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Mensajes de Familia enviados por Triana:

Lo que deben hacer los padres con su sentimiento de culpa tras perder los nervios con sus hijos.

La pedagoga Tania García, explica cómo es posible educar con respeto y calma.

Laura Peraita.

Actualizado:

26/03/2019 09:48h.

¿Alguna vez has dicho o hecho cosas a tus hijos de las que te has arrepentido? ¿Les has gritado o puesto castigos excesivos? Nadie dijo que educar fuera fácil. Lo que sí tiene claro la pedagoga y asesora familiar, Tania García, autora de «Educar sin perder los nervios», es que el respeto a los hijos es muy importante.

¿Qué pueden hacer los padres con el sentimiento de culpa que sienten después de un conflicto?

La culpa en realidad no sirve para nada. Hemos crecido con el dedo acusador encima, tanto para nosotros mismos como para con los demás, y lo cierto es que la culpa solo sirve para hacerte sentir mal, dejarte sin autoestima y sin ganas para seguir creciendo y evolucionando. Realmente aprovecharía estas sensaciones para aprender, reflexionar sobre qué es lo que quieren para su vida y en la relación con sus hijos y tomaría medidas para no volver a cometer el mismo error. Si de las equivocaciones se aprende, estupendo. El problema es cuando se repite constantemente la misma equivocación, perpetuando así una mala relación entre padres e hijos y, por tanto, inculcando una incorrecta autoestima en los hijos.

¿Son los padres egoístas por querer controlar el comportamiento de los hijos?

Más que egoístas, adultistas. Es decir, educan a sus hijos según los intereses del adulto, sin pensar en ningún momento en los niños y, si se piensa en ellos, suele ser con el juicio adulto por delante.

Controlar a los hijos y que hagan caso, ¿es educarlos bien?

Ni hay que controlar a los hijos ni hay que pretender que hagan caso. Controlar a los hijos es ejercer una manipulación emocional hacia su persona con el único objetivo de que hagan, digan, se comporten o sean como nosotros queremos, y eso está muy alejado de lo que un ser humano necesita en realidad. Lo que debemos hacer es conectar con nuestros hijos, siendo conscientes de sus necesidades psicológicas y físicas en cada momento, dejando de lado los objetivos que tenemos para ellos y centrándonos en los que ellos realmente necesitan. Si son posibles, genial; que no, qué mínimo que estar ahí para sostener su frustración.

¿Es frecuente que se les deje hacer lo que quieren para evitar que la monten?

No, la verdad es que a los hijos no se les deja hacer lo que quieren ni cuando aquello que quieren hacer es lo más coherente y lícito del mundo. Lo frecuente es evitar los momentos emocionalmente intensos con los hijos, ya sea con libertinaje o con opresión, pero es usual que con tal de que no expresen sus emociones hagamos cosas incoherentes y sin sentido. Lo que tenemos que hacer es aceptarlos como son. Asumir su etapa vital —diferente a la nuestra— en la que necesitan sacar todas sus emociones hacia fuera y que sean escuchadas, acompañadas y sostenidas, sea cual sea su motivo, y si se puede llevar a cabo lo que solicita o no, siempre debemos conectar con ellos y atender sus emociones.

¿Qué consecuencias tiene esto en su educación?

El no atender a los hijos emocionalmente tienen muchas consecuencias negativas, entre otras, el no tener en tu vida adulta ningún tipo de educación emocional, tener desequilibrios y ni tan siquiera conocerte a ti mismo, guiándote por el qué dirán, la necesidad de aprobación social y la necesidad de causar una buena impresión a tus padres. Las carencias emocionales causan estragos en nuestra vida. A veces están tan normalizadas que no nos damos cuenta de su peligrosidad.

¿Escuchan los padres poco a sus hijos?

Sí, a los niños se les escucha poco, se les atiende emocionalmente poco, se les entiende poco, se ponen poco en su lugar… Siguen siendo el colectivo menos cuidado de la humanidad, cuando en realidad son las personas más importantes de nuestra especie. Ellos son los únicos que pueden salvarnos del mundo en el que vivimos, y solo lo conseguirán si son educados mediante el respeto hacia sus derechos.
FAMILIA.

Todo lo que debes decir (y lo que no) al dar el pésame.

Ir a un entierro o funeral siempre supone cierto nerviosismo: ¿qué le digo a la familia?

Laura Peraita.

Actualizado:

01/11/2018 02:19h.

A pesar de haber acudido en repetidas ocasiones a un entierro o funeral, este tipo de sucesos siempre impone un profundo respeto y cierto nerviosismo al tener que dar el pésame a las personas más allegadas al difunto. Al menos, así lo aseguró José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización de la Salud, en las «Jornadas de mayores», organizada por ABC en el marco del acuerdo de colaboración entre la Fundación Bancaria “la Caixa” y la Consejería de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia del Gobierno de La Rioja, en convenio con el Ayuntamiento de Logroño.

Con el objetivo de despejar dudas y nerviosismo ante este duro momento, Bermejo aporta los siguientes consejos:

—No decir frases hechas porque son tópicos. No sirven de consuelo.

— ¿Qué le digo, entonces, en el tanatorio? Como decía un filósofo «tenemos dos orejas y una boca»; es decir, es mejor escuchar el doble de lo que hablamos. En esta ocasión, sentirse escuchado puede suponer el mayor de los apoyos. Regalarle la escucha, que hable y se desahoge, que saque todo lo que piensa y se sienta acompañado.

—No dar consejos. Lo mejor es hablar del fallecido, al hacerlo estamos dandado un poco de sentido a lo sucedido, porque muchas veces no lo encontramos. Fomentar que el ser querido cuente cómo era su hijo fallecido, de qué manera vivió, murió... Eso ayuda en forma de terapia a descargar emociones.

—Dar un fuerte abrazo vale en muchas ocasiones más que las palabras. Debe ser un abrazo sincero, aquel del que se sale con el hombro empapado por sus lágrimas.

—Nunca decirle «si ya tenía muchos años, es mejor así». Eso es muy doloroso para el allegado. Es para responderle «pues que te pase a ti y verás si es mejor también».

—Lamarle pasado el tiempo y preguntarle cuestiones que parecen poco importantes, pero que sí que lo son: ¿Has comido?, ¿has dormido bien?, ¿te queda leche o fruta en la nevera?, ¿te apetece dar una vuelta?, ¿quieres que tomemos un caldito?... Para que no se sienta abandonada. No son preguntas investigadoras, pero uno se hace próximo y sabe si se está descuidando o no por la pérdida del ser querido.

—No decir «ya verás como el tiempo lo cura todo».

—No dejar de hablar del difunto ni evitar mencionar su nombre. Hay que recordarle. Que nadie diga «bueno, déjalo ya que ya ha pasado tiempo».

—No juzgar la forma en que los allegados sienten o expresan su dolor. cada duelo es personal y distinto.

—No comparar. Si se va a ver a una persona que, por ejemplo, ha perdido a su abuelo, no decirle «peor fue cuando murió mi hermano».
La batalla contra los «hijos parásito» se libra ya en los tribunales.

Cada vez más padres tratan de extinguir la pensión alimenticia a sus descendientes cuando son mayores de edad y no estudian ni trabajan.

María Alcaraz Mayor.

Madrid.

Actualizado:

01/10/2018 03:16h.

Hay veces en las que sermonear a los hijos no es suficiente. Consejos y preocupaciones que más tarde se convierten en advertencias pueden llegar a un casos extremos, casos en los que un padre lleva a su hijo a los tribunales para retirarle una pensión alimenticia. El último ejemplo trascendió a los medios hace apenas una semana: la Audiencia Provincial de Albacete retiró a una chica de 24 años, por el nulo aprovechamiento de sus estudios, la pensión alimenticia de 600 euros que le daba su padre.

No es la primera vez que la justicia se implica en un caso similar. Hace poco más de un año la Audiencia de Cantabria puso fin a la pensión de un chico de 29 años y que desde que había cumplido la mayoría de edad tuvo una implicación nula tanto en los estudios como en la búsqueda de un trabajo. Otra sentencia distinta de 2015 determinó la retirada de la pensión de una mujer de 30 años matriculada desde el año 2006 en la licenciatura de Química Industrial y cuyo rendimiento escolar era nefasto. Todos casos en los que «ninis» se escudaban en estudios desaprovechados para seguir cobrando una manutención.
Carta de una madre con una hija con síndrome de Down: «No son anormales, son excepcionales»

Dominica relata su día a día con Lucía y muestra sus temores a que Madrid pueda eliminar los colegios de Educación Especial por una iniciativa parlamentaria de Ciudadanos y Podemos.

S. L.

Madrid.

Actualizado:

23/06/2018 00:43h.

Dominica es una madre con cuatro hijos. Uno de ellos, Lucía (13 años), con síndrome de Down. Tras leer la información de ABC de ayer, que ponía de manifiesto el temor de muchas familias a que desaparezcan los colegios de Educación Especial por una moción parlamentaria de Ciudadanos y Podemos, escribe a este periódico para relatar su día a día con su hija; el miedo que tiene a que esta iniciativa de la Asamblea de Madrid puedan tener recorrido y, sobre todo, el agradecimiento eterno a los profesores de su hija, que cursa en un centro de estas características:

Son las 21.30 y por fin nos hemos sentado a cenar. He preparado, lo más rápido que he podido, una cena, lo más mediterránea que he podido para que la pequeña se pueda acostar pronto.

La pequeña tiene 10 años, luego vienen «la que tiene síndrome de Down» de 13 y dos adolescentes «en todo lo suyo» de 15 y 16. Sentarse por fin todos juntos a cenar, ha sido como dirían mis hijos «mazo épico».

Desde las 6:20 que suena el despertador hasta las 21:30, una profesora de Secundaria de un maravilloso instituto público con cuatro hijos y una de ellos con discapacidad intelectual… Pues se pueden imaginar…

Es una lucha por la vida, una lucha que da mucha felicidad porque saca de nosotros lo mejor que tenemos los seres humanos: la capacidad de darse a los demás. Pero eso no quita que cuando, por fin, nos sentamos los seis a cenar unas lentejas, apretaditos –sin móviles ni televisión, por favor–, con el día a la espalda, surjan los conflictos.

Surgen las tensiones y a veces, bastantes veces, alguno, sobre todo yo, pierde los nervios. Es entonces cuando mi hija Lucía dice: «Mamá por favor, cierra los ojos, cuenta hasta diez y luego hablas». Es, en ese momento, cuando se produce la magia, cuando se rompe el sortilegio y todos miramos sus ojitos rasgados, alucinados y maravillados de su bondad, de su saber estar. Y le digo: «Gracias Lucía, tienes razón».

