Decir que todos los días amanece, y mejor que a cada...

¡Hola! amigo, ¿sabes? se lee tan bonito lo que escribes que de lo que dices yo ni me entero, eso puede pasar y yo tengo que borrar y volverlo a poner muchas veces hoy me ha pasado pero ya me canso y lo deje tal cual, y muchas veces aunque lo lea no lo veo, y por eso me equivoco tanto, no domino las teclas, soy manca osea escribo con una mano sola, por ignorancia no porque me falte una mano,
Un abrazo

Hola y perdón por la intromisión:
Decir que la autocritica es de seres inteligentes y nobles, y puede que cargue con un cierto afán de superación y de exigencia personal.

Decir que cuando alguien se expresa con delicada mesura atrae más que rechaza, y sintoniza lo suficiente en las formas que acerca las ideas.

Decir que lo hacéis lindo, que transporta mensajes, que expresa sentimientos de sencillas vivencias escuetas pero inolvidables.

Decir que no es tan importante como escribamos si no lo que transmitimos, porque la elocuencia puede ser menos valiosa que algunos sentimientos.

Decir que gracias a tod@s los que decís cosas bonitas, bien escritas y con un sonido sinfónico para relajarse.

Saludos

Decir que todos los días amanece, y mejor que a cada amanecer, gocemos de la amistad... que desgraciadamente es pisoteada por algunos.
Mejor amanecer con una rosa en la mano que con el ruido de los canallas, mui amantes de que alguien llore en alguna calle.
Mejor será aliviar a los tristes, canten los pájaros al son de la flor que crece, que no contemplar suciedades, que sumen a seres humanos en el desamparo.
Mejor es repetir: canallas todos aquellos que llenan mil senderos de desaliento.
Mejor hoy que mañana.

Saludos.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Hola y gracias por contestar:

Mejor es reír al recordar, que entristecerse por lo que no hicimos.

Mejor es que afloren las palabras salvo cuando ha llegado la hora de escuchar.

Mejor es aminorar el afán que ponemos en cosas banales para incrementarlo en las fundamentales, así veremos lo desmedidos que somos, ya que lo importante de un momento deja de serlo cuando algo nos supera.

Podemos reír dos veces y hasta tres por la misma razón, pero no debemos lamentarnos frecuentemente por la misma causa, ya que reír estimula el alma y lamentarse empequeñece nuestra felicidad.

Podemos querer sin mesura, pero la mesura fortalece el querer, porque es más duradero lo que se construye ordenadamente que lo que se amontona por precipitado.

Podemos creernos en posesión de la verdad, cuando realmente casi todo es discutible.

Saludos ... (ver texto completo)