La Poesía


Siempre fue semana Santa
tiempo de recogimiento,
pero nunca imaginaba
calles con tanto silencio.

Virgen de la Soledad,
madre Santa Dolorosa,
nunca vi semana Santa
tan triste y tan silenciosa.

Las calles están vacías,
nadie sale en procesión,
y Jesús de la agonía
en su templo se quedó.

Ya no sale el nazareno
con su túnica morada,
ni la Virgen Dolorosa
la de la triste mirada.

Padecen los penitentes
y todas las cofradías,
porque acompañar no pueden
al Cristo de la agonía.

Ya no se escuchan Saetas
en ventanas ni en balcones,
pues el mundo entero tiene
tristeza en los corazones.

Virgen piadosa y clemente,
madre de la cristiandad,
vuelve tus ojos piadosos
a toda la humanidad.

Que termine este calvario
que el sufrimiento termine,
que aprendamos la lección
y seamos más humildes.

Intercede por nosotros
al Señor de las alturas,
que tenga misericordia
de todas las criaturas.

Y que el año venidero
al salir las procesiones,
haya paz en todo el mundo
y alegría en los corazones.
SE DESHACE NUESTRA VIDA
COMO ESA BLANCA NEVADA
A LA MAÑANA FORMADA
Y A LA TARDE DERRETIDA.

¡AY! QUE EL VARIAR
DE DESTINO SOLO ES
VARIAR DE DOLOR.

--CON TODO EL ALMA PERDONO
HASTA A LOS QUE SIEMPRE
HE ODIADO
¡A TÍ QUE TANTO TE HE AMADO
NUNCA TE PERDONARÉ!
manuel
LA CAUTIVA

Ya el sol esconde sus rayos,
el mundo en sombras se vela,
el ave a su nido vuela.
Busca asilo el trovador.

Todo calla: en pobre cama
duerme el pastor venturoso:
en su lecho suntüoso
se agita insomme el señor.

Se agita; mas ¡ay! reposa
al fin en su patrio suelo;
no llora en mísero duelo
la libertad que perdió.

Los campos ve que a su infancia
horas dieron de contento,
su oído halaga el acento
del país donde nació.

No gime ilustre cautivo
entre doradas cadenas,
que si bien de encanto llenas,
al cabo cadenas son.

Si acaso, triste lamenta,
en torno ve a sus amigos,
que, de su pena testigos,
consuelan su corazón.

La arrogante erguida palma
que en el desierto florece,
al viajero sombra ofrece,
descanso y grato manjar.

Y, aunque sola, allí es querida
del árabe errante y fiero,
que siempre va placentero
a su sombra a reposar.

Mas ¡ay triste! yo cautiva,
huérfana y sola suspiro,
el clima extraño respiro,
y amo a un extraño también.

No hallan mis ojos mi patria;
humo han sido mis amores;
nadie calma mis dolores
y en celos me siento arder.

¡Ah! ¿Llorar? ¿Llorar?... no puedo
ni ceder a mi tristura,
ni consuelo en mi amargura
podré jamás encontrar.

Supe amar como ninguna,
supe amar correspondida;
despreciada, aborrecida,
¿no sabré también odiar?

¡Adiós, patria! ¡adiós, amores!
La infeliz Zoraida ahora
sólo venganzas implora,
ya condenada a morir.

No soy ya del castellano
la sumisa enamorada:
soy la cautiva cansada
ya de dejarse oprimir.

autógrafo
José de Espronceda
gracias
Quién ha dicho esas historias?,
¿que el Cristo este año no sale?,
si está vestido de blanco,
de azul, en los hospitales...

¿Quién dice que el Nazareno
no puede hacer penitencia,
si están todos atendiendo
a enfermos en las urgencias?

¿Cómo que Jesús Caído
no saldrá el Miércoles Santo?
Mírale tú en nuestros médicos
que caen rendidos, exhaustos,
con humildes cireneos
ayudando a cada paso:
celadores, enfermeras, administrativas,
codo a codo, sin descanso.

Igual que en la Borriquita
pasó Jesús por la tierra,
nuestros héroes camioneros
pasan las noches en vela
para abastecer mercados
de barrio, farmacias, tiendas...

