen Calvo, que vive convencida de que el feminismo lo ha inventado ella, se ha tomado fatal que Irene quiera desbancarla como profeta del movimiento y la estaba esperando con la faca. Así que al ver la chapuza de la mujer de Iglesias ordenó al ministro de Justicia que la corrigiese. Había hasta errores ortográficos. Amén de que la gran Irene había incorporado 25 novedades legislativas revolucionarias... que ya estaban contenidas en reglamentos de leyes en vigor. La noche en Galapagar debió ser toledana, porque a la mañana siguiente, en cuanto tuvo un micro a la vista, un enfurruñado Pablo Manuel tachó de «machista frustrado» al ministro de Justicia (PSOE). Impera tal armonía en la Coalición Progresista que ya vemos a Pedro organizando pronto otra convivencia de ministros. Dado el nivel de madurez, propongo ir directamente a Eurodisney.

Tercera banderilla. Pablo Manuel, con una vicepresidencia florero y demasiado tiempo libre, salió ayer a entretener la tarde impartiendo una conferencia en la Facultad de Políticas de la Complutense sobre «reaccionarismo y fascismo». A priori jugaba en casa. Allí sembró el embrión de Podemos. Era el mismo auditorio donde en 2010 había capitaneado un lamentable boicot a Rosa Díez (por entonces los acosos le parecían «jarabe de democracia»). Un grupo de energúmenos, tan condenables como lo fue él hace diez años, lo interrumpieron gritándole «vendeobreros» y acusándolo de «chupar del bote». Querido Líder se mantuvo frío y hierático. Pero la mirada ardía de ira.

Nuestros chicos quieren ser a la vez activistas y ministros. Antisistemas y casta. Comunistas y alto burgueses. Y claro, la hipocresía canta.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
VIDAS EJEMPLARES.

Una España de VIPs y parias.

Lo de ayer de los policías resume un agravio que irá a más.

Luis Ventoso.

Actualizado: 04/03/2020 00:16h.

La mecánica de este embuste les sonará, porque ya es un clásico. Febrero de hace dos años, un cuarentón alto, apolíneo y muy seguro de sí mismo, vestido con una chupa vaquera y con un micro inalámbrico en la mejilla, habla a la concurrencia frente a un cartel rojo del PSOE donde reza: «Asamblea abierta de Castelló». Un joven de barbas del público, policía de profesión, le pregunta por la equiparación salarial de la Guardia Civil y la Policía Nacional con los cuerpos catalán y vasco, que cobran considerablemente más. El orador le responde con gran convicción: «Quiero que sepas que nosotros hemos defendido vuestras reclamaciones antes de que saliesen a la luz y todos se apuntasen. Llevamos defendiendo esa equiparación de los cuerpos de seguridad del Estado en todos los debates presupuestarios del Congreso. Cuando vuestra iniciativa legislativa popular llegue allí habrá que verla, pero desde luego lo que te puedo asegurar es nuestro compromiso para su tramitación y debate, eso seguro».
El orador, por supuesto, era Sánchez. Y sí, han acertado: estaba mintiendo al policía. Ayer, PSOE y Podemos vetaron en el Congreso el debate de la iniciativa popular con medio millón de firmas para que guardias civiles y policías nacionales cobren lo mismo que mossos y ertzainas (que en los casos más sangrantes perciben hasta un 30% más). El Gobierno alegó que las delicadas arcas públicas no permiten ahora mismo el gasto extra de 1.900 millones que exige la igualación. Un argumento válido... de no venir de un Ejecutivo manirroto que, por ejemplo, está ofertando a Torra prebendas que duplican ese importe.

Miles de policías y guardias civiles se manifestaron ayer muy enojados ante el Congreso, quejándose de que el PSOE los había traicionado. Repartían billetes con la efigie de Torra y explicaban con meridiana claridad lo que está pasando, pues no es menester ser un sagaz politólogo para verlo: «Mientras nos niega ese dinero, riega de millones a Cataluña y el País Vasco por la presión de los partidos que necesita para mantenerse en La Moncloa».

Así es. La idea de España como un país de personas libres e iguales, tan honorable y constructiva, ha sido traicionada por su Gobierno. Ya no somos iguales. Hay ciudadanos de primera -catalanes y vascos- y luego venimos los demás. Si un político gallego hubiese declarado una República desde el Parlamento de Santiago y le hubiesen caído 13 años, no pisaría la calle antes de cuatro, entre otras cosas porque la Xunta no ostenta la competencia de las cárceles. Pero si el preso es catalán goza de privilegio y sale de paseo solo cuatro meses después de ser condenado, caso de Junqueras y compañía, porque quien manda allí en las prisiones es tan sedicioso como ellos (o más). No somos iguales, toda vez que el modelo territorial de España, que nos marcará a todos, lo están decidiendo en una mesa el Gobierno y los separatistas catalanes (que no Cataluña, pues quienes abogan por seguir siendo españoles han sido excluidos). No somos iguales, pues algunos son agasajados con primas económicas precisamente por ser desleales.

Están creando la España de los VIP y los parias. Y eso no hay país que lo aguante...

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
ENFOQUE.

Poca cárcel y menos vergüenza.

Más permisos para los golpistas.

Álvaro Martínez.

Actualizado: 02/03/2020 23:38h.

Otro, Raül Romeva, a la calle en semilibertad. El club del 100.2 crece singularmente entre los condenados por el golpe del 1-O de tal forma que ya solo quedan literal y todo el día «entre rejas» los exconsejeros Rull y Turull, aunque en breve ambos seguirán la estela del resto de la banda del lazo, a la que las autoridades penitenciarias de la Generalitat han ido sacando parcialmente de la cárcel sin esperar ni a la progresión de grado ni a la reforma del delito de sedición en el Código Penal que les ha prometido el Gobierno de Sánchez. ¿Para qué esperar a estos trámites, más latosos y que se dilatarían en el tiempo, si podemos atajar con el rollo de su reinserción laboral? «Nada nada, vosotros haced que trabajáis fuera y solo tendréis que ir a dormir a la cárcel de lunes a viernes». Y todo en contra del criterio del fiscal, que para alcanzar esta merced penitenciaria cree necesario que los agraciados reconozcan el delito cometido y expresen formalmente que no volverán a cometerlo. Ninguno de ellos lo ha hecho, más aún, han hecho exactamente lo contrario, como es volver a amenazar al Estado con repetir el golpe. Todo parece estar escrito, quién sabe si no en cualquiera de las mesas (aquella de Pedralbes o la más reciente de La Moncloa) donde Sánchez ha arrastrado a España para que pida perdón a los golpistas. Cierto que la dignidad de España es más grande de lo que Sánchez se imagina y en realidad el único que se arrastra es él, pero el daño es ya intenso, sobre todo porque lesiona el Estado de Derecho y da alas a quienes lo agreden. Pico y pala, pico y pala, socavando la ley y la paciencia de todos.
Ayer, 2 de marzo, fue San Simplicio y no pudo escogerse mejor fecha para abrirle la puerta de la celda a Romeva, que hay que ser simple para tragarse que va a redimirse «trabajando» en un chiringuito que se dedica a chequear los Acuerdos de Dayton, firmados hace un cuarto de siglo para poner fin al conflicto de los Balcanes, último ejemplo de que el nacionalismo es la guerra, como dejó dicho Mitterrand. Al parecer, Romeva se va a dedicar a buscar concomitancias entre Cataluña y Bosnia y entre Barcelona y Sarajevo. Solo desde la falta de vergüenza y la infamia se puede comparar aquel tormento balcánico con la burquesía catalana y allegados de ocasión jugando a la independencia. En España sale tan barato dar un golpe de Estado (ni un cuarto de pena impuesta ha cumplido Romeva) como trivializar el sufrimiento de un pueblo devastado por la guerra.

Álvaro Martínez.

Redactor jefe.
VIDAS EJEMPLARES.

El paraíso.

¿Cabe dicha mayor que encerrarte en tu biblioteca?

Luis Ventoso.

Actualizado: 29/02/2020 00:08h.

Mi articulista favorito se llama Michel. Era un señor francés de ancestros sefardíes, de cabeza grande y calvilla, barbita cuidada, boca esquiva y ojos perspicaces. Se murió hace ya un trecho: en 1592, con 59 años. Pero sus observaciones siguen vigentes, como si hubiesen sido escritas esta mañana. Por ejemplo, servirían para sacarle los colores al populismo triunfante: «Nadie está libre de decir estupideces. Lo malo es decirlas con énfasis». O para desenmascarar la subcultura victimista e igualitaria en boga, alérgica a la responsabilidad personal: «A nadie le va mal mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa».

Michel Eyquem de Montaigne, de formación jurídica, bregó en los asuntos públicos y ocupó posiciones de influencia en la corte de Carlos IX. Pero la muerte de su mejor amigo, al que probablemente amaba más que a su mujer y a sus seis hijos, le fundió el ánimo. Ocho años después, el último día de febrero de 1571, fecha de su 38 cumpleaños, tomó la decisión de apearse de lo mundano y de la adrenalina del poder para dedicarse a meditar y escribir en la torre circular de su castillo de Aquitania. Michel había reparado en la más clara de las obviedades, que es precisamente la que siempre nos esforzamos en no ver: «Todos los días avanzan hacia la muerte y el último, la alcanza». Así que decidió regalarse su existencia: «La principal ocupación de mi vida será pasarla lo mejor posible». Se planteó una única pregunta: « ¿Qué sé yo?». Y se dedicó a contestarla allá en su biblioteca, asesorado por sus clásicos.
Dicen que no existe mejor pasaje a un divorcio que el estrés de una mudanza. Pero también hay premios. Si tienes suerte y afición, un día puedes alcanzar el sueño de contar por fin con una habitación a la que llamas «mi biblioteca». Subiendo desde el trastero aquellas catorce cajas de libros me sentí como Iñaki Perurena, el levantador de piedras. Pero abrirlas resultó como una mañana de Reyes, o un alegre reencuentro con viejos conocidos: los eminentes victorianos de Lytton Strachey, «La vida del doctor Johnson», los relatos matemáticos de Borges, la satisfacción un poco fetichista de ver todo Shakespeare allí apilado, y media docena de biografías inglesas sobre él (que al final, reconozcámoslo, fabulan más que informan). Mis paisanos Valle y Cunqueiro, un genio del estilo y un divino liante. El cénit de la prosa de Gabriel Miró (¿cuándo se evaporó aquel castellano?). Los milagros y vidas de Dylan, los Beatles y Leonard Cohen. Esos tochos de arte que son como un museo sin salir del sofá. Mis tintines y mis libros sobre uno de mis frikis favoritos: Orson Welles. Hume y Adam Smith, tan amigos el uno del otro y tan clarividentes. Novelas policíacas de usar y tirar, que nunca releeré, pero que me hicieron sonreír al volver a verlas. Un libro amarillento del que cayó aquella carta que nunca le mandé... Novelas rusas que choriceé de chaval a mi padre. Un tocho que pesa más que yo con las mejores portadas de la historia de «The New York Times». Catálogos de exposiciones y folletos de óperas que ya no recordaba haber visto... Un paraíso inalcanzable, porque nos falta el alimento de las almas: tiempo.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
HORIZONTE.

En esta fiesta hay barra libre.

No ha habido ni una petición realizada por los partidos que quieren romper España que Sánchez haya denegado.

Ramón Pérez-Maura.

Actualizado: 27/02/2020 23:53h.

Esquerra Republicana de Catalunya es un partido agradecido. Sánchez cumplió con su promesa de crear una «mesa» y en menos de horas 24 el partido independentista dio luz verde al techo de gasto y la senda de déficit, que son el primer paso para la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado. Sánchez va camino de cumplir dos años como presidente del Gobierno y no ha gobernado un solo día con presupuestos presentados por su partido. La clave ahora está en lo que dijo ayer Gabriel Rufián antes de que sus republicanos catalanes anunciasen su respaldo tácito a ese techo de gasto: «ERC siempre cumple sus acuerdos».

Lo que se celebró el miércoles por la tarde en La Moncloa no tenía como objetivo buscar «vías de solución» en Cataluña. Al menos no en la mente del convocante, el presidente del Gobierno. Lo que buscaba allí Sánchez es consolidarse en el Gobierno. Y para eso todos sabemos que tiene que hacer concesiones porque él es el presidente del Gobierno con menos diputados en su grupo parlamentario desde la restauración de 1975. El rollo buenista del paseo por los jardines -como si fueran un grupo de amigos de toda la vida- con un recorrido calculado para el tiro de cámara es propio de la perfecta agitación y propaganda cinematográfica que perpetraba Leni Riefenstahl para el régimen nazi. El paseo entre antorchas de aquellas juventudes se ha sustituido esta vez, sutilmente, por el caminar bajo el arco formado por los plátanos del jardín. ¡Qué sutileza! Al menos no tuvieron el valor de corresponder al recibimiento que hizo Torra a Sánchez en Barcelona con un cuerpo paramilitar rindiéndole honores cuasi de ordenanza. Salvo por eso, Quim Torra y sus hoy rivales de ERC lograron con creces su objetivo: que el presidente de la Generalidad fuese recibido en la sede de la Presidencia del Gobierno del Reino de España en igualdad de condiciones. Y que se le permitiese emplear las mismas facilidades que usan los jefes de Estado extranjeros que visitan el Palacio de la Moncloa.
Los independentistas catalanes están ahora obligados a mantener el respaldo parlamentario a Sánchez. O, lo que es lo mismo, tienen que impedir su caída. Aunque esa caída es virtualmente imposible porque para derribar al Gobierno hace falta una mayoría alternativa y los independentistas y nacionalistas vascos y catalanes saben que éste es el régimen soñado por ellos para conseguir su objetivo final. En esta fiesta hay barra libre. Desde que Sánchez anunció su acuerdo con Podemos tras las últimas elecciones no ha habido ni una sola petición realizada por los partidos que quieren romper España que Sánchez les haya denegado. Jamás soñaron los nacionalistas vascos que se pudiera romper la caja única de la Seguridad Social para que ellos se llevaran su parte. Pero ahora lo han conseguido.

