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Mensajes de La Poesía enviados por Ángel:

El cazador y la perdiz

EL CAZADOR Y LA PERDIZ

Una Perdiz en celo reclamada
Vino a ser en la red aprisionada.
Al Cazador la mísera decía:
«Si me das libertad, en este día
Te he de proporcionar un gran consuelo.
Por ese campo extenderé mi vuelo;
Juntaré a mis amigas en bandadas,
Que guiaré a tus redes, engañadas,
Y tendrás, sin costarte dos ochavos,
Doce perdices como doce pavos.»
« ¡Engañar y vender a tus amigas!
¿Y así crees que me obligas?
Respondió el Cazador; pues no, señora;
Muere, y paga la pena de traidora.»

La Perdiz fue bien muerta; no es dudable.
La traición, aun soñada, es detestable

Samaniego.
La parietaria y el tomillo

LA PARIETARIA Y EL TOMILLO.

Yo leí, no sé dónde, que, en la lengua herbolaria
saludando al tomillo la hierba parietaria,
con socarronería le dijo de esta suerte:
«Dios te guarde, tomillo: lástima me da verte;
que aunque más oloroso que todas estas plantas,
apenas medio palmo del suelo te levantas».
Él responde: «Querida, chico soy, pero crezco
sin ayuda de nadie. Yo sí te compadezco,
pues, por más que presumas, ni medio palmo
puedes
medrar, si no te arrimas a una de esas paredes».

Cuando veo yo algunos que de otros escritores
a la sombra se arriman, y piensan ser autores
con poner cuatro notas o hacer un prologuillo,
estoy por aplicarles lo que dijo el tomillo

TOMÁS DE IRIARTE.
Cuando mis manos
Rocen tus hermosos...
Y mis labios sellen...
Sabrás lo mucho que...

POEMA ACERTIJO
Un pozo pintado vio
Una paloma sedienta;
Tiróse a él tan violenta,
Que contra la tabla dio:
Del golpe al suelo cayó,
y allí muere de contado.

De su apetito guiado,
Por no consultar al juicio,
Así vuela al precipicio
El hombre desenfrenado

LA PALOMA.
(Samaniego).
Érase una Gallina que ponía
Un huevo de oro al dueño cada día.
Aun con tanta ganancia mal contento,
Quiso el rico avariento
Descubrir de una vez la mina de oro,
Y hallar en menos tiempo más tesoro.
Matóla, abrióla el vientre de contado;
Pero, después de haberla registrado,
¿Qué sucedió? que muerta la Gallina,
Perdió su huevo de oro y no halló mina.

¡Cuántos hay que teniendo lo bastante
Enriquecerse quieren al instante,
Abrazando proyectos
A veces de tan rápidos efectos
Que sólo en pocos meses,
Cuando se contemplaban ya marqueses,
Contando sus millones
Se vieron en la calle sin calzones

LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO.
SAMANIEGO.
EL PESCADOR Y EL PEZ.
(Samaniego)
Y saca un pececillo. «Por tu vida,
Exclamó el inocente prisionero,
Dame la libertad: sólo la quiero,
Mira que no te engaño,
Porque ahora soy ruín; dentro de un año
Sin duda lograrás el gran consuelo
De pescarme más grande que mi abuelo.
¡Qué! ¿te burlas? ¿te ríes de mi llanto?
Sólo por otro tanto
A un hermanito mío
Un Señor pescador lo tiró al río.»
« ¿Por otro tanto al río? ¡qué manía!
Replicó el pescador: ¿pues no sabía
Que el refrán castellano
Dice: ¡Más vale pájaro en la mano...!
A sartén te condeno; que mi panza
No se llena jamás con la esperanza.»
Una rosa roja
ha nacido en tu jardín
no quites la hoja
déjala crecer
para que esta flor hermosa
crezca del todo en abril.
Sus horribles colmillos aguzaba
Un Jabalí en el tronco de una encina.
La Zorra, que vecina
Del animal cerdoso se miraba,
Le dice: «Extraño el verte,
Siendo tú en paz señor de la bellota,
Cuando ningún contrario te alborota,
Que tus armas afiles de esa suerte.»
La fiera respondió: «Tenga entendido
Que en la paz se prepara el buen guerrero,
Así como en la calma el marinero,
Y que vale por dos el prevenido.»