Ejército, Guardia Civil, Policía,...
patrullan calles desiertas,
y no están con sus familias
sino cuidando a las nuestras.
Y lejos de las ciudades,
Jesucristo está doblado
sobre los surcos de tierra,
se hace a la mar en un barco,
tiende cables, cava pozos
o pastorea el ganado.

Nadie diga que el Señor
no está en las calles presente,
cuando en las Iglesias solitarias
los Sacerdotes celebran Misa diariamente.

Nadie diga que el Cautivo
no va a salir este año,
mientras haya una voz buena
llamando al que está encerrado.

Nadie diga que el Gran Poder
no va en su anda,
cuando tantas vidas orantes
se ofrecen y aman.

Con cansancio en la mirada,
con buen humor, sin fallarnos,
también Cristo está presente
en cualquier supermercado,
reponiendo estanterías
o a pie de caja cobrando.

Jesús viene en un camión
de blanco y verde pintado,
recoge nuestros desechos
y se va sin ser notado.

Cuando veo a tanta gente
que a los suyos ha enterrado,
siento que también salió
la Piedad del barrio bajo,
la Virgen de las Angustias
con su Hijo en el regazo.

Y aunque a todos nos asuste
el pasar por el Sepulcro,
ahí está la fortaleza
de Aquel que ha vencido al mundo.

Tal vez no haya procesiones
con imágenes talladas
pero ya ves, Cristo sale
al encuentro de tu alma,
en mil rostros escondido,
sin cirios y sin campanas.

Que aunque no haya procesiones
por España en primavera,
seguirá oliendo el incienso
que pone su gente buena.

El amor salta las tapias,
el corazón no se encierra;
será una "Semana Santa"
más que nunca, y verdadera.

Autor desconocido
Precisamente hoy en ESPAÑA y en el MUNDO
^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^ ^^^^^^^^^

A LA MUERTE DE TORRIJOS Y SUS COMPAÑEROS

Helos allí: junto a la mar bravía
cadáveres están, ¡ay!, los que fueron
honra del libre, y con su muerte dieron
almas al cielo, a España nombradía.

Ansia de patria y libertad henchía
sus nobles pechos que jamás temieron,
y las costas de Málaga los vieron
cual sol de gloria en desdichado día.

Españoles, llorad; mas vuestro llanto
lágrimas de dolor y sangre sean,
sangre que ahogue a siervos y opresores,

Y los viles tiranos, con espanto,
siempre delante amenazando vean
alzarse sus espectros vengadores.
autógrafo

José de Espronceda
Hace muchísimo que no escribo poesía, pero hoy, en su día me animo a intentarlo;)

*****

Aquel año que nos robaron Marzo
Nos robaron los besos
Los versos, los abrazos
La primavera tibia, como ausente
Y la flor del almendro que murió sin miradas
En el patio del cole.

Aquel año que nos robaron marzo
Nos robaron las prisas y las ganas
Nos dejaron a solas con nosotros
Con el miedo, con el día después que no llegaba
y las cien mil preguntas
Y los cien mil consejos
En cien mil tutoriales
Y el ruido de las redes
Y el silencio en las calles.

Aquel año que nos robaron marzo
Descubrimos el tiempo que perdimos
El sol que no tomamos
Las palabras que yacen enterradas
Porque nunca jamás se pronunciaron
Recordamos el aire y la gota de lluvia
El jardín esquilmado
La tienda de la esquina
El tuper de tu madre
La vecina del cuarto
El día que reñiste con los niños
Y aquel aniversario que nunca celebraste
Porque tenías trabajo.

Aquel año que nos robaron marzo
Nos regalaron tiempo
Sin saber que no sabíamos usarlo.
Y nos quedó la angustia de la ausencia
La distancia infinita
Los libros estancados
Las llamadas pospuestas
Y una sed de vivir que asomaba a los ojos
Que estallaba en los labios
Y un ansia de abrazar a los desconocidos
Como supervivientes tras una larga guerra.

