¡Qué interesante Ángel! Lo que es el no saber que las...

CARMEN: Buenos días.

Me reincorporo de nuevo al foro. Seguiré con los gallos, las plumas y las "pintonas".

... Para proceder a la pela, se coge el gallo bien de día bien de noche, e inmovilizado con habilidad entre las piernas del que lo pela se extienden las alas dejando libre su dorso para poder arrancar sus plumas una a una. Éstas van siendo depositadas en cajas separando las del riñón de las colgaderas, agrupándolas en montones de DOCE; con arreglo a su calidad y tamaño se atan por su base y reciben el nombre de MAZOS. Los mazos arrancados del riñón reciben el nombre de CAPAS.

La pluma que ha de ser arrancada ha de tener sus cañones cubiertos del plumón correspondiente hasta la base del cálamo, asegurándose de que en esta operación no exista sangre en la raíz que al arrancar la pluma pudiera dañar al gallo.

Después del pelado la piel que queda al desnudo debe ser cubierta por una pomada cicatrizante o hidratante.

Hablemos un poco del TIEMPO. La temperatura ambiental deberá estar en relación directa con la estación del año correspondiente. La subida y bajada brusca y alternante de la temperatura, anula totalmente la actividad de la trucha. Si éstas actuaran de una forma paulatina y no alternante la bajada siempre actuaría directamente en deterioro de la actividad, y la subida lo haría en beneficio regular de la actividad.

Los días de cielo nublado y gris, o lluvia fina (con temperatura estable) suelen ser los días de mayor duración de actividad de la trucha. Son los más aconsejados y soñados por el pescador. Los días muy soleados y claros de primavera, donde la temperatura sea excesiva para este tiempo estacional, no suelen dar buenos resultados.

(Continuará).

Un saludo.

¡Qué interesante Ángel! Lo que es el no saber que las plumas podían tener esos aprovechamientos. ¡Con la de gallos, gallinas y pollos de corral que he pelado!

De distinta forma, y una vez el ave estaba ya muerto. Y con agua hirviendo para que la pluma esté suave y se pueda quitar fácilmente. Pero despreciando la pluma y tirándola a la basura con las tripas.

Y por otra parte, inmovilizar un gallo o pollo de corral supone mucha destreza si no tienes la fuerza necesaria. Mucha maña, diría yo.

Yo nunca maté ninguno. Mi suegra lo hacía. Les amarraba las patas y los agarraba por el cuello y los asesinaba. Si por un casual la tenía que ayudar, cerraba los ojos para no ver tanta crueldad. Y luego ya... a pelar al bicho.

¡Menudas asesinas que fuimos!