EL JABALÍ Y LA ZORRA.

Samaniego.
Aunque renieguen de mí
los críticos de que trato,
para darles un mal rato,
en otra fábula aquí
tengo de hacer su retrato.
Estando, pues, un trapero
revolviendo un basurero,
ladrábanle, como suelen
cuando a tales hombres huelen,
dos parientes del Cerbero.
Y díjoles un lebrel:
«Dejad a ese perillán,
que sabe quitar la piel
cuando encuentra muerto un can,
y cuando vivo, huye de él».

LOS PERROS Y EL TRAPERO.
Tomás de Iriarte.
EL PESCADOR Y EL PEZ
SAMANIEGO.
Recoge un Pescador su red tendida,
Y saca un pececillo. «Por tu vida,
Exclamó el inocente prisionero,
Dame la libertad: sólo la quiero,
Mira que no te engaño,
Porque ahora soy ruín; dentro de un año
Sin duda lograrás el gran consuelo
De pescarme más grande que mi abuelo.
¡Qué! ¿te burlas? ¿te ríes de mi llanto?
Sólo por otro tanto
A un hermanito mío
Un Señor pescador lo tiró al río.»
« ¿Por otro tanto al río? ¡qué manía!
Replicó el pescador: ¿pues no sabía
Que el refrán castellano
Dice: ¡Más vale pájaro en la mano...!
A sartén te condeno; que mi panza
No se llena jamás con la esperanza.»
Rosali, a mí las fábulas me gustan mucho.
La rana y el renacuajo.
Tomás de Iriarte.

En la orilla del Tajo
hablaba con la rana el renacuajo,
alabando las hojas, la espesura
de un gran cañaveral y su verdura.
Mas luego que del viento
el ímpetu violento
una caña abatió, que cayó al río,
en tono de lección dijo la rana:
«Ven a verla, hijo mío;
por de fuera muy tersa, muy lozana;
por dentro toda fofa, toda vana».

Si la rana entendiera poesía,
también de muchos versos lo diría
Arando estaba el buey, y a poco trecho,
la cigarra, cantando, le decía:
« ¡Ay!, ¡ay! ¡Qué surco tan torcido has hecho!»
Pero él la respondió: «Señora mía,
si no estuviera lo demás derecho,
usted no conociera lo torcido.
Calle, pues, la haragana reparona;
que a mi amo sirvo bien, y él me perdona,
entre tantos aciertos, un descuido».

¡Miren quién hizo a quién cargo tan fútil!
Una cigarra al animal más útil.
Mas ¿si me habrá entendido
el que a tachar se atreve
en obras grandes un defecto leve?

El buey y la cigarra.
Iriarte.
La criada y la escoba

Hay correctores de obras ajenas que añaden más errores de los que corrigen

Cierta criada la casa barría
con una escoba muy puerca y muy vieja.
«Reniego yo de la escoba -decía-;
con su basura y pedazos que deja
por donde pasa,
aun más ensucia que limpia la casa».

Los remendones que escritos ajenos
corregir piensan, acaso de errores
suelen dejarlos diez veces más llenos...
Mas no haya miedo que de estos señores
diga yo nada.
¡Que se lo diga por mi la criada.
Muy ridículo papel hacen los plagiarios que escriben centones.
LA AVUTARDA.
TOMÁS DE IRIARTE

De sus hijos la torpe avutarda
el pesado volar conocía,
deseando sacar una cría
más ligera, aunque fuese bastarda.