Ella tiene discapacidad intelectual pero está hipercapacitada para amar. Pero no pierdo de vista que este don no brillaría si no lo hubieran pulido Chetina, Pepi, Belén, Montse, Minuca, Ana y Alberto. Los maravillosos profesores que ha tenido en su colegio de educación especializada. Profesionales que día a día se parten el pecho por formar a personas con discapacidad intelectual para que puedan incluirse en la sociedad. Para que puedan contribuir con la formación especializada que han recibido a hacer un mundo mejor.

Un mundo donde cuente la capacidad de amar.

Estos maravillosos profesionales, hunden sus raíces en la educación especial, nacida ya en la antigua Grecia y que defiende el derecho inalienable a la educación con independencia de las características físicas o psíquicas de las personas.
INE.

El 34,4% de los españoles no puede permitirse ir de vacaciones ni una semana al año.

Según el INE, uno de cada cinco vive en riesgo de pobreza con 8.500 euros al año.

Efe. Madrid. Actualizada 21/06/2018 a las 11:24.

Una de cada cinco personas, el 21,6 % de la población, se encuentra en situación de pobreza y vive con menos de 8.522 euros al año, frente a los 11.074 que perciben de media el resto de habitantes.

Los ingresos medios anuales de un hogar español son de 27.558 euros, con datos de 2017, tras experimentar un aumento del 3,1 % respecto al año anterior, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que refleja una leve mejoría en casi todos los indicadores de pobreza.

A pesar de ello, el 37,3 % de los hogares no puede afrontar gastos imprevistos, el 34,4 % no puede ir de vacaciones ni una semana al año, el 9,3 % llega a fin de mes con "mucha dificultad" y el 7,4 % no puede pagar a tiempo la hipoteca, el alquiler, el gas, la electricidad o la comunidad, porcentajes que se han reducido entre uno y cinco puntos.

Aunque el porcentaje de personas que vive en situación de riesgo de pobreza sigue siendo muy elevado, éste ha descendido en siete décimas en un año en el que los ingresos medios por persona subieron un 3,4 %.

El "riesgo de pobreza", explica Estadística, mide desigualdad, no pobreza absoluta, es decir, cuántas personas tienen menos ingresos que el conjunto de la población. De modo que en 2017, según cálculos para toda Europa, el riesgo de pobreza para los hogares de una persona se ha establecido en 8.522 euros anuales, y en 17.896 para los compuestos por dos adultos y dos menores de 14 años.
FAMILIA.

El 50% de los recién nacidos en Europa podrían no alcanzar su potencial cognitivo por déficit de yodo.

Es uno de los problemas de salud pública más fácilmente prevenibles, aunque afecta a un gran número de personas en el mundo.

S. F.

Actualizado:

19/04/2018 02:16h.
Cinco minutos diarios para rejuvenecer tu cuerpo.

La solución perfecta para recuperar tu flexibilidad en cualquier momento del día.

S. F.
@abc familia.

MADRID.

Actualizado:

05/04/2018 20:53h.
VIOLENCIA FAMILIAR.

Denuncia a su hijo por maltratarla: «Agentes, tengan las llaves de casa, no aguanto más»

La Policía Municipal detiene al agresor en Puente de Vallecas. La madre, desesperada, estaba descalza, en la calle con el pequeño de sus vástagos.

M. J. Álvarez.

@mariajo abc.

Actualizado:

05/04/2018 01:07h.

Lleva viviendo un auténtico calvario una temporada. Y ya no podía más. Por eso decidió denunciar a su hijo mayor harta de los golpes. Salió corriendo a la calle con el menor de sus vástagos, que estaba llorando, como ella, además de enfermo, en pijama y descalzo.

Ocurrió en el distrito de Puente de Vallecas el pasado 26 de marzo en una vivienda situada cerca de la avenida de la Albufera. Fueron los vecinos los que avisaron a los agentes antes los gritos de auxilio de la mujer. Hasta el lugar se desplazó una patrulla de la Policía Municipal que, a su llegada se encontraron con una mujer de mediana edad, visiblemente nerviosa, quien les dijo: «Tengan las llaves de mi casa; no pienso volver a entrar; no quiero ver más a mi hijo ni saber nada de él. Ya no aguanto más este calvario. No le he denunciado pero ahora lo haré», relató la angustiada mujer a los funcionarios.

La víctima les relató que desde hacía meses era objeto de las palizas y golpes propinados por el agresor, de 20 años. Les mostró la contusión que le había hecho minutos antes en un costado, además de otras rojeces en el rostro. Una situación que, para más inri, presenciaba siempre el menor de siete años. El Samur-Protección Civil acudió hasta el lugar, la atendió de sus heridas y fue dada de alta en el lugar.

Mientras, los agentes subieron al piso y detuvieron al autor de los hechos al que se le imputa un presunto delito de violencia en el ámbito familiar. Carecía de antecedentes.

Los policías se entrevistaron con los vecinos, quienes confirmaron la versión de los malos tratos que sufría. La víctima fue acompañada a comisaría en donde denunció a su hijo.
FAMILIA.

«Así se debes afrontar el lunes tras un fin de semana de excesos»

Consejos de la nutricionista Miriam Belmar para comenzar la semana con una alimentación sana y depurativa.

Laura Peraita.

Actualizado:

11/03/2018 21:24h.

Aunque los especialistas en nutrición no se cansan en insistir en que hay que comer de forma equilibrada y evitar el alcohol por su graduación y alto contenido calórico, lo cierto es que la población, en general, cuando llega el finde semana se relaja y se deja seducir más fácilmente por aperitivos, comidas o copas que no se incluyen en ninguna dieta de adelgazamiento.

Cuando esto ocurre, el lunes comienza con un sentimiento incrementado de pereza para afrontar el día, y la semana, precisamente por la sensación de «arrepentimiento» al no haber tenido la fortaleza suficiente para decir «no» a los excesos y, además, por padecer una mayor pesadez estomacal.

Lo mejor es ya no fustigarse más con pensamientos de culpa y pasar a la acción. «Hay que cambiar el "chip" de que el fin de semana se puede comer de todo y concienciarse de que si se tiene marcado el objetivo de perder peso, el fin de semana uno no se puede desarramar desde el viernes al domingo porque tirará por tierra su esfuerzo semanal», apunta Myriam Belmar, médico especializada en endocrinología y nutrición.

Explica que, en estos casos, para afrontar de la mejor manera los lunes se debe depurar el estómago y el hígado. ¿Cómo?

Hay que empezar por un desayuno depurativo que puede incluir una infusión o un café con leche y una tostada de pan blanco con aceite de oliva.

A media mañana, una fruta y un té verde.

«La comida —prosigue esta especialista— debe ser ligera, nada de pensar que un "sandwichito" sobre la mesa de trabajo arregla la situación. Esta opción no es correcta porque el pan de molde tiene muchas calorías —aunque sea integral—, y, en segundo lugar, porque tras los excesos cometidos del fin de semana es mejor no tomar hidratos de carbono. En todo caso, —matiza—, si se toma algo de pan, mejor una rebanada en el desayuno».

Para comer, recomienda evitar los fritos, las ensaladas que llevan salsas —suelen ser altamente calóricas, mejor con un poco de aceite y vinagre—, y decantarse por priorizar la verdura cruda o cocinada, acompañada de pescado, pollo o pavo a la plancha. «Otro tipo de carnes resultan demasiado grasas si lo que se pretende es tener un lunes depurativo».

De merienda señala que es recomendable tomar una pieza de fruta. Y, por la noche, igualmente, verdura cruda o cocinada y, preferiblemente, un pescado.

«Lo que no se debe hacer es saltarse ninguna de estas cinco comidas, pensando en compensar los excesos del fin de semana. No es correcto. Es más adecuado cumplir con todas las tomas de la forma indicada. Hacer lo contrario hará que se pase más hambre y que sea más fácil llegar a la nevera y que se arrase con lo primero que se nos presente y que, seguramente, no será lo más indicado. Eso, sí, lo que no hay que olvidar nunca es que hay que hacer ejercicio diario, aunque sea caminar media hora», concluye Miriam Belmar.
VOLVERTE A VER.

Dos hermanos vuelven a verse tras más de veinte años poco antes de que uno se quede ciego.

Ismael y José Francisco fueron separados tras morir su madre y se han vuelto a encontrar en el plató de Telecinco.

ABC PLAY.

Actualizado.

16/02/2018 a las 08:30.

Volverte a ver es el programa de Telecinco para hacer lacrimógenas las noches de los jueves. Presentado por Carlos Sobera, por el plató del programa desfilan historias emotivas, desgarradoras y que dejan al espectador encogido y con la lágrima colgando. Allí se ven rupturas, reconciliaciones, homenajes, sorpresas, reencuentros... todas aquellas historias dramáticas que sean capaces de tocar el corazón del televidente.

Todas las semanas lleva Sobera al programa a alguna cara conocida para darle un poco de salsa al programa, y en esta edición el elegido fue Jorge Javier Vázquez, que acabó llorando como una magdalena cuando le agaradeció su obra a Alicia, una de las asistentas, que le había preparado una sorpresa a su hermano con síndrome de Down y fan de Jorge Javier. «Palabras como las tuyas hacen que mi profesión tenga sentido. Ojalá todo el mundo tuviera una hermana como tú», le dijo con los ojos encharcados. Fue la primera historia de la noche, pero ni mucho menos la más emocionante de todas.

Hacia la mitad del programa, Carlos Sobera presentó a Dulce, una mujer que había recurrido al programa a quien es su sobrino pero ha criado como un hijo. José Francisco tenía tres meses cuando su madre murió y se marchó a vivir con su tía. Fue separado de su hermano Ismael, tres años mayor que él, que se fue a vivir con el padre, hermano de Dulce.

Desde entonces, y han pasado más de veinte años, los dos hermanos no habían vuelto a verse, a pesar de haberse buscado el uno al otro. De hecho Ismael, en cuanto cumplió los 18 años, se marchó solo a Tenerife a buscar a José Francisco. Cuando encontró en la isla a su familia, le informaron de que su hermano estaba viviendo en León, e Ismael se marchó sin cumplir su objetivo.

Su tía Dulce le dijo a Ismael que «a José Francisco le haces falta, siempre ha querido conocer a su hermano mayor, te necesita». Ismael, por su parte, recordó las veces que siendo un niño había cuidado de su hermano y le había dado el biberón: «Eso forma parte de mí ya para siempre, y necesito conocerlo». Para sumarle drama al asunto, José Francisco padece retinosis, una enfermedad que produce una pérdida progresiva de la visión: «Ahora ya casi no veo, apenas sombras y luces».

Y así, con José Francisco a punto de quedarse ciego, los dos hermanos pudieron volver a abrazarse, mirarse a la cara y prometerse que recuperarán el tiempo perdido. Salieron felices del plató, con la promesa de una nueva vida por delante.
FAMILIA.

«Aún tengo sentimiento de culpabilidad por haber dejado allí a mi madre»

Consejos para superar la difícil decisión de llevar a un familiar a una residencia.