El objetivo de Sánchez es aprobar unos presupuestos con el apoyo de quien sea. Sabedores de la riqueza de la ubre que amamanta en esta barra libre, hasta el Partido Regionalista de Cantabria, que tan dignamente negó su apoyo cuando Sánchez se alió a los independentistas, ha vuelto raudo para beneficiarse del nuevo caudal que mana. A nadie puede sorprender lo que nos espera. Ya lo dijimos cuando fue derrocado Rajoy en junio de 2018: por primera vez en Occidente un país está regido por un Gobierno sostenido por los que quieren destruir ese país. Éste es el resultado. Que nadie diga que no era previsible. Y lo que nos espera.

Ramón Pérez-Maura.

Articulista de Opinión.
CON PERMISO.

Pensiones, ni para mí... pero tampoco para ti.

Si el sistema se agota para cualquier hijo de vecino, para los cargos públicos... ¡también!

María Jesús Pérez.

Actualizado: 27/02/2020 00:16h.

Bruselas vuelve a tirar de las orejas a España por el tema de la viabilidad del sistema de pensiones. Bueno, más bien por su inviabilidad. Y van... Cierto es que algo se hizo con la reforma de 2013, con Mariano Rajoy al frente del país, pero desde luego no se resolvía el problemón que tenemos aún a día de hoy. No hay ya casi dinero para seguir costeando la caja destinada a la jubilación de los españoles y la última de las decisiones del Gobierno Sánchez es subir precisamente el lado de los gastos. Y si uno incrementa este lado de la balanza, debería aumentar al menos en igual proporción el otro lado, el de los ingresos. Algo que, de momento, no es lo que acordado por el tándem Sánchez-Iglesias.
El caso es que hace ya un año, la Comisión Europea recomendaba a España la urgencia de poner en marcha medidas que hicieran posible la sosteniblidad del sistema de pensiones, porque con lo hecho en la era Rajoy no bastaba, y lo único que se ha hecho desde entonces es desandar lo andado y anunciar justo lo que Bruselas nos dice que no es el camino: vincular de manera permanente las prestaciones a la evolución del IPC, lo que compromete el sistema a medio y largo plazo. Medidas, dicen desde Europa, que, al tiempo que favorecerían sin medidas compensatorias, a los pensionistas actuales, irán en detrimento de las nuevas generaciones. Además, los técnicos del Ejecutivo comunitario han calculado que vincular de nuevo las pensiones a la inflación podría conducir a un incremento en el gasto en pensiones para 2050 de aproximadamente el 4% del PIB, además de que abolir el factor de sostenibilidad -idea del equipo Rajoy- sumaría al menos un 0,7% del PIB al gasto en pensiones en el largo plazo. Lo dicho, ¡lo llevamos claro!

Ahora bien, mientras analizo la reprimenda que lanzan desde Bruselas, reparo en las diferencias que a día de hoy aún existen entre las pensiones vitalicias que nuestros políticos tienen derecho a cobrar por sus servicios prestados y las de cualquier ciudadano de a pie... A bote pronto, me vienen a la cabeza dos grandes diferencias. Una, ministros, diputados o secretarios de Estado, entre otros altos cargos institucionales, por ejemplo, tienen la posibilidad de compatibilizar dos y hasta tres tipos de pensiones como recompensa a su trabajo. Y dos, mientras que los ciudadanos debemos cotizar a día de hoy durante 35 años -y subiendo- para cobrar la totalidad de la pensión a la que en principio aún tenemos derecho, a los miembros del Gobierno les basta con jurar el cargo y acumular siete años de ejercicio para poder obtener la pensión máxima de jubilación. Y hay más privilegios, créanme.

Pues señores políticos, y sobre todo del Gobierno, que sepan que todo sale de la misma caja. Y o espabilan, o se acabó el chollo. Para todos.

María Jesús Pérez.

Redactora jefe.
EN PRIMERA FILA.

Sin alma ni corazón.

Es inconcebible que solo una menor explotada en Mallorca haya cambiado de vida: las demás siguen en las mismas manos.

Ana I. Sánchez.

Actualizado: 25/02/2020 00:12h.

El pensador irlandés Edmund Burke advertía ya en el siglo XVIII que «para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada». Es difícil saber si los máximos responsables del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales y del Gobierno balear son personas de bien o no. Pero lo que sí ha constatado la explotación de menores en Mallorca es que los responsables de tutelar a estas pobres criaturas se cruzaron de brazos al conocer los primeros casos de prostitución. Y que al hacerlo dejaron el campo libre para que el mal triunfara y lo que eran situaciones esporádicas se convirtieran en lo que hoy califican algunos trabajadores sociales de la isla como una situación «generalizada».

Es completamente inaceptable que ante esta responsabilidad, imposible de negar salvo por lo que Burke consideraría un hombre de mal, los menores tutelados en Mallorca sigan en las mismas inoperantes manos. Manos que cuando recibían el informe de un caso de prostitución de alguna niña de sus centros pedían un nuevo dossier en lugar de adoptar medidas. Y así, pidiendo documentación sobre la documentación, justificaban su inmerecido sueldo y lograban conciliar el sueño por la noche. Ni aplicaban los protocolos ni reunían a las comisiones de atención. Ahí tienen al presidente del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales, Javier de Juan, un diplomado en empresariales puesto a dedo por ser secretario de Programas de los socialistas de Baleares. Y a su segundo en el Instituto, Jaume Tortella, un licenciado en filología catalana, profesor de latín en secundaria, colocado por ser secretario de Educación de la misma formación. ¿Cómo pueden seguir estos dos genios de la protección social en sus puestos una vez destapado el escándalo, conocida su negligencia y su pertenencia al aparato como único mérito? ¿Es que no hay profesionales capaces en la isla?
El mantenimiento en el cargo de Juan y Tortella revela que el PSOE sigue mirando hacia otro lado ante la explotación de las menores tuteladas. Conclusión que refrenda el hecho de que socialistas y podemitas se negaran a abrir una comisión de investigación sobre lo sucedido y propusieran crear una comisión de expertos teledirigida. Digo teledirigida porque no pretendían que este órgano llegara a la verdad sino que emitiera conclusiones a su dictado. Para lograrlo intentaron poner al frente del mismo a un amigo de Francina Armengol, el catedrático Jorge Carlos Fernández del Valle. El mismo que cobró una suma estratosférica en 2008 por diseñar un sistema de evaluación y registro del acogimiento residencial que se ha demostrado completamente inoperante. Fernández del Valle estaba dispuesto a hacerse cargo de la comisión trucada pero ante la presión de la oposición ha terminado por darle vergüenza. Señores de PSOE y Podemos a ver si se enteran de una vez de que esto no es un juego político, esto son las vidas rotas, destrozadas, de uno de los colectivos más vulnerables que hay en la sociedad: los niños desamparados.

En estos momentos, solo una de las menores ha sido trasladada a la Península para sacarla de esa red de pesadilla. Las demás tuteladas explotadas siguen en los centros del Instituto Mallorquín, en las mismas manos, mientras los responsables intentan salvar la cara creando una comisión de expertos que proponga medidas para que esto no vuelva a pasar el día de mañana. ¿Acaso no tienen alma ni corazón? ¡No busquen qué hacer para que esto no se repita en el futuro, intervengan para que esas niñas y niños dejen de sufrir hoy, ya, ahora mismo!

Ana I. Sánchez.

Corresponsal.
VIDAS EJEMPLARES.

Superpronosticadores.

Muchas de las predicciones que emitimos con gran certeza se basan... en nada.

Luis Ventoso.

Actualizado: 24/02/2020 00:03h.

Dominic Cummings es el irritante e inteligente cerebro del Gobierno de Boris Johnson. Un irascible norteño en guerra contra la clase funcionarial de Withehall. Los considera una panda de parásitos instalados una pomposa realidad paralela, ajenos al «big data» y los avances en ciencias sociales. « ¡Leed a Philip Tetlock y no hagáis caso a los expertos políticos!», brama por los pasillos del Número 10 el insoportable Rasputín de Boris, no sin razón en su afán modernizador.

Philip E. Tetlock, de 65 años, es un científico social canadiense que ha hecho su carrera en Estados Unidos. Entre 1984 y 2003 llevó a cabo una suerte de concurso de predicciones (¿viene una crisis?, ¿habrá guerra con Corea?, ¿quién ganará las elecciones?...). Participaron figuras del periodismo, cargos del Gobierno, pensadores, profesores, gente de toda ideología. Tras 28.000 pronósticos, los resultados fueron desoladores. No eran mucho mejores que las respuestas al azar y solían empeorar a un algoritmo básico. La provocadora conclusión de Tetlock fue que aquellos expertos ofrecían el nivel de acierto de un chimpancé lanzando dardos. El fiasco se exacerbaba en casos como los santones del periodismo, que no daban una. También se constató que a mayor fama, menor acierto. El jefe de la CIA en el final de la Guerra Fría contó a Tetlock que cuando cayó el Muro los únicos agentes que lo vieron venir fueron los novatos. Los gurús con décadas de investigación sobre la RDA estaban tan inmersos en la sopa que carecían de mirada objetiva para percatarse de que el plato se rompía.
Tras el patinazo de las armas de destrucción masiva de Sadam, las agencias de inteligencia estadounidenses hicieron propósito de enmienda. En 2011 encargaron a Tetlock un enorme experimento para mejorar los pronósticos, un certamen de cuatro años, con medio millón de predicciones para responder a 500 preguntas relativas a la seguridad de EE. UU. El estudio mostró que había un 2% de personas con un don especial para acertar, los llamados «Superpronosticadores» (título de un best-seller sobre el tema que publicó el profesor en 2015). Las conclusiones son curiosísimas. Los «superpronosticadores» eran personas de todo tipo, desde un ama de casa a un informático jubilado, y no necesariamente de inteligencia o saberes superlativos. Pero había características comunes: querencia por el pensamiento lógico y analítico, tendencia a autocuestionarse, interés por la estadística. A ideología más marcada, más pifias. El súperpronosticador cuestiona sus primeras impresiones y opera con mente abierta, proclive al contraste. No emite vaticinios con las tripas, o basados en juicios morales. Intentan ver la realidad tal cual es, le guste o no. No son genios, sino personas con curiosidad, mente ancha y pensamiento metódico.

En España imperan los juicios proféticos basados en puros pálpitos emocionales e ideológicos. Pensar, contrastar y buscar datos resulta mucho más fatigoso que lanzar anatemas por filias y fobias e ir de genio. Sucede en las empresas y también en los gobiernos. De hecho, sospecho que nuestra clase política actual la dominan los chimpancés lanzando dardos de Philip Tetlock.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
Agustín se quedó agusto.
Sí, lo mismo que tu con la respuestas que has soltado.
LENTE DE AUMENTO.

Rehenes de Maduro.

Lo desolador es que Moncloa dependa de que Caracas calle y no les deje con el culo al aire.

Agustín Pery.

Actualizado: 21/02/2020 08:47h.

Que el Gobierno ha mentido en el caso Ábalos es empíricamente demostrable. Que en su miríada de falacias están implicados varios ministerios, también. Que su campaña de contraataque se sustente en un alud de tuits burdos a cargo de los boyardos del PSOE argumentando, decretando más bien, que los españoles tenemos cosas más importantes de las que ocuparnos sería una bufonada salvo por lo que tiene de redundante moralina, de tic izquierdoso que decreta qué y en qué grado importan las cosas. El silencio cómplice del otrora combativo Podemos no es más que la constatación de la fórmula pujoliana del «ahora no toca». Apoltronados en el poder, al partido de Iglesias no le interesa vocear su hermanamiento dopado con la satrapía venezolona. Ahora, ya digo, no toca. Entonces, ¿a qué obedece este esperpento? ¿Qué gana Sánchez? Nada. ¿Qué pierde? Algo. Otra grieta en su vaciado depósito de credibilidad. Se puede mentir por vicio, estaríamos ante una patología. Se puede fingir por interés. Pues eso, a falta de un sistema a la americana, con impeachment a Sánchez, y sabedores de que su troupe de asociados no tienen ningún problema en convivir con un embustero, la cosa no tiene más remedio que irse a hacer puñetas. Concretamente las de los jueces, que esperemos tengan la pericia y el valor para desentrañar lo que no es un resbalón diplomático, sino un delito. Mentir, al fin, sería entonces por necesidad. Falta desentrañar las razones. ¿Congraciarse con un régimen denostado «urbi et orbi»? Imposible, toda vez que la remilgada Europa se ha posicionado del lado de los demócratas caribeños y en contra del tirano. ¿La vía española? Una patochada con Zapatero de embajador del régimen bolivariano.

Lo desolador es que con un Congreso cautivo de la aritmética y convertido en un mercado persa tengamos que recurrir a la Justicia, otra perseguida, para poner luz en todo lo que el Gobierno quiere ocultar. Maleta arriba, maleta abajo, en cualquier otro país el rosario de dimisiones sería instantáneo. Aquí no. Aquí la mentira institucional se consolida, se tecnifica y acaba hermanando dos regímenes, el de Maduro y el de Sánchez. Ocurre que el segundo es rehén del primero. Sánchez y sus edecanes cautivos de lo que quiera desvelar el tirano venezolano. ¿Y si decide contar lo que vino a hacer Delcy? ¿O calla a cambio de prebendas? Unos linces los de Moncloa. Y mentirosos.

