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Mensajes de ¿Qué es el amor? enviados por Carmen García García:

CARMEN GARCÍA GRACÍA. Algo de lo que nos dice también entra en las puertas del amor. La realidad en temas como el amor, a veces es muy cruda.

Es cierto que si encuntras un amor y eres correspondido/a -como dice Ciudadana-, no encontrarás problemas. Lo peor de todo es enamorarte de alguien que no te hace caso, y aunque dicen que el tiempo todo lo borra, siempre queda una brasa que te quema. No se olvida tan fácil.

Pero bueno, con amor o sin amor hay que seguir viviendo.

Un saludo.
Hola Angel:
que no te quieran como te gustaría no quiere decir que no te quieran. Y desde luego se vive y se aprecia mas sin venda en los ojos. Así, el amor no es tan dañino. Se puede aceptar si te tratan bien, y rechazar, si no eres bien tratado. La estupidez y no saber, sobra hasta en el amor.
Saludos
A lo mejor el amor es tener una ceguera especial que no te deja ver defectos. Solo ves virtudes en ese especial estado, y lo malo es, cuando después de mucho tiempo recobras la visión y ves en todo su esplendor a la persona que amabas. Sin máscara, sin maquillaje, sin tantas virtudes como aparecían a tus ojos. Y a la vez, es lo mejor que te puede pasar para volver a ser tu misma o tu mismo. Volver a ver la realidad de los tuyos, sin trampa ni cartón. Sin máscaras y sin...
Carmen -con permiso y sin ánimo de herir- de tu escrito me quedo con las primeras palabras que escribiste: "En mi tierra viví el amor porque me quisieron.."

Dísculpame otra vez; pero éso es una mala (mejor dicho: deficiente) definición, respecto de haber "vivido" el amor: El amor, si recibido y correspondido; se expresa en plenitud... Otra cosa -cual expresas- no es amor y sí (en bastante medida) resignada complacencia...

Quiero suponer -en el fondo- que equivoco el sentido que entiendo, se ... (ver texto completo)
Pues sí, Interesado, el amor es desinteresado. Se da y se recibe. Cuando eres un ser indefenso lo único que puedes hacer es recibir. Si te quieren, desde el primer momento porque tus padres se quieren, te sientes amada.
Te querían antes de que nacieras, y después te fueron aceptando como eras por el simple hecho de ser su hija, y no por las cualidades que tuvieras. Éramos muchos hermanos y distintos, y a todos nos querían por igual.
Y en seguida supe que la forma de quererles era ayudarles en lo que necesitaban. Mis hermanos, a los que querían, también me necesitaban. Mi forma de quererles era darles cariño, compañía y cuidar de ellos para que nada malo les sucediese.
Y el entorno que me tocó vivir también fue cálido. Todos formábamos una gran familia, tanto en los juegos, como en la escuela. Y a la vez estábamos integrados en el pueblo y sus alrededores. Siempre me parecía que era lo mas normal del mundo hasta que cambiaba de ambiente. Si no hubiese cambiado de ambiente, a lo mejor no lo hubiera valorado porque no hubiera conocido otra forma de vida y otra situación. Pero salir de mi entorno era un cambio brusco para mi y para los demás. Nos desnaturalizábamos, y volvíamos a ser los mismos en cuanto regresábamos a nuestro lugar de origen. Y así años y años.
CUENTOS CHINOS
En mi tierra viví el amor porque me quisieron. Es que mi tierra es especial, pero el problema es que se ha quedado vacía. Algunos habrán podido olvidar, pero yo no lo que aprendí allí, sobre todo bondad y humanidad.
Es que cuando he estado donde vivo y mucho tiempo ya, he visto lo superiores que eran los míos y cómo nos querían, nos cuidaban. Nos permitían, pero a la vez nos educaban en el respeto a los demás y a la naturaleza; porque se vivía de la naturaleza. Y lógico era que había que cuidar lo que te daba de comer.
Pero aquí donde vivo, todo lo contrario. Y no lo entiendo. Luego, pienso que aquello era cosa de mi tierra.
Luego oigo en estos tiempos que vienen los chinos y nos enseñan a vivir de forma natural. Enseñan su cultura ancestral y pienso ¿es que eso no lo teníamos nosotros? En mi tierra siempre tuvimos pocos medios y un médico podía tardar en venir. Mi abuela curaba a la gente con hierbas. Iban a pedirle consejo, cuando tenían alguna dolencia. Manzanilla amarga para limpiar el estómago, agua muy caliente para desinfectar una herida, menta poleo para hacer la digestión, friegas de hierbas para otras dolencias.
Y así, seguramente se funcionaba en otros pueblos. No era curandera, solo una buena vecina que ayudaba cuando se lo pedían y muchos se aliviaron con las buenas prácticas de mi abuela. Aplicaba el sentido común y las recetas que le habían dicho sus mayores en quienes confiaba.
Los chinos hablan de sus mayores pero nuestra cultura les ha desterrado. Y ahora vienen y nos venden la moto que nosotros no quisimos. Y se la compramos, les adoramos y ¡qué tontos somos!
Pero tienen algo de razón que hay que recuperar el amor. A veces pienso que no queremos ni a los nuestros. Nos estorban los hijos, los padres, los abuelos. Les proporcionamos muchas actividades a nuestros hijos, les exijimos lo que no hemos sido capaces de ser nosotros. Y un horario extra, a lo mejor para quitárnoslos de en medio.
A los padres, no les hacemos caso, y a los viejos les llevamos a un asilo para que no nos molesten. Y ya solo nos queda vivir nuestra propia vida. ¿Somos felices después de habernos quitado a todos del medio?
Leí este verano que los chinos van a impartir una asignatura extra en las universidades que se llamará AMOR.
Deben creer que es un ingrediente que falta, que la gente, en general no se quiere, que tampoco a la naturaleza, a los amigos. Que al mundo en general le hace falta amor.