Teatros varios (representaciones)

APARTADO

APARTADO 13

Estoy hasta la coronilla de nuestro parecido, de mis manos, de mis medias negras, de mi pelo. No te hago ningún reproche, hermanita mía. Tus paseos te aliviaban...
CLARA (molesta). — ¡Corta!
SOLANGE. —Quisiera ayudarte. Quisiera consolarte, pero sé que te doy asco. Te repugno. Y lo sé porque tú me das asco. Quererse en la esclavitud no es quererse.
CLARA. —Es quererse demasiado. Pero estoy harta de este espejo atroz, que devuelve mi imagen como un mal olor. Eres mi mal olor. Pues bien, estoy preparada. Tendré mi corona. Podré pasearme por los aposentos.
SOLANGE. —Pensar que no podemos matarla por tan poca cosa.
CLARA. — ¿De verdad? ¿No es bastante? ¿Por qué, dime? Porque otro motivo, ¿dónde y cuándo encontraríamos mejor pretexto? ¿No es bastante? Esta noche, la señora asistirá a nuestra confusión. ¡Riéndose a carcajadas, riéndose entre lágrimas, entre densos suspiros! No, tendré mi corona. Seré esa envenenadora que no supiste ser. Ahora me toca a mí dominarte.
SOLANGE. —Pero nunca...
CLARA. —Dame la toalla, dame las pinzas, pela las cebollas, raspa las zanahorias, lava los cristales, se acabó. Olvidaba: cierra el grifo, se acaba. Tendré el mundo a mi disposición.
SOLANGE. —Hermanita mía.
CLARA. —Me ayudarás.
SOLANGE. —No sabrás qué ademanes habrá que hacer. Las cosas son más graves, Clara, más sencillas.
CLARA. —Me sostendrá el brazo firme del lechero. No se echará atrás. Apoyaré mi mano izquierda en la nuca. Me ayudarás. Y si tengo que ir más lejos, Solange, si tengo que irme al presidio, me acompañarás, subirás al barco. Solange, entre las dos seremos esa eterna pareja del criminal y de la santa. Nos salvaremos, Solange, te lo juro. (Se deja caer, sentándose, sobre la cama de la señora.)
SOLANGE. —Cálmate. Te voy a llevar arriba. Vas a dormir.
CLARA. —Déjame. Haz un poco de oscuridad. Haz un poco de oscuridad, por favor. (SOLANGE apaga.)
SOLANGE. —Descansa, descansa, hermanita mía. (Se arrodilla, le quita los zapatos a CLARA, le besa los pies.) Cálmate, cariño. (La acaricia.) Pon tus pies, eso es. Cierra los ojos.
CLARA (suspirando). —Me da vergüenza, Solange.
SOLANGE (muy despacio). —No hables, déjame que yo lo haga todo. Voy a adormecerte. Cuando duermas, te llevaré arriba, a la buhardilla, te desnudaré y te meteré en tu cama turca. Duerme, estaré contigo.
CLARA. —Me da vergüenza, Solange.
SOLANGE. —Calla, déjame que te cuente un cuento.
CLARA (con voz lastimera). — ¿Solange?
SOLANGE. — ¿Lucero mío?
CLARA. —Oye, Solange.................

P. O.