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Mensajes de La Poesía enviados por Liberal:

EPIGRAMA.-

Trajes de moda y muy finos
tiene Juana la elegante,
pero nada es semejante,
al pañolón de merinos.
Gil, que celebrarlo oyó,
dijo con tono sincero:
pues, señores, el carnero
que da la lana, soy yo.
Del Siglo XVII
*^*^**^*^*^*^*

Tenéis, señora, en la graciosa boca
tan bella y soberana compostura,
que es de mi alma la mayor cordura
vivir por ella rematada y loca.
¡Mil veces dichosísimo quien toca
lugar tan bello y goza su dulzura!,
pues a mí la paciencia y la cordura
con sólo contemplarlo se me apoca;
y es esto en tanto extremo, que, aunque el hombre
que en una cosa honesta, santa o bella
pone la boca tiene infame nombre,
vuestra boca me obliga a apetecella...
En Profundidad
De lo mejor.

A cierta dama que se dejaba vencer

Mientras Corinto, en lágrimas deshecho,
La sangre de su pecho vierte en vano,
Vende Lice a un decrépito indïano
Por cient escudos la mitad del lecho.

¿Quién, pues, se maravilla deste hecho,
Sabiendo que halla ya paso más llano,
La bolsa abierta, el rico pelicano,
Que el pelícano pobre, abierto el pecho?

Interés, ojos de oro como gato,
Y gato de doblones, no Amor ciego,
Que leña y plumas gasta, cient arpones

Le flechó de la aljaba de un talego.
¿Qué Tremecén no desmantela un trato,
Arrimándole al trato cient cañones?

A los celos

¡Oh niebla del estado más sereno,
Furia infernal, serpiente mal nacida!
¡Oh ponzoñosa víbora escondida
De verde prado en oloroso seno!

¡Oh entre el néctar de Amor mortal veneno,
Que en vaso de cristal quitas la vida!
¡Oh espada sobre mí de un pelo asida,
De la amorosa espuela duro freno!

¡Oh celo, del favor verdugo eterno!,
Vuélvete al lugar triste donde estabas,
O al reino (si allá cabes) del espanto;

Mas no cabrás allá, que pues ha tanto
Que comes de ti mesmo y no te acabas,
Mayor debes de ser que el mismo infierno.

A un sueño

Varia imaginación que, en mil intentos,
A pesar gastas de tu triste dueño
La dulce munición del blando sueño,
Alimentando vanos pensamientos,

Pues traes los espíritus atentos
Sólo a representarme el grave ceño
Del rostro dulcemente zahareño
(Gloriosa suspensión de mis tormentos),

El sueño (autor de representaciones),
En su teatro, sobre el viento armado,
Sombras suele vestir de bulto bello.

Síguele; mostraráte el rostro amado,
Y engañarán un rato tus pasiones

De lo! mejorcito de G Ò N G O R A...!
Luis de Góngora es uno de los cinco mejores poetas del siglo de Oro, junto a Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y Calderón. Vaya quinteto de crack
Ya tu no eres la niña aquella
La del cuento encantado
De la que yo leyendo un día
Quede enamorado.

! Oh SI..!
UN CUENTO HECHO POEMA

BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANITOS

Una princesa que inspiraba belleza
tuvo una pequeña y triste adolescencia
puesto que su madre falleció de pronto
y con su madrastra vivió triste un poco.

De un momento a otro marcho a un gran bosque

ya que su madrastra quería matarla
pero se encontró a unos 7 enanitos
quienes la ayudaron puesto que la querían.

Aquella princesa se salvo de dos hechizos

pero el el tercero fue ella vencida
y un príncipe perdido encima de ella cayó
y un trozo de manzana de su boca salio.

"Y aquel bello príncipe la vida a ella regreso"
Ya se valoro se comento y me dijeron de todo.
Usted que la ha puesto comentela a que se refiere
con la casa sosegada a mi me pusieron de cuarta y media.
Denos su interpretación.
manuel
Contestación por cortesia:

Ya dejamos bien claro que a la TRINIDAD en este nuestro
FORO COMÚN "NO, NOS GUSTAN LOS DEBATES"

Atentamente S. S. S.
GLOSA de san Juan de la Cruz
**************************
Aunque tinieblas padezco
en esta vida mortal
no es tan crecido mi mal
porque si de luz carezco
tengo vida celestial
porque el amor da tal vida
cuando más ciego va siendo
que tiene al ama rendida
sin luz y a oscuras viviendo.