Laura Peraita.

Actualizado:

24/01/2018 09:58h.

Jorge es el pequeño de cuatro hermanos. Vivió en casa de sus padres hasta que a los 34 años se casó, y entonces su madre Pilar se quedó sola. Ella estuvo varios años viviendo de casa en casa de hijos.

La decisión de llevarla a una residencia fue muy dura «porque nunca lo habíamos planteado así y porque siempre pensamos que estaría con alguno de nosotros. Yo tengo cinco hijos y la situación, incluso matrimonial, fue muy tensa debido a su carácter. Se planteó que descansara un verano en una residencia y que después volviera a casa de mi hermano».

Pasado ese tiempo, ella dijo que no, que allí tenía más libertad y no había luchas familiares... «Tienes la sensación de que toda tu vida te ha cuidado y que, ahora, cuando te necesita parece que la abandonas y huyes de esa responsabilidad. Cuando piensas con la cabeza fría te das cuenta de que no estás huyendo, sino que la residencia es lo mejor para ella y para ti, porque está más atendida y cómoda».

Jorge apunta que «todas las decisiones las tomamos los hermanos de forma conjunta, porque impera el sentido común, aunque no estemos de acuerdo en todo».

Explica que todavía tiene sentimiento de culpa. «Aún sueño con que me toque la lotería y llevarla a casa. Pero luego pienso que aquí está cuidada con una calidad humana brutal», concluye.

Cuando estar en casa no es viable
Cuando se habla de vejez y de cómo vivir los últimos años de la vida, no hay que obviar que cada mayor es un mundo, por su propia historia y circunstancias. Siempre es aconsejable que estas personas vivan en sus hogares hasta el final de sus días pero, en ocasiones, esta posibilidad no es viable: cuidados extremos, no disponer de una casa habilitada para una adecuada calidad de vida, dependencia absoluta, hijos demasiado ocupados profesionalmente, que viven en ciudades o países distintos...

Llevarles a un centro residencial se presenta, en muchas ocasiones, como la única opciónpara que no estén en soledad y desatendidos. No es una decisión fácil para nadie, no solo por cuestiones económicas, sino emocionales.

Los expertos en tercera edad consideran que la familia debe decidir llevarle a una residencia si el mayor sufre demencia o deterioro cognitivo, pero que, si su estado de salud lo permite, debe tomar la decisión el propio anciano, puesto que supone un cambio de vida muy importante para él.

El cuidado de un mayor genera muchas veces en los hijos conflictos por la sensación de injusticia por parte de aquellos que asumen una mayor responsabilidad y, además, suelen avivar enfrentamientos ocultos durante años
Solo plantear esta posibilidad genera un revuelo en la familia, muchas veces incluso conflictos, sobre todo en los hijos que, por lo general, se sienten dolidos por no poder dar una vida mejor a sus padres.

Apuntan que generalmente surgen controversias sobre cuál es la mejor forma de cuidarles: en casa de un hijo, por meses rotando en la casa de cada uno de ellos, aportando una cantidad económica para contratar a alguien, llevarle a una residencia... Estos conflictos generan a veces sensaciones de injusticia por parte de aquellos que asumen una mayor responsabilidad en el cuidado y suelen avivar enfrentamientos ocultos durante años.

Lo verdaderamente importante es no perder de vista el objetivo principal: garantizar que los progenitores dependientes reciban la atención adecuada en cualquier caso.

Cuando van a una residencia, se les saca de su hogar, del entorno en el que se sienten cómodos y seguros rodeados de todas sus pertenencias y recuerdos. «La cuestión es que la residencia tiene muy poco de hogar y mucho de institución y no hay que olvidar que allí se va a vivir. Además, hay demasiadas normas, se supone que para velar por su seguridad, lo que justifica todo, incluso las sujeciones, por lo que se restringen sus derechos», apunta Mayte Sancho, directora científica de Matia Instituto Gerontológico.

Solo con la sensación de que está todo controlado, la familia podrá, de verdad, sentirse satisfecha con su decisión de haberle llevado a una residencia
Lo fundamental, según los expertos, es no engañar nunca al mayor. Hay que comunicarle desde el primer momento la decisión de ir a una residencia y explicarle los motivos. También es recomendable que la búsqueda sea conjunta para que él pueda expresar su opinión, puesto que es quien va a cambiar de vida.

Se deben visitar los centros residenciales, no solo dejarse deslumbrar por bonitas fotos de los catálogos o anuncios, y asegurarse que se puede «entrar hasta la cocina» para comprobar que todo es del agrado del posible nuevo huésped y de sus familiares. En definitiva, que se trate de un lugar donde vaya a estar cuidado para tranquilidad de todos. «Los familiares no deben ser tímidos y deben atreverse a preguntar todo aquello que les preocupe y asegurarse de que tienen libertad para visitar a su mayor, comer con él o asearle si lo desean. Debe ser como una casa abierta», matiza Sancho.

No se puede hacer un drama en la despedida porque puede desconcertar al mayor. Los familiares deben ir llorados de casa
Esta experta también aconseja que, desde el principio, la familia acompañe todo el tiempo que sea posible al mayor en su nueva estancia y no hacer caso de aquellos que recomiendan que es más apropiado dejarle solo los primeros días para que se adapte mejor. Son mayores, y frágiles, con muchos sentimientos y emociones a flor de piel, por lo que necesitan dosis considerables de cariño y vínculo familiar para no sentirse inseguros.

El día de llegada hay que acompañarle, ayudarle a colocar sus cosas y lo ideal es estar con él cuanto más tiempo mejor, dejarle acostado y darle el correspondiente beso de buenas noches. «No se puede hacer un drama en la despedida porque puede desconcertar al mayor, que es el principal afectado y que entra en un lugar en el que agotará sus días –apunta Mayte Sancho–. Los familiares no deben olvidar que se debe ir llorado de casa para no añadir angustia ante una etapa nueva que se le presenta en la vida no exenta de inseguridades y miedo».

También deben establecer un cuidador de referencia al que ofrecerle toda la información del mayor para que tenga más datos para atenderle y saber con exactitud cómo se encuentra en cada momento.

Para tranquilidad de todos, María Lasa, directora de las residencias de la Fundación ViaNorte-Laguna, explica que trasladan a la familia el mensaje de que su función sigue siendo imprescindible «y que necesitan de su vinculación para que la calidad y bienestar del mayor sean completos. De esta forma se les da más importancia y se les ayuda a minimizar su sentimiento de culpa al dejarles allí».

Reducir ansiedad
Para que el proceso sea más sencillo, esta directiva apunta que se establece una relación muy estrecha entre la familia y los cuidadores y auxiliares de enfermería para que estén permanentemente informados de cómo se siente y encuentra el nuevo huésped.

Asegura que, de esta forma, se reduce el sentimiento de culpabilidad, la ansiedad y el nerviosismo por no estar al lado del mayor y no saber cómo está en cada momento. Es fundamental que se establezca una relación de cercanía y confianza para tranquilidad de todos.

Visión global
Nos obstante, matiza que esta inquietud inicial se disipa según pasa el tiempo y comprueban que la atención no es teórica, sino que es real. Es entonces cuando se acercan al centro con mayor sosiego y aumenta su confianza cuando el personal les explica cómo está su ser querido y ellos pueden comprobarlo.

«Es importante que tengan una visión global de todo lo que le afecta y sepan cómo está atendido desde en punto de vista alimentario, cognitivo, de higiene... Solo con la sensación de que está todo controlado, la familia podrá de verdad sentirse satisfecha con su decisión de haberle llevado a una residencia», concluye Lasa.

Errores más comunes: lo que nunca hay que hacer
Decidir por ellos

Salvo que la persona mayor no esté en plenitud de sus facultades cognitivas y mentales, siempre es quien decide qué hacer con su vida. Es decir, si desea o no ir a una residencia.

No informar

La búsqueda de un centro residencial debe ser conjunta, en familia, y antes de ingresar, la persona mayor debe haberlo visitado para dar su visto bueno. Pasará allí el resto de su vida. Nunca llevarles engañados.

Buscar culpables

Sacar a un anciano de su hogar siempre es doloroso, pero los cuidadores de la residencia no son los culpables de que tengan que estar bajo su atención. No hay que verles como al «enemigo». Mejor ser aliados.

Despedidas dramáticas

Desde el primer día, se deben evitar las despedidas dolorosas. «Se debe ir llorado de casa». El principal afectado es el mayor que se queda en la residencia.

Falta de confianza

No todos los centros residenciales son iguales. Asegúrese de que el elegido cumple con la normativa y todos los cuidados que desea para su ser querido. Confíe y establezca buena relación con sus profesionales.
«Que los niños desayunen garbanzos no tiene, en absoluto, ninguna pega»

El jefe de servicio de Endocrinología del Hospital de Albacete, Francisco Botella, defiende los alimentos poco habituales pero muy saludables en la primera ingesta del día.

S. F.
@abc familia.

MADRID.

Actualizado:

23/01/2018 09:50h.

A pesar de que España abandera la dieta mediterránea, la alimentación infantil no es todo lo completa que debería y, en concreto, la calidad del desayuno, que constituye la comida más importante del día, «deja que desear» al desplazar la bollería industrial a alimentos más saludables. Hace unos días las redes sociales fueron el escenario de la polémica generada a raíz de un tuit de una nutricionista en el que señalaba que su hijo no sabía lo que era una galleta y que era feliz desayunando garbanzos, un gesto que sumó defensores pero también críticos.

Para el jefe de servicio de Endocrinología del Hospital de Albacete, Francisco Botella, el desayunar alimentos poco habituales pero muy saludables, como los garbanzos, en la primera comida del día «no tiene, en absoluto, ninguna pega». De hecho, afirma, en declaraciones a Efe, que tiene más sentido desayunar alimentos como las legumbres, que «son excelentes y muy recomendables, que un batido de cacao con más del 70 % de azúcar, o que una pieza de bollería industrial, elaborada con aceites muchas veces no muy saludables».

Y es que, a juicio de Botella, quien también es miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), en los desayunos de los niños españoles «hay un excesivo consumo de productos azucarados, de bollería industrial de todo tipo y, además, muchas veces el lácteo es sustituido por batidos o lácteos azucarados». «La alimentación infantil en España, en general, deja bastante que desear», sentencia el experto.

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP), el coordinador de su comité de Nutrición, José Manuel Moreno, señala a Efe que la calidad del desayuno de los niños es mejorable y apostilla que se dedica poco tiempo a esta primera comida del día, la mayor parte de las veces con la «excusa» de la falta de tiempo. «Suele ser bastante rápido, con alimentos de consumo rápido, poco variado, que tiene lo mínimo, como un lácteo, acompañado de hidratos de carbono y pocas veces con la presencia de fruta», explica Moreno. Según apunta, solamente uno de cada tres niños «más o menos» hace un desayuno con una variedad completa de alimentos.

