NUESTRO AMIGO TIMOTEO MARQUINA, Burgos

NUESTRO AMIGO TIMOTEO MARQUINA
Se me saltan las lágrimas cuando me acuerdo cómo fue el final del seminario para Timoteo Marquina. Volver a un edificio frío que le dejó congelado. Sus manos, completamente entumecidas; y sabía que era su deber, y lo hizo.
En poco tiempo todo iba a ser un tumulto de escombros y de ruina. Él, que fue director en años de apogeo, se veía sumergido en un final digno para algo que la sociedad había desechado. Y su última estancia en el seminario fue la de salir de esa situación de estancamiento; y lo mejor es que lo logró.
Un nuevo rumbo a lo que había sido su escuela y una nueva vida para el edificio vacío y en ruinas.