Agustín Pery.

Director Adjunto.
Paco, tiempo al tiempo, el problema es que siempre pagaran justos por pecadores, y ellos se irán de rositas como hacen siempre.

Saludos.
CON PERMISO.

Seis diputados y en campaña con un tema de Estado.

El PNV arranca a Sánchez la gestión de la SS pero sin el marrón de tener que pagarla.

María Jesús Pérez.

Actualizado: 20/02/2020 00:16h.

Nuevo órdago nacionalista al Gobierno de España. Y, por supuesto, al resto de ciudadanos del país que tragamos con ello. Bueno, nos obligan a tragar y encima callar. Quizás deberíamos todos lanzarnos a la calle y parar ya de una vez por todas las exigencias de unos pocos con la solidaridad de unos muchos. En esta ocasión, la presión viene del norte. Del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que está en campaña, de cara a las elecciones del 5 de abril, y necesita más que nunca votos con los que seguir gobernando la región. A medias con los socialistas. Por ello precisamente al Partido Socialista de Euskadi (PSE) le faltó tiempo para hacer suya la noticia y el anuncio, en boca de su secretaria general, Idoia Mendia. La comunidad vasca tendrá por fin una de las dos competencias más deseadas desde hace años y años para completar las transferencias -de las 37 en total que tienen pendientes y que el Gobierno Sánchez les otorgará sin duda alguna- que recoge el Estatuto de Autonomía del País Vasco (Estatuto de Guernica): la gestión de la Seguridad Social.
El PNV se ampara en una sentencia del Tribunal Constitucional del pasado noviembre que, efectivamente, reconoce el derecho al País Vasco de gestionar los fondos de la Seguridad Social, con casi 9.000 millones en pago de pensiones, además del control sobre sanciones, inscripción de empresas, afiliación y altas y bajas de los trabajadores, junto a la gestión y control de las cotizaciones, recaudación de cuotas y los procesos de ingreso.

Cierto es, y viene de lejos, que sus verdaderas ambiciones -que quedaron al descubierto en la asamblea que el partido celebró en 2016-, es conseguir una seguridad social vasca completa, lo que rompería la caja única que, hasta hoy (y virgencita, virgencita) ampara la Constitución y que garantiza la igualdad entre todos los españoles tanto en pensiones como en el resto de ámbitos laborales. Pero... ¡ay amigo!, mucho mejor lo que consiguen ahora: el control, pero sin pagarla. Es decir, el ciudadano recibe la pensión y las notificaciones desde un organismo autonómico mientras «subcontratas» en Madrid el problema de cuadrar las cuentas del sistema. El Ejecutivo vasco logra ante sus conciudadanos y sus siempre enfurecidos pensionistas, la medalla de controlar un gasto que le transferirá el Gobierno a través de los Presupuestos Generales del Estado que se nutren de la solidaridad regional. O sea, de todos los españoles.

Pero sin duda lo más vergonzoso es que, en esta ocasión, con seis escaños, los nacionalistas vascos, con la connivencia de Pedro Sánchez, sean capaces de condicionar la vida política española como ningún otro partido, arrancando concesiones varias mientras que otros, con unos cuantos más, consiguen muchísimo menos. O incluso nada.

María Jesús Pérez.

Redactora jefe.
Paco, no creo que los foreros que aquí participan estén ya para esos "trotes", ocurre que son acérrimos defensores de sus partidos y son capaces de todo.

Un abrazo y feliz tarde.
Instruyete TU asno-analfabeto. Los agricultores llevan en esta espiral del 1977 que hicieron su primera gran huelga. Unos y otros, otros y unos les han ido tapando la boca con subvenciones sabiendo que no era el camino y ellos las han aceptado.
Este gobierno es el primero que está intentando hacer algo decente, por mucho que las impresentables tres derechas digan y cacareen.
Modere su lenguaje, si persiste en su mala educación lo mandaremos a Salamanca.
ENFOQUE.

Fiesta de pijamas en el Palacio de Invierno.

Montero, propaganda hasta de su cumpleaños.

Álvaro Martínez.

Actualizado: 19/02/2020 08:34h.

Lo pasaron... guay, por utilizar un término que se adapte a la ñoñería del momento. Al menos eso parece en el vídeo de más de siete minutos, nada zarrapastroso sino correctamente editado, que el personal a las órdenes de Irene Montero colgó en internet con la sorpresa que le dieron a su «jefa» con motivo de su 32 cumpleaños. Momento histórico para España, sin duda. Ni en el chalé de Galapagar se vivieron semejantes albricias y alborozos. En realidad, no es que aquello contuviera un gramo de interés para el resto de los españoles; más bien al contrario, el «vídeo-chupi-guay» puede dar hasta alipori por lo que contiene de exhibición del poder conquistado y el infantil alarde de lo mucho que trabaja la cúpula del Ministerio de Igualdad, que ni en las minas de Silesia en el siglo XIX. Dime de qué presumes... «Ya he tenido tres reuniones y me quedan otras cinco», asegura una de las figurantes del festejo que a simple vista parece más agobiada por quién se encarga de traer la tarta del cumple que por semejante carrusel de encuentros de trabajo. Luego otras subordinadas insisten en lo mucho que se «curra» allí mientras media docena de ellas preparan la sorpresa de acá para allá por los pasillos del Ministerio, sigilosas para que nadie reviente antes de tiempo tan emotivo evento a la gran lideresa morada. Por fin llega la tarta y todas, no menos de diez, se dirigen a un salón de rica y palaciega decoración en el que «la jefa» sostiene a su bebé, para entonar el típico (y desafinado) cumpleaños feliz. Enternecedor...
Es imposible imaginar qué cualidades adornan la sesera de quien ideó publicitar semejante vídeo-panegírico de Montero en su salsa ministerial, casi venerada por una entregada cohorte de subalternas que le doran la píldora con un desahogo que causa pasmo por su aire tardo-infantil y su inextinguible obsesión por la imagen. Cuando se fueron a los «ejercicios espirituales» de Quintos de Mora se grabaron los veintitantos ministros cogiendo el autobús en La Moncloa, casi de madrugada. Dos mensajes: «somos el poder» y «no dejamos de trabajar». «Hasta en sábado, eh», especificó la ministra de Exteriores en su vídeo propagandístico del evento. Recuerden «Spain is back» hasta los fines de semana.

Hace unos días, vídeos camperos deslomándose por España en Quintos de Mora. El pasado jueves, retransmisión del cumple desde el ministerio de las mil reuniones. ¿Y mañana qué? Quizá una fiesta de pijamas en el Palacio de Invierno, tomado heroicamente y recuperado para la «gente».

Álvaro Martínez.

Redactor jefe.
Este Sr. Dice dice y dice. Con una sola intención, buscar votantes del PSOE para el PP.

Casado, dijo antes de ir lo que iba a pedir a Sánchez, ya que de ofrecer como se podía esperar nada de nada.

Pide que cambie su política económica. Pide que se olvide de intentar intentar da te soluciones al problema territorial. Pide que no retire lo que hoy se ha aprobado sobre los despidos estando enfermos... pide pide pide y solo da... seguir bloqueando las acciones del gobierno, no entra ni a cambiar ... (ver texto completo)
Sí, manzanas traigo a muy buen precio.
VIDAS EJEMPLARES.

La verdad del caso PSOE.

La etapa de González fue solo un paréntesis en un partido nada patriótico.

Luis Ventoso.

Actualizado: 17/02/2020 23:15h.

Casado acudió ayer a La Moncloa con una oferta que permitía a Sánchez continuar como presidente de España sin depender de fuerzas antiespañolas. Resumiendo, le trasladó que el PP apoyaría sus presupuestos si renunciaba a su mesa con ERC y Torra y aplicaba las medidas para contenerlos que el propio Sánchez prometió en campaña. ¿Respuesta? La esperada. Casado fue despedido con cajas destempladas. El Gobierno incluso incurrió en la descortesía de emitir un comunicado poniéndolo verde antes de que hubiese podido valorar el encuentro.

Lo sucedido vuelve a evidenciar una realidad que muchos votantes se resisten a ver: el PSOE se siente más cercano a los que pelean por la independencia de regiones españolas que a quienes defienden la unidad de la nación; prefiere a los separatistas antes que a los partidos constitucionalistas de centro-derecha. Son cordiales -y hasta untuosos- con Torra y Rufián y bordes con Casado y Arrimadas.
Parte de la opinión pública sigue confundiendo al PSOE con la etapa de Felipe González, donde con aciertos y errores se cultivó cierto sentido de Estado. No se acaba de asumir que el Partido Socialista ha sido desde siempre una formación fascinada con los nacionalismos disgregadores, ante los que se pliega gregario. González mandó en el PSOE durante veinte años. Pero el partido soplará en mayo 141 velas. A poco que se repase su historia se descubre una andadura poco edificante. En 1910, su creador, el tipógrafo ferrolano Pablo Iglesias, firmó una de las páginas más infames de nuestro parlamentarismo, una amenaza violenta al líder conservador Antonio Maura: «Para evitar que Maura suba al poder debe llegarse hasta al atentado personal». Ese era el estilo del venerado fundador. En los años veinte, UGT y PSOE colaboran encantados con la dictadura de Primo mientras el autócrata reprime a otras formaciones. En 1934, el partido que hoy mitifica la II República hasta el empalago se alzó contra su legalidad instigando la Revolución de Asturias. Ese mismo año, el partido que se apellida Español apoyó la proclamación de Companys. La Alianza Obrera, de la que formaban parte los socialistas, incluso defendió en armas la república catalana desde las calles de Barcelona.

«La definitiva solución del problema de las nacionalidades que integran el Estado español parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas», rezan las conclusiones de su congreso de 1974. La defensa de la autodeterminación figuró en su programa hasta fecha tan tardía como 1976. Históricamente, el PSOE siempre fue federalista y contrario al patriotismo, que denominaba con desprecio «centralismo» y que veía «propio de las oligarquías» y contrario a la clase obrera. La simpatía de los socialistas por los nacionalistas, a los que siempre han elegido como socios en los gobiernos autonómicos, no atiende a un insólito viraje de Zapatero y Sánchez. En realidad ha sido casi siempre el alma del partido. El PSOE es lo que es. Sueñan despiertos los votantes que todavía lo contemplan como «un partido de Estado».

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
EN PRIMERA FILA.

Timados ¿y ahora qué?

El escándalo Crypto revela que los gobiernos de Estados Unidos y Alemania no eran más listos que el resto, sino unos fulleros.

Ana I. Sánchez.

Actualizado: 17/02/2020 23:21h.

Hace casi una semana que sabemos que la CIA y la BND alemana engañaron a nuestros dirigentes como a pardillos durante más de cincuenta años. España y otros 119 países pagaron millonadas por un sistema de cifrado para las comunicaciones secretas que luego ambas agencias descifraban a placer. La magnitud de la estafa Crypto AG, «el golpe de inteligencia del siglo» publicado por el gran Greg Miller del «Washington Post», es aún incalculable. Por eso, resulta sorprendente el silencio oficial que rodea a este caso.

El Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, al que tanto le gusta dar patadas en la espinilla a Donald Trump por cuestiones triviales, no encuentra ahora nada por lo que protestar. No es que la interceptación se produjera por superioridad tecnológica, sino que la CIA y la BND montaron una auténtica estafa empresarial. Y no es que ambas agencias accedieran a secretos, sino que el servicio estadounidense los compartía, para más inri, con sus aliados de los Cinco Ojos -Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda y Canadá-. Y no es que la operación estuviera fuera del radar de la Casa Blanca, es que la Administración Reagan fue quien entregó al Gobierno británico un dosier de Argentina elaborado gracias a Crypto que fue estratégico en la guerra de las Malvinas. El doctor en Sistemas de Información del IE, Enrique Dans, lo resume así «el país hegemónico, el que tenía más poder, cimentaba ese poder en el control de la información, con las cartas marcadas».
Además de no pedir explicaciones, da la sensación de que el Gobierno de coalición tampoco está buscando responsabilidades. ¿Fueron nuestros servicios de inteligencia lo suficientemente cuidadosos cuando confiaron sus secretos a una empresa con accionistas anónimos?, ¿qué medidas se tomaron cuando surgieron las primeras sospechas sobre Crypto en los años noventa?, ¿qué acciones va a llevar a cabo Defensa para evitar una violación similar en el futuro?, ¿está el CNI revisando las vulnerabilidades de sus comunicaciones, cambiando los protocolos?

Un escándalo de estas dimensiones, donde se perdió un buen pellizco del dinero de los contribuyentes, exige unas respuestas mínimas. Si no cabe públicas, a puerta cerrada en la comisión de secretos oficiales del Congreso. El Ejecutivo, sin embargo, calla e intenta correr un tupido velo con la inestimable ayuda de la oposición, que tampoco parece querer saber hasta dónde llega este humillante timo. Craso error por dos motivos. Primero, porque los ciudadanos sienten que sus representantes no solo se han dejado estafar sino que no protestan por ello. Es obvio que el robo de información está a la orden del día en los servicios de inteligencia, pero el que una empresa cobre por un servicio que no presta es un fraude perseguible aquí y en Sebastopol. Segundo, es de una miopía preocupante creer que esconder la cabeza en el agujero dejará atrás el escándalo. Según se vayan desclasificando los documentos secretos en EE. UU. iremos conociendo la información robada a las distintas potencias, España incluida. «Hablamos de un escándalo para las próximas décadas», advertía ayer la analista de geotecnología para Artículo 30, Andrea S. Rodríguez.

