La Poesía

Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve,
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen, ni florecen.

Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.

PRECIOSO POEMA DE MIGUEL HERNANDEZ.
SONETO
Gongora:

De pura honestidad templo sagrado,
cuyo bello cimiento y gentil muro,
de blanco nácar y alabastro duro
fue por divina mano fabricado;

pequeña puerta de coral preciado,
claras lumbreras de mirar seguro,
que a la esmeralda fina el verde puro
habéis para viriles usurpado;

soberbio techo, cuyas cimbrias de oro
al claro sol, en cuanto en torno gira,
ornan de luz, coronan de belleza;

ídolo bello, a quien humilde adoro,
oye piadoso al que por ti suspira,
tus himnos canta, y tus virtudes reza.
DEFIÉNDEME DE ESTE MAL
lo que el mismo mal me niega,
pues es tal que al alma llega,
y en ella queda inmortal.
Entiérrese mi querella
de su secreto vencida,
que no es bien que tenga vida
quien busca cómo perdella.
En los peligros buscados
se pierden los prevenidos,
remedios siempre perdidos
es muerte de desdichados.
Secreto yo te guardara
porque Amor manda guardarte,
si decirte y si callarte
la vida no me costara.
Quien sólo supo vivir
en desdichas confirmado
podrá morir confesado,
y confesado, morir.
Una verdad por castigo
pudiera decir, señora,
mas es ya muy tarde agora,
y habrá de morir conmigo.

^Conde de Villamediana^
De Un papel escrito que me encontré por la calle
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Noches largas de ojos vacuos.
Lluvia caliente sobre tu espalda
nacida de tu cuerpo, resbalando por tu piel;
bendita anatomía, sin embargo,
de una noche fugaz.

He visto a Ava Gardner en el cine de mi barrio
y juro que, aunque estoy en el siglo XXI,
no lo he soñado.
Su voz, su mirada, sus labios-luz de neón
y su manera de caminar
resultaron igual de inalcanzables
hoy que ayer.
He visto a Ava Gardner en el cine de mi barrio
y esta vez, fuiste tú.
san juan de la cruz.

Esposa

1. ¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

2. Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

3. Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

Pregunta a las criaturas

4. ¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado!
Decid si por vosotros ha pasado.

Respuesta de las criaturas

5. Mil gracias derramando
pasó por estos Sotos con presura,
e, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de su hermosura.

Esposa

6. ¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero:
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.

7. Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

8. Mas ¿cómo perseveras,
¡oh vida!, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes
de lo que del Amado en ti concibes?

9. ¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

10. Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.

11. ¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!

12. ¡Apártalos, Amado,
que voy de vuelo!

El Esposo

­Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al aire de tu vuelo, y fresco toma.

La Esposa

13. Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos,

14. la noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

15. Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.

16. A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino,
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.

17. En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía;
y el ganado perdí que antes seguía.

18. Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa;
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa:
allí le prometí de ser su Esposa.

19. Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

20. Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido;
que, andando enamorada,
me hice perdidiza, y fui ganada.

21. De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas
en tu amor florecidas
y en un cabello mío entretejidas.

22. En solo aquel cabello
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello,
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.

23. Cuando tú me mirabas
su gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,
y en eso merecían
los míos adorar lo que en ti vían.

24. No quieras despreciarme,
que, si color moreno en mi hallaste,
ya bien puedes mirarme
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mi dejaste.

25. Cogednos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hacemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.

26. Detente, cierzo muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.
En aquel amor inmenso
que de los dos procedía,
palabras de gran regalo

el Padre al Hijo decía,
de tan profundo deleite,
que nadie las entendía;
sólo el Hijo lo gozaba,
que es a quien pertenecía.

Pero aquello que se entiende
de esta manera decía:
­Nada me contenta, Hijo,
fuera de tu compañía;
y si algo me contenta,

en ti mismo lo quería.
El que a ti más se parece
a mi más satisfacía,
y el que en nada te semeja
en mí nada hallaría.

En ti solo me he agradado,
¡Oh vida de vida mía!.
Eres lumbre de mi lumbre,
eres mi sabiduría,
figura de mi sustancia,

en quien bien me complacía.
Al que a ti te amare, Hijo,
a mí mismo le daría,
y el amor que yo en ti tengo
ese mismo en él pondría,

en razón de haber amado
a quien yo tanto quería.

Juan de la Cruz
­Una esposa que te ame.
mi Hijo, darte quería,
que por tu valor merezca

. tener nuestra compañía
y comer pan a una mesa,
del mismo que yo comía,
porque conozca los bienes
que en tal Hijo yo tenía,

y se congracie conmigo
de tu gracia y lozanía.
­Mucho lo agradezco, Padre,
el Hijo le respondía­;
a la esposa que me diere

yo mi claridad daría,
para que por ella vea
cuánto mi Padre valía,
y cómo el ser que poseo
de su ser le recibía.

Reclinarla he yo en mi brazo,
y en tu ardor se abrasaría,
y con eterno deleite
tu bondad sublimaría.

S. J de la Cruz
Buenos DÍAS Amigos Y Amigas:

Hoy Domingo primero a Misa
hacer buena comida
y por la tarde a bailar

! Y quien no pueda como nosotros a pasear.!
Este Castor Berrendo
A ti te quita el “sentio”
haz sitio en el taller
que él es muy “agradecio.”

¡. Lo mismo que fue ayer.!
Pedis, vos, un soneto; ya le hago;
ya el primer verso y el segundo es hecho;
si el tercero me sale de provecho,
con otro verso el un cuarteto os pago.
Ya llego al quinto; ¡España! ¡Santiago!

Mendoza.
Fuera, que entro en el sexto. ¡Sus, buen pecho!
Si del sétimo salgo, gran derecho
tengo a salir con vida deste trago.
Ya tenemos a un cabo los cuartetos;
¿Que me decis, Señora? ¿No ando bravo?
Mas sabe Dios si temo los tercetos.
Y si con bien este soneto acabo,
nunca en toda mi vida mas sonetos;
ya deste, gloria a Dios, he visto el cabo.
Poesía del Momento
de esperanza

Álvarez Hidalgo

La vida:

Hoy es día de ciervos y gacelas
de juvenil y grácil movimiento:
corre el corcel del alma como el viento
sin que el jinete clave las espuelas.

Fue ayer día de miedos y cautelas,
de galápagos yendo en paso lento:
perdió el bajel del alma el cargamento,
destrozado el timón, rotas las velas.

Del águila mañana será el día,
del esplendor y de la fantasía
que convierte en grandeza lo pequeño.

No es el momento actual la vida humana,
es un compendio de hoy, ayer, mañana,
cubierto por la cúpula de un sueño.

Los Angeles.
BESOS. de Gabriela Mistral.

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

CIERTO, hay muchas clases de besos, incluso los de Judas, se deberían denominar de otro modo y dejar esta bonita palabra para los demás.
"Un retazo de Barry"
*******************
la flor mas hermosa de mi jardín es como
mirar el sol, y por nombre le pusieron girasol.
ella mira a su amado sol donde quiera
que el este.
es su mayor consuelo mirarlo con anhelo,
verlo que brilla y que su color se le traspasa
a el, con ese amarillo, bello que deja feliz a mi flor.
esa flor de mi jardín es mi preferida.
se llama girasol, y me gusta porque ella
es bella en todo esplendor... sol
El tener amig@s por lo virtual/ es cosa hermosa/ pero al conocerse en lo personal/ ya es… otra cosa…/
Si no se sabe actuar
como personas,
suelen surgir problemitas
en varias zonas.