La Poesía

LA VENDIMIA

LA VENDIMIA

Recordando las historias
que contaba la abuelita,
me parece estar viviendo
esas cosas tan bonitas.

Los carros con sus varales
al llegar la amanecida,
llenos de mozas y mozos
ya salen a la vendimia.

Las mulillas se sacuden
las grandes “anteojeras”
para admirar con orgullo
aquellas lindas riberas.

Caminos de los viñedos
cantando se van las mozas,
con su sombrero de paja
para no ponerse rojas.

Y cuando llegan al tajo
comienzan a remangarse,
con decisión y soltura
porque tienen que agacharse

Y la “Espuerta” compartida
con algunas compañeras,
surco abajo y surco arriba
por terminar las primeras.

Cuando la espuerta está llena
en el “Capacho” vacían,
continúan vendimiando
y paran “pa” la comida.

Relamiendose al pensar
en esos manjares finos.
Bacalao con arroz,
o las gachas con tocino

Y al terminar la jornada
después de haberse aseado,
se van a pisar las uvas
con baile y zapateado.

Después van a descansar
soñando con los racimos.
Y el amo, que en su lagar
se produce el mejor vino
Pa. Sa. Ma.