Hace tal obra el amor
después que le conocí
que si hay bien o mal en mí
todo lo hace de un sabor
y al alma transforma en sí
y así en su llama sabrosa
la cual en mí estoy sintiendo
apriesa sin quedar cosa,
todo me voy consumiendo.
Trova de Sabina
Soneto XII
De Pablo Neruda:
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Plena mujer, manzana carnal, luna caliente,
espeso aroma de algas, lodo y luz machacados,
qué oscura claridad se abre entre tus columnas?
Qué antigua noche el hombre toca con sus sentidos?
Ay, amar es un viaje con agua y con estrellas,
con aire ahogado y bruscas tempestades de harina:
amar es un combate de relámpagos
y dos cuerpos por una sola miel derrotados.
Beso a beso recorro tu pequeño infinito,
tus márgenes, tus ríos, tus pueblos diminutos,
y el fuego genital transformado en delicia
corre por los delgados caminos de la sangre
hasta precipitarse como un clavel nocturno,
hasta ser y no ser sino un rayo en la sombra
DEL DUQUE DE RIVAS
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PLAN CURATIVO^:
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– ¡Niña!
– ¡Mamà ¡!
– ¿Qué te pasa?
 ¿No vienes a la novena
– ¡Ay, mamà ¡, si no estoy buena!
– ¿Que no? Pues quédate en casa.
– ¿Y vas sola?
–Claro està ¡.
– ¡Yo lo siento!
–No te apures.
Es preciso que te cures.
Acuéstate.
– ¡No, mamà ¡!...
– ¿A ver, qué sientes?
– ¡Calor!
– ¡Es aprensión, criatura!
 ¡Si no tienes calentura!
– ¿Qué no tengo?
–No, señor.
–Pues siento un frío en los pies
y en la cabeza un mareo...
–Anda y damos un paseo,
antes de ir a San Ginés.
– ¡Me canso!
–Iremos en coche.
Lo tomaremos por horas.
 ¡Verà ¡s cómo te mejoras
con el fresco de la noche!
– ¡Tengo tos!
– ¡Quita, por Dios!,
– ¡Me duele aquí cuando toso!
– ¡Bobadas!  ¡Eso es nervioso!
 ¡No vale nada esa tos!
–Pues no te canses, mamà ¡;
hoy no salgo, lo repito.
Voy a acostarme un poquito
encima de este sofà ¡.
– ¡Jesús!  ¡Eres mà ¡s cobarde!...
–Quizà ¡me alivie con eso.
– ¡Aprensión! Pues dame un beso.
 ¡Las ocho y media!  ¡Qué tarde!
Y hoy es el último día...
Así... Abrígate los pies.
 ¡Otro beso! Hasta después.
Que te alivies, hija mía.
A UN RUISEÑOR

Canta en la noche, canta en la mañana,
ruiseñor, en el bosque tus amores;
canta, que llorará cuando tú llores
el alba perlas en la flor temprana.

Teñido el cielo de amaranta y grana,
la brisa de la tarde entre las flores
suspirará también a los rigores
de tu amor triste y tu esperanza vana.

Y en la noche serena, al puro rayo
de la callada luna, tus cantares
los ecos sonarán del bosque umbrío.

Y vertiendo dulcísimo desmayo,
cual bálsamo süave en mis pesares,
endulzará tu acento el labio mío.

Autógrafo
José de Espronceda
EN LA C A L L E D E L A
P A R R A
(LUCENA)

Tiene Lucena una calle
de finas piedras bordada,
una calle alegre y limpia
que llaman la de La Parra.
La calle se está vistiendo
con ropas
de cal tan b1anca,
que si el sol se posa en ella
due1e 1a vista al mirarla.
Con tallos de palma verde,
que hacen temblar las arañas,
la calle peina que peina
se está peinando las canas.
Como retoque de lujo,
va poniendo en sus ventanas
cortinas de mil col
ores.
mantoncillos de gitana,
colchas de crespón y seda.
que en el arca perfumadas,
fueron guardando las novias
para fiestas de gran gala.
¿Por qué la calle se viste?
¿Por qué la calle se afana
en ponerse tan bonita
con tanto lujo y tan blanca?
¡Es que va
a pasar 1a Virgen
LA INTELIGENCIA:
Juan Ramón Jimènez.-

Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
... Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos

los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas...
¡lntelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, Y mío, de las cosas!
LA CAUTIVA

Ya el sol esconde sus rayos,
el mundo en sombras se vela,
el ave a su nido vuela.
Busca asilo el trovador.

