La Poesía


«Yerma»
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El cielo tiene jardines
con rosales de alegría,
entre rosal y rosal
la rosa de maravilla.
Rayo de aurora parece,
y un arcángel la vigila,
las alas como tormentas,
los ojos como agonías.
Alrededor de sus hojas
arroyos de leche tibia
juegan y mojan la cara
de las estrellas tranquilas.
Señor, abre tu rosal
sobre mi carne marchita.
Y lo conocía pero quería saber cosas de la vida del autor
Este y otros, venían en una enciclopedia de grado medio usada en los años 50.
EL ROPAVEJERO.

El pobre tio Perico
Va sus zuecos arrastrado,
Y su carrito guiando,
Tirado por un borrico.
Grita en las encrucijadas;
! Compro pieles de conejo!
Trapos, huesos hierro viejo
Mendrugos, ropas usadas! ... (ver texto completo)
Y lo conocía pero quería saber cosas de la vida del autor
♥ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE
(De J. Manrique entre otros)
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Un sueño soñaba anoche
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca
muy más que la nieve fría.
- ¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
-No soy el amor, amante;
la Muerte que Dios te envía.
- ¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
-Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba,
más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
- ¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta, niña!
- ¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.
-Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.
-Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
-Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.
• Comentario de este romance
SIGLO XV
Nos detenemos en el SIGLO XV para admirar estos versos de JORGE MANRIQUE que nos ofrecen la visión de la muerte como elemento igualatorio que no distingue ni respeta clase social ni riquezas. Además la vida como un río que nos conduce a todos («los que viven por sus manos e los ricos«) inexorablemente hacia el mar (la muerte).
A la patria:
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Ante el recuerdo bendito
de aquella noche sagrada
en que la patria aherrojada
rompió al fin su esclavitud;
ante la dulce memoria
de aquella hora y de aquel día,
yo siento que en el alma mía
canta algo como un láud.

Yo siento que brota en flores
el huerto de mi ternura,
que tiembla entre su espesura
la estrofa de una canción;
y al sonoroso y ardiente
murmurar de cada nota,
siendo algo grande que brota
dentro de mi corazón.

¡Bendita noche de gloria
que así mi espíritu agitas,
bendita entre benditas
noche de la libertad!
Hora del triunfo en que el pueblo
vio al fin en su omnipotencia,
al sol de la independencia
rompiendo la oscuridad.

Yo te amo... Y al acercarme
ante este altar de victoria
donde la patria y la historia
contemplan nuestro placer,
yo vengo a unir al tributo
que en darte el pueblo se afana
mi canto de mexicana,
mi corazón de mujer.

Poema "A la patria (Manuel Acuña)"
CANCIÓN DE LA MUERTE
! SIN EL AMOR!

Débil mortal no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre;
en mi seno encuentra el hombre
un término a su pesar.
Yo, compasiva, te ofrezco
lejos del mundo un asilo,
donde a mi sombra tranquilo
para siempre duerma en paz.

Isla yo soy del reposo
en medio el mar de la vida,
y el marinero allí olvida
la tormenta que pasó;
allí convidan al sueño
aguas puras sin murmullo,
allí se duerme al arrullo
de una brisa sin rumor.

Soy melancólico sauce
que su ramaje doliente
inclina sobre la frente
que arrugara el padecer,
y aduerme al hombre, y sus sienes
con fresco jugo rocía
mientras el ala sombría
bate el olvido sobre él.

Soy la virgen misteriosa
de los últimos amores,
y ofrezco un lecho de flores,
sin espina ni dolor,
y amante doy mi cariño
sin vanidad ni falsía;
no doy placer ni alegría,
más es eterno mi amor.

En mi la ciencia enmudece,
en mi concluye la duda
y árida, clara, desnuda,
enseño yo la verdad;
y de la vida y la muerte
al sabio muestro el arcano
cuando al fin abre mi mano
la puerta a la eternidad.

Ven y tu ardiente cabeza
entre mis manos reposa;
tu sueño, madre amorosa;
eterno regalaré;
ven y yace para siempre
en blanca cama mullida,
donde el silencio convida
al reposo y al no ser.

Deja que inquieten al hombre
que loco al mundo se lanza;
mentiras de la esperanza,
recuerdos del bien que huyó;
mentiras son sus amores,
mentiras son sus victorias,
y son mentiras sus glorias,
y mentira su ilusión.