Probablemente nunca sepamos cuánto dinero tiramos en Crypto AG, ni toda la información que EE. UU. robó y utilizó en nuestra contra, pero lo que no cabe es cruzarse de brazos y avalar una práctica que está muy lejos de los mínimos éticos que deberían respetarse incluso en las operaciones de inteligencia. No todo puede aceptarse.

Ana I. Sánchez.

Corresponsal.
Es que nos metes cada perorata... Si nos pusieses todos los periódicos de derechas dentro del foro terminaríamos antes.
Estoy segura de que ni siquiera lees lo que nos mandas. Parece que cumples con el foro desde el punto de la mañana y que esperas que los demás hagamos lo que tú no haces
¿leer lo que tú ni lees?
Majadero y jeta tú.
Tic, tac, tic, tac, tic, tac.
Tú sigue insultando. No sabes otra cosa
¡Cuida que te quedas sin batería, Ornopedes.
Mi nick es Olimpio *iana.
Tú ni limpio ni na, ¡anda y déjate de monsergas, mangurriano.
No parece una apisonadora. Es un destrucctor de comentarios.
O los pisotea colgando lo que todos podemos leer o los elimina si no le gustan.
Es un apisonadora
¡Otro que se suma al grupito de intelectuales cognitivos!, ¡que poca personalidad tienes *limpio.
No sé por qué no metes en el foro todos estos periódicos y nos dejamos de debates. Pareces una apisonadora.
¡Que dices, majadera, no tienes solución!
VIDAS EJEMPLARES.

Zapatero 2.

La economía ya petardea y el Gobierno lo sabe y lo oculta.

Luis Ventoso.

Actualizado: 16/02/2020 23:57h.

El viernes, volviendo de cenar en Madrid, preguntamos al taxista qué tal iba la cosa. Al parecer tocamos fibra sensible, porque el hombre se despachó: «Está empezando a pasar lo de la otra vez. Este mes ya se ha parado todo, como cuando la crisis. Y en el supermercado, lo mismo». ¿Tienen esas sensaciones algún valor o se trata solo un pesimista agorero? En España la economía nos provoca bostezos, hasta que nos llega el agua al cuello y entonces la prima de la que más hablamos es la de riesgo. No prestamos atención al goteo de malos datos. Tras un lustro de subida constante, en 2019 la venta de viviendas cayó un 3%. La cifra de creación de empleo fue la peor desde 2014. Los trabajadores afectados por los ERE se dispararon. El consumo eléctrico, termómetro obvio del pulso económico, también está aflojando. En la foto general, la España del presidente apolíneo y superprogresista crece la mitad que la del carca y aburrido Mariano. Además al Gobierno le han surgido tres contratiempos que no figuraban en el guión del Rey Sol. El primero es que el campo se ha soliviantado y está en la calle contra la gloriosa «coalición progresista», a la que acusa de no defender sus intereses y de acogotar al sector con el salario mínimo. El segundo tropiezo imprevisto ha sido el folletín de bolas y chapuzas del caso Ábalos, que a ratos parecía un astracán del Superagente 86 y que ha enojado a Estados Unidos. El tercer revés inesperado es el clamoroso fiasco con el Mobile. Aunque se escuden en el victimismo, la suspensión revela que el Gobierno y sus socios separatistas no han sabido defender nuestros intereses comerciales.
Como es lógico, Sánchez posee sobrada información que certifica que la nave económica ya surca remolinos. Pero estamos ante Zapatero 2. El Gobierno social-comunista, para el que mentir no supone esfuerzo ni novedad, se empecina en sostener que todo va viento en popa, con una ministra de Hacienda y portavoz que además vende el embuste con pasión arrebolada. El problema económico se camufla mediante maniobras de distracción. Urge despistar al público con medidas de ingeniería social que alejan el debate de los pagos del dinero, como la ley de eutanasia u otra vuelta de tuerca a la mal llamada «memoria histórica».

Pero la propaganda y la mentira también tienen sus límites. A pesar del imperio televisivo del sanchismo, cala la idea que el Gobierno no está siendo responsable (más gasto y más impuestos solo agudizarán el problema) y que tiene a bordo demasiados aficionados, que cuando ante los retos reales no saben hacer la o con un canuto. Además, se ha tornado un clamor que Sánchez pende de Junqueras.

¿Solución? Una ronda de fotos propagandísticas con gente cabal para lavar la imagen. Hoy, reunión con Casado, y mañana, el Rey en el consejo de ministros. Muy bisoño será Casado si acepta entenderse con el virtuoso del trile sin exigirle antes unos mínimos: cordura económica, fin de una mesa donde la autodeterminación figura en el orden del día y renuncia expresa a reformar el Código Penal a la medida de Junqueras. Si el PP pastelea con Zapatero 2 a cambio de unos puestecillos iniciará un camino sin retorno hacia la irrelevancia.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
VIDAS EJEMPLARES.

Loor al pirata.

No estaría mal un Vizconde de Sabina, como Isabel II tiene a sus «sires»

Luis Ventoso.

Actualizado: 13/02/2020 23:51h.

Con 71 tacos recién estrenados y un chasis más baqueteado que el telefonillo aifon que se me ahogó el otro día en el lavabo, el poeta ubetense Joaquín Ramón Martínez Sabina no está como para la maratón. Así que al país se le puso el alma en un puño cuando el miércoles hizo un Spiderman de dos metros desde el escenario del Palacio de los Deportes de Madrid. Sabina, artista ecuménico, supera barreras sociales e ideológicas. He conocido a yonquis y pijolines que bisbiseaban sus versos con idéntica devoción. España es ese país que se divide entre los «muy de Sabina» y «los de Sabina». Milito en el segundo grupo -me parece que la música flojea-, pero me gana el salero popular de sus pareados y el personaje, un culto acanallado, nunca pedante y siempre ocurrente. Además, a diferencia de petardos y petardas que todos conocemos, es un izquierdista que quiere a su país. En pleno golpe separatista, mientras otros se escaqueaban, él era claro: «Estoy radicalmente en contra de alguien que quiere hacer una patria pequeñita teniendo una tan grande».
Sabina tiene seis gatos -que juntos no suman más vidas extras que él-, dos hijas, una biblioteca enorme y una entretenida colección de amores (hasta que hace 20 años aterrizó en la comprensión de Jimena Coronado, una fotógrafa hija de un gobernador del Banco Central de Perú). No tiene miedo a morir, pero sí le aterraría quedarse ciego, porque no podría leer. Compra tres periódicos al día y se los empolla un par de horas. Dispone de tiempo para pensar, porque como el maestro Garci es un privilegiado que no gasta ni móvil ni internete. Joaquín es hijo de Jerónimo, un inspector de policía colgado de San Juan de la Cruz, y de Adela, ama de casa. Estudió en los salesianos de Úbeda y lo de ser niño no le gustaba. Vio el cielo abierto cuando se largó a estudiar Filología Románica a Granada y tuvo en su mano la llave de una fonda. Enrolado en grupos antifranquistas, hubo de escapar pitando a Londres. Allá vivió como pudo -aunque con el colchón de seguridad de una novieta inglesa-; cantó en los bares y George Harrison le soltó un día una propina de cinco libras, fue maquillador de muertos, hombre-anuncio y okupa, «antes de que se inventase la palabra». Luego empezó a componer y fundió lo que había ido absorbiendo en libros y discos, con Cohen, Dylan y Brassens en el altar.

Su arte ha mejorado con la edad, como el vino (aunque él es de tequila). Tímido con vena golfa y fondo de orden, sus años expansivos son legendarios, con sus ímpetus nasales, el JB, el Ducados perpetuo y medio Madrid con llave de su piso de Tirso. Tales proezas cristalizaron en 2001 en un ictus, que con sarcasmo sobrado llamó «el marichalazo». Desde entonces lleva veinte años haciendo que deja de fumar y sube al escenario mermado, pero heroico, como esos toreros casi artríticos que arrancan un pase único.

Sabina es patrimonio nacional. Sería un detalle que Felipe VI crease al Vizconde de Sabina, como hizo su padre con los marqueses Del Bosque y Vargas-Llosa, o como hace Isabel II cuando eleva a «sires» a los artistas que laten en el corazón del pueblo.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
UNA RAYA EN EL AGUA.

Hegemonía por hechizo.

Existe en el País Vasco una patología política que bloquea todo cuestionamiento de la hegemonía nacionalista.

Ignacio Camacho.

Actualizado: 11/02/2020 23:59h.

Si en España las elecciones se celebran para ver qué partido gobierna con el PNV, en el País Vasco lo que se disputa es el liderazgo de la oposición al partido-guía. En el primer caso, al nacionalismo le basta con media docena de diputados cuyo apoyo alquila al candidato que aspire a formar mayoría. En el segundo simplemente ejerce el poder como una rutina porque la ley electoral establece que si no se articula una alianza en contra, la lista más votada asume la lehendakaritza. Y salvo aquel pacto de 2009 en el que el PP entregó -a cambio de nada- el Gobierno a los socialistas, éstos siempre acuden en ayuda solícita de los amos naturales de la autonomía. Quizá llegue un momento en que se atrevan a acariciar con Podemos y Bildu una fórmula tripartita, pero por ahora no cuadran las cuentas y el blanqueamiento de los posterroristas no está completado todavía. La hegemonía jeltzale no peligra. Para el sanchismo es más útil comerle en la mano a Urkullu que intentar plantearle una alternativa.
Lo más llamativo de la situación vasca es la reputación fiable de una fuerza que sabe gobernar pero que históricamente ha demostrado ser capaz de la deslealtad más abierta. De romper (con Rajoy) un pacto recién suscrito o de firmar (en Estella) un acuerdo para dar oxígeno a ETA. Para los nacionalistas, la estabilidad es un concepto que sólo funciona a su favor y en su tierra; lo que suceda del Ebro para abajo no le interesa más que para llenar su cesto de competencias. Una actitud lógica desde su perspectiva que sin embargo cuenta con la simpatía de la izquierda, abducida por una especie de síndrome de sugestión perpetua. No es fácil de explicar la razón por la que el sedicente progresismo defensor de la igualdad cede por sistema, en Euskadi como en Cataluña, ante la insolidaria reclamación de la diferencia. Esa extraña patología política es el fenómeno que convierte en una permanente almoneda el modelo territorial de la nación moderna.

Lo llamativo del caso es que el hechizo afecta asimismo al centro-derecha, que aún ha no sabido encontrar el tono ni el modo de gestionar el fin del terrorismo, y muchos de cuyos votantes se han pasado al PNV en un reflejo acomodaticio, típico de sectores conservadores que sólo desean vivir tranquilos aunque sea formando parte de la clientela y del paisaje del caciquismo. Esta incomodidad subyace al fondo de la negociación entre el PP y Ciudadanos y de las dudas sobre la designación de un candidato. En un escenario tan complejo como el vasco es difícil encontrar sitio para un liberalismo del que los peneuvistas también se han apropiado; quizá el único método de abrirse espacio, a sabiendas de que será minoritario, resida en un discurso antinacionalista sólido y claro. Una propuesta que, sin dejar de ser moderada, no tenga miedo de parecer antipática por defender un proyecto de convivencia llamado España.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.
VIDAS EJEMPLARES.

El señor Lobo.

Su súbita misión «diplomática» recuerda al personaje de Tarantino.

Luis Ventoso.

Actualizado: 10/02/2020 12:40h.

Vuelvo a ver el vídeo. Dos hombres de traje y corbata dándose la mano. El más corpulento, de bigotón negro, luce una media sonrisa que transmite aplomo, dominio de la situación. El otro, de ojos glaucos, destila una eufórica alegría por ver a su interlocutor y choca su mano con tal énfasis que no la suelta, como si hubiese sufrido una descarga eléctrica en los dedos. La escena podría parecer robada de una comedieta de Mr. Bean, o tratarse de un «deep fake». Pero al parecer es real.

El hombre de los ojos claros ha viajado 38 veces a Venezuela en los últimos tres años, en calidad de «mediador internacional». Un promedio de un vuelo mensual a Caracas. ¿Para qué? Por ahora, para nada. ¿Quién paga esos viajes? No se sabe. ¿A quién representa a día de hoy? Se ignora. ¿Qué le anima a seguir yendo a Venezuela toda vez que su misión ya se dio por fracasada hace meses y que una de las partes en conflicto, la oposición, no lo reconoce como interlocutor, porque lo ve parcial y entregado al dictador? Tampoco hay respuesta.
Mientras Guaidó era aclamado en la Cámara de Representantes de EE. UU. y se veía con Trump, Maduro recibía en Miraflores a uno de sus aliados, el ministro de exteriores de Rusia, el sinuoso Lavrov. Nada más salir el hombre de Putin del despacho entró el hombre de los ojos claros. Allí tuvo la oportunidad de conversar con el dictador y orate económico (un tipo que además de machacar los derechos humanos en seis años de mandato ha provocado el éxodo de cinco millones de sus compatriotas, un desplome del PIB del -52% y una inflación del 1.700.000%). En el encuentro participó también la vicepresidenta Delcy Rodríguez, cumplimentada hace tres semanas en Barajas por el ministro Ábalos, incumpliendo así el Gobierno español sus compromisos diplomáticos con la UE, que proscribían su presencia en suelo europeo (e irritando a Estados Unidos). Una vez que la prensa española destapó el encuentro secreto, el Ejecutivo de Sánchez se defendió con su arma predilecta: la mentira serial. Seis versiones distintas del encuentro, que fueron desde negar su existencia a reconocer que duró media hora.