¿Y cómo es un desayuno equilibrado? Pues tal y como explica Botella, consiste en cualquier lácteo no azucarado, un poco de pan, «si puede ser integral, ya seria la bomba», con aceite y algún alimento rico en proteínas y sin mucha grasa como el fiambre de pavo. La fruta también es recomendable, aunque también se puede ofrecer a la hora del recreo.

En este sentido, el coordinador del Comité de Nutrición de la AEP señala que es mejor la pieza de fruta, que un zumo, y que también es buena opción para la primera comida del día los cereales que están poco refinados, además del lácteo. Por eso, los expertos insisten en que la falta de tiempo de los padres puede sonar a «excusa» porque no se tarda nada en preparar una rebanada de pan con aceite, un vaso de leche y una pieza de fruta.

No obstante, Moreno sí sostiene que en España los niños se acuestan «un poco tarde», en comparación con otros países europeos, y a la mañana siguiente apuran más en la cama con lo que sí que pueden contar con menos tiempo antes de ir al «cole». Conductas como la sustitución de la bollería industrial por el pan, hacen que España «deje de lado» la dieta mediterránea, según los expertos. «Sí es verdad que lo de la dieta mediterránea lo llevamos más en la boca que en la práctica», apostilla Moreno, mientras que Botella lamenta que en España un bollo cueste mucho menos que una tarrina de fruta cortada. Para mejorar la situación, coinciden en la promoción de políticas de los alimentos saludables porque, tal y como opinan los expertos, no es lógico que comer mal sea más barato que hacerlo bien.
¿Y si luego quieren ser padres?
¿Por qué optan los antinatalistas por algo tan radical e irreversible como la esterilización? Quizá algún día quieran tener hijos y se lamenten de haber tomado esa decisión tan drástica... «Me parece muy improbable que me arrepienta de haberme ligado las trompas, los motivos éticos que me han llevado a hacerlo son muy importantes», subraya Gemma. «Soy incapaz de concebir que mis ideas al respecto puedan cambiar. En cualquier caso, siempre tengo opción de adoptar o de someterme a una fecundación in vitro, aunque descarto recurrir a esta última».

«Puede ocurrir que me arrepienta, no lo sé», admite Audrey. «Esterilizarme es una decisión irreversible, sí. Pero tener hijos también. Me parece increíble que los que no queremos reproducirnos tengamos que justificarnos tanto. Habría que preguntar a las personas que tienen hijos si se arrepienten de haberlos tenido», se queja. De hecho, ahí está 'Madres arrepentidas', un libro publicado en España hace poco más de un año entre grandes polémicas. En él, la socióloga israelí Orna Donath recogía el caso de 23 mujeres que, pasado el tiempo, deploran su decisión de haber sido madres. «Yo no me voy a arrepentir, en absoluto, estoy completamente segura», enfatiza Mara. «Para mí es justo al revés: lo que no entiendo es que alguien quiera tener hijos».

FINAL DEL ARTÍCULO.
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¿Egoístas por no procrear? Los antinatalistas están hartos de oír los mismos reproches: que no quieren hijos por motivos egoístas, por no querer renunciar a una buena vida sin ataduras ni responsabilidades. «No querer hijos no es egoísta», afirma Audrey. «Crear alguien que no ha pedido nacer sí que lo es. Quien no nace no sufre daño alguno ni se pierde nada, porque no existe. La decisión de tener hijos -si son deseados, que no siempre es el caso- responde a intereses de otras personas. El planeta está lleno de niños sin familia, no es justo traer más al mundo cuando se puede adoptar. Decidir traer niños a este mundo no es una decisión de amor. No se ama a quien no está ni siquiera concebido. Se traen porque la gente tiene ganas de ello. Y punto. Eventualmente, se les quiere luego». Audrey tiene 39 años y hace justo algo más de cuatro decidió esterilizarse. Recurrió a Essure, un método anticonceptivo permanente e irreversible basado en la obstrucción tubárica, que se realiza mediante una operación muy rápida de unos 15 minutos sin anestesia. Para ser esterilizada, también fue a la Seguridad Social, cargada de razones y con una historia falsa preparada por si al médico de turno no le bastaba con sus argumentos. «Pensaba contarle que tenía ya dos hijos y que con la crisis no me podía permitir tener ninguno más», confiesa. «Hasta me metí en la cartera fotos de los hijos de unos amigos, para darle más credibilidad al relato». Para su sorpresa, no hizo falta recurrir a patrañas ni a engaños. «El médico no me preguntó nada, no me dijo nada. Supongo que, entre otras cosas, porque entonces ya tenía 34 años. Las menores de 30 sí que tienen muy difícil esterilizarse por la Seguridad Social. Conozco gente que ha tenido que acudir a clínicas privadas porque en la sanidad pública se negaban. Estás a merced del médico que te toca, es una lotería. Es vergonzoso que al final sea un médico el que decide sobre el cuerpo de una mujer adulta, cuando no somos máquinas de tener hijos. Igual que se puede abortar de manera legal y segura, una mujer debería poder esterilizarse en esas mismas condiciones». Muchos son veganosUno de los principales motivos que llevaron a esterilizarse a Audrey, quien como Gemma es vegana y defensora de los derechos de los animales, es el ecologista: «Imaginemos que tengo dos hijos, quienes a su vez tendrán otros dos hijos cada uno. En unos 70 años de vida habrán contribuido a matar, como mínimo a 37.800 animales. Como mínimo. Y así generación tras generación. Yo no quiero ser responsable de estas muertes». Los argumentos ecológicos son también uno de los pilares ideológicos del Movimiento por la Extinción Voluntaria de la Raza Humana (VHEMT, según sus siglas en inglés), nacido en 1991en Estados Unidos y, como su propio nombre indica, aboga por que las personas dejen de reproducirse para provocar de ese modo la desaparición gradual de la humanidad. Mara Rodríguez es fotógrafa y tiene 26 años, a punto ya de cumplir los 27. Es de Almería, pero lleva cinco años viviendo en Barcelona. «Es algo que tengo claro desde que era niña. No quiero hijos. No van conmigo, con mi proyecto de vida, no los quiero», recalca. Sus motivos son fundamentalmente personales, pero asegura que es imposible no compartir los principios básicos del antinatalismo. «Estoy de acuerdo con que la especie humana es monstruosa y está causando un daño irreparable a otras especies y al planeta», sentencia. Mara también acudió a su centro de la Seguridad Social pidiendo que la esterilizasen, pero no lo consiguió. «Me pusieron muchísimos problemas. Me dijeron que era muy joven, que tendría que tener al menos 35 años para solicitar ese tipo de intervención. Me sentí maltratada, humillada, como si yo no fuera mayor de edad y no tuviera derecho a decidir sobre mi propio cuerpo». Pero Mara no piensa renunciar a sus ideas. Va a esterilizarse en una clínica privada, va a gastarse unos 1.900 euros en lograr su sueño. «En 2018 me esterilizo seguro. Llevo demasiado tiempo deseándolo y ahora tengo algo de dinero ahorrado». En el caso de Gemma, sus personas de máxima confianza, como sus amigos y su familia más cercana, han entendido perfectamente su decisión. Eso sí, aún tiene que «aguantar» que la tachen de «tonta» porque «cuando sea vieja va a verse sola. «Tener un hijo por ese motivo, para que te cuide durante la vejez, sí que me parece egoísta» sentencia. «Cuando no quieres tener un hijo te cuestionan, pero cuando alguien lo tiene no se pregunta nada». Pese a lo contundente de su discurso, los antinatalistas son conscientes de que su utopía de que se autoextinga la especie humana es algo inalcanzable en la práctica. El propio gurú David Benatar no es ningún ingenuo al respecto: «No, no creo que todos los seres humanos dejemos de reproducirnos, ni siquiera a gran escala. Creo que habrá algunos individuos que decidan no procrear. De hecho ya conozco a bastantes de ellos. Pero considero que el antinatalismo puede tener éxito a pequeña escala. Y aunque sea a pequeña escala es importante, porque significa que se le ahorrará sufrimiento a mucha gente por no traerla al mundo».
Esterilizados para no tener hijos: el movimiento que busca acabar con la especie.

Antinatalistas: el movimiento que busca acabar con la especie humana.

17 ENE. 2018 03:01.

IRENE HDEZ. VELASCO.

Cada vez más personas se oponen a la procreación por motivos éticos y ecológicos

Incluso tienen su propio gurú, un filósofo sudafricano que aboga por la extinción de la especie

Dos parejas 'antinatalistas' españolas, ya esterilizadas, cuentan por qué jamás serán padres.