Todo calla: en pobre cama
duerme el pastor venturoso:
en su lecho suntüoso
se agita insomme el señor.

Se agita; mas ¡ay! reposa
al fin en su patrio suelo;
no llora en mísero duelo
la libertad que perdió.

Los campos ve que a su infancia
horas dieron de contento,
su oído halaga el acento
del país donde nació.

No gime ilustre cautivo
entre doradas cadenas,
que si bien de encanto llenas,
al cabo cadenas son.

Si acaso, triste lamenta,
en torno ve a sus amigos,
que, de su pena testigos,
consuelan su corazón.

La arrogante erguida palma
que en el desierto florece,
al viajero sombra ofrece,
descanso y grato manjar.

Y, aunque sola, allí es querida
del árabe errante y fiero,
que siempre va placentero
a su sombra a reposar.

Mas ¡ay triste! yo cautiva,
huérfana y sola suspiro,
el clima extraño respiro,
y amo a un extraño también.

No hallan mis ojos mi patria;
humo han sido mis amores;
nadie calma mis dolores
y en celos me siento arder.

¡Ah! ¿Llorar? ¿Llorar?... no puedo
ni ceder a mi tristura,
ni consuelo en mi amargura
podré jamás encontrar.

Supe amar como ninguna,
supe amar correspondida;
despreciada, aborrecida,
¿no sabré también odiar?

¡Adiós, patria! ¡adiós, amores!
La infeliz Zoraida ahora
sólo venganzas implora,
ya condenada a morir.

No soy ya del castellano
la sumisa enamorada:
soy la cautiva cansada
ya de dejarse oprimir.

autógrafo
José de Espronceda
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Q. E. D. (+)

El 30 de abril, a dos semanas de las protestas, el poeta escribió: “Y ahora repentinamente en todo el país han surgido los jóvenes en protestas tomándose las calles. Algo que no se esperaba, porque la juventud parecía dormida, o que sobre ella había caído una losa sepulcral” y terminó con una frase que durante el somocismo la utilizó muchas veces: “ ¡Levántense todos. También los muertos!”

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En esta lista, recopilamos algunos de sus poemas que, para el tiempo de la insurrección contra los Somoza, eran leídos en las radios como protesta. Hoy inundan un nuevo medio: las redes sociales, donde miles de jóvenes nicaragüenses reportan los ataques y las muertes de las nuevas víctimas de la represión.
Muchachos de La Prensa

Muchachos que salían a diario fotografiados en La Prensa acostados
con los ojos entrecerrados, los labios entreabiertos
como si se estuvieran riendo, como si estuvieran gozando.
Los de la horrenda lista.

O bien salían serios en sus fotitos de carnet, de pasaporte,
tal vez profundamente serios.
Muchachos que aumentaban a diario la lista del horror.

Uno fue a dar una vuelta por el barrio
y lo hallaron tirado en un predio montoso.
O salió para el trabajo, de su casa del barrio San Judas,
y no volvió más.
El que salió a comprar una Coca Cola a la esquina.
El que salió a ver a su novia y no volvió.
O sacado de su casa
y llevado en un jeep militar que se hundió en la noche.
Y después encontrado en la morgue,
o a un lado de la carretera en la Cuesta del Plomo,
o en un basurero.
Con los brazos quebrados,
los ojos sacados, la lengua cortada, los genitales arrancados.
O simplemente nunca aparecieron.
Los llevados por la patrulla del “Macho Negro” o de “Cara e’ León
Los amontonados en la costa del lago detrás del Teatro Darío.

