El autor:...

Y ahora, cumpliendo con lo prometido, vamos a narrar, con palabras de su presentadora Eva Testa, la presentación del libro de José María Gómez de la Torre (Santo de Yoli y tío mío) que, el pasado día 30, celebramos en el Palacio de Gaviria de León.

Eva testa, después de una breve y coloquial introducción, dice así:

Prologar un libro es difícil, porque las palabras elegidas para apoyarlo o describirlo quedan impresas para siempre en el mismo; has de conocer perfectamente al autor para interpretar correctamente el sentido de su texto, su historia, su argumento narrativo.... y convencer al lector anónimo de que no va a ser en vano su lectura. Además si el libro es prologado por José María Merino, mi tarea como presentadora del libro de José María Gómez, "En la eternidad no hay relojes", es doblemente difícil porque me enfrento a dos escritores de talla reconocida y celebrada, pudiendo quedar mermado el merecimiento de su calidad en la descripción que pueda dar de él con mis discretas palabras.

El autor:

He podido conocer al autor a través de amigos comunes; puedo decir de él que se trata de un ser humano que decide entregarse a la noble tarea de su afición más profunda, escribir.
Recluido que no prisionero para imaginarse historias, en su Ollero de Alva natal (Alna con v, como a él le gusta recalcar), envuelto de paisajes y olores de la montaña central leonesa, y envuelto también en historias y personajes que aparecerán en sus relatos. José María tiene un mérito loable para quien ha completado sus vivencias en ciudades como Valladolid, Córdoba, León, Guadalajara, Madrid, Illinois y Paris.
El terruño siempre atrapa dándote la sabia que necesita esa semilla que se convertirá en un relato ameno, divertido y entrañable, nuestro libro "En la eternidad no hay relojes".
Tener el placer de presentar este libro, puede ser el comienzo para profundizar en una amistad que enriquezca mi atrevimiento como animadora a la lectura y de la que pueda aprender de un maestro en estas lides de la escritura como es José María Gómez de la Torre.