En España ya da todo un poco igual. Estamos a punto de cambiar el Código Penal al dictado de un preso separatista sedicioso y negociamos con él la «autodeterminación» de una región española. Pero en Estados Unidos todavía conservan ciertos principios «carcas». Por ejemplo, distinguen perfectamente quién es un aliado fiable y quién no. Su impetuoso presidente lo tiene claro: los desaires a EE. UU. se pagan. La factura de las torpezas diplomáticas de Sánchez ya ha llegado (pregunten a los aceiteros cómo les va en el mercado estadounidense tras el rejón de los aranceles). Y el festival Delcy no ha agradado en la Casa Blanca: «Quienes apoyan a Maduro deberían tomar precauciones», advierten.

En «Pulp Fiction», la película que puso en órbita a Tarantino en 1994, Harvey Keitel encarnaba al señor Lobo, un mediador cuya misión era borrar el rastro de grandes tropelías. El «caso Delcy» atufa, las mentiras chirrían y toca esconder la roña debajo de la alfombra. El señor Lobo ha aterrizado en Caracas.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
EL ÁNGULO OSCURO.

El macaneo del doctor Sánchez.

Con lo de «la ley no basta» propone una hórrida coexistencia entre Cataluña y el resto de España basada en engaños y remanguillés.

Juan Manuel de Prada.

Actualizado: 08/02/2020 00:01h.

¿ué ha querido decir el doctor Sánchez cuando ha afirmado que «la ley por sí sola no basta»? Porque es un hecho que la ley no funda la comunidad política, ni se basta para sostenerla. Decía García Morente que «entre españoles el trato puede más que el contrato, y las obligaciones de amistad pesan mucho más que las obligaciones jurídicas». Los españoles se vinculan -o se vinculaban, cuando todavía lo eran- por lazos de amistad; «no como frías abstracciones del derecho político o del Código Civil -añade García Morente-, sino como cálidas realidades de amor y de dolor».

Pero un personaje tan maniobrero, taimado, mentiroso compulsivo y refractario a la traición como el doctor Sánchez no puede estar diciendo lo mismo que el filósofo García Morente. Pues cuando García Morente nos enseña que no puede haber auténtica comunidad política fundada en meras obligaciones jurídicas nos está refrescando la enseñanza aristotélica, tan olvidada por los modernos, que nos recuerda que la comunidad política sólo puede subsistir cuando existe amistad entre sus miembros, concordancia de pareceres y justicia política. En cambio, cuando el doctor Sánchez dice que «la ley no basta» no está vindicando los fundamentos aristotélicos de la comunidad política, que le parecerán infinitamente más odiosos que la propia ley emanada de ellos. Lo que está proponiendo es una hórrida coexistencia entre Cataluña y el resto de España basada en engaños mutuos, en apaños y remanguillés, en sobornos (o promesas de sobornos que luego incumplirá), en anfibologías y vaguedades. O sea, lo que los argentinos llaman «macaneo» o necedad en el hablar, que consiste en envolver los problemas que demandan soluciones fundadas en la deliberación aristotélica de un conceptualismo vacuo o difuso, lanzado al aire con temeridad de botarate, con la intención de contentar a todos, o simplemente de embaucarlos (que es lo que fundamentalmente busca el doctor Sánchez), por alargar una situación que conviene al macaneador (en este caso, sacar adelante unos presupuestos con el apoyo de los engañados que le permitan seguir durmiendo en el colchón de La Moncloa).
El macaneo es todavía más nocivo que el error. Pues el macaneo disfraza al error, lo maquilla con ambigüedades, lo hace pasar por verdad, lo entremezcla con la verdad y con el batiburrillo hace albóndigas, con las que alimenta y mantiene entretenidas a las masas cretinizadas. Pero este macaneo de los confusionarios acaba siempre muy malamente. Porque, a diferencia del hombre noble, que otorga aquello a lo que no está obligado y se abstiene de aquello que no se le prohíbe, el confusionario hace creer que se abstendrá de aquello que está obligado y que dará aquello que se le prohíbe. Pero sus macaneos acaban tarde o temprano siendo desvelados; y entonces quienes entretanto han perseverado y se han ratificado en el error que el confusionario no les ha señalado desde el principio - ¡autodeterminación!- se cogerán un cabreo monumental, porque se considerarán -con razón- engañados. Que, siendo catalanes, será un cabreo como el que Roque Ginart describe en el Quijote: «A mí me han puesto en [este modo de vivir] no sé qué deseos de venganza, que tienen fuerza de turbar los más sosegados corazones. Yo de mi natural soy compasivo y bien intencionado; pero, como tengo dicho, el querer vengarme de un agravio que se me hizo, así da con todas mis buenas inclinaciones en tierra». Por supuesto, el confusionario doctor Sánchez no ha oído hablar de la «venganza catalana»; y un ardite que le importa, porque esa venganza no va a caer sobre sus espaldas.

Juan Manuel de Prada.

Escritor.
TRIANA. Hay que quitarse el sombrero ante el artículo de Ignacio Camacho periodista de ABC. Dice lo que sucedió y sucedió lo que vimos por tele los actos en Cataluña.

Un saludo.
Ángel, el señor Sánchez está metido en un "atasco" que no sabe como salir, todo sea por seguir en el puesto, no creo que tenga mucho recorrido, al final irán cayendo sobre su propio peso, espero que no tarde mucho, ¡de pena el ridículo que está haciendo este Gobierno de pandereta.

Un saludo.
UNA RAYA EN EL AGUA.

Vasallaje.

Sánchez ha humillado al Estado ante un don nadie. Le ha hecho la pelota a un orate despreciado por sus propios cofrades.

Ignacio Camacho.

Actualizado: 07/02/2020 00:37h.

El presidente del Gobierno ha ido a Barcelona a hacerle la pelota a un don nadie. A un tipo estrambótico, a un orate que se cree el jefe de un Estado imaginario y vive envuelto en una ficción delirante. A un xenófobo que dice que los españoles salivan rencor por sus fauces. A un impostor que ocupa un cargo en condiciones irregulares porque la Justicia le ha quitado las credenciales. Al vicario de un prófugo, al testaferro nominal de una banda de delincuentes convictos que le dan órdenes desde la cárcel. A un déspota que ha borrado del mapa político a la mitad de los ciudadanos catalanes. Esa es la clase de dirigente con la que a Sánchez le produce «un profundo sentimiento de honor» encontrarse en medio de una escenografía de ceremoniosas solemnidades. Así se lo había exigido Rufián, el mensajero del chantaje. El problema de pelotear a alguien es que al adulado, como en la célebre escena de «Pretty Woman», nunca le parece bastante. Y el napoleoncito de San Jaime ni se inmutó ante la ridícula, humillante, sobreactuada inclinación de vasallaje del más conspicuo de los edecanes presidenciales. Disfrutaba de su momento, de sus minutos de gloria y gesto grave, del hueco protocolo de guardarropía, del escuadrón de Mossos en espardenyes, del protagonismo impagable, aunque efímero, que nunca soñó cuando era un insignificante activista despreciado por sus propios cofrades.
En realidad, si se siente orgulloso no le faltan motivos: ese circo a su medida es de las pocas promesas que Sánchez ha cumplido. No por respeto a Torra, desde luego, sino porque formaba parte del pliego de condiciones exigido por los verdaderos mandarines del separatismo, que aparentan mantener un bloque unido mientras negocian el derrocamiento del fantoche a través de un tripartito. El presidente es consciente del precio del acuerdo, y lo paga sin remordimientos arrastrando al Estado a un escarnio televisado en directo, a una vejatoria legitimación de privilegios que incluyen, además de una lista de franquicias y fueros, el indulto subrepticio a los insurrectos presos y el explícito reconocimiento -«la ley sola no basta»- de su inmunidad ante el Derecho. Y todo eso también lo tendrá que cumplir sin más remedio porque está advertido de que su mandato acabará en el mismo momento en que deje de hacerlo.

La primera cláusula consistía en aceptar y bendecir un marco visual republicano, dejarse recibir en Cataluña como un invitado, poner buena cara, tender la mano, repetir mucho el mantra del «diálogo» y someterse al teatro que Torra le tuviese preparado. Misión cumplida. A costa del deterioro de unas instituciones cada vez más enfangadas y más prostituidas en medio de la letal indiferencia, o resignación, de la ciudadanía. La próxima estación del viacrucis será probablemente más comprometedora y menos propagandística. Y el sanchismo tendrá que transitarla de rodillas.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Al son de Torra y demás ralea.

¿Tanto vale para Sánchez la poltrona como para humillar al Gobierno de España sometiéndolo al chantaje de unos delincuentes?

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 30/01/2020 00:24h.

Triste papelón el de Pedro Sánchez, bailando al son que le marcan Torra, Puigdemont, Junqueras y demás ralea independentista. ¿Tanto vale la poltrona como para humillar al Gobierno de España sometiéndolo al chantaje de un grupo de delincuentes? Porque eso es lo que son los citados elementos: individuos condenados por transgredir las leyes que nos hemos dado los ciudadanos con absoluta libertad. Cargos públicos pagados con dinero de nuestros bolsillos, que han utilizado su poder para desafiar al Estado de Derecho y se han dado de bruces con la Justicia, impecablemente respetuosa con las garantías que brinda a cualquier acusado una democracia como la española. Malhechores. En el caso de Torra, la inhabilitación dictada contra él como respuesta a su desobediencia no es todavía firme, a la espera de una resolución del Supremo, aunque ha pesado lo suficiente como para que el Parlamento de Cataluña, en manos de ERC, le desposeyera de su escaño. Su presidencia es, más que nunca, de cartón piedra. Siempre ha sido un títere del prófugo de Waterloo y ahora, tras anunciar él mismo el fin de la legislatura y la inminente convocatoria de elecciones autonómicas, no solo es una marioneta manejada por un cobarde huido en el interior de un maletero, sino un cadáver político. Un muerto viviente sin nada que perder, con una consideración de sí mismo muy superior a la que correspondería a sus méritos y un apetito de martirio semejante al de Junqueras. Ése es el personaje ante el cual va a inclinarse Sánchez el seis de febrero en Barcelona.

En nombre de ese «diálogo» sacrosanto que no se le cae de la boca y carece de sentido más allá del voluntarismo estéril, dado que la otra parte contratante proclama a los cuatro vientos su determinación de reincidir en el delito cuantas veces hagan falta hasta lograr su propósito, Sánchez se dispone a compartir mesa de negociación con ese zombi porque así se lo exigieron sus socios de Esquerra como requisito indispensable para abstenerse en su investidura y seguir hablando de futuros precios. Ni más ni menos. Dudo que alguien en La Moncloa espere algo positivo de un encuentro semejante, cuyo interlocutor va cargado de plomo en las alas por la inhabilitación dictada contra él y, a una semana del «día D», muestra su voluntad de entendimiento lanzando desde el atril su habitual grito de guerra: «Hay que avanzar para culminar la independencia». Si el todopoderoso Iván Redondo es tan inteligente como se dice, sabrá que su pupilo va a la Ciudad Condal con el único fin de brindar a los sediciosos una fotografía digna de inaugurar su campaña. La del jefe del Ejecutivo español agachando el testuz ante un «president» de dudosa legitimidad, envalentonado ante su irreversible final político, ansioso por pasar a la historia como un mártir de la causa separatista y decidido a quedarse a gusto haciéndole tragar toda la basura propagandística que se le pase por la cabeza. ¡Por cierto! ¿Se dignará Torra a dirigirse a Sánchez en la «lengua de las bestias», según definió al español/castellano, o recurrirán a un intérprete para mantener la entrevista? ¿Y Sánchez, dará la mano como si tal cosa a quien consideraba hace unos meses «el Le Pen español»?

Triste y vergonzoso papel el de quien está dispuesto a traicionar todo aquello que dijo creer, todo aquello que dice servir, con tal de mantenerse a flote. El poder corrompe, no cabe duda, cuando todo vale para conseguirlo.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
ENFOQUE.

Si falla Torra hay banquillo.

Los golpistas vuelven al Parlament.

Jesús Lillo.

Actualizado: 28/01/2020 23:53h.

Por peteneras o por Heráclito -«La política es siempre dinámica», dice-, la portavoz del Gobierno anunció ayer el programa de festejos del «nuevo escenario», nombre oficial que ahora recibe el procés, con una gala inaugural prevista para el próximo 6 de febrero y protagonizada por Pedro Sánchez y Quim Torra. Reunirse con un delincuente figura entre las facultades del presidente del Gobierno, que hace solo unos días y con motivo de la visita de Juan Guaidó a Madrid ya dejó claro quién se encarga en España de legitimar y deslegitimar a quien convenga y cuadre en el nuevo escenario, de naturaleza heraclitiana. Inhabilitado o no, Torra le vale a Sánchez, pero el presidente del Ejecutivo tiene dónde elegir. Hay mesa de negociación y hay banquillo.

Ni siquiera Jesús Quintero, director de aquella «Cuerda de presos» en la que hace un cuarto de siglo sentó las bases del subgénero de los testimonios carcelarios, formato que ahora explota TV 3, habría soñado con tener al dream team del golpe separatista, convidado a un Parlament que insiste en acentuar su deterioro institucional, pero que ayer sirvió para comprobar la coincidencia entre lo que dice Pedro Sánchez y lo que uno tras otro repiten Junqueras, Turull, Romeva, Forn, Rull y Bassa, «campeones del diálogo», en palabras de Junqueras, y creadores de un derecho a decidir que ahora da paso al «derecho a volverlo a intentar» (Romeva).

Quienes denuncian la actuación represora del Estado (Rull), acusan de prevaricar al poder judicial (Rull también), avalan la existencia de víctimas del exilio (Junqueras otra vez), confían en las estructuras de la Generalitat para convertirse en república (Turull) y alertan contra un Pérez de los Cobos cualquiera (Forn) que les vuelva a meter las vacas en el corral son los elegidos por Pedro Sánchez para negociar el futuro de España. Son campeones del diálogo y les adorna una franqueza que se echa de menos en el nuevo escenario de La Moncloa, donde Montero canta los martes por Heráclito. Dice la ministra que el Gobierno nos mantendrá informados si se produce alguna «incidencia» en cuanto a la consideración corporativa de Torra, pero resulta tranquilizador que haya tanta gente dispuesta a negociar con Sánchez para que el dinamismo de la política se materialice en una mesa, con ruedas en las patas.

