La Poesía

TAMBIEN LA LUNA ES CULPABLE

TAMBIEN LA LUNA ES CULPABLE

Ayer le conté a la luna
un secreto inconfesable,
pero ella ya lo sabía
porque también es culpable.

Pasó en una noche clara
con la luna por testigo,
el lugar era, la era, y
entre unos haces de trigo?

Vi que algo allí se movía
y solo dije ¡Dios mío!
No lo puedo consentir,
pero esto es un desatino.

Retiré un poco los haces
y allí estaban escondidas,
un regimiento completo
y están desapercibidas.

Le fui siguiendo su rastro
y llegué hasta su escondrijo,
¡Madre del amor hermoso!
Créanme lo que les digo.

En aquella bella cueva
hallé un tesoro escondido,
pude llenar la talega
que yo llevaba conmigo.

Se que aquello fue robar;
si por robar hay castigo
que me castiguen, pues yo
robé a quien me han precedido.

si señor son las hormigas,
las hormigas son culpables,
que arrastran a su granero
cantidad considerable.

Por eso digo a la luna
que también ella es culpable,
porque lo sabe y se calla
y no se lo dice a nadie.

Porque cuando viene el amo
a vigilar el montón,
ella detrás de una nube
se esconde habiendo “chitón”.

Aunque con tales “amigas”
siendo tan trabajadoras,
con la luna, o sin la luna,
trabajan todas las horas.
Pa. Sa. Ma.