A este fin, muchos huevos robados
de alcotán, de jilguero y paloma,
de perdiz y de tórtola toma,
y en su nido los guarda mezclados.

Largo tiempo se estuvo sobre ellos,
y aunque hueros salieron bastantes,
produjeron, por fin, los restantes
varias castas de pájaros bellos.

La avutarda mil aves convida
por lucirlo con cría tan nueva;
sus polluelos cada ave se lleva,
y hete aquí la avutarda lucida.

Los que andáis empollando obras de otros,
sacad, pues, a volar vuestra cría.
Ya dirá cada autor: «Ésta es mía»,
y veremos qué os queda a vosotros
EL RATÓN Y EL GATO
¡Qué invención tan sencilla! ¡Qué sentencias!
He de poner, pues que la tengo a mano,
una fábula suya en castellano.
«Cierto -dijo un ratón en su agujero-:
no hay prenda más amable y estupenda
que la fidelidad; por eso quiero
tan de veras al perro perdiguero».
Un gato replicó: «Pues esa prenda
yo la tengo también...» Aquí se asusta
mi buen ratón, se esconde,
y torciendo el hocico le responde:
« ¿Cómo? ¿La tienes tú?... Ya no me gusta».
La alabanza que muchos creen justa,
injusta les parece
si ven que su contrario la merece.
« ¿Qué tal, señor lector? La fabulilla
puede ser que le agrade y que le instruya».
«Es una maravilla;
dijo Esopo una cosa como suya».
«Pues mire usted: Esopo no la ha escrito;
salió de mi cabeza». « ¿Conque es tuya?»
«Sí, señor erudito;
ya que antes tan feliz le parecía,
critíquemela ahora porque es mía

IRIARTE.
La criada y la escoba´.
" Hay correctores de obras ajenas que añaden más errores de los que corrigen"

TOMÁS DE IRIARTE.

Cierta criada la casa barría
con una escoba muy puerca y muy vieja.
«Reniego yo de la escoba -decía-;
con su basura y pedazos que deja
por donde pasa,
aun más ensucia que limpia la casa».

Los remendones que escritos ajenos
corregir piensan, acaso de errores
suelen dejarlos diez veces más llenos...
Mas no haya miedo que de estos señores
diga yo nada.
¡Que se lo diga por mí la criada
LOS PERROS Y EL TRAPERO.
(IRIARTE)

Aunque renieguen de mí
los críticos de que trato,
para darles un mal rato,
en otra fábula aquí
tengo de hacer su retrato.
Estando, pues, un trapero
revolviendo un basurero,
ladrábanle, como suelen
cuando a tales hombres huelen,
dos parientes del Cerbero.
Y díjoles un lebrel:
«Dejad a ese perillán,
que sabe quitar la piel
cuando encuentra muerto un can,
y cuando vivo, huye de él».
PREGUNTA UNA FORERA: " No se si este es el lugar donde puedo hacer una pregunta pero lo intentaré. Murió una hermana y no me dijeron nada. Alguien que se mueva en el mundo de la sanidad me puede informar si voy al hospital donde fayeció me pueden dar algun tipo de informe de como ocurrio? "

Aquí ya comienza el primer desacuerdo, yo interpreto que pregunta si ENTRE NOSOTROS hay alguien que se mueva en el mundo de la sanidad le podemos informar de que si va al hospital...…... (PARA MI ESE ALGUIEN ... (ver texto completo)
COPIO. " Alguien que se mueva en el mundo de la sanidad me puede informar..." La pregunta está bien hecha. Alguien es un pronombre indefinido- Puede ser informada por mucha gente que trabaje en la sanidad, de todas formas corresponde al médico dar el informe.

Y digo yo: si alguien pide el informe médico se lo tienen que decir... Alguien soy yo, tú y cualquiera.