Jesús Lillo.

Redactor.
EDITORIALES- TRIBUNAS.

El PSOE convierte a Bildu en socio preferente en el País Vasco y Navarra.

OKDIARIO. 28/01/2020 06:50.

El PSN ya ha decidido promover una moción de censura en la localidad navarra de Estella, gobernada desde el 26 de mayo con mayoría simple por Navarra Suma, y desbancar así a su candidato, Gonzalo Fuentes, como alcalde de la ciudad. Una decisión que pasaría por la suma de los partidos de la oposición: EH Bildu, que cuenta con seis representantes, además del de Geroa Bai y los tres concejales del PSN, con los que darían las cuentas para imponerse a los siete representantes que tiene Navarra Suma, y con los que actualmente mantiene la alcaldía a pesar de encontrarse en minoría. Se trataría del pistoletazo de salida para un plan de amplio espectro que tendría como objetivo desalojar a Navarra Suma de la alcaldía de Pamplona, cuyo titular, Enrique Maya, viene soportando desde hace meses la presión del bloque que conforman socialistas, nacionalistas y proetarras.

A nadie se le escapa que la situación que se vive en Navarra, donde el PSN gobierna gracias a la abstención de Bildu, pasa por una estrategia de retroalimentación de intereses entre los socialistas y los herederos de ETA. Ambos han pactado acabar con el poder municipal del Navarra Suma y los últimos movimientos así lo acreditan. La abstención de Bildu en la investidura de Pedro Sánchez no ha sido gratis y se enmarca dentro de un plan de colaboración que está quedando claramente de manifiesto en Navarra y también el País Vasco, donde el PSE ha llegado a un acuerdo con los proetarras y Elkarrin Podemos en Irún.

El socialismo ya no disimula y en las últimas semanas ha oficializado claramente su nueva estrategia de pactos con la formación de Arnaldo Otegui. No se limita a Navarra, sino que se extiende también por los municipios del País Vasco. Con Sánchez en el Gobierno, el PSOE rompe todos los puentes con el constitucionalismo y se pone en manos, allí donde toque, de la izquierda radical, de golpistas y proetarras.
VIDAS EJEMPLARES.

Hay un plan.

La oposición, la Justicia y el Rey estorban al presidente.

Luis Ventoso.

Actualizado: 16/01/2020 23:51h.

Al poco de tomar el poder en 2018 sin haber ganado los comicios, Sánchez comentó en una entrevista algo que pasó desapercibido. Dejó caer que tenía un proyecto «hasta 2030» para darle la vuelta a España. En aquel momento, que un gobernante en posición tan precaria mostrase tal ambición resultaba casi risible. Hoy ya no. Comienza a perfilarse que existe un plan. Resumirlo es sencillo. Se trata de aflojar hasta el extremo las costuras del país para forjar una alianza de socialistas y separatistas, que permita a la izquierda perpetuarse en el poder, aprovechando ese mando para inocular un nuevo credo social progresista, donde todo lo situado a la derecha del PSOE quede estigmatizado como regresivo e inadmisible.

Lo primero que requiere un plan así es dominar los medios, fase ya culminada casi al completo. Todavía pervive el pluralismo en la prensa, que además conserva gran influencia con su éxito digital. Pero merced a la miopía del tándem Santamaría-Rajoy, la izquierda ostenta el cuasi monopolio del medio decisivo para formatear la opinión pública: la televisión. Significativamente, la primera medida de Sánchez fue asaltar la cadena pública (y el instituto nacional de encuestas).

La revolución 2030 topa todavía con tres obstáculos correosos: la oposición, en realidad empatada en votos con el bloque de izquierda; los jueces, que como no podía ser de otro modo garantizan que se observe la legalidad; y el Jefe del Estado, que se atiene a su ineludible deber de defender el orden constitucional, empezando por la unidad de España y la soberanía del pueblo español, pilares sobre los que se asienta todo lo demás. La primera tarea de la autodenominada «coalición progresista» es erosionar esos diques, hasta un punto en el que la opinión pública empiece a considerar plausible la posibilidad de derribarlos.

Sin explicitar el plan, la piqueta ya está trabajando. La oposición constitucionalista es vilipendiada y tachada de antisistema, mientras se lisonjea a los separatistas. La número 2 del PSOE, la muy básica Adriana Lastra, llegó a acusar en sede parlamentaria «a las derechas» de tramar «un golpe de Estado». El presidente carga contra PP y Cs, a los que caricaturiza como antidemócratas. Vox directamente es tachado de fascista.

El segundo frente son los jueces. La enfática promesa del PSOE y Podemos de «desjudicializar» la política alberga en su entraña una pulsión totalitaria, pues lo que se está diciendo es que según los casos - ¿al arbitrio de la «coalición progresista»?-, el Código Penal quedaría en suspenso (ya está pasando con la inhabilitación de Torra). Cuando el vicepresidente Iglesias, el ministro Garzón y Echenique pregonan que «este país tiene un problema con la derecha judicial», lo que están propugnando es que todos los jueces habrán de ser progresistas, o no serlo. Justicia de partido. Más totalitarismo.

El último obstáculo es Felipe VI. Misión ardua por su prestigio popular. Pero comienza el cerco. Ministros del nuevo Gobierno lo señalan como «un Rey de derechas» - ¡porque defiende la Constitución y la unidad de España!- y Sánchez lo trata con cultivado desdén. El éxito del plan dependerá... de la lucidez de los españoles.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
UNA RAYA EN EL AGUA.

El sonajero.

Sánchez ha redoblado el poder y la confianza al jefe de su aparato de propaganda para gobernar en perenne estado de campaña.

Ignacio Camacho.

Actualizado: 15/01/2020 23:41h.

El expresidente andaluz Rodríguez de la Borbolla solía decir que una cosa es ejercer el poder y otra el Gobierno, porque el primero tiende a satisfacer un interés personal y el segundo procura resolver los problemas del pueblo. Si el presidente Sánchez estuviese interesado en gobernar habría despedido a su jefe de gabinete -un especialista en técnicas electorales- por entender que ya ha cumplido con su trabajo, y lo hubiera sustituido por un alto funcionario con experiencia en los entresijos de la gestión del Estado: un perfil como el que González y Zapatero encontraron en José Enrique Serrano. Pero en vez de eso, lo que ha hecho ha sido reforzarlo por el procedimiento de incrementar las competencias de su cargo, convirtiéndolo en otro vicepresidente de facto. La decisión inviste a Iván Redondo como centurión de los guardias pretorianos que blindarán al líder en un círculo de poder reservado, una estructura paralela que controlará los verdaderos resortes del mando.

Lo significativo de la medida es que el primer ministro otorga la posición de máxima confianza al cerebro y jefe de su aparato de propaganda. Es decir, que la estrategia publicitaria ocupa entre las prioridades de La Moncloa un espacio de cenital importancia. Es en esa clave como hay que interpretar el cambio de la fecha tradicional del Consejo de Ministros, del viernes al martes, para condicionar la agenda política y mediática, que como bien explicó ayer Ramón Pérez-Maura pierde gran parte de su repercusión e influencia los fines de semana. Un truco similar lo sugería a principios de este siglo un personaje de «El ala oeste de la Casa Blanca», no en vano serie favorita del asesor plenipotenciario recién ascendido en el organigrama. Se trata de utilizar el Ejecutivo como caja de resonancia, de subordinar eso que ahora se llama, con un anglicismo, la gobernanza a una tensión comunicativa que mantenga toda la legislatura en estado perenne de campaña. De paso, el cambio colapsa el calendario de las sesiones de control y achica el campo a la oposición parlamentaria. No hay puntada sin hilo bajo la apariencia de una mera rutina burocrática.

Este Gobierno va a funcionar con una atención puntillosa, obsesiva, por la venta de su acción política. No sólo por dominar las tertulias, copar los titulares o dirigir la conversación en las redes sociales, sino por planificar su trabajo como una especie de spot constante. La comunicación no será el complemento, sino el eje, la base sobre la que planificar cada movimiento, cada iniciativa, cada proyecto. Así fue también durante el último año y medio, con la coartada de que se trataba de un mandato provisional, de un interregno limitado por la falta de mayoría en el Congreso. Pero ahora no es un recurso: es un modelo. El del concepto posmoderno de la política de diseño, a cuyo servicio las instituciones se transforman en un sonajero.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.
Pablo Molina.

Lola de Expaña.

El nombramiento de Dolores Delgado como fiscal general del Estado acota perfectamente el programa de Pedro Sánchez para despolitizar la Justicia, imperativo categórico sin el cual no es posible la vida en democracia.

La Lola de las sobremesas con un comisario de policía encarcelado por corrupto y un juez expulsado de la judicatura por prevaricador es, a partir de hoy, la responsable de la actuación del Ministerio Público y, por tanto, de garantizar los derechos de los ciudadanos y el interés público. Estamos en inmejorables manos.

Lola bebía buchitos de vino de la copa de su amigo prevaricador mientras llamaba maricón a un juez que acabó sentándose junto a ella en el Consejo de Ministros. Su compromiso con las reivindicaciones feministas le llevó a exigir una "reforma mental" de los jueces para que sentenciaran con perspectiva de género delitos trendies tales como las violaciones en manada (siempre que los integrantes de la piara no sean musulmanes). Ella, sin embargo, prefiere personalmente los "tribunales de tíos", vaya usted a saber por qué.

Las redes de prostitución están también en el objetivo de nuestra Lola, como corresponde a sus profundas convicciones feministas; pero si están organizadas por sus amigos para obtener "información vaginal" y extorsionar a terceros, entonces despacha el asunto con una felicitación al responsable porque esas operaciones son, en sus propias palabras, "un éxito seguro".

Dolores Delgado tiene una importante tarea por delante en el ámbito del cumplimiento de las penas impuestas en el juicio del procés. Se trata de sacar a la calle a los golpistas, primero con permisos penitenciarios y más tarde con el indulto correspondiente, para desjudicializar el conflicto con Catalunya, de cuyo feliz desenlace depende que Sánchez siga en la Moncloa y ella en el cargo. En otras palabras, lo que se espera de ella es que la Fiscalía actúe a partir de ahora con perspectiva de género independentista. Lo hará muy bien.
Al final llegaré a tener que hacerlo por mi salud.
Mejor que se los pases a los tuyos.
VIDAS EJEMPLARES.

Trampas al campeón.

Ingenuo Iglesias al pensar que iba a torear al rey del lío.

Luis Ventoso.

Actualizado: 09/01/2020 23:42h.

Pablo ha intentado hacerle trampas a Pedro. Una ingenuidad. Es como si María Ostiz pretendiese enseñarle a tocar la guitarra a Eric Clapton. O como si el Pequeño Nicolás tratase de estafar a Bernie Madoff. No se puede engañar al maestro. Pedro es un portento de la marrullería política. Su elástica amoralidad sorprendería hasta al viejo Maquiavelo, que chapoteó en las charcas de pirañas de César Borgia y los Médici. En octubre de 2016, nuestro Pedro fue eyectado de la secretaría general por las huestes de Susana Díaz (que ahora, con cinismo infinito, lo abraza cariñosísima para intentar preservar su chiringuito). Aquel Comité Federal resultó el más esperpéntico de la pinturera historia del PSOE. Hubo insultos, lágrimas, amenazas... y hasta gritos de « ¡pucherazo, pucherazo!» cuando nuestro Pedro escondió unas urnas tras una cortina para forzar una votación apañada e intentar así salvarse.

Hay más hitos. En mayo de 2018, Sánchez visitó a Rajoy en La Moncloa y cerró entre sonrisas mutuas un acuerdo firme de Gobierno y PSOE para no pasarles una a los separatistas catalanes. Al mes siguiente, el gran Pedro conspiró con ellos para echar a Rajoy.

A Torra, que ya luce un equilibrio un tanto precario, Sánchez nos lo va a volver tarumba del todo. Primero le llamó el «Le Pen español». A continuación pasó a recibirlo en La Moncloa con pelotilleo máximo y a negociar en secreto con él en Pedralbes. Luego soltó lastre de cara a las elecciones y se negó hasta a cogerle el teléfono. Ahora vuelve a llamarlo para ofrecerle «diálogo». Torra ya ha conocido cuatro encarnaciones diferentes de Sánchez.

Pero la trampa más audaz, la más propia del país que inventó la novela picaresca, fue su estafa al electorado socialista en las elecciones de noviembre. Prometió muy solemne durante toda la campaña que no gobernaría con Podemos y que ataría en corto a los separatistas. Pero ha hecho exactamente lo contrario. Y es que en contra de la advertencia de Abraham Lincoln, Sánchez cree que sí es posible «engañar a todo el mundo todo el tiempo».

Iglesias se ve a sí mismo como un astuto estratega. Y realmente es habilidoso (que las bases de un partido comunista y populista le perdonasen la sobrada del pazo de Galapagar tiene su mérito). Con el pavo subido por lo de vicepresidente, quiso torear a Pedro anunciando a los ministros podemitas antes de que El Presidente presentase al Gobierno. Pero pretender hacerle trampas al gran especialista es naíf. Sánchez, que gasta un puntillo rencoroso, se vengó al instante inventándose una vicepresidencia florero para el Clima. De ese modo ya hay cuatro y harán luz de gas a la de Iglesias. El podemismo fumaba ayer en pipa con la maniobra. Tampoco fue un día alegre para ERC, que tras la decisión del Supremo contraria a Junqueras amenazó con tumbar «la coalición de progreso», cuando solo lleva dos días de vida, y puso las cartas del acuerdo boca arriba: «Referéndum de independencia y amnistía».

