Foro Común


Mensajes de Taller de aprendizaje de poesía enviados por Enrique Horna:

XXIV

La enamorada mujer
De generosa entraña
Musicaliza sus versos
En un rincón del alma
Su sombra suspira sin prisa
Es humilde y cálida
Tiene luz su mirada
Femineidad perfumando
El rocío de la mañana.

Descubre el oscuro lado de la luna
Descifra la ecuación de la lluvia
Amamanta al silencio con ternura
Desnuda su sombra
Sin piel al olvido
Risueña y atrevida
Melancólica rebelde
Comulgando al espíritu
A la hora de cercanía.

Pasionaria de su credo
Peregrina su surco
Ofrendando afecto
Atisba al eco
Pintando la vida
La colma de colores
Es flor su magia
En el azar de su huerto.

EH
XX
Donde estará lo invisible
Diferencia de lo creado
Con la intocable
Fe de lo creído.

A que hora se alineo
El desorden
Para alumbrar su creación
Es el infinito acaso
Una limitada razón
De nuestro pensamiento.

Nada nos pertenece
La evolución es partícula
Humilde del viaje
Es insignificante
Nuestro ropaje
Vanidosa compresión visible
La invisible hoja de la oscuridad.

El hombre vuelve sus ojos
Al silencio
Quiere abrazarlo
Es la paz respirada
La sombra misteriosa
De cada gota
Físicamente reconocible
Sentida cercanía
Afán existencial.

El hoy sigue caminando
Huella fugaz
Su futuro es nuestra
Necesitada devoción
Arrancando al pasado
Su pertenencia
Intrusa cuando interroga
Cómplice de nuestros deseos
La esperanza ilumina
Luz glorificada de los que luchan
Aunque la piel ya no abrigue
La infinidad del afecto
Es nuestra redención.

EH
XXII – DIECISIETE DE MAYO

Diecisiete de Mayo es un día
De la existencia y el universo
Tiene sus horas respiradas
Los ratos viajeros del recuerdo
Las palpitaciones huellas del afecto.

Como habrá sido el momento
Que naciste en el humilde
Campo de tus padres
Tu llanto melodía de su emoción.

Como estaría vestido el quince
Cuando nací en la vieja casa
Juntando el doce de mi madre
Con la ilusión de tu diecisiete
Coincidencia del amor
Con sus soplos ancestrales.

El destino es el misterioso
Surco que no elegimos
Cultivamos su estancia
Con la fuerza inocente
De la esperanza
La muerte su forzada resignación.

Ama siempre me decías
Más aun en la juventud
Cuando su rostro esta
Fresco de ingenuidad
La vida tiene sus trampas
Juega con nosotros
Simulando su magia
Enamorándonos para preciarla
Y en las noches de cuitas
Cantarle nuestras nostalgias.

Padre la felicidad es una
Alegre tarde verde
Galopa en su corcel burlando
El espejo de la noche
Es el niño – hombre del tiempo
Sus ojos son los tuyos
Tienen el silencio del prado
Y el arrullo de su sombra
Atravesando el presente.

EH
MADRE

Madre, la palabra más dulce
La entraña compasión del universo
Las gotas eternas de la palpitación
El humilde rostro del misterio
Las lagrimas viajeras de la creación.

Cuando las horas se callan
Pronuncio tu nombre
Cuando las luces duermen
Tu sonrisa alumbra mi cielo
Cuando respiro vuelvo a tu refugio
A los espacios paridos del para siempre.

Todas las auroras tienen su rutina
Su lozanía existencial
El ocaso con su adiós incomprendido
La soledad desgarrando
El sublime sacrificio.

Madre, ya no son tus días los míos
Son la fragilidad del tiempo
Los ratos del ensueño
Tu pueblo y el mío
Tu risa peregrina agitando
Las ventanas del viento.

Ya no lloran las ausencias
Ya no esperan gratitud
El amor no implora
Es simple su siembra
Es inmensa su cosecha
Es la paz de tu presencia.

EH
En las alturas esta la infinita
Línea del universo
La filosofía del horizonte
Contemplando los ojos
Eternos del agua
Y las flores
Con su dulce lozanía
Son los gatos
Jubilosos del asombro.

Pupilas vivientes del cielo
Invisible deidad
Piel tersa de los afectos
Ritmo entre la materia
Y el espíritu
Oleaje de la luz
Asomándose
Ante el umbral del misterio
Cálculo infinitesimal
De los sentidos.

En la tierra
El desamparo envejecido
De los años
La carencia divina
De la humanidad.

Cansados cuerpos
Huesos carcomidos
Por la mortalidad del olvido
La piedad enloqueció
Es tempano de la noche
La hermandad huyo
Entre los rostros curtidos
De la indiferencia.

Otra vez los caminos
Sin partidas ni llegadas
Son ausencia y encuentro
Congregación de la esperanza
Monasterio de los crédulos
Se bañan de destino
Para aliviar sus pasos
Perseveran las ganas de la vida
Respiran el ritual de los días
Se ríen
Antes que duerman
Sus melancolías

EH
"HOSPICIO"

Los recuerdos marcan la vida
Testimonian las huellas
Son los cielos ingratos
El presente encarcelado
Sufrido cuando nos arranca
Una lagrima.

Se agita de emoción
Esta mas allá de la
Tristeza y alegría
Conmueve lo saboreado
Por el alma
Tiene las dimensiones humanas
La compasión estrechando
Las manos libres
Como la cara oculta
De la luna
La que no vemos
Pero sentimos.

Sus celosías y trampas
Esas llanuras inmensas
Son interminables en la memoria
Resplandecen en la soledad
De un cuarto, de un zaguán
En la hora del silencio
Entre las burbujas
De los ojos
En esas miradas
Que quieren tocar
La sombra del horizonte.

Las horas del hoy
Finitos ruidos entre corredores
Melancolía de las plazas
Eternizadas en su mundo
Esculpiendo sus pasos
Sin mañanas, tardes y noches
Las arrugas maquilladas de amor
Se han vuelto niño y niña
Tienen lumbre sus huesos
Las pieles son arenas
Endulzadas silenciosamente
Callando al tiempo
Huérfanas de amaneceres.

EH