Gemma Orozco tiene 25 años, se gana la vida como técnica informática, vive en Lérida con Marc, su pareja, y desde que era niña siempre ha tenido una cosa clara, muy clara: que no quería traer hijos al mundo. «Considero que tener un hijo es un acto egoísta que responde sólo a los intereses de los progenitores», dice antes de exponer uno de los principales argumentos del antinatalismo, el movimiento que se opone a la reproducción y nacimiento de nuevos seres humanos. «Vivir es sufrir, y quien no existe no sufre. Soy antinatalista desde que tengo uso de razón». Así que, hace tres meses Gemma se hizo una ligadura de trompas en una clínica privada. «Y estoy encantada», subraya. Ya hace un par de años, cuando tan sólo tenía 23, estaba tan convencida de que no quería tener descendencia que acudió a la Seguridad Social y pidió que le esterilizaran. «Me dijeron que no, que para poder hacerlo tenía que tener al menos 35 años y dos hijos». Y lo mismo escuchó Marc, su pareja, también antinatalista, cuando fue a la sanidad pública reclamando que le practicaran una vasectomía. Pero como el seguro privado de salud de Gemma sí que cubre la esterilización, en octubre se plantó en la consulta de una ginecóloga y le expuso todos sus motivos para desear ligarse las trompas. «No sólo le conté mis reparos éticos y morales ante la idea de traer al mundo a una persona sabiendo de antemano que iba a sufrir», cuenta. «También le expliqué mis argumentos ecológicos: el nuestro es un mundo superpoblado en el que sobra gente, en el que la industria ganadera es una de las principales responsables del cambio climático y de la deforestación, no es razonable traer a un nuevo ser humano. Por no hablar de los motivos políticos: vivimos bajo un capitalismo terrible y despiadado y tener un hijo significa darle un nuevo esclavo al sistema, darle más carne de cañón. Y, para concluir, le indiqué mis razones personales, le expliqué que tener un hijo es algo que no entra en mi proyecto de vida. Me entendió y accedió a hacerme la ligadura de trompas. Estoy encantada». De momento, los antinatalistas son pocos y suelen ser vistos como bichos raros en una sociedad que tiende a sublimar la maternidad. Sin embargo, no dejan de crecer. Un estudio realizado en julio de 2016 por el demógrafo Pau Miret desveló que en España uno de cada cuatro hogares está formado por parejas sin hijos. Obviamente, eso no significa que todas esas parejas sean antinatalistas. Ni siquiera una parte significativa, pero quizá sí cientos o, más bien, miles. «Yo creo que somos muchos, yo conozco a un montón, lo que ocurre es que no se habla del tema», afirma Audrey García, otra antinatalista, también esterilizada. De hecho, ella tenía una página web, ya cerrada, en la que hacía campaña por sus creencias. «Que yo sepa al menos 14 personas decidieron esterilizarse tras consultar mi página», asegura. Anabel Roselló, portavoz del Instituto de Medicina Sexual de Madrid, confirma que por su clínica privada de Madrid ya han visto pasar a unos cuantos antinatalistas. «Hemos tenido casos de pacientes jóvenes que han decidido esterilizarse porque consideran que ya hay demasiados niños en el mundo y que, en caso de querer tener descendencia, es mejor adoptar que traer nuevos seres humanos», asegura. Los antinatalistas cuentan incluso con su propio ideólogo y gurú: David Benatar, director del departamento de Filosofía en la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica y autor, entre otros, del libro Better Never to Have Been (Mejor no haber existido nunca). La obra se abre con la siguiente dedicatoria: «A mis padres, a pesar de haberme dado la vida».«Hay muchas y buenas razones para ser antinatalista», asegura Benatar a Papel. «Una de ellas es que la existencia humana conlleva mucho dolor y sufrimiento y por eso mismo es un error traer nuevos seres humanos al mundo». -En la vida también hay cosas buenas, ¿no? -Sí, es verdad, pero no valen la pena ante el dolor de las muchas cosas malas. Piense en cómo muere la gente, piense en el cáncer, en las enfermedades infecciosas, en las dolencias... Hay mucho sufrimiento en la vida, mucho. Benatar desearía que el antinatalismo triunfara hasta el punto de que la humanidad se extinguiera. Y sus acólitos españoles le respaldan. «Hablar de extinción de la especie humana puede parecer muy fuerte, pero somos algo nefasto», opina Audrey García, responsable de comunicación de una fundación de arte urbano de Barcelona. «Extinguimos animales, destrozamos el medio ambiente, no paramos de pelearnos. Y también es innegable que por el hecho de nacer uno va a tener que hacer frente al sufrimiento, como mínimo al sufrimiento y el miedo que conlleva la muerte». -Acaso se arrepiente de haber nacido? -No, pero creo que no nacer, no percibir nada, no sentir el sufrimiento que conlleva vivir, no está mal.

CONTINÚA...................... .................
FAMILIA.

Los regalos que harán felices a tus hijos esta Navidad.

La carta a los Reyes Magos deben hacerla bajo la mirada atenta de los padres para que no pidan juguetes que no se ajusten a su edad o a sus verdaderos deseos.

Laura Peraita.

Actualizado:

26/12/2017 02:27h.
FAMILIA.

ALERGIAS.

Pediatras recomiendan vigilar las comidas navideñas por el riesgo de reacciones alérgicas en los niños.

Los expertos advierten que hay que tener cuidado con los alimentos que los pequeños prueban por primera vez, como el pescado, el marisco o los frutos secos.

S. F.

@abc familia.

Actualizado:

25/12/2017 03:44h.

Los pediatras alergólogos han recomendado vigilar las comidas navideñas por el mayor riesgo de reacciones alérgicas que tienen los niños ya que prueban muchos alimentos por primera vez como, por ejemplo, frutos secos, pescado o marisco.

Y es que, la alergia alimentaria infantil al pescado se sitúa en el 12,6 por ciento y al marisco en el 7,4 por ciento. Además, según un estudio de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), la alergia a los frutos secos y al marisco es más frecuente en niños mayores de 14 años, mientras que la del pescado es más habitual en niños más pequeños.

«Se trata de alimentos muy consumidos en las fiestas navideñas por lo que, además de tomar precauciones con los niños ya diagnosticados, es importante vigilar las primeras ingestas y estar alerta ante el mínimo síntoma que después se pueda producir. La alergia a los frutos secos es una de las más frecuentes, por lo que es importante no solo no consumirlos, sino leer bien los etiquetados de aquellos productos que puedan contenerlos como galletas, turrones, polvorones, panes o roscones», ha explicado el coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia Alimentaria de la SEICAP, Luis Echeverría.

La alergia a los pescados depende de a qué proteínas tenga el menor alergia, por lo que podrán tener alergia a un solo tipo de pescado, a una familia o a todos en general. A la hora de seguir una dieta en los casos ya diagnosticados, se recomienda evitar también todos aquellos platos que se preparen con este alimento, como sopas y arroces; así como las huevas o aceite de pescado, o incluso el marisco, que puede haber entrado en contacto con éste en la pescadería.

«Además, será conveniente prestar atención al momento de cocinarlo. Aunque no vayan a comerlo, hay casos en los que la sensibilización es tan alta que solo con inhalar el humo que desprenden al cocinarse pueden sufrir una reacción», ha avisado el experto.

En cuanto a los mariscos, hay tres grupos, el de los crustáceos, que incluye gambas, cigalas, cangrejos y similares; los cefalópodos, como el calamar, la sepia o el pulpo; y los moluscos de cáscara, como los mejillones, las almejas o similares. Se puede tener alergia a uno o varios de estos grupos de mariscos por lo que se recomienda evitarlos todos hasta que se realiza el estudio por parte del pediatra alergólogo e, incluso, no tocarlos.

Navidades «felices y seguras»
Con el fin de tener unas navidades «felices y seguras» desde SEICAP se ha aconsejado informar a la persona encargada de hacer la comida sobre las alergias alimentarias de los niños; leer los etiquetados de los productos para saber identificar alimentos que pueden estar ocultos y que aparecen en el etiquetado como aditivos o con nombres técnicos; y cocinar recetas con alimentos que puedan comer todos los invitados.

Del mismo modo, la organización ha destacado la importancia de utilizar utensilios de cocina diferentes para cocinar los platos de los niños con alergias alimentarias, pues hay casos en los que un mínimo contacto con el alimento alérgeno pueden causar un shock anafiláctico; evitar que los niños estén en la cocina mientras se preparan los alimentos que les pueden causar alergia porque la inhalación de humos o vapores pueden provocarles una reacción; y no colocar fuentes para compartir.

«Hay pequeños para los que las navidades son su primera oportunidad de probar alimentos que nunca antes han probado como los mariscos o frutos secos presentes en los turrones. Hay que prestar especial atención en estos casos por posibles reacciones motivadas por una alergia. A pesar de que los niños alérgicos a alimentos están muy concienciados con su enfermedad, puede haber casos en los que no, o que sean muy pequeños como para saber qué pueden comer. Es por eso que será preciso tener el máximo cuidado a la hora de ofrecerles alimentos», ha aconsejado SEICAP.

Finalmente, la organización ha subrayado la importancia de no descuidarse ante los desplazamientos para comer y cenar fuera de casa en navidades, y llevar siempre la medicación de rescate para administrar en caso de reacción y así poder actuar a tiempo, sobre todo en el caso de los niños con riesgo de anafilaxia que deben llevar siempre con ellos sus autoinyectores de adrenalina; y no aislar a los niños con alergias a la hora de sentarse a la mesa ni apartarles.
MATERNIDAD.

Tener un bebé en España cuesta un promedio de 1.200 euros al mes.

Está a la cola en ayudas familiares para fomentar la natalidad, mientras los padres buscan nuevas formas de contener el gasto.

EP.

@abc familia.

Actualizado:

29/11/2017 02:03h.

Así lo demuestran los datos publicados en 2006 por la Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) y revisados este mismo 2017. El resultado es impactante: en sus tres primeros años de vida, el retoño cuesta un promedio de 42.588 euros, o lo que es lo mismo, 1.183 euros mensuales. Esto equivale al 80% del salario medio de un español, convirtiendo la paternidad prácticamente en un lujo, especialmente en el caso de una mujer soltera o una familia con un miembro en el paro.

El mayor desembolso económico se lo lleva la guardería, cuyo coste se estima en 4.800 euros al año si se trata de una pública, pudiendo ascender a más de 16.000 euros anuales si es privada. Todo esto sin tener en cuenta varios costes añadidos, como la necesidad de contratar a una canguro o ampliación del horario de guardería para aquellas parejas que no dispongan de familiares que puedan cuidar al niño.

Muy de cerca en el ranking del desfalco familiar se encuentran los accesorios (3.423 euros al año), seguidos por la ropa y el calzado. De hecho, se calcula que durante el primer año los padres gastan unos 50 euros mensuales en pañales y algo más de 100 en ropa. Afortunadamente, estos gastos pueden reducirse si no se trata del primer hijo o si heredan algunas de las piezas más caras de familiares o amigos, como el cochecito o la cuna.

La alimentación también puede suponer un desembolso importante durante los primeros años de vida, especialmente si se utilizan leches de fórmula en lugar de lactancia materna. Una buena alternativa cuando la madre se reincorpora al trabajo es la adquisición de un sacaleches, que pese al gasto inicial que implica, permite un ahorro a medio plazo.

España, a la cola europea de las ayudas

Otro factor determinante en el impacto económico de tener un bebé son las ayudas que reciben las familias con hijos, que pueden ser en forma de beneficios sociales a través de prestaciones y servicios, ventajas fiscales o incluso ingresos periódicos.

En comparación con los vecinos europeos se pueden observar grandes diferencias: en Dinamarca, por ejemplo, los padres perciben una ayuda mensual de 142 euros por hijo hasta que este cumple 18 años. Otro ejemplo más cercano sería el de Francia, donde los padres reciben un subsidio por cada hijo que tienen, además de ventajas sociales como una niñera semi-financiada por el estado si los padres están trabajando.

En el caso de España, los datos de Eurostat indican que se trata del país europeo que menos fondos destina a ayudas familiares e hijos, solo superado por Grecia. España dedica escasamente un 1,4% del PIB a los recursos familiares, muy lejos del 3,5% de media de la Unión Europea.
Las españolas mayores de 50 años declaran tener peor salud que los hombres.

Ejercer de cuidador de un familiar dependiente tiene mucho que ver al respecto, según un estudio de Fundación Mapfre.

Carlota Fominaya.

MADRID.

Actualizado:

17/11/2017 22:02h.