En la entrañable «coalición progresista» va a haber más sopapos que en un tráiler de «Fast and furious».

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
LIBERALIDADES.

Ahí solo mentía el PSOE.

Los que carecemos de una sensibilidad de izquierdas, vamos a necesitarla.

Juan Carlos Girauta.

Actualizado: 09/01/2020 00:31h.

Ya cansa. Es inútil seguir dando ejemplos de los embustes de Sánchez porque no hay compromiso que no haya defraudado, punto del que no se haya desdicho, contradicción en que no haya incurrido ni renuncio en que no le hayan cogido. Y lo que tiene la casuística es eso, que cansa. Puede que el sanchismo haya cristalizado en una caprichosa variante de los tres monos sabios: la de no ver, no oír, pero sí hablar.

Se comprende que los adeptos, tan monos, voluntariamente privados de retroalimentación informativa, solo puedan hablar de lo que ya sabían, que lo despachen todo con el repertorio que traían de fábrica. Un a modo de disco rayado más latoso aún que la casuística de sus mentiras. Conque ahorremos energías. Los que carecemos de una sensibilidad de izquierdas, sea eso lo que sea, vamos a necesitarla.

Una vez dado por sabido que para Sánchez, Lastra o Fernández Vara la verdad se muestra ductilísima, o no existe, o es lo que diga Sánchez, se descubre con facilidad por qué Iceta no es del PSOE, por qué el PSC es cosa distinta a Ferraz: los socialistas catalanes no han mentido. Y esto, señores, merece una reflexión. Nacionalistas al cabo, siempre han contado lo que pensaban hacer. Si no todo, al menos lo mollar.

Defendieron el derecho a decidir, la autodeterminación. Y aunque en este particular tuvieron que envainársela, lo cierto es que Iceta, ajeno a las aleatorias variaciones de sus congéneres, defiende los indultos a los golpistas desde mucho antes de su condena. En realidad, solo a los favorables se les permitía mencionar la medida de gracia; si otros lo hacíamos en sentido contrario («Diga, señor Sánchez, que no los indultará»), se nos afeaba la anticipación. Insistíamos, claro, porque les veíamos el plumero amarillo, pero nada.

Tampoco se cortó Iceta creando expectativas de referéndum de independencia. Utilizó este truco: si el porcentaje de independentistas llegara al setenta por ciento, no podríamos oponernos, etcétera.

Mucho menos ha mentido Podemos sobre sus intenciones. De hecho, los de Iglesias son amigos de las verdades crudas, pues habiendo formas y formas de decirle la verdad a los niños, ellos son partidarios de una pedagogía avanzada. Nunca han ocultado su voluntad de acabar con el llamado régimen del 78, nunca han dejado de aplicar a Bildu el detergente del blanco nuclear. Tampoco miente Bildu, les resulta demasiado sofisticado. Ni ERC, que a fuer de sinceros han llamado verdugos a los de Sánchez justo antes de propiciar su investidura.

En fin, que podremos criticar y sacarle los colores a la banda. Pero en materia de verdad, punto inmejorable para empezar la vigilancia del poder que nos espera los próximos años, los que están en falta son solo los del PSOE, empezando por Sánchez, rey de la bola, señor de la patraña, mendaz mayor, capitán de fuleros, archimandrita de los mentiruscos, que diría Mota, y beruñi de la jujana, que diría Ramoncín.

Juan Carlos Girauta.

Articulista de Opinión.
HORIZONTE.

En la boca del lobo.

España está hoy peor que en 1981. Entonces la inmensa mayoría apoyaba la democracia. Hoy la (magra) mayoría del Congreso apoya la mentira.

Ramón Pérez-Maura.

Actualizado: 08/01/2020 00:21h.

Disimulado entre la festividad de Reyes, los roscones y los regalos, España ha vivido el pasado fin de semana uno de los momentos más trágicos de su historia. Todos sabemos, el mundo entero reconoce con envidia, el éxito sin igual que fue la Transición. Un modelo de cómo pasar de un régimen autoritario a una democracia en la que no había prohibiciones como las hay en Alemania -defender el nazismo- o en Estados Unidos -defender el comunismo- u otros casos repartidos por el mundo. Aquí se podía defender todo. Ahora ya, cada vez menos. Hoy sólo se puede defender un totalitarismo que ha puesto sus primeros peones en el poder, porque ahí lo han colocado los votos de los españoles, como bien ha dicho Pedro Sánchez en el debate de investidura -fue una de sus pocas verdades-. Olvidó la oposición contestar a Sánchez que a Adolf Hitler también le puso en el poder el voto democrático de los alemanes. Tan democrático como el que ha investido a Podemos y al PSOE hogaño.

Este Frente popular no disimula su voluntad de arrasar las instituciones. Sánchez lleva tiempo dando señales de ello. Pero si él se negó en el debate a defender a la Corona ni de los bilduetarras, ¿por qué va a hacerlo el próximo vicepresidente Iglesias? El artículo 62 de la Constitución establece que una de las competencias del Rey es «nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su presidente». Pablo Iglesias ya ha tenido a bien comunicar a la opinión pública quiénes van a ser los ministros de su cuota de poder. A uno de ellos, Manuel Castells, incluso lo llevó ayer a las Cortes porque, siendo de Hellín, Albacete, Castells ha dedicado tanto tiempo a París, California y Barcelona que las Cortes españolas le resultan desconocidas. Iglesias anuncia al Rey sus ministros una semana antes de nombrarlos.

La forma en que se está atacando constante e inmisericordemente a la Corona es la mejor prueba de que Sánchez viene a arrasar todo. El Rey es un estorbo. La única sonrisa que se atisbó a Sánchez en toda la Pascua Militar del 6 de enero fue cuando llegaron los Reyes al Palacio Real. Ahí estaba Sánchez, siendo él el que recibía al Rey en la casa oficial del Rey. La que le gustaría que sea su casa.

Lo que hemos vivido en los últimos cinco días es el finiquito de la Constitución de 1978 como referente de la legitimidad política. El PSOE ya no lo tiene. Y los «valientes» dirigentes del PSOE que se irían del partido si pasaba lo que ha pasado este fin de semana siguen instalados en su poltrona, véase Guillermo Fernández Vara, o desaparecidos en combate, como Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

Sólo queda una esperanza para los que creemos que no se puede ser tan ciego como para anteponer tu voluntad de ser presidente a cualquier precio -o ministro, o subsecretario, o subdelegado del Gobierno en Albacete...- a la supervivencia de la España constitucional, que ayer quedó al borde del precipicio con más de medio cuerpo colgando. Esa esperanza es la mentira. Sánchez ha llegado hasta aquí mintiendo a todos. Tengo dicho que él ha legitimado el uso de la mentira como arma política aceptable. Hasta ahora la empleó contra los rivales que tiene a su derecha. Quiero creer que esta vez la ha empleado para subyugar a los que tiene a su izquierda.

España pasa hoy por una situación mucho peor que la posterior al 23 de febrero de 1981. Entonces la inmensa mayoría de la nación apoyaba la democracia. Hoy una magra mayoría del Congreso de los Diputados apoya la mentira. Y triunfa.

Ramón Pérez-Maura.

Articulista de Opinión.
La culpa la tiene la DERECHA.
VIDAS EJEMPLARES.

Hielo en el Palacio Real.

Las palabras del Rey reafirmando principios básicos ya llaman la atención.

Luis Ventoso.

Actualizado: 07/01/2020 00:01h.

La más manida de las supuestas maldiciones chinas en realidad es apócrifa: «Ojalá vivas tiempos interesantes». La inventaron diplomáticos ingleses del XIX atribuyéndosela a los orientales. Pero si vivir en época movida es sinónimo de maldición, en España nos ha mirado un tuerto. En los próximos meses - ¿años?- no nos aburriremos jamás. Viviremos acampados en un circo político, la «coalición progresista», con un jefe de pista capaz de defender impávido una idea y su contraria, donde lo que entendíamos por normal pasará a considerarse regresivo y lo que considerábamos inadmisible se instaurará como el nuevo paradigma.

Aunque ayer Madrid gozaba del regalo habitual de su cielo raso y su luz clara, una corriente fría recorría los salones linajudos y ornamentales del Palacio Real. Se celebraba la Pascua Militar, el mismo rito de cada año, pero la atmósfera era muy diferente. En la víspera, la portavoz de Bildu, en su día condenada a un año cárcel por apología del terrorismo, insultaba al Rey desde la tribuna del Congreso. La presidenta de la Cámara, la socialista Batet, y Sánchez fueron incapaces de reprochárselo, de hacer el más nimio gesto en defensa del Jefe del Estado. Necesitan los escaños del partido que fue brazo político de ETA y optaron por un oprobioso silencio. Con tal precedente, suscitaba máxima atención el discurso solemne del Rey ante Sánchez y dos de sus ministros (Marlaska y Robles, del exiguo y menguante sector cabal). Felipe VI, que ha heredado de su madre un temple contenido y que está ya curtido en ejercicio de su alta magistratura, mantuvo su compostura habitual y destacó algo que nunca falta en sus alocuciones de la Pascua: el «compromiso» de las Fuerzas Armadas con España y su Constitución. En condiciones normales, resaltar algo tan obvio resultaría un lugar común. Pero no estamos en condiciones normales. Sánchez será investido hoy como el presidente con menos apoyo de nuestra democracia para formar una coalición con un partido comunista que lleva un lustro clamando por derribar «el Régimen del 78». Todo sostenido por los enemigos más tenaces de España, los separatistas catalanes y vascos, que no solo rechazan la Constitución, sino la existencia misma de la Nación española.

El Rey dijo más cosas elementales. Por ejemplo, elogió cálidamente a la Guardia Civil, «pilar fundamental del desarrollo de nuestro país». Pero también eso deviene en extraordinario, porque Sánchez acaba de pactar con el PNV retirarla de facto de Navarra. Felipe VI ensalzó además a la OTAN y la contribución española a la misma; guiño atlantista que chirriará en los oídos de los ministros Iglesias, Garzón y Montero, que detestan a la Alianza Atlántica y todo lo que representa.

Sánchez vestía el chaqué protolocario. Su rostro era pétreo, tenso, blindado a la más tenue sonrisa. Si lo que llaman «lenguaje corporal» existe, sus miradas láser cuando el Rey recordaba principios básicos de nuestro sistema lo decían todo. Me considero una persona optimista, pero creo que sí, que España tiene un problema: el sentido común se ha vuelto provocativo.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
Nuestro nuevo enemigo es la Ley.

Con Sánchez, más que con ningún otro presidente, cuesta saber a quién está intentando engañar a cada momento.

Salvador Sostres.

Actualizado: 04/01/2020 11:00h.

Dejar atrás la judicialización no puede significar otra cosa que la carta blanca para incumplir la Ley, presentada por Pedro Sánchez como un enemigo, como algo negativo que hay que superar desde el buenismo. Oponer la política a la Ley es oponerla a sí misma, porque la política sin Ley no existe y es sólo barbarie. Es peligroso que un presidente del Gobierno no lo entienda y sitúe «el entendimiento», «los sentimientos» o «el conflicto político» en un plano de superior legitimidad moral a la Justicia y lo que los jueces decidan; y esto exactamente es lo que hizo ayer el candidato a la investidura. Para dejarlo todavía más claro, no hizo ni una sola mención a la inhabilitación de Torra -ni a que se haya declarado en rebeldía- cuando anunció la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat.

Con Sánchez, más que con ningún otro presidente, cuesta saber a quién está intentando engañar a cada momento. A veces es a sus barones, a veces es a Esquerra, a veces al conjunto de los españoles. Cuesta saber si Sánchez engañará a ERC haciéndole creer grandes cosas que luego no va a cumplir, o tratará de engañar a la Constitución y al conjunto de los españoles para violentarla al gusto de sus socios. Los republicanos temen lo primero. La derecha teme lo segundo. Y sólo Sánchez sabe hasta qué punto está dispuesto a arriesgar ya no sólo su carrera política sino la misma idea de España.

En todo esto, esencialmente, va a basarse la legislatura que en pocos días Sánchez empezará a liderar. Y también en atacar a la Iglesia, crujirnos a impuestos -y no desde una idea positiva de la economía y de la creación de riqueza, sino desde el resentimiento de quien nunca entendió la libertad ni el alma-; y por supuesto en llamarle fascismo o segregación a cualquier oposición o discrepancia, siempre en nombre del respeto, de la tolerancia, del diálogo y de la corrección política, mientras abre su gobierno al totalitarismo populista más siniestro, heredero de la ideología que más hambre y muerte ha causado en la historia de la Humanidad.

Salvador Sostres.

Articulista de Opinión.

R. 2º.
UNA RAYA EN EL AGUA.

Inmunidad no es impunidad.

El veredicto europeo es un revés para el Supremo pero no puede amparar un fraude de ley, un uso espurio del Derecho.

Ignacio Camacho.

Actualizado: 20/12/2019 00:28h.

Si Junqueras y/o Puigdemont acabasen en libertad, lo que resulta muy improbable, como consecuencia del veredicto del Tribunal de la UE, éste habría colaborado en un fraude de ley de modo indirecto. Porque es evidente que los dos procesados se presentaron a las elecciones de la Eurocámara con la intención de blindarse en el aforamiento. La Corte de Luxemburgo no puede entrar en juicios de intenciones pero no debería ignorar que su garantista fallo -hay polisemias que carga el diablo- favorece un uso espurio del Derecho. Como tampoco debió ignorarlo el Tribunal Supremo cuando evacuó la consulta de inmunidad y cuando decidió no esperar la respuesta antes de continuar el procediso. Si el juez Marchena tenía una duda razonable, procedía detener el juicio hasta haberla resuelto.