Aquel año que nos robaron marzo
Lo hicieron en silencio,
Fue un ejército ínfimo, diminuto
Que se filtró en la noche del invierno
Cuando el mundo miraba hacia otro lado
Mirábamos a Irán, a Trump y al Bréxit
Y no sentíamos archi democráticos
Votando tantas veces…
Mirábamos banderas desgastadas,
Ondeábamos colores
Ubícabamos a la política en lugares
Como desde los tiempos de los jacobinos.
Y oíamos de lejos
Debates de planetas agotados
pisadas de otros mundos que allanaban los nuestros
rumores de pateras,
de vallas y fronteras traspasadas
Por hordas mendicantes de derechos,
Mirábamos a un lado por no mirar a otro
Y en el ángulo muerto
Por entre las rendijas de la prepotencia
se nos coló el invierno
para llevarse todo
—todo lo que creíamos que no nos importaba—
sigiloso y letal como un ejército.

Fue aquel año, el año que nos robaron marzo
Cuando éramos felices sin saberlo.

Emma Isabel Lira.
PALABRAS ESCRITAS.

Escribo en piedra.
La vida e frágil
en mi leve existencia.
Los sueños se me quiebran.

Con infinita paciencia
pego los trozos rotos
unos tras otros.

Me he dejado la piel
en la dura roca
Que vibrar me hace.

Con una voluntad inquebrantable
me defiendo de
de invisibles
guadañas y sables.

Me encuentro cada día
ante un sol que nace.
Adoro mar y cielo
como la mejor melodía.

No olvido.
Guardo en la memoria
Y recojo para mi vida
Un poco de armonía.

He encontrado en la dura roca.

sin buscar en sus oquedadres
partes de mis sueños rotos.
En mi tiempo
en todas sus edades.

Caminé por veredas y sendas.
Con sol, lluvia y viento.
En ellas hallé
El alma pura de la filosofía,
del amor, de la ciencia
Y también de la poesía.

Es la dura piedra mi morada.
En ella descansará mi cuerpo
Y mi alma la piedra habita.
A cambio no pido nada.

Primer poema de Campos de CAMPOS DE PIEDRA Y LUNA. 1980.

Manuel Fernandez Castilla.
Escultor y poeta
No hay derecho poner un rojo (-1) a este Poema ejemplarizante/nunca leí nada tan completo, ni estrofa ni verso/ por eso digo al >sujeto< que lo puso... que NO tiene, DERECHO./
Totalmente de acuerdo con tu reproche a quien es incapaz de comprender y respetar.
No hay derecho poner un rojo (-1) a este Poema ejemplarizante/nunca leí nada tan completo, ni estrofa ni verso/ por eso digo al >sujeto< que lo puso... que NO tiene, DERECHO./
Estoy de acuerdo con tu observación, yo tampoco lo entiendo.
Es muy largo, pero me parece un compendio extraordinario del papel de la mujer a lo largo de la historia. lo triste es que en muchos países siguen ocurriendo cosas como la ablación, incluso la lapidación no creo que haga mucho tiempo de su práctica.
Un horror.
Buenas noches.
Efectivamente es así tal como dices, un compendio extraordinario de la mujer y su lucha a través de la historia... ojalá se llegue a la igualdad y el respeto total a la mujer, infravalorada aún en muchos países con prácticas horribles.

Buenas noches.
JENNY LONDOÑO

Vengo desde el ayer, desde el pasado oscuro,
con las manos atadas por el tiempo,
con la boca sellada desde épocas remotas.
Vengo cargada de dolores antiguos
recogidos por siglos,
arrastrando cadenas largas e indestructibles.
Vengo de lo profundo del pozo del olvido,
con el silencio a cuestas, ... (ver texto completo)
Es muy largo, pero me parece un compendio extraordinario del papel de la mujer a lo largo de la historia. lo triste es que en muchos países siguen ocurriendo cosas como la ablación, incluso la lapidación no creo que haga mucho tiempo de su práctica.
Un horror.
Buenas noches.
No hay derecho poner un rojo (-1) a este Poema ejemplarizante/nunca leí nada tan completo, ni estrofa ni verso/ por eso digo al >sujeto< que lo puso... que NO tiene, DERECHO./
GRACIAS BEAVER, para que veas la "objetividad" a la hora de valorar un mensaje, ya me darás la razón cuando digo que votan siempre los mismos en CONTRA DE LOS MISMOS, pero nunca en relación a lo que se dice, si no CONTRA QUIEN LO DICE.