Las mujeres españolas no solo viven más que los hombres, sino que tienden a percibir los achaques de la edad antes que ellos. Esta es una de las conclusiones del informe «Salud en la vida adulta y su relación con el envejecimiento saludable: Tendencias actuales, oportunidades y retos futuros en España», que ha presentado Fundación Mapfre y el grupo de investigación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) liderado por Rosa Gómez-Redondo. El objetivo del estudio es determinar el estado de salud percibido de los mayores de 50 años en España y examinar los factores que condicionan ese estado. Los datos recabados muestran que la percepción de la salud que tiene la población de mediana edad de un y otro género es, en términos generales, buena. Sin embargo, el análisis de la encuesta revela que, según mujeres y hombres van cumpliendo años, existen importantes diferencias entre ambos:

De esta forma, la distribución de porcentajes por sexo y edad muestra que en el grupo 50-64 años el 69,2% de los varones declaran que su estado de salud es bueno o muy bueno, esa misma evaluación es hecha por el 50% de las mujeres. La autopercepción de la salud en las mujeres de 65-79 años empeora respecto al grupo de edad anterior es de buena o muy buena el 43% frente al 57% de los hombres. Y en el grupo que aglutina las edades más avanzadas (80 o más años) continúa la misma tendencia, siendo únicamente un 30% de las mujeres las que perciben su salud como buena o muy buena, frente al 37% de los hombres. Por tanto, apunta Gómez-Redondo, «podemos concluir que cuanto mayor es el grupo de edad, peor es la del estado de salud, siendo esta percepción siempre más negativa en las mujeres».

La salud de los cuidadores, según el género

Las razones para esto son múltiples, «y no se refieren solo a la manifestación de enfermedades asociadas a la edad, sino a los roles que desempeñan dentro de la dinámica del cuidado de un dependiente», advierte esta experta. Así, prosigue, «comparado con los varones, las mujeres suelen asumir las tareas de apoyo informal más exigentes, de mayor duración y tiempo, como el aseo y cuidado personal de estas personas, lo cual incide negativamente en su bienestar y en la percepción de su salud».

En concreto, el informe señala que los hombres que realizan tareas de cuidado en solitario perciben su salud de forma más negativa que los que cuidan con ayuda de otras personas (el 52,2% de los cuidadores principales valoran que su salud como buena o muy buena frente al 61,3% de los cuidadores con apoyo de otras personas). En el caso de las mujeres, aclara Rosa Gómez-Redondo, «no existen divergencias entre cuidadoras principales o con apoyo de otras personas (el 44,6% frente al 44,8% respectivamente), posiblemente, por la especialización en las tareas de cuidado por género, que recae sobre el género femenino asumiendo los tipos de cuidado más exigentes y de mayor tiempo de dedicación».

Las mujeres que cuidan a un dependiente ayudadas por otras persona, explica, «llevan el mayor peso del cuidado y, por lo tanto, tienen un comportamiento similar a las que cuidan solas, algo que no ocurre en el caso de los hombres, ya que aunque ayuden en el cuidado, no son ellos los que realizan la mayor parte de las tareas». Así, los que presentan mejor evaluación de sus condiciones de salud son las personas no cuidadoras y que no residen con ningún dependiente, aunque en este grupo de población se sigue apreciando una peor valoración en función del género; las mujeres declaran más negativamente su estado de salud que los varones: el 70,5% de los hombres consideran su salud como buena o muy buena frente al 60,3% de las mujeres, lo cual es un reflejo de la tendencia general anteriormente mencionada.
¿Cuáles son las regiones españolas donde los matrimonios duran menos?

Según los demógrafos, «el matrimonio ya no nace concebido para toda la vida en plena segunda transición demográfica». Antes de quebrar, las uniones conyugales duran entre 16 y 20 años de media en nuestro país.

ÉRIKA MONTAÑÉS - / LUIS CANO -

Por cada mil españoles, se producen 2,2 rupturas cada año. Menos que en otros países europeos, como Portugal y Bélgica, pero más que Italia y Malta. «Estamos en la media de nuestro entorno», asevera Teresa Castro, demógrafa del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), «aunque si se tuviera en cuenta el número de parejas de hecho que quiebran, el dato se dispararía». Según la investigadora, cada vez se rompen más uniones, aunque al no ser formales o estar registradas, no se contabilizan en informes, como el publicado ayer por el INE, referente a las nulidades, separaciones y divorcios registrado en 2016. Dicha estadística cifra en 101.294 las rupturas del año pasado, un 0,1%menos que en 2015.  Por regiones, la Comunidad Valenciana y Cataluña encabezan las disoluciones matrimoniales, con una tasa de 2,5 por cada mil habitantes; frente a Castilla y León y Extremadura (con una tasa de 1,7 por mil, muy por debajo del promedio nacional).

También se encuentran por debajo de la media las comunidades de La Rioja, Murcia, Madrid, Cantabria y Andalucía, con una tasa de 2,1 por mil habitantes; así como Galicia, con 2; y País Vasco, Navarra, Castilla-La Mancha y Aragón, con 1,9. En Baleares, la tasa de disoluciones matrimoniales se equipara a la media nacional, 2,2, y por encima, aparte de Canarias (2,4) y las mentadas Cataluña y Comunidad Valenciana, también se sitúa el Principado de Asturias (con 2,3).

Apenas hay variaciones en datos globales respecto a años anteriores, puesto que los 96.824 divorcios que se produjeron en 2016 suponen un 0,3% más que en 2015. «La tendencia se mantiene estable; las diferencias son ínfimas», afirma a ABCDonato Ibáñez, jefe del área de Estadísticas Judiciales del INE. El año pasado hubo también 4.353 separaciones y 117 nulidades de uniones religiosas. En los procesos de divorcio y separación, se otorgó la custodia compartida de los hijos a ambos progenitores en el 28,3% de los casos (aumenta 4 puntos porcentuales), mientras en otro 66,2% se concedió a la madre.

En opinión del demógrafo Rafael Puyol, los porcentajes no representan una «diferencia signicativa» respecto a ejercicios anteriores y afianzan la idea de que nuestro país no es ajeno a la «segunda transición demográfica» que se está viviendo en «todas las sociedades occidentales», razona. La radiografía, según Puyol, es la siguiente: «Disminuyen los matrimonios formales (la gente se casa cada vez menos) y aumenta el fenómeno de la cohabitación entre las parejas más jóvenes, sin ningún vínculo civil o religioso». «La gente ya no tiene la concepción de un matrimonio para toda la vida, las reglas del juego han cambiado. La posibilidad de que duren se ha reducido, por el carácter de provisionalidad con el que nacen y porque el marco legal y económico favorecen la ruptura. Divorciarse es más barato y exprés», declara Puyol.

Una «nueva vida» a los 44 y 47 años
Los matrimonios españoles conviven una media de 16 a 20 años antes de su disolución. Cuando rompen, ellas tienen 44 años, de media, y, ellos, 47. El 22,2% de los divorcios se produjo cuando la pareja llevaba conviviendo entre 5 y 9 años.

La investigadora Castro opina que el informe del INE aporta una dimensión «parcial», al no cuantificar todas las uniones rotas por el camino. «Hay estudios que ya cifran en un tercio de los niños los nacidos de parejas de hecho», ejemplifica.
Dar ejemplo realmente cambia el cerebro de tus hijos.

Una investigación sugiere que los bebés de 15 meses son capaces de aprender a ser más perseverantes al ver a otra persona esforzándose.

ABC. ES Madrid.

Los bebés de 15 meses que han observado a un adulto esforzándose en solucionar un problema son el doble de persistentes a la hora de enfrentarse a un embrollo ellos mismos. Es la principal conclusión de un estudio publicado recientemente en la revista Science y que ha concluido que la perseverancia es una característica que se puede inculcar desde edades muy tempranas.

Desde los años ochenta los investigadores consideran que los niños pueden aprender a ser más persistentes gracias al ejemplo de sus padres. Pero este es el primer experimento que muestra que los bebés son capaces de absorber estas lecciones, tal como ha explicado en Sciencemag. org Irina Mokrova, científica en la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) no implicada en el estudio.

Julia Leonard, psicóloga en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (Estados Unidos) hizo su experimento en el Museo de los Niños de Boston. Allí, preparó una habitación con juguetes y cámaras para filmar el comportamiento de los pequeños. En total, participaron en la investigación 102 bebés.

Enfrente de cada niño, Leonard les hizo ver que tenía dificultades para sacar un juguete de un envoltorio de plástico o para sacar una llave de color de una arandela. En algunos casos pasó 30 segundos fingiendo que no podía solucionar los puzzles, y hasta le pidió ayuda a los niños, y en otros casos simuló resolver estos problemas sin ningún inconveniente.

Después, les mostró una caja de música, la hizo funcionar y luego la apagó, fingiendo que utilizaba un interruptor falso. Por último, dejó la habitación e intercambió su sitio con el padre de los niños. Durante dos minutos observó si los niños trataban de encender de nuevo la caja de música o no.

Los dos grupos de bebés trataron de encender la caja presionando el interruptor falso, pero aquellos que vieron a Julia Leonard esforzarse mucho en los experimentos, presionaron este botón el doble que los otros. «Los bebés pueden aprender que merece la pena esforzarse más en otros contextos», ha explicado Leonard.

En opinión de Mokrova este trabajo muestra la importancia de la motivación que inspira al niño a adquirir nuevos conocimientos y habilidades, y que, según ella, es una fuente de energía «aparentemente ilimitada». Este motor es clave en la perseverancia y parece ser que es crucial para el éxito de esa persona más adelante. Según los estudios, la persistencia está más asociada con el rendimiento académico que el coeficiente intelectual.
Familia - Mayores.

Para los abuelos españoles «la cuesta de enero» empieza en septiembre.

Se gastan una media de 604 euros por niño durante el verano cuidando de sus nietos.

S. F. - abc Madrid.

Actualizado: 22/09/2017 20:45h.

Los abuelos siempre son una ayuda y un respiro para los padres durante las vacaciones de los niños. Además de que no siempre los padres disponen de tantos días libres como los que tienen sus hijos, también quieren descansar un poco de sus obligaciones con ellos o pasar unos días en pareja solos, y para ello, nada mejor que los abuelos, siempre dispuestos a echar una mano y a pasar unos días en familia con los más pequeños de la casa. Pero, disfrutar de los nietos, parece que le sale bastante caro a más de uno según ha podido comprobar el potente buscador de vuelos y hoteles www. jetcost. es, y es que nuestros mayores se gastan una media de 604 euros por niño durante las vacaciones.

El equipo de Jetcost ha realizado la encuesta como parte de un estudio acerca de las vacaciones en familia de los europeos y, particularmente, entre los que las disfrutan con niños. El estudio fue realizado a 3.000 abuelos (500 de cada nacionalidad: británicos, españoles, italianos, alemanes, portugueses y franceses) mayores de 50 años, y que al menos tienen un nieto menor de 15 años de edad con el que habían estado de vacaciones.

Inicialmente a todos los participantes se les preguntó si habían ido de vacaciones con sus nietos, a lo que tres cuartas partes de los encuestados (74%) dijo que sí. Cuando se les preguntó si contribuyeron a pagar algo de las vacaciones de sus nietos, dos tercios de los abuelos (65%) admitió que lo pagaban todo. Cuando se les pidió que estimaran cuánto les podía haber costado pasar unos días con ellos teniendo en cuenta los viajes, hoteles, atracciones, comidas, bebidas, regalos, juguetes y caprichos, resultó que el precio medio por niño que habían pagado fue de 604 euros.

