ENTRE TIERRAS, Burgos

ENTRE TIERRAS

No encuentro la carta, qué mas da, si ya pasó todo y encima ya hemos visto al capacidad de regeneración de la naturaleza. Los piñones se quedaron enterrados en la tierra y brotaron después. Ahora les toca empezar de nuevo. Donde hubo árboles, quedaron las simientes dentro de las piñas. Ahora salen también robles, que los pinos habían ocultado. Y se ha sembrado más especies de árboles. La vida sigue tras una quema y encima todo lo que está lloviendo, ahí, a mi tierra le viene de maravilla.
Del dinero que resultó de vender la madera, casi a precio de saldo, lo invirtieron en sus pueblos. Mi pueblo, ha quedado precioso con las calles bien embaldosadas, con las fuentes remozadas, de las cuales sigue saliendo un agua pura de la sierra. Se ha acondicionado mucho mejor los espacios naturales, y encima todo lo quemado renace. Los montes cercanos al pueblo, en pleno crecimiento, y zonas que se salvaron de la quema. De las pocas, una de ellas está en mi pueblo, rodeando a la ermita del buen Labrado.

Si alguien se hubiera llevado el dinero que produjo la venta de la madera no hubieran podido finalizar el arreglo del pueblo en general. La gente, en general, y es lo bueno, son muy agradecidos al sitio que los vio nacer, crecer y que al final, aunque vivan lejos, eligen para morir. Tenemos un sentimiento especial hacia nuestros pueblos, aunque desgraciadamente pocos hayan podido quedarse; y desde lejos, les deseamos lo mejor; y si podemos, les damos lo mejor de nosotros mismos. Hay mil maneras de agradecer a un pueblo lo que ha hecho de ti: una persona desde tu más tierna infancia.

Todo lo bueno que les pase te alegra, y sufres con lo malo.

En cuanto a las Rías Altas gallegas:
Cuando llueve se puede degustar buen marisco. Por ejemplo unas cigalas del gran Sol. No hace falta madrugar, justo vas a última hora y resulta que las consigues más baratas porque los pescaderos lo que quieren es cerrar el mercado y llevarse las ganancias a casa.
Tienen varias opciones: llevarse lo que sobre a casa y comérselo ellos.
Congelarlo y volverlo a vender - perdiendo clientes.

O rebajar el precio y coger lo que puedan en tiempos de crisis. A todo el mundo afecta la crisis. Pero si miras bien puedes tener un precio asequible aprovechando las oportunidades. Al gallego, la crisis le va ocurriendo muchas veces. Diríase que es un pueblo muy sufrido que siempre tuvo que torearla y no por ello perdió nunca la sonrisa, ni la humanidad, ni los buenos sentimientos ni su amor a su tierra -de la que siempre se tuvo que separar y emigrar. En cualquier momento se dejan notar lo buenas personas que son, lo educados. Y otra cosa que he notado en mi trato con ellos es que siempre fueron muy buenos lectores y con gran sensibilidad hacia todo lo que los rodea.