Mira. ¿Lo dejamos?
Espero.
A ver, no sé si ahora tendré tiempo pero voy a hacer un esfuerzo por recrear de nuevo, aquí, todo lo hablado, y te ruego, no des tu opinion, (en relación a la interpretación de quien es ALGUIEN) por supuesto si algo pongo mal, lo dices. Yo tampoco daré la mía en relación a quien es ese ALGUIEN. Y terminamos ya. ¿Eh?. Dejamos relatados los hechos y que sean otros, SI QUIEREN, los que opinen acerca de la identidad de ALGUIEN. Yo se diga lo que se diga, no voy a decir ni mu.

¿De acuerdo?
Mari, no estoy de acuerdo, no hace falta luz para lo tratado cualquier persona lo entiende bien lo que dice la señora Pilar
Y sigue aún la disputa
y sigue, y mas seguirá
porque Angel no se apea
de su error monumental.

Ese ALGUIEN que pregunta
es en efecto, Pilar
y ANGEL, en su obsesión
nos quiere desinformar
... (ver texto completo)
Mari, naturalmente es una broma, pero NO TIENES RAZON. DIME DONDE METÍ LA GAMBA
Debo consultar a mi abogado
para matricularme en tu escuela
tu solo me conoces
como el nieto de La Pavela.
-----
Si Ciudadana me apoya
y me dá buenas razones
considerame ya inscrito
pues tendré buenos informes.
----- ... (ver texto completo)
Lo que deseo es que diga usted si Mari tiene razón. Si o no
Cierto día en Tribuna Libre
una dama preguntaba...
tengo una hermana muerta
y no se si esta enterrada
-----
Quiso la citada dama
conocer por este medio
a donde debía dirigirse
para esclarecer su óbito.
----- ... (ver texto completo)
Y tú a quien das la razón.
Voy a abrir una academia para dos.
Y enseñar un poco para los dos.
No, no soy yo. Sois vosotros dos.

Si es una broma, vale
Si es de verdad.
Lo siento, el cole os espera.

Ya sé, no tengo razón
Los más pequeños lo saben
mejor que vosotros dos.

Al cole, plaza para dos.
Pero si os da vergüenza
la clase la doy yo.

Matrícula cerrada: SOLO HAY CLASE PARA DOS.
No cobro, gratis la clase doy
con toda la razón.
¿De quien es esta poesía? Pregunto.
Es una fábula de Iriarte.
Aparte de que tengo razón, Santa Rita, Rita Rita.....
MARI. Lo mío es mío. Santa Rita no existe.
Si encontramos otra persona que esté de acuerdo con lo que expones de ALGUIEN, entonces sería de analizar. Si encuentro una tercera, el equivocado sería yo, culpa mía.
Siiiii, como lo del ALGUIEN....
MARI. En lo de ALGUJIEN, no tienes razón, ni que se lo parezca. Lo siento. Si analizamos el texto no tienes razón. Vamos a dejarlo porque estaríamos hasta el fin del mundo. Ya no te doy el punto, te quito el que te regalé. No sigas, que no tienes razón.
Hasta que veas el final de la poesía.
¡Ah!, así que sale el final en pantalla. Lo tendré en cuenta. Mira que soy "listo" y lo cazo al instante.
Jajajajaja La poesía te entra entera SIEMPRE.

Tú sigue hasta abajo del todo aunque haya anuncios o dibujos en el medio. EL texto va corriendo por tu pantalla aunque tu no veas parte.
O sea, como diría Liberal, que aunque no aparezca toda la poesía yo sigo con el ratón al fondo y espero. ¿Cuánto espero?
Pues como para poner media poesía, pero en lugar de seleccionar media, la selecciono entera.

Tú, una de dos, o la copias de un sitio donde no está completamente desplegada o al seleccionarla, no lo haces bien y quedas alguna parte sin seleccionar.