Bueno, después de los años que han pasado, ya se ha convertido en una "penosa" mas bien "vergonzosa" costumbre, que por supuesto no afecta en absoluto pero si que habla claro de la forma de ser de algunos de los componentes de este foro.

Buenas noches.
JENNY LONDOÑO

Vengo desde el ayer, desde el pasado oscuro,
con las manos atadas por el tiempo,
con la boca sellada desde épocas remotas.
Vengo cargada de dolores antiguos
recogidos por siglos,
arrastrando cadenas largas e indestructibles.
Vengo de lo profundo del pozo del olvido,
con el silencio a cuestas, ... (ver texto completo)
No hay derecho poner un rojo (-1) a este Poema ejemplarizante/nunca leí nada tan completo, ni estrofa ni verso/ por eso digo al >sujeto< que lo puso... que NO tiene, DERECHO./
Perdón, la persona que recita "Vengo del ayer" es Andrea Podestá.
JENNY LONDOÑO

Vengo desde el ayer, desde el pasado oscuro,
con las manos atadas por el tiempo,
con la boca sellada desde épocas remotas.
Vengo cargada de dolores antiguos
recogidos por siglos,
arrastrando cadenas largas e indestructibles.
Vengo de lo profundo del pozo del olvido,
con el silencio a cuestas,
con el miedo ancestral que ha corroído mi alma
desde el principio de los tiempos.
Vengo de ser esclava por milenios.
Sometida al deseo de mi raptor en Persia,
esclavizada en Grecia bajo el poder romano,
convertida en vestal en las tierras de Egipto,
ofrecida a los dioses de ritos milenarios,
vendida en el desierto
o canjeada como una mercancía.
Vengo de ser apedreada por adúltera
en las calles de Jerusalén,
por una turba de hipócritas,
pecadores de todas las especies
que clamaban al cielo mi castigo.
He sido mutilada en muchos pueblos
para privar mi cuerpo de placeres
y convertida en animal de carga,
trabajadora y paridora de la especie.
Me han violado sin límite
en todos los rincones del planeta,
sin que cuente mi edad madura o tierna
o importe mi color o mi estatura.
Debí servir ayer a los señores,
prestarme a sus deseos,
entregarme, donarme, destruirme
olvidarme de ser una entre miles.
He sido barragana de un señor de Castilla,
esposa de un marqués
y concubina de un comerciante griego,
prostituta en Bombay y en Filipinas
y siempre ha sido igual mi tratamiento.
De unos y de otros, siempre esclava.
de unos y de otros, dependiente.
Menor de edad en todos los asuntos.
Invisible en la historia más lejana,
olvidada en la historia más reciente.
Yo no tuve la luz del alfabeto
durante largos siglos.
Aboné con mis lágrimas la tierra
que debí cultivar desde mi infancia.
He recorrido el mundo en millares de vidas
que me han sido entregadas una a una
y he conocido a todos los hombres del planeta:
los grandes y pequeños, los bravos y cobardes,
los viles, los honestos, los buenos, los terribles.
Mas casi todos llevan la marca de los tiempos.
Unos manejan vidas como amos y señores,
asfixian, aprisionan, succionan y aniquilan;
otros manejan almas, comercian con ideas,
asustan o seducen, manipulan y oprimen.
Unos cuentan las horas con el filo del hambre
atravesado en medio de la angustia.
Otros viajan desnudos por su propio desierto
y duermen con la muerte en la mitad del día.
Yo los conozco a todos.
Estuve cerca de unos y de otros,
sirviendo cada día, recogiendo migajas,
bajando la cerviz a cada paso, cumpliendo con mi karma.
He recorrido todos los caminos.
He arañado paredes y ensayado cilicios,
tratando de cumplir con el mandato
de ser como ellos quieren,
mas no lo he conseguido.
Jamás se permitió que yo escogiera
el rumbo de mi vida
y he caminado siempre en una disyuntiva:
ser santa o prostituta.
