Encantado igualmente, Carmen, Literatura

Encantado igualmente, Carmen.

Como ya he dejado escrito en el subforo de "amigos de la fotografía" y en mi post anterior, a mí me ha tocado padecer las tormentas en muchas ocasiones y además, también a la intemperie.
Me mojaba hasta la ropa interior, "me calaba hasta los huesos" como se suele decir, y lo malo es que permanecía empapado bastante tiempo antes de llegar a casa. Me quedaba desnudo secándome con la toalla y mi madre me daba friegas con alcohol, en algunas ocasiones, del frío que llevaba el cuerpo.
No obstante, nunca les cogí miedo a las tormentas, pero sí que les tengo un respeto, pues se del daño que pueden causar.
El otro día, el jueves, nos pilló en la carretera un aguacero de órdago. Parecía que echaban el agua con baldes sobre la carretera y no se veía más allá de los diez metros; ni las escobillas eran capaces de vaciar el agua del parabrisas. Pues seguí conduciendo, con precaución eso sí, pero sin detenerme, pues si ha de pasar algo, lo mismo pasría si sigues, como si te quedas.
Aunque si te quedas parado en la carretera puede ser peor, pues no sería el primero al que le enbiste el coche siguiente o un camión, que ha ocurrido en ocasiones y lo tengo comprobado por experiencia, librándome por poco de uno de esos golpes múltiples, en que un camión se empotró en la trasera de otro y se incendiaron. Cuando los separaron, descubrieron entremedias de ellos un coche calcinado con varios ocupantes dentro.
Bueno, que me enrollo y lo estoy poniendo un poco tétrico esto y para eso, sería mejor escribir un relato o cuento.
Saludos.