A todos los encuestados que declararon que habían ido de vacaciones con sus nietos pero sin los padres se les preguntó también por qué no habían podido ir con ellos, siendo estas las respuestas más comunes:

1. Sus padres no tenían vacaciones suficientes para poder participar en las vacaciones en familia (48%).

2. Los padres no podían permitirse el lujo de llevarlos de vacaciones, así que lo hicimos nosotros (33%).

3. Así los padres tenían unos días para ellos mismos (26%)

En cuanto a los resultados a nivel europeo, los españoles somos los terceros de Europa cuyos abuelos más se gastan en sus nietos durante las vacaciones:

1. Alemanes: 736 euros

2. Británicos: 700 euros

3. Españoles: 604 euros

4. Italianos: 440 euros

5. Portugueses: 436 euros

6. Franceses: 415 euros

Desde Jetcost reconocen que «es muy bueno que los abuelos puedan irse de vacaciones con sus nietos y pasar unos días en familia; los niños están encantados con ellos, a los abuelos se les suele caer la baba y les conceden todos los caprichos y los padres pueden tomarse unos días de respiro en sus labores cotidianas. Dicho esto, que suena a total felicidad, es muy importante que no se abuse de la generosidad de los más mayores y su tendencia a pagarlo todo ya que la cuesta de enero puede adelantárseles unos meses, por lo que desde Jetcost pedimos a los padres que si no pueden ayudar mucho en los gastos de esas vacaciones, al menos ayuden en otras tareas para evitar que recaigan todas las responsabilidades sobre los abuelos».
Sociedad.

La «niña serpiente» busca una vida normal en Málaga.

Shalini nació en India con una extraña enfermedad de la piel y ahora una sociedad científica del más alto nivel busca soluciones a su caso en la Costa del Sol.

J. J. MADUEÑO - @jjmadueno Málaga.

En India, los médicos no querían tocarla por si era contagiosa. «Cuando llegó aquí el doctor Carlos de Sola la cogió en brazos para meterla en el coche. Ese gesto significó mucho para ella. Le ayudó a sentirse bien», explica Sanjay Pandey, el periodista indio que dio a conocer el caso de Shalini Yadav, la «niña serpiente», al mundo en su periódico digital «Newsline». Fue el primero que denunció su situación de marginalidad en un pequeño pueblo del distrito de Chhatarpur en el centro de India, desde donde tardó 14 horas de tren para llegar a Nueva Delhi y diez horas de avión, junto a la azafata Vanesa Gil, para terminar en España.

Tras cinco meses esperando a la tramitación del pasaporte por la lentitud de la burocracia del país asiático, la «niña con piel de serpiente» acaba de arribar a la Costa del Sol para que el beso en la mejilla del dermatólogo Enrique Herrera le comenzara a dar una nueva vida de normalidad. «Ahora ya no tengo dolor», explica a ABC Shalini, que este viernes comenzó el tratamiento que la liberará de las escamas de su piel, tras 18 años viviendo sumergida gran parte del día en un barril de agua para mantener su cuerpo hidratado y paliar los dolores que produce la rigidez de la piel.

Según el diagnóstico de la Internacional Medical Academy (IMA), la joven sufre una «ictiosis lamelar». «Sólo puede ser curada con ingeniería genética, por lo que nos centramos en reducir sus efectos», señala Enrique Herrera, que es coordinador del grupo de especialistas que tratan las dolencias de la joven en diferentes hospitales de Marbella y Málaga. «Sufre una alteración en el gen que codifica la piel. Se produce una queratinización en escamas que se puede normalizar al 90 por ciento con una pastilla. En un aporte de una molécula que regula ese proceso», apunta Herrera. La piel debe permanecer hidrata, por lo que el tratamiento lleva aparejado una serie de cremas para mejorar la rigidez del cuerpo. El objetivo es conseguir que su piel tenga «un aspecto rosado y con una escamación casi imperceptible en unos dos meses».

«La niña venía para estar tres días, pero vamos a ampliar su estancia dos semanas», asegura Miguel Ángel Arraiz, presidente de la IMA. Shalini presenta más patologías, no sólo la propia de la piel. «La van a tratar, al menos, 15 especialistas médicos. La mayoría en el Hospital Clínico de Málaga y en el Humanline de Puerto Banús, pero habrá más clínicas privadas que tenga que visitar», señala Arraiz. «La niña serpiente», como se dio a conocer al mundo porque, debido a su enfermedad, muda la piel cada 45 días y deja camisas parecidas a las de los reptiles, tiene un cuadro clínico que es un desafío para los doctores.

No puede cerrar los ojos
Sus ojos siempre están abiertos. No puede cerrarlos, por lo que un cirujano plástico hará aportes de piel en los párpados. «Con las cremas sus ojos han mejorado», señala Sanjay Pandey. El diagnóstico habla de que sufre raquitismo. «Son vegetarianos y cada día cocinamos con sus padres y les damos aportes de vitaminas para mejorar este aspecto», remarca el especialista en aparato digestivo Carlos de Sola. «Tiene problemas en las articulaciones, derivados de la rigidez de la piel y la falta de movilidad, pero no hay nada que no se pueda salvar con medicación y alguna intervención quirúrgica», apunta Enrique Herrera.

En el fondo queda la gratitud de Shalini por todo lo que están haciendo por ella. «Es una labor filantrópica, que depende de varios benefactores», asegura María Ángeles Rabadán, directora del proyecto. La «niña serpiente» da las gracias a todos. Desde la comunidad hindú de Marbella, que se ocupa de la comida y pagará un profesor de ajedrez para la joven —que ha aprendido a jugar estos días en la Costa del Sol—, a la Industria Farmacéutica Cantabria que cargará con el gasto de la medicación que necesite de por vida.

«Hay buenos médicos en India, pero no quisieron tratarla porque era pobre», señala Sanjay Pandey, que ha narrado su calvario al mundo y ve como un grupo de médicos españoles se ha aunado para salvar a Shalini. La historia de marginalidad y pobreza también acabará. El empresario valenciano Juan Francisco Martínez, principal proveedor cárnico de Mercadona, no sólo ha pagado los gastos del viaje de la niña a la Costa del Sol para ser tratada, sino que le va a dar una pensión vitalicia para hacer su vida más fácil cuando vuelva a su casa de madera en la céntrica aldea de India donde nació hace 18 años.
Familia.

Tania García: «Los niños no aprenden si se les pega, solo sufren»

La creadora de Edurespeta asegura que los padres que gritan, pegan o ridiculizan a sus hijos actúan de este modo porque no tienen herramientas para enseñar de otra forma.

LAURA PERAITA -

«Educar a los niños sin gritos es posible». Muchas madres y padres se llevan las manos a la cabeza al escuchar esta afirmación y lo primero que se les pasa por la mente es un cierto sentimiento de culpabilidad al recordar las voces que dan a sus hijos y, en segundo lugar, les asalta con rapidez una cuestión: «pero eso, ¿cómo se consigue?».

La respuesta la ofrece Tania García, pedagoga, asesora familiar y creadora de Edurespeta, la Escuela Internacional para padres y profesionales. Asegura que intentar que los hijos aprendan mediante gritos, amenazas, castigos... es algo que tenemos asumido como «normalizado» en nuestra sociedad desde hace muchísimos años, «pero no debe ser así. Los niños no aprenden si se les pega, solo sufren. Los padres que actúan de este modo es porque no tienen herramientas para enseñar de otra forma y, además, se dejan llevar por su presión en el trabajo, las prisas, etc., y lo pagan con los más débiles: los pequeños de la casa. Si no gritamos ni ridiculizamos a la mujer o al marido porque la tortilla de patatas que ha hecho le ha salido mal, ¿por qué gritamos a un niño, que encima está aprendiendo, si no le sale bien algo que le hemos dicho que haga? Muchos padres deberían planteárselo», asegura.

«Así se crea el germen del acoso»
El problema es que los hijos, al ver cómo sus padres les gritan o amenazan, integran que ésta es la forma de actuar y asumirán que les traten también así en la escuela, tanto los profesores como los propios compañeros. «Ellos imitan lo que ven hacer a sus padres. Si los adultos le ridiculizan en la calle por tirarse al suelo y tener una rabieta, ellos ridiculizarán a sus amigos a la menor oportunidad que tengan. Y, sin darnos cuenta, se está creando el germen del acoso, con graves consecuencias sociales, pero también personales para los afectados».

Esta pedagoga señala que existe un crecimiento en los casos de acoso escolar y la solución no la tendremos si no empezamos a educar a los menores sin gritarles, amenazarles, ridiculizarles, ponerles etiquetas... «Soy consciente de que es difícil cambiar el "chip" porque se ha educado así desde hace generaciones, pero hay que hacer un esfuerzo, tal y como hace una persona cuando se pone a dieta o aprende a conducir. Si buscamos para los hijos los mejores colegios, las mejores clases extraescolares... ¿por qué no vamos a darle la mejor educación y respeto en casa?».

Para los padres que quieran ponerse manos a la obra, Tania García, aconseja tener mucha paciencia en el día a día y empezar con las siguientes pautas:

—Ejemplo: dar buen ejemplo a los hijos porque su actitud será la guía de su comportamiento. Lo padres no pueden decirle a voces « ¡no grites a tu hermana!» porque es una verdadera contradicción y el niño también gritará.

—Empatía: es muy importante ponerse en su lugar, lo que no significa dejarles hacer todo lo que desean.

—Escucha activa: aunque estemos muy estresados con el trabajo y ocupados con la casa, se debe realizar una escucha activa porque de lo que digan aportan muchas señales de cómo se sienten ellos de cara a poder ayudarles.

—Coherencia: hay que pedirles las cosas..., pero no imposibles. Ellos también han pasado muchas horas en el colegio, en las extraescolares y están cansados cuando llegan a casa.

—Colaboración: para estar todos juntos en compañía sin olvidar el respeto.

—Cohesión: tener siempre presente el sentido común cuando estemos con ellos.

«No hace ser alto y fuerte para acosar»
La creadora de Edurespeta está firmemente convencida que de este modo se logra también educar a los hijos y evitar que sean víctimas de acoso o que ellos sean los propios agresores. «El bullying o acoso escolar es un problema creciente. Cada vez son más los niños que realizan agresiones, que según las investigaciones, no son tanto de violencia física como de insultos, marginación, amenazas, exclusión del grupo, motes... No hace falta ser muy alto y fuerte para acosar a un niño, todo es una cuestión mental. Por este motivo es importantísimo ofrecer las herramientas necesarias tanto a la víctima para que no sufra como al agresor —que suele tener carencias emocionales— para que no vuelva a hacerlo. No basta solo con que el acosador sea expulsado del colegio por unos días. Eso solo es un parche en su actitud, no la solución a su comportamiento».

