Libros

Como dice, m arpes. Casi todos teníamos un plumier, pero el mío no era tan completo, ese

Como dice, m arpes. Casi todos teníamos un plumier, pero el mío no era tan completo, ese lo tenían mis hermanas que ya eran mayores, el mío era igual que este que pongo aquí; con la tapa corredera, en el que pegaba alguna mariquita.

Yo si tenia lápices de colores, pero la mayoría de las veces eran los que mis hermanas tenían casi gastados, pues yo me pasaba el día sacándoles punta, y en pocos días ya no tenía ni para poder cogerlos, por eso me daban los suyos para que no los gastara tanto y me aguantaran más tiempo, porque al ser mas pequeños no los afilaba tanto.

En mi pueblo, se empezaba el colegio con cuatro años, y esa clase era hasta los seis, pero no era guardería, ahí ya empezábamos a leer, escribir, y sumar y restar, la siguiente era de seis a diez, y la última de diez a catorce.

Las clases eran separadas las niñas de los niños, solamente nos reunían en el mes de mayo cada tarde para rezar el Rosario y cantarle a la Virgen,

En mi pueblo también se decía que la leche y el queso era ayuda de los americanos, y cada día calentaba el agua para hacer la leche la madre de un alumno, cada día una distinta.

A mi, si que me gustaba el queso, y eso que en mi casa mi madre hacía queso de la leche de las cabras, pero supongo que era la novedad, porque aquel era amarillo tirando a naranja.

Si no recuerdo mal, esa ayuda fue entre los años 57 y 60 mas o menos. (Por lo menos en mi pueblo)