Cierre mi mano piadosa
tus ojos al blanco sueño,
y empape suave beleño
tus lágrimas de dolor.
Yo calmaré tu quebranto
y tus dolientes gemidos,
apagando los latidos
de tu herido corazón.

José de Espronceda
De estrellas eran los geranios entre
la música del agua. Silencio. Soledad.
Sollozan las palabras en los cauces
de la desesperanza, como noche sin besos,
sin nardos en su sangre toda lágrimas.
¡Oh tristeza de alma! Frío, pasos..., ¡la muerte!
¡Ay corazón! ¡Ay fuentes, arco iris
de luceros! ¡Ay hondo
llanto, pena infinita de Granada!
Nuestro Manuel ha muerto
en brazos de la aurora.
¡Manuel!, poeta de la vida niña,
del pueblo con blancura de azucenas,
de la belleza pura, ilusionada...
Vientos tristes, poemas tristes, pájaros
tristes besan el cuerpo
sin alma del poeta,
el cuerpo misterioso de Granada.
Luz, agua, sangre, vida... Dejadme ante su cuerpo,
cáliz de rosas negras, de soles apagados...,
que llore sobre el pecho de Manuel
y sobre el de esta tierra, paraíso de oro
y cadencias de voces feraces, soleadas.

No sé de quien es este poema a la muerte de Benitez, si alguien lo sabe, que añada el dato, por favor.
>>>> Manuel Benítez Carrasco (Granada, 1 de diciembre de 1922-ibídem, 25 de noviembre de 1999) fue un poeta y rapsoda español, que desarrolló la mayor parte de su actividad en varios países de Hispanoamérica, especialmente en México.

Nació en la casa parroquial de El Salvador de Granada, donde su familia vivía acogida por el coadjutor de la parroquia, Manuel Benítez Martínez, hermano del padre, de profesión carpintero que ejercía en la ermita de San Miguel Alto.

Se formó, primero, en las escuelas del Ave María de la cuesta del Chapiz. Entró en el seminario menor que los jesuitas andaluces (en el exilio por la Segunda República) tenían en Loulé (Portugal), ingresó en el Noviciado de la Compañía de Jesús el 19 de diciembre de 1938, Noviciado que después regresó a El Puerto de Santa María, del que salió en 1940.

Volvió a Granada, donde publicó sus primeros versos con el título Primavera Breve en la revista Vientos del Sur. Escribó dos obras de teatro: Luz de amanecer, que fue galardonada con el primer premio de teatro de Escuadra, y el auto sacremntal Castillo de Dios. También hizo una incursión en la narrativa con la novela El último sacrificio, que obtuvo el primer premio en un concurso de la revista Norma, editada por la Universidad de Granada. >>>>>>>>>
LA IMAGINACIÓN AL PODER
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Cual amor indiferente
Cual el amor generoso
A mi me sirve de gozo
El detenerme a leerte.

Leyendo esas poesías
La una por indiferente
Y La otra por generosa
Encomiendo mi Alma a Dios
Y Que aquí lo hago presente

Esperaba algo de ti
Y se ha cumplido ya veo
Que no me puedes mentir
Que el amor que yo deseo
Le podamos compartir.

Y no digo hoy ni mañana
Lo podemos compartir
sea una vez por semana
Por estar lejos de ti.
Soleá del amor indiferente

Ni rencores ni perdón.
¡No me grites. No me llores!
¡lo nuestro ya se acabó!.
¿Rencores? ¿Por qué rencores?
¡No le da a mi señorío
guardarle rencor a un río
que fue regando mis flores!
Tú me diste los mejores
cristales de tu corriente,
y no sería decente
maldecirte por despecho
si sé que tienes derecho
a dar o a negar la fuente.

¡Debo estarte agradecido
por tu generosidad!
Tú me diste por bondad
lo que yo di por cumplido:
Me brindaste tu latido,
tu boca nunca besada,
tu carne nunca estrenada,
tus ojos siempre esperando
con dos ojeras temblando
debajo de la mirada;
me diste el primer te quiero,
que es el que más atosiga,
y llenita de fatiga
me diste el beso primero.