Ahora el asunto ha desembocado en un monumental lío, un descalzaperros de esos en los que la maquinaria de intoxicación separatista se las pinta para sacar partido. El relato de trazo grueso no deja lugar a matices técnicos ni jurídicos: para el independentismo, sus líderes han sufrido un atropello que la sentencia comunitaria absuelve con efecto retroactivo. Es falso pero eficaz, y con su indiscutible éxito propagandístico en la mano no van a detenerse en casuismos; tienen a su alcance una formidable oportunidad para autoafirmarse en su mito de la represión autoritaria y del castigo político. Sobre todo después de que el Ejecutivo, en su negociación suicida, haya legitimado la tesis del «conflicto».

El problema es de primera magnitud, y no sólo porque los abogados de Junqueras van a perseguir la anulación de la condena y porque Puigdemont ya se vende a sí mismo cruzando la frontera. Es que aunque ambas posibilidades sean remotas, que lo son, esa apariencia de impunidad de los golpistas incrementa la desconfianza o la actitud escéptica de muchos españoles ante la superestructura europea y propicia un peligroso discurso populista sobre la soberanía humillada por injerencias extranjeras. Además, la situación enreda aún más la ya de por sí incierta investidura de un Sánchez que sigue empeñado en que se la facilite Esquerra. Los secesionistas se sienten más fuertes para elevar su listón de exigencias en el caso de que la perspectiva de un adelanto electoral en Cataluña no los levante de la mesa, y encima la inhabilitación de Torra añade tensión victimista a la pugna por la hegemonía interna.

En esas condiciones, el intento del presidente se vuelve aún más irresponsable: ese pacto, de consumarse, va a provocar verdaderas oleadas de indignación en la calle. Las inesperadas - ¿o quizá no tanto?- complicaciones judiciales del procés lo convierten en un funámbulo zozobrando en el alambre. Y con las instituciones del Estado sometidas por todas partes a un severísimo desgaste, lo más inquietante es que sea el jefe del Gobierno quien lidere la escalada de disparates.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.
TRIANA. Es verdad que las acciones del PP se alargan aunque sea el ejemplo cotidiano de lo malo que es el PP. Y mira que soban la acción cometida. Hay un periodista de izquierdas en la 6ª que en cuanto tiene la palabra menciona al PSOE 10 segundos e inmediatamente se mete con la Gurtel, venga o no venga al caso. Y dale con la jodida Gurtel. La vara de medir es bien distinta aunque la corrupción es mayor en el PSOE que en el PP.

Un saludo
Ángel, esta izquierda mete mucho ruido, están en todas partes dando la matraca, deben de tener mucho tiempo de sobra, encima tienen casi todas las televisiones para ellos, por ejemplo TVE, LA CUATRO, LA SEXTA.......................

Un saludo.
VIDAS EJEMPLARES.

¿Trinca el PNV? Pelillos a la mar.

En España la corrupción puntúa diferente según quién robe.

Luis Ventoso.

Actualizado: 18/12/2019 09:11h.

EL 23 de mayo del pasado año, el PNV, enarbolando su supuesta sensatez política, apoyó a Rajoy para sacar adelante los presupuestos (previo paso del Gobierno por taquilla). Pero solo siete días después, ese mismo PNV se suma a la maniobra de Sánchez para derribar a Rajoy. El PSOE contaba para llegar al poder con solo 85 diputados, a 52 de distancia del PP (hoy Casado se encuentra a 31 escaños de Sánchez). ¿Qué propició aquel brusco viraje de los nacionalistas vascos? La razón que esgrimieron fue la sentencia de la Gürtel, que en su opinión marcaba «un antes y un después en la sociedad». Según los jueces, los alcaldes de Pozuelo y Majadahonda se habían beneficiado de la trama y el PP fue condenado a pagar 240.000 euros como «partícipe a título lucrativo». El magistrado De Prada, de conocida fe progresista, añadió una serie de oportunas morcillas a la sentencia para salpicar al PP y a Rajoy. Posteriormente, y aunque ha pasado bastante desapercibido, en octubre de este año el pleno de la Audiencia Nacional afeó a De Prada su innecesaria «parcialidad» en aquel escrito. Pero el servicio del juez a su causa ya estaba hecho. El PNV dejó caer a Rajoy por «ética política», invocando «la gravedad de la sentencia de la Gürtel». Es cierto que el PP había acumulado numerosos, execrables y bochornosos casos de corrupción. Pero también es verdad que en esta ocasión los delitos de dos alcaldes de pueblo fueron oportunamente magnificados para cobrarse la pieza mayor, Rajoy, que había ganado las últimas elecciones con 137 diputados.

Ayer fueron condenados por corrupción 15 dirigentes del PNV alavés. Al jefe de la trama, Alfredo de Miguel, número dos del partido en Álava en su día, le cayeron 13 años de cárcel. Lo que hacían era trincar comisiones a cambio de engrasar contrataciones públicas. Por ejemplo, unos empresarios catalanes abonaron 322.000 euros para poder entrar en un parque tecnológico. ¿Reacción del PNV? Son «casos aislados». Así que Urkullu y Ortuzar pidieron perdón «con sencillez y sinceridad» y pelillos a la mar.

A comienzos del pasado octubre, cinco cargos del PSOE asturiano sumaron condenas de 27 años de cárcel por robar fondos de la Consejería de Educación con contratos apañados o ficticios. La estafa fue de cuatro millones de euros y al exconsejero socialista del ramo le cayeron cinco años de prisión. Probablemente ni habrán oído hablar del caso. Son asuntos aislados del pasado.

Hoy ABC revela que Ximo Puig, el presidente de Valencia, mintió con descaro a los valencianos en sede parlamentaria cuando el pasado septiembre aseguró que «es absolutamente falso que la entrevista fuese pagada». Se refería a una entrevista con él en «The Guardian». Ahora el periódico británico ha comunicado a ABC que fue un trabajo publicitario, por el que Puig pagó 43.000 euros del erario público. Si fuese la Púnica del PP, hoy arderían los telediarios.... Lo hace el PSOE, no pasará nada. En una democracia normal, un presidente descubierto en una mentira tan flagrante hoy estaría haciendo las maletas y yéndose a su casa. ¿Lo hará Puig?

La sentencia de los ERE llegó unos días después de las elecciones del 10 de noviembre, una feliz casualidad que evitó todo daño electoral al PSOE. Se probó el robo de 680 millones de dinero de los parados. Griñán, expresidente del PSOE, de la Junta y exministro, fue condenado a seis años de cárcel. Sánchez tardó quince días en valorar el caso. Lo hizo forzado por una pregunta de ABC y lo despachó en dos frases: «El PSOE ya había asumido responsabilidades. No hay más que añadir».

El respetable público, bien pastoreado por las televisiones de progreso para todos y todas, ya ha aprendido la lección: en España solo hay un partido corrupto. Y todos sabemos cuál es.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
VIDAS EJEMPLARES.

Nueve meses sin hacer nada.

Perdidos en la propaganda hemos olvidado que somos un país sin Gobierno.

Luis Ventoso.

Actualizado: 16/12/2019 09:05h.

Baila con joviales saltitos pícnicos el nacionalista Iceta, guionista del plan de su partido para ir deshuesando España. Sánchez se pavonea organizando a su mayor gloria instagramera una cumbre planetaria del clima, que concluye con una emisión cero de acuerdos, algo cantado al haberla plantado los grandes marchadores: China, Estados Unidos, Rusia e India. El PSOE empieza a pelearse un poquito por la humillante negociación de Sánchez e Iceta con un partido cuyo líder está condenado a 13 años de cárcel por sedición contra España. Pero los pellizcos de monja de los barones a Sánchez son ninguneados por las televisiones del imperio «progresista», que son casi monopolio y no pueden dormir desveladas por Ortega-Smith, para ellas el gran problema nacional. Aún así, Carmen Calvo se ve obligada a salir a regañar a Page y Lambán, tan carcas que no entienden el oxímoron de que hay que dialogar «dentro de la Constitución» con quien te pone como condición irrenunciable una independencia que hace añicos esa Constitución. Los datos económicos son cada vez peores. Y las ministras Calviño, Montero y Valerio nos explican que somos imbéciles y que en realidad son cada vez mejores. El Falcon va y viene, y el Rey es ninguneado. Los más sesudos pensadores buenistas continúan meditando cómo cepillarse la idea de España sin que se note mucho, para que cuando no exista «encajen» por fin en ella cómodamente Cataluña y el País Vasco, que sometidas a tanto desencaje se han convertido extrañamente en las comunidades más ricas del país. Iglesias se pone modosito, mientras prepara un plan fiscal y de ingeniería social similar al disparate que ha provocado que los británicos hayan prejubilado a Corbyn por sublimación percuciente. La derecha, dispersa en su gresca interna, no aporta una sola iniciativa para tratar de evitarle al país el mal supremo: un Gobierno socialista con la ultraizquierda comunista y sostenido por los separatistas.

Y así discurren los días en nuestra amena España, entre regates que no llevan a ninguna parte, revuelos históricos que al final duran unas horas y tonelada de propaganda oficialista que todo lo dulcifica y camufla. El resultado es que casi ha dejado de consignarse lo importante: este país lleva sin Gobierno desde febrero del año pasado, más de nueve meses, y los últimos Presupuestos Generales del Estado, la herramienta principal de un Ejecutivo, son los que sacó adelante Rajoy en mayo de 2018 (un mes antes de que Sánchez, secretario de un PSOE que acaba de ser condenado por robar 680 millones del dinero de los parados, lo echase invocando la corrupción de dos alcaldes de pueblo del PP). España está sin Gobierno y desde junio de 2018 lo que tiene en su lugar es un departamento de relaciones públicas, cuya misión prioritaria es intentar mantener en el poder a toda costa a quien llegó a él con una maniobra sin precedentes morales en nuestra democracia. Los países a veces se equivocan en las urnas, pero también pueden acabar rectificando. Tardará un par de años, o tres, pero asistiremos una contramarea de estabilidad, patriotismo, moderación y sentido común.

El descaro sectario es ya absoluto y el PSOE se venga de los díscolos andaluces que lo desalojaron del poder y de la sentencia de los ERE aplicando a la Andalucía gobernada por PP y CS una suerte de 155 económico, por el que la hoy ministra Montero vigila el pésimo presupuesto que hizo ayer mismo cuando era la consejera andaluza Montero. Mientras tanto, las comunidades amigas y Cataluña incumplen sin problemas todas las normas contables sin apremio alguno.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
POSTALES.

Mentiras y más mentiras.

Aunque se necesitan, no confían un pelo unos de otros.

José María Carrascal.

Actualizado: 12/12/2019 23:35h.

Como estoy harto de oír y leer mentiras, incluso pseudooficiales, voy a denunciarlas sin rodeos, ya que una mentira no se convierte en verdad porque se repita un millón de veces, contra lo que dicen comunistas y nacionalistas.

Es mentira que el conflicto catalán sea político, como no lo es un robo o un asesinato. Los conflictos políticos se refieren a diferencias de ideas y prácticas dentro de la Constitución. Éste la desborda. Es, pues, un conflicto judicial, penal incluso, como prueba que ha sido juzgado y sentenciado por el Tribunal Supremo. Pero lo contrabandean como político, y lo están consiguiendo, a base de insistir todas las instancias y partidos envueltos en que «hay que abandonar la judicialización y la represión». (Todas las citas son literales).

Es mentira que PSOE y ERC «dialoguen», ya que negocian en «busca de los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto político sobre Cataluña, que deseamos abordar desde el respeto y reconocimiento institucional mutuo», o sea admitiendo las tesis nacionalistas (ilegales) sobre el mismo.

Es mentira que los nacionalistas respeten el ordenamiento constitucional español cuando exigen que la negociación sea de «tú a tú», lo que significa de igual a igual, colocando al mismo nivel al presidente del Gobierno español y al president de la Generalitat, lo que sería como colocar a éste a la altura de la alcaldesa de Barcelona o Gerona. A Pedro Sánchez no parece importarle, aunque es uno de los puntos que más problemas le ha traído al violar el rango jerárquico constitucional. La parte no es igual al todo. Lo ha solucionado disponiendo entrevistas con los presidentes de todas las autonomías. Así podrá verse con Torra (si antes no le inhabilitan por los lazos amarillos) sin causar protestas. Pero estén seguros de que su conversación con el presidente de Murcia o Castilla-La Mancha no será la misma que la que tenga con Torra. El resto sólo le sirven de coartada.

Es mentira que ambas partes jueguen limpio. Con un esfuerzo de imaginación, puede admitirse que Sánchez lo haga, aunque todo apunta que su principal objetivo es seguir en La Moncloa al precio que sea, pero los republicanos catalanes han dicho «lo volveremos a hacer» una y otra vez.

Y es mentira que estén informándonos honestamente del contenido de las negociaciones. Lo que nos dicen es tan escaso como opaco, como si tuvieran miedo de esos «avances» que anuncian. Más escepticismo aún genera la atmósfera «cordial» en que se desarrollan. Las escasísimas fotos de sexteto en torno a la mesa y el lenguaje corporal de los protagonistas es todo menos afable: Ábalos hacia adelante mirando con gesto hosco a la cámara y Rufián recostado en su asiento tamborileando sobre la mesa. El resto, con cara de palo. Y es que, la única verdad de esas reuniones es que, aunque se necesitan, no confían un pelo unos de otros. Con buenas razones.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
Buena reflexión, tomen nota para llevarlo a la práctica.