Lo único que quedó a las mamás de sus físicos,
la mirada brillantes, la sonrisa, planas, en un papel.
Cartulinas que las mamás mostraban como un tesoro en La Prensa.
(La imagen grabada en las entrañas: en esa cartulinita chiquita).
El del pelambre despeinado.
El de los ojos de venado asustado.
Este risueño, picaresco.
La muchacha de mirada melancólica.
Uno de perfil. O con la cabeza ladeada.
Pensativo uno. Otro con la camisa abierta.
Otro con bucles. O con el pelo en la cara. Con boina.
Otro borroso sonriendo debajo de sus bigotes.
Con la corbata de graduación.
La chavala sonriendo con el ceño fruncido.
La chavala en la foto que andaría su novio.
El muchacho en pose en la foto que le daría a su novia.

De veinte, de veintidós, de diciocho, de diecisiete, de quince años.
Los jóvenes matados por ser jóvenes. Porque
tener entre los quince y los veinticinco años en Nicaragua era ilegal.
Y pareció que Nicaragua iba a quedar sin jóvenes.
Y después del triunfo hasta me sorprendí a veces, de pronto,
ante un joven que en una concentración me saludaba
(yo preguntándole en mi interior: “ ¿Y vos cómo escapaste?”)
Se les temió por jóvenes.

Ustedes los agarrados por la guardia. Los “amados de los dioses”.
Los griegos dijeron que los amados de los dioses mueren jóvenes.

Será, pienso yo, porque los siempre quedaron jóvenes.
Los otros podrán envejecer mucho pero para ellos
aquellos estarán siempre jóvenes y frescos,
la frente tersa, el pelo negro.
La romana de pelo rubio que murió quedó siempre rubia en el recuerdo.

Pero ustedes, digo yo, no son los que no envejecieron
porque quedaron jóvenes (efímeramente) en el recuerdo
de los que también morirían.
Ustedes estarán jóvenes porque siempre habrá jóvenes en Nicaragua
y los jóvenes de Nicaragua serán ya todos revolucionarios, por
las muertes de ustedes que fueron tantos, los matados a diario.
Ellos serán ustedes otra vez, en vidas siempre renovadas,
nuevos, como nuevo es cada amanecer.
en poemas del alma.
******************
Oda

Fuiste elegida……. …. fruta prohibida,

fuiste tentación………… ….. que vetó el paraíso;

más tarde manzana dorada……. … cual discordia bautizada.

Qué más da quien fuera la causante, la serpiente artera o Eris la divina,

el tiempo en ambos casos se cobró sendos tributos: dolor, muerte y sangre.

El orgullo y la envidia se aliaron, trepando como hiedra en verdes ramas…

En el jardín del Edén, te sentiste soberana, cual reina con el rojo engalanada.

Exuberante, engreída, lujuriosa, lucias tu piel tersa, reluciente como el nácar.

Cómo resistirse a tu presencia, cómo vencer la tentación de tu carne blanca,

cómo no saborear esa pulpa, crujiente, jugosa, dulce, aromática y ácida.

El exilio fue el castigo, querubines con Espadas Remolientes vedan la entrada.

Con el tiempo, en Hélade, luciste fruta dorada, siendo codiciada y deseada.

Tres diosas te anhelaban, y ofrendaron: reinos, coraje, amores, fama.

Afrodita se alzó con el trofeo, quedando así Troya sentenciada;

siendo Helena, bella perla del Egeo, la gema que declinó la balanza.-

Te entrometiste entre lo humano y lo divino, de la maldad aliada.

Trampa favorita de los dioses… Símbolo de desgracia.

Los años no te envejecen, ni decrecen tus patrañas.

Eres: Religión… Gravedad… Mitología…

Bella seductora… Eterna Dama.
! No esta el torito en la plaza/ ni el público en las barreras/ni la moza en el balcón/diciciendo...! que soy torera.!/
Alma, buscarte has de mí

Alma, buscarte has en Mí,
y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor,
alma, en mí te retratar,
que ningún sabio pintor
supiera con tal primor
tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada
hermosa, bella, y así
en mis entrañas pintada,
si te perdieres, mi amada,
Alma, buscarte has en mí.

Que yo sé que te hallarás
en mi pecho retratada,
y tan al vivo sacada,
que si te ves te holgarás,
viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres
dónde me hallarás a Mí,
No andes de aquí para allí,
sino, si hallarme quisieres,
a mí buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento,
eres mi casa y morada,
y así llamo en cualquier tiempo,
si hallo en tu pensamiento
estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme,
porque para hallarme a mí,
bastará sólo llamarme,
que a ti iré sin tardarme
y a mí buscarme has en ti.