Amantes del teatro y la lectura

PEDROSA:

PEDROSA:
-Hoy te dejo que lo pienses
que recapacites y que sepas
que puede anular la sentencia
que sobre ti pesa.
Solo tienes que delatar,
decir sus nombres, quererme
y seremos por siempre felices.
Pero hoy, duerme, piensa y decide.
Mañana será otro día.

MARIANA:
- ¡Cínico!
Vete de mi casa y no vuelvas.
No te pertenezco, ¿o sí?
Pero no.
Nunca será cierto, cobarde.
Que te amparas en tu poder
pero sin él no eres nada.
Solo un ser deleznable.
Adiós y vete cobarde.

(Mariana tiene la sangre encendida y la rabia no le deja pensar pero al cabo de la noche cae rendida y duerme profundamente, y sueña que está con ella su amado Don Pedro. Y que nadie ni nada les separará. No sabe que sueña, y cree en sueños que es verdad, solo que cuando despierta el alba se da cuenta de su verdadera tragedia y exclama:
- ¡Estoy sola!

FIN DE LA SEGUNDA ESTAMPA.