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Mensajes de Toros enviados por Gemesa:

@elconfidencial.

El torero Enrique Ponce herido tras sufrir una cornada la feria de las Fallas de Valencia.
TOROS
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Zabala de la Serna, reflexión y fervor
CRÓNICAS VOLCÁNICAS PRÓLOGO

A Zabala de la Serna lo puedes ver cualquier tarde de San Isidro en la plaza de Las Ventas. Enclavijado siempre en el mismo sitio, como a perpetuidad. En el balconcito preferente que hay sobre toriles. Lleva libreta y bolígrafo. El móvil conectado a la oreja. Un ojo en el folio y el otro en el ruedo. Silencioso y concentrado. Pasa la tarde armando frases que después salen en las ediciones del periódico como una tolvanera de entusiasmo o desacuerdos. Precisando lo que ha visto. Lo que se pudo ver. Lo que sucedió. Lo que no debió pasar. Hace literatura con lo imprevisto de una tarde de toros, con su incertidumbre y su descarga. Zabala de la Serna escribe con el idioma limpio, con la palabra capaz de tocar cumbres o sembrar infiernos. Es el mejor cronista de ahora. Un barroco de ojos azules, rubio, fuerte, casi danés y con tatuajes. En sus crónicas está todo aquello que importa de la tauromaquia: el silencio, el misterio que acontece cuando acontece, el pulso de los tendidos, el tedio, el hastío, la belleza, la violencia contenida, la verdad de un muletazo que llega a oírse. Son muchas las tardes de redacción en las que este hombre demuestra que la pasión no necesita argumento explícito. Igual en la amistad, en la derrota, en el daño y en la alegría. Nunca le he detectado ese sensible agotamiento del que adolecen los que no le encuentran la postura al folio. Zabala de la Serna no ejerce de taurino a tiempo completo. Es un cabal que ama el toreo sobre todas las cosas. Le viene de lejos (y de genes) la singularidad, la elegancia, el filifí que pulsa el corazón y la escritura. Viene del linaje de Victoriano de la Serna, el abuelo al que nunca llamaba abuelo. De Peñuca de la Serna, su madre, elegante y tocada de gracia y audacia. De la sangre de Vicente Zabala Portolés, mítico cronista taurino del diario 'Abc'. No es leve su lumbre originaria. En estas piezas de aquí despliega una antología donde la excelencia perdurable del texto revive un acontecimiento irrepetible, aquel que se da en una plaza de toros y tiene algo de redoble de conciencia, de correspondencia estética y de golpe psíquico. Ahí se concentra el ritual taurino y eso mismo es lo que alumbra Zabala de la Serna con un puñado de palabras que en los momentos de gracia se convierten en un tratado de armonía. No es un escritor enardecido, sino un observador que del reposo y la distancia extrae rachas de fuerza reveladora. Y sabe, por decirlo con Bergamín, que "torear es desengañar al toro, no engañarlo. Burlarlo, que no es burlarse de él". En periodismo conviene tener clara la certeza de que a cada crónica, a cada artículo, a cada reportaje, a cada párrafo es importante ampliar el campo de la búsqueda. Que un texto no sea igual al de anteayer, aunque pueda serlo su motivo. Que cada entrega intente abrir un surco nuevo, dispensar algo no escuchado. Y eso lo encuentro en el trabajo de Zabala de la Serna, que se desplaza con paso seguro de la descripción a la reflexión, del fervor al aforismo, de la sentencia a la duda. Porque Zabala de la Serna -lo diré: en EL MUNDO le llamamos 'Zabalón'- hace del ejercicio de contar un instante cualquiera del toreo un episodio de inequívoca singularidad. Más pedagógico que amable. Más exigente que académico. Él cuenta y no traspapela su quilate de rigor en la prisa del dictado. Ni olvida la información a dar. Ni escurre la ironía. Y en medio deja vibrando salpicaduras de poesía y de relato, de narración que va en busca de las valiosas significaciones que se dan cuando un hombre se coloca delante de un toro y aquel mundo abigarrado y caricaturesco que acumula la actualidad se transforma lentamente en tiempo quieto, en liturgia, en algo mítico. Porque Zabala de la Serna escribe a compás. Como gusta a Rafael de Paula: "Se torea a compás, como se baila; y se canta a compás, como se vive o ha de vivirse. A compás". El toreo de los últimos 20 años pasa por este hombre. A él le debemos la memoria de tardes como aquella en que el misterio prendió y una vez concluidas sólo repican ya en la memoria. En la memoria y en la escritura. Porque más allá del recuerdo sobrevive la palabra. Y eso lo sabe Vicente Zabala de la Serna, que ya tiene parte de su legado periodístico y caducifolio reunido para perdurar. Es el centinela infatigable de ese tesoro custodiado por unos pocos: el lenguaje taurino. Ese desvío entrecruzado de vida y de lo otro. Qué fortuna tenerte cerca, 'Zabalón'.
Pablo Iglesias propone un referéndum a nivel nacional para decidir sobre los toros.
Jesulín de Ubrique
FAMOSO EN CUENCA.

