La Poesía


Amado Nervo.

TORBELLINO.

«Espíritu que naufraga
en medio de un torbellino,
porque manda mi destino
que lo que no quiero haga;

»frente al empuje brutal
de mi terrible pasión,
le pregunto a mi razón
dónde están el bien y el mal;

»quién se equivoca, quién yerra;
la conciencia, que me grita:
¡Resiste!, llena de cuita,
o el titán que me echa en tierra.

»Si no es mío el movimiento
gigante que me ha vencido,
¿por qué, después de caído,
me acosa el remordimiento?

»La peña que fue de cuajo
arrancada y que se abisma,
no se pregunta a sí misma
por qué cayó tan abajo;

»mientras que yo, ¡miserable!,
si combato, soy vencido,
y si caigo, ya caído
aún me encuentro culpable,

» ¡y en el fondo de mi mal,
ni el triste consuelo siento
de que mi derrumbamiento
fue necesario y fatal!»

Así, lleno de ansiedad
un hermano me decía,
y yo le oí con piedad,
pensando en la vanidad
de toda filosofía...

y clamé, después de oír
«Oh mi sabio no saber,
mi elocuente no argüir,
mi regalado sufrir,
mi ganancioso perder!
Esta es la poesia:
******************

Anoche también soñé….
Ella no se entero de nada
Me la encontré por la calle
De día, por la mañana
Amable la saludé,
Hizo una cosa extraña
Ya de tarde me acosté
Solo solito en mi cama.
¡Soñando hasta el amanecer.!
O sea, como diría:

LIBERAL. Un saludo.
Caminemos para el cielo

La pobreza es el camino
el mismo por donde vino
nuestro Emperador al suelo,
hijos del Carmelo.

Caminemos, caminemos,
Caminemos para el cielo
Hijos del Carmelo
Caminemos caminemos
para el cielo

No dejar de nos amar
nuestro Dios y nos llamar,
sigámosle sin recelo,
hijos del Carmelo.

Vámonos a enriquecer
a donde nunca ha de haber
pobreza ni desconsuelo,
hijos del Carmelo.

Hermanos, si así lo hacemos
los contrarios venceremos
y a la fin descansaremos
con el que hizo tierra y cielo,
hijos del Carmelo.

Dichoso el corazón enamorado

Dichoso el corazón enamorado
que en sólo Dios ha puesto el pensamiento,
por Él renuncia todo lo criado,
y en Él halla su gloria y su contento.
Aún de sí mismo vive descuidado,
porque en su Dios está todo su intento,
y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas de este mar tempestuoso.
Alma, buscarte has de mí

Alma, buscarte has en Mí,
y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor,
alma, en mí te retratar,
que ningún sabio pintor
supiera con tal primor
tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada
hermosa, bella, y así
en mis entrañas pintada,
si te perdieres, mi amada,
Alma, buscarte has en mí.

