Nadie, no había nadie:...

Nadie, no había nadie:
solo un sol poniente de tristeza
y brisa muy pobre en los juncales
y ni una gota de rocío en la hierba.

Y el otoño: el triste otoño
cubriendo el suelo de hojas amarillentas.
libertad
R 2 Todo depende de las gafas que uno se calce, y, de los zapatos de ver los caminos.
Lo peor de todo es vivir en la oscuridad... sin embargo: caminemos.