La agridulce vuelta de Jesulín al toreo: “solo.” pero por la puerta grande
Por fin ha llegado el día en que el diestro se ha vestido de luces y JALEOS ha sido testigo conoce todos los detalles y, sobre todo, las sonadas ausencias de la gran cita.
19 agosto, 2018
JESULÍN DE UBRIQUE MARÍA JOSÉ CAMPANARIO TORRES TOROS CUENCA (CIUDAD)
Jesús Carmona @JessCarmonaChec
El gran día con el que llevaba soñando tantos meses Jesulín de Ubrique (44 años) ha llegado. Esa ansiada fecha se ha materializado. El 19 de agosto en Cuenca se ha convertido en realidad. Su gran tarde, esa en la que el diestro se volvía a vestir de luces para su querido público. Ante semejante evento, JALEOS se ha desplazado a la ciudad conquense para vivir de cerca la vuelta al ruedo del marido de María José Campanario (39).

A las 18:30 horas de la tarde, en la plaza de toros no cabía un alfiler; sobre todo, en la zona sombría. A los minutos, el ala donde incidía más el sol también casi ha colgado el lleno. El éxito en la acogida era un hecho poco menos que indiscutible. "Esto está al 80 por ciento", se comentaba entre el público. El tiempo, el implacable sol, se ha portado razonablemente bien. "La verdad es que la tarde no ha podido ser más buena". En el tendido, expectación, abanicos por doquier y gemidos ahogados. Antes de que comenzara la faena, la pregunta era obligada: ¿quién de la familia ha venido a arropar a Jesulín?

El diestro toreando en Cuenca.

El diestro toreando en Cuenca. Beatriz Yubero
En una rápida ojeada cuando ya los aficionados estaban asentados, en la zona presidencial no se veía ninguna cara familiar. "Si viene alguien, estará en el palco", se nos prevenía tiempo antes. Tan solo el presidente de la plaza ocupaba su silla en su zona noble, al que, por cierto, el diestro ha saludado a su salida al ruedo. Sin embargo, Jesús no estaba solo. ¿Se había tendido un cebo a la prensa? Puede que con el objetivo de despistar a las cámaras de televisión, los padres de María José, Remedios Torres y Pepe Campanario, se 'ocultaron' en una grada alejada del barullo, acompañados de unos familiares. ¿Y la mujer del torero? Según ha podido conocer este medio, Campanario se encontraba en el hotel Torremangana de la ciudad. El torero y su esposa se desplazaron a Cuenca el sábado por la noche para amanecer allí, tal como había asegurado JALEOS días antes.

Jesulín deja la puerta abierta a volver a torear en Ronda Carmen Suárez
Así las cosas, y como desveló también este medio, Campanario ha optado por no acudir a la plaza, puede que para evitarse el sufrimiento o por otras razones de marketing. Sea como fuere, este digital ha podido hablar con los progenitores de María José en un intermedio entre toro y toro. ¿Cómo han visto a Jesulín? "Lo hemos visto muy bien. Ha sido una buena tarde", ha respondido Pepe. ¿Cómo se encuentra su hija?, se le ha interpelado. "De eso no hablo". Sin embargo, pese a la reticencia a hablar de la salud de su hija, este medio ha sido testigo de cómo Remedios Torres grababa vídeos y audios dando parte de lo que estaba aconteciendo en el ruedo, una información que, presumiblemente, tenía a Campanario como receptora.

[Más información: El pastizal que cobrará Jesulín de Ubrique por su estelar regreso a los toros]
En todo caso de Valor y Arte como mujer y hombre, cada cual el suyo.
Los toros: la magia de la "fiesta nacional" de España..
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Asistir a una corrida de toros es una vivencia muy intensa. Y es que si viene a España. No se lo puede perder.

Descubrir España es descubrir "la cultura del toro", pues casi todas sus ciudades poseen una plaza de toros. Por su tradición y la frecuencia de espectáculos taurinos algunas son de primera categoría como la de Las Ventas de Madrid o La Maestranza de Sevilla. Disfrutará de un ambiente festivo y si la faena ha sido buena, podrá ver a un torero dar la vuelta al ruedo a hombros de sus compañeros y salir "por la puerta grande" si consigue triunfar. No olvide llevar un pañuelo blanco, porque si a los asistentes les entusiasma la corrida, agitarán sus pañuelos emocionados.

¿Quiere saber cuál es la mejor fecha para disfrutar de los toros? Aunque las plazas suelen organizar espectáculos los domingos entre marzo y octubre, el momento idóneo para visitarlas es durante las ferias taurinas, fiestas típicas de cada región con corridas de calidad. Si Madrid es famosa por su Feria de San Isidro en mayo, la Maestranza lo es por su Feria de Abril. Pero la lista sigue. También hay corridas en las fiestas de las Fallas de Valencia (en marzo), las del Pilar de Zaragoza (en octubre) o las de San Fermín de Pamplona (en julio). Una oferta inigualable de toros, música, la cultura las tradiciones, gastronomía… La diversión está garantizada.

Saludos a la afición y a los que no lo son, lo serán si ven una corrida.