Que yo sé que te hallarás
en mi pecho retratada,
y tan al vivo sacada,
que si te ves te holgarás,
viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres
dónde me hallarás a Mí,
No andes de aquí para allí,
sino, si hallarme quisieres,
a mí buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento,
eres mi casa y morada,
y así llamo en cualquier tiempo,
si hallo en tu pensamiento
estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme,
porque para hallarme a mí,
bastará sólo llamarme,
que a ti iré sin tardarme
y a mí buscarme has en ti.
Usted lo tomó de una enciclopedia los que estamos proximo a los 80 lo vivimos insitu.
Aquí en mi pueblo eran traperos, los trapos, alpargatas, todo lo cambiaban por vidriado
eran tazas, fuentes, lebrillos, según el peso de lo que le dabas te lo cambiaba por una pieza.
Luego estaba el lañaor y sombrillero, y cantaban, LAÑAOR Y SOMBRILLERO SE ARREGLAN LEBRILLOS Y SOMBRILLAS
tambien estaban los afiladores, que cantaban, AFILAOR SE AFILAN CUCHILLOS, NAVAJAS Y TIJERAS
Y los recoveros que eran los ... (ver texto completo)
Poco más o menos como en todos los pueblos de España.
CUANDO YO PEQUEÑO ERA POR LAS CALLES DE MI PUEBLO IBAN LOS ROPAVEJEROS, CAMBBIANDO ALGARROBAS POR LAS PIELES DE CONEJO POR ALPARGATAS USADAS COBRE Y TAMBIEN HIERROS VIEJOS CON UN SACO A LAS ESPALDAS UNA GORRA DE VISERA Y UNAS ALPARGATAS VIEJAS Y PREGONABA CANTANDO CAMBIO PIELES DE CONEJO, ALPARGATAS y trapos viejos y yo se los cambiaba por algarrobas y globos y al final todos contentos con lo cambiado en el cesto.
Yo tengo otra que dice:
LA TÍA MARÍA FOLLONES
VENDE TOMATES.
A TRES PERRILLAS EL KILO
PA QUE TE EMPAPES.
autor desconocido.
manuel
CUANDO YO PEQUEÑO ERA POR LAS CALLES DE MI PUEBLO IBAN LOS ROPAVEJEROS, CAMBBIANDO ALGARROBAS POR LAS PIELES DE CONEJO POR ALPARGATAS USADAS COBRE Y TAMBIEN HIERROS VIEJOS CON UN SACO A LAS ESPALDAS UNA GORRA DE VISERA Y UNAS ALPARGATAS VIEJAS Y PREGONABA CANTANDO CAMBIO PIELES DE CONEJO, ALPARGATAS y trapos viejos y yo se los cambiaba por algarrobas y globos y al final todos contentos con lo cambiado en el cesto.
Yo tengo otra que dice:
LA TÍA MARÍA FOLLONES
VENDE TOMATES.
A TRES PERRILLAS EL KILO
PA QUE TE EMPAPES.
autor desconocido.
manuel
Cuando puse esto, creo que añadí que la tome de una enciclopedia que conservo de los años 50, y que me gusta repasar de vez en cuando.
Usted lo tomó de una enciclopedia los que estamos proximo a los 80 lo vivimos insitu.
Aquí en mi pueblo eran traperos, los trapos, alpargatas, todo lo cambiaban por vidriado
eran tazas, fuentes, lebrillos, según el peso de lo que le dabas te lo cambiaba por una pieza.
Luego estaba el lañaor y sombrillero, y cantaban, LAÑAOR Y SOMBRILLERO SE ARREGLAN LEBRILLOS Y SOMBRILLAS
tambien estaban los afiladores, que cantaban, AFILAOR SE AFILAN CUCHILLOS, NAVAJAS Y TIJERAS
Y los recoveros que eran los que cambiaban los huevos por telas, lazos, bobinas de hilo, según las docenas
que le entregabas, los huevos se guardaban en cestas con paja, el recovero pasaba periodicamente.
Y el capaor cuando comprabas un guarin para engordarlo para la matanza, pasaba el capaor por las distintas cortijadas
con su cuchilla.
Teniamos otros oficios mas desagradables que no voy a mencionar por si estan comiendo.
manuel
CUANDO YO PEQUEÑO ERA POR LAS CALLES DE MI PUEBLO IBAN LOS ROPAVEJEROS, CAMBBIANDO ALGARROBAS POR LAS PIELES DE CONEJO POR ALPARGATAS USADAS COBRE Y TAMBIEN HIERROS VIEJOS CON UN SACO A LAS ESPALDAS UNA GORRA DE VISERA Y UNAS ALPARGATAS VIEJAS Y PREGONABA CANTANDO CAMBIO PIELES DE CONEJO, ALPARGATAS y trapos viejos y yo se los cambiaba por algarrobas y globos y al final todos contentos con lo cambiado en el cesto.
Cuando puse esto, creo que añadí que la tome de una enciclopedia que conservo de los años 50, y que me gusta repasar de vez en cuando.
EL ROPAVEJERO.

El pobre tio Perico
Va sus zuecos arrastrado,
Y su carrito guiando,
Tirado por un borrico.
Grita en las encrucijadas;
! Compro pieles de conejo!
Trapos, huesos hierro viejo
Mendrugos, ropas usadas! ... (ver texto completo)
CUANDO YO PEQUEÑO ERA POR LAS CALLES DE MI PUEBLO IBAN LOS ROPAVEJEROS, CAMBBIANDO ALGARROBAS POR LAS PIELES DE CONEJO POR ALPARGATAS USADAS COBRE Y TAMBIEN HIERROS VIEJOS CON UN SACO A LAS ESPALDAS UNA GORRA DE VISERA Y UNAS ALPARGATAS VIEJAS Y PREGONABA CANTANDO CAMBIO PIELES DE CONEJO, ALPARGATAS y trapos viejos y yo se los cambiaba por algarrobas y globos y al final todos contentos con lo cambiado en el cesto.
La obra poética o literaria citada, no pertenece a Javier Diaz (inversor) como lo indica el encabezado, sino al poeta argentino Rubén Sada, y fue tomada sin autorización de su blog personal. https://rubensada. blogspot. com/2007/10/bolsa-de-valores. html
Se debe citar siempre al autor de una obra al pie de la misma, so pena de constituirse en plagio.
No le entendemos, o yo al menos no lo entiendo.