Con el ánimo de ayudar a los padres en ahondar en este asunto se ha puesto en marcha la segunda edición de la Escuela Sprinter que, junto a Edurespeta, ofrece talleres gratuitos para familias y profesionales sobre «Educación en el respeto como herramienta para prevenir y tratar el bullying». El objetivo de estos talleres es que las familias puedan integrar pautas prácticas, útiles y reveladoras para aprender a prevenir el acoso escolar, y no solo eso, también para detectarlo y gestionarlo en el caso de que exista.

Los talleres tendrán una duración de cuatro horas y se impartirán en diferentes puntos de España. En ellos se enseñará el significado de educar desde el respeto, la empatía y la coherencia, y cómo de esta manera se crea una base positiva e inamovible en el desarrollo físico, psíquico, emocional y social de niños y niñas. Además, se ofrecerán recursos y estrategias útiles para reconocer los parámetros educativos que han sido establecidos por la sociedad, y cómo deshacerse de ellos para aprender a educar correctamente.

Aquellos padres y madres interesados en asistir a estos talleres gratuitos, podrán conocer las fechas y localizaciones exactas en la web de la cadena www. sprinter. es.
Familia - Mayores.

«Nuestros sistemas sanitarios no están preparados para un escenario demográfico cada vez más envejecido»

Emilio Herrera, presidente de la Fundación New Health, cree que la sanidad actual está hecha «para salvar vidas y vencer a la muerte, no para atender la creciente necesidad de cuidados»

S. F. Madrid.

Actualizado: 15/07/2017 01:13h.

El envejecimiento, las enfermedades crónicas y la soledad han llevado a los sistemas de salud a una extrema presión económica. El gasto mundial sanitario de 7 trillones de dólares en 2015 llegará a ser de 8.7 trillones en 2020. En 2030 habrá más de 1 billón de personas mayores de 60 años. De las 56 millones de muertes ocurridas en 2012, casi el 70% se debieron a las cuatro grandes causas crónicas. El 50% de las personas mayores de 80 años se sienten muy solas.

Nuestros actuales sistemas de salud no están preparados para este nuevo escenario. Se diseñaron para salvar vidas y vencer a la muerte, no para atender la creciente necesidad de cuidados. En parte por esto gastan mucho más de lo que deben y a veces, de forma inadecuada.

La solución a este círculo vicioso es empezar por el final y volver a lo esencial del sistema: cuidar del bienestar de las personas. Los cuidados paliativos, con su misión de cuidar y consolar siempre, y curar cuando sea posible, nos muestran el camino. Pero también requieren renovar su modelo, pasando a tener una visión más social y comunitaria y evitando responder a la disminución funcional del paciente al final de la vida con un aumento de servicios sanitarios, especialmente hospitalarios, a base de incrementar las pruebas diagnósticas y terapéuticas.

Cuando se reequilibran los cuidados paliativos hacia una visión integrada que pone la compasión en el centro, la atención se diversifica en tres ejes: necesidades sanitarias, de cuidados personales, y de apoyo. Al hacerlo se producen ahorros importantes en hospitalizaciones y procedimientos quirúrgicos que, además de frenar la espiral de gasto, permiten reinvertir ese dinero en programas de servicios sociales y desarrollo comunitario. El resultado de todo ello es mayor eficacia clínica, mayor satisfacción del paciente y su entorno, e incluso mayor motivación de los profesionales.

Adoptar este modelo más allá de los cuidados paliativos, extendiéndolo a otros estadíos previos de la enfermedad, es el único camino sostenible para hacer frente a los retos que tenemos por delante. Necesitamos cambiar el orden actual de las prioridades en los sistemas de salud: su misión debe orientarse a mejorar la vivencia del paciente y disminuir su sufrimiento, tratando no sólo de curar, sino también de cuidar. Se trata de una transformación de la cosmovisión –Weltanschauung– y del paradigma del sistema de salud actual, que sólo es posible a través de un proceso de innovación basada en la compasión.

Si la innovación significa hacer las cosas de manera diferente para obtener un mejor resultado y la compasión se concreta en la capacidad de movilizarnos para ayudar a aquel que sufre, la Innovación basada en la Compasión podemos definirla como la modificación de los diferentes elementos organizativos, asistenciales, sociales y tecnológicos para aportar una mejor atención a la persona que sufre y sus cuidadores, mejorando el bienestar de ambos.

La Innovación basada en la Compasión es, por tanto, en primer lugar, innovación social, dirigida a devolver el valor de cuidar a la sociedad, mediante el desarrollo de comunidades y ciudades compasivas. Trabajar la compasión en la comunidad va más allá de fomentar grupos de voluntariado: es crear un escenario en el que las personas en su propio ámbito familiar puedan, quieran y sepan ayudar a los que sufren. La Innovación basada en la Compasión e

Es, además, innovación organizativa, que modifique los principios organizativos y modelos de gestión, priorizando el cuidado de la gente en su propio domicilio, creando incentivos de contratación basados en la aportación de valor y no en la mera prestación de servicios, mejorando la coordinación entre niveles asistenciales y detectando y protegiendo del sufrimiento innecesario también de sus propios profesionales.

La Innovación basada en la Compasión debe ser, en tercer lugar, asistencial, y promover la escucha activa y la inteligencia social como herramientas fundamentales del sistema. Y finalmente, puede ser tecnológica, aprovechando las nuevas tecnologías no para mecanizar la medicina, sino para lo contrario, para humanizarla, liberando a los profesionales de las tareas burocráticas y convirtiendo la compasión en la inspiración de las nuevas inversiones tecnológicas.

Innovar desde la perspectiva de «cuidar siempre y curar cuando sea posible» es mirar las cosas de manera diferente. La actitud compasiva, como prisma a través desde el cual repriorizar las necesidades de atención, es un punto crucial de partida para mejorar los resultados de nuestros sistemas de salud.
Familia - Educación.

«Cuando los niños dicen que algo es injusto suelen tener razón»

Antonio Ortuño, psicólogo infantil, explica su método para educar en responsabilidad.

MÓNICA SETIÉN -

Actualizado: 20/06/2017.

Las relaciones entre padres e hijos no son una foto de instagram. A veces, gestionar la adolescencia, las pataletas, los porque sí... no es fácil y los padres tienen que estar preparados para cualquier contingencia.

De todo esto sabe mucho Antonio Ortuño, psicólogo infanto-juvenil y terapeuta familiar. Lleva trabajando desde el año 1990 con diferentes problemáticas asociadas a la educación familiar.

Para Ortuño, la educación es una carrera que no sabemos cómo va a transcurrir y, por ello, ha ideado un sistema, el llamado semáforo inteligente, con el que explica a los padres cómo y cuándo dar a los hijos más libertad: «Cuando un niño nace, todas las decisiones las toma el adulto. El bebé es un punto dentro del círculo de responsabilidad de los padres, pero poco a poco los niños van tomando sus propias decisiones. Así las que las determinaciones que antes tomaban los progenitores, ahora las van tomando los hijos: alimentación estudios higiene... de tal manera que el punto dentro de la responsabilidad parental crece tanto que se sale del control de los padres».

El propio Ortuño explica la técnica del semáforo para educar y lidiar con los hijos:

-Semáforo Rojo: El control de la situación lo posee la persona adulta. El hijo no puede tomar decisiones, ya que pone en peligro el bienestar de alguna persona, sobre todo la suya. Es algo que no se puede tolerar ni aceptar. Es el espacio donde se ejerce la autoridad, teniendo en cuenta la postura y la opinión del otro. Es lo que denomina autoridad empática. Son situaciones donde no cabe la negociación. Es un «no» amable, respetuoso. Y los «no» son innegociables.

-Semáforo Amarillo: Aquí entran los procesos de negociación y cómo se equilibra lo que le gusta y lo que no le gusta. Siempre con estrategias motivacionales. El control de la situación se puede y debe compartir. Tanto el adulto como el menor pueden tomar decisiones. Se confía en los hijos y se respeta su toma de decisiones. Puede no gustar del todo a una de las partes, pero se puede aceptar y tolerar. Es una situación negociable, donde se tiene que llegar a compromisos, con una visión cooperativa buscando que ambas partes ganen algo. Desde diferentes puntos de vista se llega a un acuerdo, de manera proporcional, aunque un poco asimétrica. Es algo así: decides sobre lo que yo decido que puedes decidir. Pero, como resultado final, la decisión tiene que ser del niño.

-Semáforo Verde: La responsabilidad es totalmente del hijo. El niño toma decisiones que afectan a su proyecto de vida, no a la de sus padres. Digan lo que digan los adultos, los niños son los que deciden en último término. Los padres aprenden a acompañar, a ponerse detrás en su viaje, a estar disponibles cuando el hijo lo crea conveniente, a mostrar confianza cuando tiene que decidir y, muy importante, este debe y tiene que percibir que se respetan esas decisiones. Hay que acompañarles, darles confianza y respetarles.

Este psicólogo recalca que los colores del semáforo no van respondiendo a una edad, «sino a la responsabilidad que pueden ir asumiendo los hijos. Con lo que a diferentes retoños se les irán otorgando responsabilidades y prebendas en función de los que demuestren, no de la edad que tengan».

En cualquier caso, hay que «equilibrar semáforos colectivos y dejar claro lo que tiene que hacer cada uno y forzarles a que lleguen a acuerdos. Equilibrando los semáforos familiares los niños van aprendiendo. Pero no se puede olvidar que el semáforo es algo dinámico, que puede variar en cualquier momento».

En cuanto a los adolescentes y el «miedo» que todos tenemos a sus reacciones, Ortuño afirma que «no es que la adolescencia sea conflictiva, es que cada etapa de la vida es conflictiva. Hay que ir confiando en nuestros hijos y darles más responsabilidades. El problema de los adolescentes es que quieren ir más deprisa de lo que pueden. En el fondo, la construcción de su autonomía es un conflicto que, depende de como se resuelva, salen empoderados o no...»

Injusticias
Entre las afirmaciones de Ortuño destaca la de que «cuando los niños dicen que algo es injusto suelen tener razón». El psicólogo explica que «lo que digo es que los niños tienen que aprender a gestionar emociones y que la ira tiene su función. Soy un fan de la ira y de la frustración porque ayudan a adaptarnos al medio». Y prosigue aclarando que «defiendo la ira porque quiero que los niños sepan actuar en un contexto donde se comete una injusticia. Ahí es donde gana significado la ira como emoción. Otra cosa es que el niño la maneje mal y la acompañe de agresividad y hostilidad, que es un tríada muy peligrosa en la adolescencia». El terapeuta concluye afirmando que «la ira en sí no es mala, así si el adolescente te dice que algo es injusto, está cuestionando una actitud que considera que no es la correcta. Hay que entrenar a lo pequeños a que en la vida hay cosas que son injustas. Esto es muy saludable».