He conocido el odio de los inquisidores,
que a nombre de la “santa madre Iglesia”
condenaron mi cuerpo a su sevicia
o a las infames llamas de la hoguera.
Me han llamado de múltiples maneras:
bruja, loca, adivina, pervertida,
aliada de Satán,
esclava de la carne,
seductora, ninfómana,
culpable de los males de la tierra.
Pero seguí viviendo,
arando, cosechando, cosiendo
construyendo, cocinando, tejiendo
curando, protegiendo, pariendo,
criando, amamantando, cuidando
y sobre todo amando.
He poblado la tierra de amos y de esclavos,
de ricos y mendigos, de genios y de idiotas,
pero todos tuvieron el calor de mi vientre,
mi sangre y su alimento
y se llevaron un poco de mi vida.
Logré sobrevivir a la conquista
brutal y despiadada de Castilla
en las tierras de América,
pero perdí mis dioses y mi tierra
y mi vientre parió gente mestiza
después que el castellano me tomó por la fuerza.
Y en este continente mancillado
proseguí mi existencia,
cargada de dolores cotidianos.
Negra y esclava en medio de la hacienda,
me vi obligada a recibir al amo
cuantas veces quisiera,
sin poder expresar ninguna queja.
Después fui costurera,
campesina, sirvienta, labradora,
madre de muchos hijos miserables,
vendedora ambulante, curandera,
cuidadora de niños o de ancianos,
artesana de manos prodigiosas,
tejedora, bordadora, obrera,
maestra, secretaria o enfermera.
Siempre sirviendo a todos,
convertida en abeja o sementera,
cumpliendo las tareas más ingratas,
moldeada como cántaro por las manos ajenas.
Y un día me dolí de mis angustias,
un día me cansé de mis trajines,
abandoné el desierto y el océano,
bajé de la montaña,
atravesé las selvas y confines
y convertí mi voz dulce y tranquila
en bocina del viento
en grito universal y enloquecido.
Y convoqué a la viuda, a la casada,
a la mujer del pueblo, a la soltera,
a la madre angustiada,
a la fea, a la recién parida,
a la violada, a la triste, a la callada,
a la hermosa, a la pobre, a la afligida,
a la ignorante, a la fiel, a la engañada,
a la prostituida.
Vinieron miles de mujeres juntas
a escuchar mis arengas.
Se habló de los dolores milenarios,
de las largas cadenas
que los siglos nos cargaron a cuestas.
Y formamos con todas nuestras quejas
un caudaloso río que empezó a recorrer el universo
ahogando la injusticia y el olvido.
El mundo se quedó paralizado
¡Los hombres sin mujeres no caminan!
Se pararon las máquinas, los tornos,
los grandes edificios y las fábricas,
ministerios y hoteles, talleres y oficinas,
hospitales y tiendas, hogares y cocinas.
Las mujeres, por fin, lo descubrimos
¡Somos tan poderosas como ellos
y somos muchas más sobre la tierra!
¡Más que el silencio y más que el sufrimiento!
¡Más que la infamia y más que la miseria!
Que este canto resuene
en las lejanas tierras de Indochina,
en las arenas cálidas del África,
en Alaska o América Latina.
Que hombre y mujer se adueñen
de la noche y el día,
que se junten los sueños y los goces
y se aniquile el tiempo del hambre y la sequía.
Que se rompan los dogmas y el amor brote nuevo.
Hombre y mujer, sembrando la semilla,
mujer y hombre tomados de la mano,
dos seres únicos, distintos, pero iguales.

[1] Poeta, ensayista y cuentista ecuatoriana, es una feminista y una historiadora de las mujeres ampliamente reconocida en su país.
[2] Este poema obtuvo el primer premio en el concurso de poesía “Gabriela Mistral”, realizado por el Club Femenino de Cultura, el Ministerio de Educación y la Embajada de Chile, en Quito, Ecuador, 1992.

-------------------------

GRACIAS ROSALI, POR TRAERNOS EL POEMA DE ESTA BUENA POETA.