La Poesía

Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
yo he crecido, a mi pesar.

Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad;
vuélveme a la edad aquella
en que vivir es soñar.
Cuando te recuperes un poco, nos mandas una foto, ya te imagino con un pelo blanco, blanco como esas fachadas de los pueblos de tu tierra, seguro que tendrás un montón de cosas que contar, porque tú, hablar hablabas hasta por el codo, y habrás entablado conversación hasta con la pared, para haberte grabado, te imagino sentado frente a ella y agobiándola, ja ja,! hola pared! como estás? que haces ¿a donde vas ¿, y la pared muda, y tú... Joo tía, pareces tonta, eres muda? lo que te faltaba, con lo sucia que estás, llena de rallamos y despostillados,! vaya! lo que se dice echa un asco, sabes? a mí me gustan mas los muros, siempre erguidos, guardando las distancias y además hasta quedan decorativos, Bueno pues eso, que ya nos iremos viendo, pero en otros temas que no interrumpamos la labor poética, si te parece bien, te espero otro día en la escuela y allí me cuentas tus cuentos.
Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
yo he crecido, a mi pesar.

Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad;
vuélveme a la edad aquella
en que vivir es soñar.
Estás ya libre con cargos
no te pasarás ni un gramo,
obediencia, fiel a tu amo,
y tus días... serán largos.

Copia de la señu, tómalo todo a guasa, no entres mucho en política ni de casos reales, pasa de las discusiones que a nada bueno te llevan, que a ti te yerbe la sangre, no seas espontaneo, piensa lo que escribes y así gozarás de una libertad de esas tontas, al menos hasta que cambie la tortilla, yo se que me entiendes porque de alguna manera, yo fui tu relevo.
Tan solo es un espejismo
como lago en el desierto
no lo creas aunque es cierto
hay milagro, soy yo mismo?

Volver a empezar es duro,
secuelas de mi condena
de tanto tiempo en la trena
me hicieron, algo inseguro.

Ya no podré ser rebelde
tendré que decir "sí buana"
y siendo de mala gana
he de tragar mi reguede.
Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
yo he crecido, a mi pesar.

Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad;
vuélveme a la edad aquella
en que vivir es soñar.
La poesía es el arte de saber engalanar las palabras para contar historias.
LOS DOS CONEJOS.

Por entre unas matas
seguido de perros
-no diré corría-
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero
y le dijo: " Tente
amigo: ¿qué es esto?

" ¿Qué ha de ser-responde-
sin aliento llego
dos pícaros galgos
me vienen siguiendo"

Sí-replica el otro-
por allí los veo
pero no son galgos
" ¿Pues qué son?" "Podencos.

¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo
galgos y muy galgos
bien visto lo tengo.

"Son Podencos, vaya
que no entiendes de eso
"son galgos, te digo"
"Digo que podencos""

En esta disputa
llegando los perros
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
DEJAN LO QUE IMPORTA
LLÉVENSE ESTE EJEMPLO.

... NO DEBEMOS DETERNERNOS EN CUESTIONES FRÍVOLAS, OLVIDANDO EL ASUNTO PRINCIPAL.

... Tomás de Iriarte.
Se lo merece por el sacruficio....
Ángel, desde ayer por la tarde hasta hace un rato he estado bastante liado con cosas que tenía pendiente por hacer, y esta tarde vuelta a empezar.

Un saludo.
El trabajo dicen que es salud. Ànimo
AGUSTÍN. Buenos días. Andas un poco retrasado.
Ángel, desde ayer por la tarde hasta hace un rato he estado bastante liado con cosas que tenía pendiente por hacer, y esta tarde vuelta a empezar.

Un saludo.
Ángel, buenos días.
AGUSTÍN. Buenos días. Andas un poco retrasado.
EL CAMELLO Y LA PULGA.

Al que ostenta valimiento
Cuando su poder es tal
Que ni influye en bien ni en mal
Le quiero contar un cuento.

En una larga jornada
Un camello muy cargado
Exclamó ya fatigado: ... (ver texto completo)
Ángel, buenos días.
EL CAMELLO Y LA PULGA.

Al que ostenta valimiento
Cuando su poder es tal
Que ni influye en bien ni en mal
Le quiero contar un cuento.

En una larga jornada
Un camello muy cargado
Exclamó ya fatigado:
" ¡Oh, qué carga tan pesada!"
Doña pulga, que montada
Iba sobre él, al instante
Se apea, y dice arrogante:
"Del peso te libro yo"
El camello respondió:
" Gracias, señor elefante"

....... SAMANIEGO.
“CAMINO A CASA”

Madre, recibe esta tarde
el mango más sabroso
de mi cariño
la miel más dulce
de mi espíritu
los rojos de mis suspiros
las palpitaciones de mi corazón
la piel de mi alma ... (ver texto completo)
Me uno al agradecimiento de Ciudadana por tus magnificos poemas, y a este concretamente por su dedicación a los más debiles, los niños.

Saludos. Juan Pavelo.
LA ZORRA Y LAS UVAS.

Es voz común que a más del mediodía
En ayunas la Zorra iba cazando
Halla una parra, quédase mirando
De la alta vid el fruto que pendía.

Cansábala mil ansias y congojas
No alcanzar las uvas con la garra
Al mostrar con sus dientes la alta parra
Negros racimos entre verdes hojas.

Miró, saltó y anduvo en probaduras
Pero vio el imposible ya de fijo
Entonces fue cuando la zorra dijo:
"No las quiero comer, no están maduras".

No por eso te muestres impaciente
si te se frustra, Fabio, algún intento:
Aplica bien el cuento,
Y di: NO ESWTÁN MADURAS, frescamente

... Samaniego.
ANTONIO MACHADO.

Y no es verdad, dolor, yo te conozco,
tú eres nostalgia de la vida buena
y soledad de corazón sombrío,
de barco sin naufragio y sin estrella.

Como perro olvidado que no tiene
huella ni olfato y yerra
por los caminos, sin camino, como
el niño que en la noche de una fiesta

se pierde entre el gentío
y el aire polvoriento y las candelas
chispeantes, atónito, y asombra
su corazón de música y de pena.

así voy yo, borracho melancólico,
guitarrista lunático, poeta,
y pobre hombre en sueños,
siempre buscando a Dios entre la niebla.