Ya puedes practicar.
MARI. Vamos a ver. Si la poesía es corta está dentro de mi ordenador y me sale bien, pero si la poesía es larga no me entra toda. ¿Qué hago?
A una mona
muy taimada
dijo un día
cierta urraca:
«Si vinieras
a mi estancia,
¡cuántas cosas
te enseñara!
Tú bien sabes
con qué maña ... (ver texto completo)
Mari, cómo haces para poner toda la poesía.
A una mona
muy taimada
dijo un día
cierta urraca:
«Si vinieras, (5)
a mi casa
¡cuántas cosas
te enseñara!
Tú bien sabes
con qué maña (10) ... (ver texto completo)
La urraca y la mona. Iriarte.

MARI ME FALTA MUCHO POR PONER. Colabora como siempre. Gracias.
A una mona
muy taimada
dijo un día
cierta urraca:
«Si vinieras, (5)
a mi casa
¡cuántas cosas
te enseñara!
Tú bien sabes
con qué maña (10)
robo y guardo
mil alhajas.
Ven; si quieres,
y veraslas
escondidas (15)
tras de un arca.»
La otra dijo:
«Vaya en gracia.»
Y al paraje
le acompaña. (20)
Fue sacando
doña Urraca
una liga
colorada,
un tontillo (25)
de casaca,
una hebilla,
dos medallas,
la contera
de una espada, (30)
medio
Oye nos dejaan solos, como anoche
Y a los españoles.
Jajajaja. Ya pero primero las damas
Bueno, pues "sientes" más lo de fuera.
Nunca
Amo a mi pueblo España y a las españolas
Que poco "español" eres, tú eres mas internacional.
No, no, soy tan espsñol como tu. Leones como tu
Suponía mas entusiasmo, a mi me gusta Rafael de León, precisamente por cercano, del "barrio"
Pues eso, que esta bien. Que mas quieres. Tampoco es una cosa del otro mundo... esta bien
¿Como que esta bien? Es una preciosidad y muy realista.
He dicho que. me gusta. La letra es bonita
Me gusta. Esta bien.
La parietaria y el Tomillo.
Yo leí, no sé dónde, qué en la lenguaherbolaria

saludando al tomillo la hierba parietaria,
con socarronería le dijo de esta suerte:
«Dios te guarde, tomillo: lástima me da verte;
que aunque más oloroso que todas estas plantas,
apenas medio palmo del suelo te levantas».
Él responde: «Querida, chico soy, pero crezco
sin ayuda nadie. Yo sí te compadezco,
pues, por más que presumas, ni medio palmo puedes
medrar, si no te arrimas a una de esas paredes».

Cuando veo yo algunos que de otros escritores
a la sombra se arriman, y piensan ser autores
con poner cuatro notas o hacer un prologuillo,
estoy por aplicarles lo que dijo el tomillo.

Tomás de Iriarte.
Ningún particular debe ofenderse de lo que se dice en común

Allá en tiempo de entonces,
Y en tierras mui remotas,
Quando hablaban los Brutos
Su cierta gerigonza,
Notó el sabio Elefante
Que entre ellos era moda
Incurrir en abusos
Dignos de gran reforma.
Afeárselos quiere;
Y a este fin los convoca.
Hace una reverencia
A todos con la trompa;
Y empieza á persuadirlos
En una arenga docta
Que para aquel intento
Estudió de memoria.
Abominando estuvo
Por mas de un quarto de hora
Mil ridículas faltas,
Mil costumbres viciosas:
La nociva pereza
...

Prólogo fábula primera.

IRIARTE.
A la orilla de un pozo,
Sobre la fresca yerba,
Un incauto Mancebo
Dormía a pierna suelta.
Gritóle la Fortuna:
«Insensato, despierta;
¿No ves que ahogarte puedes,
A poco que te muevas?
Por ti y otros canallas
A veces me motejan,
Los unos de inconstante,
Y los otros de adversa.
Reveses de Fortuna
Llamáis a las miserias;
¿Por qué, si son reveses
De la conducta necia?»

