La Poesía

PENSEMOS ANTES DE HABLAR

PENSEMOS ANTES DE HABLAR

A mí me hace mucho daño
cuando un amigo me falla,
es más por el desengaño
que por las propias palabras.

A veces las decepciónes
pueden hacernos más daño,
que una fuerte bofetada
cundo te la da un extraño.

El daño desaparece
al poco del bofetón,
pero las palabras crecen
si llegan al corazón.

¡Y no es, porque sea el rencor
quien lo sigue alimentando!
es la propia decepción
que la sigues recordando.

Antes de decir las cosas
las deberíamos pensar,
porque las palabras dichas
ya no se pueden borrar.

Es como un cántaro roto
que lo quieres arreglar
y por mucho que lo peges
ya nunca te queda igual
Pa. Sa. Ma.