PARA SUSO-FATIMA-TRINI...

PARA SUSO-FATIMA-TRINI
Lloraba silenciosa por las noches, como cuando era pequeña. No podía dormir. Ni siquiera estar echada. Se sentaba en el lecho, abrazaba sus rodillas y la cara contra ellas, lloraba... no por él. Por sí mísma, por la felicidad perdida, por no haber sido lo bastante mujer para retener a su lado al hombre.