SAMANIEGO.
Subió la mona a un nogal,
y cogiendo una nuez verde,
en la cáscara la muerde.
Como le supo tan mal,
arrojola el animal,
y se quedó sin comer.

Esto suele suceder
a quien su empresa abandona
cuando encuentra, como la mona,
un principio al qué vencer.

SAMANIEGO.
Habiendo a su rival vencido un Gallo,
Quedó entre sus gallinas victorioso,
Más grave, más pomposo
Que el mismo gran Sultán en su serrallo.
Desde un alto pregona vocinglero
Su gran hazaña: el Gavilán lo advierte;
Le pilla, le arrebata, y por su muerte,
Quedó el rival señor del gallinero.

Consuele al abatido tal mudanza,
Sirva también de ejemplo a los mortales
Que se juzgan exentos de los males
Cuando se ven en próspera bonanza

LOS DOS GALLOS.

Samaniego.
Arando estaba el buey, y a poco trecho.
la cigarra, cantando le decía:
« ¡Ay, ay! ¡Qué surco tan torcido has hecho!»
Pero él la respondió: «Señora mía,
si no estuviera lo demás derecho,
usted no conociera lo torcido.
Calle, pues, la haragana reparona;
que a mi amo sirvo bien, y él me perdona
entre tantos aciertos, un descuido.»
¡Miren quién hizo a quién cargo tan fútil!
¡Una cigarra al animal más útil!
Mas ¿si me habrá entendido
el que a tachar se atreve
en obras grandes un defecto leve?

EL BUEY Y LA CIGARRA.
TOMÁS DE IRIARTE.
A los que juntan muchos libros y ninguno leen.

EL BURRO DEL ACEITERO.

En cierta ocasión un cuero
lleno de aceite llevaba
un borrico, que ayudaba
en su oficio a un aceitero.

A paso un poco ligero,
de noche en su cuadra entraba,
y de una puerta en la aldaba
se dio el golpazo más fiero.

« ¡Ay! -clamó-, ¿no es cosa dura
que tanto aceite acarree
y tenga la cuadra obscura?»

Me temo que se mosquee
de este cuento quien procura
juntar libros que no lee.

¿Se mosquea? Bien está;
pero este tal, ¿por ventura
mis fábulas leer

IRIARTE.
Nada sirve la fama si no corresponden las obras

El jilguero y el cisne.

«Calla tú, pajarillo vocinglero
-dijo el cisne al jilguero-.
¿A cantar me provocas, cuando sabes
que de mi voz la dulce melodía
nunca ha tenido igual entre las aves?»
El jilguero sus trinos repetía,
y el cisne continuaba: « ¡Qué insolencia!
¡Miren cómo me insulta el musiquillo!
Si con soltar mi canto no le humillo,
dé muchas gracias a mi gran prudencia».
« ¡Ojalá que cantaras!
-le respondió por fin el pajarillo-.
¡Cuánto no admirarías
con las cadencias raras
que ninguno asegura haberte oído,
aunque logran más fama que las mías!...»
Quiso el cisne cantar, y dio un graznido.

¡Gran cosa! Ganar crédito sin ciencia,
y perderle en llegando a la experiencia.

Tomás de Iriarte.
Cierto galán a quien París aclama,
petimetre del gusto más extraño,
que cuarenta vestidos muda al año
y el oro y plata sin temor derrama,

celebrando los días de su dama,
unas hebillas estrenó de estaño,
sólo para probar con este engaño
lo seguro que estaba de su fama.

« ¡Bella plata! ¡Qué brillo tan hermoso!»,
dijo la dama, « ¡viva el gusto y numen
del petimetre en todo primoroso!»

Y ahora digo yo: «Llene un volumen
de disparates un autor famoso,
y si no le alabaren, que me desplumen.

IRIARTE.