La Poesía


La parietaria y el tomillo

LA PARIETARIA Y EL TOMILLO.

Yo leí, no sé dónde, que, en la lengua herbolaria
saludando al tomillo la hierba parietaria,
con socarronería le dijo de esta suerte:
«Dios te guarde, tomillo: lástima me da verte;
que aunque más oloroso que todas estas plantas,
apenas medio palmo del suelo te levantas».
Él responde: «Querida, chico soy, pero crezco
sin ayuda de nadie. Yo sí te compadezco,
pues, por más que presumas, ni medio palmo
puedes
medrar, si no te arrimas a una de esas paredes».

Cuando veo yo algunos que de otros escritores
a la sombra se arriman, y piensan ser autores
con poner cuatro notas o hacer un prologuillo,
estoy por aplicarles lo que dijo el tomillo

TOMÁS DE IRIARTE.
! Bueno!
Es un escritor aragonés y en lengua aragonesa, según lo estaba leyendo, me recordaba a la lengua gallega, todo un descubrimiento, voy a buscar mas cosas de este autor.
Que bonito poema, no conocía a ese autor.
Mai:

Mai, mira-me as mans,
las trayo buedas,
lasas d’amar...
Son dos alas
d’un biello pardal
que no puede
sisquiera bolar.

Mai, mira-me os güellos,
n’o zielo perdius
n’un fondo silenzio...
Son dos purnas
chitadas d’o fuego
que no alumbran
ni matan o chelo.

Mai, mira-me l’alma
aflamada de sete,
enxuta d’asperanza...
Ye un campo labrau
an no i crexen que allagas
que punchan a bida
dica que la matan.

Mai, mira-me á yo.
¿Me reconoxes, mai?
Fue o tuyo ninón...
Güei só un ombre
que no sé como só.
Mai, ¿me reconoxes?
¡MAI, ¿ni sisquiera tú?!
***************************
Madre, mírame las manos,
las traigo vacías,
faltas de amar...
Son dos alas
de un viejo gorrión
que no puede
ni siquiera volar.

Madre, mírame los ojos,
en el cielo perdidos
en un hondo silencio...
Son dos chispas
arrojadas del fuego
que no alumbran
ni matan el hielo.

Madre, mírame el alma
agostada de sed,
seca de esperanza...
Es un campo labrado
donde sólo crecen aliagas
que pinchan la vida
hasta matarla.

Madre, mírame a mí.
¿Me reconoces madre?
Fui tu niño...
Hoy soy un hombre
que no sé como soy.
Madre, ¿me reconoces?
¡MADRE, ¿ni siquiera tú?!

Ánchel Conte
Esta hermoso este poema yo no se leer
Sombra de mí
LA LUNA ES HERMOSA.

La luna es hermosa

el sol es amarillo

y tu sonrisa sería linda

si usaras el cepillo.

AUTOR: Anónimo.
Primavera.

Malvarrosa,
malvaseda.
¡Salud de la primavera ¡
Rosas agrias
sedas férreas.
¡o mujer con asperezas!
Recogida
gracia entera.
Malvarrosa malvaseda!
Casta sangre
De la tierra.
¡Virtud de la primavera!

J. R. Jimenez.
Está bien recordar unas sencillas reglas de ortografía.
A...
MADRIGAL

Son tus labios un rubí
partido por gala en dos,
arrancado para ti
de la corona de un dios.

autógrafo

José de Espronceda
Cuando mis manos
Rocen tus hermosos...
Y mis labios sellen...
Sabrás lo mucho que...

POEMA ACERTIJO
Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

ANTONIO MACHADO
Muy significativo nos invita asumí nuestro compromiso através de este poema. Me trajo gratos recuerdos de la Madre Juanita.
EL CIRINEO
SIEMPRE.

Para todo aquel quien no sienta el apoyo de nadie.
Debes de saber, que tienes mi hombro, para llorar,
Para auparte cuando no llegues y llevarte cuando no puedas andar.
HASTA JESUS TUBO SU CIRINEO
De que vale ir por el mundo presumiendo de valeroso si no tienes
Quien te escuche.
Recogemos a cada paso del camino las heridas de otros que van dejando.
Nunca sabemos agradecer con merecimiento, a las veronicas que limpian,
Nuestras suciedades personales, gratuitamente.
El colmo de todo es que sin saberlo vamos perdiendo a aquel que quiso y no pudo.
Llevamos nuestra soberbia por bandera creyendo que sus colores son los mejores,
Que son los idóneos para ser respetados.
Colgamos las cruces que no nos pertenece por el solo hecho de querer lleva
los pecados de otros y ser perdonados de los nuestros.
Una vez crucificado el penado, nos queda la espera del próximo cargado, para aliviar
Su pesar, su agónico caminar hacia la muerte.
Ganando para nosotros un sitio en los corazones de los cruzados.

Aurora