Y hasta que llegó a tu alero
aquel mal viento ladrón,
yo sé que tu corazón
fue mío por vez primera,
y sólo mía la acera
debajo de tu balcón.
Por eso, yo, bien nacido,
no te odio ni te aborrezco,
¡al contrario!, te agradezco
todo cuanto me has querido.

No me importa si te has ido
con tu barca hacia otro mar,
que yo no te puedo odiar
por esta mala partida;
porque odiar es en la vida
un cierto modo de amar.

No vengas ahora a mi lado
para pedirme perdón,
el perdón es la razón
de volver a lo pasado,
¡y lo pasado acabado!
¿qué pasó?... ¿por qué pasó?

¡Déjame que viva yo
sin perdón y sin rencores!
Porque por más que me llores...
¡lo nuestro ya se acabó!

MANUEL BENÍTEZ CARRASCO
SOLEÁ DEL AMOR GENEROSO

"Todo es cuestión de hidalguía:
tú me lo negaste todo
yo te di cuanto tenía. "

Ni un suspiro a mi cuidado
contestando a mi suspiro;
fuiste de duro zafiro
siendo de vidrio quebrado.
Ni un rosal viejo y gastado
merecí de tus antojos;
sólo me diste despojos
de tu zarzal y tu roca
que me sangraron la boca
y me cegaron los ojos.
Ni una mirada siquiera
ni una palabra sencilla,
ni siquiera la semilla
de una sonrisa ligera.
Cuando yo te daba entera
mi flor de luna y de todo
tú... pagabas a tu modo,
y así, mientras mi hidalguía
te daba cuanto tenía,
te di mi templo y mis ritos,
mi boca llena de gritos,
mis ojos llenos de llanto,
te di tanto... ¡tanto, tanto!
que darte más no podía,
y cuando ya no había
nada en casa que pidieras,
yo para que no dijeras
tú me lo negabas todo.
¿Qué te di? ¡Nada...! ¡Nada!
Mi beso recién comprado
y en la fragua del costado
una hoguera desbocada.
Te di mi huerta cercada
llena de rosas y lirios,
te di la voz y los cirios
de mis noches en desvela,
y un corazón sin cancela
roto de tantos martirios.
Te di mi risa y mi canto,
te di la casa vacía.
Pero... ¿para qué te digo
cosas que no han de llegarte?
Caña frágil que se parte
no entiende de mi buen trigo,
y ya ves: ni te maldigo.
¿Para qué? Desde aquel día,
tu bajeza y mi hidalguía
se definen de este modo:
Tú me lo negaste todo,
yo te di cuanto tenía.

MANUEL BENITEZ CARRASCO
¡Que aguda hija, que aguda! Que facilidad en el uso de la lengua de Cervantes, que tantísimos matices tiene.

Siguiendo el hilo..... ten cuidado que todo se pega menos la hermosura....
"La hermosura la suponemos aunque NO la viéramos"

Atentamente.
¿Desde cuando en el apartado de poesía se miden los versos? Yo creo que de acuerdo con las normas de nuestro foro común, QUE ESTAN PARA CUMPLIRLAS, eso no se debe hacer.
¿Y con la -S- de Rafael Fanina > SÍ?

Tú siempre la "Romana por lo Mayor"

Y Buenas noches se están quedando.
Estás sembrá, sembrá.
Y no lo digo para hacerte la pelota, aunque todo se pega.
Buenas noches.
¡Que aguda hija, que aguda! Que facilidad en el uso de la lengua de Cervantes, que tantísimos matices tiene.

Siguiendo el hilo..... ten cuidado que todo se pega menos la hermosura....
sembrar

-- De José Ángel Buesa --

Alza la mano y siembra, con un gesto impaciente,
en el surco, en el viento, en la arena, en el mar...
Sembrar, sembrar, sembrar, infatigablemente:
en mujer, surco o sueño, sembrar, sembrar, sembrar...
Yérguete ante la vida con la fe de tu siembra;
siembra el amor y el odio, y sonríe al pasar...
La arena del desierto y el vientre de la hembra
bajo tu gesto próvido quieren fructificar...
Desdichados de aquellos que la vida maldijo,
que no soñaron nunca ni supieron amar...
Hay que sembrar un árbol, una ansia, un sueño, un hijo.
Porque la vida es eso: ¡sembrar, sembrar, sembrar!