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Mensajes de Hablar por hablar enviados por Triana:

Psicología.

Por qué hay personas que nos generan desconfianza sin conocerlas.

Es más que probable que aquella persona o situación que te genera tanta desconfianza tenga más que ver contigo mismo que con ese alguien o algo en concreto.

17 Nov2020 03:04h.

Melissa González.

Redactor.

«No me da buena 'espina'», «parece que no es de fiar», «no sé por qué pero no me genera confianza» y un largo etcétera de frases parecidos decimos y escuchamos a diario sobre muchas de las personas que nos rodean: compañeros de trabajo, nuevas parejas de nuestros amigos... En líneas generales, en algún momento de nuestras vidas hemos sentido desconfianza, siendo una emoción desagradable que tiene su origen en el temor a que nos hagan daño y/o a pasarlo mal. Aunque suele ser hacia una persona en concreto, también puede darse ante una situación o cosa.

La psicóloga general sanitaria Patricia Fernández (@lapsiquedepatri) cuenta que, en ocasiones, cuando vemos a alguien que aún no conocemos, podemos tener un instinto que nos hace tener cierto pensamiento anticipatorio, «como una vocecilla interna que nos aconseja alejarnos y no dar más pasos». Muchas veces se trata de una mera supervivencia; algo de esa persona, que en ocasiones no sabemos muy bien el qué, nos produce un «rechazo» porque lo asociamos a alguna situación o persona que en su momento nos hirió.

Por qué desconfiamos.

La desconfianza, evidentemente, es lo contrario a la confianza, y surge de la propia inseguridad e incertidumbre a poder pasarlo mal: «No depositar confianza en alguien significa no esperar algo bueno de esa persona, porque puede fallarnos y, si nos falla, nos habremos preparado mentalmente para que eso ocurra. Estamos en aviso», comenta Patricia Fernández.

Aunque aparentemente parezca que existan características claras y concisas de las personas que menos confianza nos dan, lo cierto es que no las hay, simplemente es un cúmulo de actitudes, actos y/o motivos los que pueden generárnosla, sobre todo si los asociamos a vivencias pasadas.

«Puede que no exista un motivo claro como tal en los demás, pero probablemente sí en la persona que tiene esa desconfianza. Es decir, en consulta, normalmente hay personas que tienen desconfianza a generar vínculos afectivos (pareja, amistades…) por miedo a que les hagan daño como en un pasado, pero evidentemente, el daño también se lo hacen a sí mismas... ¿Por qué? Porque implica estar en constante alerta y temor a que ocurra aquello que temen, o ni siquiera intentan generar vínculos por dicho miedo», advierte la psicóloga.

No es malo ser desconfiado, pero tampoco es bueno. Todo en su justa medida. «Al igual que la c onfianza es algo que se gana con el tiempo, la desconfianza también debería de serlo. Podría ser exagerado confiar plenamente en una persona sin conocerla ya que siempre se parte de un porcentaje de incertidumbre, de falta de control… pero igual de exagerado y malo sería desconfiar tanto de alguien hasta el punto de no querer conocerlo».

Esas personas, por lo general, han sufrido, les han fallado y traicionado… y entonces, empiezan a desarrollar una serie de mecanismos de defensa para que eso no les vuelva a ocurrir. Y se vuelven amigos de la desconfianza. Esos mecanismos de protección, si no sabemos gestionarnos con ello, pueden convertirse en destrucción.

Frenar la desconfianza.

«La persona que es desconfiada suele saber que lo es. Es como eso de 'si no sabes si has tenido un orgasmo es que no lo has tenido' esto es igual. Ser desconfiada implica tener comportamientos y/o pensamientos que tienden a la evitación y/o a la interpretación negativa de las personas y de las cosas», explica la psicóloga Fernández.

Para dejar de hacer anticipaciones, interpretaciones y juicios sobre las personas que aún no conocemos, necesitamos ser lo más realistas y objetivas posible. Es decir, que te hayan hecho daño en tu pasado no quiere decir que en tu futuro te lo vayan a hacer. Muchas veces, esos juicios parten de unos pensamientos desproporcionados y desadaptativos que pueden ser distorsiones cognitivas. «Objetivamente se tiene que racionalizar qué pruebas de realidad tenemos en esa persona/situación/cosa que nos haga desconfiar. Si no conocemos a esa persona y no nos ha dado motivos, lo más adaptativo sería no desconfiar», aconseja.
Si me vuelven a quitar otro mensaje, no me quedará más remedio que hacer lo que hizo mi batiburó cuando le quitaron el borriquí.
Va por tí, Triana, que teví, que estabas detrás de la cortina y se te veía el borceguí.
Buenos días tengas.
Sean todos bienvenidos s este tema donde cabe absolutamente todo, tanto da que sea ficticio o real, falso o verdadero, se admite hasta un chiste malo, yo cuentaré muy pocos porque luego me entra la risa, pero ustedes son libres, aquií podeis contar aquello que en casa nunca os atrevisteis, prometemos no chivarnos a nadie.
Juan, nos vas a volver a todos majaretas con tantos cambios de (nick), el que no esté muy puesto en la materia no sabrá por donde le vienen los "tiros"
Mejor que no se lo digas, luego ya sabemos lo que puede pasar.....................
Cuida Viriato con lo que dices, ¡menos mal que tu ya conoces bien donde pisas.
bueno soy magda, y me gustará mucho poder tener contacto con alguien de esté querido pueblo para mi y todos los que estamos tan lejos! espero que alguien lo lea y me conteste. un saludo de está montejiqueña.. M. G. M
Magda, ¡como pasa el tiempo, y parece que fue ayer!
Esta es la más importante de TODAS, o sea............