¿Dónde aparece esa obra que cita y que al parecer han plagiado?

Gracias.
La obra poética o literaria citada, no pertenece a Javier Diaz (inversor) como lo indica el encabezado, sino al poeta argentino Rubén Sada, y fue tomada sin autorización de su blog personal. https://rubensada. blogspot. com/2007/10/bolsa-de-valores. html
Se debe citar siempre al autor de una obra al pie de la misma, so pena de constituirse en plagio.
ROMANCE DE LA VOZ EN LA SANGRE.

Fue hacia la tercera luna
cuando lo sintió en los centros.
Estaba sobre la hierba,
tumbada de cara al cielo
-viendo la tarde morirse
sobre sus ojos abiertos-
cuando notó en la cintura
como un pájaro pequeño,
que aleteó por lo oscuro
de su vientre unos momentos,
y luego vino a pararse
sobre su talle, en silencio...

Fue hacia la tercera luna
cuando lo sintió en los centros...
Un ¡ay! de gozo y asombro
y otro de duda y recelo
salieron de su garganta.
Las palomas de su pecho
se erizaron de blancura,
y un temblor de alumbramiento
sacudió de sur a norte
todo el mapa de su cuerpo
e hizo crujir entre sombras
las ramas de su esqueleto...

En un brinco de gacela
se ha levantado del suelo
y ha echado a andar lentamente
por la vereda de cedros.
Parece tallada en tierra
la cara de Sacramento.
-Iré a ver a la Jacinta
lo mismo que otras lo hicieron...
Ella conoce las plantas
y sabrá darme el remedio...
- ¿No te da pena matarme
antes de nacer...?

¡Qué miedo
le dio al escuchar la voz
que le salía al encuentro,
envuelta en hilos de sangre
cortando su propio aliento!
- ¿Quién eres que así me hablas...?
-Ahora, nadie... casi un sueño;
mañana, si tú me dejas,
un hombre de cuerpo entero...
- ¿Y qué voy a hacer, mi niño?
-Parirme como un almendro
en la mitad de la cama
con las entrañas ardiendo.
- ¿Pero y mi honra?
-Tu honra
la limpiaré con mis besos:
las madres después del parto
quedan igual que un espejo...
-Pero me faltan seis meses,
seis plenilunios completos
frente a los ojos que miran
y las bocas de veneno.
- ¿Y a ti qué te importa nadie?
Ponte delante del pueblo
y escúpele la belleza
de llevar un hijo dentro.
- ¡Temo a las lenguas cobardes!
-Y en cambio no te da miedo
ir a buscar una planta
de sombra -flor de silencio-,
para derramar mi vida
por el primer sumidero
y que no quede del hijo
ni una fecha ni un recuerdo...
- ¡Calla!
-No puedo callarme.
Una perra no haría eso:
me lamería los ojos
hasta que los fuera abriendo...
Pondría mi piel süave
lo mismo que el terciopelo
y luego ya, sin saliva,
con los dientes en acecho,
se tumbaría a mi lado
hecha un río dulce y tierno,
para que yo la dejara
hasta sin cal en los huesos.
- ¡Por Dios!
-Por Él, yo te pido
que no me dejes sin cielo.
Corta sábanas de holanda;
borda pañales de céfiro;
aprende nanas azules
y planta naranjos nuevos...,
y cuando me hayas parido
como a un torito pequeño,
abre puertas y ventanas,
que me contemplen durmiendo
lo mismo que un patriarca
en el valle de tus pechos...
La voz se apagó en la sangre;
la cara de Sacramento
parece como de barro
de oscura que se le ha puesto,
y con sus manos sin pulso
se toca el vientre moreno...
¡Ay qué monte de alegría!
¡Qué rosal al descubierto!
¡Qué luna bajo la falda!
¡Qué lirio de tallo inquieto!
- ¡Yo te juro, amor -mi niño-,
por mis vivos y mis muertos,
que te he de parir un día
sonámbula de contento,
aunque me escupan a una
todas las lenguas del pueblo!

RAFAEL DE LEÓN
Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal.

Dario