- Ten cuidado que cualquier día vienes llorando a casa, Burgos

- Ten cuidado que cualquier día vienes llorando a casa.

- No pasa nada. El juego es divertido. Solo tienes que evitar que te den, o coger el balón y lanzarlo. He jugado muchas veces. No tengas miedo.

- Pero es que jugáis con chicos muy mayores y cualquier día vienes llorando. Luego no te quejes.

- Vale, y no tengas miedo.

- Pero que te estamos esperando desde hace un rato. ¿qué hacías?

-Nada, sólo charlar con mi madre.

-Ponte ahí, y a ver cómo te portas.

- Tranquilo, que vamos a ganar. Venga, empieza ya.

Celia estaba parando todos los pases, y otros balones los esquivaba puntualmente. Estaba concentrada pero de repente, se acordó de algo. Y cuando se dio cuenta, el balón le golpeó una pierna y plash, al suelo-.

- Ay, Ay, que daño. Si casi lo tenía. Me duele mucho.

-Carlos, llévala a la fuente y que se lave, que el juego sigue.

- No déjalo, que puedo yo sola. Sigue jugando. No quiero interrumpir el juego.

- Celia, te acompaño yo, que ya me han eliminado. - Y Celia y Esther se fueron hasta la fuente que estaba a un paso de la plaza. Pero la tuvo que ayudar porque había un pequeño escalón y la pierna le dolía mucho.

- Gracias Esther. Me voy a casa, quédate viendo como acaba y mañana me lo cuentas. ¡Qué faena, si la tenía en las manos y...!

Iba hacia casa cuando se acordó de por qué se distrajo con el balón.

-Abi, está en el jardín. ¡Pobre Abí! A ver si le ha pasado algo. No debí dejarla sola a la pobre.

A duras penas llegó a la puerta, y ésta vez, la puerta estaba abierta, con lo que pudo pasar sin necesidad de saltar.

- Abi, tenía miedo que te hubiera pasado algo. ¿Has tenido miedo? Me he distraído y tú aquí, sola. Vámonos a casa.

Y la cogió entre sus brazos y juntas emprendieron el camino a casa.

- No digas a nadie qué me ha pasado, que si no me echarán una bronca. Pero me lo he pasado muy bien. El juego ha sido muy emocionante, sólo que me acordé de ti y me distraje. Y luego se me olvidó con el golpe.

El corto trayecto, le costó a Celia un poco más de lo normal, pues iba cojeando pero estaba contenta porque Abi estaba sana y salva.

-Ya estamos aquí.

- Sí, y menudo balonazo que te han dado. ¡Te lo avisé! ¿Te duele?

- Si, mucho pero no me quejo. Otro día tendré mas cuidado. Es que me acordé de Abi, que estaba en el jardín, la pobre, expuesta a cualquier peligro. Mira si se la lleva el Lute y me quedo sin muñeca; y ella, llorando...
Pero estamos aquí las dos. No me va a volver a pasar esto. Lo primero, Abi, en casa; y luego a jugar a lo que sea.
¡Qué susto!

-Preocúpate de ti y no pienses bobadas, que Abi no sangra y tu sí. Ven que te echo un poco de agua oxigenada y mercromina. Que siempre vas señalada.

-Y ahora a cenar. ¿Hiciste las tareas?

- No, pero solo tengo que leer hoy.

- Después que cenemos, me lo lees. Y me cuentas cómo acaba el cuento de". Rosa en el jardín de Mila"

-Yo ya lo he leído, pero a ti te a a gustar. Kai, al final, volvió e hizo las paces con Rosa. Y Rosa ahora es mas feliz y casi siempre está de buen humor. ¡Hacen tan buena pareja!

-Pero si Kai es un niño y rosa es una flor.

- Si, pero se quieren mucho.

-Tómate la sopa que se te va a quedar fría con tantos cuentos.

Fin